segunda-feira, 24 de agosto de 2026

Alejandro Aróstegui: final de juego

La modernidad estética impulsa la vanguardia artística nicaragüense

Tríptico “Calentamiento global”, 2028. Técnica mixta y collage/tela. Alejandro Aróstegui. Colección privada

Escrito por Juan Carlos Flores Zuñiga 

En retrospectiva, la obra del veterano pintor Alejandro Aróstegui (Nicaragua, n.1935) ha transitado desde una expresión monocroma y patética a un colorido sobrio, sostenido en la gradación tonal y en el concepto que buscaba lo simple por medio de ciertos elementos geométricos y del entorno social, como la lata y la tierra arenosa. Pero, como veremos en el presente artículo, la afirmación, a partir de los ochenta y hasta el nuevo milenio, de un lenguaje muy uniforme en la tónica del redescubrimiento consolidó una fórmula que ha perjudicado el impacto de su legado. 

No lograba quitarse las miradas y los comentarios de encima, pero seguía impasible recogiendo objetos del suelo, sucios y abandonados, visitando los basureros y los anillos de miseria, antes en la década del sesenta en las cercanías del lago de Nicaragua, luego en la década del ochenta al oeste de San José de Costa Rica en Pavas y de vuelta en Managua en la década del noventa. 

“Me han detenido y estuve preso dos veces por parte de la policía, en Managua, por hacer mi trabajo”,1 me refirió, con una amplia sonrisa, en una entrevista años atrás, Alejandro Arostegui, pintor nicaragüense que ha dedicado al arte poco más de 60 de sus 91 años. 

Los objetos que recogía, principalmente latas, eran desechos urbanos que luego comprimía según la forma que le dictaba el material, para hacerlos partícipes como elementos pictóricos en cada uno de sus cuadros. 

Tuvo que salir de su nativa Nicaragua en 1984, pero, aunque seguía creando con los mismos materiales y técnicas, no resultaba fácil, según explica: 

"En mi país, en ese momento, todo estaba en función de la política. La palabra que predominaba era prioridad. Desde el punto de vista del sandinismo, lo que era prioritario era la defensa del país. El arte no tenía ninguna prioridad. En Costa Rica encontré la tranquilidad que andaba buscando para crear una obra con mayor simplicidad e intensidad en el colorido."2 

Sin monstruos sagrados 

Arostegui es un pintor cuya amplia trayectoria y consistencia estilística le han ganado un lugar en el arte latinoamericano. Sus inicios, como todo punto de partida, no fueron fáciles. Desde que estudiaba el bachillerato, le atraía la actividad plástica; después de clases iba a la naciente academia de arte, fundada por Rodrigo Peñalba, en 1948, pero su familia no favoreció su interés.

Estudió arquitectura en Nueva Orleans, Estados Unidos, a partir de 1954, pero al segundo año de carrera vio que no era lo suyo, sobre todo cuando le tocó matemáticas. Los siguientes años los pasó estudiando arte en Sarasota, Florida, y luego en Florencia y París. Cuando regresó en 1963 a Nicaragua, su vocación estaba definida. 

“Antes de 1963, era solo un estudiante de pintura”. Por entonces, el ambiente artístico en su tierra giraba en torno al academicismo; la práctica pictórica era muy rígida y todo se explicaba en razón de unos maestros del pasado, que eran el modelo de belleza exigido. 

En su opinión solo existían preocupaciones formales, y no se profundizaba en la pintura por lo que, a pesar de ser retraído y solitario, asumió la creación del grupo Praxis, con el que luchó contra el miedo a la libertad de los pintores de entonces, y el provincialismo. 

“Nos queríamos quitar de encima a los monstruos sagrados, los demás pontífices de la cultura nicaragüense, quienes se las daban de conocedores. Nos propusimos que fueran los pintores los que tuvieran la última palabra en lo que se refería a la pintura nicaragüense”,3 recuerda. 

El grupo se fundó sobre la base de la libertad creativa y continua experimentación, aunque al principio dominó cierta unidad en los medios de expresión empleados, cierta monocromía en la no figuración.

Empezaron a buscar lo auténticamente nicaragüense a través del expresionismo abstracto que permitía una amplia exploración técnica, la valoración primordial del sentimiento del autor y el manejo de materiales pictóricos, sin ninguna traba figurativa naturalista. 

Fueron años muy duros para los pintores de Praxi; no vendían nada. Nuevos viajes alejan a Arostegui de Nicaragua y le hacen ocuparse de otras temáticas sin abandonar su concepto informalista. 

Cuando regresó a Nicaragua, en 1971, Praxis se había comercializado y muchos de los pintores serios se habían retirado. 

Arostegui reorganizó entonces el grupo sobre metas de libertad y calidad, mientras su obra, claramente “matérica”, recibía la influencia definida del pintor y teórico francés, Jean Dubuffet, que se revela al retomar nostálgicamente la inocencia y en la aparente poca importancia que asigna a la corrección del dibujo académico. 

“Era una manera de aprovechar lo occidental sin caer en el truco visual”, explica el autor cuya obra, nutrida de materiales desechados por la sociedad urbana, revaloriza el objeto: lata o desperdicio. 

Lo misérrimo que busca testimoniar en su obra, a partir de elementos propios de los barrios marginales, lo emparenta con el compromiso social de los artistas centroamericanos de fines de la década del sesenta. 

Los títulos de sus cuadros explicaban el contenido: “Basurero N.º 1”, “Basurero N.º 2”, “Basurero N.º 3”, etc. El autor nunca separa el tema de su concepto estético, porque dice que hay una relación dialéctica ineludible cuando uno se entrega completamente a la práctica pictórica. 

“Tal vez uno parta de un tema, pero a medida que uno adquiere disciplina, quehacer, el tema cede al concepto; la anécdota deja de importar”.4 

No así para críticos e historiadores como Jorge Eduardo Arellano, quien sostiene que “Alejandro tomó resplandeciente la carroña capitalista, se apropió de nuestro diario paisaje lacustre y volcánico, revitalizó naturaleza e implantó, como un artesano infalible, mágicos objetos y monocromas texturas”. Todo lo urdió, lo configuró para combatir la soledad del hombre y revelarnos, con sus trazos obsesivos y exhaustivos, la pasión por el arte y su permanencia”.5 

Hasta el límite 

Para este pintor nicaragüense, cuya cabellera ha encanecido y cuyas gafas lo pueden hacer pasar inadvertido, la pintura ha sido toda su vida una forma de ser parte del mundo. 

La importancia de ser artista radica, para él, en aportar al universo. Por eso se conmueve ante los aportes civilizados de otros más universales, y “solo aspiro a contribuir en algo, hasta el límite de mis posibilidades”.6 

El alejamiento temporal de su país a mediados de los ochenta no afectó su práctica pictórica, sino que reafirmó el estilo personal que el mercado prefería.

“Al fin y al cabo”, señaló, “el hecho de estar en Nicaragua o en otra nación no significa que vaya a crear otra obra. El lago, los volcanes los he vivido y puedo transmitirlos en Managua, San José o en cualquier otra parte”, confiesa Arostegui, para quien su estancia en Costa Rica por seis años fue importante. 

El entorno es vital para mí, si no obstaculiza mi libertad de trabajo. Costa Rica me ofreció un ambiente que me daba tranquilidad y libertad y eso me estimulaba.7 

Pero pudo más el llamado de su tierra a la que regresó en 1990. 

La pintura de los sesenta, monocroma y patética en su expresión, fue cediendo en un proceso lógico a un colorido sobrio, a la pintura geométrica en lo conceptual; algo que tal vez Arostegui nunca se hubiera imaginado en sus años de formación. 

Aunque los elementos plásticos parecen a veces dominar sobre lo anecdótico y el objeto, la verdad es que la lata sigue siendo reconocible para el espectador, por pertenecer a la cultura del desperdicio, y de esa manera sirve como punto de partida frecuente para la creación del autor, de lectura para el público y de encuentro para el pintor y el receptor. 

Afirmación de la fórmula 

La lata ha sufrido tanto una evolución como una involución, ya que cuando el pintor la dejó de emplear como “collage”, pasó a figurar como elemento plástico, en cuadros de grandes dimensiones, siempre como punto de inicio para otros testimonios plásticos. 

Ocurre, sin embargo, que tras conseguir independizar la lata de su anécdota consumista, al común de los espectadores y coleccionistas comenzó a gustarles esa anécdota y su vinculación social con lo mísero de nuestras sociedades subdesarrolladas, lo que les permitía explicarse lo inexplicable, la esencia por el tema anecdótico. 

Aróstegui, que se empezó a reiterar hace ya varias décadas, solía en la primera fase de su carrera ahondar en nuevas propuestas y variantes; sin embargo, pareciera que hoy su proceso de madurez se circunscribe a la lata desechada, sin la cual sus cuadros no se sostienen en términos de profundización e indagación plásticas. 

Esto último explica, en parte, por qué ha vuelto a las complacencias gratuitas, dejando parte de los colores originales correspondientes a los desechos metálicos, así como sus membretes de lubricantes, lo cual ocurre, principalmente, en un contexto aséptico hacia lo misérrimo de su origen, como vimos el año pasado en su exposición en Art Miami.8 

El corolario de su trabajo es algo “muy atractivo” con fines decorativos; los valores plásticos han sido debilitados por la reiteración de su descubrimiento, con carácter de fórmula. 

En sus exhibiciones de los ochenta al presente, pocas obras como “Mesa flotante con cinco objetos grises” (1985) y “Mesa con tres latas” (1984) explicitan la primacía del valor plástico sobre el anecdótico. 

Mientras las restantes son, por lo general, extensiones y repeticiones, a veces imbuidas de nostalgia, de la obra del sesenta, como su paisajístico “Nocturno” (1985), de la pintura metafísica en “Dos mesas sobre paisaje” (1986) o de Magritte, en la estructura de “Mesa flotante con tres objetos y paisaje” (1983).9 O más recientemente, “Estrella fugaz” (1995), su tríptico “Calentamiento global” (2018) o sus cuadros del último quinquenio en los que continúa explotando su icónica temática de paisajes lacustres y figuras solemnes con base en latas recicladas, pero por medio de series de grabados más accesibles para el público. 

Los ejemplos citados podrían ser resabios de indagatorias postergadas o no concretadas. Algo así como estudios sin principio ni final o “golpes contra la pared”, para escapar a un estilo que, como el suyo, al comercializarse, podría incidir en su creatividad e imponer, en cuanto artista, las futuras condiciones de su labor, si no se interpone una rebeldía. 

Estoy convencido de que Aróstegui ha sido un pintor con oficio y talento suficientes para superar su estancamiento plástico. Pero el tiempo ha demostrado de manera inexorable que sin la necesaria autocrítica y el distanciamiento de aquello que lo hizo famoso internacionalmente, a la mitad de su carrera, su legado ha sido dañado de manera irreparable. 

Notas

1 Flores Zúñiga, J.C. (6-12 de diciembre de 1985) “Arostegui: punto de partida y encuentro”. Revista: Rumbo Centroamericano. Volumen: 1, N°: 58, p. 26.
2 Ibid.
3 Ibid.
4 Ibid.
5 Arellano, J.E. (23 de enero de 2016). Nueve pintores nicaragüenses. Diario La Prensa. Managua, Nicaragua.
6 Flores, J.C. (6-12 de diciembre de 1985). P. 27
7 Ibid.
8 Gleire, Ch. (14 de septiembre de 2025). Alejandro Arostegui & Praxis. Art Miami Magazine.
9 Flores Zúñiga, J.C. (5 de setiembre de 1986). “Aróstegui: Descubrimiento y fórmula”. La Nación, p.2B.

 

[Foto: AKEZ - fuente: www.meer.com]


J'essaie de ne pas comparer les périodes historiques. Et voilà qu'Israël marque de numéros les Palestiniens

Peut-être sommes-nous prisonniers de notre volonté de trouver des précédents historiques au lieu de regarder ce qui se passe sous nos yeux

L'armée israélienne  à Qabatiyah
Écrit par Hanin Majadli

Haaretz

Les Forces de défense israéliennes ont mené cette semaine une opération à Qabatiyah, près de Jénine. Au cours de cette opération, des détenus palestiniens ont été marqués de numéros inscrits sur leur front et leur corps.

Cela rappelle certaines périodes de l’histoire. Peu après, une réaction s’est également fait sentir. Les commandants auraient expliqué aux forces l’ampleur de cet acte, et des leçons en ont été tirées.

Des leçons ont été tirées. Il est difficile d’imaginer une expression plus typiquement israélienne. Depuis des décennies, on tire des leçons ici. Après que des Palestiniens ont été tués, on tire des leçons. Après que des détenus ont été maltraités, on tire des leçons. Après chaque acte censé être une exception, on tire des leçons. Et pourtant, d’une manière ou d’une autre, ces leçons ne sont jamais tirées à temps pour empêcher le prochain incident. Un brevet israélien.

Bien sûr, ce n’est pas la première fois que divers motifs sont imprimés sur la peau des Palestiniens. Des leçons ont déjà été tirées à ce sujet, puis oubliées. Il y a eu ce Palestinien sur le visage duquel une étoile de David avait été « accidentellement » imprimée par la « semelle de la botte d’un policier ». Des maisons palestiniennes en Cisjordanie sur lesquelles des étoiles de David avaient été peintes à la bombe, comme s’il s’agissait de croix gammées. Et voyez avec quelle facilité on en vient à lancer des appels publics pour interdire aux médecins arabes de soigner les Juifs.

Sans parler de la crainte bien connue des Palestiniens qui affichent ouvertement leur identité, lorsque la rue juive devient plus violente, plus nationaliste, plus revancharde. Je me souviens de femmes de ma famille qui retiraient leur hijab lors de trajets nocturnes en voiture pendant les périodes de tension. Et même si je ne veux pas enfreindre l’interdiction de « comparer » avec d’autres périodes, Israël vient imprimer des chiffres sur les Palestiniens. Alors, que voulez-vous que nous pensions ?

Avant même que l’armée israélienne n’annonce qu’elle en tirerait les leçons, je me demandais s’il s’agissait d’un soldat agissant de sa propre initiative, si un commandant avait donné l’ordre, ou si c’était un climat général qui laissait entendre qu’il était acceptable de numéroter les détenus palestiniens sur le front. Sont-ils conscients des associations que cela évoque ? Veulent-ils que nous voyions les photos et que nous comparions ? Ou sont-ils peut-être tellement imbus de leur sentiment de puissance que personne ne prend même le temps de réfléchir à l’image que cela renvoie ? Et qu’est-ce qui est pire : faire une telle chose en toute conscience, ou la faire sans comprendre le moins du monde ce qu’elle véhicule ?

Parfois, je me dis que nous accordons trop d’importance au débat visant à déterminer s’il est légitime de faire des comparaisons. Peut-être n’y a-t-il tout simplement pas lieu de comparer. « Eux », dont nous tairons les noms, ne se sont pas mis en scène sur TikTok – qui n’existait pas à l’époque – en train de faire exploser des maisons et de plaisanter sur la destruction. Ils n’ont pas transformé les massacres en émission de divertissement diffusée en prime time. Peut-être sommes-nous obnubilés par la recherche de précédents historiques au lieu de regarder ce qui se passe sous nos yeux.

Peut-être qu’Israël ne s’inspire de personne. Peut-être en est-il déjà à un stade où c’est lui qui inspire. Voici des vidéos de spectacles sur le génocide. Un large public qui, non seulement n’est ni choqué, ni gêné, ni honteux, mais qui applaudit. Des médias qui transforment la faim en blagues racontées lors d’un débat télévisé. Des politiciens qui se livrent à une surenchère dans leurs appels à la vengeance. Des soldats qui documentent tout avec fierté. Une nation entière qui perd peu à peu la capacité d’identifier les limites morales fondamentales, non pas par peur ou par obéissance, mais dans une atmosphère de « hafla », une célébration festive.

 

Berta Lorenzo: «Volem que la cultura a Santa Coloma sigui accessible per a tothom»

Parlem amb una de les fundadores de Bohemia Kollectiv, una entitat cultural formada per cinc joves de Santa Coloma de Gramenet que impulsa concerts, cinema, exposicions i altres activitats per acostar la cultura a tota la ciutadania.

El cinema a l'aire lliure és una de les propostes de Bohemia Kollectiv.

Entitat redactora: LaviniaNext

Autor: Dani Sorolla 

Durant més d’una dècada, anar al cinema no era una opció a Santa Coloma de Gramenet. Avui, gràcies a Bohemia Kollectiv i al projecte Cinema 089, la ciutat ha recuperat aquesta experiència amb sis projeccions gratuïtes a l’aire lliure que han tornat a reunir el públic al voltant de la pantalla gran. 

Amb tot, el cinema és només una de les propostes d’aquest col·lectiu format per cinc joves colomencs, que en gairebé tres anys també ha impulsat concerts, exposicions, teatre, monòlegs, mercats d’artistes i un concurs de bandes. Amb la Berta Lorenzo repassem els orígens de Bohemia Kollectiv i aprofundim en la voluntat de fer barri de l’entitat i el repte de consolidar una oferta cultural accessible per a tothom.

Què és Bohemia Kollectiv i amb quin objectiu va néixer?

Bohemia Kollectiv va néixer com una associació cultural sense ànim de lucre. Vam començar organitzant exposicions d’art combinades amb concerts, amb la idea d’aplegar dues expressions creatives en una mateixa activitat. Des de l’any passat, també som cooperativa. Complementem l’activitat de totes dues estructures i, a través de la cooperativa, oferim, per exemple, el servei gastronòmic dels esdeveniments. Això també ens ajuda a finançar el projecte.

Sou un grup de cinc amics que us coneixeu des de l’institut. En quin moment decidiu organitzar-vos i crear l’associació?

Tot va sorgir arran d’una activitat amb la Rita Hervas, una artista local de Santa Coloma. Tenia una exposició molt bonica, formada per dibuixos de veïnes de la ciutat, i buscava un lloc on mostrar-la. El pare del Pol Santamaria, un dels membres de l’associació, té la Taverna GaudiR, a Santa Coloma, i vam aprofitar l’espai per organitzar-hi l’exposició.

Com va anar aquella primera activitat?

Molt bé, ens va agradar moltíssim l’energia que s’hi va generar i com va anar tot. Després, va sorgir una segona exposició, amb FulanitoIvan, en què ja vam incorporar un concert. Va funcionar molt bé i va ser aleshores que vam començar a desenvolupar la idea de Bohemia Kollectiv d’una manera més seriosa. Vam veure que podia tenir continuïtat i que podíem ampliar el projecte més enllà de les exposicions.

Quines activitats i projectes impulseu actualment?

Aquest any ens hem centrat sobretot en el cinema. També hem organitzat un concurs de bandes, amb deu concerts en directe durant un cap de setmana. Ara impulsem, per segon any, un cicle de concerts setmanals al restaurant El Perdut, amb Santako Music. A més, també hem organitzat monòlegs, teatre i exposicions.

 

Com decidiu quines activitats organitzeu?

Treballem per temporades, principalment la d’hivern i la d’estiu. Intentem reunir-nos cada setmana i, al final de cada etapa, fem una valoració del que hem fet i plantegem noves idees. Tenim moltes propostes que encara no hem pogut desenvolupar i que continuen guardades al calaix. Com que som cinc, ens sorgeixen moltíssimes idees, però les hem d’acotar per una qüestió de temps, perquè cadascú també té la seva feina.

Quin tipus de cultura voleu promoure i a quin públic us adreceu principalment?

Al principi, volíem adreçar els esdeveniments especialment al públic jove. A la pràctica, però, hi ha participat gent molt diversa i, de vegades, més adulta. Al cinema, per exemple, venen des d’adolescents fins a persones grans. El públic depèn molt de cada activitat. 

El festival Metxa va marcar un punt d’inflexió en aquest sentit. 

Va ser el primer esdeveniment de més dimensió que vam organitzar. Va néixer d’una proposta de l’Ajuntament per fer una mena de campanades o trobada de tarda, i nosaltres el vam convertir en un market amb tallers i molts artistes que hi van poder vendre i exposar les seves creacions. Va ser molt bonic i va atreure especialment molta gent jove. En qualsevol cas, no tanquem les activitats a ningú. El nostre objectiu és que la cultura sigui accessible per a tothom.

Santa Coloma de Gramenet és una part central del projecte. Què significa per a vosaltres crear cultura des de la ciutat?

El nostre nucli és Santa Coloma i tot el que hem fet fins ara ha estat aquí. Per a nosaltres és molt important poder promoure activitats culturals a la ciutat. Santa Coloma és molt activa, amb molta vida al carrer i un fort esperit de comunitat. Tot i això, de vegades hi ha activitats que poden no semblar accessibles per a tothom. El nostre objectiu és oferir cultura de manera gratuïta i sense condicionants.

Una de les vostres iniciatives més visibles ha estat Cinema 089. Com neix la idea de recuperar l’experiència d’anar al cinema a Santa Coloma?

Era una idea que teníem al cap des que va néixer l’associació, però és un projecte difícil d’organitzar. Ha estat un procés llarg, perquè hem hagut de cercar molta informació i resoldre qüestions relacionades amb el material, els permisos i la manera de fer-ho gratuïtament i dins de la legalitat. Aquest any, el Departament de Joventut ens ha donat força suport en els projectes que hem anat proposant. Quan vam presentar la idea del concurs de bandes, també vam posar sobre la taula la proposta del cinema a la fresca. Va agradar molt, ens van donar el vistiplau i vam començar a posar-ho tot en marxa.

Quina resposta heu rebut del públic?

La resposta ha estat molt bona. Estem molt contentes perquè, per exemple, en les dues últimes sessions hem fet sold out. N’estem molt orgulloses, la veritat.

Doneu tanta importància al fet que les activitats siguin espais de trobada i no només propostes de consum cultural.

Volíem potenciar aquesta idea de fer barri. A l’activitat de cinema, per exemple, abans de la pel·lícula preparem una zona amb taules, com si fos una terrassa, perquè la gent pugui arribar abans, sopar i compartir una estona. S’hi està molt bé i el públic ho agraeix moltíssim. A més, el servei gastronòmic que oferim com a cooperativa també ens ajuda a tirar endavant l’activitat. Després de la pel·lícula toca recollir, que és la part menys agraïda, però també forma part de tot plegat.

I treballeu sovint amb artistes, comerços i entitats locals.

Sí. Totes les sessions de cinema han estat apadrinades per una entitat de la ciutat, i ha estat una experiència molt bonica.

Què diries que heu après durant aquests primers anys de trajectòria?

D’alguna manera, crec que tant els meus companys com jo hem après com funciona la vida adulta (riu). Quan vam començar el projecte teníem 22 o 23 anys i encara érem molt joves i innocents. Amb l’experiència que hem anat adquirint, tant en l’àmbit cultural com en el gastronòmic, també hem descobert la part més empresarial del projecte. És una part complicada i cal anar amb molta cura.

I, malgrat les dificultats, el projecte també us ha donat moltes satisfaccions.

I tant, també hem après a gaudir veient que la gent està contenta amb el que fem. Intentem treure forces de tot allò positiu que ens aporta el projecte per afrontar les dificultats. Al final, els aspectes positius pesen més a la balança. Per això continuem. 

Quins projectes o reptes teniu sobre la taula de cara als pròxims mesos?

Ara que tenim una mica més d’equip, sobretot en l’àmbit tècnic, ens agradaria fer alguna cosa més gran. Primer de tot, però, volem mantenir les tres activitats principals que hem impulsat aquest últim any: el festival Metxa, el concurs de bandes i el cinema. Seria meravellós consolidar-les i convertir-les en una tradició a la ciutat. 

I continuar creixent?

Sí, també volem ampliar l’equip i continuar fent créixer el projecte, perquè de vegades necessitem més mans. La idea és portar tot el que fem a un altre nivell. Ja portem gairebé tres anys de trajectòria i ha estat molt bonic veure com ha evolucionat el projecte.

 

[Foto: Pexels (Llicència CC - font: www.xarxanet.org]

El blaverisme de l’extrema dreta francesa a la Catalunya Nord

Amb l’ultradretà Louis Aliot com a batlle de Perpinyà, s’ha iniciat una croada per diluir la catalanitat de la ciutat i desvincular-la de la resta de territoris catalanoparlants. L’eixida del consistori de l’Oficina Pública de la Llengua Catalana coincideix amb l’impuls de l’Institut del Rosselló. «L’objectiu és considerar el rossellonès com a un idioma diferent del català», adverteix l’activista nord-català Pere Manzanares.

Marine Le Pen, líder de Reagrupament Nacional, amb Louis Aliot, batlle de Perpinyà.

Escrit per Moisés Pérez

Les graderies de l’estadi de la USAP són un collage de la catalanitat. Els seguidors de l’equip de rugbi de Perpinyà fan càntics en català, onegen estelades i senyeres i llueixen unes samarretes de colors quadribarrats. El club és un símbol de la resistència de la identitat catalana dintre d’un territori hostil a qualsevol anhel nacional diferent del francés. No debades, l’Estaca, de Lluís Llach, ressona habitualment al coliseu dels nord-catalans.

Aquesta eufòria catalanista contrasta amb la croada impulsada per Louis Aliot, batlle de Perpinyà pel reaccionari i xenòfob Reagrupament Nacional, contra la llengua i la identitat catalana. L’ultradretà, en coherència amb el nacionalisme francès exacerbat dels deixebles de Marine Le Pen, ha impulsat accions per diluir els elements de reivindicació catalana a la ciutat i pintar-los amb una capa folklòrica, allunyada de la vinculació amb la resta de territoris catalanoparlants.

Aliot ha suprimit el lema de «Perpinyà, la catalana», ha eliminat la regidoria de Catalanitat, ha tret elements com barretines, senyeres o la Flama del Canigó del cartell de Sant Jordi i ha curtcircuitat les subvencions a entitats com ara Òmnium Cultural o l’escola La Bressola, una de les poques entitats educatives amb un programa d’ensenyament en la llengua autòctona de la Catalunya Nord. «L'extrema dreta francesa està reduint cada cop més la catalanitat a una cosa simbòlica i està traient tota la part lingüística i cultural», avisava Gautier Sabrià, responsable de Plataforma per la Llengua a la Catalunya Nord, a les pàgines d’EL TEMPS.

L’ofensiva, però, s’ha multiplicat durant aquest estiu. A la seua defensa de la denominació jacobina de «Pirineu Oriental» per al departament que engloba la Catalunya Nord —en contraposició a «Pirineu Català», la fórmula promocionada pel catalanisme—, va anunciar l’eixida de Perpinyà de l’Oficina Pública de la Llengua Catalana. Ho va fer amb una excusa econòmica, amb la qual cosa no sols retirava el suport polític del consistori, sinó una injecció dinerària d’uns 25.000 euros anuals.

Paral·lelament a la seua decisió d’eixir d’uns ens que havia estat fruit de l’empenta pel català dels col·lectius autòctons per la llengua i la cultura, ha impulsat l’Institut del Rosselló. Aquesta entitat neix del contacte i dels lligams d’Aliot amb l’administració balear. En 2024, Palma i Perpinyà signaren un conveni d’intercanvi cultural, però amb una perspectiva allunyada de reivindicar els nexes lingüístics. Malgrat algunes referències a la història comuna, l’acte va servir perquè el batlle de la ciutat nord-catalana carregara contra el catalanisme i l’independentisme.

Louis Aliot, batlle de Perpinyà, per Reagrupament Nacional i l'alcalde de Palma, el popular Jaime Martínez, en 2024.

«La Generalitat d’aquells que la denominen com a Catalunya del Sud utilitza Perpinyà com una base de rereguarda per al seu combat. Volem mantenir unes bones relacions, però la Catalunya Nord no existeix. La nostra regió es diu Pirinencs Orientals», va defensar un càrrec local instal·lat a l’estructura directiva de Reagrupament Nacional, ja que n’ocupa la vicepresidència. Aliot està condemnat per malversació i és d’ascendència alacantina per part materna. 

Trencar amb la unitat de la llengua 

El foment d’aquest Institut del Rosselló tindria com a propòsit, segons destacades veus del catalanisme a la Catalunya Nord, erosionar la unitat de la llengua catalana. «L’objectiu és trencar amb la unitat de la llengua en considerar el rossellonès no com a un dialecte del català, sinó atribuir-li unes singularitats i una raó de ser al marge del català», explica Pere Manzanares, impulsor de Ràdio Arrels i activista històric per la llengua catalana a la part més septentrional del país. «És la mateixa estratègia del blaverisme al País Valencià i està alineada amb Vox a les Illes Balears», indica. 

«No és un discurs nou, però l’està promocionant amb força. Aquests missatges no atreuen cap intel·lectual, acadèmic, entitat o científic. És evident que el rossellonès és un dialecte del català. Ara bé, pot penetrar en una part de la població que està verge identitàriament, és a dir, en residents a la Catalunya Nord que han vingut de fora, són aquí des de fa una o dues generacions i no tenen gaires lligams amb el català», exposa. El blaverisme amenaça de créixer a la Catalunya Nord i erosionar els lligams amb la catalanitat en benefici de l’omnipresent nacionalisme francés.

 

[Imatges: Europa Press - font: www.eltemps.cat]



«Miniaturas e outras dimensións», relatos breves de Xosé María Álvarez Cáccamo

 

Escrito por Ramón Nicolás

É probable, talvez máis que probable, que tan só unha voz afeita á disciplina e ao imaxinario lírico onde salienta como un dos autores de gañado prestixio, sexa quen de afirmar que o tempo pasa “como move o vento do sur as patas dos cabalos de Arabia”, e que isto apareza co naturalidade no medio e medio dun libro de relatos breves coma este que nos ocupa, coa lectura aínda pendente de Árbore arriba. Memoria das orixes (2026) no que volve asomarse á memoria familiar como xa realizou hai algúns anos con dous volumes anteriores.

Volve, así pois, Pepe Cáccamo, ao xénero no que xa se estreara con Microtopofanías (1992) e ao que seguiría A luz dos desnortados (1996) e no que se move, a meu entender, con especial habilidade.

Se ben o libro aparece segmentado en dúas partes -a primeira, con relatos máis breves, como arriba sinalei, agrupa prosas arredor do tempo, do seu transcorrer e o seu poder para transformar as cousas; a segunda, unifica os relatos ao presentaren unha filiación onírica- tanto nunha coma noutra se advirte con facilidade a brillantez dunha prosa traballada, se se quere unha selección léxica que nace do pouso -coido que exemplar no clima construído no  relato “Ninguén de ningures” e tamén naqueloutro titulado “Interrupción do xúbilo”: perturbadora historia -foina para min e moito- na que un profesor xubilado se ve obrigado a reintegrarse a un traballo docente que xa cría totalmente esquecido onde o peso da narración repousa, como ocorre noutros moitos relatos, na suma estratos marcados polo misterioso e desacougante, tan fronteirizo ás veces co delirante ou o absurdo.

Relatos, así pois, inzados nalgúns casos de ironía, que comprimen moita literatura e xogos creativos dentro, e nos que se materializa sempre unha atmosfera que posibilita interpretar de maneira non unívoca a súa conclusión, se é que hai porque o autor tampouco persegue peches tradicionais ou canónicos e de aí, se cadra, a súa modernidade nese transitar polo epifánico e simbólico cara ao marabilloso que, tamén si, pode instalarse no cotián.

 

Xosé María Álvarez Cáccamo

Miniaturas e outras dimensións

Galaxia, Vigo, 136 páxinas, 16,50 €, 2026

 

[Fonte: cadernodacritica.wordpress.com]

domingo, 23 de agosto de 2026

Alberte Momán, escritor: «O que me conduce a escribir é, basicamente, a obsesión»

Nunha actividade como a literaria, situarse nas marxes ten as súas consecuencias. O escritor Alberte Momán (Ferrol, 1976) sábeo ben após unha traxectoria prolífica e intensa que o uniu á narrativa e á poesía durante moitos anos. Non seguiu modas nin movementos, mais si participou de numerosos colectivos. Este 2026 lanzou a reedición do seu poemario trilingüe 'A seiva calcinada' e non descarta facer novas obras próximas ao estilo Pulp. 

O escritor Alberte Momán, nunha praza da cidade de Lugo, o 19 de agosto.

Por Antón Escuredo 

A sinceridade é unha das virtudes de Alberte Momán, mesmo para falar da súa actividade literaria. O seu interese por escribir e publicar levouno a participar en numerosas iniciativas colectivas e individuais, compartindo libros e escenario ou presentándose en solitario. Nesta entrevista para Nós Diario fala da súa obra e dunha traxectoria na que descubriu a autoedición. 

—Desde 2003 e até a data ten publicado 20 obras de poesía e 23 de narrativa. Sería o que chamaríamos un escritor prolífico. Cal é a razón desta esta “voracidade” literaria?

Acompaño normalmente a escrita con lecturas e elas proporciónanme principalmente preguntas que me fago a min mesmo. Son bastante obsesivo en moitos aspectos e tendo a buscar respostas. Para consolidar esas respostas ou esas reflexións nas que vou caendo segundo vou lendo necesito plasmalas nalgún sitio. Así, parto inicialmente de pequenos bosquexos, frases ou parágrafos que vou recompilando e que despois podo enlazar. En moitos casos remata por ser unha historia ou un libro de poemas. O que me conduce a escribir, basicamente, é a obsesión.

Por outra parte, as miñas novelas son “micronovelas”. Son breves, rara vez chegan ás 100 páxinas, nunha liña moi próxima ao Pulp clásico. Con todo, tento darlles un pouco máis de contido, de reflexión que no Pulp que conta con obras normalmente lixeiras e bastante mal escritas. As miñas novelas tenden ás denominadas “psychobilly” con acción constante e dándolle unha volta aos heroes clásicos da literatura e da banda deseñada.

—Comentou nalgunha ocasión que a súa primeira lectura foi unha obra de Neira Vilas. Que está lendo na actualidade?
Agora mesmo estou lendo principalmente ensaio. Empecei coas obras de Mark Fisher e seguín con June Fernández. Neste último caso interesoume o tratamento do feminismo desde distintas perspectivas, na liña do que eu estaba facendo. Tamén achegueime a Jean Baudillard. Son a influencia que teño agora mesmo principalmente na miña poesía. Iso si, fago é unha revisión propia e moi persoal dos seus textos.

—E que temáticas ten agora mesmo na cabeza que poderían rematar nun libro? 
Hai dúas que me viñeron obsesionando nos últimos meses. Por unha parte o desexo visto desde o punto de vista do filósofo francés Deleuze de como inflúe na nosa forma de actuar, na nosa actitude vital, e como mesmo pode acabar actuando en contra dos nosos propios intereses individuais ou incluso como sociedade. E despois, por outra parte, está o tema do silencio desde o punto de vista de Foucault. De como o silencio responde aos intereses do poder. Ademais, reflexiono sobre o tema do simulacro, de Baudillard.
Ese outro eu virtual, ese “matrix” no que estamos inmersos por crear un ser virtual que, en teoría, chega a representarnos.

—Parte da súa temática dedicouna á denuncia ecolóxica, como no caso do Prestige ou da Mina de Corcoesto, e tamén contra a violencia de xénero. O escritor non debe deixar de posicionarse de maneira pública a través da súa obra?
Eu a min mesmo tampouco me vexo tanto como un simple autor. Son unha persoa política, loxicamente como todas as persoas. Aínda que hai persoas que renegan desa faceta política que todos e todas temos por pertencer a unha sociedade e véxome influenciado por ela.
Non tomar posición tamén sería posicionarse. Hai certas cousas ás que non podo nin desexo renunciar. Por exemplo, a participar nesta sociedade tentando mellorala dentro das miñas posibilidades. Como esa teoría da gota de aceite, de ir vendo como individualmente podemos acabar sendo un colectivo, digamos, implicado. Non quero renunciar a ser unha persoa política porque son unha persoa que pertence a un colectivo.

—Ademais, a súa obra aparece en, polo menos, 36 obras colectivas. Cre que compartir espazo literario enriquece?

Compartir sempre enriquece. Xa non só porque se acaben materializando proxectos, senón porque permite ter outras visións e permite non centrarse tanto no eu.

O eu non existe, si existe en tanto que formamos parte dun colectivo que existe, do que formamos parte e co que temos que entendernos. Centrarnos no eu, para min, é un problema. Todos os proxectos colectivos, sexan libros ou non, permiten distanciarse un pouco dese eu, dese egocentrismo. A min isto paréceme imprescindíbel.

—Falando de colectivos. Participou en varios grupos poéticos (A porta verde do sétimo andar, Redes Escarlata...). Que función cumpriron no seu momento e que función cumpren os que viñeron despois?
Para min foron unha porta como autor e para dar a coñecer a miña obra. Ademais, déronme a oportunidade de chegar a lugares que doutra maneira non chegaría, de coñecer a persoas que, probabelmente, non coñecería.
Tamén de ver proxectos e actividades en bibliotecas, librarías, asociacións veciñais, de mulleres... Esas experiencias foron para min moi importantes e determinantes para entender a miña posición dentro do panorama literario. Ademais, coñecín xente que, voluntariamente e de forma desinteresada, está traballando en moitos proxectos a nivel local. Agora, no panorama actual dos grupos poéticos e literarios vexo unha tendencia cada vez máis individualista. A xente búscase a vida máis que pensar en participar en colectivos. É algo lexítimo mais niso vexo certo retroceso. Con todo, a aparición e desaparición de colectivos literarios foi algo sempre cíclico. Nos 80 había varios que despois desapareceron mais xurdiron outros. Por iso, na situación actual non se pode asegurar que aparezan outros.

—En 2012 botou a andar a editora O Figurante Edicións e agora aposta pola autoedición para sacar a luz a súa obra. Cal é a razón desta decisión?  

Ao longo da miña traxectoria experimentei con moitas fórmulas dentro do contexto no que estamos que é o de ter unha lingua minorizada que perde falantes mais tamén lectoras e lectores. Tampouco hai un interese real por parte da Administración galega para mudar esta situación. Vin que os números non daban. Non se vendían abondo libros como para manter viva a miña idea inicial que non era gañar diñeiro senón manter o proxecto. A miña economía non me permitiu seguir adiante co proxecto editorial.

Daquela, comecei a estudar outras vías e atopei a autoedición. A través dunha plataforma que simplifica todos os procesos, desde a edición até a maquetación. Despois está o apartado da venda e a distribución que se realiza a través de impresión baixo demanda. Desta maneira vendes en todo o mundo e non tes un stock, que é un dos grandes problemas das editoras sobre todo cando publicas un gran número de exemplares.

—Esta maneira de publicar influíu, dalgunha maneira, na súa obra actual?  
Cheguei a mercados nos que nunha pensei que chegaría. Incorporei o portugués e o castelán para achegarme a América e entrei en países como Brasil, México ou Arxentina. Recoñezo que fago ensaios e vexo como funcionan. Parto do descoñecemento practicamente absoluto das lectoras e dos lectores dese ámbito xeográfico. Ademais, deixei a posibilidade, a través da miña páxina web, de poder descargar as obras de forma gratuíta e foi toda unha sorpresa a aceptación que tiveron. 

Alén diso, a partir deste sistema tamén contactei con persoas e contactaron comigo moi interesadas no que escribo. Descubrín, dalgunha forma, que hai outras escritoras e escritores que están facendo obras semellantes ás que eu estaba facendo aquí. Nin eu tiña coñecemento da súa actividade nin a miña estaba entre as súa lecturas.

—Dentro dese descoñecemento mutuo tamén entre os países de América está o Brasil...
Si. De Portugal xa coñecía moita xente e xa colaborara no ámbito lusófono, mais Brasil, para min, era un mundo á parte. Tiña un descoñecemento absoluto de como funcionaban alía as cousas e a verdade é que é como un planeta diferente. Hai xente moi interesada, con proxectos e moitos recursos de autoedición. En moitos casos vencellados ao mundo do fanzine que a publicacións, digamos, máis formais.

Recuperando 'A seiva calcinada' 

Este ano, Alberte Momán reeditou, a través de autoedición, A seiva calcinada (Lastura, 2014) co texto orixinal traducido ao italiano e ao castelán. A iniciativa partiu do propio autor cando se interesou pola posibilidade de contar cunha segunda edición. “A primeira estaba esgotada e xa me dixeron que non contaban con poder sacar outra”, explica a Nós Diario o escritor ferrolán. Momán foi consciente da imposibilidade de "sacar á rúa 100 ou 200 exemplares mais si que era posíbel facelo no formato a demanda".

Na obra aparecen temas que continúan de actualidade como o de ser emigrante sen papeis ou a situación da lingua galega. Os poemas, ademais, están a disposición das lectoras e dos lectores de forma libre e gratuíta a través da súa páxina web. “Eu nunca vin isto como un negocio, gústame crear e que a xente teña a posibilidade de ler a miña obra”, recoñece Momán. Por este motivo, admite que é partidario, neste momento, "de que todo o mundo teña acceso á cultura,  que non deixe de poder facelo por cuestións económicas".

 

[Foto: Magoi - fonte: www.nosdiario.gal]

La sentenza del tribunale tedesco sul paragone tra Israele e il nazismo è un passo nella giusta direzione

La sentenza sottolinea il fatto che gli impegni politici– per quanto profondamente radicati – non devono calpestare i diritti fondamentali

Dal fiume al mare niente industrie di guerra è la dicitura del cartello esibito in una manifestazione a Berlino l'11 luglio 2026.

di Marla Karnabach

Middle East Eye

Questo mese un tribunale tedesco ha stabilito che paragonare Israele alla Germania nazista è un’espressione giuridicamente tutelata, evidenziando un crescente conflitto tra le tutele costituzionali e l’impegno politico di Berlino verso Tel Aviv.

Il tribunale regionale ha assolto una donna incriminata da un tribunale di prima istanza per dei post sui social media che paragonavano la condotta di Israele a Gaza ai metodi del regime nazista.

Negli ultimi anni il sostegno della Germania a Israele ha sempre più marcato la condotta della polizia, le decisioni amministrative e i procedimenti penali.

Dopo il 7 ottobre 2023 la Germania ha messo al bando Hamas e Samidoun, un gruppo di difesa palestinese, al tempo stesso utilizzando sempre più le leggi originariamente destinate ad impedire una rinascita nazista per reprimere le critiche ad Israele.

La recente sentenza del tribunale, che ha riconosciuto che l’utilizzo da parte della donna dell’immaginario nazista nel contesto della condotta di Israele a Gaza costituiva un’espressione politica tutelata, ha rigettato la nozione prevalente nell’ambito delle cerchie tedesche secondo cui simili analogie sono per loro natura intrinsecamente criminali.

Tenendo conto della perdurante discussione riguardo al fatto che Israele sta commettendo un genocidio, insieme ai mandati della Corte Penale Internazionale contro i principali politici israeliani e ai casi pendenti contro Israele e la Germania presso la Corte Internazionale di Giustizia, il governo tedesco è ben lungi dal conseguire il consenso dell’opinione pubblica.

Anche prima dei fatti del 7 ottobre 2023 e della guerra che ne è seguita, più di un terzo dei tedeschi intervistati hanno affermato di ritenere che ciò che Israele stava compiendo contro il popolo palestinese era “in linea di principio la stessa cosa che i nazisti del terzo Reich fecero agli ebrei”.

Da allora l’opinione pubblica si è ulteriormente inasprita, con oltre il 60% di tedeschi attualmente a favore di sanzioni europee contro Israele.

Riflessione morale

I paragoni tra Israele e la Germania nazista hanno fatto parte di dibattiti accademici, filosofici e giuridici fin dalla nascita dello Stato di Israele, fondato nel 1948 attraverso il brutale sterminio e la pulizia etnica della popolazione indigena palestinese.

Questi paragoni sono comparsi per lungo tempo nei dibattiti sulla memoria, identità e riflessione morale di palestinesi, israeliani e tedeschi. I termini Shoah e Nakba significano entrambi “catastrofe”, e studiosi come Amos Goldberg e Bashir Bashir li hanno analizzati come traumi nazionali interconnessi.

Hanno sollevato problemi di responsabilità storica e colpe inerenti, specialmente per quanto riguarda il come la memoria di una catastrofe modelli l’interpretazione dell’altra.

L’interconnessione è rintracciabile anche nel discorso tedesco contemporaneo sulla memoria ebraica: nel 2023 Masha Gessen ha paragonato Gaza ai ghetti ebrei sotto occupazione nazista, scatenando polemiche intorno al Premio Hannah Arendt.

La polemica rivela una particolare richiesta all’autorità su come possa essere invocata la memoria ebraica e su come la sofferenza palestinese possa esserle paragonata.

Durante la prima Intifada alcuni soldati israeliani hanno raccontato di essersi identificati con i nazisti quando erano testimoni della persecuzione dei palestinesi e uno di loro ha rivelato in uno studio sulla rivolta del 1987-93: “Mi sono sentito come…come… come un nazista…sembrava esattamente come se in realtà noi fossimo i nazisti e loro fossero gli ebrei”.

Eppure negli ultimi dieci anni l’impegno della Germania verso la sicurezza di Israele è passato dall’essere un principio di politica estera al costituire un più ampio modello che informa la politica interna.

Anche se questa “ragion di stato” non ha valore giuridico indipendente, ha influenzato sempre più le decisioni di ministeri, università, municipalità e forze dell’ordine. Tuttavia la recente sentenza della corte chiarisce che tali impegni non possono sostituire le regole costituzionali nel determinare la legittimità del discorso politico.

I governi possono perseguire particolari obbiettivi di politica estera, ma i tribunali sono vincolati ai principi costituzionali piuttosto che alle propensioni dell’esecutivo. La decisione quindi respinge implicitamente i tentativi di trasformare la “ragion di stato” della Germania in un concetto quasi-costituzionale in grado di porre limiti al discorso politico.

In tal modo riafferma l’autonomia della legge costituzionale contro la crescente influenza della dottrina politica.

Più ampia trasformazione

Ricordando il passato nazista della Germania e il ruolo che i parlamentari e il sistema giudiziario hanno ricoperto nel supportare la persecuzione e la tortura delle minoranze, oggi i giudici hanno un obbligo morale di astenersi dal considerare l’ideologia del governo una giustificazione per reprimere le opinioni di opposizione – soprattutto alla luce dell’appoggio di Berlino ad un Israele che sta compiendo una pulizia etnica in Palestina e sud del Libano.

Il caso di libertà di espressione riflette una più ampia trasformazione nella Germania contemporanea. I processi penali relativi alla Palestina sono progressivamente diventati battaglie simboliche circa l’identità nazionale e la memoria storica.

Tali dibattiti sono raramente limitati a dettagli di un singolo slogan o immagine, fungendo invece da meccanismo attraverso cui lo Stato cerca di riprodurre una particolare interpretazione della responsabilità post-bellica della Germania. Da questo punto di vista l’aula di tribunale diventa un luogo in cui vengono discusse differenti interpretazioni della storia, della democrazia e della legittimità dello Stato.

La recente sentenza non stabilisce un diritto incondizionato per i dissidenti a paragonare Israele alla Germania nazista, né smantella le leggi tedesche contro la negazione dell’Olocausto o la sua istigazione. Piuttosto, ribadisce che il diritto penale non può diventare uno strumento per imporre il consenso politico.

I diritti costituzionali esistono proprio per tutelare l’espressione politica, soprattutto laddove gli interessi governativi favoriscono la sua limitazione.

Resta incerto se la sentenza segnerà l’inizio di un più ampio mutamento. I tribunali tedeschi continuano ad emettere sentenze contraddittorie sul discorso relativo alla Palestina, lasciando attivisti, giornalisti e studiosi nell’incertezza sui limiti dell’espressione legittima.

Le leggi anti-terrorismo vengono inasprite, gli attivisti vengono processati per adesione ad un’organizzazione criminale e le sentenze dei tribunali sono ancora poco chiare sul fatto che lo slogan “dal fiume al mare” sia legalmente vietato.

Ma considerando la storia della Germania di complicità giudiziaria nel legittimare la persecuzione statale, i giudici hanno una particolare responsabilità costituzionale nel garantire che gli impegni politici, per quanto profondamente radicati, non calpestino i diritti fondamentali.


Marla Karnabach è una ricercatrice socio-giuridica che si occupa di giustizia penale internazionale, diritti umani e sudovest asiatico. Vive a Berlino, ha una laurea magistrale in giustizia penale internazionale e una laurea in giurisprudenza e attualmente frequenta un dottorato di ricerca all’università di Potsdam.

[Traduzione dall’inglese di Cristiana Cavagna - foto: Tobias Schwarz/AFP - riprodotto su zeitun.info]