domingo, 20 de setembro de 2026

«La batalla de Chile» es una obra maestra del cine revolucionario

Patricio Guzmán, el documentalista que puso su cámara al servicio de la Unidad Popular y de su memoria, murió este martes en París, a los ochenta y cinco años. Frente a su partida, volvemos a La batalla de Chile, la trilogía que demostró que el cine también puede ser un arma clave para la lucha de la clase trabajadora.

Patricio Guzmán en la recepción del Premio del Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián en reconocimiento a sus más de cuarenta años de trayectoria, en el año 2013.

Escrito por Stephen Borunda

Traducción: Pedro Perucca

El 11 de septiembre de 1973, los militares chilenos derrocaron al gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende con el apoyo del gobierno de Estados Unidos. La dictadura militar del general Augusto Pinochet que lo sucedió, asesinó o hizo desaparecer a más de tres mil personas y torturó a otras cuarenta mil.

A escala internacional, ningún cineasta fue tan crucial para la tarea de documentar, recordar y reimaginar al primer gobierno socialista elegido en las Américas y a su violenta disolución como el documentalista Patricio Guzmán. En 2012, resumió bellamente su compromiso con la memoria y la memorialización del pasado de Chile: «Creo que la vida es memoria, todo es memoria. No hay tiempo presente, y todo en la vida es recordar. Creo que la memoria abarca toda la vida, y toda la mente».

Un gigante del cine

Guzmán es un gigante del cine documental latinoamericano con un corpus de más de veinte películas. Su tríptico La batalla de Chile: la lucha de un pueblo sin armas (1975, 1977, 1979), sobre los conflictos políticos que precedieron al golpe contra Allende, es un ejemplo clásico de lo que los cineastas argentinos Octavio Getino y Fernando Solanas bautizaron como Tercer Cine. Este fue el movimiento cinematográfico latinoamericano de fines de los años sesenta y los setenta que buscaba usar el cine como un arma para documentar la realidad y transformarla progresivamente. Desde el exilio en Cuba y Europa, Guzmán continuó documentando los esfuerzos de resistencia contra el régimen de Pinochet en películas como En nombre de Dios (1987) y, excavando la memoria de la Unidad Popular, en Chile, la memoria obstinada (1997), El caso Pinochet (2001) y Salvador Allende (2004).

Más recientemente, en lo que yo designaría como la «trilogía fronteriza» chilena de Guzmán demuestra una profunda sintonía con el entorno y un giro desde una política exclusivamente humana hacia un sentido de lo político que incluye lo más-que-humano en esta era de cambio climático masivo. Las poéticas Nostalgia de la luz (2010), El botón de nácar (2015) y La cordillera de los sueños (2019) están atentas a las cosmovisiones indígenas y a otras comprensiones expansivas tanto de la geografía como de la naturaleza en Chile, y a cómo estas podrían facilitar una comprensión renovada y más integral de los sucesos en torno al golpe.

En agosto de 2023, Guzmán recibió el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales de Chile, convirtiéndose en el segundo cineasta en recibir este premio después del Raúl Ruiz, otro exiliado chileno. También recibió un doctorado honoris causa de la Universidad de Valparaíso. Sin embargo, el reconocimiento de Guzmán en su propio país es un fenómeno reciente. Durante décadas, fue mucho más conocido fuera de Chile que en su tierra.

La desatención del público chileno hacia su obra era comprensible, ya que La batalla de Chile estuvo entre las más de mil películas prohibidas durante la dictadura de Augusto Pinochet. Sus tres partes circularon clandestinamente en VHS o Betamax hasta el retorno de la democracia en 1990. Recién en 2021, fueron transmitidas las tres partes en la televisión chilena, por el canal La Red.

La mayoría de las películas de Guzmán se han vuelto ahora fácilmente accesibles online en Chile a través del servicio nacional de streaming Ondamedia. La revitalización de su obra en Chile también le ha permitido conseguir apoyo allí y en Francia para restauraciones en 2K de La batalla de Chile y de su primer largometraje documental, El primer año (1972), que volvieron a proyectarse en los últimos años.

Los primeros años

Nacido en Santiago pero criado en Viña del Mar, Guzmán fue a estudiar a la Universidad de Santiago de Chile. Sin embargo, dejaría esos estudios atrás para dedicarse a oportunidades cinematográficas en la Pontificia Universidad Católica de Chile y luego estudiaría dirección en la Escuela Oficial de Cine de Madrid, en 1967.

Al regresar de sus estudios en Madrid, Guzmán imaginaba una carrera haciendo películas de ficción, pero el ambiente político del Chile de Allende en los años setenta resultó demasiado magnético. Guzmán estrenó tanto El primer año como La respuesta de octubre en 1972. El primer año, una película que seguía los primeros doce meses de la presidencia de Allende, causó una profunda impresión en el estimado cineasta francés Chris Marker. Marker vio la película por primera vez mientras estaba en Chile como parte del equipo de Estado de sitio (1972), del director griego Costa-Gavras, y decidió distribuir El primer año en Europa.

Guzmán siguió sintiéndose cada vez más perturbado e inspirado por los acontecimientos en Chile, al ver cómo el país se encontraba efectivamente en un estado de preguerra civil entre el proletariado y la burguesía, respaldada esta última por Estados Unidos. Como le escribió a Marker:

La burguesía desplegará todos sus recursos. Desplegará el sistema jurídico burgués. Desplegará sus propias organizaciones profesionales junto con el poder económico de Richard Nixon. (…) ¡Tenemos que hacer una película sobre todo esto! (…) Una obra de gran alcance rodada en las fábricas, en el campo, en las minas. Una película de investigación cuyos grandes escenarios sean las ciudades, los pueblos, la costa, el desierto. Una película como un mural, dividida en capítulos, cuyos protagonistas sean el pueblo y sus dirigentes sindicales por un lado, y la oligarquía, sus líderes y sus conexiones con el gobierno de Washington por el otro. Una película de análisis.

Marker le dio un impulso crucial al naciente proyecto de Guzmán, Tercer Año (que luego se convertiría en La batalla de Chile) al enviarle película virgen que entonces resultaba imposible conseguir en Chile por vías normales, debido al bloqueo estadounidense.

Ese apoyo llegó en un momento decisivo, ya que Guzmán también había perdido el financiamiento que originalmente le había ofrecido Chile Films, que hasta hacía poco había estado dirigida por Miguel Littin (director de la aclamada El Chacal de Nahueltoro, 1969). Esto se debió a las medidas de austeridad adoptadas por el gobierno de Allende y al hecho de que Chile Films había contratado inicialmente a Guzmán para hacer un largometraje sobre el prócer chileno Manuel Rodríguez. Sin embargo, la visión populista que Guzmán tenía de Rodríguez en esa película inconclusa le dio una comprensión de la importancia de rescatar la historia del control asfixiante de las élites conservadoras, un proyecto que desarrollaría más a fondo en La batalla de Chile.

El Equipo Tercer Año

Al volver a comprometerse con la forma documental para una tercera película, Guzmán y su equipo, ahora designados como el Equipo Tercer Año, eran una amalgama ecléctica de figuras. Marta Harnecker, una de las colaboradoras del guion, era una teórica política chilena que había estudiado bajo la tutela de Louis Althusser. José Bartolomé, el asistente de dirección, era un economista español, mientras que Jorge Müller Silva era un prometedor director de fotografía con experiencia cinematográfica previa junto a Littin y Ruiz.

Estos miembros del equipo y un pequeño grupo de otros colaboradores, como el productor Federico Elton y el artista de sonido Bernando Menz, trabajaron para producir un análisis marxista complejo, que funcionaría más como un ensayo cinematográfico y que podría comunicar a las generaciones futuras los detalles de la situación en Chile. El equipo comprendió que la película sería un artefacto importante para divulgar los sacrificios del pueblo chileno en caso de que se produjera un golpe. Pero el equipo de filmación también creía verdaderamente que las fuerzas de Allende prevalecerían en tal escenario; sin saber que los soldados leales al presidente ya estaban siendo identificados y purgados.

El equipo elaboró un enorme esquema teórico y demarcó la realidad chilena en tres categorías: ideológica, política y económica. Para forjar una visión dialéctica de la situación en Chile, trazaron los sitios críticos de disputa para el proletariado y el campesinado a medida que intentaban expandir su poder frente a la creciente violencia de las élites del país. Si bien el Equipo Tercer Año estaba captando las condiciones específicas de Chile, comprendieron que lo que ocurría en Chile prefiguraba situaciones que se darían en otras partes del mundo.

El equipo de filmación captó huelgas, protestas, discursos populares y, finalmente, el golpe mismo. Las películas nos invitan a involucrarnos con los argumentos intelectuales planteados por una variedad de fuentes, que van desde votantes chilenos comunes tras la victoria electoral de la Unidad Popular hasta los trabajadores del cobre en huelga en El Teniente, pasando por dirigentes sindicales que representaban a la Central Única de Trabajadores de Chile a nivel nacional, por un lado, y a los cordones industriales a nivel regional, por el otro.

El enfoque de cámara en la calle presenta estas voces como simultáneamente grandiosas y miopes. Dado que el equipo de filmación operaba con recursos limitados, fueron muy frugales en no dedicar demasiado esfuerzo a los acontecimientos sensoriales. Las secuencias llamativas, como una secuencia en la tercera parte con la banda folclórica chilena Quilapayún que remite al importante movimiento de la nueva canción en Chile, son escasas.

El equipo, que trabajaba de manera clandestina, también tomó medidas de precaución y trabajó bajo nombres y títulos distintos. Por razones de seguridad, a medida que acumulaban material filmado, solo Guzmán y su esposa, Pamela Urzúa, sabían dónde se almacenaban los rollos de película.

Resistencia en el exilio

Cuando el golpe ocurrió el 11 de septiembre, Guzmán estuvo preso durante quince días en el Estadio Nacional de Santiago. Debido al hermetismo con el que habían operado, si bien los militares sabían que era profesor de comunicación, ignoraban que era cineasta y que trabajaba activamente en un proyecto sobre el golpe mientras este se desarrollaba.

Tras el encarcelamiento de Guzmán, su esposa y su equipo comenzaron a sacar la película del país con el apoyo del cineasta Gastón Ancelovici y de la embajada de Suecia. En un momento dado, el material filmado escapó por poco a los registros militares del departamento de Bernando Menz, pero finalmente todo el material llegó a salvo a Estocolmo.

La mayor parte del equipo de filmación partió al exilio, pero el director de fotografía Jorge Müller Silva, que también era militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), fue detenido y desaparecido por la junta en 1974. Cada una de las tres películas comienza con una dedicatoria a su memoria.

En el exilio, Guzmán viajó a Francia y se reunió con Alfredo Guevara y Saúl Yelín, del instituto de cine nacional de Cuba, el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). Con el apoyo de Chris Marker, el ICAIC accedió a respaldar la finalización de la película. Tras su llegada a La Habana, Guzmán trabajó estrechamente con el editor de la película, Pedro Chaskel. Chaskel era un director que había sido uno de los mentores en cine experimental en la Universidad de Chile para directores como Ruiz y Littin, y se convirtió en un líder en la creación de los Archivos de Cine Chileno Desde el Exilio.

Guzmán también recibió la guía del cineasta y teórico cubano Julio García Espinosa, uno de los fundadores del ICAIC. La participación de Espinosa en la edición del guion y como mentor del ICAIC fue significativa. Le concedió al equipo el amplio margen que necesitaba para un proyecto de esta escala, y sus escritos sobre el cine imperfecto habían inspirado desde hacía tiempo al equipo de Guzmán. La película del director cubano Tercer mundo, tercera guerra mundial (1970) también había servido de modelo para La batalla de Chile incluso antes de que comenzaran a filmar.

Cine militante

Finalmente, la película adoptó una estructura tripartita y no lineal, con una duración total de cuatro horas y media. Las tres partes sucesivas fueron La insurrección de la burguesía (1975), El golpe de Estado (1976) y, finalmente, El poder popular (1979). Las películas son en blanco y negro, filmadas con cámara en mano. La insistencia de Guzmán y Jorge Müller Silva en situar a los espectadores directamente en medio de los momentos de crisis implicó el uso experto de primeros planos faciales para poner a los trabajadores, los campesinos y la gente común en el centro, en lugar de a las élites de izquierda o derecha.

La trilogía oscila entre el registro analítico y el poético, actuando como participante de una ruptura social masiva. Espera que los espectadores sean también participantes activos en uno de los documentales más exigentes intelectualmente que se hayan creado en esa época.

La insurrección de la burguesía sigue la reacción de las clases medias y altas contra la Unidad Popular y las maneras en que miembros de esas clases conspiraron con intereses extranjeros para allanarle el camino al golpe. La película se abre con imágenes del bombardeo aéreo del palacio presidencial de Chile, La Moneda, y luego retrocede para comprender cómo porciones sustanciales de la población chilena pudieron celebrar semejante violencia.

Para lograr este cometido, la película alterna entre entrevistas a partidarios de la Unidad Popular y de la oposición, principalmente de la Democracia Cristiana, pero también grupos fascistas como el Frente Nacionalista Patria y Libertad. El desenlace de la primera película es impactante y presenta el asesinato del fotoperiodista Leonardo Henrichsen mientras filmaba su propia muerte durante el primer golpe fallido, ocurrido en junio de 1973.

El golpe de Estado sigue la complejidad y los conflictos entre los distintos grupos de la izquierda. Estas diversas facciones no logran ponerse de acuerdo sobre cómo proteger mejor las conquistas alcanzadas por la Unidad Popular. En definitiva, estos debates no logran asegurar un plan de defensa firme contra la subversión militar.

La coda de la película contiene imágenes del último discurso de Allende antes de su muerte y la posterior proclamación televisada del poder de la junta militar, junto con su denuncia del «cáncer marxista» en el gobierno de Allende. Sin embargo, incluso mientras Guzmán nos muestra a partidarios de Allende siendo arrestados por los militares, se muestra firme en que la batalla por Chile está lejos de haber terminado.

La tercera parte, El poder popular, se centra en la organización que tuvo lugar entre los trabajadores chilenos de 1972 a 1973, mientras buscaban profundizar los proyectos socialistas, incluida la ocupación de fábricas y de territorios agrícolas. Los intentos de solidaridad de las comunidades locales para distribuir alimentos y otros bienes importantes en tiempos de escasez masiva constituyen un motivo central de la película. Los trabajadores comprenden en todo momento la urgencia del momento, incluso mientras el gobierno de Allende sigue reacio a actuar.

Un país imaginario

La película más reciente de Guzmán, Mi país imaginario, de 2022, es una continuación poética de La batalla de Chile, en la que Guzmán sigue las secuelas del estallido social de 2019, las masivas protestas a nivel nacional que exigieron el fin de diversas desigualdades en Chile y el proyecto de nueva Constitución que finalmente dejara atrás a su antecesora de 1980, redactada en pleno pinochetismo. 

Si bien tales acontecimientos motivaron declaraciones esperanzadas del propio Guzmán —«Chile ha encontrado su memoria. El acontecimiento que esperaba desde mis años de estudiante finalmente ha sucedido»—, las secuelas del estallido social han sido más ambiguas. En 2022, los chilenos rechazaron por un margen sustancial la que quizás sea la Constitución más progresista jamás redactada en las Américas.

A fines de agosto de 2023, el presidente Gabriel Boric autorizó un nuevo plan de búsqueda para localizar los restos de las más de mil personas desaparecidas en Chile cuyos restos siguen sin ser hallados. Además, la Corte Suprema de Chile finalmente formuló cargos contra siete militares por el asesinato del cantautor Víctor Jara en el Estadio Nacional tras el golpe. En diciembre de 2025, el candidato ultraderechista Juan Antonio Kast ganó las elecciones y poco después se convirtió en el sucesor de Boric. 

Todos estos acontecimientos nos recuerdan que la batalla por Chile —por lo que fue y es, así como por las formas en las que se recuerda a sí mismo— continúa. Para quienes buscan comprender las reglas de enfrentamiento en esa larga batalla, no puede haber mejor punto de partida que volver al corpus de Patricio Guzmán, uno de los cineastas más políticamente resueltos que jamás haya tomado una cámara, una cámara que él ha transformado en una herramienta de poesía y memoria en la lucha en curso contra el fascismo.

 

Stephen Borunda es candidato a doctorado en estudios de cine y medios en la UC Santa Bárbara. Su trabajo ha sido publicado en Media+Environment, global-e, Film Matters y el Santiago Times. 

[Foto: Wikimedia Commons - reproducido en www.jacobinlat.com]


Les contradiccions de l’AfD en el seu intent d’arribar al poder

La ultradreta alemanya vol projectar una imatge de partit de govern, però manté un programa que continua generant rebuig 

Escrit per Anna Solé Sans

L’AfD vol fer a Berlín —i a Mecklenburg-Pomerània— un pas més: deixar de ser només el partit que protesta contra els altres i demostrar que també pot governar. La seva candidata, Kristin Brinker, ha presentat un programa centrat en la immigració, la seguretat i l’habitatge. Però quan les seves promeses es confronten amb les competències d’un govern regional, amb les seves pròpies posicions i amb la realitat parlamentària, apareixen algunes contradiccions. 

La immigració és probablement el millor exemple. L’AfD defensa una política molt més dura que la dels partits tradicionals i parla de "remigració", però moltes de les decisions sobre asil i deportacions depenen del govern federal. Berlín pot actuar en àmbits com l’administració d’estrangeria o la policia, però no pot aplicar per si sola tot el programa migratori que la formació planteja durant la campanya. El seu discurs, per tant, promet més del que un govern regional pot executar. 

L’habitatge presenta una altra tensió. La formació d'extrema dreta diu que vol donar prioritat als "berlinesos" en l’accés als habitatges públics, amb un sistema que tindria en compte factors com els anys de residència, tenir fills o haver nascut a la ciutat. La proposta respon a una preocupació molt concreta —la dificultat de trobar un habitatge assequible—, però hi afegeix un criteri identitari: qui és prou "berlinès" per tenir prioritat? El partit converteix així un problema social en una política de preferència als residents.

En seguretat, l’AfD tindria més marge d’actuació. La policia de Berlín depèn del govern del Land i la formació proposa més presència policial i més videovigilància en determinades zones. Però també aquí apareix una paradoxa: el partit denuncia sovint l’excés d’intervenció de l’Estat i, alhora, reclama més capacitat de control i vigilància quan parla de seguretat i immigració.

Alice Weidel, la líder que viu a Suïssa

Les contradiccions també apareixen en la mateixa cúpula de la formació. Alice Weidel, copresidenta federal de l’AfD, viu a Suïssa amb la seva parella i els seus dos fills. La seva situació personal contrasta amb el model de família tradicional que defensa el partit. Segons ha explicat la premsa alemanya, la mateixa Weidel ha admès que la seva vida familiar no encaixa amb el model de "pare, mare i fills" que reivindica la mateixa AfD. La dirigent, però, constata que això no entra en contradicció amb la seva posició política.

I després hi ha el problema més difícil de resoldre: arribar al poder. L’AfD vol presentar-se com una força preparada per governar, però continua sense tenir aliats entre els grans partits. La CDU, l’SPD, els Verds i Die Linke mantenen el cordó sanitari i rebutgen cooperar amb la ultradreta. Això significa que créixer electoralment no garanteix poder aplicar el programa.

L'esquerra donant suport a un partit d'extrema dreta?

Saxònia-Anhalt n’és un exemple. L’AfD hi va obtenir un 43,8% dels vots, però no va aconseguir la majoria absoluta. La resta de forces tradicionals han descartat formar-hi govern amb ella. El BSW, el partit d’esquerres populista de Sahra Wagenknecht, ha introduït un matís en aquest bloqueig: està disposat a parlar amb l’AfD i donar-li suport en qüestions concretes, tot i que de moment descarta una coalició. Segons destaca el diari Die Zeit, el resultat ha tornat a posar sobre la taula el debat sobre fins on pot arribar el cordó sanitari.

A Berlín, però, el candidat del BSW, Alexander King, ha marcat distàncies i ha qualificat de limitades les coincidències amb l’AfD. La CDU també ha reiterat que no cooperarà amb la formació. Brinker, en canvi, interpreta el creixement de l’AfD com la prova que una part de l’electorat vol trencar amb els partits tradicionals.

El dilema de l’AfD és, per tant, més complex que aconseguir un bon resultat. Com més vol demostrar que està preparada per governar, més ha de demostrar que les seves consignes es poden convertir en polítiques aplicables i que existeixen majories disposades a sostenir-les.


[Foto: EFE - font: www.elnacional.cat]

sábado, 19 de setembro de 2026

«Boundaries Road», novela de Cecilia F. Santomé

 

Escrito por Ramón Nicolás 

Non revelo nada novo se afirmo que as novelas, desde hai ben anos, presentan as fronteiras xenéricas cada vez máis diluídas e difusas. Xa o afirmou Doris Lessing no seu día:  “Non hai leis para a novela. Nunca as houbo, nin poderá habelas xamais”. Cantas veces nos atopamos propostas narrativas nas que conviven, non sei se en harmonía pero si con efectividade, prosa con ensaio e con fragmentos de inspiración ou feitío claramente dramático.

Esta novela de Cecilia F. Santomé, que ademais foi galardoada co premio Blanco-Amor, demostra o que arriba se dixo pero indo, talvez, un chisco máis alá pois, alén de incluír unha novela final, incorpora dúas partes máis que gozan de certa independencia, sendo a primeira delas unha recreación ou reescrita da primeira novela que a autora publicou –Quérote, eu tampouco- tal e como ela mesma confesa.

É así, evidente, que esta Boundaries Road goza dunha indiscutible variedade ou, se se quer, heteroxeneidade tanto no que se refire aos puntos de vista empregados como aos argumentos recreados e aposta, sen dúbida, por unha maior complexidade formal que deseña unha recepción un tanto máis esixente. Cadaquén terá os seus favoritos: para min, non o dubido, é toda a parte inicial cun protagonismo marabilloso ás glicinias a esa segunda parte, tan transparente e realista, na que Cecilia procura e procura, ata quedar exhausta, a validación dun cadro dun célebre pintor nun exercicio no que alén do proceso de investigación é manifesto priorizar o factor memorialístico.

Mais, con todo, esa é unha parte secundaria pois a proposta, que se abre con Cecilia, que precisa alugar un cuarto e conseguirá no número 62 da rúa que lle dá título ao libro onde Natalie e Tom a acollerán, se se pode dicir así, pero desde onde se constrúe unha rede que bebe nas profundidades da psicoloxía humana. Mais no fondo da novela talvez destaque a recreación de motivos como son a soidade, as identidades e as posibles crises que desde ela se poden xerar, a comunicación -ou falta dela-, a emigración, as contradicións, a precariedade laboral e un certo aquel melancólico que abala dun lado a outro e que, por veces, é bo que así sexa.

 


 

Cecilia F. Santomé

Boundaries Road

Xerais, Vigo, 272 páxinas, 18,95 €, 2026

 

 

[Fonte: cadernodacritica.wordpress.com]

Addio a Patricio Guzmán, testimone del suo tempo e memoria storica del Cile

Il grande documentarista è morto a 85 anni. Autore di un’opera senza paragoni, dal monumentale La battaglia del Cile alla magnifica trilogia delle Ande, con coscienza politica e visione cosmologica

Patricio Guzmán

di Lorenzo Ciofani 

“Un Paese che non ha documentari cinematografici è come una famiglia senza album familiare”, disse, una volta, Patricio Guzmán, e ogni popolo meriterebbe una voce come quella di questo testimone del suo tempo e memoria storica del suo Paese. Quel Cile tanto amato quanto rimpianto che Guzmán abbandonò nel novembre del 1973, all’indomani del colpo di Stato che rovesciò il governo di Salvador Allende e sancì l’inizio della dittatura militare di Augusto Pinochet. Dopo essere stato tenuto prigioniero allo Stadio Nazionale di Santiago e minacciato di morte, Guzmán ha girato il mondo, da Cuba alla Spagna fino a Parigi, dov’è morto ieri, 15 settembre, a 85 anni.  

Regista cruciale per capire il Novecento ma anche il terzo millennio, Guzmán ha realizzato la monumentale trilogia La battaglia del Cile (L’insurrezione della borghesia, 1975; Il colpo di stato, 1977; Il potere popolare, 1979), un capolavoro del documentario politico incentrato sulla cronaca delle tensioni che portarono al golpe, dalle elezioni parlamentari che decretarono la vittoria di Allende agli scioperi della classe operaia contro gli industriali fino alle ingerenze americane nell’insediamento dei militari. Realizzato in circostanze avventurose e con poche risorse (anche Chris Marker procurò della pellicola), il materiale fu nascosto a casa di uno zio di Guzmán e successivamente portato fuori dal Cile (fu sempre Marker ad aiutare il regista a mettersi in contatto con la comunità cubana per finalizzare il montaggio).

La battaglia del Cile

Negli anni Novanta, Guzmán tornò in Cile per mostrare la trilogia, che fino a poco tempo prima era stata bandita dal regime. Da questa esperienza nacque il documentario Cile, la memoria ostinata (1997), che inaugurò una nuova fase del percorso del regista. Dopo l’acclamato Salvador Allende (2004), che alterna archivio e presente per restituire la qualità umana e politica del presidente destituito ma anche per evidenziare le responsabilità americane nell’organizzazione del golpe, Guzmán elaborò un altro progetto, la cosiddetta Trilogia delle Ande, che rappresenta il suo capolavoro della maturità e la definitiva consacrazione internazionale.

Con il meraviglioso Nostalgia della luce (2010), Guzmán fa convergere memoria e identità partendo dal deserto di Atacama, il luogo più arido della Terra dove la dittatura militare gettò i cadaveri dei desaparecidos. Ma, beffa della natura, quel luogo riesce a conservare i cadaveri proprio in virtù del suo clima, spingendo un gruppo di donne a cercare i propri cari dispersi. La grandezza di Guzmán sta anche nel tracciare un parallelo con l’astronomia, poiché nel deserto c’è un osservatorio: il cielo e la terra, i corpi celesti e i corpi morti, l’arcano e il concreto, osservare e scavare. Ossessionato dal passato rimosso, sublima il dolore collettivo attraverso una visione cosmologica per ipotizzare una convivenza con le domande senza risposta. È un film combattente, civile, commovente, d’una bellezza struggente e magnifica, che interroga “l’evidente necessità del ricordo” e l’identità di una nazione.

Nostalgia della luce

Il secondo capitolo della trilogia, La memoria dell’acqua (2015), è un racconto sulla violenza che nel titolo originale (che suona come “il bottone di madreperla”) si riferisce alla storia emblematica del primo indigeno portato in Inghilterra e poi ricondotto in patria privato della propria identità. La violenza come strumento per eliminare l’ingombro dell’uomo non conforme al potere, con la speranza che il riscatto venga dal mare, cioè della natura. Una potente riflessione sulla responsabilità di chi è sopravvissuto alla tragedia, dove l’infinitamente piccolo dell’uomo si oppone all’infinitamente grande del cosmo. Presentato alla Berlinale, ebbe il premio per la miglior sceneggiatura.

Guzmán ha setacciato le contraddizioni di un Paese che s’è negato la necessità della memoria, dalle popolazioni della Patagonia saccheggiate dai coloni ai desaparecidos cancellati dalla dittatura di Pinochet. Ha lavorato sulle zone d’ombra e sulle rimozioni di un romanzo collettivo, costruendo un cinema saggistico e comunque fortemente narrativo, sempre radicato in una visione cosmologica. Come confermato dall’atto finale della trilogia, La cordigliera dei sogni (2019), una struggente opera-mondo, stratificata e didattica nel senso più alto, che riflette su spazio e tempo sulle Ande come testimone silente della storia cilena dando voce ai superstiti e aprendosi a una vera utopia: quella che il Cile recuperi l’innocenza e l’allegria.

Patricio Guzmán con l'indigenza Kawesqar Gabriela Paterito sul set di La memoria dell'acqua. 

(Webphoto)

E la dimensione militante dell’autore, ormai anziano ma mai domo, riecheggia anche nell’ultimo lavoro, Cile – Il mio paese immaginario (2022), che inquadra il tumulto sociale che, nell’ottobre 2019, portò la gente in piazza. Una richiesta di democrazia, una vita migliore, un sistema educativo e sanitario migliore e una nuova Costituzione che dà voce alle attiviste femministe, segno del risveglio di un popolo a quasi mezzo secolo dal colpo di Stato. E il Cile ha riconosciuto il suo lavoro lucido e appassionato conferendogli, nel 2023, il Premio nazionale delle Arti performative e audiovisive, la più alta onorificenza statale per un artista (il secondo regista dopo Raúl Ruiz).

 

[Fonte: www.cinematografo.it]

sexta-feira, 18 de setembro de 2026

Beethoven según Warhol: dos genios rebeldes frente a frente

La exposición "Beethoven by Warhol", en la Casa Beethoven de Bonn, presenta la obra maestra tardía del artista estadounidense, dedicada al compositor nacido en Bonn.

La 'Mona Lisa' de la Casa Beethoven: la obra maestra de Andy Warhol en la exposición que alberga la Casa Beethoven. Imagen: Meike Böschemeyer/Beethovenhaus

Escrito por  Anastassia Boutsko

Andy Warhol creó una nueva imagen de Ludwig van Beethoven. Su serigrafía de 1987 no muestra al hombre con gesto adusto habitual en retratos y monumentos históricos. La representación de Warhol muestra a un Beethoven colorido y distorsionado al estilo pop art. 

La obra del gurú artístico para sus estudios neoyorquinos The Factory apareció en una edición limitada de 60 ejemplares y resultó ser una de las aproximaciones artísticas más innovadoras a Ludwig van Beethoven en el siglo XX. 

Andy Warhol produjo la famosa serie de serigrafías Beethoven solo unassemanas antes de su repentina muerte, el 22 de febrero de 1987. La serie pertenece a sus últimos trabajos de obra gráfica impresa. Ahora la Casa Beethoven de Bonn, el lugar donde nació el compositor, organiza la exposición "Beethoven by Warhol". 

Dos genios a la misma altura 

La exposición muestra rarezas que los visitantes normalmente nunca llegan a ver. El equipo de comisarios de la Casa Beethoven y del Archivo de Bonn, bajo la dirección de Malte Boecker, ha estado tres años preparando la muestra. Sacaron las piezas de exposición de las profundidades de los archivos y de colecciones privadas. 

Además de la icónica representación de Beethoven, también se pueden ver los dibujos que Warhol realizó en Bonn mientras buscaba su motivo para Beethoven.

Esta pieza forma parte de la exposición "Beethoven by Warhol". Se trata de una instantánea tomada en 1987, que muestra a Andy Warhol mostrando un busto de Beethoven.Imagen: 2026 The Andy Warhol Foundation for the Visual Arts, Inc./Licensed by Artists Rights Society (ARS)

Además, hay pruebas de impresión que documentan su trabajo con el diseño cromático de la serie. Los comisarios están especialmente orgullosos de una impresión de Beethoven sobre lienzo, elaborada con gran esmero. La obra pertenece a un coleccionista anónimo. Al contemplar la imagen, la curadora, Silke Bettermann, se entusiasma: "Warhol nos dice: '¡Miren! Este hombre, Beethoven, ¡es completamente moderno! ¡Es una superestrella!" 

El Beethoven de Warhol y otros protagonistas 

Detrás de cosas que parecen fáciles y desenfadadas, suele haber mucho trabajo. Este principio también se aplica a las obras de Andy Warhol, especialmente a su serie sobre Beethoven. 

En busca de su propia imagen del genio de Bonn, Warhol comparó numerosos motivos. Él mismo realizó dibujos a partir de representaciones del compositor, por ejemplo, del monumento a Beethoven en la Münsterplatz de su ciudad natal. Estos documentos permiten constatar, una vez más, qué gran dibujante era el artista del pop art.

Las piezas de la exposición proceden de archivos y coleccionistas privados. Imagen: Beethoven-Haus Bonn

Finalmente, Warhol se decidió por el icónico retrato de Joseph Karl Stieler, realizado en 1820 por encargo del matrimonio formado por Franz y Antonie Brentano, una familia de comerciantes y mecenas que disfrutaban de la amistad de  Beethoven. 

Warhol adopta la composición gráfica y modifica el diseño cromático de la obra de Stieler. La superpone con una partitura manuscrita de Beethoven, pero no con las notas del "Credo" de la Missa Solemnis, como hizo Stieler, sino con las de la Sonata Claro de Luna. "El Beethoven de Warhol nos habla, literalmente, a través y por medio de su música", comenta Silke Bettermann. 

Warhol y la música: una relación de décadas 

También se puede ver por primera vez en la Casa de Beethoven una colección única de las portadas de discos diseñadas por Warhol, reunida por Guy Minnebach, un coleccionista belga y experto en Warhol. 

A lo largo de tres décadas, Andy Warhol dotó a más de 50 discos de vinilo de llamativas portadas. La variedad abarca desde un disco de Mendelssohn todavía bastante clásico, pero ya diseñado de forma juguetona y caprichosa —con el pianista Vladimir Horowitz, a quien Warhol también conocía personalmente— hasta la legendaria portada de unos vaqueros con una cremallera auténtica para The Rolling Stones, o la famosa portada de la banana para The Velvet Underground & Nico.

Piezas expuestas en la exposición "Beethoven by Warhol" en la Casa Beethoven de Bonn.Imagen: Thomas Banneyer/dpa/picture alliance

Según testimonios de testigos presenciales, en la Factory de Warhol sonaba música ininterrumpidamente, por lo que las portadas de discos que diseñó permiten deducir al menos parcialmente los gustos musicales del artista. Beethoven no está entre ellos. 

Wolfram Weimer: "Necesitamos más Beethoven" 

Con la exposición de Warhol, la Casa Beethoven se adelanta al gran aniversario que se aproxima: en marzo de 2027, el mundo entero conmemorará el 200.º aniversario de la muerte del genio de la música. En Alemania, el gran día se celebrará con una edición especial del Festival Beethoven en Bonn.

Wolfram Weimer (a la izquierda en la imagen), ministro alemán de Estado de Cultura y Medios, en la Casa Beethoven de Bonn.Imagen: Meike Böschemeyer/Beethovenhaus

"Beethoven no solo fue un genio de la música y regaló al mundo las obras de arte musicales más grandiosas que uno pueda imaginar", dice a DW Wolfram Weimer, ministro alemán de Estado de Cultura y Medios, que apunta que Beethoven también encarnó la idea de la libertad. "Fue un rebelde, rompió las normas y cuestionó las relaciones de poder de su época. Fue un mensajero de la libertad, y ese es un buen mensaje para nosotros. ¡Hoy también necesitamos más libertad!"

 

(ms/cp)

 

[www.dw.com]

 


El fill de Bolsonaro s’acosta a Lula en els sondatges, impulsat per un escàndol al Tribunal Suprem brasiler

El fill de l'ex-president vol arribar a la presidència del Brasil per alliberar el seu pare de la condemna de vint-i-set anys de presó per temptativa d'abolició violenta de l'estat de dret democràtic i més delictes

Bolsonaro, en un acte de campanya a Sao Paulo

Escrit per Marina Dias 

Després d’unes quantes ensopegades, el fill de l’ex-president brasiler Jair Bolsonaro experimenta una remuntada en els sondatges prop de les eleccions presidencials del mes vinent, ara que un escàndol al Tribunal Suprem brasiler ha esperonat la dreta. 

El senador Flávio Bolsonaro empata ara en moltes de les enquestes amb el president, Luiz Inácio Lula da Silva, i per primera vegada en molts mesos els mercats de prediccions donen l’aspirant com a favorit per damunt del president en exercici. 

L’escàndol gira entorn d’uns missatges privats que semblen revelar una relació estreta entre el magistrat Alexandre de Moraes i un banquer acusat d’haver orquestrat el frau financer més gran de la història del Brasil. 

Moraes i Jair Bolsonaro tenen comptes pendents. El magistrat va dirigir la investigació, el judici i la condemna, l’any passat, de l’ex-president per haver conspirat per ordir un cop d’estat militar quan va perdre les eleccions del 2022. 

La difusió dels missatges aquest mes ha permès a Flávio Bolsonaro, crític fa temps amb el tribunal, de canalitzar la indignació contra els magistrats i de desviar l’atenció dels seus lligams amb el mateix banquer, Daniel Vorcaro. 

Uns missatges de text i d’àudio fets públics al maig van revelar que el jove Bolsonaro havia demanat l’any passat a Vorcaro milions de dòlars per a Dark Horse, un film produït als Estats Units per a rehabilitar la imatge del seu pare, quan el propietari del Banco Master ja era investigat pel presumpte frau de 10.200 milions de dòlars. 

Bolsonaro tractava Vorcaro de “germà” i el va anar a veure quan el banquer complia arrest domiciliari amb un dispositiu de control telemàtic al turmell. 

Els advocats de Vorcaro havien negat anteriorment que el seu client hagués comès cap irregularitat. Quan li van preguntar per les acusacions de frau i per la petició de Bolsonaro, un dels advocats, Daniel Bialski, va respondre: “La defensa no en farà cap comentari.” 

Els missatges publicats aquest mes pel magistrat André Mendonça, nomenat per Bolsonaro i encarregat de la investigació sobre el Banco Master, revelen que Vorcaro va demanar consell a Moraes mentre era objecte d’escrutini federal, que li va preguntar poc abans de ser detingut l’any passat si havia de fugir del país i que li va donar les gràcies. 

Vorcaro va enviar els missatges a Moraes en forma de captures de pantalla que a WhatsApp només es poden veure una vegada. Com que els investigadors només han tingut accés al telèfon de Vorcaro, no se sap si Moraes hi va respondre ni com. El bufet de Viviane Barci de Moraes, l’esposa del magistrat, ha reconegut que havia treballat per a empreses vinculades a Vorcaro, però diu que mai no ha representat el banc de Vorcaro davant el Tribunal Suprem. 

Les actuacions judicials d’Alexandre de Moraes contra la desinformació a internet i els atacs contra el sistema electoral l’han enfrontat amb els Bolsonaro. No s’ha pronunciat públicament sobre els missatges, però ha acusat Mendonça d’haver abusat de la seua autoritat per atacar-lo i ha demanat al president del tribunal, Edson Fachin, que ho investigui. 

Vorcaro va aixecar el Banco Master, considerat un aliat tradicional de la dreta brasilera. El banc va rebre l’autorització per a començar a funcionar el 2019, durant la presidència de Jair Bolsonaro, i disset dels dinou governs estatals i municipals que hi feien negocis eren governats per la dreta. 

Ara Flávio Bolsonaro intenta de capgirar aquesta història i diu que Moraes és corrupte i que està arrenglerat amb Lula. “Qui vota Lula vota Alexandre de Moraes”, va dir la setmana passada davant una multitud aplegada a São Paulo pel Dia de la Independència. 

Moraes va ser nomenat el 2017 pel president conservador Michel Temer. No s’ha fet pública cap prova que vinculi Lula amb l’escàndol del Banco Master. 

“Amb el bolsonarisme de nou en la cursa presidencial, el Tribunal Suprem formarà part inevitablement de la batalla política”, diu el sociòleg i analista polític Celso Rocha de Barros. “I quan esclata un escàndol de corrupció que implica el magistrat que va empresonar Bolsonaro, la cosa pren una dimensió del tot nova.” 

“El problema –afegeix Rocha– és que bona part del públic no entén que el magistrat que va empresonar Bolsonaro i Flávio Bolsonaro es trobin ara atrapats en el mateix escàndol.” 

Un document judicial desclassificat fa dies demostra que el Tribunal Suprem brasiler investiga Flávio Bolsonaro d’ençà del juliol per presumpte emblanquiment de capitals, evasió fiscal i corrupció. Segons els investigadors, va demanar 24 milions de dòlars a Vorcaro i en va rebre 12,3. 

Bolsonaro ha admès les comunicacions, però diu que no ha comès cap irregularitat. Assegura que el film es va finançar amb diners privats: “Sempre he dit que la relació sobre el film és una qüestió privada, un patrocini privat de la cinta del president Bolsonaro”, va declarar als periodistes en un viatge a Manaus. 

Els investigadors també miren d’esbrinar si els diners es van fer servir per a cobrir les despeses del seu germà Eduardo. L’ex-diputat es va traslladar l’any passat als Estats Units per fer pressió a l’administració Trump arran del cas del seu pare. 

Flávio Bolsonaro es presenta a la presidència, en part, per alliberar Jair Bolsonaro de la condemna de vint-i-set anys de presó per temptativa d’abolició violenta de l’estat de dret democràtic i més delictes. Segons la fiscalia, la conspiració incloïa plans per a assassinar Lula. 

Jair Bolsonaro nega tots els delictes pels quals va ser condemnat i ha qualificat reiteradament el procés de persecució política. 

Les enquestes mostren que Flávio Bolsonaro, de quaranta-cinc anys, ha arribat a un empat tècnic amb Lula, de vuitanta. Haurien de quedar primer i segon, seguits per una llarga llista de candidats, en la primera tanda del 4 d’octubre. Va ser Lula qui va derrotar Bolsonaro pare el 2022 en les eleccions presidencials més ajustades de la història del Brasil. 

L’any passat, Trump va intentar de pressionar Lula i Moraes perquè abandonessin el cas contra Jair Bolsonaro imposant sancions a alts càrrecs brasilers i a alguns productes del país, però la maniobra li va sortir malament. Lula va dir que no podia interferir en un poder judicial independent i va mobilitzar els votants contra una mesura que va presentar com un atac estranger a la sobirania del Brasil encoratjat pels Bolsonaro. 

D’aleshores ençà, Trump ha suavitzat algunes de les sancions i ha parlat de Lula amb afecte. El president nord-americà va rebre Flávio Bolsonaro al Despatx Oval al maig, però no li ha donat suport formalment, com sí que va fer amb el seu pare. 

Entre la intervenció de Trump, la notícia de la petició de Bolsonaro a Vorcaro i una baralla familiar esbombada per la seva madrastra, l’aspirant ha anat uns quants punts al darrere del president en les enquestes durant la major part de la campanya. Però els missatges que relacionen Vorcaro amb Moraes sembla que l’han ajudat a escurçar distàncies. 

Al començament de la campanya, Flávio Bolsonaro es presentava com una versió més moderada del pare, una figura que divideix el país. Jair Bolsonaro ha insultat dones, homosexuals, indígenes i afrobrasilers, ha carregat contra els vaccins i ha parlat amb admiració de la dictadura militar a la qual va servir de jove com a oficial de l’exèrcit. 

“Toco de peus a terra, sóc més procliu al diàleg i a bastir ponts”, va dir Flávio Bolsonaro a The Washington Post a l’abril. “Sóc el Bolsonaro que sempre heu volgut.” Però, a mesura que avançava la campanya, ha virat més a la dreta, amb una retòrica populista que ja no es distingeix de la del seu pare. Diu que no hi va haver cap intent de cop d’estat i ha afirmat que es van donar “superpoders” als magistrats per a apartar Bolsonaro “amb aquesta mentida”. Tampoc no ha dit si acceptaria els resultats en cas de derrota. 

Els assessors de Lula li han recomanat que es mantingui al marge de la crisi del Tribunal Suprem. Amb l’economia brasilera alentint-se i la Policia Federal investigant una presumpta trama de tràfic d’influències que implica el seu fill, Lulinha, el president centra la campanya en la defensa de la sobirania del país. 

Un advocat de Lulinha, Marco Aurélio de Carvalho, ha assegurat que el seu client no havia comès cap irregularitat. 

Lula ha posat en relleu els lligams de Bolsonaro amb Vorcaro i ha demanat que les acusacions contra el tribunals investiguin i es facin públiques. En declaracions al canal de televisió SBT News, va condemnar les “filtracions selectives que afecten la cursa electoral”. 

 

[Foto: Isaac Fontana - font: www.vilaweb.cat]