sexta-feira, 28 de abril de 2017

El judaísmo reformista: Un traje a la medida

El judaísmo reformista considera al judaísmo como una revelación en constante evolución. 


Escrito por MARCOS GOJMAN 

El judaísmo reformista se funda en Alemania a principios del siglo XIX, como resultado de la emancipación que sacó a los judíos del gueto y les dio igualdad de derechos. La primera sinagoga reformista se fundó en Seesen, Alemania, en 1810 y en Estados Unidos fue en Charleston en 1836.

Desde sus inicios, el judaísmo reformista clásico eliminó la observancia obligatoria de los mandamientos. Considera al judaísmo como una revelación en constante evolución, donde sus aspectos éticos son más importantes que los aspectos rituales. Le dan más importancia a que sus miembros tengan una experiencia espiritual personal, que el cumplir con una serie de creencias y ritos establecidos. El judío reformista dialoga con la tradición, la escucha y después practica su judaísmo a su manera. Esta postura altamente individualista resultó en una falta de definición de principios claros que rigieran la conducta general de sus miembros, lo que permitió una gran diversidad de rituales en sus templos.

Introdujeron el rezo al unísono en el idioma del país, el uso del órgano y de un coro, los sermones semanales, la vestimenta del rabino y del jazán que imitaba a los pastores cristianos y fomentaron el servicio de los viernes en la noche, para permitir a sus miembros seguir con sus ocupaciones el sábado. Consideran las enseñanzas de los profetas bíblicos como la parte central del judaísmo, por lo que Tikun Olam, el mejorar el mundo, es central en su actividad comunitaria. Rechazaban el concepto del judaísmo como un pueblo, se consideraban ciudadanos de religión judaica, por lo que se opusieron al movimiento sionista. 

A raíz de la tragedia del Holocausto, del establecimiento del Estado de Israel, de la situación del judaísmo soviético en su tiempo y especialmente del efecto que la Guerra de los Seis Días tuvo en todo el mundo judío, el movimiento cambió. El nuevo judaísmo reformista ahora acepta que son parte de una comunidad judía global, por lo que participan y apoyan a Israel en todos los campos. También proponen un “regreso a la tradición,” reintroduciendo costumbres que tenían valor sentimental, como la ceremonia de Bar Mitzvah o usar más hebreo en el rezo, aunque sus miembros y congregaciones tienen la última palabra. Promueven una completa igualdad en cuestión de género y de preferencia sexual. Su programa Outreach busca atraer a matrimonios mixtos, con el objeto de integrar a la pareja no judía. En 1983, reconoció que el judaísmo podía transmitirse tanto a través de la madre como del padre, siempre y cuando los hijos reciban una educación de alguna forma judía. Su postura plural atrajo nuevos miembros, convirtiéndolo en el movimiento judío más grande en los Estados Unidos.


En 1999 adoptaron en Pittsburgh la “Declaración de Principios del Judaísmo Reformista”, que fue aprobada después de una acalorada discusión entre los delegados. Aun así, cada comunidad y cada miembro del judaísmo reformista tiene la libertad de seguir esos principios o no. Las recomendaciones de los órganos que rigen el movimiento reformista no son obligatorias. Eugene Borowitz nos dice: “Los judíos reformistas pueden escoger para ellos mismos no solo en lo que creen sino cómo deben actuar como judíos. Esta libertad de escoger es poco usual en la religión, porque casi la mayoría de las religiones enfatizan la disciplina y la obediencia”. En el movimiento reformista cada quien puede diseñar su propio judaísmo como un traje a la medida.

Bibliografía: Explainig Reform Judaism, por Eugene B. Borowitz y Naomi Patz, y otras fuentes.


[Fuente: www.alreguelajat.com]

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