Escrito por Peter Beinart
El pasado 24 de enero, Tim Walz, gobernador de Minnesota, al considerar lo que el ICE y la Patrulla de Fronteras han ido haciendo en su ciudad, algo tan aterrador para tantas familias inmigrantes que sus hijos no se atreven a salir de casa, escribió: «En Minnesota tenemos niños escondidos en sus casas, con miedo a salir a la calle. Muchos de nosotros crecimos leyendo la historia de la Tía [Anne] Frank. Alguien va a tener que escribir esa historia infantil referida a Minnesota».
Tras estas declaraciones, Walz fue objeto de ataques por parte de la ADL (Liga Antidifamación) y el Museo del Holocausto de Washington, así como por el enviado antisemita de Trump, por haber profanado la historia del Holocausto nazi al invocar el nombre de Anne Frank para hablar de lo que estaba sucediendo en Minnesota, a pesar de que Tim Walz no estaba diciendo que a los niños de Minnesota los estuvieran enviando a campos de exterminio. No dijo nada por el estilo. Afirmó simplemente que había niños que se escondían en sus casas y que acaso uno de esos niños escribiría un diario que algún día leería la gente.
Es importante dejar claro —y esto debería ser algo evidente— que no todas las comparaciones con los nazis sugieren que lo que se compara con los nazis esté implicado en un proceso de exterminio masivo. Los nazis hicieron muchas, muchas cosas además del exterminio masivo de judíos, gitanos, personas LGBT y demás, ¿verdad?
Pero organizaciones como estas, la ADL, el Museo del Holocausto, básicamente no quieren utilizar el ejemplo del Holocausto para sugerir que esté sucediendo algo terrible en Minnesota. Les preocupan mucho menos los abusos masivos contra los derechos humanos y las violaciones masivas del Estado de derecho que se están produciendo en Minnesota y en todo el país que mantener la afirmación de que nada puede compararse con el Holocausto, o al menos que ningún otra violación o abuso contra los derechos humanos se puede comparar con el Holocausto, porque no tienen ningún problema, por ejemplo, en comparar el régimen iraní con los nazis, si eso le resulta útil a la política exterior israelí.
Curiosamente, pocos días después de los comentarios de Walz, hubo otra analogía con el Holocausto, y esta provenía de Moshe «Boogie» Yaalon. Boogie es su apodo. Boogie Yaalon no es ningún radical de izquierda. De hecho, fue jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel. Y luego fue ministro de Defensa con Benjamin Netanyahu de 2013 a 2016.
Voy a leerles unos fragmentos de la traducción de lo que escribió Boogie Yaalon. Escribe: «El pasado martes por la noche, participé en un acto conmemorativo del Día Internacional del Holocausto. Cuando llegué a casa, recibí un mensaje acerca de unos pogromos judíos en los que se atacaba a palestinos en el sur del monte Hebrón, robándoles sus ovejas y quemando sus propiedades». Y escribe después: «No se puede comparar».
Continúa diciendo: «Después de que las ambulancias que intentaban llegar al lugar sufrieran retrasos debido a los terroristas judíos, tres palestinos fueron evacuados al hospital, uno de ellos con fracturas de cráneo». Y luego añade: «Nadie puede comparar lo que nos ha pasado con el Holocausto». En realidad, se está burlando de grupos como la Liga Antidifamación y el Museo del Holocausto, que se indignan más por las analogías con el Holocausto que por los brutales ataques a la dignidad de las personas.
Y prosigue: «A día de hoy, no se ha detenido a ningún terrorista judío, puesto que la policía de Israel está controlada por un criminal convicto, un kahanista racista y fascista. El Shin Bet está controlado por representantes del supremacismo judío». Y luego continúa: «La ideología del supremacismo judío, que se ha vuelto dominante en el gobierno israelí, recuerda a la teoría racial nazi». Y continúa: «pero está prohibido comparar». Y sigue: «Yo comandé el…» (...) habla de todas aquellas secciones de las fuerzas militares israelíes sobre las que tuvo mando. Dijo: «Conocía las advertencias del profesor Yeshayahu Leibowitz contra el proceso de embrutecimiento moral, hasta el punto de convertirnos en “judeonazis”». Esa fue la frase de Leibovich. Y luego dice: «A día de hoy, el profesor Leibowitz tenía razón y yo estaba equivocado».
Ahora bien, creo que ninguna de estas organizaciones, como el Museo del Holocausto, la Liga Antidifamación, el enviado antisemita de Trump, ninguna de ellas tendrá el valor de atacar a Boogie Yaalon por esta comparación con el Holocausto, ¿verdad? Porque, en realidad, si eres israelí, puedes salirte con la tuya haciendo estas comparaciones todo el tiempo. De hecho, hay una lista del escritor Zach Foster con el ingente número de veces a lo largo de la historia de Israel en las que los líderes israelíes han comparado las políticas israelíes, u a otros políticos israelíes, o tendencias, con los nazis. Ocurre todo el tiempo, ¿verdad?
Pero la verdadera división que aquí se produce se da entre aquellas personas que consideran que la memoria del Holocausto perpetrado contra los judíos debe utilizarse para intentar defender los derechos de las personas vulnerables que han sido maltratadas, perseguidas y brutalizadas, aunque, por supuesto, no estén siendo maltratadas, brutalizadas y perseguidas exactamente de la misma manera o en la misma medida en que los judíos cuando fueron masacrados, 6 millones de ellos, y aquellas personas que esencialmente quieren separar la cuestión del Holocausto y que se sienten más ofendidas por la idea de que se invoque el Holocausto para defender los derechos humanos y la dignidad humana de las personas que por los ataques a la dignidad humana de esas mismas personas. Y ahí es donde se encuentran hoy los líderes judíos norteamericanos.
Y es sorprendente que sean moralmente tan groseros, después incluso de que Israel haya cometido lo que los grupos de derechos humanos denominan hoy un genocidio, después incluso de que Donald Trump haya cometido abusos contra los derechos humanos en Estados Unidos, que son realmente asombrosos por lo aterradores y profundos que son. Y que aun así, los líderes judíos estadounidenses estén más molestos por las analogías con el Holocausto que por los propios abusos. Mientras que Boogie Yaalon, hay que reconocerlo, está harto de todo esto y lo tacha de estupideces, y creo que es algo verdaderamente estimulante.
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