segunda-feira, 22 de maio de 2017

Armenios en Argentina conservan intacta su identidad un siglo después

La comunidad armenia en Argentina guarda celosamente las costumbres y la lengua que la unen con su tierra de origen, un siglo después de que sus antepasados huyeran del genocidio perpetrado contra su pueblo por el Imperio Otomano.

Niños armenios con aspecto demacrado en el patio de un orfanato de Turquía en 1917.
Ni una sola familia, dicen los descendientes de este sufrido pueblo, se libró de perder a alguno de sus miembros en el primer genocidio del siglo XX, que durante la Primera Guerra Mundial y los años posteriores costó la vida a 1,5 millones de armenios.
“Mi bisabuelo murió como soldado del Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial, reclutado por la fuerza para luchar en la frontera ruso-turca”, precisamente en territorios habitados históricamente por los armenios, cuenta a Efe Leo Moumdjan, periodista argentino de origen armenio afincado en Buenos Aires.
Aquel reclutamiento, dice convencido, fue parte del genocidio junto con el asesinato de intelectuales en 1915 y la deportación masiva de armenios hacia las fronteras del Imperio, en las conocidas como las “caminatas de la muerte” a través del desierto, en las que cientos de miles de personas murieron de hambre, enfermedades y sed.
“Mi abuela, siendo niña, salió junto a sus tres hermanas en una de esas caminatas y tuvo la suerte de llegar con vida a Siria, donde fue recogida por uno de los orfanatos franceses que trabajaban en la zona para socorrer a las víctimas del genocidio”, recuerda Leo.
Años más tarde, el abuelo materno de este periodista bilingüe, que domina a la perfección tanto el español como el armenio, se fue a Buenos Aires, adonde llevó luego a su mujer tras lograr la estabilidad económica.
“Llegaron en tiempos de gran inmigración europea hacia Argentina. Y como es tradición entre los armenios, se dedicaron primero al comercio”, para finalmente quedarse y dar origen a los casi 120.000 armenios con apellido armenio que viven hoy en Argentina.
No olvidar y hacer lo posible para que nadie olvide se convirtió en casi una obsesión para los armenios, que un siglo después luchan en todos los frentes para lograr el reconocimiento y la condena internacional de una tragedia de la que se conmemora el primer centenario el próximo jueves, 24 de abril.
Lo que se ha conseguido hasta ahora, mucho precisamente en Argentina, ha sido posible gracias a un extraordinario sentido de pertenencia e identidad nacionales, cultivados desde siempre por toda la comunidad.
“Nada más llegar a Buenos Aires, lo primero que hacían los armenios era construir una iglesia y un colegio, que los fines de semana se transformaban en lugares de encuentro para las familias”, relata Leo.
Hoy día, solo en la capital argentina funcionan siete colegios armenios, en los que se imparten clases tanto en armenio como en español, cinco iglesias ortodoxas, clubes de fútbol como el “Deportivo Armenio”, teatros, asociaciones, medios de comunicación y mucho más.
“Hay agrupaciones de danza y folclore armenios en los que se guardan incluso los trajes originales de la época, típicos de cada región del país caucasiano, conservados desde hace un siglo, desde los primeros emigrantes a Argentina”, asegura Leo.
Este periodista, de poco más de 30 años, contribuye a la causa con un programa de radio que produce y conduce en una emisora argentina, “en el que se habla en español, pero que versa sobre la actualidad y la historia de los armenios”, para que los argentinos puedan conocerlos “desde el otro lado”.
Otros prefieren trabajar desde la vertiente sociopolítica, enfocada a promover el reconocimiento del genocidio armenio en todo el mundo, aunque según Leo “no se trata de un 'lobby' organizado de forma profesional, como los que funcionan en Estados Unidos”.
Aunque en Argentina la diáspora ya hace tiempo que logró que los tres poderes del Estado reconozcan el genocidio, apenas otros 21 países en todo el mundo han seguido el camino marcado en la década de los sesenta por la vecina Uruguay.
“La diáspora está unida en torno a la defensa de los valores de Armenia. Es verdad que nos referimos a una Armenia histórica, porque muchos ni conocen la Armenia actual. Pero a pesar de ello peleamos todos los días para que no desaparezca lo armenio, incluso en un país tan lejano como Argentina”, reconoce Leo.
Cien años después del genocidio, la gran tragedia de los armenios es uno de los ejes centrales en torno al que se une la comunidad.
“¿Quién no conoce a un armenio?, se suele decir en Argentina. Y es así, todo el mundo conoce algún armenio, y el armenio siempre se encarga de contar esa historia trágica de su pueblo, porque así siente que ha aportado su granito de arena a la causa”, dice Leo.

[Foto: elcorreo.com - fuente: www.abc.com.py]

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