El escritor y licenciado en filología hispánica chileno Mauricio Electorat publica Pequeños cementerios bajo la luna, una novela que ajusta cuentas con el pasado y en la que tiene gran protagonismo la relación padre-hijo.
Escrito por Manuel Álvarez
Qué: Libro (edita Alfaguara)
Dos años después de No hay que mirar a los muertos, el chileno Mauricio Electorat escribe Pequeños cementerios bajo la luna,
una novela en donde vuelve a darle vuelta a dos de sus grandes
obsesiones: la relación padre-hijo y las consecuencias del pasado no tan
pasado. Pero esta vez es diferente, lo que en su anterior libro era
dramatismo sombrío, aquí es, además de tensión, ironía y sentido del
humor.
Así, la novela cuenta la historia de Emilio Ortiz, un joven
estudiante chileno que se reside en París para estudiar un posgrado en
lingüística mientras Chile vive los últimos años de la larga dictadura
pinochetista. En París trabajará como conserje nocturno de un hotel en
el Barrio Latino y allí conocerá personajes que parecen sacados de una
novela francesa.
Esa fantasía surrealista durará hasta que, por pedido de su tía
Amalia, debe regresar por un tiempo a Santiago. A su vuelta, Emilio
encontrará en su casa los coletazos de una guerra: su madre y su padre
se han separado, ella ha caído en el alcoholismo y él se ha ido con una
mujer mucho más joven. Y lo peor: Antonio, su padre, es investigado por
presunta participación en la dictadura. Emilio entonces vuelve a huir de
su país, de la historia de su padre, pero luego una noticia trágica
hace que tenga que volver, otra vez, al lugar donde todo empezó.
Hay en la novela, además de un retrato de la sociedad en un momento
político tan violento, tan terrible, una narración precisa sobre el
deseo de escapatoria a un pasado que siempre vuelve. Porque Emilio no se
escapa solo de su país, se escapa también de su familia (¿no es acaso
lo mismo?), del pasado oscuro y violento de su padre. Es que la vida de
nuestros padres, incluso aquellas envueltas en oscuridad, nos ofrecen la
primera y fuerte convicción de que los hechos humanos tienen
consecuencias. Y en este caso, consecuencias que marcan a fuego.
¿Quién es mi padre?, se pregunta Emilio a lo largo de la novela. Y en
la búsqueda de esa respuesta concluye que nada puede terminar bien con
nuestros padres por una razón: no los conocemos. Pareciera que, al
final, la incomprensión incompleta de la vida de nuestros padres no es
algo que les afecte a ellos. Nos afecta a nosotros.
Pequeños cementerios bajo la luna es una gran novela, otra, de Electorat.
Mauricio Electorat (Santiago de Chile, 1950), es escritor y licenciado en filología hispánica. Ha publicado las novelas El paraíso tres veces al día, La burla del tiempo, Las islas que van quedando, No hay que mirar a los muertos y la reciente Pequeños cementerios bajo la luna.


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