Mostrar mensagens com a etiqueta Publicidade. Mostrar todas as mensagens
Mostrar mensagens com a etiqueta Publicidade. Mostrar todas as mensagens

domingo, 6 de setembro de 2026

El México de postal

La exposición “México: ruta y destino” desentraña la forma en que cristalizó una imagen de México como nación, que se convirtió en postal y souvenir. 

Jorge González Camarena, El perico, 1927, Óleo sobre tela. Museo Nacional de Arte, INBAL

Escrito por Carlos Rodríguez

Hay que aprovechar, con el deceso reciente de Elsa Aguirre, y ver Acapulco (1952). Es una película menor de Emilio “El Indio” Fernández, pero eso no le resta interés ni encanto. La sinopsis es irresistible: una joven, que finge una posición económica acaudalada, se hospeda en un lujoso hotel para atrapar a un millonario y casarse con él. En “la bahía más famosa del mundo”, como dice el eslogan, la guapísima Elsa es la estampa de la frivolidad. Esta fantasía tiene nombre: turismo, viaje de placer, que, según la muestra México: ruta y destino, es una deriva del proyecto de inicios del siglo XX para construir la imagen del país.

El Museo Nacional de Arte (MUNAL) recibe a los visitantes con una obra de exuberante colorido, un bodegón de Jorge González Camarena donde una hierática tehuana sostiene un perico en la mano; como si fuera un generoso capullo, un recipiente ofrece apetitosas frutas que hacen juego con los senos de la mujer, enmarcados en una blusa ribeteada de color naranja. No falta el textil, un mantel limpio y simple, en la parte inferior del cuadro; al lado, un enorme guaje casi viril. Toda la composición parece estar envuelta y surgir de una gran cactácea coronada por el tocado de la figura femenina, como un halo bondadoso, abundante, pletórico. El óleo, de 1927, introduce el tema de la exposición y remite a los atributos de “lo mexicano”.

Ezequiel Negrete Lira, Enramada de Juchitán, 1957, oleo sobre tela. Museo Nacional de Arte, INBAL

La muestra del MUNAL esboza de forma oportuna cómo cristalizó la imagen de México como nación, que se convirtió en postal, guía turística, souvenir; imagen homogénea de exportación, decorativa y no por ello menos potente en términos formales. Estampas de trazos y colores que lo mismo cuelgan en museos, ilustran libros o adornan refrigeradores.

En el presente, México se llena de nómadas digitales, un nuevo tipo de turismo fluctuante; por otro lado, Acapulco, Puerto Vallarta, Zipolite o Tulum son destinos turísticos con problemas sociales y ecológicos urgentes. El interés crítico por revisar el asunto, su estado y contrariedades, toma fuerza. Se puede ver en el cine, con Rotting in the sun (2023), de Sebastián Silva, que aborda el caso de la Ciudad de México y Zipolite; en la fotografía, un ejemplo notable es el libro de Adam Wiseman Elvis nunca estuvo en Acapulco (2024); y en la literatura reciente, Sweet Acapulco (2026) de Brenda Ríos.

Con habilidad, México: ruta y destino desplaza su lectura del muralismo. Regresa a los viajes de los europeos por México en los siglos XIX (Désiré Charnay en Uxmal y Chichén Itzá; Carl Nebel en las ruinas de La Quemada, en Zacatecas) y XX (Edward Weston en la pirámide del Sol en Teotihuacán). También lo hace a partir de creadores cuya obra rara vez se expone, y cuya presencia ayuda a entender la complejidad del proyecto que se convirtió en un programa de comunicación que encontró la mesa ya servida, pues se basó en las búsquedas artísticas sobre la identidad mexicana que habían empezado hacía tiempo, motivadas por los vaivenes políticos que incitaron la revolución.

La imagen de México es un popurrí cuya articulación requirió de un proceso muy rico de aglutinamiento de imágenes diversas, principalmente de carácter descriptivo, que hoy es sello de lo mexicano. Por un lado, las artes populares: ahí están los cacharros de barro de Cecil Crawford O’Gorman y el zarape de El de San Luis (1918) y La criolla del rebozo (1916), dos óleos admirables de Saturnino Herrán. También El vendedor de loza (1920) de Leandro Izaguirre y La vendedora de talavera (1920) de Fernando Best Pontones. Las obras se pueden ver en conjunto con piezas del Fondo Roberto Montenegro, uno de los pioneros coleccionistas de arte popular, que ahora tiene su propia muestra en el Palacio de Bellas Artes.

V. R. Machado, Acapulco Chart for escapists, en Mexico This Month, mayo de 1957.
Impresión a varias tintas sobre papel. Museo Nacional de Arte, INBAL

Las tradiciones del folclor del pueblo, como las danzas de Yautepec que pintó Fermín Revueltas y los huapangos de Ramón Cano Canilla, también están presentes. La muestra ha decidido fijarse en estos gestos en lugar de otras imágenes que retoman manifestaciones mayores como el Día de Muertos, plenamente identificada con la idea de México tanto al interior del país como en el extranjero.

Otro aspecto en que se fijaron los artistas de inicios del siglo pasado es la arquitectura, sobre todo religiosa y del periodo novohispano. Josefina Zetina Osorio, Francisco Romano Guillemín y Concha Toussaint, artistas prácticamente olvidados, pintaron cúpulas y vistas de templos y catedrales.

La pieza monumental del primer núcleo de México: ruta y destino, dedicada a los “Imaginarios”, es Vista panorámica de la ciudad de Puebla (1929), la única obra mural que se conserva de Gerardo Murillo, que pintó las cúpulas poblanas como una galería de formas exquisitas. La presencia del Dr. Atl es apropiada: su mural coincide con los proyectos editoriales que coordinó, por ejemplo Iglesias de México (1924-1927), con el apoyo de la Secretaría de Hacienda. La conformación de la imagen del país fue también un programa orquestado desde las instituciones, interesadas en contribuir para integrar cierta visión del país en la cultura nacional e internacional.

Uno de los aportes más significativos de la exhibición es presentar obras de Alfonso X. Peña, magnífico pintor tamaulipeco, poco conocido, de carácter estilizado, autor de las pinturas Tehuana (1947), Huasteca II (1945) y Mercado (1950). Su trazo y mirada apelan a la belleza y la armonía. En sus cuadros, que retratan la actividad comercial en tianguis y mercados, hay quietud y sumisión; detallan una delicada descripción de personajes, principalmente indígenas, motivos decorativos, objetos, frutas y flores.

Luego viene en la muestra la sección “Rutas y destinos”, donde aparece una obra inusual de Leopoldo Méndez que hace una síntesis de la transformación tecnológica y social de la movilidad, que se confirmó a mediados del siglo XX. Ya a color, Nuevos caminos (1953) es una xilografía dividida en dos partes: arriba, un automóvil pintado de verde, con grandes neumáticos, donde viaja una pareja moderna a gran velocidad, el aire revolotea sus cabellos; abajo, un coche lento, un carruaje, con dos personas apacibles y serias. La construcción de vías y carreteras, en especial la carretera Panamericana, abre, de cierta manera, el territorio nacional. Y no solo eso, se invierte en un esfuerzo editorial por crear mapas, diseñar rutas para conocer México, imprimir guías de viajes y folletos informativos tanto en inglés como en español.

Las dos pinturas de Angelina Beloff que exhibe el MUNAL son una gran oportunidad para redescubrir a una artista notable y también reconocer la Ciudad de México desde otra mirada y perspectiva. Beloff pinta la avenida Hidalgo, siempre a la sombra de la otrora fufurufa avenida Juárez, vista desde la Alameda; así, nos encontramos con el mercado de flores que estaba en la plaza Santa Veracruz y el atrio, todavía arbolado, de la iglesia de la Santa Veracruz. Desde mi ventana (1965), con un lenguaje pictórico que retoma la publicidad y el trazo de las portadas de revistas internacionales, dibuja un panorama que podría ser la avenida Reforma o la misma Juárez; la calle que pinta, con el tráfico de carros detenidos, recuerda una vieja calleja que perdió su configuración cuando se alzaron edificios de gran altura. Otras construcciones modestas a su lado son vestigios de un pasado que parece haberse detenido ahí.

A. Regaert, Mexico, The Great Metropolis, ca. 1945. Cartel de la Dirección General de Turismo. Impresión offset. Colección particular

Los fines de semana en Cuernavaca y Acapulco, los viajes a Taxco y otros lugares aledaños a la capital se convirtieron en paradas obligadas. Son los “Cuerpos turísticos” a los que alude la exposición. La mujer en traje de baño (1955), de un autor no identificado y que recuerda a Elsa Aguirre en Acapulco, ya es un signo publicitario incitante e inequívoco. En esa misma década Bob Schalkwijk fotografía los interiores del Hotel Presidente en Acapulco, realizado por Juan Sordo Madaleno en colaboración con José A. Wiechers. Ahí mismo, al lado de otras imágenes del puerto de Guillermo Zamora, está la maqueta del complejo turístico de dicho hotel.

De la muestra, que culmina con el enorme Mapa de producción de la República Mexicana (Rutas Marítimas) (1947) de Miguel Covarrubias, el público sale orgulloso de ser mexicano, después del Mundial de Futbol que hospedó el país y cerca de las fiestas patrias de septiembre. El visitante abandona la sala con el apetito de conocer todas las frutas autóctonas que pintó Hermenegildo Bustos en sus bodegones, que despiertan el hambre con solo mirarlas. También sale con muchas preguntas sobre todo lo que faltó y que también es mexicano, una imagen demasiado amplia que no cabe en los límites de un marco. El espectador se dirige a la salida del MUNAL como el hombre de la fotografía Gente de la Ciudad de México (1965) de Héctor García: una figura que se dirige a la escalera para abordar un avión, lleva un zarape al hombro; en una mano, un animal hecho de cartón, juguete popular; en la otra, un sombrero con cintas, probablemente de colores. ~

México: ruta y destino, se exhibe en
el MUNAL hasta el 14 de febrero de 2027.

[Fuente: www.letraslibres.com]


sexta-feira, 28 de agosto de 2026

Les Ciutats Verdes de França demostren que el canvi és possible

 


Escrit per Mathieu Dejean

Els alcaldes verds que van ser escollits han resistit els intents de soscavar-los. A mitjà termini, l’emergència climàtica s’agreuja i les seves polítiques mediambientals es comprenen millor, però l’onada verda segueix confinada a les zones urbanes. 

Es necessiten tres anys perquè una idea radical sembli raonable? L’experiència dels alcaldes verds triats en 2020 ajuda a respondre a aquesta pregunta. En les últimes eleccions municipals, una “onada verda” va arrasar una quinzena de ciutats, entre elles Lió, Estrasburg, Bordeus, Poitiers, Besançon, Tours, Annecy i Colombes, malgrat la baixa participació (el 59% dels votants es va quedar a casa en la segona volta). 

Encara que només el 3% de la població francesa viu ara en una ciutat governada pels Verds, aquestes eleccions van possibilitar al partit gaudir d’ “un dels seus moments més determinants”, subratlla la politòloga Vanessa Jérome en el seu llibre Militer chez les Verts (Ser activista verd). El partit va substituir al germà gran socialista en diverses ciutats, mentre que en unes altres va posar fi a dècades de govern de dretes, sent Bordeus el major avanç. D’aquí la reacció visceral contra els Verds de periodistes influents pròxims als partits tradicionals. 

L’expressió “Khmaires verts” (un joc de paraules entre “maires” (alcaldes) i “Khmers rouges”) es va posar ràpidament de moda, havent estat encunyada per primera vegada per Gérard Collomb, l’alcalde derrotat de Lió. Un mes després de la votació, la revista d’actualitat Le Point titulava “Els pallassos de l’ecologisme”, Le Monde es burlava de les “teories esotèriques” dels alcaldes verds i, en les pàgines de Le Parisien, el cèlebre escriptor i filòsof Bernard-Henri Lévy denunciava que els càrrecs electes estaven posseïts pel “dimoni antihumanista”. 

Es van intensificar les crítiques a les postures dels nous alcaldes. Alguns d’ells ocupaven càrrecs públics per primera vegada i tenien antecedents d’activisme social, per la qual cosa mancaven de xarxes i suport intel·lectual per a rebatre els atacs). 

El baptisme de foc de l’Onada Verda 

El que va ser escollit alcalde de Lió, Grégory Doucet, que abans treballava en el sector de l’ajuda humanitària, va ser el primer a ficar la pota, declarant que el Tour de França era “masclista i contaminant”. Després, el seu homòleg de Bordeus, Pierre Hurmic, es va negar a col·locar un arbre de Nadal -o, segons les seves pròpies paraules, un “arbre mort”- en una de les places de la ciutat. 

A Poitiers, Léonore Moncond’huy, de 30 anys, va justificar la seva “difícil decisió” de deixar de subvencionar els clubs aeronàutics de la ciutat per a “protegir el futur dels nens”. “És trist dir-ho, però els nens d’avui no haurien de somiar amb volar”, va afirmar. 

Aquestes posicions van provocar una gran reacció en els mitjans de comunicació. “Les polèmiques que van seguir a l’arribada dels Verds al poder van equivaldre al que Stanley Cohen va denominar pànic moral. Això ocorre quan la premsa i els mitjans de comunicació amplifiquen les anècdotes de pràctiques o discursos encara minoritaris per a facilitar la seva deslegitimació i preservar així l’statu quo”, explica Simon Persico, professor de Ciències Polítiques que codirigeix el projecte “Promesses et bilans donis municipalités écologistes” (Promeses i trajectòries dels municipis verds), en col·laboració amb la Fundació per a l’Ecologia Política de França i la Fundació Heinrich Böll d’Alemanya. “A nivell nacional, és evident que la classe política es queda curta”, afegeix la diputada verda pel Roine, Marie-Charlotte Garin, estreta aliada de Doucet. “Dir que el Tour de França és masclista i contaminant no hauria de causar tant de renou. Però és clar que tenim una diana a l’esquena per a recuperar les nostres ciutats: desacreditar-nos a nivell nacional també ens desacredita a nivell local”, opina. 

Per al president dels Verds de la regió metropolitana de Lió, Bruno Bernard, aquest renou s’explica pel fet que, sovint, “els Verds tenen prioritats més marcades que altres alternatives de la dreta o l’esquerra tradicionals: per a la societat civil, inclosos els mitjans de comunicació i les organitzacions empresarials, això marca un canvi significatiu”. 

En l’equador dels seus mandats, les acusacions d’amateurisme i dogmatisme dirigides als alcaldes Verds semblen haver remès. Han deixat de cometre errors de comunicació i els seus missatges s’han tornat més disciplinats. L’experiment pioner de Grenoble, on Éric Piolle dirigeix la ciutat des de 2014, també ha marcat la diferència: es va enviar a alts càrrecs locals a les ciutats recentment guanyades perquè compartissin la seva experiència. “El personal polític i administratiu d’alt rang s’ha dispersat pertot arreu”, explica Persico. 

En acabat, després d’estius abrasadors esquitxats de grans incendis, amb els camps de golf gaudint d’exempcions al racionament d’aigua, l’opinió pública va començar a veure on residia realment l’absurd. Això és el que vol creure l’alcaldessa de Poitiers, Léonore Moncond’huy. 

“Els Verds estan creant falques en el debat públic”. Posicions que en el seu moment van provocar indignació poden semblar menys xocants tres anys després” 

Després d’admetre la seva “ficada de pota” en parlar d’aviació, va entaular un debat que, segons ella, ha estat productiu: “He intentat fer una mica de judo amb aquesta polèmica. He parlat amb la indústria de l’aviació perquè és important explicar el nostre pla de transició. Crec que això ha fet canviar d’opinió”. 

“Els Verds estan creant falques en el debat públic”, afegeix Persico. Posicions que en el seu moment van suscitar indignació poden semblar menys xocants tres anys després. En aquell moment, aquestes reaccions eren una manera d’atacar al nouvingut. Avui, la consciència de les conseqüències tangibles de l’escalfament global és una mica major i més compartida, i l’estalvi energètic ja no és una paraula tabú en política pública, encara que continuï significant coses diferents per a persones diferents”.

Ecologisme quotidià 

Moncond’huy també considera que els alcaldes Verds, al capdavant de majories inclusives i de base (el 50% de la seva llista electoral estava composta per no afiliats al partit), han demostrat la seva vàlua en el poder: “Es presumia que seríem incompetents i aficionats, però tres anys després, ens hem consolidat. Hem demostrat que podem mantenir el rumb, que ens interessa més l’acció que les frases fetes”. 

Simon Persico confirma que, quan es tracta de la seva “activitat principal”, les promeses dels ajuntaments verds s’han complert: “En transport, menjadors escolars, polítiques de foment de l’ecologització i el drenatge sostenible, desplaçaments actius, estan avançant ràpidament en la majoria de les ciutats invertint i transformant el seu espai urbà. Moltes de les seves promeses en aquests àmbits s’han complert o estan a punt de complir-se”. 

En l’àrea metropolitana de Lió, un cas especial on les competències són àmplies i els centres urbans (Lió, Vénissieux, Vaulx-en-Velin) estan alineats políticament, els avanços han estat significatius: per a combatre les onades de calor, es van plantar 25.000 arbres i arbustos en l’hivern de 2022-2023, amb l’objectiu d’aconseguir una cobertura arbòria del 30% en 2026; la publicitat en espais públics s’ha reduït dràsticament (han desaparegut les tanques digitals, els anuncis en tanques d’obra i els aparadors il·luminats a la nit); s’instal·laran 1.300 contenidors de compostos en l’exterior dels edificis d’habitatges d’aquí a la fi de 2023, el contingut dels quals s’utilitzarà per a adobar les terres de cultiu; s’han potenciat les alternatives al cotxe, duplicant el pressupost de transport públic aquesta legislatura: les ampliacions de la línia B del metro i de la xarxa de tramvies 2026 hauran d’estar acabades en 2026… 

Els Verds es juguen molt: encara que Europe Ecologie Els Verts (EELV, el partit verd francès) es considerava la força emergent en política després de les eleccions europees de 2019 i les eleccions locals de 2020, els seus mals resultats en les eleccions presidencials de 2022 (amb un decebedor 4,7% dels vots) els ha restat força. Els alcaldes i diputats verds són ara els actius sobre els quals el partit espera construir bastions electorals i consolidar un paper més central en l’encara fràgil aliança amb l’esquerra. 

Canviar les actituds cap al medi ambient no és bufar i fer ampolles, amb el consumisme i el productivisme profundament arrelats en la societat. Malgrat això, els Verds no tenen intenció de descansar després de les seves primeres victòries locals.

Marini Tondelier, elegida secretària nacional de EELV al desembre de 2022, ho va confirmar en la clausura de la conferència del partit: “Avui hi ha càrrecs electes Verds en tot el nostre país; és un gran orgull. […] Així és, els Verds en el poder canvien vides! […] Tenim el doble de càrrecs que fa tres anys. El nostre principal objectiu és mostrar el que el moviment Verd pot significar per a una zona, perquè així és com podem aconseguir que la gent se sumi a un canvi realment efectiu”, afirma Moncond’huy. 

Grégory Doucet es va fer ressò d’aquest missatge en parlar amb Mediapart en 2020: “Són les ciutats les que impulsen la transició verda, les que poden donar exemple, perquè poden formar part de la vida quotidiana de la gent”. Persico assenyala que les ciutats estan dirigides en la seva majoria per coalicions, per la qual cosa “a nivell local, la transició ecològica no és patrimoni exclusiu dels polítics verds, encara que ajudin a desenvolupar i promoure bones pràctiques en aquest àmbit”. 

Construir més fortaleses verdes 

A ulls de Bernard, president de la poderosa àrea metropolitana de Lió i expert en la geografia electoral de EELV, el suport s’ha mantingut ferm fins ara -encara que en unes certes ciutats, com Annecy i Bordeus, la majoria del partit és fràgil-. “Des de 2020, hi ha hagut eleccions, sobretot parlamentàries, que han confirmat els nostres avanços. Si ens fixem en els resultats, no hi ha hagut ensulsiades ni signes de fissures”, assenyala. 

Encara que desconfia del triomfalisme, també assenyala que hi ha dues qüestions que estan cobrant importància en la societat i que legitimen les polítiques de transició ecològica. En primer lloc, l’estalvi energètic. “Quan parlàvem d’això fa dos anys, el president encara es burlava de la gent que volia “tornar a les veles”. En l’àrea metropolitana de Lió, l’hivern passat vam reduir un 10% el consum d’electricitat només amb l’educació”, presumeix. 

Després està la qüestió de l’aigua, sobre la qual “ara hi ha més consciència entre el públic en general”. Per als 1,5 milions d’habitants de l’àrea metropolitana de Lió, la gestió de l’aigua va passar a mans públiques l’1 de gener de 2023 per a protegir aquest preuat recurs. “Avui és molt més fàcil explicar el que fem”, afirma Bernard. 

Altres ciutats verdes estan, no obstant això, més aïllades que Lió, i han de fer front a “importants tensions interinstitucionals que fan que els projectes no avancin amb la rapidesa prevista”, afirma Persico. “Ens agradaria anar més lluny i més ràpid, però la política és un compromís permanent entre institucions”, coincideix Moncond’huy, frustrada per veure’s frenada tant per la regió com per les diferències de posició amb el Govern central. 

És en la qüestió del transport -i, per tant, de la reducció de l’espai per als cotxes- on els Verds continuen trobant la resistència més tenaç. Bernard afirma que les zones de baixes emissions (ZBE) “gaudeixen de més suport dins de l’àrea metropolitana de Lió que fora d’ella”, la qual cosa reflecteix que la base electoral de EELV continua sent predominantment urbana. 

En termes més generals, el canvi d’actitud cap al medi ambient no és bufar i fer ampolles, ja que el consumisme i el productivisme estan molt arrelats en la societat. “La gent és ambivalent, com tots. Són conscients que el canvi climàtic és irreversible i que alterarà radicalment la nostra vida quotidiana, però, al mateix temps, no estan disposats a renunciar a uns certs comportaments”, conclou Alain Coulombel, membre de l’oficina executiva de EELV. 

Malgrat això, els Verds no tenen intenció de descansar després de les seves primeres victòries locals. Ja estan planificant les eleccions municipals de 2026 amb la vista posada en les principals ciutats en mans de la dreta, entre elles Tolosa i Saint-Étienne, l’actual alcalde de la qual, Gaël Perdriau, està embolicat en un escàndol.

 

[Aquest article va ser publicat originalment per Mediapart i reproduït dins www.greeneuropeanjournal.eu]

domingo, 19 de julho de 2026

«És com un zoològic»: la moda de la pasta als aparadors que irrita els romans

Com més va més restaurants de Roma s'han apuntat a la moda de preparar pasta fresca davant els clients, cosa que fa les delícies dels turistes però exaspera els veïns

Una treballadora amassa pasta a l'aparador d'un local de Come 'na Vorta, aquest abril.

Escrit per Natalie B. Compton

La dona rere el finestral, que té els cabells recollits sota un capell blanc, fa cas omís de l’enrenou del carrer i es concentra en la seva tasca. Amb la mirada segueix les tires de massa que va estirant amb els palmells de les mans. Fora, al carrer, un grup de turistes s’atura a veure-la a treballar; un d’ells llegeix en veu alta el rètol del restaurant que penja de la porta del local.

“Pasta e Vino”, diu la dona. I tot seguit, en anglès: “Fantàstic!”

Tècnicament, el nom complet del restaurant és Come ‘na Vorta − Pasta e Vino (“Come ‘na vorta” és una expressió dialectal que es pot traduir com a “com en els vells temps”), però el grup no necessita perdre el temps amb formalitats: ja ha decidit on menjarà.

Si els turistes haguessin continuat caminant pels carrerons de colors pastel de Trastevere, un barri turístic situat a l’altra riba del riu Tíber, s’haurien topat amb més restaurants on els artesans de la pasta són el gran reclam. És una moda que s’ha estès pel centre històric de la ciutat, especialment prop de monuments i places amb encant, i que recorda unes altres tendències gastronòmiques creades per a Instagram, com ara, la pasta servida en rodes de formatge gegants o en paelles.

Una turista fotografia una treballadora que prepara pasta a l’aparador d’Osteria da Fortuna.

La diferència és que aquesta moda es nodreix de l’estima internacional per la nonna (àvia) italiana i la saviesa culinària, i l’aire popular de la qual, transmesa de generació en generació, han conquerit internet.

Però les dones –gairebé sempre són dones– que treballen rere els aparadors no són necessàriament àvies. Són meitat cuineres i meitat reclam publicitari, col·locades estratègicament per atreure els clients –tant a les xarxes com en persona– espagueti rere espagueti.

També són una mena de test de Rorschach.

Alguns romans diuen que la tendència és més teatre que no pas tradició, i una forma infal·lible d’ensarronar els turistes. Els propietaris dels restaurants que la subscriuen –i desenes de crítics a les xarxes– asseguren que és un indicador de qualitat. Al cap i a la fi, en una era de modes fugaces, cadenes de menjar ràpid i menjar pre-cuinat, què hi ha més autèntic que un plat de pasta feta a mà?

Treballadores pasten en un dels locals d’Osteria da Fortunata a Roma.

Un dimarts d’abril, Sophie Minchilli visita el mercat d’agricultors més famós de la ciutat, al Campo de’ Fiori. A l’altre costat de la plaça empedrada, es forma una cua davant l’aparador d’un restaurant, precisament, on una cuinera amassa pasta sobre una taula de fusta a l’aparador.

“És com un zoològic”, diu Minchilli, que nasqué i es crià a Roma.

A mesura que el turisme i la demanda “d’autenticitat” s’han disparat a Itàlia, Minchilli ha vist com la la moda dels aparadors de pasta s’estenia. A parer seu, són poc menys que una xacra: més cadenes de restaurants que gentrifiquen els barris que estima, i en els quals treballa com a guia turística.

“He vist aquests locals de pasta amb la nonna a l’aparador multiplicar-se com la seqüència de Fibonacci”, diu Erica Firpo, escriptora i presentadora d’un pòdcast a Roma. “Gairebé cada dia he d’esquivar llargues cues de clients als carrers.”

Una de les crítiques de Minchilli és que els locals que segueixen aquesta pràctica solen obrir dia i nit, cosa que indica que són negocis dirigits a turistes disposats a empassar-se un plat copiós de pasta a les tres de la tarda –un costum definitivament poc italià. Un establiment veritablement tradicional, diu Minchilli, ha de tancar a la tarda perquè el personal descansi, reposi existències i es prepari per al servei de la nit.

Un altre element de discòrdia és la pasta fresca mateixa.

“Probablement és casolana i deliciosa, però està malament”, diu Minchilli.

La cuina romana, segons que explica Minchilli, es basa en la pasta seca. Dels quatre plats de pasta emblemàtics de la capital –carbonara, gricia, amatriciana i cacio e pepe– tan sols el cacio e pepe sol cuinar-se amb pasta fresca: els tonnarelli, quadrats i allargats.

Pasta amatriciana, un dels plats de pasta clàssics de la cuina romana a Come ‘na Vorta.

Marina Cacciapuoti, fundadora de la revista i l’agència de viatges Italy Segreta, diu que és un error pensar que la pasta fresca és millor que no pas la pasta seca.

“En realitat, la qualitat depèn de la farina, de la procedència i del procés d’elaboració”, explica. “Alguns dels millors plats de pasta d’Itàlia són pensats per preparar-los amb pasta seca, no pas pasta fresca.”

I, per contra, “veure algú preparant pasta fresca rere un aparador no és, en si mateix, cap indici de qualitat ni autenticitat.”

La capital italiana, certament, no va curta de restaurants excel·lents especialitzats en pasta fresca d’unes altres regions. Katie Parla, guia i escriptora, diu que el fet que un restaurant anunciï la pasta fresca com a cuina tradicional romana li fa saltar les alarmes. Fer visible el procés d’elaboració de la pasta als clients? Encara més sospitós.

“Si ho penses bé, és una eina de màrqueting altament enginyosa”, diu Parla, que fa més de vint anys que viu a Roma. “La idea és escenificar el procés al públic. És molt fotogènic: emula allò que la gent percep com a autèntic.”

Un treballador prepara la pasta en una restaurant romà.

El concepte de veure el procés de preparació del menjar en directe, com si fos un espectacle d’entreteniment, no és estrictament nou, ni a Itàlia ni a uns altres països. Moltes pizzeries, per exemple, preparen la massa en directe; els restaurants de sushi sovint preparen el menjar a plena vista dels clients que seuen a la barra. 

“És millor que un programa de cuina: és teatre en directe”, diu Karima Moyer-Nocchi, historiadora gastronòmica i autora d’un llibre sobre la història de la pasta. I afegeix que la tendència dels aparadors de pasta va més enllà de l’entreteniment: és una mostra pública “d’italianitat, de l’essència de ser italià”. 

Històricament, explica Moyer-Nocchi, els italians consideraven la pasta un luxe reservat per a ocasions especials. La pasta, al cap i a la fi, és un producte laboriós elaborat a partir d’ingredients “que ara potser no són gaire cars, però que aleshores costaven una fortuna”. I afegeix: “Poder posar un plat de pasta a taula significava que es disposava del temps i els diners que calien per preparar-lo.” 

Avui dia, la pasta fresca ha tornat a recuperar l’estatus de producte de luxe. La majoria dels qui mengen pasta rarament solen preparar-la de zero: ni tan sols les àvies italianes d’avui, tan ocupades amb les exigències de la vida moderna com els estrangers. 

Això dóna peu a estereotips i concepcions errònies: “Com que ets una dona gran i ets italiana, s’assumeix que duus tot això al teu ADN”, diu Moyer-Nocchi. “Doncs, com en qualsevol altre indret, a Itàlia hi ha dones a qui no els agrada cuinar, que no són capaces de cuinar. Els plats de la meva sogra [italiana] són francament terribles.” 

Amb el pas del temps, l’elaboració de la pasta ha passat de ser una tasca purament domèstica a ser tot un símbol del patrimoni cultural italià, tan romàntic com els gondolers cantaires de Venècia. Els restaurants, certament, són els primers de fer gala d’aquest patrimoni als seus clients: “Venen Itàlia, la Itàlia que la gent enyora”, diu Moyer-Nocchi. “Fins i tot als italians els encanta aquesta idea; ven molt.

Clients fan cua per a una taula en un restaurant prop de Campo de’ Fiori.

A l’ombra del Panteó, a la Piazza della Rotonda, es forma una cua quilomètrica. La gent espera taula a l’Osteria da Fortunata, una cadena de restaurants que serveix els “sabors de l’autèntica cuina romana”, segons que resa la pàgina web. 

Els clients del restaurant que sopen a la terrassa gaudeixen d’una vista de postal de la basílica i de la plaça, plena de gom a gom, on uns adolescents es fan petons a la vora d’una font. El personal, vestit amb camises blanques i davantals negres –alguns dels quals duen auriculars, com si fossin agents del servei secret–, serveixen plats de terracota esmaltada curulls de pasta.

A la part posterior del menjador, darrere un gran finestral, una dona estira làmines gruixudes de massa en una taula de fusta.

Osteria da Fortunata i Come ‘na Vorta − Pasta e Vino són les dues cadenes de restaurants que han popularitzat la tendència dels aparadors de pasta a Roma. “Tots dos pertanyem a la mateixa família”, diu Marcello Bettozzi, que gestiona Come ‘na Vorta juntament amb el seu pare i els seus tres germans.

No és pas una expressió figurada. La família de la seva tia és la propietària d’Osteria da Fortunata, que té cinc locals a Roma, tres a Milà, un a Bolonya i un a Miami, als Estats Units. Menja ‘na Vorta té set locals a Roma i dos a Milà i preveu d’expandir-se aviat a l’estat espanyol i Anglaterra.

Local d’Osteria da Fortunata a Roma.

Ambdues empreses tenen l’origen en una besàvia que, segons que expliquen, obrí una fiaschetteria –una mena de celler– a final dels anys vint. La seva filla, Iris Palombi, heretà el negoci i transformà el petit local “en un restaurant amb totes les de la llei”, segons que explica Bettozzi.

Als anys dos mil, la família Bettozzi obrí uns quants locals nous i, inspirant-se en les pizzeries on els clients podien veure els pizzaiolos pastar la massa, instruí el personal a preparar la pasta a l’aparador. De seguida, la pràctica es convertí en “una mena de tret identitari”.

Fou aleshores que la família decidí de dividir el negoci en dues marques diferenciades.  Ambdues empreses asseguren que serveixen autèntiques especialitats romanes elaborades amb ingredients ecològics, i en ambdues destaca la presència d’un cuiner a l’aparador. Bettozzi reconeix que la pràctica “és màrqueting, per descomptat”, però nega que sigui un engany o trampa publicitària.

“Crec de debò que és important mostrar què fem, perquè la gent a voltes subestima el valor de la nostra feina: que si l’únic que cuinem és pasta, que si cuinar pasta no és tan difícil…”, diu. “Treballem set dies la setmana, vint-i-quatre hores el dia, tres-cents seixanta-cinc dies l’any […] i això ens ajuda a mostrar què s’amaga rere la porta de la cuina.”

 

[Fotos: Luigi Avantaggiato - font: Washington Post - reproduït dins www.vilaweb.cat]


domingo, 28 de junho de 2026

Unha lingua de prestixio: un de cada tres comerciantes ve no galego un «valor engadido» para atraer clientes

O Centro de Estudos Superiores de Galicia (Cesuga) e a Asociación Pro-Fundación Manuel Vello presentaron esta quinta feira un relatorio sobre a situación do galego nas actividades comerciais no ámbito urbano. O documento alerta do escaso uso da lingua do país neste sector e "confirma unha situación de diglosia no comercio urbano galego".

Montero, Acebo, Alonso, Martínez e Zabala, autoras e autores do relatorio sobre o galego no comercio elaborado polo Cesuga..

Escrito por Xacobe Ferreiro 

O galego vende. Así o certifica un estudo elaborado polo Centro de Estudos Superiores de Galicia (Cesuga), titulado Estudo da situación sociolingüística do galego nas PEMES [pequenas e medias empresas]  urbanas de Galicia e coordinado polo doutor en Xornalismo pola Universidade Complutense de Madrid (UCM) e profesor do grao de Publicidade e Relacións Públicas de Cesuga Héctor Acebo. O traballo, resultado dunha colaboración entre a entidade académica e a Asociación Pro-Fundación Manuel Vello, parte dunha mostra de 250 enquisas realizadas nas cidades de Santiago de Compostela, A Coruña, Ferrol, Lugo, Ourense e Vigo.

Unha das principais conclusións do relatorio é que "o desuso do galego no comercio non responde a un rexeitamento explícito por parte dos clientes". Neste sentido, desvela que só 7,7% da clientela nos comercios da Galiza urbana rexeita ser atendida en galego, situándose esta porcentaxe en 0% en Ourense, en 8,3% en Vigo e en 10% na Coruña, Lugo e Compostela. A este respecto, Héctor Acebo explica a Nós Diario o uso maioritario do español nas actividades comerciais dos ámbitos urbanos como resultado dos "prexuízos sociolingüísticos interiorizados durante séculos" e apunta, seguindo as teses do sociólogo francés Pierre Bourdieu, que "os comerciantes asumen o castelán como un capital lingüístico máis rendíbel e seguro para os negocios".

As razóns do español

"Este fenómeno reflicte unha clara estigmatización sociolingüística na que os profesionais das PEMES se deixan absorber pola lingua buscando proxectar unha imaxe de modernidade e eficiencia", asegura Acebo, quen considera que "o castelán mantén unha presenza tan significativa na comunicación empresarial ao ser percibido como unha lingua con maior alcance, prestixio e recoñecemento". Nesta dirección, destaca que "opera como unha opción supostamente ‘máis segura’ desde o punto de vista comunicativo, consolidando unha dinámica de subordinación que non se xustifica pola demanda real do mercado". 

As conclusións deste relatorio están en liña con outras investigacións publicadas nos últimos anos. A este respecto, un traballo elaborado pola graduada en Publicidade e Relacións Públicas pola Universidade de Vigo, Anabel Antela Castro, e publicado en 2020 pola Mesa pola Normalizacións Lingüística baixo o título de A lingua galega no sector téxtil desvelaba, cunha mostra de 300 persoas, que "95% considera agradábel o emprego habitual do galego por parte das marcas" de roupa, significando que "supón para máis da metade da poboación un factor determinante no proceso de compra e un feito que reforza a súa imaxe cando o empregan na súa publicidade".

O presidente da Mesa Pola Normalizacións Lingüística, Marcos Maceira, sinala a Nós Diario que "de terse cumprido o Plan Xeral de Normalización Lingüística de 2004 e de térense promovido accións directas para promover o uso do galego no ámbito empresarial, a situación sería outra". A este respecto, parécelle "lóxica esta distorsión entre o que demanda a clientela e o uso do galego no comercio", asegurando que "a única entidade que traballa neste ámbito é A Mesa coa súa iniciativa Abertos ao Galego". Nesta dirección, destaca que "a lei galega de protección xeral das persoas consumidoras e usuarias recolle o dereito á atención oral e escrita en galego, mais esta regulación non ten un desenvolvemento concreto".

O papel da Xunta

"Esta ausencia dun desenvolvemento que fixe o contido mínimo dos dereitos lingüísticos nas relacións comerciais provoca continuamente situacións de vulnerabilidade, indefensión, denegación da atención e na prestación dos servizos", afirma Maceira, quen entende que "isto supón unha discriminación por razón de lingua e unha penalización ilícita que sofre a parte máis feble da relación comercial, o consumidor e a consumidora". Neste punto, conclúe que "se ve menosprezada a opción lingüística do galego malia ser a lingua propia da Galiza e gozar dun status formal de cooficialidade".

A posición proclive da clientela ao uso do galego contrasta co seu emprego no ámbito comercial. A este respecto, o relatorio elaborado polos investigadores de Cesuga desvela que o persoal das PEMES utiliza o galego como lingua habitual coa clientela en 14% dos casos na Coruña, 18% en Vigo, 26% en Compostela, 30% en Ourense e en 35,3% dos casos en Lugo. Ao tempo, o informe analiza que "o comercio actúa como un filtro de castelanización debido á ausencia de estratexias lingüísticas empresariais", sinalando que "no proceso de selección de persoal, non se lle concede importancia ao feito de que o empregado saiba falar galego".

O dominio da lingua

As cifras apuntadas no relatorio sinalan que "consideran imprescindíbel o dominio da lingua propia nos perfís profesionais" 3.9% dos comercios en Lugo, 4% na Coruña, 10% en Vigo e 22% dos comercios en Ourense e Compostela. A este respecto, o informe desvela que "na Coruña e Lugo, 98% das empresas analizadas carecen de calquera tipo de normativa lingüística interna. En Compostela e Ourense as cifras descenden levemente a 90% e 88%, respectivamente". Nesta perspectiva, o informe concreta que "no caso da capital galega, 10% de negocios si que aplican normativas sobre o idioma de contacto".

A consideración do papel potencial do emprego do galego para gañar clientes varía en función das cidades. Nesta dirección, o documento apunta que "son poucos os comerciantes que consideran que o uso do galego é un valor engadido para atraer clientes", alcanzando 26% dos enquisados en Vigo, 27% en Lugo, 30% na Coruña, 32% en Ourense e 44% en Compostela, significando 31,8% do total para o conxunto da Galiza. Neste sentido, a investigación chega a unhas conclusións análogas ás ofrecidas polo traballo de Anabel Antela.

Unha proposta para avanzar na galeguización do sector comercial

A presidenta da Asociación Pro-Fundación Manoel Vello, Carolina Silva, explica a Nós Diario que, "como impulsores da enquisa na que se basea este informe, queremos salientar que esta ferramenta foi redactada especificamente coa finalidade de abordar de raíz o problema da falta de atención ao noso idioma no ámbito comercial".

Neste punto, afirma que "o obxectivo inmediato da Asociación Pro-Fundación Manoel Vello é colaborar activamente na proposta de estratexias que doten o sector comercial de recursos técnicos e loxísticos, facilitando así a posta en marcha de programas de normalización lingüística realistas e adaptados a cada empresa". A este respecto, conclúe que "hai destacar a necesidade urxente de cambiar as dinámicas conversacionais e comerciais no ámbito empresarial".

 

[Fonte: www.nosdiario.gal]


quarta-feira, 10 de junho de 2026

«Amarga Navidad» film di Pedro Almodóvar

Sarebbe fuorviante rimanere sulla constatazione di uno stanco meccanismo autocitazionista e, forse sottotraccia, anche autocelebrativo, perché l’attenzione viene riportata, se non proprio con costanza e rigore sempre e comunque con una precisa consapevolezza del (meta) discorso avviato, sulla cornice del film nel film. 

di Fabrizio Croce

Il suono delle lettere battute sulla tastiera di un computer che comincia a sentirsi fin dai titoli di testa, annuncia già uno degli intrecci portanti della struttura di Amarga Navidad, nuova stazione drammaturgica del romanzo cinematografico e della parafrasi autobiografica di Pedro Almodóvar: stavolta El Deseo, nome della casa di produzione fondata assieme al fratello Augustin e ispirata al tram di Tennessee Williams, scorre a partire dall’apparizione del suo fiammeggiante marchio grafico nel rapporto generativo con la scrittura che diventa immediatamente immagine, memoria, riflesso della realtà nel farsene non imitazione o mimesi, ma esplicita riformulazione nella misura del rapporto tra verità e finzione, tra organizzazione interna del racconto e le imponderabili digressioni esterne della vita parallelamente vissuta.  Il primo piano, inteso come frontale close-up e anche come prima inquadratura, non può essere che quello di un regista e sceneggiatore (nell’accezione tout court di autore) colto nel processo in medias res della realizzazione della sceneggiatura per un film.

Il dispositivo cinematografico si rivela più che mai nella sua evidenza e trasparenza, e non c’è l’hitchcockiano incastro tra falso e vero flashback, tra ricostruzione spazio temporale del set, del ricordo e del presente, con relativo capovolgimento di prospettiva e percezione, di precedenti opere almodovariane che ne sono i più diretti riferimenti: La mala educación (2004), vertigo straziante, desiderante e torbida di un complesso di colpa, e Dolor y gloria (2019), tra la struggente elegia del primo amore diverso e l’analisi impietosa del rimpianto come forma sublimale e consolatoria di una perdita e di una rimozione. Nel caso di Raúl (Leonardo Sbaraglia), il volto che ci appare nel campo e controcampo dello schermo di un PC e delle parole che vi vengono computate sopra, il passaggio che da forma alla storia in progress introduce direttamente questa dialettica; e le parole continuano a scriversi su una sequenza ambienta nel 2004, dove Elsa (Bárbara Lennie),  una donna che scopriremo essere una regista che ha rinunciato alle proprie ambizioni autoriali (dopo due flop diventati però “di culto”) sta facendo i conti con l’esordio di una crisi di panico e la voglia di riprovare con un terzo lungometraggio, dopo una routinaria carriera nella pubblicità. Ad accudirla e accompagnarla, c’è il suo ben più giovane compagno Bonifacio (Patrick Criado), con il quale già si pone un’asimmetria anagrafica, sociale, culturale (lui fa il pompiere e lo spogliarellista part time e lei lo aveva conosciuto ad un addio al nubilato, ingaggiandolo per uno spot di biancheria intima). Gli elementi per spalancare la voragine, o quantomeno il tarlo, di un altro melodramma sull’attrazione entusiasmante dei corpi e lo sgretolamento delle illusioni sentimentali ci sarebbe dunque, ma con la solita, magistrale e spiazzante capacità di passare da un piano all’altro della visione e dell’ascolto, Almodóvar mantiene il punto sul fatto che ci troviamo ai margini, parlando in termini di pagina scritta, di un film in potenza, ancora legato al testo e alla sua apertura verso direzioni e svolte inattese. 

             Leonardo Sbaraglia

Si tratta di una dichiarazione anzi, in maniera più risoluta, dell’affermazione di un punto di vista espresso già dal modo in cui viene presentata la figura di Raúl: la mdp si muove infatti dal basso verso l’alto, da dietro il computer, fino a fermarsi sul volto e sullo sguardo concentrato del regista sceneggiatore, che impone sopra a tutto il primato della propria creazione. E proprio partendo da questo presupposto vuole fare un film, mettendone in abisso la questione nella trama e duplicando nel profilo di Elsa il suo ego di artista che quasi rivendica il bisogno di acquisire, utilizzare, manipolare la vita propria e quelle degli altri come materia plasmabile a cui poter dare qualsiasi costrutto o elaborazione. Raúl ed Elsa diventano l’uno il proseguimento e l’estensione dell’altra, tanto da arrivare a dimenticarsi o a confondersi, in certi momenti, su chi stia raccontando la storia di chi, pur essendoci l’inequivocabile chiarezza dell’assunto.

Uno straniamento che avviene anche perché le sequenze del mondo parallelo di Elsa diventano progressivamente più lunghe, cercando di individuare quello che potrebbe essere il tema principale del suo sentire, pensare ed agire:  il conflitto, la colpa e il rimpianto (ancora loro) della donna che non è riuscita a salvare la madre malata, e ad elaborarne la morte, e che vorrebbe  salvare ora le persone a lei più care e vicine (una sua collaboratrice tradita dal marito, un’amica più giovane alle prese con il dolore incommensurabile per la morte di un figlio); una volontà, apparentemente altruista ma sostanzialmente egoriferita, che la porta a credere di scrivere nel copione che sta elaborando un salvifico finale alternativo per loro, confondendo la possibilità del processo creativo di integrare, compensare e in parte risanare i traumi e le ferite della vita, con l’onnipotenza di chi crede di avere il diritto di accentrare chiunque e qualsiasi cosa intorno al nucleo del proprio estro. 

Aitana Sánchez-Gijón e Leonardo Sbaraglia
Qui si pone però un altro problema, che forse è l’impasse, il corto circuito, il respingimento che provoca questo tardo “natale amaro” del cineasta madrileno: Elsa, e con lei i personaggi che la contornano, portano su di loro una sorta di opacità, di sfocatura, di poca incisività, quasi con la triste consapevolezza di essere derivativi e derivative di un sistema di codici e di rimandi chiusi dentro l’acquisita, e appassionatamente e convintamente amata, almeno per chi scrive, costellazione del cinema almodovariano, per interposto l’ (ennesimo) alter ego, Raúl. Tra l’altro il gioco di specchi si infittisce ulteriormente, visto che a interpretare il regista è Leonardo Sbaraglia, con un aspetto che è molto simile a quello di Antonio Banderas in Dolor y gloria, dove invece Sbaraglia faceva l’amante perduto (adombrando, non da un punto di vista strettamente autobiografico quanto più emozionale, la stessa storia tra Banderas e Almodóvar). Come dire che siamo ormai arrivati al ribaltamento del ribaltamento di proiezioni e identificazioni, con tanto di versione omosessuale femminile. Anche i due densissimi momenti musicali dedicati a Chavela Vargas (Amarga Navidad è il titolo di una sua celebre canzone), appaiono come rimembranze acustiche a circuito chiuso, che comunque spalancano l’intenso e malinconico scenario di un pianto mancato, di un non detto rimasto tale.

Ma, come si diceva, sarebbe fuorviante rimanere sulla constatazione di uno stanco meccanismo autocitazionista, e forse sottotraccia anche autocelebrativo, perché l’attenzione viene riportata, se non proprio con costanza e rigore, sulla cornice del film nel film. Almodóvar disinnesca così il rischio del compiacimento (che passa, per i cinefili adoranti, nel cogliere questa o quella menzione della sua filmografia), attraverso la controparte incarnata da Mónica (Aitana Sánchez-Gijón), la ventennale agente, confidente, prima e migliore lettrice del lavoro di Raúl, che assume anche il ruolo di controcanto, di coro a una voce o di voce fuori dal coro, che non amplifica il portato tragico di quello script poco ispirato ma ne commenta, nello spazio diegetico di uno scontro memorabilmente dialogato, la carenza drammatica ( “da film di un’ora che potrebbe andare bene per una serie su Netflix”, con una pungente ironia sulla decadenza autoriale che ricorda, dall’altra parte del tavolo, la scena del dialogo tra Nanni Moretti e gli automatizzati dirigenti di Netflix in Il sol dell’avvenire). E il fatto che questo sradicamento appassionato della roccaforte del proprio immaginario e delle sue estenuanti reiterazioni passi per la calda presenza di un’attrice carnale come Aitana Sánchez-Gijón riassesta il colpo al cuore di un ritrovato fuoco centrale. Un rito di orgasmica esaltazione, catalizzatore di un bruciante godimento e di spregiudicate contraddizioni, dove il sé stesso che sa di poter creare viene sempre un attimo prima dell’altro da sé che chiede di poter essere ascoltato, e l’occhio è al contempo quello che uccide e quello che da la vita.

In Concorso al Festival di Cannes 2026
In sala dal 21 maggio 2026


Amarga Navidad  –  Regia e sceneggiatura: Pedro Almodóvar; fotografia: Pau Esteve Birba; montaggio: Teresa Font; musica: Alberto Iglesias; interpreti: Leonardo Sbaraglia, Aitana Sánchez-Gijón, Bárbara Lennie, Victoria Luengo, Patrick Criado, Quim Gutiérrez, Milena Smit; produzione: Agustín Almodóvar per El Deseo; origine: Spagna, 2026; durata: 111 minuti; distribuzione: Warner Bros Italia.

 

[Fonte: www.close-up.info]