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domingo, 14 de junho de 2026

Cannes y las fronteras de la tolerancia

En sus películas galardonadas en Cannes, Mungiu, Pawlikowski y Zvyagintsev abordan un rasgo reconocible de nuestra época: las hondas fracturas ideológicas. 

Escena de Fatherland, de Paweł Pawlikowski.

Escrito por Ximena Hiriart Schyfter

Chéjov escribió que el trabajo del artista no consiste en resolver los problemas de su tiempo, sino en observarlos con claridad. No parece una coincidencia que Fjord, de Cristian Mungiu, Fatherland, de Paweł Pawlikowski, y Minotaur, de Andrey Zvyagintsev, las tres grandes ganadoras de la más reciente edición del Festival de Cannes, reflejen desde lugares muy distintos algo muy reconocible del momento histórico que estamos atravesando: la marcada polarización.

Ambientada en una remota ciudad noruega rodeada de fiordos y una blancura casi espectral, Fjord (Noruega – Francia – Rumania – Dinamarca – Suecia – Finlandia, 2026) sigue a una familia rumana que intenta construir una nueva vida lejos de Bucarest. Basada en la historia real de la familia Bodnariu, la película ganadora de la Palma de oro pone el sistema de protección infantil noruego en el centro de una disección moral tan aguda como deliberadamente ambigua. En su primera película rodada fuera de Rumania, Cristian Mungiu abandona el paisaje de su país, pero no sus obsesiones: las tensiones entre individuo y sistema, entre fe y burocracia, entre comunidad y exclusión. Sebastian Stan (El aprendiz) y Renate Reinsve (Valor sentimental) interpretan a Mihai y Lisbet Gheorghiu, una pareja perteneciente a una secta evangélica que educa a sus hijos bajo estrictas reglas religiosas.

Lo que le interesa a Mungiu no es juzgar, sino observar el choque entre distintos sistemas de valores. La película se pregunta dónde terminan los derechos de los padres sobre sus hijos y dónde comienza a intervenir la sociedad. Según ha dicho el director, las democracias suelen afirmar que protegen a las minorías, pero Fjord se pregunta por lo que ocurre cuando una minoría sostiene valores que la sociedad liberal considera moralmente inaceptables.

Uno de los momentos más reveladores ocurre cuando una maestra detecta un moretón en el cuello de una de las hijas y activa inmediatamente el protocolo escolar. La escena evita cualquier estallido melodramático: nadie levanta la voz, nadie parece particularmente cruel. Sin embargo, ahí aparece el mecanismo de violencia institucional que obsesiona al director. La sospecha se transforma casi instantáneamente en diagnóstico. Más adelante, durante un interrogatorio, Mihai intenta explicar en un noruego precario que le dio “una bofetada correctiva” a su hijo después de un conflicto doméstico, pero la barrera lingüística convierte cada frase en una admisión de monstruosidad. En otra escena, una trabajadora social enumera como evidencia de posible abuso el hecho de que los niños no tengan acceso a teléfonos, internet o música moderna. La conversación deja entonces de girar únicamente alrededor de la violencia física y empieza a acercarse a algo más perturbador: los límites de la tolerancia dentro de una democracia liberal.

Esa ambigüedad moral, tan característica en películas anteriores de Mungiu, aquí por momentos empieza a sentirse demasiado subrayada. Policías que manipulan las limitaciones lingüísticas del inmigrante y funcionarios atrapados en un racionalismo caricaturesco terminan inclinando el relato hacia una simplificación extraña en un cineasta normalmente tan preciso con las zonas grises. Aun así, Fjord conserva intacta la extraordinaria capacidad de Mungiu para transformar espacios cotidianos en territorios de tensión ideológica: una reunión escolar o un comedor familiar adquieren la densidad de un juicio moral permanente. Filmada por Tudor Vladimir Panduru en tonos azulados y metálicos, la película encuentra en el paisaje noruego una metáfora precisa de su universo ético: una superficie impecable bajo la cual las fracturas se desplazan lentamente.

Si Mungiu observa los límites de la tolerancia dentro de una democracia liberal, Paweł Pawlikowski desplaza esa fractura hacia una Alemania partida en dos.

En Fatherland (Polonia – Alemania – Francia – Italia, 2026), el director polaco sitúa al célebre escritor Thomas Mann (1875-1955) en una Alemania dividida no solo por fronteras políticas, sino por visiones irreconciliables sobre el futuro moral del país. El viaje entre Fráncfort y Weimar durante el verano de 1949 funciona como algo más que un recorrido diplomático: es el tránsito de un intelectual que intenta defender la existencia de una sola tradición cultural alemana en medio de una nación absorbida por la lógica de la Guerra fría. Mientras Occidente sospecha de él por aceptar la invitación soviética a Weimar, el Este intenta convertirlo en símbolo ideológico. Por eso el discurso sobre Goethe ocupa un lugar central dentro de la película. Más que una celebración literaria, funciona como una defensa desesperada de una tradición humanista alemana después del colapso moral del nazismo. Mann encuentra en Goethe una idea del amor ligada a la reconciliación, la lucidez y la responsabilidad ética; una forma de imaginar una identidad común en una Alemania fracturada política y espiritualmente.

Pawlikowski, que ganó el premio a mejor director ex aequo con Javier Calvo y Javier Ambrossi, desplaza rápidamente la fractura histórica hacia algo mucho más íntimo. A bordo de un Buick negro que atraviesa una Alemania todavía cubierta por las ruinas de la guerra, el director utiliza el viaje de Mann junto a su hija Erika para desenterrar tensiones familiares acumuladas durante años de exilio y silencio emocional. Interpretada por Sandra Hüller, Erika aparece menos como acompañante que como una presencia indispensable para sostener el mundo de su padre: organiza reuniones, administra crisis y protege la figura pública del escritor con una mezcla de devoción y agotamiento contenido. La familia llamaba a Mann “El Mago”, y Pawlikowski entiende perfectamente la ambivalencia de ese apodo: no solo alude a su genio literario, sino también a la distancia casi mítica que imponía frente a quienes lo rodeaban.

La película reitera el peso asfixiante de ser “los hijos de Thomas Mann”. Aunque Erika construyó una trayectoria propia dentro del teatro político y el cabaret antifascista, su identidad permanece absorbida por la monumentalidad intelectual del padre. Pawlikowski convierte esa dinámica en algo físico: Erika conduce, organiza y observa mientras Mann ocupa inevitablemente el centro de cada espacio al que entra. El reciente suicidio de Klaus, su segundo hijo, atraviesa silenciosamente toda la película. Mientras Thomas se refugia en Goethe y las discusiones sobre el destino moral de Alemania, Erika parece cargar sola con el peso emocional de la pérdida de su hermano gemelo. Ahí emerge una de las contradicciones más devastadoras de Fatherland: un hombre capaz de diagnosticar la fractura espiritual de un país entero es incapaz de enfrentar plenamente las heridas íntimas de su propia familia.

Con Minotaur (Francia – Letonia – Alemania, 2026), Andrey Zvyagintsev regresa a Cannes después de casi una década atravesada por una pandemia que casi le cuesta la vida y por una Rusia transformada irreversiblemente tras la invasión a Ucrania. Adaptación libre de La femme infidèle (1969) de Claude Chabrol, la película toma la estructura doméstica del thriller de adulterio original para convertirlo en algo mucho más oscuro: un retrato de una sociedad donde la corrupción moral, la violencia y las relaciones de poder se han vuelto indistinguibles de la vida cotidiana.

Zvyagintsev conserva el esqueleto narrativo de Chabrol –un marido que sospecha la infidelidad de su esposa y termina arrastrado hacia una espiral de violencia y encubrimiento– pero desplaza su significado político. En Minotaur, que recibió el Gran Premio del Jurado, la tragedia íntima ya no existe aislada del contexto histórico. La película transcurre en la Rusia de 2022, en plena movilización militar para Ucrania, donde el miedo, la negación y el oportunismo atraviesan cada espacio de la vida civil. Gleb, interpretado por Dmitriy Mazurov, es un empresario acomodado que vive con su esposa Galina y su hijo adolescente en una casa modernista protegida por vidrio, acero y dinero. Pero Zvyagintsev deja claro desde el inicio que ese confort depende directamente de una maquinaria política profundamente podrida.

Una de las escenas más reveladoras ocurre cuando las autoridades locales convocan a empresarios de la región para exigirles nombres de empleados que serán enviados a la guerra. El alcalde –sentado bajo una fotografía de Putin– les informa que Moscú necesita hombres, pero sin afectar la economía local. La escena condensa la lógica moral de Minotaur: las élites económicas y el aparato político funcionan como extensiones naturales una de la otra, conectadas por el privilegio y la administración burocrática de la violencia. Gleb incluso idea un mecanismo todavía más perverso: contratar nuevos choferes prometiéndoles salarios imposibles, sabiendo que serán reclutados antes de recibir el primer pago. Como en el mito que da título a la película, las personas terminan convertidas en sacrificios administrables.

Zvyagintsev encuentra algo todavía más inquietante en la forma en que esa lógica se reproduce dentro del hogar. Hay una escena devastadora entre Gleb y su hijo Seryozha, quien le confiesa que está siendo acosado en la escuela. Lejos de sugerir diálogo o protección institucional, el padre le enseña cómo sujetar al agresor por la ropa y amenazarlo con romperle la cara. “Solo amenázalo”, le dice. “El que empieza la pelea pierde por estúpido”. La escena funciona como un ritual de aprendizaje masculino donde la intimidación aparece como lenguaje natural del poder. Zvyagintsev sugiere que la violencia del Estado no nace únicamente en oficinas gubernamentales o centros de reclutamiento, sino también en los pequeños gestos domésticos con que la agresión se transmite como mecanismo legítimo de supervivencia.

Incluso los momentos aparentemente banales quedan contaminados por esa atmósfera de degradación moral. Durante una cena entre empresarios y sus parejas, una mujer cuenta un chiste obsceno sobre un hombre con un pene diminuto que intenta conseguir trabajo en una película porno porque “todas las películas necesitan antihéroes”. La escena posee un humor cruel y absurdo, pero también funciona como síntoma de una clase alta atrapada entre el cinismo, el vacío emocional y el autodesprecio. Nadie en Minotaur parece verdaderamente sorprendido por la corrupción o la violencia; todos han aprendido a convivir con ellas.

Ahí reside la fuerza más perturbadora de la película. Zvyagintsev transforma el thriller conyugal de Chabrol en una radiografía de una sociedad atravesada por la negación moral. El adulterio, el asesinato y el encubrimiento no aparecen como anomalías, sino como prolongaciones naturales de un sistema donde el poder siempre encuentra la manera de justificar sus propias atrocidades.

Quizá por eso el palmarés de este año resulta tan revelador. Aunque parten de geografías y conflictos distintos, FjordFatherland y Minotaur terminan encontrando algo profundamente reconocible en el presente: sociedades atravesadas por fracturas ideológicas cada vez más difíciles de reconciliar. ~

 

[Fuente: www.letraslibres.com]

terça-feira, 7 de abril de 2026

Elogio à leitura em tempo de eliminar Saramago

Chegou às livrarias um quarteto imperdível: Thomas Mann, Espinosa, Wittgenstein e Proust. Bons exemplos de escritores cuja obra sobreviveu a quem a quis apagar, como a religião e o nazismo.

O escritor Thomas Mann em 1936, momento em que se dá ascensão do nazismo e a proibição de vários livros.

Escrito por João Céu e Silva

O leitor português recordará Thomas Mann por várias vias: a do romance, devido à Montanha mágica, a da novela devido à Morte em Veneza, dois entre tantos outros títulos que estão a ser reeditados em Portugal após os direitos de autor dos seus livros terem entrado no domínio público. No entanto, este regresso de Thomas Mann tem um benefício inesperado, a reunião de muitos dos seus ensaios e a tradução para a língua portuguesa numa edição de responsabilidade e prefaciada pelo germanista da Universidade de Coimbra, António Sousa Ribeiro.

O tradutor começa por enquadrar o género ensaio no longo prefácio que antecede a recolha de dezoito textos, que “a partir do gesto fundador de Montaigne, havia muito que ganhara direito de cidadania nas letras europeias”, e relacionar o registo com a exaustiva produção de Mann. O conjunto de ensaios começa com A minha vida num relance, texto solicitado pela Academia Sueca após ter recebido o Nobel da Literatura, e no qual desfaz o provável bom comportamento que um escritor galardoado deveria ter tido enquanto aluno: “Detestava a escola e, até ao final, não estive à altura das suas exigências.” Justifica este comportamento pela sua “indolência”, entre outras razões, acabando por confessar que tudo teve a ver com a escolha errada do curso. Percebe-se nestas “confissões” que a prática literária estava bem mais certa para Mann do que ser comerciante, como era suposto.

Sousa Ribeiro abre com o seu prefácio as portas para as quinhentas páginas que se seguem deste volume intitulado, simplesmente, Ensaios e consegue oferecer um bom roteiro para o que se irá conjugar entre o autobiográfico e o futuro de uma carreira como a conhecemos. É interessante rever um percurso literário e as sensibilidades do escritor; como uma narrativa inicial, Perdida; de outra, o pequeno senhor Friedemann, até publicar Os Buddenbrooks em dois volumes. A partir daí, tudo o mais que veio a publicar é história. Como refere o prefaciador, estamos perante um autor que após um discurso em 1922, a propósito do assassínio de Walter Rathenau, fez com que Thomas Mann “traduzisse a adoção definitiva da figura do intelectual público” e que foi sempre prevalecendo numa “figura de escritor associada com clareza à defesa da ideia republicana”. Após o exílio no ano de 1933, pode ler-se nestes ensaios, Mann impôs a sua visão crítica do nazismo, regime que em muito contribuiu para o romance O doutor Fausto. Daí que este Ensaios, tal como a leitura das suas alocuções aos microfones da rádio durante a II Guerra Mundial, devam merecer uma boa atenção nestes tempos em que o mundo está perante uma complexa encruzilhada. 


ENSAIOS

Thomas Mann

Relógio D’Água

504 páginas


O historiador Ian Buruma, especialista no Japão e na China, dedicou-se a um filósofo neerlandês que diz muito aos portugueses, Espinosa, e publicou há dois anos um volume intitulado O Messias da Liberdade, recentemente traduzido por Jorge Melícias. O texto começa com o capítulo O Espinosa de cada um de nós e termina com Espinosismo, atravessando entretanto vários momentos da vida e do pensamento deste protagonista, como o relatado no capítulo Nascido para o confronto. Tudo começa pelo fim do filósofo: “Os ossos de Benedictus, ou Baruch ou Bento de Espinosa estão enterrados nos terrenos de uma bela igreja protestante barroca na localidade neerlandesa de Haia”. As páginas que se seguem pretendem contar o significado do que foi a vida do filósofo que tem influenciado tantos pensadores (Marx e Freud, por exemplo); relatar a grande crise filosófica e teológica de 1656, que prestigiou em muito as suas teorias no confronto com as de Descartes, ou a relação epistolar com Leibniz, entre muitas particularidades a que Buruma dá atenção neste trabalho biográfico e filosófico. Curioso o aviso que deixa nas últimas páginas: “A sua defesa da liberdade de pensamento foi absoluta”.     


Ian Buruma

ESPINOSA – O MESSIAS DA LIBERDADE

Quetzal

296 páginas


Se se procura um dos filósofos mais desconcertantes e ao mesmo tempo herdeiro da filosofia tradicional, uma das respostas mais interessantes está em Ludwig Wittgenstein. Daí que esta espécie de enciclopédia intitulada Ludwig Wittgenstein - filosofia na era dos aviões (tradução de Jorge Melícias) seja muito oportuna para quem queira em poucas e certeiras penadas conhecer o seu pensamento e, principalmente, a sua personalidade. O autor, Anthony Gottlieb, faz uma resenha bem extensa do percurso do filósofo, mostrando a sua difícil forma de ser, por exemplo, citando Keynes aquando do regresso de Wittgenstein a Cambridge: “Bem, Deus chegou”. Muitas das boas páginas desta biografia devem-se ao relato da relação entre o filósofo e Bertrand Russel, uma cumplicidade que viria a terminar menos bem. Não será por acaso que sobre Wittgenstein um colega tenha dito: “Fez com que a nossa geração de filósofos se tornasse insegura em relação à própria filosofia”. 


LUDWIG WITTGENSTEIN

Anthony Gottlieb

Edições 70

205 páginas

 Apesar de se terem passado 120 anos sobre a escrita de Elogio da leitura, o texto e futuro prefácio para um livro de John Ruskin, o que nele escreveu Marcel Proust ainda hoje tem uma enorme atualidade. Quanto mais não seja porque permite aos leitores de agora compreenderem o significado dos clássicos e de como os antigos autores-escultores utilizavam a língua do seu tempo e o que nela incorporaram a partir da sua capacidade inventiva. Feito de poucas páginas, será o melhor volume para contrariar os desmandos de quem quer diminuir José Saramago e a única obra em português capaz de ter interessado àquele prémio chamado Nobel.

 


ELOGIO DA LEITURA

Marcel Proust

Guerra & Paz

101 páginas

A BIBLIOTECA DE ALEXANDRIA

Desde há um mês que a editora Quetzal está a publicar várias obras numa coleção a que deu o nome de A biblioteca de Alexandria. Os primeiros dois volumes que chegaram às livrarias foram A vida de Lazarillo de Tormes e suas fortunas e adversidades, datado de 1554 e de autoria desconhecida, e o clássico Robinson Crusoe, datado de 1719 e de Daniel Defoe (respectivamente traduzidos por Margarida Amado Acosta e João Pedro Vala). Seguindo a proposta que deu origem à biblioteca mais importante da antiguidade, a de preservar o conhecimento e o saber através de textos impressos, esta coleção vai ter um terceiro volume ainda esta semana, o romance A cidade e as serras de Eça de Queiroz.

As histórias que contam são bem conhecidas: a vida do jovem pobre Lázaro, que convive com uma sociedade pouco justa e humana, numa narrativa que tem seduzido milhões de leitores desde há quatro séculos; com menos cem anos de publicado que o anterior romance, a difícil sobrevivência de um náufrago transformou-se num clássico da literatura da aventura e de carácter lutador; datado de 1901, a vida de Jacinto tem interessado e divertido com o seu humor uma enorme corte de leitores que “viajam” de Paris para o Douro com um protagonista tipicamente português.







[Fonte: www.dn.pt]

quarta-feira, 1 de abril de 2026

Literatura e traduccion

Dera Hèsta des letres catalanes me platz destacar era intervencion de Carles Rebassa premiat damb eth Sant Jòrdi de Novèla

Escrich per Jusèp Loís Sans Socasau

Era poesia a estat protagonista darrèrament ena Val d’Aran. Eth dissabte passat, dia 21, dia internacionau dera poesia, ena Bibliotèca de Vielha, organizat peth Musèu dera Val d’Aran, se liegeren pendent mès d’ua ora poesies en ueit idiòmes diferents. Eth dia d’abans en Les se viuec era hèsta damb recitacion de poesies en aranés pes mainatges des estudis deth Baish Aran. 


Eth dissabte anterior, 14 de març gaudírem ena libreria Era Alquimia de Vielha dera presentacion d’ua interessanta traduccion de poesia ar occitan aranés. Era presentacion siguec organizada per Institut d’Estudis Aranesi sus era òbra Incinerar eth mite. Era autora ei Merche Llop, aragonesa, militanta des lengües, activista literària dera identitat. Era traduccion ar aranés ei de Ramon Sistac, membre der IEA-AALO. Aguesta òbra compde damb sies edicions en versions bilingües deth castelhan damb er aragonés, eth catalan, er euskera, eth galhèc, er asturian, ce qu’ei ua mòstra der activisme lingüistic de Merche Llop. Pendent era presentacion, autora e traductor mos obsequièren damb era lectura de quauqu’un des poèmes, gaudírem d’aqueth plaser pròpri dera literatura medievau eth «gòi dera lengua». 


Aqueth madeish dia en Catalonha, en Barcelona, viuérem era Nit de les lletres Catalanes, organizada peth IEC e Omnium, coma ua grana hèsta d’exaltacion dera lengua. Ena hèsta s’entreguèren diuèrsi prèmis as creadors e entre eri non i faltec eth reconeishement ara traduccion, en prèmi deth PEN catalan Montserrat Franquesa que s’entreguèc a Ramon Monton pera traduccion ath catalan d’ua òbra, enorme, longuíssima, der aleman, de Tomàs Man, qu’en occitan aranés se titolarie Jusèp e es sòns germans


Des publicacions en catalan, ua quantitat fòrça nauta, apruprètz ua tresau part corresponen a traduccions. E per çò que hè ara varianta aranesa gaudim d’obres importantes coma Alícia en país des meravilhes, traduïda per Tònho Castet, Eth Petit Prince traduïda per Verònica Barés, Eth Nau Testament òbra de Jusèp Amiell, Dòn Quishòt d’Era Mancha... e fòrça mès òbres encara que non agen tant de reconeishement internacionau: Solitud, Pèira de tartèra, Nocturn aranés... Tota era lengua occitana ei cargada de riques traduccions. 


Era traduccion ei un art inseparable ena construccion dera identitat lingüistica. Tà hèr ua bona traduccion cau enténer era òbra ena sua globalitat, conéisher era lengua de gessuda e era d’arribada, compréner era realitat e era societat... Ua bona traduccion ei ua òbra d’art. 


Era traduccion a importància ena conservacion e ena promocion dera lengua e enes lengües damb pòca socializacion encara mès. E aciu non podem deishar de nomentar per enèsim viatge er enorme trabalh d’Antòni Nogués, traductor de mès de cincuanta òbres dera literatura internacionau ar aranés; ei eth traductor mès prolific ar occitan. Mos a demostat qu’era estructura der occitan ena sua varianta aranesa ei tan elaborada coma entà traduïr òbres deth castelhan, der anglés, deth francés, der aleman, der italian, deth grèc, deth latin, der arab, deth rus... 


Però ath delà d’Antòni, ath que non poderam reconéisher era sua grana contribucion, d’auti apòrten damb petites contribucions eth reconeishement dera lengua e dera identitat, coma ei eth cas de Merche Llop e Ramon Sistac.  


I a dus petits exemples que m’an arribat enes darrères setmanes e que mereishen eth mèn petit reconeishement: eth prumèr entà un mètge qu’exercic ena Val d’Aran e qu’a aficions literàries. Se cride German, ei d’origen sudamerican e a escrit un recuelh de condes. Eth madeish assomís era sua publicacion en aranés a mès d’en castelhan. Eth dusau exemple ei entà Xavier Frias, filològ e romanista, autor de mès de 50 òbres en castelhan, galhèc e asturian, prologaire deth darrèr diccionari aranés-castelhan, òbra de Francisco de la Hoz Méndez. Xavier a escrit ues petites òbres de teatre damb finalitat educativa. Se titole Teatristòries e vò hè’c arribar as escòles araneses. Eth madeish se’n responsabilize. Son activistes des lengües, persones qu’encara que non empleguen era lengua nòsta de forma abituau la volerien projectar e projectar-se a trauès sòn.  


Era traduccion ei creacion, potenciacion d’ua creativitat personau e eth resultat ei ua naua òbra, a personalitat pròpria e era òbra traduïda a de considerar-se en definitiva damb personalitat particulara, que neish originàriament dera originau, dera prumèra. Era traduccion a d’imitar eth tèxte originau, però tanben l’a de transformar; a d’emplegar sentits, valors, arnesi, pròpis dera lengua ara que se traduís e es cambis son inevitables.   


Dera Hèsta des letres catalanes me platz destacar era intervencion de Carles Rebassa premiat damb eth Sant Jòrdi de Novèla (me permeti méter occitan en lòc de catalan): «Èm aciu, pr’amor qu’auem lengua, aguesta lengua; se n’auéssem ua auta seríem d’autes causes, però non açò e aciu. Ara e aciu. E sense lengua non i a país, ne libres, ne projectes, ne ”rondalhes”, ne estratègies, ne arren. Sense er occitan, nosati non i èm».


Jusèp Loís Sans Socasau ei èx-president der Institut d'Estudis Aranesi-Acadèmia Aranesa dera Lengua Occitana (IEA-AALO)


[Sorsa: www.jornalet.com]

domingo, 8 de março de 2026

La millor traducció de l’any

Carles Dachs, Ramon Monton, Xavier Pàmies i Pau Vidal són els quatre finalistes del Premi Montserrat Franquesa de Traducció del PEN Català

Dolors Udina, Carles Dachs, Pau Vidal, Ramon Monton i Xavier Pàmies

Escrit per Bernat Puigtobella

El PEN Català ha reunit aquesta setmana els quatre traductors finalistes del Premi de Traducció del PEN Català, que es concedirà el dia 14 de març en el marc de la Nit de les Lletres Catalanes. En un col·loqui moderat per Dolors Udina al CCCB, cadascun dels finalistes ha parlat de la seva experiència traductora i l’admiració que els desperta l’obra que ha traduït 

Carles Dachs, el debutant d’aquest quartet, ha traduït per primera vegada una obra literària de l’hongarès, una llengua difícil. Des de la mort del traductor Eloi Castelló havíem quedat orfes de traductors de l’hongarès i Dachs ara ha agafat el relleu, després d’haver passat uns anys fent de lector de català a Budapest.  

Dachs ha expressat el seu agraïment al professor Kalman Faluba, autèntic pare de la catalanística a Hongria, que als anys vuitanta havia traduït fins i tot obres de Dezső Kosztolányi al català. Dachs diu que la revisió del professor ha estat la part més interessant del procés de traducció.

Dachs diu que traduir Tango satànic (Cràter Edicions) de László Krasznahorkai és la feina més difícil i divertida que ha fet mai. Es mostra meravellat per l’estil de l’autor, que escriu tal com parla, amb frases llarguíssimes que van fent meandres sense que el lector perdi mai el fil. El jurat del premi Montserrat Franquesa ha declarat finalista Tango satànic perquè “la traducció de Dachs flueix amb molta força, naturalitat i una llengua molt expressiva”.  

Per Dachs, que va viure prou temps a Hongria per aprendre’n l’idioma, el repte més gran ha estat vessar al català la sintaxi de l’autor, però també traduir un món pel qual no tenim paraules en la nostra llengua. Aquest esforç de traduir Krasznahorkai ha valgut la pena, perquè ha fet que el català anés a llocs on no havia estat mai”, sosté Dachs.

Ramon Monton arriba a la final del premi Montserrat Franquesa gràcies a la traducció de Josep i els seus germans, de Thomas Mann, que Comanegra publica en quatre volums, dels quals tres ja són a les llibreries. El jurat ha manifestat que “la traducció de Ramon Monton d’aquest llibre monumental de Mann és magistral. Malgrat la dificultat del text i la llargada de les frases, la lectura en català és una joia. La traducció ha hagut de representar un esforç titànic per facilitar-ne la lectura: és com si hagués desmuntat un rellotge per tornar-lo a muntar peça a peça en català”.

Fa una vintena d’anys un servidor va encarregar a Monton la traducció de Neue Leben d’Ingo Schulze, una novel·la de 800 pàgines, que ens va presentar de manera impecable i es va publicar a Pria. “Fa anys que tradueixo novel·les llargues i denses i m’agrada molt traduir aquests tipus d’obres”, diu el traductor. 

Fa uns mesos Ramon Monton escrivia a Núvol a propòsit de Josep i els seus germans que “quan Thomas Mann afirma haver vençut el pànic físic que li inspirava la magnitud de l’empresa que s’havia proposat en emprendre el descens als inferns a través de l’abisme dels mil·lennis fins al pou i als prats del present de Josep i va agafar prou forces per enfrontar-se al repte a la capacitat humana que ell mateix s’havia proposat, no devia tenir una sensació gaire diferent a la que tenim els traductors que ens endinsem en aquesta immensitat literària”.

Col·loqui amb els traductors finalistes del premi de Traducció Montserrat Franquesa 2026

“Thomas Mann fa impressió. Jo m’hi vaig llançar, m’hi vaig anar ficant i m’ho vaig començar a passar bé. La traducció té un punt vocacional, però gràcies a la confiança i l’acompanyament dels editors de Comanegra, Jordi Puig i Alba Cayón, vaig tirar endavant fins a traduir les 2.000 pàgines que fa aquest llibre”. Monton explica que ha pogut disposar d’una edició anotada de l’original de Josep i els seus germans, que li ha servit de guia a l’hora de documentar-se per traduir referències filosòfiques o a la cultura egípcia, des de topònims fins a noms de divinitats. Per sort Internet és plena de recursos que faciliten molt la feina.

“Ha estat un repte no perdre’m en les frases llargues de Mann i reproduir bé el seu sentit de l’humor, que s’amaga rere la seva solemnitat. Ha estat molt agraït riure amb Mann i connectar amb la seva inmensa saviesa”, diu Monton. 

“Thomas Mann va escriure Josep i els seus germans des de l’exili americà que per ell, que fugia del nazisme, va ser un oasi”, afirma Monton. “I per mi també ha estat com un oasi. I espero que ho sigui també per al lector. Traduir és una forma d’escriptura però també pot ser una forma de teràpia”.

Xavier Pàmies és finalista gràcies a la seva traducció de l’anglès de la novel·la Els guardians de la casa (L’Agulla Daurada), de Shirley Ann Grau, una autora poc coneguda a casa nostra que va guanyar amb aquesta novel·la el premi Pulitzer l’any 1965. El jurat ha valorat “la llengua rica i vibrant que desplega Pàmies en la seva traducció, que reflecteix un coneixement profund de la seva tasca i de la riquesa de la llengua”. Pàmies és un traductor d’una gran fiabilitat, que dona una gran tranqui·litat a l’editor.

Pàmies ha reconegut que la literatura del Mississippí no presenta la dificultat de les dues obres anteriors. “Els guardians de la casa és una obra ben travada i la dificultat més gran ha consistit a reflectir la naturalitat de l’original, que no sempre és fàcil. “Aquí com a traductor, has de ser capaç de passar-ho a la teva llengua i que el lector continuï veient el paisatge del Mississippí rural, no un mas d’un poble d’Osona”. Pàmies també s’ha hagut de documentar per trobar termes de flora i fauna de la zona. Gràcies al TERMCAT i La història natural dels Països Catalans ha pogut resoldre molts dubtes.   

Pàmies ha tingut la sort que ja estava familiaritzat amb la literatura del Mississipí. Fa uns quants anys va traduir Matar un rossinyol de Harper Lee, i recentment ha publicat a Proa la traducció de Huckleberry Finn que tant ens mancava. Totes aquestes obres tenen força diàlegs amb llenguatge col·loquial. “Sempre procuro que no es noti que és una traducció. Quan he de triar entre la literalitat i la versemblança, em quedo amb la versemblança. A vegades, en certes traduccions, acabem veient patrons que són massa arrapats a l’original, quan pots fer servir recursos idiomàtics del català que són molt rics. Sovint, mentre vas buscant una solució, el cervell n’acaba trobant una de millor”, explica Pàmies, que ha creat un directori obert a Internet on ha anat recollint equivalències lèxiques entre el català i l’anglès, una llista complementària del diccionari anglès-català de l’Enciclopèdia. Trobareu més informació a l’article Els blogs de Xavier Pàmies publicat a Núvol.

Pau Vidal ha estat seleccionat per la seva traducció de l’italià de Ferrocarrils de Mèxic (La Segona Perifèria) de Gian Marco Griffi. El jurat ha considerat que “Vidal ha traslladat amb elegància i creativitat els diferents registres de la llengua, ha hagut d’adaptar molts jocs literaris i se n’ha sortit amb mestria. En la seva traducció, molt juganera, ha pres la decisió de pensar com podia aportar color a la història per als lectors en català”.  

Vidal ha comentat que l’acció d’aquesta novel·la, situada al Piemont, queda lluny de la Itàlia del Sud que ell considera casa. Griffi narra la història d’un soldadet que rep l’encàrrec absurd de dibuixar un mapa dels ferrocarrils de Mèxic. “Amb un vocabulari frondós (excessiu a propòsit, per hilarant) i una ambició desbocada, aquest tour de force de 665 pàgines es va publicar en una petita editorial italiana que, gràcies al boca-orella i a la sort merescuda, es va convertir en un best-seller candidat al premi Strega. Té un aire postmodern, amb una mica de realisme màgic, recorda el ventall polifònic de Los detectives salvajes i proposa jocs literaris que, salvant les distàncies, evoquen l’esperit dels OuLiPo”, escrivia Sergi Saranga a Núvol.

L’editor català, Miquel Adam, en va contractar els drets amb un gran entusiasme, convençut que Vidal era el traductor idoni per encarar-s’hi. L’autor italià comparteix amb el seu traductor català el gust pel parlar col·loquial, l’enginy verbal i la facilitat per moure’s pels marges de la llengua. L’obra conté un crucigrama que és crucial per la comprensió de la novel·la i la traducció demana la traça d’un verbívor capaç de trobar una solució anàloga que funcioni en català. Vidal, que és un detractor de l’insult insuls, ha connectat amb els renecs que abunden en aquesta novel·la. “Sento una debilitat per la gent que renega bé. Aquí hi ha molt repertori i també insults de creació pròpia”.

Dissabte 14 de març sabrem qui s’emporta el Premi Montserrat Franquesa de Traducció 2025, dotat amb 4.000 euros. Si voleu saber qui era Montserrat Franquesa, podeu llegir aquest article.

 

[Foto cedides pel PEN catalã - font: www.nuvol.com]