segunda-feira, 31 de julho de 2017

Casa Vicens, la primera vivienda de Gaudí, abrirá el próximo otoño

MoraBanc, después de comprarla en 2014, invierte cuatro millones de euros en su restauración

Fachada de la Casa Vicens de Gaudí en obras para abrirla al público el próximo otoño. CARLES RIBAS 
Escrito por JOSÉ ÁNGEL MONTAÑÉS 

El Palau Güell, la Casa Batlló, La Pedrera, la Sagrada Familia, la Torre Bellesguard, el Park Güell y los pabellones Güell hacen de Antoni Gaudí el arquitecto de Barcelona, y, quizá de todo el mundo, con más edificios abiertos al público. Un autor que sumará a esta larga lista de construcciones singulares otro a partir del próximo otoño: la Casa Vicens que abrirá sus puertas después de 130 años como vivienda privada, tras una profunda remodelación de cuatro millones de euros. Este edificio, situado en la calle Carolines 24 , es la primera casa proyectada por Gaudí, cuando contaba con 31 años, tras el encargo que recibió de Manel Vicens en 1883 para construir una finca de veraneo en la entonces vecina villa de Gràcia, y es el único edificio de los ocho que cuenta la ciudad de Barcelona declarados Patrimonio de la Humanidad que abrirá sus puertas al público. Doble buena noticia para los barceloneses.
En 2014 se supo que esta vivienda había sido adquirida por la entidad andorrana MoraBanc a la familia Herrero-Jover, sus propietarios desde 1899, cuando se la compraron a la viuda de Manuel Vicens. La compra se produjo por una cantidad que no ha sido desvelada, pero menor a los 35 millones de euros por los que se puso a la venta en 2007.
Uno de los interiores de Casa Vicens.
Uno de los interiores de Casa Vicens.

Ayer, el anunció de la próxima apertura del edificio —después de haberse anunciado una anterior para finales de 2016— contó con la presencia de los máximos responsables del proyecto que aseguraron que han previsto unas visitas controladas, que quiere huir de las masificaciones. Serán grupos de 25 personas, cada 30 minutos. En total 500 personas diarias que podrán recorrer esta vivienda ricamente decorada con elementos orientalistas, sobre todo cerámicos, que Gaudí comenzó a utilizar aquí y que seguirá usando en el resto de sus obras.
La Casa Vicens en 1932, en su época de esplendor.
La Casa Vicens en 1932, en su época de esplendor. 
Estos 150.000 visitantes anuales representan una cifra lejana a los millones de personas que reciben la gran mayoría de sus edificios. “Este año ha sido declarado el del turismo sostenible, y queremos que la Casa Vicens sea un ejemplo de esto”, explicó Joan Abellà, que cambió en mayo pasado la gerencia del Macba por la dirección de este proyecto, que estuvo acompañado de Mercedes Mora, representante de la familia, Marta Antuñano, responsable de la museología y los arquitectos José Antonio Martínez Lapeña y David García, que llevan a cabo la reforma junto a Elies Torres, que no pudo acudir.
De entrada una sorpresa: la fecha de finalización de la casa no es la que se pensaba. Según Antuñano no hay constancia de que la obra se entregara en 1888 como estaba establecido, sino tres años antes, en 1885, por lo que no hay duda de que estamos en la primera casa privada creada por el genial arquitecto.
En 1925 la casa vivió una profunda remodelación por encargo de la familia Jover efectuada por el arquitecto Joan Baptista Serra de Martínez, que tras mostrar su proyecto a un anciano Gaudí que lo bendijo, transformó la casa de veraneo en la residencia para tres familias. Desde ese momento, se inicia la época de esplendor de Casa Vicens en la que, como muestran las fotografías antiguas, la enorme finca, ampliada en 1927, contaba con una cascada, un mirador y una capilla dedicada a Santa Rita, justo donde había un manantial de agua a las que se atribuían propiedades curativas; todo rodeado por un larguísimo muro coronado por la típica valla realizada con hojas de palmito que se prolongaba hasta la calle Princep d’Asturias. A partir de 1946 comienza la segregación y venta de parcelas que han llevado a que la casa aparezca rodeada por enormes bloques que la oprimen. “Es un ejemplo de las tropelías que se han hecho en esta ciudad”, aseguró Lapeña.
Según el arquitecto, la restauración está encaminada a devolver la casa a su estado original eliminando volúmenes con que fue ampliada en 1935 y 1964 y recuperar elementos como la terraza y la escalera original en la parte central del edificio, “diferente de la original porque ha de cumplir las normativa actual”, que daba sentido a la vivienda unifamiliar que en la reforma de 1925 se perdió para dividir el edificio y conseguir una residencia plurifamiliar habitual.
La visita a la casa se completará con una exposición permanente en la que se explicará su historia, su importancia dentro del resto de la obra gaudiana y su contexto social, cultural y artístico, aunque, explicaron, “la museografía está por acabar definir”.
Mientras, se está elaborando un plan de impacto turístico que potenciará la venta de entradas online (entre 12 y 22 euros). Y entre las cifras que se lanzaron ayer, el que el 20% del público sea local. Posiblemente eso sea lo más complicado de todo el proyecto ya que la media de visitantes de barceloneses a los museos de su ciudad no llega al 10%.

[Fuente: www.elpais.com]

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