quarta-feira, 10 de maio de 2017

Sex and the River: dos promesas de la novela erótica comparten su intimidad

La argentina Fabiana Peralta y la uruguaya Mariel Ruggeri se reunieron en Colonia del Sacramento a hablar de sus flamantes novelas publicadas en la Argentina. Hubo visitas de fans y dos historias que muestran que la literatura no solo puede cambiar la vida sexual (como les sucede a sus lectoras) sino la vida misma.

SEXO SOFT. Mariel Ruggeri, uruguaya, y Fabiana Peralta, la argentina, hablan de sus novelas eróticas con el Río de la Plata detrás. 
Escrito por Marcela Mazzei

El sol rebota sobre el río manso cuando el Buquebús zarpa en el primer viaje del día hacia Colonia. Es lunes, está terminando el verano y la consigna de la travesía incluye la palabra erótico. La lectura abordo acompaña, y a la página 40 de Seducción, apenas esbozado el perfil de la heroína, una escena de sexo-la-primera-noche se desarrolla con detalles y lenguaje explícito. Afuera el sol enceguece. “¿El libro es todo así?, me preguntó mi marido cuando le di a leer el manuscrito”, contará más tarde Fabiana Peralta, la autora, cuando el barco haya tocado tierra y al grupo se haya sumado la uruguaya que firma Entrégate como Mariel Ruggieri. A ambos lados del Río de la Plata, ellas son las nuevas promesas de la literatura erótica, que llegan a poner en esta geografía historias románticas arrebatadas por la pasión. Sus flamantes y voluminosas ediciones de bolsillo se suman a las que nacieron a la sombra de Grey, el último gran boom editorial. El marido de Fabiana viaja en la comitiva.


A la hora del almuerzo, asoman las historias. Fabiana siempre fue lectora, desde que le regalaron Mujercitas. Leyó todo Agatha Christie, Corín Tellado, las sagas de Florencia Bonelli y prefiere a Rosamunde Pilcher entre las autoras del género que antes se leía en libros forrados con papel de embalar y ahora circulan sin culpa. Ella se casó a los 17 años con su novio de 18 (hoy sentado a la mesa) y tuvieron dos hijos que ya van a la universidad. Pero en 2004 algo cambió: “Pasaba un momento de mi vida en que no encontraba sentido a las cosas que estaba haciendo y me puse a escribir”, relata su historia de vida en un posada de la ciudad vieja de Colonia del Sacramento, cerca de La calle de los Suspiros donde la tradición portuguesa sigue presente en el trazado de las calles y el estilo de las edificaciones. Primero le dio a leer lo que escribía a su marido, después a sus amigos, hasta que comenzó a difundir su historia en los foros de lectoras voraces de literatura erótica. Así la contactaron de España, donde primero publicaron su libro.  

La suerte de Mariel Ruggieri fue similar. Desde Montevideo, leyó muchas novelas románticas desde joven. Después se dedicó a la psicología, a leer alguna que otra biografía hasta que llegó Grey. “Fue tanto lo que escuché que dije 'lo tengo que leer', y tá, el clic, leer 50 sombras de Grey me hizo escritora. Tomé mi propia fantasía, la empecé a contar en mi blog y fui a los grupos de lectoras a invitarlas”, cuenta la autora, que antes de Entrégate ya había tenido éxito con la misma metodología. “Cada novela que empiezo en el blog, cuando le encuentro el nudo del conflicto, la dejo picando y me voy a escribir solita, pero me guío por los comentarios, por lo que desean y lo que no desean”, cuenta, y agrega que antes de terminar de escribirla en el blog, una editorial le ofreció un contrato a cambio de no subir más capítulos. “Así es como empezó mi primera novela, Por esa boca, en la Argentina”. La novela que presenta en estos días también salió primero en España.

“En Europa son mucho más desinhibidos que nosotros, que vivimos todo con un poco más de tabú para leer, con culpa, por eso el género está más arriba allá”, opina Fabiana Peralta que ubicó la historia de amor de Paula y Alex, el hijo del dueño de la empresa multinacional en la que su heroína trabaja, en una Buenos Aires con autos de alta gama, ropa de diseño y comidas en el hotel Faena. “Es un tema de idiosincrasia –coincide Mariel Ruggieri. Acá no está tan bien visto el tema de los terceros en el sexo, del cuarto menos, y en España sí”. Su Maribel, en cambio, sufre un racimo de desgracias en simultáneo que la convierten en una mujer vulnerable a los encantos del abogado Franco Ferrero, con el que hará un baile coreográfico de encuentros y desencuentros como preámbulo al sexo, que incluye fetichismo. 

Ambas reivindican el amor como motor de estas historias: le ponen romántica al lado de erótica a la novela. “No es todo sado, sí hay juegos eróticos, exóticos, sofisticados”, describe Ruggieri, que tuvo su primera entrevista al aire con Rolando Hanglin. “Me hizo puras preguntas personales, nada del libro, y a cada rato hablaba de la foto de la solapa”, confiesa divertida. Ella misma postea fotos de su cara angelical, de cuerpo entero en ropa interior, en su cuenta de Facebook, pero también muchas fotos de hombres muy atractivos, de póster, como el galán promedio de las novelas del género. Un estereotipo que en ocasiones los hace más planos, les saca sutileza, profundidad a los personajes. “Quizás el estereotipo es más físico –admite Mariel Ruggieri. A veces siento que me critican pero yo no busco pontificar sobre nada, estoy en la industria del entretenimiento, no me considero ni artista ni educadora, entonces acepto esas críticas de buena manera pero no me hago cargo. Hay otros actores sociales para eso. Nosotras estamos tratando de hacer otra cosa”, dice, categórica. “Si bien Alex es excéntrico y millonario, también se permite llorar, rogar, y eso lo hace humano”, defiende Fabiana Peralta al suyo. 

En la sobremesa, las lectoras-fans ganan la conversación: las que se toman el trabajo de diseñar flyers para difundir los libros sin pedir nada a cambio, les entregan regalos cada vez que una presentación las encuentra en otra parte (una uruguaya fan de Fabiana le acercó una canasta con el famoso dulce de leche local) y les ruegan online por el próximo libro de la saga o uno nuevo. “Las lectoras necesitan identificarse, sentir que puede pasar pero también la parte idealizada, quieren ver qué pasa después del beso, y en detalle”, explica la uruguaya, aunque aclara que el límite es la grosería. “Porque parece que no fueran lectoras exigentes pero lo son, y mucho”. Para Fabiana Peralta, las lectoras celebran también el humor, como parte de la vida cotidiana, “porque no estás todos los días dándose besos, en la cama o en situación sexual”.

También son contradictorias, exigentes, las lectoras. A veces incluso piden cambiar las tramas o desarrollar personajes secundarios en próximos textos, a partir del rol que ganaron a través de las redes sociales. “A mí me han enviado mensajes lectoras que terminan ellas de leer el libro y se lo pasan al marido –revela Fabiana Peralta–, y también que ellos compran este tipo de literatura porque saben que a ellas les gusta y porque los libros han hecho que la mujer se atreva a más en la intimidad”. Desinhibidas, las lectoras también les cuentan sus secretos más íntimos. “La literatura erótica ha modificado la vida sexual de muchas parejas, y los sabemos porque te lo dicen”. En Entrégate, la linterna es el eje fetichista y vouyerista, cuenta su autora, Mariel. “Hay gente que se ha comprado una linterna, ¡me han pedido la descripción por privado!”.  

Como la de Fabiana, una ama de casa que se reinventó a los 40 como autora de novelas románticas, eróticas e incluso de un policial ambientado en Nueva York que está escribiendo en estos días, y como las lectoras de ambas, la vida de Mariel también cambió con la escritura. “Desde que empecé a escribir supe que nunca más voy a estar sola, todo un mundo nuevo se abrió para mí”, confiesa, cuando ya es tarde y la conversación se distiende, y se pone más íntima. 



[Foto: Tomas Gorostiaga / Planeta - fuente: www.clarin.com]

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