La
eurodiputada de La France Insoumise (LFI) se enfrenta el 7 de julio a un juicio
por “apología del terrorismo”. Desde LFI denuncian persecución y vulneración de
sus derechos más fundamentales.
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Rima Hassan en Estrasburgo |
Escrito por Queralt
Castillo Cerezuela
Una de
las caras más visibles de La France
Insoumise es la franco-palestina Rima Hassan (campo de Neyrab, Siria,
1992). La eurodiputada, conocida por su postura clara contra el genocidio en Gaza y por haber participado en la
penúltima flotilla que salió desde Barcelona, se enfrenta el 7 de
julio a un juicio por “apología del terrorismo”, tras compartir en X una cita
atribuida a Kōzō Okamoto, uno de los responsables de la masacre del aeropuerto
de Lod [ahora aeropuerto Ben Gurión]. En el ataque, ocurrido el 30 de mayo de
1972, miembros del Ejército Rojo japonés, entre los que se encontraba Okamoto,
mataron a 26 personas e hirieron a 80 más. La cita rezaba lo siguiente:
“Entregué mi juventud a la causa palestina. Mientras exista opresión, la
resistencia no es solo un derecho, es un deber”.
“La cita
alude a un principio que se encuentra en el corazón del derecho internacional:
el derecho de los pueblos a resistir la colonización y la ocupación de su
territorio por un ejército extranjero. La cita refleja una filosofía de
resistencia a la opresión y la injusticia; en modo alguno constituye un
comentario, un respaldo ni un apoyo a ningún crimen cometido”, asegura su
equipo.
Si bien
Hassan eliminó la publicación, esto no ha sido suficiente para la Justicia
francesa. El 2 de abril, la eurodiputada fue retenida en custodia policial
durante más de 13 horas —a pesar de su inmunidad parlamentaria—, lo que para
ella y su equipo “sienta un precedente peligroso en Europa: nunca antes un
miembro del Parlamento Europeo había sido detenido bajo un procedimiento de
flagrante delito por expresar opiniones políticas en redes sociales”.
En dos
años, se han iniciado hasta 16 procedimientos judiciales contra ella, de los
cuales 13 han sido archivados. De los 16 procedimientos, ocho han sido
iniciados tras denuncias presentadas por organizaciones proisraelíes. Según
señalan desde su equipo, “estas actuaciones han sido iniciadas por el
Ministerio Fiscal, que opera bajo la autoridad del poder ejecutivo” y tienen el
objetivo de “silenciar y desacreditar a una adversaria política”. Todos estos
procedimientos tienen su origen en las publicaciones de la política en sus
redes sociales en solidaridad con la población palestina. La eurodiputada ha
llegado a acumular, en estos dos años, más de 45 horas de interrogatorio y, a pesar
de haberse podido valer de su inmunidad parlamentaria, ha acudido a todas las
citaciones. En los últimos meses, Hassan ha denunciado vulneración a su derecho
a la intimidad, investigaciones intrusivas y desproporcionadas y vigilancia
estatal. “Su teléfono fue sometido a vigilancia retroactiva desde enero de
2026, varios meses antes de que se iniciara ningún procedimiento penal. Sus
movimientos también fueron rastreados de forma exhaustiva. Se requirió a
operadores de transporte, como la SNCF y Thalys, que facilitaran información,
mientras que se solicitó a Europol y a Air France que revelaran el historial
completo de sus viajes”, denuncia su equipo, que insiste que el juicio del
próximo 7 de julio “forma parte de una estrategia política más amplia de intimidación
y criminalización dirigida contra los defensores de Palestina”.
Hassan y
su equipo vienen denunciando que, desde el inicio del genocidio en Gaza en
octubre de 2023, los y las activistas por la causa palestina enfrentan
represión y criminalización en Francia. Para ello, se remiten a las cifras: “El
número de condenas por el delito de ‘apología del terrorismo’ se triplicó entre
octubre de 2023 y noviembre de 2024 en comparación con el período comprendido
entre enero y septiembre de 2023”.
Hassan
ha presentado dos denuncias: una por violación de la confidencialidad de la
investigación, y otra por vulneración de la intimidad y abuso de autoridad, en
relación con las filtraciones a la prensa durante su detención y el uso de sus
datos de geolocalización por parte de los servicios policiales entre enero y
marzo de 2026. También ha presentado quejas ante el Defensor del Pueblo francés
por vulneraciones de la ética profesional por parte de agentes de
policía.
Acaba
de firmarse un acuerdo entre Irán y Estados Unidos para poner fin a
la guerra, pero el Ministerio de Defensa israelí ha declarado que Israel no se
retirará de los territorios que ocupa en el Líbano, ni de los que ocupa en
Siria y Gaza. En estos últimos días hemos visto a un Trump más combativo frente
a Netanyahu. ¿Podría haber un cambio de posición por parte de Estados Unidos con
respecto a Israel?
Creo que, en cierta medida, Irán se ha consolidado, al menos desde un punto de
vista puramente geoestratégico, como una potencia regional. Ha logrado
imponerse. Es interesante observar cómo ha evolucionado el lenguaje. Al
principio, Trump decía que incluso iba a elegir el régimen que quería en Irán y
hoy consiente en negociar sin que se haya producido un cambio de régimen.
Considero que Trump tiene dos puntos débiles. El primero tiene que ver con su
base electoral, que se opone firmemente a las invasiones terrestres, a causa
del trauma que hay con lo que pasó en Irak y Afganistán. De hecho, durante su
campaña, él prometió no llevar a cabo más invasiones terrestres. El segundo
punto débil que tiene [Trump] es la política israelí, que perjudica
directamente los intereses de Estados Unidos en la región. Israel no es un
actor fiable, y en la base electoral de Trump cada vez hay más rechazo hacia
Israel, no tanto por adhesión a la causa palestina, sino porque toda la base
electoral del MAGA tiene en la cabeza el America First. La ciudadanía
[estadounidense] es consciente porque sabe que todo esto les cuesta una enorme
cantidad de dinero y se pregunta ‘¿por qué tenemos que hacerlo?’.
NO TENGO CONFIANZA EN QUE LOS ACTUALES
DIRIGENTES EUROPEOS ACTÚEN DE BUENA FE, NO SON PERSONAS RESPETUOSAS CON EL
DERECHO INTERNACIONAL O LOS DERECHOS HUMANOS; NO TODOS, PORQUE TAMBIÉN HAY
PERSONAS VALIENTES
El Acuerdo de Asociación de la UE con Israel no ha sido
cancelado y no se ha tomado ninguna medida significativa, aunque en las calles
la posición de las organizaciones de la sociedad civil y de la población es
bastante clara. ¿Qué hace falta para que se produzca un cambio de posición a
nivel institucional?
No tengo confianza en que los actuales dirigentes europeos actúen de buena fe,
no son personas respetuosas con el derecho internacional o los derechos
humanos; no todos, porque también hay personas valientes. Tienen la posibilidad
de actuar y de decidir, pero no lo hacen; o no la mayoría, a excepción de
algunos Estados o de algunos jefes de la diplomacia. Para que el Acuerdo de
Asociación sea suspendido, se necesita un consenso de los ministerios de
Asuntos Exteriores de los Estados de la Unión Europea. Por lo tanto, no se
trata solo de un asunto de las instituciones europeas, sino también de los
representantes de los distintos Estados. Son ellos quienes deben posicionarse.
Así que, a excepción de algunos Estados como España o Irlanda, la posición de
la mayoría le permite a Israel seguir prosperando. Yo, además de llevar a cabo
mi trabajo parlamentario, dedico muchísimo tiempo a las movilizaciones, a las
conferencias, al trabajo con la opinión pública y con los actores de la
sociedad civil. Porque creo que con Palestina pasará lo mismo que pasó con
Sudáfrica: llegará un momento en que para nuestros políticos será muy costoso
seguir apoyando a Israel.
De
hecho, el país ha perdido el relato de la opinión pública internacional, en
general.
En
primer lugar, hay que ganar la batalla de la opinión pública. En el caso de
Sudáfrica, la opinión internacional empezó a apoyar progresivamente el fin del
apartheid. Empezó a luchar contra él, a boicotearlo. Hay que recurrir a los
mismos sistemas y herramientas para con la causa palestina. Eso fue lo que hizo
virar a los dirigentes del momento. Creo que con Palestina va a suceder lo
mismo; en cierta manera, ya se está empezando a ver. Hay políticos que antes se
mostraban orgullosos de estar siendo financiados por lobbies israelíes;
ahora vemos cómo se distancian de ellos e incluso se disculpan. Hay otros
políticos que están siendo elegidos precisamente por su postura firme en favor
de Palestina, como Zack Polanski de los Verdes del Reino Unido. Creo que es la
presión popular lo que puede hacer que los espacios institucionales den un
giro.
Hay un
ejemplo interesante que muestra que, ahora mismo, apoyar a Israel sale caro, lo
hemos visto recientemente en la votación del Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas. Alemania, por primera vez en su historia, no ha obtenido los
votos necesarios para conseguir un asiento no permanente en el Consejo. No
consiguió suficientes votos, y muchos observadores lo han interpretado como una
forma de sancionar al país por su apoyo incondicional a Israel.
El 7
de julio se te juzgará por “apología del terrorismo”. Desde tu partido se
asegura que se trata “un asunto de Estado”. La cita judicial, además, coincide
con el juicio por corrupción a Marine Le Pen. ¿Se trata de una coincidencia?
Por mi parte, me lo estoy preparando con serenidad. Estoy trabajando con mi
abogado para preparar los elementos procesales que nos permitan impugnar el
procedimiento por el incumplimiento de mi inmunidad y por las violaciones del
secreto de la investigación que se produjeron durante mi detención, ya que hubo
filtraciones organizadas por el portavoz del ministro de Justicia sobre una
supuesta posesión de drogas, algo que fue desmentido posteriormente y que era
información falsa. Por tanto, vamos a impugnar el procedimiento por su carácter
abusivo, desproporcionado y por vulnerar totalmente mi inmunidad. También
alegaremos sobre el fondo y vamos a solicitar la citación de algunos testigos.
Contamos con el profesor Henri Lawrence, catedrático en el Collège de France y
el historiador francés más importante sobre la cuestión palestina. Contamos
también con un magistrado que testificará en este caso. Alegaremos e
impugnaremos la cuestión de la apología del terrorismo por un tuit. Así que
estoy bastante tranquila, a pesar de que se trata de un juicio político y, por
lo tanto, no será, a mi entender, ni equitativo ni justo. Sabemos que habrá dos
fiscales cuando en Francia, en los asuntos de apología del terrorismo, hay un
solo fiscal. Se movilizan dos fiscales en los casos de atentados, cuando se
trata de un asunto realmente grave. En mi caso, por un tuit, ya hay dos
fiscales que van a estar presentes en la vista.
En
cuanto a la parte civil, los adversarios y las organizaciones de lobbying proisraelíes, parece ser,
según me ha contado mi abogado, hay 11 abogados. Así que sí, se trata de un
juicio político. Creo que lo que quieren es, en realidad, juzgar a Palestina a
través de mí; a los y las activistas. Como dices, ese mismo día sale la
sentencia del juicio de apelación de Marine Le Pen [será crucial, porque si se
dictamina que es culpable, no podrá ser candidata por las presidenciales de
2027]. No es una coincidencia, efectivamente. Creo que han querido, en el año
de las presidenciales, confrontar, de algún modo, a la extrema izquierda con la
extrema derecha.
Hace
unos días, en otra entrevista, asegurabas que las autoridades francesas habían
desplegado mecanismos de vigilancia y geolocalización en tu contra. De hecho,
has presentado un par de demandas por este asunto.
Efectivamente, hemos solicitado la apertura de una investigación por
vulneraciones de la vida privada y por medidas desproporcionadas en el marco de
este procedimiento. Veremos qué pasa, pero sí, hemos denunciado.
A LAS PERSONAS QUE DEFIENDEN CAUSAS PROGRESISTAS
SE LAS LLEVA ANTE LOS TRIBUNALES, SE LAS PERSIGUE Y SE LES APLICAN LAS LEYES
ANTITERRORISTAS, PORQUE ESTO VALE PARA PALESTINA, PERO TAMBIÉN PARA OTRAS
CAUSAS
¿En
qué se distingue esta campaña de las anteriores?
Esta campaña presidencial va a ser determinante, porque en primer lugar
contamos con la figura de Jean-Luc Mélenchon, y La Francia Insumisa es
mayoritaria entre los simpatizantes de izquierda. Así que tenemos posibilidades
de llevar a la izquierda a la segunda vuelta. También es cierto de que hay
posibilidad de que Rassemblement National [el partido de Le Pen] obtenga más
votos. Va a ser una votación reñida. Además, la extrema derecha está cada vez
más normalizada y más cerca del sistema. Recientemente, Jordan Bardella ha
declarado que ha mantenido reuniones con los dirigentes del CAC 40, es decir,
los líderes de las empresas francesas más importantes. A ellos se les adula
desde los medios y a LFI se la demoniza. La sociedad se ha vuelto más fascista.
A las personas que defienden causas progresistas se las lleva ante los
tribunales, se las persigue y se les aplican las leyes antiterroristas, porque
esto vale para Palestina, pero también para otras causas. El ministro Darmanin
[de Justicia] ha llegado incluso a hablar de “ecoterrorismo”.
Se
silencia a las voces progresistas y se normalizan los discursos de la extrema
derecha. Es por eso que esta campaña es histórica para Francia. Hay dos bloques
totalmente opuestos que van a enfrentarse. A esto hay que sumarle una
dificultad añadida, y es la falta de unidad en la izquierda: el Partido
Socialista y los ecologistas están aún divididos. También hay que añadirle la
multiplicidad de candidatos: hay una decena de candidatos de izquierda, así que estas elecciones son
un gran reto.
La
Francia Insumisa es hoy una referencia para las izquierdas europeas, que se
encuentran en un estado de descomposición. ¿Cómo se trabaja para implicar
políticamente a las clases populares?
Lo primero que hay que hacer es ampliar el bloque de simpatizantes de la
izquierda, trabajar por la unión, dirigirse también a los militantes
ecologistas de los Verdes, porque tenemos un programa sobre la biodiversidad
ecológica que se inscribe en una línea clara contra el capitalismo, contra el
neoliberalismo, y que es ambicioso. También tenemos que llegar a los
simpatizantes de izquierda que aún no son cercanos a LFI y convencerlos.
En
segundo lugar, debemos ir a buscar a los abstencionistas, a aquellas personas
que no militan políticamente, que quizás nunca hayan votado y que se sienten
excluidas de la política, de la vida pública. Estas personas no solo están en
los barrios populares, también se encuentran en la Francia rural.
Por
último, no debemos olvidarnos de los jóvenes, muy a menudo desvinculados de lo
público. Por lo que respecta al voto y a la participación electoral, puede
haber tasas de abstención muy elevadas entre los jóvenes. Hay que dirigirse a
todos estos públicos y hacer campaña sobre el terreno para enviarles un mensaje
fuerte. El concepto de una ‘Nueva Francia’ tiene que ser integrador, devolver
la imagen de Francia tal como es, y no como dicen los otros que es. Debemos
inscribir ese discurso dentro de las luchas progresistas y tenemos que trabajar
para conseguir más paridad, más igualdad de género, menos discriminación, más
inclusividad… Tenemos que abordar temáticas nuevas que conciernen a los más
jóvenes, sin dejar de lado a nuestros mayores. Hay que proponer una
articulación política de Francia que permita a un mayor número de personas
sentirse incluidas en ella.
¿Cómo
crees que evolucionará el discurso sobre la identidad nacional durante la
campaña electoral en Francia?
Respecto a la cuestión de la identidad, vamos a tener [en esta campaña
electoral], efectivamente, dos apreciaciones ideológico-políticas. Para
nosotros, la identidad nacional es una identidad republicana: ser francés se
define por los compromisos comunes, una visión común, una sociedad común. Y
para otros, en el caso de los adversarios de extrema derecha, se trata, ante
todo, de una identidad nacional fija y excluyente. Por nuestra parte, la
cuestión de la identidad tiene una vocación inclusiva. Los otros [la extrema
derecha] distinguen entre el buen francés y el francés que nunca será
verdaderamente francés, que está en Francia “en el papel”, tal y como dicen
ellos. Este es un enfoque racista y tiene como objetivo crear jerarquías en
torno a esta cuestión de la identidad nacional. Nuestro concepto de “la Nueva
Francia” no solo aborda la cuestión de la identidad, sino que también mira
hacia lo social: queremos una identidad nacional más inclusiva y más cercana a
la realidad, alejarnos de la Francia con la que fantasea la extrema derecha.
[Foto: The Left - fuente: www.elsaltodiario.com]