Un auge cultural
que se basa en el trabajo precario y no documentado
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| Banda toca en vivo en Le Backstage |
Escrito
por Badr Sellak
Traducido por Alejandra Dramis
Son las
19:00 horas de un martes. El ruido de los vasos de cerveza y de las
conversaciones llena el deteriorado salón de un antiguo bar y restaurante en el
centro de Casablanca, Marruecos. El músico Walid Rakik, de 28 años, está
sentado en el fondo del salón, hablando con el pianista del local. Rakik es el
número principal de la noche, acompañado por un joven intérprete de darbouka. Para Rakik, eso significa repartir entre tres las
propinas de la noche, que será el único pago que recibirá.
A las 23:00 horas, Rakik termina su primera
actuación y rápidamente se dirige a donde dará su segundo show, un local de
ambiente español.
La realidad cotidiana de Rakik, como la de
muchos músicos de Casablanca, apenas es visible más allá de las fachadas
iluminadas de los locales nocturnos. Es una fuerza laboral, parte artesano y
parte trabajadora temporal, que opera en la periferia del ambiente cultural de
la ciudad.
Sin embargo, tocar música en vivo no es la
única ocupación de Rakik. Como muchos músicos de Casablanca, acomoda sus
actuaciones alrededor de otros trabajos y maneja su actividad nocturna como una
segunda fuente de ingresos y una forma de mantenerse activo en lo profesional.
Mientras la música en vivo se integra cada
vez más al atractivo cultural de Casablanca, los músicos permanecen en una zona
gris, atrapados entre la fascinación del escenario y las condiciones de un
sector con mucha fuerza, pero que apenas evoluciona.
Música Gnawa en vivo en Le Backstage
Reseña histórica
La vida nocturna de Casablanca tiene sus raíces a inicios del siglo XX,
cuando la planificación urbana colonial transformó la franja costera de la
ciudad en la mítica La Corniche, el centro de ocio de de la urbe. Para la
décadas de 1960 y 1970 varios clubes nocturnos comenzaron a surgir alrededor de
Ain Diab y del centro de la ciudad. Club 84, Balcon 33 y La Notte
fueron los primeros en acoger talentos y en convocar a músicos relacionados con
el jazz, el blues y el rock.
A medida que aparecieron más escenarios, se
formaron segmentos distintivos: los bares de los hoteles se inclinaron hacia el
jazz, el blues o el soul; los clubes más sofisticados hacia el tarab o la
música magrebí, mientras que los restaurantes y pubs reunieron a espectadores
más informales.
La liberación económica marroquí de principios del siglo XXI coincidió
con el crecimiento de la clase media y el nacimiento de una cultura del consumo
que impulsó un nuevo concepto de vida nocturna. Incluso los escenarios más
icónicos tuvieron que innovar para seguir siendo competitivos.
Por esa misma época, el incipiente
movimiento musical inspiró a una generación de jóvenes músicos y estableció algunas
de las nuevas normas profesionales para la actividad artística y las
actuaciones en Marruecos. La música en vivo se convirtió, discretamente, en un
elemento clave del prestigio cultural de Casablanca.
Un
repertorio con cientos de piezas
El crecimiento del circuito se basa en
músicos que expanden sus repertorios y tienen la suficiente versatilidad como para moverse entre las escalas, los
registros y los géneros de moda. Un artista debe poder ejecutar de tres a cinco
espectáculos, que puedan incluir desde tarab oriental y chaabi marroquí hasta música occidental, por lo que su repertorio crece
hasta contener cientos de piezas.
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| Actuación de Aymane Fattal |
Aymane
Fattal, tecladista de sintetizadores, está acostumbrado a las exigencias de su
banda. «El trabajo en sí mismo es bastante exhaustivo y desafiante. Debes
conocer diferentes tonos y escalas, y poder seguir tocando incluso si no
conoces una pieza en particular. Si a un cantante le piden una canción
específica, debe cantarla».
En los clubes más exclusivos la habilidad
técnica es solo una parte de lo que se busca. Hani Hilali, guitarrista que
saltó a la fama con la banda reggae Ganga Vibes antes de dedicarse a la dirección artística de música en vivo luego de
casi 20 años de experiencia, considera que la tarea fundamental consiste en
«crear ósmosis entre los músicos».
Hilali explica: «Los músicos ensayan y actúan
juntos casi todos los días, y eso lleva a desavenencias. Lo importante es el
vínculo genuino. La técnica y los matices pueden mejorar, pero la personalidad,
no». Esto depende de la habilidad de la banda para sostener diversos registros
y actuaciones noche tras noche.
Una
ciudad de aficionados
Casablanca aporta su importancia cultural a
un público mayoritariamente local. En contraste con Marrakesh o Agadir, que en
gran mayoría depende de los turistas, el circuito de Casablanca basa su
atractivo en atraer a los aficionados locales. El chaabi y otros géneros
populares tienen la mayor demanda, seguidos del tarab y de estilos occidentales
que atraen a diferentes audiencias.
Hilali observa: «El público de Casablanca
suele ser entendido, más abierto y exigente en el plano musical. Nuestros
clientes acuden específicamente por la música». Mehdi Harit, músico, fundador y
director artístico del restaurante y club L’Octave, concuerda: «Sin duda, el
público de Casablanca es más sensible a la música. Los clientes preguntan
específicamente por la banda en vivo al hacer una reserva».
Durante décadas, este circuito cerrado se
mantenía por la información boca a boca y por los artistas conocidos, cuyo
trabajo se organizaba a través de tarifas fijas o contratos. Pero durante la
última década se ha transformado en una salida importante, más allá de los
estudios de grabación y de los circuitos de giras, para la creciente cantidad
de músicos.
Yassir Bezzi, músico radicado en
Casablanca, describe el cambio: «En la actualidad las cosas son muy diferentes.
Hay más oportunidades, y aunque es tendencia es que el prestigio ha disminuido,
se han incorporados nuevos escenarios para la música en vivo debido al
incremento del público».
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| Yassir Bezzi, Atlantic Beach Chez Serge 2022 |
Para
Rakik, que trabaja en diferentes clases de locales, las condiciones varían
bruscamente: «Un club nocturno conocido paga bien y de manera consistente, pero
a la vez demanda mucha experiencia. Un restaurante paga más por un concierto
breve. Un club menos conocido, o un bar, paga de forma menos predecible, y
algunos, en verdad, pagan bastante bien. Allí es donde se comienza a construir
la experiencia».
Zona
precaria
El atractivo de la música en vivo en una
salida nocturna normal está más arraigado que antes. El número creciente de
locales genera más oportunidades para los músicos, pero este impulso también
deja al descubierto las carencias de un modelo precario, a medida que se
expande la oferta.
Hilali ve que el crecimiento de la demanda
erosiona el formato. El repertorio repetitivo y los espectáculos predecibles
son riesgos que atraviesan a la experiencia en vivo. «Encuentro que los
artistas están menos comprometidos que antes. Ahora hay más locales, pero pocos
intentan innovar. Es más fácil llegar al mínimo indispensable y adaptarse a las
tendencias».
Harit ve una tensión paralela: «Para
algunos locales, el modelo de negocio puede no alinearse naturalmente con una
dirección artística selectiva y culturalmente significativa. Los espacios deben
ser sustentables en lo económico, pero eso solo importa si se preserva la
visión cultural».
Propinas,
contratos y zonas grises
Las condiciones de trabajo de los músicos
que animan la vida nocturna de Casablanca todavía limita con lo precario.
Mientras locales como Le Backstage y L'Octave ofrecen contractos estructurados
y tarifas fijas, esos lugares permanecen competitivos y fuera del alcance de
muchos. En otros lados, las compensaciones siguen reglas más informales: por
ejemplo, algunos clubes nocturnos se basan en el poco transparente sistema de
propinas.
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| Banda en vivo en L'Octave |
«El
sistema basado en propinas es más común en los niveles medios y se ha vuelto
más popular recientemente. Allí los contratos son poco frecuentes. Los arreglos
son verbales y los pagos, en efectivo», explica Fattal. «Pero las condiciones
varían, para mejor o para peor; en definitiva, depende del administrador y de
cómo negocias con él».
Yassine Filaili, cantante y músico con más
de 20 años de carrera, fundó la Asociación Juvenil para la Cultura, el Arte y
la Educación para ayudar a los músicos principiantes a encontrar oportunidades
y a tener una tarjeta de artista.
La tarjeta de artista del ministerio ofrece
facilidades en los procedimientos administrativos y reducción de gastos de
viajes. La condición de autoemprendedor permite a los músicos pagar impuestos,
acceder a seguros de salud y contribuir en un fondo de retiro. Pero requiere
transparencia en las facturaciones, lo que es complicado cuando el pago es por
propinas e ingresos indeterminados.
«Los músicos se han vuelto relativamente
fáciles de reemplazar. La oferta crece, pero la demanda no está a la misma
altura», dice Filali. «Algunos locales ofrecen contratos formales, pero en
muchos la compensación todavía se basa en las propinas y es menos transparente.
Muchos artistas viven casi exclusivamente de propinas, con poca estabilidad o
protección».
Perspectivas
a futuro
Mientras el número de locales y de artistas
crece, el sector necesita cambios en su administración y en las prácticas de
programación.
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| Banda en vivo en Le Backstage |
Aunque
las dificultades estructurales persisten, la escena se mantiene activa. Para
Hilali depende, en gran parte, del renovado compromiso de las partes
comprometidas: «La programación cultural es, en general, la primera en sufrir
cuando hay recortes de presupuesto, pero creo que debe ser el principal
atractivo. En cualquier lado puedes encontrar el mejor filete de salmón, pero
la programación cultural es diferente. Quiero ver más directores artísticos que
comprendan que, en un establecimiento, la experiencia cultural es tan
importante como el resto de su oferta».
La música en vivo en los circuitos de
Casablanca ha sostenido su viabilidad económica a través de un atractivo que
tiene sus raíces principalmente en la audiencia local. Mientras crece, la
grieta entre esa base y cómo los sectores operan se hace difícil de ignorar.
Marcos más consistentes, en especial sobre la estandarización, puede darle la
estabilidad que ahora no tiene.
[Fuente: www.globalvoices.org]