domingo, 10 de maio de 2026

Patti Smith en el templo de la tradición

El Premio Princesa de Asturias a Patti Smith no es solo el reconocimiento a la figura punk de culto, sino también a la artista, escritora y poeta que, al proteger el legado de los muertos, anima a los más jóvenes a encontrar su propia voz. 


Escrito por José Homero 

Como indica la contraportada de Bread of angels (2025), la narrativa de Patti Smith tiene una cualidad dickensiana cuando aborda su infancia: niños enfermos, amenazas de desalojo, hambre continua y navidades sin regalos. Si bien el juicio describe el libro más reciente de Smith (significativamente etiquetado como “memorias”), en realidad compendia la actitud con que la artista recapitula su pasado: una mirada que repara en las carencias materiales que ella y su familia sufrieron en aquellos duros años de la posguerra, al tiempo que en esos recuerdos refulgen toques de esperanza, del mismo modo que en su penuria encontraron en las luciérnagas una fuente de luz. Como las de Dickens, las narraciones de Smith poseen una vena melodramática: conmovedoras por las penas que refieren, pero también por incluir motivos placenteros que atestiguan una infancia feliz pese a la pobreza.

Quizá la clave de este talento narrativo no provenga del narrador inglés –pese a la conjunción de penuria y alegría con que ella ha evocado esos años, tanto en Éramos unos niños (2010) como en Pan de ángeles–, sino de Robert Louis Stevenson, con quien tiene más elementos en común: la enfermedad, la voracidad lectora y la pasión por contar historias para entretener a sus oyentes.

Esta relación no es una desmesurada licencia poética de mi parte: bastaría recordar que uno de los libros más queridos por la niña Patti fue uno del escocés: el Jardín de versos para niños. Ahí nació la afición por la palabra de esa pequeña tusitala, quien congregaba en torno a su cama de enferma a sus hermanos y amigos mientras tramaba batallas o preparaba estrategias para las campañas que los niños emprendían bajo su mando.

Hay, sin embargo, un elemento que sella esta asociación: la devoción por Las mil y una noches. En Éramos unos niños, al referir su primer encuentro con Tom Verlaine, señala que ambos adoraban esa obra, también fundamental para el desarrollo de la poética del narrador escocés, quien encontró en Sherezade un modelo literario.

Con este bagaje y esta fascinación desde la infancia por el arte de fabular, resulta menos sorprendente el viraje que desde la segunda década del siglo XXI Patti Smith dio a su obra e imagen pública. A partir de ese primer libro de prosa, la llamada “Sacerdotisa del punk” dejó de ser exclusivamente una estampa de la iconografía del rock para paulatinamente reclamar un sitial en el panteón de la cultura contemporánea.  

Aun cuando Éramos unos niños se plantea desde una perspectiva biográfica, su enfoque es más restringido, como si Smith, a la manera en que solía trabajar su amado Robert Mapplethorpe en sus inicios, ajustara las opciones antes de decidir cuál será la distancia que asumirá frente al sujeto del relato y qué elementos dejará fuera del encuadre.  

Por ello, a pesar del sedimento veredictivo y de contar una historia arraigada en la existencia de la autora, por la visión con que se aborda bien podría leerse como una narración sin ficción inscrita dentro del subgénero alemán del Künstlerroman: la novela de formación de dos artistas: Robert Mapplethorpe y Patti Smith. También relato de iniciación: la asunción del arte como principal objetivo en la vida de sus protagonistas, quienes, en su relación profesional, intercambiaron papeles y fueron creador y musa, respectivamente: “Me escribió una nota para decirme que crearíamos arte juntos y triunfaríamos, con o sin el resto del mundo.”   

Hay cierta inclinación hagiográfica para perfilar que el arte era un destino. Así, al evocar una visita al Museo de Arte de Filadelfia, Smith acota que, aun cuando al salir parecía la misma niña larguirucha y desgarbada, “en mi fuero interno, sabía que me había transformado, conmovida por la revelación de que los seres humanos crean arte, de que ser artista era ver lo que otros no podían ver.”   

Si bien el recuento se concentra en la relación sentimental, igualmente refiere el crecimiento artístico de ambos, por lo que, en gran medida, documenta su consagración como artistas, una historia nostálgica, pero también de éxito. Libro de memorias que describe aquellos dorados años de penuria en una Nueva York sórdida y peligrosa, pero a la vez increíblemente vital, Éramos unos niños es un gran ejemplo de memoria personal, crónica cultural y Künstlerroman. A partir de este libro, al que se han sumado M Train (2015), Devoción (2017), El año del mono (2019) y recientemente Pan de ángeles, Smith ha elegido recapitular su existencia desde una identidad axial: la de la vida y el arte, como si para ella, el dilema de cómo se vinculan para la creación, se resolviera mediante la identificación y la disolución de límites: arte y vida son indisociables. Por eso, cuando uno lee sus ensayos y narraciones, las fronteras entre ambos géneros se diluyen, del mismo modo que en su obra performativa y poética lo hacen las diferencias entre música y poesía, y en sus relatos los límites entre la realidad y el sueño, entre lo vivido y lo soñado. Smith, además de creer en la unidad entre representación y esencia, destila la realidad en el alambique del arte. Con el símil como una de sus herramientas retóricas favoritas, su escritura abunda en comparaciones que remiten al mundo de la cultura. Así, describe la indumentaria que el niño Robert utilizó en la ceremonia de su primera comunión, evocando a sus amados poètes maudits: “Lucía un enorme lazo blanco como los de Baudelaire y un brazalete idéntico al que había llevado un Arthur Rimbaud muy altivo.”   

O asocia los pétalos de las violetas depositadas sobre la tumba de Jim Morrison en el cementerio Père Lachaise de París con las “flores del ramo de Ofelia”. Para Smith, como si fuera una esteta decadentista para quien el mundo solo existe como reflejo artístico, la vida es indisociable del filtro de la cultura.   

Esta conciencia y credo estético es la expresión más fehaciente de que el fundamento de la cosmovisión de Smith, la génesis de su pensamiento y actitud, es la tradición. Lejos de asumirse como una fuerza disruptiva o destructiva, a la manera en que Jim Morrison concebía el arte debido a su cosmovisión nihilista, se ha consagrado a velar el fuego sagrado, a la usanza de las vestales que preservaban el culto divino. Así lo escribe en M Train:  

No se puede juzgar una vida por un solo acto; se debe juzgar por la totalidad de su intención. Mi misión es mantener viva la llama de aquellos que me precedieron, para que otros puedan encontrar su propio fuego.   

Esa vocación reverente –que es intrínseca al arte, pues ¿qué artista no rinde homenaje en su obra a sus penates?–, al paso del tiempo se acentuó de forma natural. Aquello que había comenzado como un reconocimiento, en un extraño caso en el que en vez de sufrir por las influencias las reconocía abiertamente, sin menoscabo de ninguna angustia por servirles de caja de resonancia, se fue convirtiendo en un tributo a quienes morían, desde los primeros mártires del rock, como Brian Jones, Janis Joplin, Jimi Hendrix y Jim Morrison, hasta sus seres amados: Robert Mapplethorpe, Jim Carroll, Fred Smith, su esposo, Todd Smith, su hermano, y Sam Shepard, e incluso a personajes cercanos, como Sam Wagstaff, Sandy Pearlman, Allen Ginsberg, Susan Sontag y Lou Reed, entre otros. A partir del nuevo siglo, Patti ha sido una presencia constante en funerales y ceremonias conmemorativas, en los que suele leer un poema o una canción escrita en honor de esa ronda de personas que nos preceden y con quienes compartimos la brevedad del tiempo.   

Así, lo que era una inclinación desde su juventud, el gusto por visitar museos, cementerios y recorrer ciudades en busca de los rastros invisibles, de los gestos indelebles, del panteón personal –las casas de Frida Kahlo, Albert Camus y Roberto Bolaño–, paulatinamente se convirtió en una misión: proteger el legado de los muertos, no a la manera de un archivista que conserva las obras, sino de una sacerdotisa. A sus 79 años, se ha convertido en un oráculo, en la profetisa que continúa la gran corriente secreta que no cesa de confrontar la realidad: la dimensión profética del Romanticismo.   

La referencia intertextual, manifiesta en “Gloria” y en “Horses”, distinguía ese primer disco, tanto como el carácter elegiaco de canciones como “Birdland”, “Break it up” y la significativamente titulada “Elegie”. Dicho carácter se ha convertido en uno de los rasgos más evidentes de la obra de Patti Smith: la preservación del legado. Ese himno a la mortalidad y a la vez a la vida con que concluía Horses se ha prolongado y encontrado nuevos cauces en su faceta literaria. Al respecto, dice en Éramos unos niños:  

Todo eso quedó plasmado en Horses, y también nuestro reconocimiento a quienes prepararon el terreno antes que nosotros. En “Birdland” nos embarcamos con el pequeño Peter Reich mientras esperaba a que su padre, Wilhelm Reich, bajara del cielo y se lo llevara. En “Break it up”, Tom Verlaine y yo escribimos sobre un sueño en el que Jim Morrison, atado como Prometeo, se liberaba de repente. En “Land”, imágenes de muchachos descontrolados se fundían con las etapas de la muerte de Hendrix. En “Elegie”, los recordamos a todos, pasados, presentes y futuros, a todos los que habíamos perdido, estábamos perdiendo y perderíamos.   

En Éramos unos niños, Smith se pregunta por qué no es posible escribir algo que resucite a los muertos, mientras que en Devoción sentencia: escribimos “porque no podemos limitarnos a vivir”: el arte como vehículo para la permanencia.  

Depositaria e intérprete de esa tradición, una de las últimas heroínas de ese inesperado vástago de la revolución romántica que fue el punk, Patti Smith es una superviviente.   

No siento ninguna necesidad de justificarme por ser una de las pocas supervivientes. Habría preferido verlos triunfar a todos, que alcanzaran el éxito. Al final, fui yo quien tenía uno de los caballos ganadores. (ibid).  

Por ello, el Premio Princesa de Asturias es un reconocimiento no únicamente a la figura punk de culto sino asimismo a la artista, escritora y poeta cuya voz, además de transmitir e interpretar el mensaje de los otros, ha servido de inspiración y estímulo para que otros, nuevos artistas, encuentren la suya y preserven el legado del arte.~~


[Foto: Ioann Maria Stacewicz/ZUMA Press Wire - fuente: www. letraslibres.com]


sábado, 9 de maio de 2026

O insólito proxectado no cotián

Fran Alonso fai unha proposta híbrida a partir da incrible e insólita noticia, pero real, da detención dunha vaca por pastar en herba pública nunha vila costeira galega  

O escritor e editor Fran Alonso 

Escrito por Ramón Nicolás                                                                       

Esa conexión consciente, performativa e lúdica, con outras pezas do autor, serpeando sempre polo medio de referencias cruzadas que alimentan un diálogo constante con pezas anteriores do autor, e non só, constrúe dalgún xeito Cáncara

Libro, malia todo, de difícil adscrición ou catalogación, incorpora con efectividade unha mestura de elementos que beben do xornalismo, da memoria, da historia, da ficción, da metaliteratura, da sátira ou mesmo da fábula. Velaquí, así pois, unha proposta híbrida e heterodoxa erixida a partir da incrible e insólita noticia, pero real, que daba conta do apresamento e detención dunha vaca por pastar en herba pública nunha vila costeira galega.  

Circula, por estas páxinas, unha interrogación permanente sobre os esteos dun poder local que protagonizou un feito ocorrido no ano 1983 e como este se proxectaría no presente, isto é, nun tempo onde se normalizamos a presenza da mentira. Para isto, Alonso opta por un discurso coral onde unha serie de voces abordan o acontecemento desde diversas perspectivas: velaí a da propia vaca detida, a dun espírito errante que mantén un suxestivo debate sobre a creación literaria coa voz que simboliza o autor que, ademais, considero unhas das páxinas máis brillantes da novela, alén doutros discursos individualizados non menos importantes como unha xornalista, o propietario da vaca e a voz do pobo (perfilada con moita ironía, ao meu ver) que axudan a internarnos por unha amálgama de visións deste feito raiano co ridículo e ollado, así, desde atalaias distintas e complementarias. 

Cáncara testemuña a querenza do autor polo ritmo áxil e secuenciado, onde se transloce talvez unha maior preocupación tanto polo rexistro literario como por incorporar unha pegada inequivocamente lírica en moitas pasaxes. Quen dubida que destaca aquí tanto a crítica á práctica dun poder, en aparencia absurdo mais onde se agochan outras intencións, como a relevancia que posúen os medios de comunicación, mesmo unha imprevisible chamada á revisión necesaria do que foi a colonización española en América. Páxinas nas que hai moito de memoria colectiva e, igualmente, desoutra que afonda as raíces no universo persoal do autor. 

 

[Imaxe: Miguel Villar - fonte: www.lavozdegalicia.es]

Alemanha vèrs una societat de guèrra

De copaduras dins las pensions e allocacions e la santat per aumentar lo rearmament



Escrich per Ferriòl Macip

En Alemanha, lo govèrn de coalicion de conservators e socialdemocratas dirigit per Friedrich Merz a anonciat un important plan de reduccion de la despesa sociala, estimat segon qualques mèdias a mai de 38 miliards d’euros d’aicí a 2030. La tòca es de far d’estalvis dins los servicis socials per aumentar lo budget militar dins un contèxt de tensions geopoliticas en Euròpa.

Las mesuras pertòcan particularament lo sistèma de pensions e d’allocacions e la santat. Segon lo cancelièr federal, la pension publica a de venir una «cobertura basica», sens garentir lo nivèl de vida. Una virada que fòrça observaires considèran coma lo desmantelament mai important de l’estat-providéncia dempuèi las reformas de Gerhard Schröder dins los ans 2000.

Aquesta evolucion es simbolicament tras que significativa: foguèt justament un autre dirigent alemand, Otto von Bismarck, que pausèt las basas dels sistèmas modèrnes de proteccion sociala al sègle XIX.

Segon qualques analistas, la causida d’Alemanha —un país amb un deute public a l’entorn del 60% del PIB— manda un messatge clar a la rèsta d’Euròpa: lo finançament simultanèu de l’estat social e del rearmament ven cada còp mai malaisit. Lo debat sus la sostenibilitat del deute public e las prioritats budgetàrias es ara al còr de las politicas europèas.

Parallèlament, lo país accelèra son esfòrç militar. Alemanha prevei de fòrça augmentar los efectius de la Bundeswehr e d’investir de centenas de miliards d’èuros dins la defensa.

Una lei recenta, adoptada dins lo contèxt de la guèrra en Ucraïna, prevei tanben de mesuras administrativas pertocant los òmes entre 17 e 45 ans, qu’auràn de besonh d’un permés per abandonar lo país mai de tres meses, çò qu’a suscitat d’inquietuds dins una societat marcada per una tradicion pacifista dempoèi la desfacha del nazisme.

S’Euròpa se prepara a una guèrra?

E mai lo servici militar demòre oficialament volontari, aquela tièra de decisions nos obliga de nos pausar una question mai larga: s’Euròpa se prepara a un conflicte mai vast? Demest las copaduras socialas e lo rearmament, lo modèl europèu es a l’ora d’una mudacion prigonda. E fòrça ciutadans començan de se demandar s’aquel cambiament se farà al prètz de la seguretat sociala conquistada dempuèi mai d’un sègle.



[Sorsa: www.jornalet.com]

sexta-feira, 8 de maio de 2026

Fariba Ehsan: «La guerra no va a traer más democracia, sino más muertos y más destrucción»

La iraní, presidenta de la Asociación Iraní Pro Derechos Humanos en España, analiza la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán y pone el foco en lo que vendrá después. 

Fariba Ehsan, activista iraní

Escrito por Queralt Castillo Cerezuela 

Fariba Ehsan es iraní y hace más de 30 años que reside en España. Activista por los derechos humanos, la democracia y la libertad, actualmente es la presidenta de la Asociación Iraní Pro Derechos Humanos en España, con sede en Madrid. Fue muy activa durante las protestas por la muerte de la joven Mahsa Amini, asesinada durante un interrogatorio y bajo custodia policial en septiembre de 2022 y que se llevaron a cabo bajo el eslógan Mujer, vida y libertad. Ahora tiene claro que la guerra contra Irán iniciada por Israel y Estados Unidos no traerá ni la paz ni la democracia al país, sino todo lo contrario.

¿Cuáles son las diferencias entre las protestas Mujer, vida y libertad de 2022-2023 con las acaecidas en enero de este año?

El movimiento Mujer, vida y libertad fue protagonizado por las mujeres, con el apoyo de los hombres. Ahí, las fuerzas opositoras se unieron con un objetivo común: derrotar al régimen de manera pacífica. Se reclamaba el derecho de las mujeres, de las minorías étnicas, etcétera. Esas protestas se alargaron en el tiempo y estaban yendo bien. Se habían dado pequeños pasos, como por ejemplo con el velo. Se dejó de molestar a las mujeres que iban por la calle sin velo. Pero entonces llegaron los ataques de Israel, en julio de 2025; mientras el régimen negociaba con Estados Unidos. Los ataques hicieron que el nivel de movilización bajase y que la manera de manifestarse cambiase. Empezaron las huelgas; cada semana había una huelga diferente. Y así llegamos al 28 de diciembre de 2025, cuando el sector bazarí, que siempre había sido un sector simpatizante del Gobierno, empieza a quejarse por la bajada del valor de la moneda iraní, en comparación al dólar. Esta situación había provocado que el precio de la vida subiese muchísimo para la población; y ahí es cuando este sector empezó a salir a la calle. Al cabo de unos días, ya se le había sumado otra gente; y de lo económico, se pasó a una protesta para que cayese el régimen.

Por otra parte, no hay que olvidar a Israel y a la gente de la ultraderecha iraní que tiene a Netanyahu detrás. El 3 de enero el Mossad sacó un comunicado diciendo que su gente estaba con la población que protestaba en las calles. Por otra parte, Estados Unidos dijo a la población que continuara aguantando, que “llegaría la ayuda”. Y es con esos dos matices con los que se da una esperanza a la población; a la gente que está harta de más de 40 años de opresión, de ejecuciones. Estas palabras dieron cierta esperanza. Hubo gente que nunca antes se había manifestado y que, en esta ocasión, salió. Y esto precisamente dio más motivos al Gobierno iraní para reprimir a la gente y abrir fuego. Incluso iba [la policía] detrás de los heridos en los hospitales y los mataba en las camas. Llegaron a perseguir a los sanitarios por atender a los heridos. El 9 de enero cortaron internet. La población estuvo tres semanas sin conexión y el régimen continuó matando. No está documentado. Hay muchas personas desaparecidas y mucha gente que no ha recibido los cadáveres de sus seres queridos. Puede haber entre 3.000 y 20.000 asesinados por el régimen.

Hace más de 40 años que el régimen se prepara, y está todo planeado. Cuando cae una pieza hay otra 

[Estados Unidos] dijo que iba a apoyar la protesta pero en lugar de buscar una manera de proporcionar internet a la población decidió apoyar a Israel en su ataque contra Irán. Pensaba [Trump] que con el asesinato de Jameneí era suficiente, pero no. Hace más de 40 años que el régimen se prepara, y está todo planeado. Cuando cae una pieza hay otra [de repuesto]. Ahora el poder está en manos de los Guardianes de la República [Guardianes de la Revolución Islámica, los Pasdaran]. Estos han traído refuerzos de Irak, de Siria o de Líbano. Están a pie de calle, armados con fusiles y reprimiendo a la población.

¿Crees que con el ataque de Irán por parte de Israel y Estados Unidos ha podido aumentar el apoyo al régimen?

El régimen tiene un apoyo de un 15% de la población, más o menos. Pero eso no quiere decir que el resto esté a favor de la guerra. En nuestra asociación estamos en contra, porque la guerra no trae democracia: trae más muertos y más destrucción. No es una vía correcta para la liberación del pueblo. Estar en contra de la guerra no significa estar a favor del régimen. Para la oposición de Irán, todavía se ha hecho más dura la lucha, porque ahora tiene que batallar en dos direcciones. De hecho, en tres: contra Estados Unidos e Israel, contra el régimen y contra la ultraderecha de Irán. Precisamente estos últimos, en Madrid, están a favor de Vox; van a las embajadas de Israel y Estados Unidos a dejar flores y carteles en los que les dan las gracias por el ataque. Hay gente que se mueve por lo emocional, no por lo lógico o lo racional.

Fariba Ehsan, fotografiada en Madrid

La oposición al régimen está totalmente silenciada en Irán. ¿Hay algún tipo de liderazgo dentro o fuera del país? ¿Hay algún movimiento político organizado que, en caso de caída del régimen, pudiera conducir al país hacia la democracia sin intervención extranjera?

La oposición está encarcelada. Pero no estamos buscando a una persona para liderar ningún movimiento. Todo es muy clandestino. A finales de marzo hubo en Londres un congreso para la liberación de Irán. Fueron los grupos opositores [en el extranjero], incluso los monárquicos; pero no la ultraderecha, solo los que apuestan por una monarquía constitucional. Salió un grupo compuesto por gente de todo tipo de opiniones. Por ejemplo, hay un grupo de republicanos que ha organizado una campaña con tres peticiones. En primer lugar, se pide parar las ejecuciones de los presos en Irán, liberar a los presos políticos y establecer el internet de nuevo. Esto es lo que se hace fuera de Irán: contactar con autoridades de cada país para que les llegue a ellos [al régimen] y negociar. Sí hay movimiento y voces que aparecen fuera de Irán.

En el ámbito económico, que es lo que da inicio a las protestas de diciembre, ¿cómo está el país?

Hay falta de medicamentos, en las farmacias y en los hospitales. Y lo poco que hay se lo llevan los agentes del régimen sin pagar. A veces, se llevan bolsas de sangre para los guardias heridos. La inseguridad no es solo alimentaria. Luego está la situación de las cárceles: no hay alimentos en las tiendas de dentro, no hay medicamentos, etcétera. La situación es terrible. Las huelgas y las manifestaciones pueden traer la democracia al país, no la guerra o las bombas. 

Llevas en España más de 30 años. ¿Cómo ves la postura del Gobierno español respecto al conflicto?

Creo que la postura de Pedro Sánchez ha sido valiente y humanitaria, porque ha estado al lado del pueblo y ha condenado la agresión desde el principio. También condena la opresión del régimen iraní. Creo que hace bien, porque la guerra no ayuda a la población. Desde nuestra organización incluso le hemos enviado una carta de agradecimiento. Y al principio, todo el mundo estaba en su contra, pero ha ido sumando apoyos, como los de Italia o Francia.

Las protestas de 2022 y 2023 no hicieron caer al régimen, tampoco las de enero de este año, tampoco los ataques de Estados Unidos e Israel; ni los de julio ni los de ahora.

Ahora con la guerra, las ventanas de oportunidad se han cerrado. Una vez finalice la guerra, ya veremos. En estos momentos la represión es muy fuerte. Las noticias que recibimos nos hablan de calles llenas de policía y controles. A pesar de ello, la gente intenta hacer vida normal. El papel de la comunidad internacional es importante. Tiene que apoyar al pueblo y exigir al Gobierno iraní que se cumplan las peticiones que te comentaba antes. Así se podrá continuar con las protestas. Las huelgas y las manifestaciones pueden traer la democracia al país, no la guerra o las bombas.

Hay otro miedo y que tiene que ver con la oposición de ultraderecha. Ellos insisten en que, a pesar de que caiga el régimen, se tiene que continuar con los bombardeos. Lo dicen cuando ya hay una parte de la infraestructura del país destruida. Después de esta guerra, aumentará el desempleo; y no habrá dinero para pagarle a la gente. Queda un camino muy largo, pero no hay otra forma.

Los grupos minorizados están a favor de un gobierno no centralizado que reconozca sus derechos

¿Habría alguna posibilidad de guerra civil, en caso de desaparición del régimen? Se trata de un país con diferentes grupos minorizados: el pueblo kurdo, el baluche, la minoría árabe. Es un país complejo étnicamente.

Este era uno de los miedos al principio. En el congreso de Londres también había representantes de estas minorías. Están a favor de la unión de Irán; y de un gobierno no centralizado que reconozca sus derechos, ya que nunca han sido reconocidos. Están pensando en unirse, y más adelante, pedir sus derechos. La ultraderecha no está a favor de esto. Si Estados Unidos lleva a cabo una incursión terrestre, ahí sí que sería posible una guerra civil.

¿La figura del sha Pahlevi está totalmente desactivada?

Lleva casi  50 años fuera y no ha sido una persona ni activista ni luchadora. Ha llevado a cabo una vida normal y no conoce a la población de Irán. Cuando se produjo el movimiento Mujer, vida y libertad, su mujer en alguna ocasión dijo: “Muerte a los mulás y a los de izquierda”. No es una gente democrática. Por otro lado, los jóvenes ven las imágenes del otro sha, de su padre, y creen que Irán era libre, porque era un país moderno, con libertades parecidas a las de Europa. Sin embargo, no había libertad de expresión, y había muchas leyes discriminatorias; también hacia las mujeres. Muchas de las leyes islámicas que hay ahora son de aquella época; pero nadie quiere hablar de esto. También había pobreza. Estados Unidos, por ejemplo, no ha reconocido la autoridad de Pahlevi. Además, sus partidarios no hablan ni de las ejecuciones ni de los presos políticos, solo hacen referencia al “rey”.

¿Cuál es la postura de esa generación que solo ha conocido el Gobierno de los ayatolás?

Antes de la situación actual, los iraníes tenían acceso a internet y estaban al día. Quitando algunos que romantizan al sha, la mayoría quiere un Irán libre y democrático. Las librerías continúan abiertas y la gente continúa comprando y leyendo libros, intentando continuar con su vida. 

[Fotos: Álvaro Minguito - fuente: www.elsaltodiario.com]

Os «Tres mil nomes galegos do Uruguai» de Monterroso Devesa

Xosé Monterroso Devesa - fonte: Distrito Xermar

Escrito por Manuel Suárez Suárez

A finais do ano pasado, en Montevideo, o meu vello amigo Xosé Monterroso Devesa publica (pagando do seu peto) Tres mil nomes galegos do Uruguai que sumado aos dous anteriores de 2009 e 2011 (Mil e pico de nomes galegos do Uruguai) son unha triloxía que merece a maior atención porque estamos diante dun rigoroso labor de investigación sobre a emigración galega na República Oriental do Uruguai. Despois de máis de medio século de ininterrompida actividade cultural defendendo a nosa identidade propia, mantén o seu compromiso de poñer en valor a achega dos que acougaron as friaxes na Banda Oriental. 

A MIÑA NAI, galega e uruguaia,

por cuxa decisión coñecín, vivín

e amei o URUGUAI, antes de despois

de me facer cidadán, antes e despois 

de descubrir GALICIA  

Capa de Tres mil nomes galegos do Uruguai  

A devandita dedicatoria é moi emotiva e permite entender, se lemos con devagar, que a materia vital de Monterroso Devesa é a aliaxe sentimental entre o seu lugar de nacemento na Coruña e aqueles afastados pagos tacuaremboenses. O seu traballo de investigación ten dobre valor pois é de interese para os galegos e tamén para os uruguaios. 

O subtítulo do libro (Galicia para uruguayos / Uruguai para galegos) está informando que na patria de Artigas temos milleiros de galegos que apousaron as súas ilusións de futuro nun espazo onde os recibiron cunha aperta de irmandade. Os tres volumes dos «Nomes Galegos» son unha obra de consulta que axiña será de referencia obrigatoria para calquera futuro estudo sobre a emigración galega ao Uruguai.

Na introducción desta edición, escribe Monterroso Devesa que «Sabendo que non existen as obras acabadas, podemos afirmar que neste enriquecido repertorio de figuras e feitos que cada novo achádego significounos fonda satisfacción, o que no facía senón confirmar a nosa constatación da enorme pegada de Galicia no Uruguai»

No primeiro volume explicaba o que quería dicir con Nomes GalegosNomes, en principio, refírese a apelidos galegos que xentes uruguaias, cidadáns orientales portan en primeiro ou segundo lugar... isto último cando fomos quen de detectar o materno, tarefa non sempre doada, como se comprenderá, dado que, como é sabido, o rioplatense, en xeral, se afixo a desprezar o seu segundo apelido: tal vez por comodidade, pode que por inercia dezaoitesca, acaso pola falsa idea de que máis dun apelativo era aristocratizante, pouco democrático. 

Manuel Suárez e Monterroso Devesa (sentados), nun acto cultural en Ribadeo en 1980 CC-BY-NC-SA Manuel Suárez 

Tamén na primeira edición di que dado o carácter eminentemente divulgativo da obra, no extremo oposto dun dicionario de biografías, entenderase a brevidade, por veces raiana na descortesía, das entradas, que nin de lonxe poden considerarse reseñas mínimamente biográficas, o cal amosa a súa humildade pois sempre manifesta que non é historiador e que non posúe formación universitaria. A introducción desta edición remata coa seguinte mensaxe: Que a presente obra sexa unha proba dos vínculos destas dúas patrias e sirva de aguillón para que outros máis sapientes e non menos namorados do tema emprendan futuros estudos. 

Hai que suliñar que Monterroso Devesa fai unha achega de moita importancia xa que o seu repertorio enriquece a nosa cultura. Por exemplo, foron catro anos de investigación nos arquivos parroquiais da montevideana Igrexa do Cordón. O seu esforzo fixo posible a corrección de moitos erros, xa fose nas grafías dos apelidos ou tamén da determinación exacta das parroquias de orixe dos emigrantes.

Agora vou transcribir algunhas entradas, como adianto para motivar a que se faga o pedido do libro ao Patronato da Cultura Galega de Montevideo [pcgalega@gmail.com

· Abal Arosa, Juan.- (Poio, San Xoán, 1851-1939). En 1877 fundou, xunto cos seus irmáns Narciso (1855-1932) e Cándido (1867-1949), La Capital, un establecemento de fabricación e venda de tabacos que, en 1929, se convertiu na grande tabacaleira Abal Hnos., vendida en 1979. (O apelido foi, antaño, Da Val).

· Abal Bidegaray, Enrique.- (1884-1974). Enxeñeiro e industrial, co-fundador (1918) do Automóvil Club del Uruguay. Fillo do anterior.

· Abal Salvo, Enrique.- (1918-2008). Fundador de Sondor, S.A., primeira fábrica de discos (1941) e cassettes (1975) do país. Fillo de Abal Bidegaray.

· Arana Sánchez, Mariano.- (1933-2023) Arquitecto urbanista e político que exerceu a Intendencia (alcaldía) de Montevideo en dous períodos consecutivos (o máximo legal: (1995-2005), sendo posteriormente ministro de Vivienda y Medio Ambiente. En 2004 foi, a proposta do autor deste repertorio, nomeado fillo adoptivo de Arteixo, lugar de procedencia da súa nai, María Sánchez Maceiras.

· Ardao Jaureguito, Arturo.- (1912-2003).- Avogado, filósofo e historiador das ideas, docente en Montevideo e Caracas. Gran premio nacional ao labor intelectual (1987). Con Galicia (amén do apelido), ten relación a súa obra La filosofía polémica de Feijóo. Seu pai, Víctor Ardao, de Magalofes-Fene.

 

[Fonte: www.praza.gal]

quinta-feira, 7 de maio de 2026

Un de cada cinc residents a Andorra és d’origen portuguès

El Principat ha celebrat aquest dimarts el Dia Mundial de la Llengua Portuguesa 


La comunitat portuguesa continua sent un pilar fonamental de la societat andorrana, tot i la davallada recent de les arribades. Segons les declaracions a RTVA del cònsol general de Portugal, Duarte Pinto da Rocha, un 20% de la població del Principat té arrels lusitanes si s’inclouen les segones i terceres generacions.

Andorra ha celebrat aquest dimarts el Dia Mundial de la Llengua Portuguesa amb una exposició dedicada al poeta Luís de Camões a la Universitat d’Andorra, que romandrà oberta fins al 29 de maig. L’acte arriba en un moment en què la presència portuguesa al país es manté significativa malgrat els canvis en els fluxos migratoris. El cònsol va destacar que els residents de nacionalitat portuguesa directa representen aproximadament un 9% de la població, però que la xifra puja fins al 20% quan s’hi sumen els descendents nascuts a Andorra que conserven la cultura i, en molts casos, la nacionalitat portuguesa.

Els portuguesos van arribar en onades importants durant les dècades de creixement econòmic de finals del segle XX, per treballar en el sector serveis, la construcció i el turisme. Avui formen una comunitat ben integrada, amb presència en diversos àmbits laborals.

Da Rocha va qualificar les migracions de “cícliques”. En els darrers anys s’ha observat una disminució de les arribades des de Portugal, coincidint amb una recuperació econòmica al país d’origen i amb l’augment de nous residents procedents de l'Argentina, Colòmbia o Perú. Així i tot, la comunitat portuguesa històrica continua sent molt visible i manté vincles forts amb les institucions andorranes.

La ministra d’Afers Exteriors, Imma Tor, va aprofitar l’acte per subratllar el compromís d’Andorra amb el multilingüisme i va recordar que el Principat forma part de la Comunitat de Països de Llengua Portuguesa des del 2018. 

 

[Font: www.racocatala.cat]

Luis Caparrós Esperante, escritor: «Vivimos un novo ascenso paulatino do fascismo que, en principio, parece non tocarnos»

Luis Caparrós Esperante (A Coruña, 1952) presenta A chuvia sobre o mar (Laiovento), unha novela onde tres personaxes en conflito buscan fuxir dunha realidade que o abrangue todo. A obra sitúa a persoa lectora nunha hipotética Costa da Morte en 1936 onde o reloxo semella non moverse e o mar e a choiva observan impasíbeis. 

O escritor Luis Caparrós Esperante

Escrito por Sergio Casal

—Como afecta á trama o illamento xeográfico nun ano como 1936?
A idea da novela é situar tres personaxes nun espazo illado nunha hipotética Costa da Morte. Buscan fuxir da cidade, dos conflitos e da súa vida cotiá. O feito de estar en 1936 latexa por debaixo e, nun determinado momento, explota. Os personaxes atópanse nunha situación crítica e demóstrase que o illamento e a neutralidade son imposíbeis. Eles son moi diferentes entre si: un que mira para atrás, o vello Nicolás; outra que mira para diante, Luscinda; e outro que mira para o presente, o pragmático Amaro.
 

—Como se relaciona a novela co momento presente?
Esta cuestión é unha das que me fixo retomar a novela, cuxa escritura xa viña de antes. Vivimos un novo ascenso paulatino do fascismo que, en principio, parece non tocarnos. A situación non é moi diferente á que podía suceder nos anos 30 do século pasado. Había unha dinámica funcionando mentres moita xente miraba para outro lado. Isto aparece na novela de xeito claro, aínda que non é unha novela de guerra, unha crónica ou unha novela coral. É unha obra onde a situación externa tradúcese a través da conciencia dos personaxes. Esa conciencia é axitada porque o mundo illado ideal e romántico é imposíbel e hai que tomar posición. Hai que plantarse ante o que está sucedendo. Isto é moi semellante ao que está pasando agora.

—Esa é a idea de “neutralidade imposíbel” que atravesa o libro?

Eu quería unha novela que non fose unha crónica de guerra. É unha novela paradoxalmente intimista. A situación infíltrase na conciencia dos personaxes. Quería darlle unha dimensión musical tamén. É unha novela que ten tres partes, cada unha de sete capítulos conformando un total de 21 e que, curiosamente, remata na páxina 221. Despois hai unha combinación de memoria, presente, lírica e narración. É un libro cosido desde o monólogo interior, cun estilo indirecto libre. Non é unha narración lineal e ten ese formato musical como contrapunto.

—É a natureza indiferente ás nosas traxedias? Que simboliza exactamente esa chuvia sobre o mar?
Aquí hai unha certa base romántica. Eu traballei sobre o romanticismo como mestre e iso está aí. Os personaxes están vivindo nun mundo illado pero que está rodeado polo mar, que está moi presente. A medida que transcorre a acción e vai tomando un ton tráxico, a chuvia tamén comeza a medrar e ese compoñente acuático do mar e a chuvia tende a ser unha forza telúrica que os arrastra. Como un personaxe máis que está pero é indiferente ao que lles pasa aos seres humanos.

—Que preguntas lle gustaría abrir na persoa lectora ao rematar a novela?

Non quería facer unha novela de tese nin con solucións. Quería montar un interrogante. Os tres personaxes están cheos de contradicións, como estamos todos, e están en conflito. Gustaríame que as persoas se puxeran diante do libro e asuman os retos: “Que faría eu nunha situación semellante? Até que punto isto me pode afectar a min?”. Non lles dou solucións, o que fago é plantar esa dúbida. 

[Foto: www.nosdiario.gal]


La Costera, cinquanta anys inesborrables de cultura i perseverança

La ciutat de Xàtiva ret homenatge aquest divendres, en un acte de música i memòria en el Gran Teatre de la Ciutat, a la mítica Llibreria La Costera, un espai imprescindible de dinamització cultural per a la ciutat i la seua comarca, quasi sempre en condicions adverses, que compleix el primer mig segle de vida. Actuacions de Pau Alabajos o La Maria, acompanyats de testimonis i audiovisuals, serviran per a traçar un tribut que ha vingut acompanyat de la publicació de dos opuscles de Víctor Maceda i Ximo Cerdà —l’un més documental, l’altre més literari—, que posen en context i valoren el treball de La Costera i d’altres llibreries pioneres.


Escrit per Xavier Aliaga 

Si algú haguera de traçar una història de la vida cultural de Xàtiva i les poblacions del seu voltant el darrer mig segle, hauria de dedicar un apartat específic al que és tota una institució, la Llibreria La Costera, promoguda el 1976 —ara fa cinquanta anys— per una parella de joves entusiastes, Carles Sánchez i Cristina Poveda, que es llançaren a l’agosarada aventura de portar endavant un negoci amb el llibre en la nostra llengua com a pal de paller.

Sánchez, oriünd d’Alcázar de San Juan (Albacete), era un militant antifranquista, en les files del Front Revolucionari i Antifeixista (FRAP), que residia a Alzira i que havia tingut una primera experiència professional a una altra llibreria mítica, l’alzirenya Xúquer. Una vivència de militància cultural, que reproduïa la trajectòria d’unes altres llibreries pioneres, que era susceptible de ser traslladada a Xàtiva, amb voluntat d'irradiar a la comarca. Per això el nom, Llibreria la Costera, que arrencava en un carrer estret i una mica obscur de la ciutat, però amb efluvis històrics i literaris, el Pere IV. Era un 8 de maig del 1976. Uns mesos després, durant la celebració del III Festival de la Cançó de Xàtiva, Carles coneix Cristina, que es trobava de visita en la ciutat per repartir pamflets.

Naixien així tots uns referents, «Carles i Cristina, els de la Costera», quasi un nom de guerra. En un sentit malauradament literal, perquè la magnífica notícia que era dotar la ciutat d’un referent llibreter en català no va ser rebuda de la mateixa manera per tothom. Era el final del règim franquista, amb el dictador ja mort, i se suposava que els inicis de la democràcia. Els intolerants, tanmateix, posaren la llibreria en el punt de mira. Per ser valencianista i d’esquerres. Una sèrie de pintades amenaçadores, com passava en unes altres llibreries, serviren d’advertència macabra. Un 25 de novembre, quasi quan el projecte estava encara fent les primeres alenades, una bomba feu esclatar la façana i provocà nombrosos danys, sortosament materials.

Estat de la llibreria després de l'atemptat 

Un patètic i espectral IV Comando Adolf Hitler Orden Nuevo va ser identificat per aquell temps com l’autor material —els autors intel·lectuals eren uns altres— dels atemptats a llibreries d’Albacete i Saragossa. L’autoria de l’atemptat contra la Llibreria La Costera mai no es va resoldre, com va passar amb les bombes a Joan Fuster. Era l’intent de perllongar la por i la coacció feixista. Uns altres hagueren plegat. Carles i Cristina, «els de La Costera», tiraren endavant, amb la complicitat i la solidaritat fins i tot econòmica de la societat civil. I dels seus prohoms: el mateix Fuster, Vicent Andrés Estellés o Ferran Torrent, entre altres, manifestaren el seu suport a la llibreria davant dels atacs.

Els intolerants s'havien pegat un tret en el peu; el seu intent d'acovardiment va tindre els efectes contraris. La llibreria, amb la seua característica tipografia i el genial logotip de Joan Ramos, es va convertir en un referent. Centenars d’autors i autores, també cantants, presentaren allí els seus llibres i discos, connectant el públic local i la seua pedrera d’escriptors amb el que s’estava fent. Estellés, Josep Piera, Joan Francesc Mira, Martí Domínguez i tants altres —escriptors locals com Toni Cucarella també, per descomptat—, foren alguns dels visitants de la llibreria. Un establiment amb tant de prestigi i predicament que fins i tot Ernest Lluch, l’any 1984, quan era ministre de Sanitat, aprofità la inauguració de l’hospital comarcal Lluís Alcanyís per fer una visita a la llibreria.

Imatges d'una vida. La llibreria en la Fira, rebent la visita de Vicent Andrés Estellés o Ernest Lluch. O en família, amb Cristina, Carles, Joan Ramos i el fill de la parella, Carles. 

Comptat i debatut, Carles i Cristina, Cristina i Carles, «els de La Costera», guiaren l’experiència lectora de centenars, milers, de visitants d’unes quantes generacions. Cobrint tot l’espectre, dels més petits als més grans. Una tasca impagable. Resistint els embats de les transformacions del negoci, fins al punt de buscar un local més ampli i funcional, en la cèntrica i espaiosa avinguda de Gregorio Molina, l’actual ubicació.

Una aventura que, arran de la jubilació dels seus promotors, ha tingut continuïtat de la mà del grup Bromera de Josep Gregori, que es va fer càrrec del negoci l’any 2015. Mantenint la històrica denominació i el tarannà de xicotet centre cultural. I quan la dimensió de l’acte desborda les dimensions de la botiga, proveint de llibres les presentacions que es fan en uns altres espais de la ciutat. Donant servei de proximitat, a tota la comarca, en un ecosistema sensible com és el del llibre.

El desaparegut Josep Piera, en la llibreria. Els prohoms de la literatura del País Valencià donaren suport a La Costera. 

Llibres tribut i un acte a l’altura 

Com a part de l’efemèride, la llibreria, amb el suport de la Fundació Bromera, ha esdevingut aquests mesos una mena de xicotet segell amb la publicació de dos opuscles commemoratius. El primer, Aparadors de llibertat. La irrupció de les llibreries valencianistes, escrit pel director d’EL TEMPS, Víctor Maceda, recorre la història referida adés sobre el naixement de la llibreria xativina, però també d’uns altres establiments que, des de la dècada del 1960, aprofitant la llavor sembrada per Fuster, difonen els llibres en la nostra llengua. Parlem de Can Boïls, de Lauria, de Viridiana, de Xúquer —referida adés—, de Tres i Quatre —també atacada—, de Dau al Set, de Crida, de Creu i Ratllad’Ali i Truc, de l’Espill. «Unes llibreries sense les quals els valencians no seríem com són», adverteix Maceda. Una història recuperada amb el pretext de l’aniversari de la Costera.

Els opuscles de Víctor Maceda i Ximo Cerdà

El carrer dels llibres també en fa un homenatge, però en aquest cas des de la literaturaXimo Cerdà, un tot terreny que ha compatibilitzat durant anys la tasca docent en la Universitat Politècnica de València, la ciència, la il·lustració amb una reeixida trajectòria com a escriptor de narrativa infantil i juvenil, ha concebut quinze relats en què ficciona la trajectòria de la llibreria, des dels inicis il·lusionants a la connexió de Carles i Cristina amb els usuaris, el seu paper com a prescriptors i la tasca de fer conèixer els autors en valencià, el tarannà de l’establiment com a espai de trobada per a diferents tipus de lectors i les presentacions que servien com a porta d’entrada als llibres, en un relat que li serveix per retre homenatge als autors locals.

Relats en tercera persona, tret d’un «Ara parle jo», en què l'escriptor adopta un to més personal, fent un paral·lelisme entre Edmond Dantès, el protagonista d’El comte de Montecristo, la novel·la preferida del seu pare, amb els propietaris de la llibreria. «Carles i Cristina van ser Edmond Dantès. Van perseverar», escriu.

El cantautor Andreu Valor, en una de les moltíssimes presentacions acollides durant mig segle d'història 

De fet, conscient que la literatura és un exercici de memòria, una part dels relats de Cerdà pouen en les possibles motivacions dels grups que agrediren la llibreria, primer amb pintades, després amb bombes. Una mena d’indagació que té connexions amb el moment present. El llibre, en tot cas, acaba amb un to bonic, amb un relat, «Una excepció», sobre el poder de la llibreria com a introductor en la lectura, sobre el moment màgic en què algú troba el llibre que l’interpel·la. La Costera estava on havia d’estar perquè les coses passaren.

Tot aquest magma de records personals, de memòria compartida, planarà en l’acte d’homenatge d'aquest divendres en el Gran Teatre, inclòs dintre de la programació del Festival Música i Lletra (MiL) de Xàtiva, en què músics de les noves fornades recuperaran les cançons de l’època heroica en què es va posar dempeus la llibreria. Pau Alabajos, La Maria, Odessa, Esther, Toni de l’Hostal, Kela i Jorge Gumbau faran aquest paper acompanyats d’una banda amb Clara Ventura, Sílvia Martí, Maria Camañez, Paula Zambudio i Carles Ródenas sota la direcció de Genís Ibáñez.

Entre unes coses i altres, hi haurà testimonis i la projecció d’un audiovisual inèdit amb gravacions posteriors a l’atemptat, perquè no s’oblide que fer realitat aquest projecte va ser possible malgrat la intolerància i l’estultícia dels intolerants. Una admirable història de cultura i perseverança. De resistència a un feixisme que torna a campar. I al qual tornem a dir que no. 

La llibreria, amb la seua imatge actual

 

[Font: www.eltemps.cat]