Mostrar mensagens com a etiqueta Mia Couto. Mostrar todas as mensagens
Mostrar mensagens com a etiqueta Mia Couto. Mostrar todas as mensagens

quinta-feira, 1 de outubro de 2026

«Las mujeres de mi padre», novela de José Eduardo Agualusa

Escrito por Ricardo Martínez Llorca 

Cualquier tendencia a comentar por parte de un europeo que África no se acaba nunca cae en el riesgo de ser considerada neocolonialismo. ¿Cómo expresar esta idea sin pecar de una mirada sobreprotectora o admirativa, como se admiran las postales de los lugares más bellos? Tal vez recurriendo a los propios africanos, refugiándonos en la lectura de los africanos que sostienen a su manera esta misma idea: Mia Couto, Chinua Achebe, Wole Soyinka, Adbulrazak Gurnah, Coetzee, Ngugi Wa Thiong’o, Chimamanda Ngozi Adichie, NoViolet Bulawayo, y muchos más, entre los que se incluye al autor que aquí nos convoca, el angoleño José Eduardo Agualusa (Huambo, Angola, 1960). 

En esta novela, Las mujeres de mi padre, Agualusa escribe como si él mismo se estuviera dando cuenta del descubrimiento que es su región natal, su espacio educativo, lo que se supone que le ha ayudado a construirse, a construir su naturaleza. 

Para ello comienza por construir a un personaje, una mujer, que intenta reconstruir la vida de quien se supone fue su padre biológico a través de múltiples encuentros en Angola y Mozambique, dos países a los que une el idioma. El padre en cuestión resultó ser un mujeriego lo bastante encantador, un compositor y cantante, como para proyectar una película sobre él. La historia de una documentalista que viaja a Luanda para asistir a un funeral y decide reconstruir el itinerario de alguien que no permanecía más de dos o tres años en cada ciudad, fundaba una familia y volvía a la carretera, es más el impulso para la creación que la creación misma. Se intentarán recoger los testimonios de las viudas y de otras personas que le conocieron, y se terminará por descubrir el secreto que guardaba. 

El libro está proyectado desde diferentes voces y en capítulos cortos, porque es un aparato poliédrico, plural, rico en texturas, una serie de cualidades que comparte con dos de nuestras grandes debilidades: el viaje y la memoria. En realidad, lo que nos viene a decir es que es imposible conocer el cuadro completo, que lo que tenemos a nuestro acceso son fragmentos y que con ellos deberíamos estar contentos. Ni ser originario de un lugar ni regresar a él como una persona muy preparada para el conocimiento nos van a otorgar el don de la sabiduría, sino el del desconcierto, aunque sea en diferente grado. Y lo que más desconcierta suele ser la frustración de compaginar el amor y el odio, y aceptar que el mal hubiera sido la indiferencia. Y también descubrir que encontrarse con muchas vidas es lo mismo que encontrarse con mucha vida, solo que cambia el ritmo, porque mucha vida podría suceder lentamente, pero a través de vidas múltiples el ritmo será bastante más rápido. 

Agualusa nos vuelve a llevar a esos lugares donde sucede lo imposible, como que un pianista carezca de manos o un ciego padezca de vista cansada. El viaje, nuevamente, merecerá mucho la pena, aunque sea a través de la mirada de los demás. 


Traducción de Rosa Martínez-Alfaro

Nota al margen

Madrid, 22026

412 páginas 

[Fuente: www.culturamas.es]

quarta-feira, 2 de março de 2022

La novela negra contemporánea en Portugal, ¿un género repudiado?

                                         Campus UB Mundet. Fotografía del autor

Publicado por Carles Domènec

La novela negra portuguesa es uno de esos grandes tesoros ocultos. No estamos hablando de un botín de grandes cantidades de doblones de oro o de piezas de a ocho capaces de motivar la imaginación de cualquier moderno filibustero obsesionado por la cantidad de piezas recobradas en el pecio descubierto, sino de esas joyas literarias buscadas con el afán de quien se consagra a la caza y captura de la esmeralda perfecta. El proceso de ocultación tiene mucho que ver, desde la perspectiva hispánica, con el discurso tradicional de menosprecio hacia el país vecino, un país capaz de colocar a candidatos al premio Nobel cada año y de seducir a los lectores de medio mundo con sus propuestas literarias, como testimonian los nombres de José Luis Peixoto, Walter Hugo Mãe, João Tordo, Dulce Maria Cardoso o Gonzalo M. Tavares entre los más jóvenes, y la santísima trinidad formada por Saramago, Cardoso Pires y Lobo Antunes entre los seniors, amén de los africanos Mia Couto y José Eduardo Agualusa entre los asimilados de la literatura africana, pero con un proceso de recepción muy escaso en España. La inmensa mayoría tienen pocas o ninguna traducción al español y en cambio cosechan los mayores galardones literarios franceses y centroeuropeos, amén de una pléyade de lectores en el mundo entero.

Tavares © Fotografía de Carles Domènec                                                                             Gonzalo M. Tavares - fotografía del autor
Pues bien, la novela negra portuguesa padece en España de un doble proceso de ocultación: en primer lugar el ya comentado de la escasa recepción de la literatura lusa; en segundo lugar el propio proceso de menosprecio hacia la literatura de género que se encuentran sus autores en el propio Portugal: aún hoy en día la literatura negra (lo mismo que la histórica y la casi inexistente erótica) se considera una subliteratura por parte de editores, críticos literarios y sobre todo por la academia, a pesar de que se han detectado algunos cambios en los últimos tiempos.

 

Jose Saramago © Fotografía de Carles Domènec José Saramago - fotografía del autor

Pero no siempre ha sido así. Eça de Queiroz y Ramalho Ortigão trajeron de cabeza a los lectores del Diario de Noticias cuando en 1870 publicaron en su primera versión O Misteiro da Estrada de Sintra (la definitiva en libro seria en 1884) en sus páginas. Otro clásico como Camilo Castelo Branco publicó el monumental Os Misterios de Lisboa en 1854, título que recordaba y de alguna manera emulaba al clásico de Eugène Sue, Les Mystères de Paris publicado solo doce años antes. Es decir, la literatura portuguesa se había incorporado con total normalidad y rapidez a las propuestas de la literatura policíaca surgida a mediados del siglo XIX.

De todas maneras, los avatares históricos –los 48 años de dictadura entre 1926 y 1974- comportaron un atraso notable en la evolución del género en Portugal. En este proceso las similitudes son notables con el caso español: dos dictaduras que intentan crear la imagen de seguridad en el territorio nacional y que, por tanto, prohíben o relegan la publicación de novelas negras (cuyo componente social era lo que realmente molestaba a ambas dictaduras) y condenan a los autores y editores a iniciar el camino del seudónimo en el primer caso y la ambientación de las historias normalmente en escenarios no nacionales. En este sentido cabe destacar entre los autores portugueses la figura de Dick Haskins (cuyo nombre real es Antonio de Andradre Albuquerque), que inicio su trayectoria en 1959, publicó más de 20 novelas negras y además ejerció como director literario y editor de todo tipo de colecciones y que obtuvo un notable reconocimiento internacional. Otros autores destacables son Dinis Machado (Denis Mc Shade); António Damião o Roussado Pinto (Ross Pynn).

Claro que el género en Lusitánia había tenido sus momentos de gloria. En los años 20 se consolidaron las parodias de las obras de tipo anglosajón de Reinaldo Ferreira, conocido como el Repórter X. Mientras tanto, el escritor portugués más conocido de todos los tiempos, Fernando Pessoa, gran lector de novela policiaca, creaba los cuentos protagonizados por el singular detective Quaresma, que no se publicaron hasta el 2008, pero que acompañaron al escritor desde la época de su prosa inglesa hasta el final de sus días en 1935.

La llegada de la revolución de 1974 y de la consecuente democracia podría haber traído una cierta normalidad a la literatura de género portuguesa, pero en aquellos momentos se consideraba como una literatura poco seria, poco profunda y de evasión y por tanto pasó también a ser poco considerada por los sectores intelectuales más de izquierdas, que abogaron por una literatura más aferrada a la realidad inmediata de la sociedad portuguesa y que intentaron promover la novelización de la resistencia contra la dictadura y la novelización de la brutalidad de la guerra colonial, además de dedicar numerosos esfuerzos a la edición de ensayos de orientación marxista-leninista, que en muchos casos habían sido prohibidos, y a la traducción de los grandes libros de la literatura universal, que también habían sido prohibidos o censurados. A la novela negra le tocaba esperar.

LOS AÑOS OCHENTA

En los años ochenta empieza un ligero atisbo de normalidad. El hecho más destacable es que los escritores solo hacen esporádicas incursiones en el género como la que realizó José Cardoso Pires –uno de los grandes nombres de la literatura portuguesa- en 1982 con Balada da Praia dos Cães, una novela ambientada en los años 60 que muestra a la perfección el clima de opresión de la sociedad salazarista y cuyo argumento es una alegoría del asesinato real del general Humberto Delgado, el gran opositor interno al régimen, liquidado en Villanueva del Fresno (Extremadura) en 1965. Cardoso Pires ya había experimentado algunos recursos de la literatura policial con anterioridad en O Delfim. Pero no debemos leer la novela de Cardoso Pires como un intento de normalizar el género negro en Portugal, sino como lo que es, la herramienta que más perfectamente le permite indagar sobre la propia historia portuguesa.

Es en este campo en el que tenemos que enmarcar otras obras puntuales de escritores portugueses de reconocido prestigio que utilizaron fórmulas y estructuras rayanas en la novela negra para desarrollar sus ficciones de interrogación sobre la reciente historia portuguesa. Y así, y tal como explica Briones (2007: 267-280) debemos destacar O rio triste de Fernando Namora (1986); Square Tolstói, de Nuno Bragança (1981); Adéus, princesa, de Clara Pinto Correia (1985); e incluso Eugenia e Silvina, de Agustina Bessa Luis, publicada en 1987.

En paralelo hay que destacar que existen otros creadores con objetivos más prosaicos. La obra más paradigmática y de mayor éxito popular de la década es la Cronica dos bons malandros, de Mário Zambujal, publicada en 1980 y con más de 35 ediciones hasta el momento e incluso una película (muy mala) de 1984. En español no se ha traducido, pero si en catalán (Crònica dels bons trinxerarires, Alrevés). El libro entronca con la tradición de la narrativa picaresca y nos presenta a una banda de ladrones extremadamente desgraciada a la que le han encargado, a través de un contacto internacional, un gran atraco. La novela se centrará en cada uno de los componentes de esta singular banda y con ellos podremos radiografiar el Portugal contemporáneo.

Hasta finales de la década no nos encontraremos con un creador de los que, decididamente, apuestan por el género negro, intentando aportar la pátina de normalidad a la literatura portuguesa. Es el caso de Francisco José Viegas, nacido en 1962, que en 1989 publica Crime em Ponta Delgada y abre una serie protagonizada por el inspector Jaime Ramos. El mismo año es también cuando se inicia la producción de Ana Teresa Pereira, aunque su corpus lo asimilemos más a la tradición de la novela enigma y a la hibridación y al juego con referentes cinematográficos. El precedente de ambos podría haberlo establecido en 1987, el poeta, editor y periodista Orlando Neves, que también se dio a conocer en el género, llegando a publicar cuatro novelas negras. Hasta el momento todo habían sido incursiones sin continuidad, como la de Maria Estela Guedes en 1984 y la de otros autores que en esta década se animaron a intentar escribir novela negra gracias a la convocatoria del premio que otorgaba la editorial Caminho. Son escritores como Modesto Navarro, Maria do Céu Carvalho o Ana Nobre de Gusmão que hicieron incursiones puntuales en este género motivados por la convocatoria.

En este sentido la escritora Felipa Melo, artífice de la renovación en el nuevo mileno, explica (Melo: 2005: 112) lo siguiente:

Tengo la convicción de que, sobre todo cuando se la compara con la de otros países europeos, no existe una escuela o corriente original de literatura policíaca oriunda de Portugal. Únicamente existen ejemplos de obras o de autores que, de forma singular, adoptan el género o sus subgéneros a partir de modelos extranjeros o como soporte para el desarrollo de un estilo literario particular.

Así pues, la novela negra portuguesa se basa, como hemos visto, más bien un conjunto de aportaciones individuales, en muchas ocasiones de una sola obra, y no como en otras literaturas de un grupo de autores nutrido que persevera en el género (con las excepciones de Viegas y Pereira antes comentadas). Y esta tendencia se mantendrá también en el nuevo milenio.

 

LOS PUNTOS DE INFLEXIÓN CONTEMPORÁNEOS

A mi entender tenemos dos puntos de inflexión que marcarán nuevos caminos, posibilidades y perspectivas para la novela negra europea, todas ellas procedentes de las incursiones puntuales pero de extrema calidad realizadas por escritores portugueses. Son las esmeraldas de las que hablábamos al principio del texto.

El primero lo marca la aparición de Este é o meu corpo, de Filipa Melo, en 2001. Nacida en Angola en 1972, forma parte de la misma generación de los autores jóvenes portugueses que ahora están causando furor en todo el mundo (y que incomprensiblemente no se han consolidado en España). Este e o meu corpo era su primera novela y obtuvo el premio Revelación de la Feria del Libro de 2001, así que una novela negra conseguía uno de los premios más prestigiosos de la literatura portuguesa y abría el camino para apartar del aura de literatura menor al género negro, un camino en el que todavía tendrá que trabajarse mucho.

La novela de Melo narra una autopsia a un cuerpo desconocido acabado de encontrar desollado cerca de un río en una ciudad de provincias y que sirve como analogía del propio Portugal contemporáneo. Melo cosechó un notable éxito de ventas y las críticas fueron unánimes en Portugal (en España, cuando el libro apareció en 2004, no hubo esa unanimidad) y para nuestros intereses lo que debe remarcarse es que su libro abrió perspectivas nuevas sobre la calidad de la literatura de género y acabó con algunos preconceptos: de repente, los lectores en Portugal leían masivamente una novela negra escrita originalmente en portugués, de una escritora joven, y con críticas favorables que se leían en blogs, en prensa diaria e incluso en las publicaciones de tipo universitario.

El segundo gran punto de inflexión es el marcado por Antonio Lobo Antunes en 2007 cuando publicó O meu nome é legião. El internamiento en el género negro de uno de los grandes –Lobo Antunes ha sido candidato al premio Nobel en múltiples ocasiones- no se producía desde hacía 25 años y en esta ocasión la novela no sirvió para rendir cuentas con el pasado, sino para internarse en la realidad y en el presente más lacerante del Portugal contemporáneo. En esta obra seguimos a ocho delincuentes de un barrio deprimido de Lisboa (inciso, de cada vez son más) y a Gusmão, el policía que les persigue. El punto de vista de la narración es el informe policial, pero donde se mezclan, como no podía ser de ninguna otra manera tratándose de una obra de Lobo Antunes, las hazañas de los delincuentes, cargadas de crueldad y violencia, con los sentimientos, los comentarios y los monólogos interiores que son uno de los rasgos definitorios de la literatura de Lobo Antunes. Estamos ante una indagación en el infierno del desamor, del desarraigo y de la soledad extrema que entusiasmó a lectores y a crítica. Una novela negra extraordinaria, que rompe con todos los esquemas del género y que se nutre de los grandes recursos narrativos para abrirnos nuevas posibilidades, nuevas opciones.

Entre medias nos quedan buenas propuestas, sólidas e interesantes que han llegado los últimos años: Pedro García Rosado; José Prata y sobretodo las novelas de Fernando Sobral –muy recomendable su L.Ville, de 2012- y O Bairro da Estrela Polar, de Francisco Moita Flores, otro gran éxito con película y serie de televisión basada en esta novela de 2012 que nos explica también la historia de una banda marginal en un barrio del extrarradio de Lisboa. El camino abierto por Lobo Antunes empezaba a dar fruto con obras más cercanas a la ortodoxia canónica.

Sea como sea, y a modo de conclusión, podemos afirmar que la novela negra en Portugal, a pesar de los esfuerzos y de la popularización de su consumo en versión nacional y también en versión traducida, aún es un género repudiado en muchos ámbitos: está desprestigiado desde el punto de vista académico; faltan colecciones, una apuesta editorial y una mayor visibilidad para los títulos que se publican, y sobretodo falta que los autores que hacen incursiones puntuales apuesten definitivamente por la novela negra y tengan una continuidad en su trayectoria.

Ahora bien, quedémonos con la parte positiva. En los últimos tiempos se está hablando mucho sobre la crisis de la novela negra, sobre el encasillamiento de sus modelos y sus maneras de hacer. Creo sinceramente que los autores portugueses de los últimos 15 años –igual que sus congéneres de los años 80- han propuesto soluciones narrativas imaginativas, muy interesantes y de mezcla e hibridación de géneros que podrían abrir nuevos caminos siempre y cuando la recepción de las obras fuese la correcta, sin el prejuicio de la superioridad y con la mente abierta a dejarse arrollar por una literatura de extrema calidad. Su lectura es imprescindible si queremos que el género negro tenga nuevos modelos en los que indagar. Son la rara esmeralda del tesoro más preciado: la originalidad.

BIBLIOGRAFÍA

-BRIONES, A.I (2007). “Género policial e contragénero. Tópicos do Romancde policial na narrativa portuguesa dos anos oitenta como via de reflexão histórica”. Revista de Fiolología Românica 15, pp 267-280.

-MELO, Filipa (2005). “En el lugar del muerto (la novela negra portuguesa)”. En Primer encuentro europeo de novela negra. D.Barba (ed) pp 111-117. Barcelona: Planeta.

-PINHEIRO SILVA CARDOSO MENDES, M.do Carmo (2011). “Las novelas negras de Ana Teresa Pereira”. En Género negro para el siglo XXI. J.Sánchez Zapatero y À.Martín Escribà (eds), pp 113-122, Barcelona: Laertes

 

 

[Fuente: www.revistabearn.com]

sexta-feira, 14 de agosto de 2020

Mia Couto: Mozambique descubierto

 


Escrito por Jan Queretz

Al recorrer la obra de Mia Couto (1955, Beira, Mozambique) es evidente que el autor ha hecho un esfuerzo excepcional para entender los detalles ocultos de su país. África, en su narrativa y poesía, es descubierta con cada palabra. Lo interesante es que, al ser biólogo de profesión, Couto no pretender hacer un estudio científico de los pequeños pueblos y rincones llenos de voces y hechizos que viven y mueren en Mozambique, sino que ha logrado juntar de manera original la necesidad histórica de mirar hacia atrás con la poesía más auténtica.

Se ha llegado a clasificar a Mia Couto como un escritor del realismo mágico. Si bien es cierto que sus cuentos y novelas funden las crueles realidades de la historia con las intimidades mitológicas de su pueblo, el autor duda de la clasificación. Mia Couto ha dicho que en África “no es que se viva puro realismo mágico, es que es realismo real”.

 Couto: en África “no es que se viva puro realismo mágico, es que es realismo real”

Como en un sueño, sus personajes parecen confundirse entre los planos de la realidad y la fantasía. Entran y salen de la realidad cuando quieren o cuando son obligados a dejarla por los enemigos. Entonces comienza a fluir un discurso impactante, donde las mujeres fingen parir espinas de pescado o los abuelos de la familia se van a vivir para siempre en las oscuras profundidades de las minas de diamantes. Allí no hay realismo mágico. Es la realidad descarnada lo que Couto describe en su narrativa. La mujer que finge parir espinas de pescado lo hará para salvarse de un arresto, y su farsa hará que los soldados corran horrorizados ante la imagen real que creyeron ver. El abuelo que huye a las minas lo hace con la intención de hundirse en la tierra para buscar una metafórica salida a la situación devastadora de su existencia. Así, ese realismo real del que habla el autor adquiere formas universales.

Narrativa.

Mujeres de Ceniza (2015) es la primera novela de la trilogía Las Arenas del Emperador. En ella se cuenta la historia de Imani, una joven de la etnia vachopi, que a través de su historia de amor con Gerardo de Melo, un soldado portugués, logra recrear los detalles más crueles de la colonización de Mozambique.

Y es en Imani donde Couto logra ejemplificar magistralmente su literatura como un realismo real. Imani, con toda la fuerza poética de su lenguaje, se muestra vulnerable y única: “No nací para ser persona. Soy una raza, soy una tribu, soy un sexo, soy todo lo que me impide ser yo misma. Soy negra, soy vachopi, una pequeña tribu del litoral de Mozambique. Mi gente tuvo la osadía de oponerse a la invasión de los vanguni, esos guerreros que vinieron del sur y se instalaron como si fueran dueños del universo. En Nkokolani se dice que el mundo es tan grande que no tiene dueño”.

Mia Couto está en total control de su juego. Imani es un personaje que fue creado para darle vida a profundas miserias históricas, no como un simple mecanismo literario. Imani representará la concepción del ser africano, el dolor de la raza negra que ha sufrido, en su contexto, el golpe de la colonización y la conquista por otras tribus; el drama inmemorial de la condición de la mujer, esta vez africana; la especificidad de la débil tribu a la que pertenece y los mitos que aguardan en cada esquina y la acechan constantemente con sus desquicios irreales.

El autor no toma los mitos como simples eventos fantásticos o muestras de folklore. Son mitos profundamente arraigados en la mente de los personajes africanos: viven en la realidad real de su mundo y forman parte de cada uno de sus pensamientos y pasos. Del otro lado, los portugueses que pueblan la novela están ciegos y no escuchan, porque su mente europea no puede comprender las sutilezas ancestrales de las tribus negras que intentan conquistar. Su realidad real es inmune a los encantamientos africanos.

Para lograr esta potencia narrativa, Mia Couto recurre al lenguaje. A los personajes los nutre de metáforas salidas de sus propias leyendas, sean negros o blancos, portugueses o africanos.  A cada uno le da un lugar excepcional en la estructura de sus novelas y cuentos. Sus personajes hablarán como si su lenguaje fuese nuevo y único, creado exclusivamente para ellos. Es en la intensidad del lenguaje y en el ojo concentrado de la historia donde Mia Couto profundiza su realidad y la disecciona con el afán de comprenderla, pero también con la intención de sorprenderse con cada palabra sobre los rincones insólitos de las calurosas tierras africanas.

 

 

Jan Queretz (@janqueretz) es escritor y poeta venezolano. Lleva la columna “Literatura viva” en The Wynwood Times: https://www.thewynwoodtimes.com/literatura-viva/ Su página web es: www.janqueretz.com

 

[Foto: Pedro Soares - fuente: www.colofonrevistaliteraria.com]

segunda-feira, 27 de julho de 2020

Escritores se reinventam para buscar oportunidades no mercado literário

Ler no meio digital é uma tendência de hábito.

pessoa lendo no kindle publicação em inglês
O ofício do escritor vem mudando de formato para adaptar as histórias às novas formas de consumo por meio das tecnologias. Esse profissional pode escrever roteiros, peças de teatro, material didático, mas são os livros os objetos mais associados a essa profissão. No mesmo mundo, papel e telas se contrapõem. 

Conhecido por apresentar histórias de vivências particulares ou ficção, usando criatividade e domínio do idioma, o escritor é o responsável por informar, cativar e divertir através da arte da escrita. 

Para o escritor moçambicano Mia Couto, a produção e o consumo de e-books devem tornar-se mais populares nos países que têm a língua portuguesa em comum. Durante participação no Congresso Virtual da Universidade Federal da Bahia (Ufba), em maio deste ano, o escritor opinou sobre o mercado literário na era digital, em especial, na pandemia.

“O mercado literário estava em uma grande crise, não só as livrarias estão fechando, mas as editoras também entraram em crise. É possível que o livro eletrônico, o e-book, possa implantar-se mais no espaço da nossa língua portuguesa. O e-book é muito pouco vendido nos nossos países. Pode ser que agora, com a pandemia, esse tipo de leitura possa ser maior”, disse Mia Couto.

Crise 

Uma pesquisa americana realizada pelo Authors Guild revelou que a era digital está afetando as finanças dos autores de livros e apontou que a renda dos escritores em 2015 caiu 30% com relação a 2009.

Se por um lado a produção de livros impressos sentiu os impactos trazidos pela modernidade, por outro, existem escritores que viram o novo momento como oportunidade para lançarrem-se no mercado. É que a publicação de um livro no formato tradicional inclui muitos desafios, dentre eles encontrar uma editora que se interesse pelo seu perfil e o alto custo de impressão. 

Do limão se faz... 

O fotógrafo e escritor Gilucci Augusto é do time que prefere o livro impresso, mas aprendeu a “fazer do limão sua limonada”. Autor de dois livros físicos, Gilucci se preparava para lançar mais uma obra impressa, mas diante do cenário da pandemia reformulou seus planos e decidiu lançar seus novos produtos numa plataforma digital. 


Escritor Gilucci Augusto
Escritor Gilucci Augusto

Gilucci apostou numa produção independente, através da Amazon. Em período de pré-venda, ele se orgulha de levar para o público suas histórias “Quintal: Diário para vaga-lumes em dias de chuva” e “Abákunhãúna Moendy – Ritos e Raízes”. 

A velocidade para publicar um livro digital e o baixo investimento de produção da obra são apontados por Gilucci como facilitadores. “O livro impresso é mais desafiador porque envolve mais tempo, mais pessoas. Se tratando de livro impresso, você entrega o texto para a editora e ela resolve quase tudo para você. Já para publicar um livro digital, eu não tive tantos custos. O maior desafio foi aprender as ferramentas”, relata.

“O mundo está cada vez mais interativo, as pessoas querem acessar as coisas cada vez mais rapidamente. Eu acho que o livro impresso vai continuar tendo sua importância, mas vejo o digital, sim, como uma tendência”, opina o escritor.

“Eu gosto de sentir a página, gosto de passar o marcador, mas numa viagem, por exemplo, em que hoje se tem limite de bagagem, quando as pessoas vão viajar, torna-se mais difícil levar livro impresso. Se eu for viajar para um lugar onde vai sair caro levar meus livros, eu vou preferir levar um aparelho, um Ipad ou um Kindle, e colocar ‘uma tonelada’ de livros para eu poder ler”, revela.

Quem ganha com isso são os leitores, que passam a ter acesso a uma vasta obra literária a preços bem mais acessíveis. Os livros assinados por Gilucci, por exemplo, chegam às prateleiras virtuais custando menos de R$ 10. “Quintal: Diário para vaga-lumes em dias de chuva” pode ser adquirido por R$ 5,99 e “Abákunhãúna Moendy – Ritos e Raízes” exige um investimento de R$ 9,99. 

Homenagem

No dia 25 de julho comemora-se o Dia Nacional do Escritor. A data foi escolhida pelo ex-ministro da Educação e Cultura, Pedro Paulo Penido, em 1960, para homenagear os escritores brasileiros. 

Nesta data, em 1960, foi realizado o I Festival do Escritor Brasileiro, patrocinado pela União Brasileira de Escritores (UBE), evento que deu início às homenagens.

Normalmente, às vésperas da data, eventos são realizados no país para valorizar autores da literatura brasileira e incentivar a leitura.



[Foto: Dione Tonheiro - fonte: diariodonordeste.verdesmares.com.br]

sábado, 6 de junho de 2020

Mia Couto, et que ruissellent “Les sables de l'empereur”

Mia Couto est né au Mozambique en 1955. Après avoir étudié la médecine et la biologie, il s’engage aux côtés du frelimo en faveur de l’indépendance du pays, devient journaliste puis écrivain. Il travaille actuellement comme biologiste, spécialiste des zones côtières, et enseigne l’écologie à l’université de Maputo. Pour Henning Mankell, « il est aujourd’hui l’un des auteurs les plus intéressants et les plus importants d’Afrique ». Ses romans sont traduits dans plus de 30 pays.

Écrit par Victor De Sepausy

Il a reçu de nombreux prix pour son œuvre, dont le Prix de la francophonie en 2012, le prix Camões en 2013, le prix Neustadt 2014 (Allemagne), il a également été finaliste de l’Impac Dublin Literary Award et du Man Booker Prize en 2015.


À la fin du XIXe siècle, le Mozambique est ravagé par les guerres entre les clans et contre les colonisateurs. Germano, un soldat portugais exilé sans espoir de retour parce que républicain, et Imani, une jeune Africaine, trop belle et trop intelligente, son interprète, sont le fil rouge de ce roman où ils évoluent parmi des personnages historiques bien réels, comme l’empereur africain Ngungu Nyane et le flamboyant Mouzinho de Albuquerque, “pacificateur” du Mozambique. 

Germano découvre l’Afrique de l’Est en prenant son poste dans un village perdu où il fait la connaissance d’Imani. Dans ses rapports, Germano raconte les transformations de la région avec en toile de fond l’affrontement entre la monarchie coloniale et Ngungunyane. Imani décrit l’avancée de la colonisation, les structures familiales, les traditions qui cherchent à subsister, les migrations. Elle s’aperçoit aussi que sa maîtrise du portugais la sépare de ses voisins, tandis que les Portugais la considèrent comme une espionne. Liés par un amour ambigu, Imani et Germano partent sur le fleuve dans une itinérance chaotique et aventureuse qui les confronte à la réalité de cette guerre et à des personnages fabuleux.

Mia Couto, romancier dans un pays où l’oralité règne, décrit ces trajectoires d’une écriture concise et puissamment évocatrice. Il écrit ainsi un grand texte sur l’incompréhension et la construction de la peur de l’autre.
 
Extraits interprétés par Victor Oliveira et  présenté par le Centre Culturel Camoes, dans le cadre de La nuit de la littérature 2020 en vidéos, par le FICEP.






Mia Couto, trad. Elisabeth Monteiro Rodrigues – Les sables de l'empereur – Métailié – 9791022609876 – 25 €

Dossier - La nuit de la littérature 2020 : Paris ouvert aux auteurs 



[Source : www.actualitte.com]

segunda-feira, 3 de junho de 2019

Ouça Eduardo Galeano

Documentário ‘Eduardo Galeano Vagamundo’ homenageia o escritor uruguaio com personalidades como Ricardo Darín e Mia Couto

                                                       Ricardo Darín em 'Eduardo Galeano Vagamundo'.

Escrito por MARINA ROSSI

“Escrever é a única coisa que eu consigo mais ou menos. Então não posso viver sem escrever. Porque além do mais, eu gosto. Para mim não é um suplício escrever. Escrever é uma festa”, disse Eduardo Galeano, em uma entrevista em outubro de 2009, no jardim de sua casa. Naquele dia, o escritor uruguaio falou de sua profissão, vida, seus livros, as histórias que contou e as pessoas que cruzaram seu caminho. A entrevista, gravada em preto e branco, foi o ponto de partida para a produção do documentário Eduardo Galeano Vagamundo, do diretor Felipe Nepomuceno, cuja estreia mundial ocorreu durante o 28º Cine Ceará, que acontece esta semana em Fortaleza.
O filme mescla trechos dessa entrevista com a leitura, por personalidades, de alguns de seus contos e crônicas latino-americanas. O ator argentino Ricardo Darín, o escritor moçambicano Mia Couto, o ator Paulo José, o artista plástico Francisco Brennand e o poeta Armando Freitas Filho são algumas delas.
Assim como a entrevista, as únicas cores usadas no filme são o preto, o branco e, vez ou outra, o vermelho. E por trás dessa escolha, há uma explicação. “Me lembra muito a escultura de Oscar Niemeyer no Memorial da América Latina, em São Paulo”, disse Nepomuceno após a exibição. “O vermelho é como uma veia”. Nepomuceno se refere à escultura de concreto em forma de mão, mas que também é o formato do bloco dos países latino americanos, com uma faixa vermelha em referência ao sangue escorrendo. Ou à obra de Galeano As veias abertas da América Latina. Ou aos dois.


As referências do documentário, porém, não têm como objetivo contar a história de vida do escritor, morto em abril de 2015, aos 74 anos. “Não tenho a pretensão de fazer um filme biográfico, sobre a vida dele”, disse o diretor. Talvez porque Nepomuceno fosse muito ligado ao escritor. Filho do jornalista Eric Nepomuceno, amigo de Galeano, Felipe cresceu muito próximo à família do escritor uruguaio. A proximidade inclusive fez com que uma das filhas de Galeano, Florência Hughes, estivesse presente na estreia. “Papai vivia a um metro e vinte de distância do chão”, metaforizou ela, no dia seguinte à exibição do filme, ao descrever a leveza e sintonia em que o pai vivia. “E gostava muito do silêncio”.
Não à toa, a ausência de som é parte do filme, que entre algumas frases - ou leituras - e outras, deixa uma lacuna para que o espectador possa assimilar o que acabou de ouvir. Algumas parecem vindas de bancos de imagem, mas, de fato, chamam à reflexão. De qualquer forma, o objetivo se cumpre: depois de ouvir Galeano em Eduardo Galeano Vagamundo, cujo nome já é uma homenagem a uma de suas obras, é muito provável que o espectador saia do cinema com vontade de ler todas as obras do escritor. Por enquanto, o filme não tem dada para estrear nos cinemas.

[Fonte: www.elpais.com]



quinta-feira, 25 de abril de 2019

Mia Couto: “A l’Àfrica, el silenci no pesa”

Ha passat: algú espera que Mia Couto sigui una dona negra i es troba amb un home blanc. Pel nom i per l’origen: Moçambic. Un desajust que ell –escriptor– ha treballat amb humor i intel·ligència. Ahir, Couto seia al Saló de Cent de l’Ajuntament de Barcelona. Era el pregoner d’aquest Sant Jordi. Ha estat traduït al català en dues ocasions: La confessió de la lleona i Terra somnàmbula. Totes dues obres les ha editat Edicions del Periscopi, és a dir, l’ham despert d’Aniol Rafel. En castellà, l’acull Alfaguara. Àfrica (la visió del món des del continent, els resultats de la colonització, les llengües…) va copar bona part de la conversa que Couto va mantenir amb Anna Guitart. El moçambiquès va rebre el 2013 el Prémio Camões, el més important de la literatura portuguesa (l’han rebut Miguel Torga o Lobo Antunes).
Mia Couto signa el Gran Llibre de Sant Jordi.
Escrit per Gerard E. Mur

Era la primera diada de Couto. L’escriptor angolès José Eduardo Agualusa, “gairebé un germà”, l’hi havia explicat què es trobaria: “Una cosa molt especial”. “Estava alerta, però: s’entusiasma amb tot”. Couto va elogiar el que, segons ell, és “un encreuament entre el llibre i la flor, la conjugació de dues felicitats”. “És una festa que no pot deixar indiferent a ningú. Barcelona podria exportar-la i jo podria ajudar-hi fent-la arribar a Moçambic”. La relació dels moçambiquesos amb els escriptors és significativa: “Ens tenen un respecte que no mereixem. Ens paren pel carrer. Ens consideren missatgers. ‘Has de dir això’, ens demanen”.
Guitart va començar l’itinerari de la conversa per l’inici, pels pares. La família de Couto va arribar a Moçambic fugint de la dictadura de Salazar. L’escriptor neix el 1955 a Beira, “ciutat colonial i caòtica” on també creix. Davant de casa –diu– hi tenia Àfrica. Les primeres històries seran orals. Els pares l’animaven a sortir fora i relacionar-se. “Escolta!”, li deien. Així va començar a escriure: escoltant. Aquest “univers de l’oralitat” és fonamental per entendre l’obra, el recorregut i les fixacions de Couto. També els seus pares eren grans narradors d’històries, “com tots els emigrants”. “Eren posseïts per l’encant que provocaven els relats. Narrant resolien alguna cosa de la distància i l’enyorança de la seva terra”. Contar era un bàlsam. Avui, Couto assegura que no recorda cap d’aquestes històries. Sí que ha retingut, però, “el sentiment”. “Tenia els pares només per a mi. Es deixaven travessar per la màgia que es produïa durant la narració”.
El concepte de “l’altra banda” és una de les altres claus per entendre l’univers literari de Couto. L’altra banda del carrer. L’altra Àfrica. Les dues Àfriques. Dos mons. L’escriptor parla de “travessar la frontera”, arribar a un lloc “perillós, desconegut”. Animat pels pares, dèiem. Una invitació a la integració total. “Escoltava les històries de l’altre costat. Des de nen em vaig quedar repartit entre aquests dos mons. Més tard vaig entendre que havia de fer la traducció entre tots dos”. La poesia serà l’eina escollida: “Només la poesia podia refer la costura entre les dues parts”. Couto s’accepta com un poeta que escriu prosa: “Quan escric una novel·la sento que estic al límit de la poesia”. Té una visió del món profundament poètica (i no necessàriament romàntica).
La traducció –explica Couto– és l’adaptació de dues maneres de veure el món. En el seu cas, una d’occidental (portuguesa i colonial) i una altra d’africana (moçambiquesa i oprimida). La llengua, per exemple, serveix per entendre l’abisme que s’obre entre aquests dos mons: “A l’Àfrica tenen una idea circular del temps. En cap de les llengües de Moçambic no hi ha una paraula per dir ‘futur’”. Tampoc tenen un mot exacte per referir-se a la ‘natura’. Aquesta absència, que podria intuir-se –erròniament– com una pèrdua (com una llengua menor) és, senzillament, “una altra manera d’entendre el món”. La natura està pertot. Integrada en tots els àmbits. No els cal una paraula: “No cal assenyalar-la”. “La filosofia africana suggereix que no som amos del món, que no podem tenir un títol de propietat”. En aquest cas, una paraula.
També les formes de comunicació divideixen el carrer en dos: “A l’Àfrica es parla amb el cos. No només amb la llengua. El cos és lliure per dir coses. El narrador d’històries utilitza tot el cos”. El concepte d’història torna a marcar una divisió. “La història està guardada en un bagul primitiu. Abans del temps ja existia aquest bagul. Els africans consideren la història un personatge. I cal tancar-les, les històries. Tornar-les al seu lloc, al bagul. Les històries tenen, a més, una presència física”. Couto explica que les històries, si no es tanquen, deixen al públic “embogit”. “La malaltia de somiar”, en diuen. L’autor, és clar, fa que els lectors somiïn amb ell. De fet, Couto sempre apareix sintetitzat com un “narrador d’històries hipnòtic”. També com un “gran creador lingüístic”. La seva obra conté novel·la, assaig, relat, crònica, diaris, etc.
Conèixer Àfrica ha fet que Couto hagi hagut de “desaprendre” el que va aprendre a l’escola. S’ha “qüestionat les eines”. Ha enderrocat una “visió còmoda del món”. Per exemple: ara sap que el silenci pot dir coses. “Puc utilitzar el silenci com l’utilitzen els africans. En el silenci no hi ha una absència sinó una presència. Hem de deixar que s’expressi sense temor. A Europa, un silenci és incòmode. A l’Àfrica, en canvi, el silenci no pesa”.
A banda de l’ofici d’escriptor i periodista, Couto també ha exercit de biòleg: “Soc una persona seriosa”. La biologia el va dur a un descobriment concloent. En un camp de treball, sense casa, enmig de la foscor, fora de la tenda on dormia, un lleó va matar un home. Alertat, Couto va sortir de la tenda. “El lleó és aquí encara”, van dir-li. Ell va tornar a tancar-se sota la lona, on va adonar-se que seguia indefens. “Ple de por”, va començar a escriure en un bloc de notes. “L’escriptura és el meu aixopluc”, reflexiona. “El refugi quan em desborda una por insuperable”. Escriure –diu– també li ha servit per no abandonar en l’oblit a amics periodistes assassinats durant la guerra civil de Moçambic.
A la novel·la Terra somnàmbula aborda aquest conflicte. Una guerra personal: Couto va treballar per al FRELIMO. “És l’únic llibre que m’ha fet mal escriure”, apuntava ahir. Hi tracta, és clar, la mort. La relació amb els morts. Hi ha diàlegs entre vius i morts: pares, avis, gent desapareguda. Aquí aprofita per parlar de l’assumpció de la mort a l’Àfrica. “Àfrica m’ha ajudat a superar la mort del meu pare. Era com si el meu pare hagués canviat de condició. Existeix dins meu com una veu. Està present d’una manera diferent”. Couto sent gratitud pel continent: “M’ha ajudat a gestionar la mort. Els africans no senten els morts com una desaparició. Els morts són aquí, entre nosaltres”. 
“Puc escriure sent una altra persona”, diu, finalment, quan parla sobre la discordança que causa el seu nom i origen en algunes persones: “Homes o dones, els personatges habiten dins meu com una frontera”.

[| Foto: ACN - font: www.nuvol.com]

quinta-feira, 12 de julho de 2018

“A Louca de Serrano” conquista o Prémio Pen de Tradução

Entre as obras de 17 países distinguidas com o Prémio Pen Reino Unido de Tradução de 2018 encontra-se o romance da escritora cabo-verdiana Dina Salústio, “The Madwoman of Serrano” na versão traduzida pela editora Dedalus Books.



PorCHISSANA MAGALHÃES

A Louca de Serrano, adaptada à língua inglesa pelo tradutor Jethro Soutar, foi finalista ao lado de traduções de outros 9 idiomas, sendo uma de apenas duas em língua portuguesa. “Resistance”, do escritor brasileiro Julián Fuks, traduzida para o inglês por Daniel Hahn, da editora Charco Press, era a outra.
No seu perfil da rede social Facebook, a escritora cabo-verdiana tem recebido dezenas de mensagens de felicitações de amigos e instituições a quem manifestou agradecimento pelas “palavras de apoio”.
O Ministério da Cultura e das Indústrias Criativas publicou na sua página um comunicado onde diz ter sido com “elevada satisfação e regozijo que o Ministério da Cultura e das Indústrias Criativas (MCIC) recebeu a informação que a escritora cabo-verdiana, Dina Salústio, é a vencedora do Prémio PEN de Tradução com a obra “A Louca do Serrano””.
“A distinção (…) é um orgulho para Cabo Verde e um reconhecimento à mais expressiva e original voz literária feminina do actual panorama literário cabo-verdiano. É também um estímulo às escritoras cabo-verdianas e à internacionalização da literatura, dos contos, e da prosa no feminino”, lê-se também na informação publicada.
Aquando da divulgação das obras finalistas pelo comité Writers in Translation a organização fez notar que “pela primeira vez, a maioria dos títulos vencedores é de mulheres, incluindo a primeira romancista de Cabo Verde a ser traduzida para o inglês”.
Em setembro de 2016 Dina Salústio já tinha sido galardoada pelo Pen Club Galiza (Espanha) com o Prémio Rosalía de Castro para obra em língua portuguesa, uma distinção anteriormente atribuída a José Saramago, António Lobo Antunes, Sophia de Mello Breyner Adressen, Augustina Bessa Luis, Rubem Fonseca e Mia Couto.
“A Louca de Serrano”, publicado em 1998, foi a estreia da autora de “Mornas Eram as Noites” (premiado livro de contos traduzido para o castelhano, estando também prevista tradução para o italiano) no romance, sendo hoje estudado juntamente com outras obras da autora em universidades internacionais. O site da ONG brasileira Geledes destacou-o em 2010 como uma das “10 obras fundamentais da literatura africana de língua portuguesa” ao lado de títulos de Mia Couto, Luandino Vieira, Pepetela, José Eduardo Água Lusa e Paulina Chiziane, entre outros.
O seu segundo romance, “Filhas do Vento”, é de 2009. A escritora, que lançou em maio passado um novo livros de contos – “Filhos de Deus” - com a Acácia Editora, tem pronto um novo romance que deverá ser publicado ainda este ano pela Rosa de Porcelana editora. 
Jethro Soutar é um escritor e tradutor inglês que se tem especializado em traduções do espanhol e português. Na sua lista de obras traduzidas para o inglês encontram-se livros de autores argentinos, brasileiros, da Guiné Equatorial e, agora, de Cabo Verde.
O Prémio Pen Translates foi pela primeira vez lançado em 2012 com o propósito de encorajar editoras britânicas a publicar mais livros originalmente de outras línguas. O prémio é também um incentivo ao reconhecimento do trabalho dos tradutores. 

[Fonte: www.expressodasilhas.cv]