quinta-feira, 9 de março de 2017

Trump, mexicanos y judíos/MIRANDO DE ABAJO


Escrito por Claudio Ferrufino-Coqueugniot

La profanación de tumbas judías, amenaza de bombas, violentos graffitis, muestran que en el círculo interior del presidente Donald Trump se han afincado, y afirmado, corrientes ideológicas que recurren a la vieja retórica nazi de la conspiración judía. En el área personal, resulta incongruente que el individuo más poderoso del mundo tenga como yerno a un hebreo cuyo abuelo se salvó del exterminio huyendo del ghetto de Novogroduk en la entonces Bielorrusia, el mismo que ostenta una alta posición en el gobierno hoy y que se fotografía sonriente con el notorio neonazi Bannon, quien rige el pensamiento del casi discapacitado hombre de negocios entronizado como supremo líder.

Por otro lado está la aversión en contra de la inmigración mexicana, latina por extensión, dejando de lado por ahora su también resaltante islamofobia. México es una cosa y la amenaza judía otra; ambas se manejan a dos niveles muy distintos. Los judíos no pueden ser catalogados y mostrados como sus pares mexicanos por diversas razones: número, y la mimetización de los últimos en un crisol universal fuera de pasaportes y nacionalidades. Los judíos representan el tejido muy fino, financiero sobre todo, que supuestamente corrompe y se apodera de la sociedad expuesta hasta hacerla dependiente de su propia agenda, algo que los inmigrantes mexicanos están lejos de conseguir, y desear, como una unidad dispuesta a protegerse dentro de un círculo cerrado. En esos términos, la “conspiración judía” implica mayor riesgo y enfrentarla en un siglo que en apariencia ha superado los ardores fascistas se hace complicado. Así lo desearan Stephen Bannon y sus furibundos asociados, por el momento no habrá hornos crematorios ni estrellas de David cosidas a los vestidos.

México, y lo que viene de cola al sur de su territorio, es un virus invasivo que terminará, en eso no se equivocan los “trumpistas”, rediseñando la imagen de los Estados Unidos aunque no una idea primigenia de tierra abierta, pensada –claro- sin imaginar la existencia de este rodillo mestizo e imparable que trae otra cultura, otra lengua y que semeja interminable. Así como los pictos, escoceses hoy y “mexicanos” del imperio romano ayer, atravesaron el muro de Adriano y expulsaron al invasor, así la herencia india, juntada a la sangre traída por España, reconquistará a decir de “la raza” algo que siempre fue suyo y temporalmente arrebatado por pálidos y tenebrosos forasteros cuya afición al dinero, tanto como la ibérica pero más organizada, era desconcertante.

La mácula hebrea es muy difícil de señalarse y discriminar. Estados Unidos está plagado de esta resistente raza (religión) que ha conquistado lugares prominentes en el panorama nacional, incluso dentro de la administración Trump, lo que haría inviable el ataque frontal. Queda la cuestión “filosófica”, la prosa demencial de la ultraderecha que no ha de cesar en mostrarlos como el origen de toda y cada desgracia. Se llega hasta la inimaginable situación en que los neonazis norteamericanos toman postura dentro del drama palestino y votan por Israel, negando los fundamentos hitlerianos de sus aspiraciones.

El pueblo trabajador, otra cosa no es México en los EUA, resulta presa más fácil, a pesar de que a la larga el asunto guarda peligro inminente y superior porque se trata de la suplantación de la dominante población blanca por otra que ha venido a recuperar lo suyo y apoderarse de lo propuesto y logrado por los otros. El problema radica en que esta amenazante muchedumbre se ha vuelto imprescindible para la supervivencia de los futuros damnificados: sin la mano de obra latina simplemente Estados Unidos dejaría de existir. Desean inútilmente oponer su propia gente: maleada, pervertida, viciosa, perezosa, mimada en su miseria, a la pujante juventud que sube de la geografía abajo.

Dilemas de un monstruoso ego; brazadas de moribundo.


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Publicado en EL DÍA (Santa Cruz de la Sierra), 07/03/2017

[Imagen: Goebbels - fuente: www.lecoqenfer.blogspot.com]

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