sábado, 27 de junho de 2026

Andorra: el català es manté viu en la vida quotidiana i guanya presència en converses amb turistes

Cada vegada més persones opten per mantenir el català fins i tot quan el seu interlocutor utilitza una altra llengua


Un dels elements destacats de l’enquesta és que cada vegada més persones opten per mantenir el català fins i tot quan el seu interlocutor utilitza una altra llengua, com el castellà. 

Aquesta tendència també es detecta en converses amb turistes o persones desconegudes, un àmbit en què tradicionalment hi havia més canvi lingüístic.

Tot i això, l’estudi apunta que el canvi de llengua encara és habitual en molts casos, ja que els parlants sovint s’adapten a l’idioma de l’altra persona. 

Micó assenyala que aquest comportament pot estar influït pel fet que, en moltes situacions, no se sap si l’interlocutor resideix al país o és un visitant.

El Congreso Judío Antisionista exige un nuevo futuro político

Antes del Segundo Congreso Judío Antisionista, varios oradores ofrecieron una rueda de prensa sobre Palestina, la solidaridad, los medios de comunicación y la acción política.


Escrito por Romana Rubeo 
THE PALESTINE CHRONICLE

Mientras el genocidio israelí en Gaza entraba en otra fase devastadora, la rueda de prensa inaugural del Segundo Congreso Judío Antisionista (JAZIC) en Dublín, celebrada el jueves, se centró no solo en poner fin al ataque en curso, sino también en lo que los oradores describieron como una profunda transformación política, jurídica y moral que ya está remodelando las actitudes mundiales hacia Palestina. 

El congreso tendrá lugar en Dublín, Irlanda, del viernes 25 al domingo 28 de junio.

El evento, que reunió a activistas judíos antisionistas, legisladores irlandeses e intelectuales palestinos, analizó el cambiante panorama internacional, las responsabilidades de los gobiernos europeos, el futuro de la organización judía antisionista y el creciente impulso de los movimientos de solidaridad con Palestina en todo el mundo.

En la inauguración de la conferencia, la sindicalista Patricia McKeown, presidenta de Trade Union Friends of Palestine, afirmó que el propio Congreso reflejaba la creciente visibilidad de las voces judías antisionistas en todo el mundo.

Recordando el primer congreso en Viena, McKeown señaló que los organizadores esperaban alrededor de 400 participantes, pero finalmente asistieron más de 1.000.

“Eso lo dice todo”, afirmó, argumentando que las voces judías antisionistas habían sido marginadas durante mucho tiempo, pero que ahora desafían cada vez más las narrativas políticas dominantes.

“Están diciendo la verdad al poder y están empezando a cambiar esa narrativa de una manera muy seria”, dijo.

McKeown también sugirió que las acusaciones que equiparan el antisionismo con el antisemitismo están empezando a perder efectividad, particularmente dentro de ciertos sectores del movimiento obrero irlandés.

“Este año hubo muchos menos intentos de desestimar a la gente diciéndoles: ‘Eres antisemita porque promueves una agenda antisionista’”, afirmó.

Proyecto de ley sobre los territorios ocupados de Irlanda

Gran parte del debate se centró en el proyecto de ley irlandés sobre los territorios ocupados, largamente postergado, una legislación presentada por primera vez por el senador Francis Black en 2018 para prohibir el comercio con los asentamientos ilegales de Israel.

Al reflexionar sobre los ocho años de esfuerzos para impulsar la legislación, Black contrastó las repetidas demoras del gobierno con el empeoramiento de la situación en Palestina.

“En estos ocho años, hemos visto cómo una ocupación ilegal se convertía en un genocidio atroz”, dijo. “Hemos visto cómo los asentamientos seguían expandiéndose sobre tierras palestinas robadas. Hemos visto cómo asesinaban a niños en sus casas, en sus escuelas y en los hospitales”.

Aunque el gobierno ya ha presentado su propia versión de la legislación, Black argumentó que esta se queda muy corta respecto a las obligaciones de Irlanda en virtud del derecho internacional, ya que excluye los servicios y solo abarca los bienes.

Tras describir la omisión como una decisión política más que como una necesidad legal, señaló plataformas en línea como Airbnb como ejemplo de cómo las empresas siguen obteniendo beneficios de los asentamientos ilegales.

“Esta noche podría entrar en la página web de Airbnb, reservar un alojamiento situado dentro de un asentamiento israelí ilegal construido sobre tierras palestinas robadas, y según este proyecto de ley, esa transacción seguiría siendo perfectamente legal”, dijo.

“Eso es precisamente lo que significa excluir servicios”, concluyó el senador.

Argumentó que Irlanda debería ir más allá de las medidas limitadas y adoptar sanciones más amplias contra Israel.

“Una prohibición a medias no es una prohibición”, dijo Black, y agregó que lo que se necesita en última instancia son “sanciones integrales” y “una implementación completa del BDS”.

Finanzas, Inversiones y Derecho Internacional

Ampliando el debate más allá de los bienes de liquidación, la senadora irlandesa Alice-Mary Higgins argumentó que Irlanda también tiene responsabilidad a través de su sistema financiero.

En referencia a la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia de 2024, Higgins afirmó que los Estados tienen ahora la clara obligación no solo de evitar apoyar directamente la ocupación israelí, sino también de impedir el comercio y la inversión que contribuyen a su mantenimiento.

“Confirmó que todos los Estados tienen la obligación positiva de impedir el comercio y la inversión que contribuyan a mantener la ocupación ilegal de Israel”, dijo.

Higgins destacó el papel de Irlanda en la aprobación de los bonos del gobierno israelí vendidos en toda Europa, argumentando que la inversión financiera se había convertido en otro mecanismo a través del cual se mantiene la ocupación.

“Existe el peligro de que la inversión se convierta en otro instrumento de expansión colonial”, advirtió.

«El judaísmo ha sido tomado por el sionismo».

El profesor israelí Haim Bresheeth-Žabner, afincado en el Reino Unido, cambió el enfoque del debate, pasando de las cuestiones legales a la ideología, argumentando que la lucha no se trata solo de poner fin a la ocupación israelí de Palestina, sino también de recuperar el judaísmo mismo del sionismo.

“El judaísmo ha sido tomado por el sionismo”, afirmó, argumentando que la religión se había transformado fundamentalmente en las últimas décadas.

Bresheeth-Žabner, cuyos padres sobrevivieron a Auschwitz mientras que gran parte de su familia extensa pereció durante el Holocausto, rechazó la suposición de que la historia judía de alguna manera obligue a apoyar a Israel.

«Se supone que debo apoyar un genocidio», dijo. En cambio, argumentó que los judíos antisionistas deben confrontar el sionismo dentro de las comunidades judías de todo el mundo.

“Durante dos mil años, los judíos fueron víctimas de genocidio. Nunca participaron en él”, afirmó, argumentando que las instituciones judías de toda la diáspora se habían convertido en pilares fundamentales que sostenían el proyecto colonial de Israel.

Europa ya cuenta con las herramientas legales

Para Lynn Boylan, presidenta de la Delegación del Parlamento Europeo para las Relaciones con Palestina, la cuestión central no es la ausencia de mecanismos legales, sino la ausencia de voluntad política.

Boylan, que fue deportada por Israel y tiene prohibida la entrada al país durante cinco años, argumentó que las instituciones europeas ya poseen toda la autoridad legal necesaria para actuar.

«Ya contamos con la Opinión Consultiva de la CIJ sobre los acuerdos, las resoluciones relativas al acceso humanitario, las medidas provisionales relacionadas con el genocidio y las órdenes de arresto de la CPI», declaró. «No se requieren más pruebas».

En cambio, acusó a los líderes europeos de escudarse en argumentos procedimentales mientras seguían protegiendo a Israel de rendir cuentas.

«Nadie les pide a los gobiernos europeos que se vuelvan propalestinos», dijo Boylan. «Les pedimos que apliquen el derecho internacional a Israel exactamente de la misma manera que lo aplican a Rusia».

También criticó la negativa de la Unión Europea a suspender el Acuerdo de Asociación UE-Israel, su omisión a la hora de solicitar una indemnización por las más de 1.000 estructuras financiadas por la UE destruidas por Israel, y su continua cooperación con Israel en materia de financiación de la investigación y protección de datos.

“Si no lo hacen”, advirtió Boylan, “la Unión Europea perderá toda credibilidad”.

«El pueblo palestino ya está desmantelando el sionismo»

En su discurso de clausura, el periodista y escritor palestino Ramzy Baroud argumentó que el debate internacional sobre Palestina ya había entrado en una nueva era.

Si bien acogió con beneplácito el creciente activismo judío antisionista, Baroud cuestionó respetuosamente uno de los comentarios de apertura de la conferencia, que sugería que las comunidades judías desmantelarían el sionismo.

“Es el pueblo palestino quien ya está desmantelando el sionismo”, afirmó, atribuyendo a la firmeza y la resistencia palestinas el haber alterado fundamentalmente la percepción mundial de Israel.

Baroud también rechazó la idea de que el genocidio represente una desviación reciente en la política israelí.

“Israel se construyó mediante el genocidio y la limpieza étnica desde sus inicios”, argumentó.

A pesar de los horrores que se desarrollan en Gaza, Baroud sostuvo que la opinión pública mundial ha experimentado una profunda transformación.

“Creo que ya hemos entrado en un período de cambio de paradigma”, dijo, señalando las encuestas internacionales, incluidas las recientes realizadas en Estados Unidos, que muestran una creciente simpatía por los palestinos.

‘Las ratas se están comiendo a nuestros hijos vivos’

El momento más emotivo de la rueda de prensa se produjo cuando Baroud describió las conversaciones que mantuvo con familiares que viven en Gaza antes de viajar a Dublín.

Dijo que había pedido a sus familiares que hablaran con los palestinos desplazados y les preguntaran qué mensaje querían que se transmitiera en el extranjero.

En lugar de hablar de soluciones políticas o negociaciones futuras, Baroud dijo que hablaron de las realidades inmediatas de la supervivencia.

“Esperaba que hablaran sobre el derecho al retorno. Esperaba que hablaran sobre uno o dos Estados”, recordó.

“En cambio, dijeron: ‘Las ratas. Las ratas se están comiendo a nuestros hijos vivos’”.

Baroud afirmó que esas conversaciones ilustran por qué poner fin al genocidio debe seguir siendo la prioridad inmediata del movimiento antes incluso de que puedan comenzar los debates políticos más amplios.

Cómo prevenir la reinvención del sionismo

Si bien Baroud se mostró optimista respecto al cambio en la opinión pública, también advirtió que ya se están realizando esfuerzos para rehabilitar el sionismo presentando la catástrofe actual como producto exclusivo de Benjamin Netanyahu.

“Si lees los periódicos israelíes hoy en día, encontrarás artículo tras artículo que pregunta: ‘¿Cómo podemos reparar la imagen de Israel?’”, dijo.

Según Baroud, el problema no reside simplemente en las relaciones públicas, sino en la falta de voluntad para afrontar las estructuras más profundas que han producido el genocidio.

“Fíjense en el lenguaje”, dijo. “No es: ‘¿Cómo reparamos la catástrofe moral?’, sino simplemente: ‘¿Cómo mejoramos nuestras relaciones públicas?’”

Advirtió que la comunidad internacional no debe permitir que Israel repita la estrategia posterior a Oslo de reinventarse como víctima mientras presenta a los palestinos como obstáculos para la paz.

Dar protagonismo a las voces palestinas

En respuesta a una pregunta de The Palestine Chronicle sobre cómo los periodistas y activistas pueden realmente dar protagonismo a las voces palestinas en lugar de limitarse a informar sobre los palestinos, Baroud argumentó que el drástico cambio en la percepción global de los últimos dos años no ha sido impulsado por los medios corporativos, sino por el periodismo independiente y por los propios palestinos que están recuperando su propia narrativa.

“Los medios de comunicación corporativos existen para servir a los intereses corporativos”, afirmó, argumentando que la transformación de la opinión pública no se produjo porque los principales periódicos occidentales cambiaran su enfoque editorial.

“La transformación que hemos presenciado en los últimos dos años no se produjo porque The New York Times o The Washington Post cambiaran”, dijo Baroud, reconociendo que los medios independientes, las plataformas de redes sociales y los narradores palestinos han contribuido a remodelar fundamentalmente el debate global.

En lugar de hablar en nombre de los palestinos, los periodistas deberían crear plataformas que permitan a los palestinos articular sus propias experiencias y aspiraciones políticas.

“No necesitamos hablar en nombre del pueblo palestino”, dijo Baroud. “Necesitamos crear plataformas que les permitan hablar por sí mismos”.

De la movilización popular al cambio político

En respuesta a una segunda pregunta de The Palestine Chronicle sobre cómo la creciente solidaridad popular —incluidas las acciones de los estibadores, los estudiantes y los movimientos de masas en toda Europa— puede traducirse en un cambio institucional, los ponentes señalaron la presión pública sostenida como el principal motor de la transformación política.

Black estableció paralelismos con el movimiento antiapartheid de Irlanda, recordando el papel desempeñado por el boicot de los trabajadores de Dunnes Stores a los productos sudafricanos como ejemplo de cómo las campañas de base pueden, en última instancia, obligar a los gobiernos a cambiar de rumbo.

“Puede ocurrir lo mismo”, dijo, expresando su confianza en que la movilización ciudadana acabaría produciendo resultados políticos a pesar del ritmo del cambio.

“Sin duda se avecina un cambio”, añadió Black. “Es lento. Demasiado lento. Pero la gente no se ha detenido”.

Boylan se hizo eco de esa valoración, argumentando que existe una brecha cada vez mayor entre los gobiernos europeos y sus propias sociedades en lo que respecta a Palestina.

“Creo que el sionismo está muriendo”, dijo, al tiempo que advertía que los partidarios de Israel ya están intentando reconstruir el apoyo político reformulando la narrativa en torno a la guerra actual.

[Reproducido en www.gerardodelval.com]

sexta-feira, 26 de junho de 2026

Un futur amb demanda: estudia Filologia Catalana!

La nova edició de la campanya de Política Lingüística aposta per consolidar l’interès pel grau en un context de demanda creixent i jubilacions imminents

El conseller de Política Lingüística, Francesc Xavier Vila, en la trobada amb els primers becats de la beca de Filologia Catalana / Política Lingüística 

Golfes

La necessitat de professionals especialitzats en llengua i literatura catalanes s’ha convertit en un repte urgent per al país. Tot i que els estudis de Filologia Catalana han experimentat un creixement sostingut en els darrers anys, el mercat laboral continua reclamant més graduats capaços de cobrir les vacants que ja s’estan generant i les que arribaran amb les jubilacions massives previstes en el sector públic i educatiu. 

En aquest context, el Departament de Política Lingüística impulsa la tercera edició de la campanya “Tria Filologia Catalana”, que aquest any amplia presència a xarxes i reforça col·laboracions amb l’objectiu de consolidar la tendència a l’alça en les matriculacions. El conseller de Política Lingüística, F. Xavier Vila, ha presentat la nova fase de la iniciativa i ha anunciat la continuïtat del programa de beques, que es manté després dels bons resultats del pilot amb 25 estudiants beneficiats. 

Les beques, dotades amb 500 euros mensuals, volen facilitar l’accés al primer curs del grau tant en Filologia Catalana com en Estudis Occitans, i contribuir així a garantir el relleu generacional en un àmbit on la demanda supera l’oferta. 

Les dades avalen aquesta necessitat. Segons l’Agència per a la Qualitat del Sistema Universitari de Catalunya (AQU), el 96,7% dels graduats en Filologia Catalana de la Universitat de Barcelona treballen, majoritàriament en feines directament vinculades amb la seva formació. A més, el 83% van trobar feina en els tres mesos posteriors a finalitzar els estudis, una xifra que situa el grau entre els de més alta inserció del sistema universitari català. 

Les sortides professionals són diverses i abasten camps com la docència, els serveis lingüístics, l’edició, la comunicació, la planificació lingüística o les tecnologies del llenguatge. A això s’hi suma l’interès creixent del sector privat, que busca perfils polivalents capaços de treballar en entorns editorials, comunicatius o tecnològics. 

Amb aquesta nova edició de la campanya, Política Lingüística vol assegurar que el país disposi dels especialistes necessaris per afrontar els reptes lingüístics de la pròxima dècada i evitar que la manca de professionals esdevingui un fre per al desenvolupament del sector.

Acte d'obertura de la campanya "Tria Filologia Catalana", on el conseller va conversar amb els estudiants becats l'any passat.

[Font: www.catorze.cat]


O Consello de Europa solicita información á Mesa e á Xunta sobre o cumprimento das súas resolucións sobre o galego

 

O Comité de expertos do Consello de Europa para a Carta europea das linguas solicitou información á Mesa e á Xunta, a través do Estado, sobre o cumprimento das últimas resolucións do Comité de Ministros do organismo internacional a respecto da Carta europea das linguas rexionais e minorizadas. En cada ciclo de avaliación realízase unha avaliación a medio termo para coñecer se existen avances. 

Na resolución publicada en 2024, o Consello de Europa instou o Estado e a Xunta á derrogación do decreto que prohibe o galego nas materias da área científico-técnica, ao estabelecemento de medidas que permitisen o uso do galego nos procedementos xudiciais a petición dunha das partes, ou medidas para asegurar a atención e dispoñibilidade de galego na administración e nos servizos sociais e de saúde. 

Na información remitida pola Mesa, ademais de trasladar os datos que reflicten a emerxencia lingüística, destacouse o total incumprimento das resolucións do Consello de Europa mantendo o decreto contra o galego, limitando o seu uso na xustiza a través da Lei orgánica do poder xudicial ou, no caso da Xunta, facilitando un programa informático que non conta coa posibilidade de uso da lingua propia de Galiza, situación semellante a diferentes aplicativos no SERGAS, reforzado coas dúas últimas modificacións en 2024 e 2025 da lei de emprego público de Galiza para facilitar o acceso á listas de contratación da Xunta a persoal que non pode acreditar o coñecemento de galego, ou cunha lei de intelixencia artificial que non contempla o uso do galego nesta tecnoloxía pola administración pública. 

Pola súa banda, segundo explicou Marcos Maceira, presidente da Mesa, “a Xunta insistiu en agochar a vergoña que supón que o propio goberno que ten obriga de promover a lingua galega encabece a súa exclusión, sen mostrar ningún interese e cumprir un tratado internacional de obrigado cumprimento como a Carta Europea das Linguas, comezando por derrogar o decreto contra o galego no ensino e garantindo a presenza do galego en todos os espazos e para todos os usos”. No seu informe, afirma Maceira, a Xunta amósase satisfeita “cos desastrosos resultados para o galego do decreto do ensino” e non fai mención a asegurar o galego no coñecemento e nas ferramentas básicas de traballo para todas e todos os traballadores públicos. 

“Nada impediu á Xunta e ao Partido Popular cumprir co PXNLG e a CELRM nos últimos vinte e dous anos”, recorda o presidenta da entidade de defensa da lingua. “Á emerxencia lingüística”, remata, “a Xunta só respondeu con propaganda coa que ocultar a lexislación contra o galego que foi aprobando nos dous últimos anos”.


[Fonte: www.amesa.gal]

Immigration en Europe : aux origines de la montée des tensions et des pressions économiques

Les conséquences de la politique migratoire à courte vue ont engendré une fragmentation politique sans précédent dans plusieurs grands pays européens. 

La police se rend sur les lieux à la suite d'une attaque au couteau dans le nord de Belfast, le 09 juin 2026 à Belfast, en Irlande du Nord.

Écrit par Conrad Black 

En décembre dernier à Southampton, au Royaume-Uni, Henry Nowak, un étudiant de 18 ans, a été tué par un immigré sikh armé d’un long couteau tribal, dont le port est autorisé en Grande-Bretagne par égard pour les traditions de la communauté sikh. Plus tôt ce mois-ci, à Belfast, Stephen Ogilvie a quant à lui été victime d’une agression qui a failli lui coûter la vie, perpétrée par un Soudanais. Ces deux affaires ont provoqué d’importantes émeutes dans ces deux villes et porté les inquiétudes liées à l’immigration et aux relations raciales au Royaume-Uni à un niveau peut-être jamais atteint. 

Le meurtre de Henry Nowak a été particulièrement atroce. Le juge a souligné que l’accusé Vickrum Digwa avait continué à filmer sa victime agonisante au lieu de lui porter secours. Le frère de l’agresseur a appelé la police pour dénoncer à tort Nowak pour une violente agression à caractère raciste, tandis que leur mère cachait l’arme du crime. L’agresseur lui-même a affirmé avoir agi en état de légitime défense après avoir reçu des insultes à caractère ethnique – une affirmation jugée de « mensonge diabolique » inventé de toutes pièces. Le tribunal a établi que Henry Nowak n’avait absolument rien dit de raciste avant d’être sauvagement assassiné. 

Les caméras-piétons et les dispositifs d’enregistrement de la police ont fourni des preuves glaçantes des préjugés raciaux et de l’incompétence des forces de l’ordre. Les policiers ont menotté Henry Nowak, qui avait reçu cinq coups de couteau avec une lame d’environ 20 cm. Lorsqu’il a expliqué qu’il était grièvement blessé, ses protestations ont été ignorées. Alors qu’il était traîné vers un véhicule de police, il est mort dans ce qui semble avoir été d’atroces souffrances, tandis que les policiers lui notifiaient ses droits en tant que suspect. 

Toute la nation a été choquée par les preuves de l’incompétence et des préjugés raciaux de la police de Southampton, une ville généralement considérée comme paisible et relativement épargnée par la criminalité. 

À Belfast, les informations concernant l’agression de Stephen Ogilvie par une personne non blanche ont été traitées de manière professionnelle par la police, mais la colère des habitants a été attisée sur les réseaux sociaux. Des médias de gauche tels que la BBC et le Guardian ont laissé entendre que les violentes émeutes des jours suivants avaient été orchestrées par les héritiers des groupements paramilitaires protestants, qui avaient à l’époque pris part au conflit opposant les partisans nord-irlandais du maintien de l’union avec la Grande-Bretagne à ceux qui aspiraient au rattachement à la République d’Irlande. 

La police nord-irlandaise n’a trouvé aucune preuve d’une activité impliquant les milices d’autodéfense unionistes ou républicaines. Ce qui suscite davantage d’inquiétude, c’est la capacité de fauteurs de troubles à utiliser les réseaux sociaux, presque toujours de manière anonyme, pour inciter à la violence, voire la diriger directement contre des innocents. 

L’exemple le plus troublant a été la diffusion des adresses de familles non blanches, dans une invitation à peine voilée adressée à des voyous pour pénétrer de force dans ces domiciles et agresser leurs occupants. À Belfast, le comportement de la police a été exemplaire, mais l’ampleur de cette menace a, tout comme la conduite honteuse de la police de Southampton, alarmé et bouleversé l’ensemble du pays. 

Cependant, ce fait a eu pour effet de raviver les inquiétudes publiques préexistantes concernant l’immigration non blanche en général, ainsi que le degré auquel certaines forces de police auraient été infiltrées ou intimidées par des communautés immigrées qui ne respectent pas les lois du pays, qui, qui non seulement ne manifestent aucune loyauté envers le Royaume-Uni, mais se livrent également à des actes d’hostilité violente envers la majorité traditionnelle de la population britannique. 

Il s’agit d’un problème chronique dans l’ensemble de l’Europe occidentale et centrale. Pour des raisons historiques bien connues, l’Union européenne (UE) a été construite sur un modèle socialiste qui distribue une part très importante des aides sociales aux classes populaires urbaines et aux petits agriculteurs. Ceci, combiné au vieillissement de la population et à la baisse de la natalité dans sa partie traditionnelle, a conduit une grande partie de l’UE au bord de la stagnation économique. 

L’accueil d’immigrants, en augmentant la population, crée une illusion de croissance économique, certes minime, mais statistiquement trompeuse. Parce que cette croissance demeure très faible, et parce que la quasi-totalité des gouvernements européens n’a pris des mesures même vaguement suffisantes pour fournir des logements et des services adaptés à l’augmentation de sa population due à l’immigration, le coût de la vie des citoyens aux revenus modestes a considérablement augmenté. Ceci a suscité des craintes et des difficultés économiques chez des dizaines de millions d’Européens à faibles revenus.

 

Cet échec gouvernemental s’est manifesté à l’échelle du continent et s’est aggravé sous l’effet d’autres erreurs de politique publique qui, accumulées, ont fini par engendrer une crise majeure. L’Europe a échoué à réduire l’immigration clandestine et s’est montrée indifférente à l’immigration légale. Elle n’a pas su fournir des logements et des services adéquats et a prétendu considérer les préoccupations de ses propres citoyens, économiquement fragilisés par cette immigration, comme du racisme plutôt que comme une préoccupation légitime pour le bien-être des familles à faibles revenus. 

Les conséquences de cette politique gouvernementale à courte vue ont engendré une fragmentation politique sans précédent dans plusieurs grands pays européens. 

Au Royaume-Uni, les derniers sondages créditent le Parti de la Réforme, dirigé par Nigel Farage, de 26 % des intentions de vote. Jusqu’à présent, ce parti n’a participé qu’à une seule élection nationale. Les partis conservateur et travailliste, traditionnellement dominants, recueillent chacun 19 % des voix. Les Verts (très radicaux en Grande-Bretagne) obtiennent 14 % des intentions de vote, et les Libéraux-démocrates, dont la position est jugée hésitante, 12 %. 

La question cruciale est de savoir si le Parti de la Réforme et les Conservateurs parviendront à s’unir et si leur score actuel d’environ 45 % leur permettra de former un gouvernement après les prochaines élections. Ou bien, une alliance entre les trois partis de gauche, éventuellement soutenue par les partis séparatistes régionaux, pourra continuer à appliquer des politiques qui ont échoué, en grande partie, depuis l’ère Margaret Thatcher (c’est-à-dire depuis 36 ans). 

La Grande-Bretagne a connu sept échecs gouvernementaux consécutifs en seize ans, dont cinq gouvernements conservateurs successifs en sept ans. Le pays ne manque pas de personnes talentueuses, mais la qualité de sa vie politique a inexplicablement décliné, révélant des niveaux d’incompétence sans précédent dans un pays considéré depuis des siècles comme un modèle de stabilité. 

En France, le Rassemblement national semble en mesure de remporter les élections l’année prochaine. Si les chrétiens-démocrates allemands ne parviennent pas à redresser la barre, il sera impossible d’empêcher le parti Alternative pour l’Allemagne d’accéder au pouvoir. Cette perspective n’est inquiétante que parce que ce parti est favorable à la Russie ; un gouvernement allemand attiré par les sirènes de l’Est représenterait, une fois encore, une menace pour le monde. 

Ces questions peuvent paraître éloignées des émeutes de Southampton et de Belfast, mais elles sont directement liées aux causes qui les ont provoquées. 

 

[Photo: Charles McQuillan/Getty Images - source : www.epochtimes.fr]


Universidades españolas siguen colaborando con empresas del sector militar israelí

Universidades públicas y organismos públicos españoles están colaborando con una treintena de entidades israelíes que tienen fuertes vínculos con el régimen de Israel y con el desarrollo militar del país.

Según los datos recopilados por la Red Universitaria por Palestina, estas universidades y organismos españoles participan en 38 proyectos vigentes a día de hoy que se iniciaron después del dictamen de genocidio de la Corte Internacional de Justicia sobre Palestina, en julio de 2024, y de que la CRUE (Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas) pidiera paralizar este tipo de colaboraciones, hace también dos años.

Es más, desde mayo de 2025 esta Red ha constatado la firma de una docena de nuevos proyectos participados por universidades españolas y entidades israelíes.

La Universidad de País Vasco participa en dos proyectos con Technion, que contribuye al desarrollo militar israelí con tecnología utilizada en operaciones militares; la Fundación CIDAUT de la Universidad de Valladolid trabaja con Hydrolite, que es filial de uno de los mayores contratistas militares del régimen de Israel; y la universidad de Granada participa junto con Mellanoz Technologies, empresa con vínculos estratégicos dentro del ecosistema tecnológico israelí, en un proyecto para diseñar vehículos no tripulados para misiones de seguridad civil y vigilancia.

El análisis realizado por la Red Universitaria por Palestina de la actividad investigadora española con vínculos con entidades israelíes revela que el CISC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) encabeza el volumen de proyectos, acumulando 11 iniciados recientemente y 46 activos, seguido por universidades como la Politécnica de Madrid, con 6 nuevos y 10 en curso, y las universidades de Barcelona, Cataluña y Valencia, todas ellas con entre 4 y 5 proyectos iniciados y hasta 9 activos. En el tramo medio, destacan la Universidad de Granada, Sevilla, Valladolid, Vigo y Zaragoza, todas con entre 3 y 4 proyectos recientes.

La Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) guarda silencio sobre este asunto. Desde la Red Universitaria por Palestina acusan a CRUE de seguir sin actuar. «La Conferencia de Rectores tiene la obligación de acatar el dictamen de la CIJ y lo tiene que hacer con su autonomía soberana porque las instituciones de CRUE están desobedeciendo la ley», afirma Daniel Jiménez, responsable del nodo de esta red en la Universidad de Zaragoza.

Para Irina Fernández, portavoz de esta red en la UNED, la investigación de las universidades y organismos españoles en la que hay colaboración con Israel, especialmente en el caso de los proyectos tecnológicos, «va directamente vinculada a esa industria armamentística hiperdesarrollada del régimen israelí con la que se cometen las atrocidades que hemos visto».


[Fuente: www.resumenlatinoamericano.org]

quinta-feira, 25 de junho de 2026

Per què tants joves es giren d’esquena a la IA?

L'auge del moviment anti-IA defensa de protegir la privacitat i l'autonomia de l'usuari en un món en què els bots i l'automatització s'obren pas amb força

La demanda d'aparells sense IA ni connectivitat a internet, com ara l'iPod, s'ha disparat en els darrers mesos (f). Fotografia: Feureau/Wikimedia Commons 

Escrit per Catherine Thorbecke

La tendència tecnològica més engrescadora de l’any no té res a veure amb la intel·ligència artificial (IA). Són els anomenats cyberdecks: uns ordinadors personals estranys, de fabricació casolana i altament personalitzables que rebutgen de manera explícita la integració de la IA. Semblen attrezzo d’un film de cyberpunk, i solen fabricar-se a partir d’una Raspberry Pi i peces de recanvi. Una afeccionada a l’electrònica que té vídeos sobre cyberdecks que acumulen desenes de milions de visualitzacions diu: “Hem de protegir els cyberdecks de la IA i de les macrocorporacions.”

El furor pels cyberdecks s’afegeix al ressorgiment de l’iPod entre els internautes de la generació Z: molts usuaris, de fet, cerquen models que van sortir al mercat quan ells encara no havien nascut. L’any passat, les vendes d’iPods al portal de tecnologia recondicionada Back Market s’enfilaren gairebé d’un 50%; i al portal de vendes en línia eBay, la paraula clau “iPod” rebé més de 1.300 cerques l’hora.

El ‘cyberdeck’ de l’autora

La tecnologia analògica no ha passat mai de moda, però això no tracta exactament de nostàlgia. Quan Google anuncià que integraria la IA al seu motor de cerca, el trànsit del cercador DuckDuckGo, que no fa servir IA, repuntà. Pocs usuaris tenen un vincle emocional amb el seu cercador: la gent vol poder triar com funciona la tecnologia que fan servir. L’auge del moviment anti-IA –que defensa un maquinari i programari que protegeixi la privacitat i l’autonomia de l’usuari en un món en què els bots i l’automatització s’obren pas amb força– és una resposta lògica dels consumidors a una revolució tecnològica sobre la qual ningú no els ha demanat mai l’opinió.

És possible que la IA sigui inevitable, però Silicon Valley no aconseguirà mai que sigui atractiva. La tendència dels dispositius monofuncionals i anti-IA em recorda als inicis del sector tecnològic, quan les empreses competien per fer arribar al mercat artefactes estranys amb la promesa de connectar les persones i democratitzar la informació.

Amb el pas del temps, els gegants del sector consolidaren el seu poder i convertiren els seus dispositius en ecosistemes tancats i monopolístics, dissenyats per ser addictius i invasius. Les xarxes socials esdevingueren focus de discursos intolerants i perillosos, amb conseqüències especialment devastadores per als usuaris joves.

No és estrany, doncs, que la gent es decanti per màquines que fan menys. N’entenc l’atractiu. Els meus ginys favorits d’enguany han estat dispositius d’un sol ús que, sovint de manera subtil, refusen de participar en la cursa armamentística de la IA. Faig servir el meu lector electrònic diminut cada dia, precisament perquè l’única cosa que puc fer-hi és llegir llibres. Fa poc, vaig comprar un bloc de notes digital de l’empresa japonesa de papereria King Jim que l’única cosa que em permet de fer és escriure esborranys, sense la distracció d’internet ni la nosa dels suggeriments de la IA. I, per si no n’hi hagués prou, ve amb una funda transparent que sembla treta de mitjan anys 2000, el darrer gran moment cultural de tecnooptimisme.

Karen Hao, autora del llibre Empire of AI (“Imperi de la IA”), una crònica mordaç i incisiva sobre el naixement i creixement de la IA, ha estat una de les participants més destacades en The AI Resist List (“La llista de resistència de la IA”), un projecte que ofereix instruccions per als usuaris que vulguin purgar la IA del seu entorn digital. Alhora, algunes organitzacions ensenyen als usuaris a “enverinar” les seves dades d’ús per evitar que les grans empreses puguin fer-les servir per a entrenar la IA. Són dos senyals inequívocs del rebuig polític i cultural, com més va més ampli, a una tecnologia que s’ha implementat més de pressa que no pas pot entendre i consentir el públic, si més no, de manera informada.

De fet, el sector tecnològic ja ha començat a prendre’n nota. En una entrada al bloc publicada aquesta setmana, el president de Microsoft, Brad Smith, es referia explícitament a les crítiques dels estudiants universitaris als discursos de graduació que esmentaven la IA, i els considerava un “crit poderós d’atenció per al sector tecnològic”. Els joves, escrigué Smith, solen ser els primers d’adaptar les tecnologies noves, cosa que fa que el rebuig a la IA sigui encara més significatiu.

Smith té raó: la generació Z ha passat més temps que cap altra en un món regit pels algorismes. Sap perfectament què se sent quan les plataformes exploten l’atenció de l’usuari i optimitzen fins el detall més petit amb l’objectiu de mantenir-lo enganxat. També han vist la facilitat amb què la conveniència pot convertir-se en dependència: poques coses són més fàcils que delegar els deures i els treballs a la IA. Però, per desenvolupar l’intel·lecte, aquest esforç mental que es delega a la IA és, precisament, el més important. Bregar amb un problema és la manera com els joves aprenen a jutjar, a tenir bon gust, a ser resilients i a desenvolupar totes les habilitats que els caldran per prosperar en aquesta època de canvis ràpids.

Cal reconèixer que Smith ha gosat de fer allò que el seu sector ha de fer més sovint: parlar de la IA en termes que sonin humans i propers. L’article parla de les múltiples aplicacions de la tecnologia més enllà de l’àmbit estrictament tecnològic: els bombers que la fan servir per detectar incendis forestals abans no s’escampin, els operaris que l’empren per retirar mines terrestres a Ucraïna, entre més. Es miri com es miri, és un argument molt més potent a favor de la IA que no pas fingir que és conscient.

Però aquestes aplicacions, per útils que siguin, justifiquen l’adopció obligatòria de la IA en qualsevol àmbit? Els consumidors joves diuen que no. Serà una distinció clau per al sector tecnològic durant els anys vinents.

L’argument que sovint se sent a Silicon Valley és que resistir-se a la versió del progrés que defensa el sector tecnològic equival a rebutjar el progrés en si mateix. La idea que la IA és inevitable és, sens dubte, una manera molt convenient de simplificar els debats sobre els drets d’autor, la creativitat, els deepfakes o els costs ambientals de la IA. El furor anti-IA lluita contra aquest fatalisme, tot defensant que els únics responsables de triar quina tecnologia fan servir i quina no –i quines dades cedeixen i quines no– han de ser els usuaris.

Està condemnat al fracàs, el moviment anti-IA, ateses les desenes de milers de milions de dòlars que els gegants del sector han invertit en aquesta tecnologia? Probablement. Sigui com sigui: visca el moviment anti-IA!


[Font: www.vilaweb.cat]




O reintegrado é galego: un xulgado de Pontevedra recoñece os mesmos dereitos lingüísticos á norma reintegracionista

O Centro Social A Pedreira recorrera a súa exclusión dun programa de subvencións da Deputación de Pontevedra. 

Xulgados de Pontevedra

O Xulgado do Contencioso-Administrativo nº 3 de Pontevedra vén de ditar unha sentenza oral firme a favor do Centro Social A Pedreira de Pontevedra, nun litixio contra a Deputación Provincial pola denegación dunha axuda do programa 'Culturea'. A resolución, que non admite recurso nin apelación, dá a razón á entidade demandante e obriga a institución provincial a conceder a subvención que lle fora retirada, así como a facerse cargo dos custos do proceso.

A Deputación de Pontevedra excluíra o centro social das axudas do programa 'Culturea' por "usar e defender sistematicamente a norma reintegracionista da lingua galega", destacaron desde o colectivo. A Pedreira denunciou desde o principio que a decisión non tiña carácter "técnico nin administrativo", senón que se trataba dunha cuestión "política" excluír esta normativa do galego.

Durante o procedemento xudicial interviu como especialista Elias Torres, catedrático da área de filoloxía galega e portuguesa da Universidade de Santiago de Compostela (USC), quen defendeu a "plena lexitimidade académica e social" da norma reintegracionista, que agora a Xustiza recoñece en igualdade coa norma do ILG-RAG para concorrer a este tipo de subvencións.

O Centro Social A Pedreira celebra esta sentenza como "unha vitoria para a lingua galega e para a cultura de base" e reivindica a denuncia pública como a "ferramenta central para non nos condenaren a ser estranxeiros na propia Terra, e para abrir espazos ao galego e á súa visión internacional".

[Foto: Wikimedia Commons - fonte: www.nosdiario.gal]

Le boycott académique contre Israël est minoritaire et traduit l’émergence de nouvelles normes académiques

En rompant leurs liens avec les universités israéliennes, plusieurs universités européennes revendiquent une responsabilité morale face à la guerre à Gaza. Une évolution qui interroge les principes traditionnels de liberté académique et de neutralité institutionnelle.

Avec 50 % de leurs établissements concernés, les Pays-Bas (ici, l’occupation d’un campus à Amsterdam, en mai 2024) sont l’un des pays européens avec la plus forte proportion d’universités ayant déclaré un boycott académique officiel partiel ou total d’Israël. 

Écrit par Éric Muraille

Biologiste, Immunologiste. Directeur de recherches au FNRS, Université Libre de Bruxelles (ULB)

et Joël Kotek

Politiste, Université Libre de Bruxelles (ULB)

 

À la suite de l’intensification du conflit israélo-palestinien, les militants propalestiniens ont organisé en 2024 de vastes manifestations dans les universités américaines. Ils dénonçaient un génocide commis à Gaza et exigeaient que les institutions académiques rompent leurs liens avec Israël.

Ce mouvement a gagné l’Europe. En réponse, les autorités académiques de certaines universités ont imposé un boycott institutionnel des universités israéliennes. Cet article tente de mettre en évidence l’ampleur de ce boycott en Europe ainsi que les arguments avancés par les autorités académiques pour le justifier.

Histoire des boycotts académique

L’appel au boycott d’universités d’un pays pour les punir ou exercer une pression sur leur gouvernement n’est pas nouveau. Après la Première Guerre mondiale, les scientifiques allemands et autrichiens furent interdits de participer aux conférences et aux agences scientifiques internationales. Ce boycott punitif ne prit fin qu’en 1926, lorsque l’Allemagne fut invitée à rejoindre la Société des Nations.

Selon l’historien Michael D. Gordin, ce boycott, comme ceux contre l’Allemagne nazie ou contre l’URSS en représailles à l’invasion de l’Afghanistan, étaient partiels et se sont avérés inefficaces. Le seul boycott réputé pour avoir eu un impact sur une communauté scientifique et un régime politique serait le boycott contre le régime d’apartheid en Afrique du Sud entre 1960 et 1990.

L’efficacité de ce boycott peut s’expliquer par sa longue durée, par le consensus sur sa nécessité en raison du racisme du régime politique de l’Afrique du Sud et par la petite taille de la communauté scientifique sud-africaine. Toutefois, conclure qu’il aurait joué un rôle décisif dans la chute du régime d’apartheid semble exagéré. En effet, ce boycott était associé à de sévères sanctions économiques américaines ainsi qu’à une profonde crise structurelle interne du système socioéconomique de l’Afrique du Sud.

Au début des années 2000, des figures scientifiques défendant la cause palestinienne ont appelé à un boycott académique d’Israël. Cette demande s’est intensifiée lorsque des associations palestiniennes se sont unies dans le mouvement « Boycott, Désinvestissement et Sanctions » (BDS). En réaction, l’American Association of University Professors (AAUP) a exprimé son opposition à tout boycott systématique d’une institution universitaire. Ce refus a également été défendu par certains journaux scientifiques, comme le British Medical Journal.

Le principe du boycott académique viole les normes académiques traditionnelles et les droits fondamentaux

La liberté académique, telle que formulée par l’AAUP en 1915, protège les activités d’enseignement et de recherche des professeurs. La neutralité institutionnelle de l’université, le fait qu’elle s’abstienne de prendre position sur des sujets controversés ou qu’elle s’érige en acteur politique, est considérée comme une condition nécessaire à la liberté académique. Cette dernière est elle-même vue comme indispensable à la progression des connaissances scientifiques.

La liberté académique ne protège pas explicitement le droit des chercheurs à choisir librement leurs collaborateurs. Toutefois, la recherche scientifique repose sur un niveau d’organisation autonome impliquant des réseaux de collaboration universitaires internationaux. Il est également documenté qu’une réduction de la coopération scientifique internationale peut entraîner un déclin de la production scientifique. Ainsi, l’International Science Council, qui compte 135 organisations scientifiques, défend l’universalité de la science et « s’oppose à la discrimination fondée sur des facteurs tels que le sexe, l’origine ethnique, la citoyenneté, et l’opinion politique ». Du point de vue du droit international, le principe du boycott des scientifiques d’un pays contredit également le « droit à la science » garanti par la Déclaration universelle des droits de l’homme de 1948.

Sur ces bases, les chercheurs Blakemore, Dawkins, Noble et Yudkin considèrent qu’un boycott académique ne devrait être utilisé qu’en tout dernier recours et uniquement si les conditions suivantes sont remplies :

  • il existe de bonnes raisons de croire qu’un boycott aiderait à changer le comportement inacceptable d’un régime ;
  • la répulsion envers le régime doit être largement partagée …
  • le boycott fait partie d’un programme plus large de mesures, qui inclut des mesures diplomatiques, des sanctions économiques et culturelles.

Le boycott académique institutionnel contre Israël est minoritaire

Ces conditions n’étant pas remplies, il n’est pas surprenant de constater que, en août 2025, seuls 48 établissements d’enseignement supérieur en Europe avaient officiellement adopté un boycott partiel ou total des institutions israéliennes. Ce qui représente moins de 6 % des quelque 900 établissements reconnus par l’Association européenne des universités. 

Le pourcentage d’universités de chaque pays ayant adopté un boycott académique partiel ou total d’Israël en juillet 2025. Les chiffres indiquent le nombre total d’universités concernées dans chaque pays. 

Les pays avec la plus forte proportion d’universités ayant déclaré un boycott académique officiel d’Israël sont la Belgique (100 %), les Pays-Bas (50 %), la Norvège (36,3 %) et l’Espagne (23,6 %). L’exceptionnalité belge est confirmée par le rapport du Samuel Neaman Institute qui classe la Belgique comme le pays européen présentant le plus haut taux d’incident de boycott en 2024.

Il est à noter qu’un « boycott caché » envers les chercheurs israéliens a également été documenté. Celui-ci, de par sa nature, est difficilement quantifiable.

L’émergence de nouvelles normes académiques inspirée par les luttes du Sud global

Dans leur communication commune, les recteurs des universités belges affirment que le choix de boycotter Israël est un « choix moralement responsable » et que « tenir Israël responsable des violations persistantes des droits de l’homme n’est pas une position idéologique, mais un impératif moral et juridique ». La rhétorique des recteurs belges reflète donc clairement un appel à la « responsabilité morale », qu’ils placent au-dessus des normes académiques traditionnelles proscrivant les boycotts.

Ce positionnement traduit l’influence en Europe de la Campagne palestinienne pour le boycott académique et culturel d’Israël (PACBI) reprise par le mouvement BDS. Dans son appel, PACBI affirme qu’Israël exerce une domination coloniale sur les Palestiniens et soutient que les universités participent activement au maintien de ce système. Dès lors, la communauté scientifique internationale aurait une responsabilité morale de boycotter les institutions académiques israéliennes. Cet argumentaire entre en tension avec la conception traditionnelle de la liberté académique où les chercheurs sont supposés être autonomes vis-à-vis des gouvernements et ne peuvent être tenus responsables des politiques étatiques.

Le positionnement des recteurs belges s’inscrit également dans l’ordre international construit après 1945 autour des droits humains universels. Le principe de la « responsabilité de protéger » (R2P), approuvé par l’Assemblée générale des Nations unies en 2005, a renforcé l’idée qu’il existe une obligation collective de s’opposer aux formes graves d’oppression et aux crimes contre l’humanité. Cette obligation légale est cependant celle des États et non celle des individus ou des universités.

Ainsi, le débat autour des boycotts académiques oppose deux conceptions très différentes de la liberté académique et ne peut se réduire à une simple opposition entre partisans et opposants à Israël.

Les dangers d’une transformation des universités en acteurs politiques

Les nouvelles normes académiques incluant une responsabilité morale pourraient encourager les autorités académiques à adopter des positions officielles sur chaque conflit international. Dans un monde de plus en plus marqué par des différends territoriaux, les boycotts académiques pourraient se banaliser et entraîner la résurgence de mouvements scientifiques nationalistes là où ils avaient disparu, un résultat qui représenterait une profonde régression.

Les boycotts ont un coût direct pour les universités. Par exemple, la Floride a inscrit des universités belges sur une liste noire pour avoir boycotté Israël. La rectrice de l’Université de Gent, Petra De Sutter, a admis que son université a perdu de nombreux partenariats et évoque la diminution du nombre de projets de recherche, des financements alloués à la recherche et du nombre de doctorats.

La politisation croissante des universités pourrait changer la perception publique et gouvernementale des institutions et de l’expertise académiques. Les universités pourraient devenir des cibles politiques, ce qui affecterait leur financement. La confiance envers les diplômés pourrait s’éroder, alimentant le ressentiment populaire envers les élites et contribuant à la montée du populisme.

Plus important, si l’expertise académique et scientifique devenait perçue comme politiquement orientée, sa crédibilité en tant que fondement objectif des délibérations publiques serait gravement compromise. Les conséquences à long terme de l’abandon de la neutralité institutionnelle par les universités au profit de l’activisme politique justifient donc un examen approfondi et soutenu.

Face à ces menaces, plus de 160 universités américaines, dont Columbia, Cornell, Harvard, Princeton et Stanford, ont officiellement adopté en 2024 et en 2025 des politiques de neutralité ou de retenue institutionnelle. En France, Luis Vassy, directeur de Sciences Po Paris, a imposé en 2025 un principe de « réserve institutionnelle » afin de préserver la pluralité d’opinion et l’organisation de débats pluralistes sur le campus. Certains auteurs dénoncent ces choix comme étant une « stratégie fondée sur la peur » servant un agenda politique conservateur et un « mécanisme pour échapper à la responsabilité, masquer le pouvoir et perpétuer l’inégalité ».

Les débats sur la neutralité institutionnelle et les boycotts académiques sont donc loin d’être clos. Ils dépassent le cadre du conflit israélo-palestinien et ont pour enjeu la redéfinition des missions des universités.

 

[Photo : Nick Gammon/AFP - source : www.theconversation.com]