domingo, 26 de abril de 2026

Irán tiene la comunidad judía más numerosa de Oriente Medio fuera de Israel y Netanyahu la ha bombardeado

Un ataque a principios de abril destruyó por completo la sinagoga de Rafi’ Nia, en Teherán. “La comunidad judía de Irán no mantiene buenas relaciones con el Gobierno sionista israelí”, dice el presidente de la comunidad en el país, la más numerosa y antigua de toda la región

Un grupo de judíos celebra una ceremonia religiosa el pasado 16 de abril en una sinagoga de Teherán y con un cartel en recuerdo del líder supremo asesinado por EUU e Israel. Morteza Nikoubazl / Getty Images

Escrito por Mohammad Mohsenifar y Stefanie Glinski

En la tarde del 6 de abril, Asef, de 65 años, y otros miembros de la comunidad judía de Teherán celebraron un oficio vespertino de Pésaj (Pascua Judía) en la sinagoga Rafi’ Nia, en pleno centro de la capital iraní, a pesar de los bombardeos de Estados Unidos e Israel.

En el interior de la sinagoga, en penumbra, entre alfombras persas y cortinas verde menta, se recitaban versículos de la Torá y se murmuraban oraciones en voz baja. Asef, con la camisa cuidadosamente remetida y la kipá sobre la cabeza, se sentó entre los hombres. Las mujeres ocupaban el lado opuesto del templo.

El ambiente era solemne, aunque contenido. “No dejamos que el conflicto nos impidiera celebrar”, recuerda Asef, y añade que la comunidad se había esforzado por mantener sus tradiciones de la Pascua Judía pese a las dificultades de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero.

Condenamos este ataque. Es una falta de respeto hacia nuestra fe. La comunidad judía de Irán no mantiene buenas relaciones con el Gobierno sionista israelí

Presidente de la Asociación Judía de Irán

La noche ya había caído cuando se dirigió a casa: las calles estaban tranquilas, con solo unas pocas personas fuera. Cuando a la mañana siguiente se levantó para prepararse para ir al trabajo, un ataque aéreo israelí había destruido por completo la sinagoga.

El Ejército israelí alegó que la destrucción del templo fue un “daño colateral” de un ataque cuyo blanco era un comandante iraní, pero los miembros de la comunidad judía expresaron su rabia e indignación. Nadie resultó herido, aunque en ese momento un empleado se encontraba en la oficina de la sinagoga.

Los restos de la sinagoga bombardeada en el centro de Tehran, el 7 abril de 2026. EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

La mañana después del bombardeo, los miembros de la sinagoga rebuscaron entre los escombros, tratando de rescatar lo que pudieron: de entre los ladrillos destrozados y las barras de acero lograron sacar un puñado de libros religiosos y tres rollos de la Torá, aunque gran parte del patrimonio de la sinagoga quedó sepultado o destruido.

Tras desplazarse hasta el lugar para evaluar los daños, Homayoun Sameh, diputado y presidente de la Asociación Judía de Irán, lamentó que “todo está bajo los escombros”. “Incluidos algunos de nuestros volúmenes históricos”. “Condenamos este ataque. Es una falta de respeto hacia nuestra fe. La comunidad judía de Irán no mantiene buenas relaciones con el Gobierno sionista israelí”, afirmó.

Una comunidad ancestral

La comunidad judía de Irán es la más numerosa y antigua de Oriente Medio fuera de Israel. Su historia se remonta a unos 2.500 años atrás, cuando los judíos fueron exiliados hacia el este por los imperios asirio y babilónico.

Los dirigentes iraníes llevan mucho tiempo utilizando un lenguaje antisemita para expresar su hostilidad hacia Israel. En una ocasión, el expresidente de Irán Mahmud Ahmadineyad describió el exterminio de seis millones de judíos por parte de los nazis como un “mito”. Sin embargo, el Gobierno de Teherán sostiene que su hostilidad se dirige contra Israel como Estado, no contra los judíos.

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha puesto de relieve la singular y compleja doble identidad de una comunidad que se encuentra en el fuego cruzado de un conflicto que, según sostiene el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se libra para proteger al Estado judío.

Vistas de la sinagoga destrozada desde el edificio de enfrente, en Teherán, el 7 de abril de 2026. EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

Hasta 1979, Irán —bajo el monarca prooccidental, el sha Mohammad Reza Pahlavi— era el aliado más cercano de Israel en la región. Tras la revolución islámica, el nuevo líder supremo del país, el ayatolá Ruhollah Jomeini, rompió las relaciones diplomáticas con Tel Aviv y desde entonces ambos países han estado en una confrontación abierta.

“Algunos hablan de una supuesta era dorada antes de la revolución de 1979, cuando Teherán y Tel Aviv eran grandes aliados, pero este fue también un periodo en el que Israel respaldó, armó y entrenó al brutal régimen del sha”, subraya Antony Loewenstein, periodista independiente y autor del libro de investigación El laboratorio palestino (2024), quien ha pasado tiempo con la comunidad judía de Teherán.

Tras la revolución, la emigración hizo que la comunidad judía de Irán se redujera de unos 100.000 a entre 10.000 y 15.000 personas, concentradas principalmente en las grandes ciudades de Teherán, Isfahán y Shiraz.

Doble identidad: iraní y judía

“En los primeros años tras la revolución, la sociedad estaba sumida en el caos y mucha gente nos confundía con sionistas. Se confiscaron las propiedades judías y muchos judíos, asustados, buscaron refugio [en Israel]”, cuenta Sameh. Otros optaron por quedarse, como la familia del gran rabino de la comunidad, Younes Hamami Lalehzar, de 61 años, médico internista en el hospital judío de Teherán desde hace años. Su familia, una saga de comerciantes originaria de Yazd, en el centro de Irán, siempre se había sentido orgullosa de su doble identidad: iraní y judía.

Algunos hablan de una supuesta era dorada antes de la revolución de 1979, cuando Teherán y Tel Aviv eran grandes aliados, pero este fue también un periodo en el que Israel respaldó, armó y entrenó al brutal régimen del sha

Antony Loewenstein — periodista de investigación

Hoy en día, la vibrante comunidad cuenta con unas 30 sinagogas, así como escuelas, restaurantes kosher y supermercados. El judaísmo está reconocido y protegido constitucionalmente en Irán, aunque a los judíos se les prohíbe ocupar determinados altos cargos en el Gobierno o en el Ejército. Es una comunidad que desafía cualquier categorización sencilla.

El rabino Younes Hamami Lalehzar durante una ceremonia en una sinagoga del centro de Teherán, el 16 de abril de 2026. Morteza Nikoubazl/NurPhoto via Getty Images

Loewenstein cuenta que “muchos miembros de la comunidad judía se muestran comprensiblemente cautelosos con los forasteros, la autocensura es habitual”. “Algunos son lo que yo llamaría sionistas silenciosos, mientras que otros son ferozmente críticos con los crímenes israelíes contra los palestinos y opuestos al sionismo”, dice.

“Muchos se oponen profundamente a la presidencia [de Donald] Trump y a la destrucción israelí de la infraestructura iraní durante la guerra. El ataque aéreo israelí que destruyó una sinagoga prominente en Teherán confirmó los temores de muchos judíos iraníes de que a Israel y a Netanyahu realmente no les importa su destino”, afirma el periodista, él mismo judío.

Muchos miembros de la comunidad judía se muestran comprensiblemente cautelosos con los forasteros, la autocensura es habitual, algunos son lo que yo llamaría sionistas silenciosos, mientras que otros son ferozmente críticos con los crímenes israelíes 

Antony Loewenstein — periodista de investigación

Hace unas dos décadas, Israel animó a los judíos iraníes a emigrar, ofreciéndoles incentivos económicos en un intento de provocar una migración masiva. La Sociedad de Judíos Iraníes desestimó la oferta, considerando que no eran más que “incitaciones políticas inmaduras”, y afirmó que su identidad nacional no estaba en venta.

En un servicio celebrado en la sinagoga Sukkat Shalom antes del pasado Shabat (sábado, día sagrado para los judíos), los miembros de la comunidad se hicieron eco de este sentimiento, expresando su orgullo por la larga historia de su comunidad. Setareh, una mujer de 60 años e “iraní orgullosa”, señala que las sinagogas de Teherán no tienen guardias y “permanecen abiertas todo el día”, incluso durante la guerra.

“Las comunidades musulmana y judía conviven, no estamos separadas. Todos vivimos juntos en paz”, afirma Ayman, un hombre de 35 años: “Todos somos iraníes y este es nuestro hogar”.


[Fuente: www.eldiario.es]

sábado, 25 de abril de 2026

Minotauro ou Teseo

Julio Cortázar en Galicia, na ponte da Ramallosa (entre Baiona e Nigrán)

Nos meus soños hai mares embravecidos e casas asolagadas polas augas e pola incerteza e polo fin dos contratos de alugueiro, as mudanzas son violentas e conducen a ningunha parte, e nas lacenas crecen os vermes que non se comen o medo ao futuro, procesionan cara a el sen saber que se atoparán na copa do piñeiro, todo é susto ou morte, louco ou malvado e os ricos soñando con Marte ou a inmortalidade e os pobres soñando con acceder a unha cama quente; a vivenda deixou de ser unha posibilidade para converterse nun milagre, podes ir reclamalo a Amil ou a Fátima ou ao despacho oval onde a xefa de asuntos místicos ponte en contacto con Deus por un módico prezo. Os anxos modernos aceptan Bizum ou transferencia bancaria e designan aos novos mesías que están máis contentos se xogan ao golf, pero non tanto como para desfrutar da súa existencia sen emponzoñar o noso mundo, ese que os aiatolás teñen collido polo estreito de Ormuz, quen diría que alí, nese mar entre montañas e desertos, ían estar os ovos apertados de occidente, case tanto como os hiyabs obrigatorios das mulleres iranianas, pero non había turbantes nos meus soños, nin inmigrantes xogándose a cidadanía nas oficinas do bono bus onde che dan o certificado de existencia, para ser español tes que ter percorrido a M30 en transporte público, do piso pateira ao traballo en negro, ese que a Comunidade de Madrid non quere sacar a flote, mellor ter escravos que veciños e eu esperto co canto do paxaro que me recorda a primavera, a forza da terra como esperanza e como sentenza, as horas pasan e só tes unhas, as que che correspondan, e podes gastalas máis ou menos como queiras, descontando as oito do traballo e as de ir de aquí a acolá, mellor andando, que a gasolina está máis alta que ese pardal que canta no tellado da igrexa. 

No libro que ando a ler, un rapaz que se entende mellor cos animais que cos humanos é cazado como se fose unha besta, a súa diferenza provoca medo. Cada vez é máis difícil discernir se no labirinto está atrapado o monstro ou a vítima como naquela fermosa versión de Cortázar do mito grego. Non sabemos se queremos ser Minotauro ou Teseo.


[Fonte: www.lavozdegalicia.es]




«La ciutat incandescent», de Ricard Ripoll

Barcelona vista amb ulls francesos 

 Ricard Ripoll

Escrit per Salvador Vendrell

La ciutat incandescent, de Ricard Ripoll, és una invitació —o una provocació— a rellegir Barcelona des d’una llengua que no és la seua, des d’un francès que, segons l’autor, ha sabut captar-ne millor les esquerdes que no el seu propi relat autosatisfet. Ripoll parteix d’una intuïció poderosa: Barcelona s’ha entès més bé quan l’han escrita des de fora, quan la mirada francòfona ha sabut veure-hi allò que la ciutat preferia no dir-se. I ho fa recorrent més d’un segle de textos que converteixen Barcelona en un personatge incòmode, massa brillant per ser perifèria i massa ferida per ser postal.

La col·lecció on s’inscriu el volum, Barcelona en la Literatura Universal, ja juga amb aquesta idea: l’ordre alfabètic, i no numèric, assigna a Ripoll la lletra â, un accent que sembla decoratiu però que arrossega una història de pronúncies, silencis i malentesos. Com la ciutat mateixa.

El trajecte comença amb els romàntics francesos, que miraven la Península com un parc temàtic de fantasmes i exotismes. Però aviat el decorat es trenca. La Barcelona que interessa a la literatura francesa esdevé laboratori de modernitat, espai de friccions entre industrialització, anarquisme i cafès plens de fum. És ací on apareixen Cravan, Picabia i Breton: els surrealistes que arriben a un Raval espès i nocturn, on la ciutat es converteix en prova de resistència. 

Ripoll recupera amb un gust molt fi episodis que semblen trets d’una novel·la d’iniciació: la conferència de Breton a l’Ateneu, les invectives de Picabia contra una Barcelona que troba obtusa o la boxa de Cravan a la Monumental, mig performance, mig desafiament. Són moments que dibuixen una genealogia alternativa de la modernitat barcelonina: mentre a Zuric el dadaisme es funda amb manifestos, a Barcelona el surrealisme s’assaja a cops de puny.

Ricard Ripoll, La ciutat incandescent, Ajuntament de Barcelona (2025)

Quan el segle avança, la llum de la ciutat es torna més dura. La Barcelona dels anys trenta que lligen Bataille, Kessel, Malraux o Simon és un polvorí. Bataille converteix la Rambla i el Barri Xino en un escenari de descomposició moral; Kessel novel·la els Fets d’Octubre del 34 com una batalla entre somni i repressió; Malraux i Simon hi afegeixen l’èpica i la ruïna d’una revolució que ja sap que pot fracassar.

Barcelona, en aquests textos, és un termòmetre europeu: si ací tremola, vol dir que el continent s’esberla. I llavors arriba Genet, que canvia les regles del joc. Al Diari del lladre, el Raval és un mapa de pensions infectes i urinaris públics, però també un espai on la misèria es transforma en bellesa ferida. Genet no vol redimir res: escriu. I és aquesta escriptura —no la moral, no la política— la que converteix la ciutat subterrània en un lloc incandescent, capaç de dignificar allò que la societat rebutja.

Després de la guerra, Barcelona esdevé una ferida que supura des de la distància. Folch-Ribas escriu des del francès sense renunciar a l’arrel catalana; Michel del Castillo dibuixa una ciutat grisa, humiliada, feta de reformatoris i gana. És la Barcelona de la derrota, vista des de França amb una barreja de ràbia i nostàlgia.

Però el moviment s’inverteix amb el temps. La ciutat deixa de ser punt de fuga per convertir-se en destí dels nous migrats del sud global. En Ben Jelloun o Énard, el Raval és frontera entre la promesa europea i la precarietat absoluta. El jove marroquí que somia Europa acaba descobrint que el vell miratge francès només s’ha traslladat uns quilòmetres al nord, i que la ciutat que havia d’encarnar la llibertat és també una màquina d’exclusió, de racisme institucional i de vides suspeses. 

Ripoll llig aquestes novel·les com la versió contemporània de la ciutat incandescent: el foc ja no és només el de les revolucions del segle XX, sinó també el dels contenidors cremant durant la crisi del 2008 i el malestar social que esclata a la plaça de Catalunya en ple 15M.

La darrera capa del llibre ens porta a la Barcelona dels vuitanta i la postolímpica: sida, nit, gentrificació. Borel retrata una ciutat de deriva juvenil i consciència de mort; Polet, la Barcelona atrapada entre el relat oficial d’èxit i el malestar que esclata a cada cantonada.

El mèrit de Ripoll és aconseguir filar totes aquestes Barcelones —romàntica, surrealista, obrera, marginal, exiliada, migrada, postolímpica— en una sola línia de foc. No fa un catàleg: fa un sismògraf. I ho fa amb un estil que combina erudició i nervi, capacitat d’anàlisi i una intuïció literària que sap quan cal deixar parlar els textos i quan cal interrogar-los. 

En un moment en què Barcelona corre el risc de convertir-se en escenari de low cost permanent, La ciutat incandescent recorda que hi ha una altra ciutat que no ix als vídeos promocionals: la que Genet recorre de nit, la que Malraux veu en armes, la que Énard habita des de la docència, la que els exiliats reconstrueixen des d’una taula francesa. Una ciutat que continua escrivint-se, fins i tot quan sembla cansada de si mateixa.

Ripoll proposa una pregunta que val la pena guardar-se a la butxaca mentre hi caminem: quina llengua —quina mirada, quin accent— cal per entendre una ciutat que sempre sembla a punt de cremar-se? Potser, diu ell, no és mala idea començar provant-ho en francès.

O potser —i ací és on la ressenya es tanca— el que cal és aprendre a mirar Barcelona com la miren els qui no hi tenen res garantit: amb la sospita, amb la fascinació, amb la consciència que tota ciutat viva crema una mica.


[Foto: Francesc Vera - font: www.diarilaveu.cat]

Lost in translation: l'impatto dei modelli di intelligenza artificiale sulle comunità linguistiche con scarse risorse

Questo articolo fa parte della rubrica “Spotlight” di aprile 2026 promossa da Global Voices, a tema “” [en, come i link seguenti salvo diversa indicazione]. La serie offre informazioni sugli usi dell'IA nei paesi della maggioranza mondiale, su come la sua implementazione influenzi le comunità umane, sulle future implicazioni per le generazioni a venire e tanto altro. Potete supportare la rubrica donando qui [it].

Immagine di Zhendong Wang. Libero utilizzo tramite licenza Unsplash.

scritto da Aaron Spitler

tradotto da Giulia Scolozzi

Le aziende tech hanno impacchettato e venduto sul mercato i prodotti basati su sistemi di Intelligenza Artificiale (IA) [it] come strumenti di progresso per i consumatori. La realtà è che innumerevoli consumatori potenziali fuori dal Nord Globale vengono lasciati indietro in questo.

Un articolo del 2025, pubblicato dallo Stanford Institute for Human-Centered Artificial Intelligence (HAI), ha evidenziato che molti popolari Modelli Linguistici di Grandi Dimensioni (Large Language Models, o LLMs) spesso falliscono nell'operare in lingue diverse dall'inglese. I ricercatori hanno portato l'attenzione sul fatto che i LLM fruibili al pubblico — inclusi quelli sviluppati per conto di Google e Meta — generano risposte che sono inadatte agli utenti della maggioranza globale. Di conseguenza, in tali casi gli utenti devono arrangiarsi con strumenti di IA considerati faziosi e inaffidabili, dando credito alla tesi secondo cui aziende blasonate considerino i loro bisogni solo trasversalmente.

I parlanti delle lingue a bassa disponibilità di risorse, ossia di quelle lingue per le quali non si ha sufficiente disponibilità di dati per addestrare adeguatamente i modelli di IA, non hanno potuto trarre benefici da quest'innovazione. La prevalenza online di contenuti in lingua inglese ha influenzato enormemente lo sviluppo degli strumenti tecnologici attualmente sul mercato, aspetto che ha ostacolato a propria volta la fruizione dell'IA ai non parlanti in tutto il mondo.

Inoltre, le applicazioni basate sull'IA producono risultati che riflettono le norme e i valori di una cerchia ristretta nella più ampia comunità internazionale. Tentativi di affrontare la questione generando più dati in lingue a bassa densità hanno creato più danni che altro. Se lo status quo resta immutato, le comunità di parlanti non-anglofoni continueranno a perdere terreno nella corsa allo sfruttamento del massimo potenziale dell'IA.

Perpetuare l'esclusione digitale

La mancanza di dati codificati in lingue a bassa densità non è motivo di preoccupazione esclusiva per gli ingegneri di IA. La gente comune, parte della comunità globale, si perderà la miriade di benefici derivanti da questa tecnologia a causa del clamoroso gap linguistico. Il New York Times ha evidenziato che la localizzazione dell'industria dell'IA nelle nazioni più ricche, come gli Stati Uniti, ha esacerbato il problema. Le infrastrutture esistenti in centri come la Silicon Valley, di pari passo all'enorme disponibilità di dati per le aziende ivi presenti, hanno fatto pendere la bilancia a favore del nord globale. Di rimando, i milioni di persone che parlano lingue tipo il curdo o swahili sono di fatto marginalizzati, insieme ai ragguardevoli mercati che essi rappresentano. In mancanza di risorse, i parlanti non-anglofoni potrebbero continuare a essere dimenticati dai grandi colossi del mercato di IA persino in futuro.

Le implicazioni derivanti da tale disparità linguistica sono di ampia portata. Mentre i membri del mondo anglofono si sono abituati a utilizzare l'IA per svolgere un'ampia varietà di attività, ai membri delle comunità linguistiche a bassa densità non è stata concessa la stessa opportunità. Come evidenziato dalla rivista Wired, gli utenti nella maggioranza globale potrebbero ritenere che rivolgersi ai LLMs come ChatGPT per ottenere aiuto sia inutile o, alla peggio, controproducente. Chiedere a questi modelli di scrivere un'email in tamil, per esempio, potrebbe portare a una bozza farraginosa e piena di errori in inglese. Utenti simili potrebbero arrivare a conclusione che l'utilizzo di strumenti di IA fallaci arrechi più problemi che giovamenti. Mentre l'IA diventa sempre più trasversale in vari settori e discipline, i parlanti non-anglofoni potrebbero essere obbligati a navigare in un'economia sempre più interconnessa ma linguisticamente monolitica.

Emarginare le diverse culture

La propensione dell'IA verso la lingua inglese si ripercuote anche sulle comunità linguistiche a basso impatto in modi che vanno oltre la mera questione economica. In particolare, la visione del mondo che emerge dalle risposte prodotte in serie dagli strumenti di IA riflette quella dei parlanti anglofoni del nord globale. La rivista The Atlantic ha richiamato l'attenzione su questa tendenza, esemplificando come il sistema di valori proprio delle nazioni ad alta disponibilità di risorse venga percepito come universalmente valido. Le prospettive non anglofone vengono escluse a causa della loro scarsa rappresentanza nei dati di addestramento somministrati ai modelli di IA. Soggetti provenienti da queste comunità potrebbero essere frodati da noti sviluppatori di IA, specie alla luce delle loro promesse secondo cui la tecnologia sarebbe una risorsa per l'umanità. Sebbene gli strumenti creati da questi colossi dell'industria tecnologica saranno sempre più sofisticati, l'orientamento riflesso nei loro output rimarrà verosimilmente lo stesso di oggi.

Specialisti del settore hanno provato a correggere questo squilibrio creando più materiale digitale codificato in lingue a bassa disponibilità. I risultati derivanti da tali tentativi sono stati ben lontani dall'essere ideali. La rivista MIT Technology Review ha stimato quanto di questi contenuti raccolti dal web per migliorare la resa di prodotti come i Modelli Linguistici di Grandi Dimensioni sia pieno zeppo di errori. Ciò si deve al fatto che alcuni siti utilizzati per potenziare le capacità multilingue dell'IA siano a loro volta pieni di errori di traduzione automatica. In alcuni casi, dietro ci sono individui ben intenzionati che tentano di ridurre il gap linguistico. Eppure molti di questi mancano dell'esperienza necessaria a stimare l'accuratezza del proprio lavoro. I loro contenuti restano intoccati sul web, diventando dati che le Intelligenze Artificiali usano per migliorare la loro “fluenza.” In questo passaggio, sono le comunità linguistiche a bassa densità che potrebbero determinare il danno fatto.

Cambiare prospettiva

Nonostante le preoccupazioni, aziende specializzate nello sviluppo di IA nel nord globale stanno procedendo a tutta velocità verso il dominio di quest'industria tanto profittevole. Sarebbe opportuno rallentare il ritmo, così da considerare le conseguenze più ampie derivanti dalle loro azioni. Per esempio, le comunità linguistiche a bassa disponibilità di risorse parrebbero essere state trascurate dagli sviluppatori di questi prodotti, il che le ha poste in una posizione di svantaggio rispetto ai parlanti di lingua inglese. Report del settore mostrano l'ascesa di una gerarchia culturale che privilegia gli abitanti del mondo anglofono e come lo smantellamento di questo sistema in espansione debba essere perseguito con giudizio e fermezza. Prese assieme, queste tendenze sottolineano come l'etica del “sii veloce, rompi gli schemi”, nel quale il settore tecnologico si è identificato per anni, è vivo e vegeto nell'era dell'IA. Ora come allora, sarà la popolazione non-anglofona a doverne affrontare con le conseguenze.

Misure possono essere adottate per garantire maggiore equità, a cominciare dal collaborare con le comunità marginalizzate nella corsa all'implementazione dell'IA. I principali sviluppatori devono ricercare partnership collaborative con le comunità a bassa disponibilità di risorse così da affrontare la crescente disparità. Integrare gli input provenienti da queste popolazioni nel processo di sviluppo di modelli come i LLMs, supervisionandone allo stesso tempo gli output per assicurarne l'accuratezza e l'autenticità, dovrebbe costituire una priorità nell'agenda delle aziende che vogliono fare la differenza. Inoltre, potrebbero unire le forze con i leader locali dell'IA  determinati a creare strumenti tecnologici più in sintonia con i bisogni dei parlanti di lingue a basse risorse. Adottando questo approccio sensibile alle diversità culturali, l'IA può essere sviluppata e perfezionata in modi che giovino a tutti, non a pochi.

 

[Fonte: www.globalvoices.org]

A Real Academia Galega celebra a aprobación do novo Nomenclátor de Galicia

A Real Academia Galega (RAG) celebra a aprobación no Consello da Xunta de hoxe da proposta de revisión, corrección e actualización do Nomenclátor de Galicia (NG) de 2003, que a institución lle presentara á Comisión de Toponimia da Xunta de Galicia o pasado 18 de xullo. A ratificación supón o visto e prace final ao traballo dos especialistas do Seminario de Onomástica da RAG. O documento incorpora 1.665 nomes, ata chegar aos 42.909 topónimos que designan os 313 concellos de Galicia, as súas parroquias e mais os lugares ou entidades de poboación. Canto aos cambios, tras o estudo detallado de 4.398 casos, a Academia propuxo realizar cambios nuns 2.531 topónimos. Catorce corresponden a nomes de concellos, 12 tras as fusións, 182 ditames son sobre nomes de parroquias ou as súas advocacións e os demais 2.335 casos corresponden a nomes de lugar ou entidades de poboación. Todos os detalles das modificacións poden consultarse neste volume dispoñible na sección de publicacións de academia.gal.

Segundo a Lei de Normalización Lingüística (1983), os topónimos de Galicia teñen como única forma oficial a galega e correspóndelle á Xunta de Galicia a sanción final das denominacións das entidades de poboación que propón a RAG, respectando sempre as características dialectais de cada zona. O novo rexistro oficial entrará así en vigor tras a publicación no Diario Oficial de Galicia do decreto correspondente. O Seminario de Onomástica da Real Academia Galega agarda que en diante as vindeiras actualizacións deste documento en constante revisión se vaian aprobando de maneira anual ou bienal, como sucede noutras comunidades autónomas.

Cambios nos nomes de concellos
O Seminario de Onomástica ditaminou modificar os nomes dunha ducia de municipios, catorce no Nomenclátor de 2003, que non contemplaba aínda a posterior fusión de Cerdedo e Cotobade e mais de Oza dos Ríos e Cesuras. Para adaptárense ás Normas ortográficas e morfolóxicas do idioma galego, pasan a ser Cerdedo Cotobade e Oza Cesuras, sen guión, signo que tamén perde Mondariz Balneario. Alén destas cuestións ortográficas, o concello ourensán rexistrado ata o momento como Riós será definitivamente O Riós, en consonancia coas súas atestacións históricas e co uso que a poboación fai do artigo; o coruñés Porto do Son incorpora o artigo e recoñécese como O Porto do Son, algo que tamén acontece con O Campo LameiroA Ribeira de Piquín e O Castro de Caldelas. O contrario sucede con Pastoriza, que deixa atrás o artigo; Cangas engade o “apelido” e pasa a ser Cangas de MorrazoA Cañiza restitúe a forma galega tradicional documentada desde antigo, A Caniza; e Alfoz recupera o seu nome histórico, Alfoz do Castrodouro.  Nesta ligazón poden consultarse as motivacións de todos estes cambios.

Tipos de modificacións e criterios aplicados

O Seminario de Onomástica revisou o Nomenclátor de 2003 e realizou dous tipos de análises: aquelas destinadas a solucionar problemas de tipo lingüístico e aqueloutras que atinxen incidencias de carácter xeográfico-administrativo.

Os criterios xerais que os especialistas da RAG seguen para ditaminar e, polo tanto, modificar ou manter a forma oficial dun topónimo son catro: malia que o primordial é a etimoloxía de cada unha das denominacións, téñense en conta tamén as atestacións escritas na documentación histórica, especialmente cando a etimoloxía é escura; a tradición gráfica consolidada nos últimos dous séculos, e mais o uso oral e escrito que a veciñanza e as principais institucións fan do topónimo. Procúrase ademais non realizar un novo ditame naqueles casos que presentaban dúbidas.  

Dentro do primeiro gran grupo de revisións, estudáronse 4.398 topónimos sobre os que se sinalaba algún posible problema lingüístico. Case o 60 %, un total de 2.531, foron obxecto dun novo ditame. As preto de 5.000 incidencias analizadas en total (hai topónimos obxecto de revisión por máis dun motivo) clasificáronse en seis grupos xerais: morfosintácticas (2.479), léxicas (927), gráficas (377), fonéticas (900), compostas (140) e advocacións de parroquias (128). 

A maior porcentaxe de problemas que presentaba o NG 2003 refírese á ausencia ou á presenza do artigo. Realizáronse 1.519 informes que respondían á necesidade de incluílo na denominación oficial de lugares como os do BarralO Couto, O CurriñoO TorreiroO FixoiO Ceán As Pociñas, no concello coruñés de Abegondo; mentres que noutros 427 casos ditaminouse que cumpría eliminar o artigo en lugares como Vilar no mesmo municipio. 

Os problemas léxicos tamén foron motivo dun gran número de revisións, máis de 900. Especialmente importantes foron as investigacións que se levaron a cabo naqueles topónimos en que se detectou un nome total ou parcialmente distinto; ou aquelas en que se restituíu a forma patrimonial galega de topónimos que figuraban castelanizados no NG 2003, como os varios *A Rectoral que pasan a ser A Reitoral en Cabana de Bergantiños, Santiso, Xermade, Monforte de Lemos, Taboadela, Vilagarcía de Arousa, Ortigueira e Crecente.

Canto aos 128 problemas identificados nas advocacións de parroquias, 80 respondían á advocación errada, 45 estaban castelanizada e 3 carecían de advocación no anterior Nomenclátor.

Na revisión do NG advertiuse ademais a existencia de 13.788 topónimos con algún problema xeográfico-administrativo, que sumaban 16.752 incidencias. Malia que a cifra semella realmente alta, cómpre ter en conta que o 64 % corresponde a discordancias cos datos do INE. Hai, por exemplo, 8.817 topónimos que non figuran no relación estatal pero que si aparecían xa no Nomenclátor de Galicia de 2003. Neste casos, só se deixa constancia desta circunstancia, sen que sexa preciso o estudo e ditame do Seminario de Onomástica da Real Academia Galega.

Inclusión e exclusión de topónimos no Nomenclátor
Respecto da eliminación ou inclusión de novos topónimos, no Nomenclátor de Galicia actualizado figurarán 7 parroquias máis ca na versión de 2003. Unha delas é A Coruña, que se refire en termos administrativos a todo o núcleo urbano da cidade do mesmo nome; outra é Os Tilos, en Teo; dúas pertencen a Narón, Xuvia (Santa Icía) e Xuvia (San Martiño); e as demais son Santo Estevo e Teixeira, en Baralla; e Sevane, en Navia de Suarna. 

Danse ademais de alta 1.658 lugares. Algunhas incorporacións corresponden a novas entidades de poboación, se ben a maioría son nomes de aldeas con moi poucos habitantes que se incorporan á  nova listaxe autonómica grazas á información facilitada polos concellos, o Instituto de Estudos do Territorio e as persoas que colaboran con Galicia Nomeada, o proxecto da Academia e a Xunta para a xeolocalización de microtopónimos que designan leiras, montes ou veigas, mais que tamén serve de apoio de cara á corrección do Nomenclátor.

Hai así mesmo 111 novos lugares que responden á existencia de núcleos de casas co mesmo nome pero diferenciados por adxectivos ou locucións adverbiais (de Arribade Abaixo...); 33 son correccións na asignación de parroquia ou concello; e por último, 9 son lugares compartidos entre dúas parroquias, cando no NG 2003 só figuraban incluídos nunha delas.

Tendo en conta todos os diferentes posibles motivos, os concellos que máis entidades de poboación rexistran por primeira vez no novo Nomenclátor de Galicia son Foz (176), Lourenzá (56), Narón (53), Ourol (49) e Pontevedra (47). Chaman tamén a atención outros casos como o do Porto do Son, con 37 entidades de poboación máis, entre elas A BeiraO CampoA CarballaO CastroComandínA Cascoña ou As Crabeiras

No que atinxe ás baixas, elimináronse 8 parroquias e 155 entidades de poboación que formaban parte do NG de 2003, gran parte delas por seren lugares adscritos a unha parroquia errónea (80) ou porque son nomes de terras, de avenidas, de rúas, de prazas, de aldeas asolagadas ou desaparecidas. 

O Nomenclátor de Galicia: unha obra en constante renovación
A revisión do Nomenclátor de Galicia é un traballo aberto, inacabado, pois tense constancia dun bo número de lugares das provincias de Ourense e Pontevedra que aínda non figuran no Nomenclátor e que están pendentes de estudo. En vindeiras edicións está ademais previsto facer unha revisión exhaustiva dos topónimos referidos aos barrios urbanos das cidades e vilas para valorar a súa inclusión neste documento oficial coa toponimia maior de Galicia.

O Seminario de Onomástica da Real Academia Galega agarda que as próximas modificacións sexan aprobadas de forma periódica, contando idealmente cunha nova versión do Nomenclátor cada ano que corrixa oficialmente con axilidade as constantes correccións de imprecisións detectadas, mais que tamén responda á nova realidade urbana en constante transformación, como xa se fixo para o caso do concello da Coruña, onde desenvolvementos urbanos como o recente Polígono de Visma implicaron a desaparición de dúas entidades de poboación, O Barral O Coidal. Outras entidades tamén eliminadas na Coruña son O Corgo, desaparecida ao construírse o actual parque de Oza, ou Carracedo e As Cernadas, en Mato Grande. No lado oposto figuran entidades de poboación de nova creación que se engaden ao Nomenclátor, como O Monte Alfeirán ou O Monte de Mero, onde se prevé o desenvolvemento de novos espazos urbanos.


[Fonte: www.academia.gal]

Israel, a sus 78 años, todavía cree que puede vivir solo de la espada. Se acerca el momento de rendir cuentas

Escrito por Gideon Levy

En el Día de la Independencia del país, la nostalgia de los israelíes liberales por un Estado mejor y anterior es una ilusión reconfortante. La Nakba y la ocupación estuvieron presentes desde el principio.

Israel celebra esta semana su 78º Día de la Independencia. No será uno de los mejores aniversarios de su independencia, en un país que ya no es joven.

En mi infancia, este día era, para nosotros los nuevos israelíes, un día de orgullo y alegría.

Como hijo de la primera generación del Estado, pocos años después del Holocausto y de su fundación, recuerdo a mi padre sacando la bandera nacional doblada del armario e izándola en el balcón de nuestro piso. Todos los balcones de los alrededores ondeaban banderas, excepto el de la familia Lebel; eran ultraortodoxos y no izaron la bandera del Estado sionista. Sentí orgullo tanto por mi padre como por la bandera.

En aquel entonces, no sabíamos nada de la Nakba . Nadie nos habló de ella, ni del régimen militar bajo el cual vivían los ciudadanos árabes de Israel. Nunca nos preguntamos quiénes habían vivido en las casas en ruinas junto a la carretera, ni qué había sido de ellas. Observábamos los restos de los pueblos y barrios palestinos como si fueran parte del paisaje. Por la noche, salíamos a celebrar a las calles de la ciudad.

La víspera del Día de la Independencia era la única noche del año en que nuestros padres nos permitían quedarnos fuera hasta tarde sin restricciones. El Día de la Independencia era un día festivo.

Décadas después, todo se ve diferente. La palabra Nakba se ha ido incorporando gradualmente a la conciencia pública, aunque sea entre una pequeña minoría de israelíes, y junto con la culpa histórica que sentimos aún menos. Mientras tanto, los acontecimientos de los últimos años han llevado a algunos de nosotros a sentir vergüenza de nuestro Estado.

Me llevó algunos años más comprender que estos acontecimientos, por recientes o lejanos que sean, no se pueden separar.

Al comienzo de este Estado se encuentra la Nakba: nuestro día de celebración coincidió con la catástrofe histórica de otro pueblo , un pueblo que estuvo aquí antes que nosotros. Todo lo que ha sucedido desde entonces está intrínsecamente ligado a lo que ocurrió antes. Lo que comenzó en 1948 no ha terminado, ni siquiera en 2026.

Una Nakba interminable

Desde la Nakba hasta hoy, los principios fundamentales del sionismo no han cambiado, ni tampoco la política de los sucesivos gobiernos del Estado judío. La Nakba nunca terminó; simplemente cambió de forma. Resulta desalentador pensar que los valores que condujeron a la Nakba hace 78 años siguen guiando al Estado de Israel en 2026: los mismos principios, los mismos objetivos, los mismos métodos.

Ahora potencia regional y aliado más cercano de la superpotencia más poderosa del mundo, la perspectiva general de Israel no ha cambiado desde su fundación. Sigue creyendo que puede vivir por la espada —y solo por la espada— y que no tiene otra alternativa que una vida sostenida por la fuerza.

Sigue considerando la fuerza militar como la única garantía de su existencia y seguridad. Sigue promoviendo una política de supremacía judía absoluta entre el mar Mediterráneo y el río Jordán.

Todavía se presenta como víctima: una potencia regional que habla de amenazas existenciales. Sigue convencida de que la justicia absoluta está de su lado. Sigue creyendo que todos los árabes nacen para matar y que lo único que preocupa al mundo árabe es cómo arrojar a los judíos al mar.

Las mismas creencias, los mismos principios que entonces, en 1948.

Y bajo la superficie, las creencias religiosas siguen latentes; de hecho, se han fortalecido mucho a lo largo de estos 78 años: Dios dio la tierra a los judíos, solo a ellos, y esta promesa bíblica es el título de propiedad de la tierra: prueba divina de soberanía exclusiva, incluso a los ojos de los judíos que se definen a sí mismos como seculares.

Si bien los principios se han mantenido, Israel también ha cambiado a lo largo de los años de su independencia. Muy pocos de esos cambios han sido para mejor.

El lamento de muchos israelíes que ahora añoran el viejo Israel —antes de que el Likud llegara al poder— es en gran medida ilusorio: un acto de autoengaño. No fue el primer ministro  Benjamin Netanyahu quien inventó la ocupación , ni fue su partido quien introdujo la supremacía judía. Todo comenzó en ese viejo Israel: el socialismo del Partido Laborista Israelí y la «ocupación ilustrada».

Tras 1948, tras 1967, el 7 de octubre de 2023 marcó el punto de inflexión más trascendental de Israel hasta la fecha.

En los dos años y medio transcurridos desde entonces , Israel ha eliminado a gran parte del liderazgo de la región, ha invadido y bombardeado prácticamente todos los países vecinos y ha desplegado su fuerza militar sin ningún sentido de la proporción, cometiendo crímenes de guerra a gran escala. En este 78.º Día de la Independencia, pocos en Israel reconocen esta realidad.

Aquí, al parecer, nunca habrá una comisión de la verdad y la reconciliación. No hay un verdadero ajuste de cuentas, ni siquiera sobre la transformación de Israel en un estado paria . La pregunta "¿Por qué nos odia el mundo?" se descarta como ilegítima en el debate público. El mundo es antisemita , sin más. Este es el sentir general en este Día de la Independencia.

Nunca una democracia

La democracia israelí nunca fue una verdadera democracia, y este 78.º aniversario de la independencia es un buen momento para dejarlo bien claro. El único periodo en que  los palestinos  no estuvieron sometidos al dominio militar israelí fue durante unos pocos meses entre 1966 y 1967. Hasta entonces, este régimen se aplicaba a los ciudadanos árabes de Israel; desde 1967, se aplica a los territorios ocupados. Un Estado con un régimen militar permanente no es una democracia. Punto final.

Lo mismo ocurre con el apartheid : no se instauró en los últimos años. Se remonta a los inicios del Estado, con un fuerte impulso para su consolidación tras la ocupación de 1967.

A lo largo de su historia, tanto antes de la ocupación de 1967 como, sin duda, después, Israel nunca ha aceptado la premisa de que los palestinos tengan derecho a la igualdad de derechos entre el río Jordán y el mar.

Más fundamentalmente, Israel nunca ha considerado a los palestinos como seres humanos iguales a los judíos israelíes. Esa fue, y sigue siendo, la raíz del problema, y ​​casi nadie la aborda.

El único cambio sustancial en este panorama en los últimos años es el siguiente: en lugar de la mentalidad de unos pocos contra muchos —David (Israel) contra Goliat (los árabes)— ha surgido una nueva megalomanía israelí. Esta alcanzó su punto álgido tras los atentados del 7 de octubre de 2023. Ahora Israel cree, evidentemente, que todo está permitido. Ahora no reconoce límites, ni en el uso desenfrenado de su poder militar ni en su falta de respeto por la soberanía de la mayoría de los demás Estados de la región.

En este Día de la Independencia, una densa nube se cierne sobre el cielo cada vez más oscuro de Israel. La sociedad está polarizada casi por completo en torno a un único tema: Netanyahu, sí o no. Casi todo lo demás apenas se menciona. En la mayoría de los demás asuntos, parece existir un amplio consenso. No hay oposición judía a la guerra, a ninguna guerra, ni a la ocupación, ni al apartheid.

Gaza preocupa solo a unos pocos; lo mismo ocurre con Cisjordania , que también ha sido transformada irreconociblemente bajo el pretexto de las guerras recientes. Allí, Israel ha logrado —mediante colonos violentos y un ejército que colabora con ellos— extinguir las últimas perspectivas de un Estado palestino viable . Esto también interesa solo a unos pocos en Israel.

Cielos oscureciéndose

A pesar de la ausencia de un debate serio o una profunda reflexión, se percibe que el panorama se torna sombrío. Incluso los propagandistas más acérrimos de la derecha fascista comienzan a comprender la magnitud de la amenaza que enfrenta el Israel actual, tras haber abierto demasiados frentes de guerra y fracasado en el logro de sus objetivos en ninguno de ellos.

Gaza y  Líbano  no son historias de éxito, sino guerras innecesarias y criminales que no le han reportado ningún beneficio a Israel, sino solo altos costes que podría tener dificultades para sostener a largo plazo.

Estados Unidos se está alejando gradualmente de Israel; Donald Trump aún podría volverse en su contra, y en cualquier caso, el presidente que lo reemplace en menos de tres años —sea demócrata o republicano— seguirá una política diferente hacia este importante aliado. Los tiempos en que Estados Unidos se sentía cómodamente al servicio de Israel han terminado, quizás para siempre.

Europa también espera una señal de Estados Unidos que le permita modificar su política hacia Israel. Allí, la paciencia con un Israel percibido como ocupante, agresivo y megalómano se está agotando.

Israel no ha tenido un buen desempeño en los últimos años. Cuantas más guerras ha librado, más territorio ha ocupado y más personas ha expulsado de sus hogares —actualmente hay unos seis millones de desplazados en Oriente Medio como resultado de las acciones de Israel, algunos de los cuales no tienen adónde regresar—, más rápidamente se ha deteriorado su posición internacional .

Un Estado que ha despreciado sistemáticamente a todas las instituciones de la comunidad internacional —a todas las resoluciones, al derecho internacional y a las opiniones de sus aliados más cercanos— se encamina hacia el aislamiento de la Sudáfrica del apartheid. Una trayectoria que le resultará difícil revertir.


Gracias a Gideon Levy MIDDLE EAST EYE BRAVE NEW EUROPE y a la colaboración de Federico Aguilera Klink


[Fuente: www.lacasademitia.es]




Imagen: Timon Studler