terça-feira, 24 de fevereiro de 2026

Gospodínov, exhumando sen fin a biblioteca do ADN e o mito

Chega este luns ás librerías a novela do autor búlgaro «Física da tristeza», na que explora o labirinto da historia familiar a través da idea do abandono

O minotauro. Á esquerda, o escritor Gueorgui Gospodínov. Á dereita, conxunto escultórico de Teseo abatendo ao minotauro, realizado polo artista veneciano Antonio Canova entre 1781 e 1783 no seu taller de Roma. 


Escrito por Héctor J. Porto

«Con todas as probas que apuntan a que a historia do últimos catro mil millóns de anos está escrita no ADN dos seres vivos, a frase “o universo é unha biblioteca” deixou de ser unha metáfora. Imos necesitar un novo alfabeto. Temos moita lectura por diante. Cando don Jorge Luis imaxinábase o paraíso como unha biblioteca sen inicio nin fin, probablemente, sen sospeitalo, xa pensaba nos estantes infinitos do ácido desoxirribonucleico. Eu son libros». Esta afirmación de identidade do escritor búlgaro Gueorgui Gospodínov (Yámbol, 1968) extraída de Física da tristeza —novela publicada no 2011, traída ao español no 2018 polo selo Fulgencio Pimentel e agora rescatada por Impedimenta na tradución revisada de María Vútova que chega este luns ás librerías— é unha dobre declaración de principios na súa condición de exhumador maior desa biblioteca inabarcable, un universo cheo de intersticios, e de postulante a herdeiro privilexiado de Borges, amante do préstamo, o roubo, o equívoco, a invención, o dobre, o grotesco, o soño, o xogo.

Coa súa hábil pluma, aguzosa aos xiros, saltos e conexións máis sorprendentes, eríxese en narrador omnisciente e libérrimo cuxo territorio é un grande arquivo íntimo, familiar e colectivo, unha arquitectura imposible cun paradigma que é o labirinto de labirintos, onde o fío de Ariadna non é un. Só el con ese talento precioso e innato é apto para saír indemne de tal aventura, deslizándose cómodo entre circunvoluciones e anfractuosidades, guiado pola idea do abandono do minotauro no soto como infante con cabeza de touro. «A historia da familia pode narrarse —anota— a través dos abandonos duns cantos nenos. A historia do mundo tamén [...] No comezo de todo, xa o dixen, hai sempre un neno ao que guindan a un soto».

Tras ese neno marchará Gospodínov, que posúe un don gravoso —unha empatía en grao superlativo— para introducirse nos recordos alleos, asegura, aínda que se garda de presumir, quizá para protexerse. E así procede co seu avó, por exemplo. Xa sexa cando aos tres anos foi esquecido —conscientemente— no muíño, porque a súa bisavoa entendeu que non podía alimentar a todos os seus fillos. Xa sexa o seu avó dous decenios despois, ferido na Segunda Guerra Mundial nun pobo húngaro e escondido e curado nun soto por unha boa samaritana á que rematará por amar culposamente. Tamén o avó que, como adolescente, pérdese na feira e acaba na carpa en que exhiben ao monstro, un muchachito con rostro bovina, o verdadeiro minotauro do labirinto, ao que o neno recoñece como un igual, máis humano que besta: «Hai nel unha tristeza que non posúe ningún animal», unha melancolía, por certo, que envolve amablemente boa parte do relato e das literaturas de Gospodínov.

Ese ser, metade home, metade touro, introduce a narración no mito mediante unha multitude de voces ás que mágicamente dá vida o propio narrador, inmerso no seu propio labirinto, polo que se despraza sen temor e rico en descubrimentos, en confesións, en achados doutros. «Eu somos», proclama Gospodínov. E hai que crelo como fe, verdade incuestionable, literaria e gozosa. Porque o lector entrará nun camiño abarrotado de prodixios inesperados, nunha viaxe nova, fragmentario, pero, sobre todo, rebosante de emoción.

Como di Hemingway en París era unha festa nunha das citas con que Gospodínov abre a novela: «Se o lector o prefire, pode considerar o libro como obra de ficción...»; e a ela engade unha máis da súa trasunto filosófico Gaustín: «Os xéneros puros non me interesan moito. Non hai raza aria na novela».

Penétrese, lector, sen medo, no labirinto. E goce.


[Imaxe: Impedimenta - fonte: www .lavozdegalicia.es]

segunda-feira, 23 de fevereiro de 2026

'¡Oíd, alemanes!': un homenaje

La devastación, a su vez, es la consecuencia inmediata de la guerra 

Escrito por José Luis García Delgado

Es una suerte que el 150 aniversario de Thomas Mann (Lübeck, 1875) haya propiciado la reedición en castellano de una obra poco conocida del autor de 'Los Buddenbrook', 'La montaña mágica', 'José y sus hermanos' o 'Doctor Faustus', por solo citar las obras que marcan más pronunciadamente un asombroso recorrido creativo. Se trata de '¡Oíd, alemanes!' ('Deutsche Hörer!'), el volumen que contiene los textos de las 59 alocuciones radiofónicas dirigidas por el autor al pueblo alemán entre octubre de 1940 y noviembre de 1945, con cadencia mensual, todas iniciadas con ese mismo reclamo que sirve de título. Grabadas en la ciudad californiana de Los Ángeles por razón de lugar –Pacific Palisades– donde Thomas Mann fija su residencia más duradera en el exilio americano, serán emitidas por la BBC desde Londres. Es una obra de extraordinario interés. Cada uno de esos mensajes radiados contiene una condena radical y punzante de «ese excremento del diablo llamado nacionalsocialismo», y una vehemente exhortación al pueblo alemán para que se deshaga de él. Constituyen, sin duda, un valiosísimo testimonio de un tiempo atroz.

Sin previa sistematización, las palabras de Thomas Mann permiten, en efecto, reconstruir los estadios que Alemania habrá de recorrer durante los años comprendidos entre la primera y la última de las emisiones: guerra, devastación, expiación, liberación. Por lo pronto, la continuidad de los discursos radiofónicos desde octubre de 1940 permite un seguimiento de los principales episodios del conflicto bélico en Europa. Lo más sobresaliente en este punto quizá sea la reiterada advertencia de Thomas Mann sobre el propósito belicista del régimen nazi, que busca y prepara intensamente la guerra desde su mismo arranque, «forzando durante siete años de intensa labor la maquinaria bélica» ante la pasividad de los «pueblos libres».

De ahí la ventaja en la carrera del rearme que adquirirá Alemania durante los alargados años «de apaciguamiento, de titubeo, de hacer la vista gorda, de tratar de mantener contento a Hitler». Por eso la guerra «no empezó en 1939, sino en 1933». Lo que implica como corolario que la guerra «habría podido evitarse» a tenor «de todo lo que se ha permitido en el pasado», escribe Thomas Mann el 15 de septiembre de 1942, subrayando a continuación y consecuentemente la «pesada carga moral para nuestro bando que ello comporta». He aquí un ejercicio de autoinculpación aleccionador por lo que tiene de exigente conciencia personal, pero también por cómo nos interpela a todos nosotros en la Europa actual.

La devastación, a su vez, es la consecuencia inmediata de la guerra. Desde temprana hora, la contienda en Europa no deja ninguna duda acerca del enorme destrozo material y moral que provocará. La lejanía física no le impide a Thomas Mann advertir la ruina que sufre el continente del que ha debido alejarse. La crudeza de sus palabras es particularmente acusada al referirse a la política del Reich en los territorios ocupados en el Este, pues en ellos el régimen nazi «pone en práctica la filosofía de la brutalidad».

«Todo lo que sucede en los territorios ocupados, en esos infernales Gobiernos Generales y protectorados –dirá ya en septiembre de 1941– tiene como objetivo deliberado la ruina biológica y moral, la castración espiritual –y, en muchos casos, no solo espiritual– de los pueblos». Objetivo que en enero de 1945 podría darse por alcanzado: Europa es entonces «un continente pisoteado, torturado, envilecido, castrado y sometido al exterminio», en la antesala de padecer el último acto de la tragedia.

El mensaje emitido por Thomas Mann ese mes, el primero de 1945, tiene el tono de un acta notarial: «Europa yace en ruinas, y con ella, Alemania. Los estragos causados por el nacionalsocialismo, tanto físicos como morales, no tienen precedente. Lo que ha costado en sangre y bienes, su furia rapaz y asesina, su diabólica política de despoblación, es inconmensurable».

La expiación será obligada, consecuentemente, cuando llegue el final del «monstruoso sistema de robos, crímenes y falsedades del nacionalsocialismo». Lo escribe y lo dice Thomas Mann también adelantándose en el tiempo. En las alocuciones emitidas a mediados de 1942 ya se pronuncia sobre el tema, empleando siempre un tono extraordinariamente afilado, casi desafiante. Por ejemplo, en mayo de ese año, cuando aún no se atisba el término de la guerra: «Nada podría ser peor para los alemanes que mostrarse quejumbrosos ante la derrota después de haberse ejercitado en una crueldad sin precedentes en la historia (…). Será inevitable una larga cuarentena de atenta vigilancia».

La culpa debe ser asumida y la expiación, necesaria. En mayo de 1944, un año antes del hundimiento definitivo, apela a «una Alemania que haya recuperado la razón, que reconozca y se arrepienta con sinceridad de las atrocidades cometidas contra la vida y los bienes de otros pueblos…».

Algo más tarde, en enero de 1945, cuando quedan al descubierto los campos de exterminio, exige «reconocer la irreparabilidad de lo que ha hecho Alemania, adiestrada en las artes de la bestialidad por unos maestros infames». Añadiendo una coda que quiere corresponder con fuerza a la magnitud de lo que va descubriéndose en Majdanek, Auschwitz-Birkenau y tantos otros lugares en los que ha habitado la muerte: «¡Alemanes, tenéis la obligación de saberlo! (…). Lo primero que debemos sentir y mostrar es estupefacción, vergüenza y arrepentimiento».

La liberación, por último, culminará el camino. La causa última por la que luchan los aliados. Anhelo de libertad frente a «la más infame de las tiranías que jamás haya amenazado al mundo», dirá Thomas Mann ya en la segunda de sus alocuciones, noviembre de 1940, y el mensaje será luego invariablemente nítido. «Vuestros tiranos –abril de 1941– os han inculcado que la libertad es un cachivache pasado de moda. Creedme, la libertad sigue viva y continuará siendo (…) lo mismo que era hace ya dos mil años: la luz y el alma de Occidente».

Retengamos como cierre este mensaje alentador del autor al que debemos tantas páginas magistrales en el conjunto de su vasta obra y que, en los textos comentados, trasmite una singular mezcla de lucidez y coraje. Me gustaría por eso que estas líneas constituyeran un modestísimo pero sincero homenaje por parte de un lector agradecido.


José Luis García Delgado es catedrático de Economía en la Universidad Nebrija


[Fuente: www.abc.es]

Tras presunto insulto racista, turista argentina enfrenta posible condena a prisión en Brasil

El caso conmocionó las redes sociales por la seriedad con la que la ley brasileña trata el racismo. 

Arte digital de Global Voices creado con CanvaPro con capturas de pantalla de CNN Brasil/YouTube y Agostina Paez/Instagram

Escrito por Global Voices Brazil

Traducido por Gabriela García Calderón Orbe

El 6 de febrero, una abogada argentina de 29 años fue arrestada en Río de Janeiro. Días antes, el 14 de enero, Agostina Paez fue grabada cuando salía de un bar con otras dos mujeres y gritó “mono” a los trabajadores mientras hacía gestos y sonidos que imitaban al animal mencionado. Paez, que estaba en la ciudad como turista, quedó en libertad con un dispositivo en el tobillo, pero el proceso por sus acciones continúa y no puede salir de Brasil mientras espera juicio.

Como se dice en la denuncia que presentó uno de los trabajadores de la estación policial, las acciones que indican un insulto racial se dieron tras un desacuerdo por la cuenta. Ese trabajador es quien grabó el video, informa Agência Brasil.

El 5 de febrero, Paez publicó un video en su cuenta de Instagram, tras tomar conocimiento de la emisión de la orden de arresto, y dijo que se están vulnerando sus derechos y que estaba desesperada y «muerta de miedo». A la televisión argentina El Trece, dijo que nunca tuvo la intención de discriminar ni de ser racista. “Soy argentina. Ha sido una reacción emocional, pero nunca me imaginé la gravedad de todo, ni todo lo que ha venido después”, declaró. Dijo al medio que estaba recibiendo amenazas.

La historia sorprendió en línea sobre el rigor con que la ley brasileña trata el racismo como un delito. Está escrito en la Constitución Federal de 1988 del país.

">Argentina llora en Tiktok porque fue racista en Brasil y ahora no puede salir (del país).
ja, ja, ja
El racismo es ilegal en Brasil. Cinco años de cárcel.
———–
Brasileños. ¿esto es real? No hay notas de la comunidad.

Desde 1989, según la ley brasileña, el racismo es un delito que no prescribe y que no es materia de fianza. De ser declarada culpable, una persona puede ser sentenciada a entre dos a cinco años de prisión. Desde 2023, la legislación también aumentó la pena por un insulto racial —cuando la ofensa se dirige a una persona específica y no a un colectiva— y se equiparó con el racismo. Paez fue procesada por lo segundo.

La primera ley del país que declaró la discriminación racial como delito se dictó en la década de 1950, antes de los avances que llegaron después de la dictadura militar (1964–1985). La ley recibió el nombre de Afonso Arinos, congresista que presentó la propuesta en el Parlamento, cuando su chofer negro sufrió discriminación en una panadería en Río de Janeiro. El proyecto ganó impulso ante la opinión pública después de que la bailarina y activista negra Katherine Dunham denunció públicamente a un hotel porque se negó a darle una habitación. Sin embargo, las penas eran más leves que en la actual legislación.

El mito de la democracia racial

Durante décadas, los brasileños sostuvieron el mito de su país como una democracia racial, para a su historia de mestizaje, violencia y la actual discriminación tras siglos de colonización y esclavitud.

El país recibió la mayor cantidad de personas esclavizadas en América y tiene la mayor población de ascendencia africana fuera del continente africano. Según el censo de 2022, el de más reciente publicación, de los más de 213 millones de población que tiene Brasil, el 45.3% se identifican como de etnia mixta (pardo), el 10.2% como negros y el 0.8% como indígenas.

Incluso con las leyes contra el racismo y las políticas de acción afirmativa vigentes, el racismo estructural sigue arraigado en la sociedad brasileña, y esto fue reconocido con un voto unánime de la Corte Suprema Federal de diciembre de 2025. “Decimos que el racismo brasileño es estructural porque toda nuestra sociedad se asienta en bases racistas. Acá es un fenómeno tan normalizado que constituye el normal funcionamiento de nuestra sociedad”, explica un artículo de Brasil de Direitos.

Los movimientos sociales y el creciente impacto de noticias han hecho que se haya avanzado en aprender y debatir el asunto entre brasileños en las últimas décadas, como dijo Aline Miklos, activista y directora de defensoría en el Instituto Vladimir Herzog, al medio argentino Página 12.

Tanto Brasil como Argentina fueron países construidos sobre la explotación sistemática de la mano de obra indígena y africana, lo que dio lugar a procesos de genocidio y etnocidio contra estas poblaciones. En Brasil, un factor histórico que contribuye a que los delitos de carácter racial sean tratados con mayor seriedad, es que los grupos racializados se encuentran cada vez más organizados y, proporcionalmente, representan un número mayor de personas que en Argentina. Esta organización les permite ejercer presión sobre el Estado.

Pagina12 también compara el caso que enfrenta Paez en Brasil con lo que hubiera ocurrido en su país natal. La periodista Dolores Curia escribe que es probable que en Argentina “no le hubiera causado ningún problema”. Agregó que “la diferencia con la legislación argentina es que, acá, el racismo no está reconocido como figura legal ni como fenómeno estructural».

«Tarjeta roja al racismo»: brasileñas sostienen cartel contra el racismo, tras ataques contra el futbolista Vinicius Jr. en 2023. Foto de Rafa Neddermeyer/Agência Brasil

Tarjeta roja

La diferencia es cómo cada país de Sudamérica reconoce y trata el racismo ha sido más evidente en los últimos años, sobre todo en el ámbito del fútbol. Recientemente, ha habido casos que involucran a clubes de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol). Por ejemplo, en marzo de 2025, hinchas del club paraguayo Cerro Porteño hicieron gestos de mono y escupieron a Luighi, futbolista del club brasileño Palmeiras. En 2024, el equipo femenino de Grêmio, otro club brasileño, salió de la cancha en protesta después de que integrante del equipo argentino River Plate hizo gestos racistas a un pelotero en la Copa de Fútbol Femenino. Después, cuatro futbolistas de River fueron arrestadas por insultos raciales.

El caso más reciente, que también incluye “mono” como insulto racial en el contexto deportivo. Fue en un partido de fútbol de la Champions League entre Real Madrid y Benfica el 17 de febrero en Lisboa. El brasileño Vinicius Junior, una de las estrellas del Real Madrid, anotó el gol de la victoria del partido. Recurrió al árbitro para activar el protocolo contra el racismo después de que oyó que el jugador argentino Gianluca Prestianni decir esa palabra. El jugador del Benfica, que se cubrió la boca con su camiseta mientras le decía algo a Vinicius Junior para evitar que le leyeran los labios, dijo que lo malinterpretaron y negó haber usado insultos raciales. El club portugués respaldó la versión de su jugador.

Por otros ataques racistas que recibió en su carrera en España, Vini Jr. se ha convertido en una de las principales voces que combate el racismo en el fútbol. Desde que llegó a Madrid, en 2016, ha denunciado 20 casos de presunto maltrato racista en su contra. Sus críticos suelen señalarlo como alguien que se hace la víctima, y culpa de eso a su estilo provocativo.

Hace algunos años, otro video se volvió viral entre los sudamericanos. Un chico con la camiseta de la selección nacional argentina mira a un mono que camina en los cables eléctricos en su jardín, mientras una mujer lo graba. El muchacho dice: “¡Vinicius Jt.! ¡Vinicius! Te vas a electrocutar”, e imita a un mono. También gruñe y se corrige: “Ah, no, así hacen los cerdos, como Mbappé”, en referencia al futbolista francés Kylian Mbappé, que también ha sufrido maltrato racista a lo largo de su carrera. 

Según CNN Brasil, luego del arresto de Agostina Paez, los diarios argentinos han publicado guías que advierten a los viajeros sobre las leyes de racismo de Brasil, y aconsejan sobre qué gestos y palabras evitar mientras visitan el país.

[Fuente: www.globalvoices.org]


L'ambaixador dels EUA creu que Israel té el dret bíblic a part d’Orient Mitjà: «Està bé si s’ho queden tot»

Les polèmiques declaracions de Mike Huckabee generen la indignació dels països àrabs de la regió 


Escrit per Ketty Calatayud 

L’ambaixador dels Estats Units a Israel, Mike Huckabee, ha provocat una gran controvèrsia en afirmar en una entrevista que Israel té un dret bíblic sobre vastos territoris de l’Orient Mitjà, incloent-hi la frase “estaria bé si es quedessin amb tot”. Aquestes declaracions es basen en interpretacions del Gènesi (15:18), on Déu promet a Abraham terres des del Nil fins a l’Eufrates, abastant Israel, Jordània, Síria, el Líban i parts de l’Aràbia Saudita i l’Iraq. Huckabee va realitzar aquesta defensa dels drets bíblics de l’Estat d’Israel en un podcast del periodista Tucker Carlson sobre el sionisme cristià, durant una visita de Carlson a Israel. 

En una extensa conversa amb Carlson sobre el sionisme cristià, Huckabee va defensar que el dret d’Israel a existir té l’origen “a la Bíblia”, però també en “una continuïtat d’antecedents històrics que es remunten a la Declaració Balfour de 1917”. Així mateix, va afirmar que els israelians disposen d’un “dret legal” sobre la seva terra perquè, segons ell, “els principals organismes internacionals durant l’últim segle han reconegut el dret d’Israel a la seva pàtria ancestral”. En aquest sentit, l’exministre baptista va afirmar que el territori que actualment ocupa Israel ha estat la seva “pàtria” des de l’època d’Abraham i que “hi ha hagut jueus en aquesta terra durant 3.800 anys”, i va citar diversos passatges del Gènesi. El periodista va respondre que estava apel·lant al Gènesi, i va qüestionar si Israel podia reclamar “pràcticament tot l’Orient Mitjà” segons la Bíblia, i Huckabee va respondre afirmativament i que estava d’acord, i es va ficar en un embolic afirmant que “estaria bé que es quedessin amb tot”.

Carlson, conegut per les seves crítiques a les polítiques d’Israel, li va explicar que el versicle bíblic prometia suposadament la terra als descendents del profeta Abraham, inclosos jueus, i abastant la zona entre el riu Eufrates, a l’Iraq, i el riu Nil, a Egipte. Quan va preguntar a Huckabee si justificava el dret d’Israel a estendre’s d'acord amb aquest dret bíblic, l’ambaixador va donar a entendre que no s’oposaria si Israel s’apropiés d’aquests territoris, tot i que va matisar que Israel no busca expandir-se i prioritza la seva seguretat als territoris actuals. “No estic segur que aniria tan lluny, seria un territori molt extens”, però va insistir: “Israel és una terra que Déu va donar, a través d’Abraham, a un poble que ell va escollir”.

Condemna dels països àrabs

Aquesta franja de territoris sobre els quals Israel tindria aquest dret bíblic, inclouria el que avui és el Líban, Síria, Jordània, l’Iraq i parts de l'Aràbia Saudí. Les nacions àrabs i musulmanes han condemnat enèrgicament els comentaris de l’ambaixador, i van provocar la reacció immediata Egipte i Jordània, així com l’Aràbia Saudita, l’Organització de Cooperació Islàmica i la Lliga dels Estats Àrabs, que, en comunicats separats, els van qualificar d’extremistes, provocadors i no concordes amb la postura dels Estats Units. El Ministeri d’Afers Exteriors de l’Aràbia Saudita va descriure els comentaris de Huckabee com a “retòrica extremista” i “inacceptables”, i va demanar al Departament d’Estat que n’aclareixi la posició. 

El Ministeri d’Afers Exteriors d’Egipte va qualificar les declaracions com una “flagrant violació” del dret internacional, i va afegir que “Israel no té sobirania sobre el territori palestí ocupat ni sobre altres terres àrabs”. “Declaracions d’aquesta naturalesa —extremistes i mancades de qualsevol base sòlida— només serveixen per atiar els sentiments i agitar les emocions religioses i nacionals”, va assenyalar la Lliga dels Estats Àrabs.

Mike Huckabee, pastor baptista, sionista cristià declarat i ferm defensor d’Israel, va ser anomenat ambaixador l’any passat per Donald Trump. Conscient de la transcendència de les seves paraules, posteriorment es va retractar de la seva afirmació, dient que va exagerar una mica, tot i que va deixar la porta oberta a l’expansionisme il·legal israelià basat en la seva interpretació religiosa. “Si acaben sent atacats per tots aquests llocs, i guanyen aquesta guerra, i s’apoderen d’aquell territori, bé, aquesta és una altra discussió”, va dir Huckabee.

Justifica l’assassinat de nens palestins

En el mateix podcast, l’ambaixador nord-americà també va justificar la mort dels palestins a Gaza si havien donat “suport a Hamàs” o “lluitaven contra Israel”, fins i tot si eren nens o joves menors d’edat. Carlson va afirmar que res podia justificar la matança de nens. “Si aquests fossin els seus fills els que estan segrestats a Gaza, què faria per treure’ls?”, va preguntar Huckabee a Carlson, que va respondre: “No mataria nens, punt. I tampoc no posaria excuses per matar nens”.

 

[Font: www.elnacional.cat]

Tornar a les arrels quítxues a la diàspora

La comunitat andina i la seva descendència a Catalunya intenta recuperar, especialment a través de la cultura i la música, la seva llengua originària. Un idioma parlat per més de deu milions de persones en set estats i que arrossega encara segles d’estigma i discriminacions. 

El quítxua

Escrit per Víctor Yustres Santiago

“Unes nenes com vosaltres no podeu parlar quítxua, o semblareu índies”. Aquesta frase li deien de petita a Erika Ibargüen i la seva germana les monges de la seva escola. Totes dues van créixer amagant la seva llengua materna, el quítxua, quan, amb cinc anys, van migrar amb els seus pares des d’Ayacucho, una ciutat del vessant oriental dels Andes peruans, a Arequipa, la segona ciutat més industrialitzada i amb més activitat econòmica del país. Allà, tant dins la seva família arequipenya per part del pare, blanca d’origen colonial, com a l’escola, les castigaven si les sentien utilitzar el seu idioma, fins i tot parlant entre elles. “Vaig haver d’amagar aquesta part de la meva identitat i esborrar el quítxua del meu cap, i no va ser fins que vaig arribar aquí a Catalunya que vaig tornar a revalorar la meva llengua, a entendre què m’havia passat i a reaprendre-la”, explica Ibargüen.

Com ella, moltes persones indígenes han estat discriminades i estigmatitzades per utilitzar el quítxua, una llengua ameríndia nascuda als Andes centrals i parlada per més de 10 milions de persones en set estats, sobretot en zones rurals. Per això, molts parlants abandonen el quítxua quan migren a ciutats com Arequipa o Lima i fins i tot deixen de transmetre la llengua als fills per evitar que visquin també aquesta situació d’exclusió. “A les grans ciutats encara havíem d’amagar el nostre passat ancestral indígena per por de ser maltractats. És una discriminació molt lligada al racisme a les poblacions andines i forma part del llegat colonial que hem interioritzat”, reconeix Ibargüen.

Un idioma vinculat a la pobresa i l’analfabetisme

El quítxua (també anomenat runa simi, que vol dir ‘llengua del poble’) es va expandir i consolidar com a llengua franca de l’Imperi Inca fins al 1500 a tots els Andes. És a dir, era l’idioma administratiu, comercial i de coneixement entre els diversos pobles. Amb la colonització, es va imposar l’hegemonia del castellà i del portuguès al continent i es va passar a considerar el quítxua i les llengües indígenes com a inferiors, tot i que en el cas del quítxua se’n va acabar acceptant l’ús en zones andines, sobretot per transmetre el cristianisme. Després de la rebel·lió de Tupac Amaru II a la dècada de 1780, es va prohibir del tot.

Avui, l’idioma es parla en set estats de l’Amèrica del Sud: Perú, Bolívia i Equador, on té estatus de llengua oficial o nacional, però també en algunes zones de Xile, Colòmbia i Argentina. Al Perú, el quítxua és l’idioma originari més parlat, amb una comunitat lingüística molt àmplia (l’última enquesta poblacional de 2017 identificava 3,8 milions de parlants, un 13% de la població del país) i està reconegut com a llengua oficial des de 1975 i protegit a la Constitució de 1993. Tot i això, la comunitat quítxua ha patit i encara pateix discriminacions, estigma i burles per parlar la seva llengua originària. Se’ls anomenava (i encara ara passa) cholos, paraula despectiva associada a persones indígenes i del camp, sovint amb un estatus econòmic i cultural baix o analfabetes. Aquest maltractament ha arribat fins i tot al Congrés, on el primer ministre Guido Bellido va fer una intervenció en quítxua l’any 2021 i va ser interromput i censurat a crits per una part de l’hemicicle.

La vulneració dels drets lingüístics de la comunitat quítxua té efectes en diversos camps, com el de la salut: segons dades del Banc Mundial de 2014, del total de peruans sense accés a la salut, més del 60% són parlants de quítxua. Un altre exemple flagrant d’aquest maltractament en l’àmbit sanitari es va donar als 90, quan més de 270.000 dones i 22.000 homes van patir esterilitzacions forçoses per part d’un programa de planificació familiar del govern de Fujimori. La majoria d’afectades eren provinents de comunitats indígenes de zones rurals del Perú, i o bé eren analfabetes o només parlaven quítxua, i van declarar que aquestes operacions es van fer sense el seu consentiment informat, o bé sota xantatge o engany. El projecte Quipu recupera la memòria d’aquests fets amb la recopilació de testimonis sonors d’unes 150 víctimes.

En l’àmbit judicial també es produeixen vulneracions lingüístiques. “Tot i que hi ha una llei de 2011 que, sobre paper, garanteix el dret dels parlants a comunicar-se amb l’Estat en la seva llengua materna, els jutges, fiscals o advocats no administren justícia en l’idioma dels acusats perquè la majoria no el parlen i en pocs casos es contracta un intèrpret”, explica Walter Chalco, docent de quítxua a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima-Perú. En l’educació, tot i que s’ha avançat, també hi ha obstacles. “Hi ha una xarxa d’escoles dins del programa d’Educació Intercultural Bilingüe, però no se satisfan les necessitats educatives de la població originària: el projecte està molt infrafinançat i hi ha professors que hi van i no saben quítxua. Per tot això vaig especialitzar-me en l’ensenyament de la llengua, per poder capacitar tots aquests professionals”, afegeix Chalco. Segons dades de 2019 d’UNICEF i el Banc Mundial, menys del 32% de les persones indígenes parlen la seva llengua materna quan acaben l’escola, i només un 2% s’expressen en el seu idioma quan surten de la universitat.

Revalorar la llengua i l’autoestima

Freddy Chalco, germà de Walter, és natural d’un poble al sud d’Ayacucho, i va migrar a Barcelona als anys 90. Els seus germans i ell van persistir a mantenir la seva llengua originària, el quítxua, malgrat la imposició de l’espanyol en l’educació primària i secundària i la prohibició explícita del pare, que no volia que els fills patissin marginació social. A Catalunya, es va adonar que la majoria de les persones parlants de quítxua no manifestaven que ho eren ni utilitzaven la seva llengua aquí, per por de tornar a rebre maltractament de la comunitat del seu país o de sumar una barrera més en la seva necessitat d’integració en la societat catalana. Aleshores, Freddy Chalco va decidir crear l’associació cultural Centre Rimasun, per poder fer cursos de quítxua: “Em vaig adonar que no hi havia cap persona ni organització que difongués la llengua, i vaig preparar-me i investigar molt per començar a promoure el quítxua en tallers, conferències i cursos aquí. Hi ha hagut molt d’interès per part de persones originàries del Perú, l’Equador o l’Argentina, que tenen pares d’ascendència andina, però que només saben algunes frases i volen aprendre a comunicar-se amb la seva gent,” explica.

Segons fonts associatives quítxues, hi ha prop de 10.000 persones que parlen o tenen coneixements de l’idioma quítxua a Catalunya, dels quals uns 5.000 són peruans i la resta de Bolívia i l’Equador. Per part de l’administració pública, l’únic intent a Catalunya de promoure el quítxua va ser amb un curs extraescolar que es va fer el curs 2012-2013 a l’Institut Margarida Xirgu de l’Hospitalet de Llobregat, dins del marc del Pla d’Impuls a Terceres Llengües del Departament d’Educació. “La iniciativa va ser proposada pel centre, amb el suport de l’entitat Rimasun i de la direcció, amb la voluntat de reconèixer la diversitat lingüística del centre, que tenia —i encara té— una alta proporció d'alumnat d'origen centre- i sud-americà, i amb presència de famílies que parlaven el quítxua”, explica la seva coordinadora, Maria Lluïsa Serra Agrasot. Afegeix que “el programa, malgrat l’aval institucional, es va desenvolupar sense finançament directe i depenia del tot del compromís del centre i de l’entitat. Això va fer que el nombre d’alumnes fora reduït i que, finalment, no es poguera mantenir més enllà del curs inicial”. Des de llavors, no s’ha fet cap nou programa ni política pública específica a Catalunya per a l’ensenyament del quítxua. Actualment, sí que hi ha programes per a mantenir les llengües d’origen de l’alumnat d’idiomes amb més parlants a Catalunya, com ara el xinès, l’àrab, l’amazic o el romanès.

Ibargüen va arribar a Catalunya l’any 2000, perquè s’havia casat amb un català a Arequipa uns mesos abans, i també va voler recuperar el quítxua a la diàspora, sobretot quan va entrar en contacte amb la llengua catalana. “Aprendre català em va obrir portes al món laboral. Bé, això i el meu fenotip més blanc, perquè, segurament, si no fos tan blanca, no hauria pogut accedir a una feina qualificada com la que faig; els teus estudis aquí no valen res. Quan veig la importància que té a Catalunya el fet de mantenir i protegir la llengua, és quan prenc consciència i veig la necessitat de revalorar la meva, que la tenia adormida dins meu, i de tornar a utilitzar-la”, explica.

És aleshores que Ibargüen s’apunta a cursos en línia de quítxua els dissabtes i comença a demanar-li a la seva mare, a la qual havia portat a viure amb ella a Catalunya, que li torni a parlar en la seva llengua, cosa que ella no acabava d’entendre. També comença a transmetre als fills el seu idioma originari, perquè puguin comunicar-se mínimament amb la família quan tornin de viatge al Perú. “Al poble de ma mare tothom parla quítxua, incloses les meves tietes, i poder-m’hi comunicar ha fet que vegin que també soc part de la comunitat i que no m’avergonyeixo de la nostra cultura. Al final, de vegades sento que no acabo de ser d’enlloc: allà soc l’europea i aquí, la peruana o la sudaca”, reconeix.

No és l’única que ha patit discriminació pel seu origen quítxua a Catalunya: també li ha passat a l’Amanda Aguilar Vega, originària de la zona d’Ayacucho, com Freddy Chalco, i que també va arribar fa 25 anys a Catalunya: “Hi ha gent aquí que m’ha preguntat si quan vivia al Perú tenia televisió o rentadora. Es pensen que, com que no parlem un castellà perfecte, i pel nostre aspecte, som gent endarrerida, que vivim en cases de pedra i som incultes. Jo al Perú vivia en una ciutat com Barcelona”, relata. També ha sentit rebuig per part de gent del seu país a la diàspora per voler mantenir la llengua: “Ho veien malament. Em deien que, utilitzant el quítxua, retrocedia en lloc d’avançar”, lamenta. Aguilar creu que cal fer pinya des de la comunitat quítxua per donar impuls a la llengua: “Jo no sé parlar-lo gaire bé, i escriure’l encara menys. Si ens uníssim les persones que tenim arrels andines i altres persones interessades aquí seria la manera de no deixar morir la nostra llengua”.

La cultura i la música, vehicles de transmissió lingüística

Aquesta comunitat cultural és la que ha construït Karina Marín. Originària del municipi de Llallagua, al nord del departament de Potosí, a Bolívia, va arribar amb 22 anys a Catalunya, però li costava molt comunicar-se bé en castellà: “Els meus pares i els meus avis eren parlants de quítxua, tota la meva família parlava quítxua; per tant, quan vaig arribar aquí vaig haver de perfeccionar el castellà, perquè em bloquejava parlant en aquesta llengua, i també vaig aprendre el català per la feina: soc odontòloga”, explica. Marín va buscar espais on viure plenament la seva identitat cultural i lingüística, i finalment va trobar-ne un. “Vaig conèixer un grup de balls tradicionals del meu país i allà podia parlar quítxua. Ens reunim sovint a uns camps agrícoles de l’Hospitalet i celebrem festes importants per a nosaltres, com el carnaval d’Oruro. En aquestes celebracions aprofitem per posar-nos vestimentes típiques. Per exemple, en la meva regió, portem roba molt acolorida, en què predominen el vermell i el verd, i també pantalons amb un aguayo característic de la zona de l’altiplà, i mengem mote [gra de blat de moro sec] amb diferents carns a la planxa. Són moments en què connectem amb els nostres ancestres”, relata.

A Bolívia, més de 2 milions de persones utilitzen el quítxua, que és la llengua indígena més parlada al país. Des de l’arribada d’Evo Morales a la presidència el 2006, Bolívia es va convertir en un referent en la defensa i reivindicació dels pobles i cultures indígenes al món. Entre altres mesures, es va incorporar a la Constitució les 36 llengües originàries del país com a oficials a tot el país, la qual cosa va implicar la reforma de diverses lleis educatives i la creació de l’Institut Plurinacional de les Llengües Indígenes.

Freddy Chalco i Amanda Aguilar també creuen en la força de la cultura i sobretot de la música com a vehicles de transmissió del quítxua. Tots dos tenen un grup musical que es diu Los Ayllus de Ayacucho, amb el qual toquen en diferents esdeveniments i celebracions públiques i privades de la comunitat, amb cançons en castellà i en quítxua: “El repte és que la pròpia comunitat del Perú, de Bolívia i d’altres països s’interessi per la llengua i la cultura quítxua i la promogui en les manifestacions culturals andines que es facin a Catalunya”, assenyala Chalco, que troba a faltar el suport institucional per a aquest impuls. “No hi ha cap programa de promoció de la llengua quítxua per part dels consolats del Perú o de Bolívia aquí. Les administracions no es volen implicar gaire en aquesta qüestió. Per això, és des de la comunitat que hem de buscar les escletxes per poder introduir la nostra llengua a través de la cultura”, remarca.

Recosint el fil intergeneracional

Un dels problemes centrals que s’observa en comunitats lingüístiques dels pobles originaris com el quítxua és que encara hi ha una interrupció de la transmissió intergeneracional de la llengua i, per tant, una bretxa comunicativa entre les persones grans i les joves, tal com apunta un informe de l’Observatori Regional dels Drets dels Pobles Indígenes de 2020. El motiu principal ja s’ha apuntat: atesa la persistència del racisme i la discriminació contra els parlants de llengües originàries, molts pares i mares indígenes opten per amagar l’idioma i socialitzar els seus fills en la llengua hegemònica, per protegir-los.

Això està començant a canviar. Són molts els creadors de continguts que utilitzen xarxes socials com Instagram o TikTok com a eines educatives per donar a conèixer i revitalitzar les seves llengües. També hi ha joves artistes, sobretot peruans, com la rapera Renata Flores o Lenin Tamayo, inventor del gènere musical Q-pop (quítxua pop), que fan servir la seva llengua i elements tradicionals amb sons i estètiques modernes, adaptades al llenguatge de les xarxes i amb molt d’èxit: els seus vídeos acumulen milions de visualitzacions a YouTube.

Ibargüen també fa l’esforç de parlar als seus dos fills en quítxua perquè no oblidin les seves arrels. “La meva generació va viure la seva identitat amb vergonya, però ara és diferent. El meu marit i jo som pares adoptius de dos nens que són peruans indígenes, i són de família biològica quitxuaparlant. Per això, tot i que no parlin la llengua, intento que s’impregnin d’algunes paraules i que puguin sentir històries o llegendes de la nostra cultura. Perquè segurament ells, igual que em va passar a mi, tindran la necessitat, algun dia, de tornar a les seves arrels i a sentir-se part d’alguna cosa. I aquesta cosa és el quítxua”, rebla.

[Font: www.nationalia.cat]




El Thyssen propone habitar el silencio y la calma de Hammershøi

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza acaba de abrir ‘El ojo que escucha’, la primera gran retrospectiva en España dedicada a Vilhelm Hammershøi, pintor danés que desarrolló su trabajo a lo largo del último tercio del siglo XIX y el primer quindenio del XX, cuya extensa obra fue ampliamente reconocida en vida, pero que se vio abocada al ostracismo tras la Primera Gran Guerra y que solo ha vuelto a recuperarse desde hace algunos años relacionando su trabajo con otros maestros del pasado, como los holandeses del siglo XVII y las grandes figuras de las vanguardias históricas europeas. Es el silencio el elemento alrededor del que se articula y estructura, dotándola de coherencia, la obra de este artista escandinavo, silencio que llena los espacios vacíos, los interiores domésticos, las ciudades y los paisajes. Y esta propuesta del Thyssen sí que es inmersiva de verdad: nos propone alejarnos de tanto ruido y espectáculo hueco, y habitar el silencio y la calma de Hammershøi. 

Vilhelm Hammershøi. ‘Una habitación en la casa del artista en Strandgade, Copenhague, con su mujer’, 1902. National Gallery of Denmark, Copenhague.

Escrito por Javier (los díez)

Con una paleta cromática reducida (grises, cremas, negros y ocres) y un limitado repertorio de temas (interiores, espacios urbanos, paisajes y algunos retratos), Hammershøi fue capaz de crear un mundo propio y reconocible; tal vez sean sus habitaciones, comunicadas unas veces, acotadas otras por puertas, abiertas o cerradas, o dotadas de ventanas que más que incitar a mirar por ellas funcionan como tamices que filtran la luz que llega desde el exterior, su sello de identidad más reconocible. Como anécdota, comentar que tanto puertas como ventanas están siempre pintadas en un blanco roto que muy bien podría coincidir con el que la empresa Pantone ha designado como color del año 2026, el Cloud Dancer, describiéndolo como “un blanco elevado que se lee como un soplo de aire fresco y está impregnado de una sensación de serenidad”, o bien como “un susurro de tranquilidad y paz en un mundo ruidoso”.

El desconocimiento general que de su obra se tiene en nuestro país, paliado solo en parte gracias a la exposición Hammershøi i Dreyer celebrada en el CCCB de Barcelona en 2006 y en la que se vinculaba la obra del pintor danés con la de su compatriota el director y guionista Carl Theodor Dreyer –cineasta que indagó en el misterio íntimo de la existencia, el silencio y la duda–, contrasta con la profusa presencia que tienen sus pinturas en escaparates y mesas de novedades de nuestras librerías. Son sus interiores motivo recurrente en multitud de portadas, como si esos espacios domésticos, habitados por el vacío y el misterio, funcionasen, por la atracción que emanan, como una invitación a ser ocupados y transitados, convirtiendo las puertas y ventanas en ellas representadas en los umbrales que se nos invita a atravesar para llegar al interior del libro que anuncian.

Al título de la exposición, El ojo que escucha, yo le añadiría un anexo, el silencio que se oye, que resume, en mi opinión, la esencia del trabajo de Hammershøi, de tal modo que al efecto sinestésico del título original, que vincula los sentidos de la vista y el oído, se añade el de la contradicción que enfrenta la ausencia de sonido alguno con la capacidad de este de ser percibido, poniendo de manifiesto la afirmación de Miles Davis según la cual “el silencio es el ruido más fuerte, quizá el más fuerte de todos los ruidos”.

Es el silencio, creo, el elemento alrededor del que se articula y estructura, dotándola de coherencia, la obra de este artista escandinavo, silencio que llena los espacios vacíos, los interiores domésticos, las ciudades y los paisajes campestres en los que la ausencia de la figura humana, salvo la ocasional de su esposa Ida, crea escenarios enigmáticos, pero no inquietantes, sigilosos pero no amenazantes, ambientes que con su quietud y mutismo incitan al espectador a ocuparlos.

Por ello, invitaría al posible visitante de esta exposición a que no se conforme con verla, recorrerla o contemplarla, a que se olvide de las cartelas, a que ignore el título de las obras, su técnica, propiedad y procedencia, a que se olvide incluso de la autoría de los cuadros que tiene delante, y por lo que más quiera, a que no los fotografíe y mucho menos a que se haga un selfie con ellos –máximo desprecio que puede hacerse a una obra de arte precisamente al darle la espalda–. Invitaría a penetrar en ella hasta llegar a habitarla, a traspasar sus umbrales, transitar sus pasillos y a mirar a través de sus ventanas, a recorrer sus calles y arquitecturas y a caminar por sus campos. Invitaría al posible visitante, frente a un hábitat hostil en el que el ruido, el griterío y el escándalo inundan nuestras vidas, y en el que las consignas, los bulos y los eslóganes, difundidos –no desde ubicuos altavoces como sucedía en las novelas de Milan Kundera–, sino desde los que paradójicamente se hacen llamar dispositivos personales de comunicación, invaden nuestra misma privacidad, a refugiarse en este oasis de quietud, calma y sosiego. Invitaría a enfrentarse al vacío, a la soledad que habita sus estancias, convirtiendo esta exposición no meramente en una experiencia perceptiva, sino sobre todo vivencial, haciendo de la misma una travesía por la cartografía más íntima de la existencia humana.

Vilhelm Hammershøi. ‘Puertas abiertas’, 1905. The David Collection, Copenhague

Vilhelm Hammershøi. ‘Interior, mujer vista de espaldas’, hacia 1904. Kunstmuseum, Randers

Solo habría una objeción o simplemente un aspecto que podría haber hecho de la visita a esta retrospectiva una experiencia plena; siendo como es habitual en las exposiciones que presenta el Thyssen, el cuidado de todos y cada uno de los detalles de su montaje, tal vez haya pasado desapercibido para sus organizadores un factor que en otras circunstancias resultaría secundario, por no decir irrelevante; mientras que para su contemplación es suficiente mantener una mirada concentrada y atenta en la obra que tengamos delante para así abstraernos del entorno visual circundante, del ruido, o simplemente incluso del murmullo atenuado que el propio público genera, dicho aislamiento es imposible, al menos de manera voluntaria. Para esta exposición hubiese sido interesante y conveniente haber proporcionado a los visitantes que así lo hubiesen solicitado unos auriculares que en esta ocasión no funcionasen como audioguías, sino que contasen con un canal que permitiese la audición de un ruido blanco, de un silencio que, aislándonos del entorno sonoro, nos proporcionase una comunión íntima con la obra observada, convirtiendo la visita en una verdadera experiencia inmersiva, y todo ello sin necesidad de recurrir al casi olvidado y ya obsoleto metaverso o de la ubicua IA, simple y llanamente dejándonos guiar por los dos sentidos que mayor cantidad de información nos suministran, la vista y el oído, aunque en esta ocasión, este último, por omisión. Otra posibilidad –que yo ya he puesto en práctica– es la de acudir a esta muestra provistos de unos simples tapones antirruidos.

Sea como sea, no pierdan la oportunidad de contemplar la obra de  Hammershøi en directo, más allá de las portadas de los libros, y recuerden, si pueden, habitándola.

La exposición ‘El ojo que escucha’, de Vilhelm Hammershøi, organizada por el Museo Thyssen  en cooperación con la Kunsthaus Zürich, estará abierta hasta el 31 de mayo en Madrid. A partir de julio podrá verse en Zúrich. Comisariado de Clara Marcellán, conservadora de Pintura Moderna del Thyssen.


[Fuente: www.elasombrario.publico.es]

Xesús Alonso Montero, a estela viva do mestre da bufanda vermella

Aspirante a marxista, «ateo grazas a Deus», entusiasta e subversivo, histórico columnista de La Voz, este seguidor do Celta xogou toda a vida o partido da defensa de Galicia


Escrito por Malores Villanueva

Sara escolleu para a derradeira viaxe do pai un dos seus traxes e a bufanda máis vermella do roupeiro; outra púxoa ela mesma, nun xesto entrañable. Sobre a caixa fúnebre pousou unha bandeira do Partido Comunista, no que militaba dende 1962. A miúdo repetía que era apenas un aspirante a marxista, porque era esencial ser moi boa persoa, e el non se cría merecente, malia intentalo cada día. Tamén era moi súa aquela retranca de proclamarse ateo grazas a Deus. Por iso, a súa despedida foi civil, nela familiares e amizades leron os poemas por el escollidos e entoaron a Internacional en galego, o himno obreiro adaptado e abreviado pola súa man, que soou con forza coma no mitin público do Partido Comunista Galego, aló polo 1977, cando todo estaba por construír.  

Xesús Alonso Montero (Vigo, 1928-2026) morreu na cidade que o viu nacer, Vigo, ás doce da mañá, porque el detestaba madrugar. Nacera noventa e sete anos antes, un 28 de novembro, na taberna El Recreo, na rúa Urzáiz, e chamárono Suso. Alí servíase o mellor viño do Ribeiro, viño de terruxeira, de terra alta, e xuntábase unha clientela selecta. Tras a sublevación fascista, un daqueles asiduos á chiquita, Ramón González Brunet, membro do Partido Socialista e da UXT, pediulle ao pai acubillo nun dos cuartos que alugaban. Benito Alonso sabía o risco que asumía, mais aceptou. Non tardaron en descubrir o agocho: Brunet foi asasinado xunto a outros compañeiros, entre os que estaba o alcalde da cidade; e o pai do pequeno Suso foi encarcerado e, días despois, trasladado a San Simón. Aquel neno non comprendía por que o seu proxenitor, que non roubara nin matara a ninguén, estaba preso. Tampouco entendía por que asasinaran o señor Adolfo, o panadeiro da beira da taberna, pai do seu amigo Fito. Tardaría anos en comprender, mais cando o fixo, converteu a memoria en tarefa, e non deixou de estudar os escritores deostados polo réxime e devolvelos á luz: Os poetas galegos e Franco. Estudo e antoloxía ou Os escritores galegos ante a Guerra Civil Española (1936-1939). 

Despois do vivido, a familia decidiu trasladarse a Ventosela e dedicarse á vida agrícola. O primeiro no que reparou o rapaz foi en que o galego era a lingua natural, e mudou sen resistencia o seu código. Coma os demais, ía roubar os figos ao cura, xogaba ao fútbol, andaba en zocos, traballaba co sacho e falaba galego. Nunha ocasión, un médico equivocouse e diagnosticoulle unha enfermidade no corazón, polo que os pais decidiron que estudase, pois ben sabían que valía para iso. A súa nai, Angelina, soñaba con velo de avogado ou médico. Para entón xa aparecera no seu camiño o mestre Bernardino Graña Refojos, quen lle abriu as portas da literatura, lle emprestou obras de Virxilio e Dostoyesvski e sementou nel unha vocación que non tería volta atrás: estudar Filoloxía Románica. Na aldea ninguén sabía para que servía aquilo, pero correu a voz de que estudaba para diplomático; así que durante un tempo foi o mozo de máis éxito na comarca do Ribeiro, porque a xente pensaba que o Suso ía para embaixador.   

Era 1948 e atopábase na estación de Ribadavia cun billete no vagón de terceira que lle custara cento once pesetas. En Madrid foi alumno de Rafael Lapesa e de Dámaso Alonso, e coñeceu a Uxío Novoneyra e a José Ángel Valente. Mais o decisivo foi precisamente aquel encontro con Ben-Cho-Shey —Xosé Ramón Fernández-Oxea—, inspector de Primeira Ensinanza, que falaba galego sempre que tiña ocasión e que o levou ao piso de Fermín Penzol, que, como gustaba dicir, non era unha casa, senón unha biblioteca habitada. Un día pediulle consultar a revista Ilustración Gallega y Asturiana, publicada en Madrid entre 1880-1882. Aquela noite non durmiu, sentía que tocaba coas mans un anaco de historia que lle fora negada.   

Licénciase en 1953 con premio extraordinario e realiza a súa tese de doutoramento sobre Curros Enríquez. Mais aquela excelencia académica non foi nunca para el un punto de chegada, senón o inicio dun labor sostido e teimoso. Xa en 1951 publicara o seu primeiro ensaio filolóxico en Galaxia, sinal dunha vocación temperá e firme. Foi, ante todo, un investigador entregado, metódico, por iso repetía, entre serio e irónico, que lle deberían conceder o carné número un da Biblioteca Penzol, onde era habitual atopalo na sala de investigadores, inclinado sobre papeis e documentos, como un máis, ata o final dos seus días.  

Os seus estudos centráronse en Rosalía de CastroCurros, Leiras PulpeiroGarcía LorcaBlanco Torres, nas figuras exiliadas como Luís Seoane e noutras que forman parte do ronsel progresista da nosa tradición. Non buscaba só materia de análise, senón tamén unha ética: aprender deles para transmitir o seu valor. Admiraba profundamente tamén a Machado e a Miguel Hernández, mais a súa produción intelectual non foi só literaria. A recuperación da memoria histórica converteuse tamén nunha tarefa inescusable con obras como as Cartas de republicanos galegos condenados a morte (1936-1948).   

Non foi menor a súa faceta de editor. Á fronte do selo galego de Akal, Arealonga, contribuíu a abrir fiestras nun tempo aínda de tebras. Alí publicou o Informe dramático (1973), un texto sociolingüístico en que poñía o acento no esmorecemento da lingua galega. Naqueles anos, algunhas voces cualificárono de alarmista e pouco eficaz, hoxe recoñécese nel non só un texto pioneiro, senón tamén unha lucidez adiantada ao seu tempo. Nesa mesma etapa viu a luz Pedro Petouto. Traballos e cavilacións dun mestre subversivo (1975), o seu único libro de ficción, cun evidente pouso de realidade: o protagonista é un mestre socialista e curioso predicador marxistizante, que se converteu nun espello crítico da sociedade do seu tempo.  

Como profesor de Lingua e Literatura Española, exerceu na Escola Normal de Santiago e nos institutos de Palencia e Lugo, cidade esta á que chegou en 1960 e onde viviu dezaseis anos de plenitude. Alí o alumnado lembraba aulas cheas de vida: trazaba no encerado o esquema do que ía explicar e mentres o copiaban podían falar; despois cumpría gardar silencio e atender sen tomar apuntamentos. Era doado aprobar, e para subir nota podían facer traballos en galego. Lugo foi patria íntima, a cidade onde foi máis feliz, a pesar de ser denunciado e condenado ao desterro andaluz.  

Maxisterio nas aulas e nos cárceres  

Morto xa o ditador, regresou a Vigo para impartir docencia en varios institutos, o último o IES Álvaro Cunqueiro, onde organizou unha saída co alumnado á illa de San Simón, que para el non era só paisaxe, senón memoria. Logo pasou a impartir docencia na universidade, onde engaiolaba pola súa sabedoría, o dominio da palabra, o recitado de poemas e a emoción que puña en cada explicación. Contaba un alumno como un día, a finais dos noventa, o vello mestre chamouno ao seu despacho, quería darlle a foto da ficha de aula dunha compañeira que acababa de falecer e que el sabía que era amiga súa. Grazas a ese xesto puideron incluíla na orla final de carreira.   

Tiña o poder de conmover, unha paixón intacta, unha forza desbordante e unha entrega inquebrantable que o fixo ter unha axenda vertixinosa ata hai ben poucas semanas. Nunca dicía que non. Dáballe igual o auditorio, pois sempre estaba disposto a compartir tempo e sabedoría. Contaba con especial emoción as visitas aos cárceres galegos onde atopaba oíntes atentos e agradecidos. Nunha ocasión, na Lama, un rapaz marroquí que falaba un galego fluído entregoulle uns poemas: aquel xesto confirmáballe que a lingua estaba viva. Alonso Montero tamén fixo versos políticos, satíricos e gustaba de cantalos, porque era outra forma de militancia. Con voz vigorosa, entoaba coplas revolucionarias e antifranquistas xunto ás cantigas tradicionais, xunguindo nun mesmo alento memoria e celebración. Foi presidente da Real Academia Galega entre o 2013 e o 2017, e nunca tanto viaxou en tren. Aquel tempo servíalle para conversar, especialmente con xente moza, e se algo o definía era o uso da palabra. O certo é que sempre mantivo parladoiro, o último na Cafetería Verona, en Vigo, onde departía con Gonzalo Allegue, Estro Montaña, José Gómez Alén ou César Cunqueiro. O martes, xa sen el, os seus amigos decidiron xuntarse e honrar a súa memoria. A conversa xirou arredor das historias do vello amigo. Contaba Allegue que, pouco despois de coñecelo, alá polos anos sesenta, lle pedira que o levase dar unha conferencia a Sarria. Á volta solicitou parar, baixou do coche e regresou cunha bandexa de pasteis. Era xeneroso e galdrumeiro, lembraban, gustáballe a torta de Mondoñedo, os doces de Madarro e, en realidade, calquera sobremesa compartida. Coincidimos en que viaxar con el era asistir a un relato continuo. Mesmo nos traxectos máis longos enchía o tempo de historias, como aquela vez en que entrou clandestinamente na URSS cun pasaporte falso a nome de Alonso Quijano, el que era un cervantófilo. 

Xesús Alonso Montero 

Botarémolo a faltar os venres nas páxinas de La Voz de Galicia, onde colaboraba dende había máis de tres décadas, e tamén cando teñamos algunha dúbida, porque recorrer á súa memoria era infalible. Queda a súa produción intelectual, crítica e comprometida; quedamos todos os que nos sentimos camiñantes dos vieiros que nos abriu o profesor. 

Confesaba ser do Barça e do Celta, pero onde sempre militou foi na Galicia infinda, nas causas xustas, na igualdade. Recibiu premios e distincións, e aceptábaos con gratitude e sorpresa, porque nunca se considerou merecente de nada extraordinario: seguía a ser, por riba de todo, aquel neno de Ventosela que non estudou para diplomático, pero que foi o mellor embaixador da lingua e da cultura galegas. Aínda co corazón nun puño, pero co puño en alto, dicimos: «Ata sempre, mestre!».


[Ilustración: Pinto & Chinto - foto: Xoan A. Soler - fonte: www.lavozdegalicia.e]