segunda-feira, 13 de abril de 2026

El sistema de bicicletes compartides de Sostre Cívic rep el Premi Bicimpuls

La iniciativa ha destacat per integrar mobilitat sostenible, governança col·lectiva i vida comunitària

El projecte s’ha implementat en diverses comunitats cooperatives del territori. Foto: Òscar Giralt

Escrit per Pol Solernou

El sistema de bicicletes compartides de Sostre Cívic ha estat guardonat amb el Premi BICIMPULS 2025 en la categoria de foment de la bicicleta per a la mobilitat quotidiana. El reconeixement, atorgat per l’Àrea Metropolitana de Barcelona i Bicibox, es va lliurar en el marc de la primera Gala de la Bicinit Metropolitana, celebrada el 8 d’abril a l’Edifici Històric de la Universitat de Barcelona.

El guardó posa en valor una iniciativa que va més enllà de l’ús de la bicicleta i que planteja un model integral de mobilitat sostenible vinculada a l’habitatge cooperatiu.

Bicicletes compartides dins la comunitat

El projecte reconegut integra bicicletes elèctriques i cicles de càrrega comunitaris com a part de la infraestructura dels edificis cooperatius en cessió d’ús. En funcionament des de finals de 2022, la iniciativa combina flotes comunitàries —amb 12 bicicletes electrificades i 3 cicles de càrrega en una primera fase— amb formació en circulació i manteniment, adequació d’espais d’aparcament i eines de governança col·lectiva.

En paraules d’Angela Garcia, vicepresidenta de la cooperativa, “no és només un premi a una activitat de foment de la bicicleta, és un premi a una manera d’entendre l’habitatge i la ciutat”.

El model aposta per integrar la mobilitat sostenible en la vida comunitària. Font: Sostre Cívic

L’habitatge com a motor de canvi

La iniciativa parteix d’una idea central: l’habitatge és molt més que un sostre. Des de Sostre Cívic es defensa que els espais residencials poden esdevenir entorns de comunitat, salut i responsabilitat ambiental.

Davant d’un model basat en el vehicle privat, que genera dependència econòmica i impacte ambiental, l’habitatge cooperatiu es presenta com un marc idoni per compartir recursos i impulsar alternatives col·lectives.

Implantació en diverses comunitats

Des del seu inici, el projecte s’ha desplegat en comunitats de Barcelona, Sant Cugat del Vallès i Olesa de Montserrat, com La Balma, Cirerers, Princesa49, Clau Mestra i La Xicoira. En total, ha beneficiat 122 persones sòcies i ha comptat amb la participació de 19 persones en el seu desenvolupament.

La iniciativa inclou estudis personalitzats de mobilitat, sessions formatives i el disseny d’infraestructures segures dins dels edificis, adaptant les flotes a les necessitats de cada comunitat.

Intercooperació i replicabilitat

El projecte ha estat possible gràcies a la col·laboració amb entitats de l’Economia Social i Solidària com Biciclot, que ha aportat el servei tècnic, i Som Connexió, en l’àmbit dels comuns digitals. La producció de la flota es realitza a través de Rebiciclem, amb criteris d’economia circular i inserció sociolaboral.

Un dels objectius de Sostre Cívic és fer el model replicable a altres promocions, mitjançant guies i metodologies que facilitin la seva implementació. “Aquest premi ens anima a continuar: més habitatge fora del mercat i més comunitats que cuiden el seu entorn”, va concloure Garcia.




[Font: www.xarxanet.org]

domingo, 12 de abril de 2026

Con actividades culturales, Chile conmemora el natalicio de Gabriela Mistral

 

Gabriela Mistral fue la primera latinoamericana en ganar el Nobel de Literatura

Por Xinhua

Chile celebró esta semana el natalicio de la Premio Nobel de Literatura 1945 Gabriela Mistral con actividades como el recién instalado monumento en el centro de Santiago de Chile, capital del país, o las conclusiones de una exposición sobre la escritora en el territorio antártico.

"En un nuevo año de natalicio de Gabriela Mistral, recordamos a una figura que trascendió la poesía para convertirse en una voz fundamental de la educación y la cultura en Chile y el mundo", señaló el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio en redes sociales el 7 de abril pasado, día de su nacimiento.

Durante toda la semana se organizaron actividades para homenajear a la primera persona en América Latina en lograr el máximo galardón literario a nivel mundial, además de que a inicios de marzo en la Plaza Baquedano, nodo urbano de la capital, se inauguró el monumento "Lucila", dedicado a Mistral y a otras mujeres.

"Los monumentos escultóricos, como es el caso de la obra de Gabriela Mistral, representan valores e imaginarios colectivos que encarnan en una persona merecedora de ser recordada y homenajeada", explicó a Xinhua el director del Instituto de Estudios Humanísticos "Abate Juan Ignacio Molina" de la Universidad de Talca, Pedro Emilio Zamorano.

Esta obra en particular, diseñada por Norma Ramírez y Mariana Silva, "tiene una función simbólica y la intención de recordar los valores éticos, estéticos y culturales de la persona representada, como una forma de proyectarlos y promoverlos".

De igual forma, el Instituto Antártico Chileno montó en marzo una exposición sobre Mistral en la chilena Base Profesor Julio Escudero, en la isla Rey Jorge en la Antártida, cuyas impresiones fueron difundidas esta semana.

"En esta muestra existen tres estadios: uno que es sobre el paisaje, otro sobre la escritura de la poetisa y un tercero sobre el territorio antártico.

Gabriela Mistral tiene una forma de estar en el mundo muy presente y eso hace esta dimensión tan territorial de ella", explicó la encargada del montaje, la artista visual y profesora de la Universidad de Chile Carolina Ibarra.

En 2025 el Gobierno chileno realizó más de 200 actividades para celebrar los 80 años de este reconocimiento que se extendieron por todo el país y en diversas disciplinas.

[Foto: ucsc.cl - fuente: www.jornada.com.mx]

Jarmusch, familias y tazas de té

“Padre madre hermana hermano”, la película de Jim Jarmusch, ganadora del León de Oro en Venecia, es una reflexiva comedia sobre las relaciones familiares y sus misterios, secretos y extravagancias.

Escrito por Ernesto Diezmartínez 

Cuando fue anunciado el ganador del León de Oro en Venecia 2025, Padre madre hermana hermano (Father mother sister brother, E.U. – Reino Unido – Italia – Francia – Alemania – Irlanda, 2025), decimosexto largometraje del gran maestro del cine existencialista/minimalista Jim Jarmusch (de su lejana ópera prima Permanent vacation, de 1980, a la poética obra mayor Patterson, de 2016, pasando por obras maestras ochenteras como Más extraño que el paraíso, de 1984 y Bajo la ley, de 1986, sin olvidar sus videos musicales para Taking Heads, Neil Young y Tom Waits), todo mundo, incluyendo el propio cineasta estadounidense, se llamó a sorpresa.

No es que Jarmusch no mereciera ganar en Venecia –el director de Solo los amantes sobreviven (2013) se merece todo–, sino que había un consenso entre la prensa y la crítica de que el León de Oro tenía y debía ser para La voz de Hind Rajab (Ben Hania, Túnez – Francia, 2025), el devastador docudrama sobre el asesinato de una niña perpetrada por el ejército israelí en Gaza. Esta película tenía todo para triunfar en el Lido: una realización formal impecable, un tema políticamente correcto, el padrinazgo abierto de varios pesos pesados del cine internacional –Brad Pitt, Joaquin Phoenix, Rooney Mara, Jonathan Glazer y Alfonso Cuarón– y hasta una emotiva manifestación en la función de estreno, que terminó en gritos de “Free Palestine!” a la par de más de 20 minutos de aplausos.

Pero no: como anoté antes, el jurado oficial presidido por Alexander Payne decidió otorgar el León de Oro al filme de Jarmusch, un resultado que provocó rumores de fuertes discusiones y hasta rompimiento entre los miembros del jurado, incluyendo la amenaza de abandonar Venecia de parte de la actriz brasileña Fernanda Torres debido a la negativa de dar el premio principal al filme de Ben Hania que, de todas formas, se terminaría llevando el gran premio del jurado, además de otros ocho reconocimientos. Payne negó, en su momento, todos esos rumores, aunque, como bien apuntó Katie McCabe en su cobertura de Venecia publicada en Sight & Sound (noviembre, 2025), quedó en el aire la sensación de que el León de Oro para Jarmusch fue una decisión de compromiso, el típico resultado salomónico de un jurado dividido.

Aunque no dudo que esta versión sea cierta –he sido parte de jurados festivaleros en varias ocasiones y puedo confirmar que no son extrañas este tipo de circunstancias–, quiero pensar que el reconocimiento a Jarmusch y a su reflexiva comedia en tono menor Padre madre hermana hermano se debió no tanto a algún tipo de compromiso sino a un merecidísimo homenaje a la extendida trayectoria de este gran cineasta, muy similar al triunfo de Aki Kaurismäki en Berlín 2017, cuando el finlandés ganó el Oso de plata a mejor director con la encantadora cinta derivativa El otro lado de la esperanza.

En sentido estricto, no hay nada en Padre madre hermana hermano que no hayamos visto antes en el cine de Jarmusch: estructura argumental episódica –tres capítulos en los que vemos tres historias similares en distintos espacios y contextos–, varios deliciosos momentos de un amable humor repetitivo, agudas viñetas hiperdialogadas en las que aparentemente no sucede gran cosa, un par de canciones muy ad hoc (“Spooky” y “These days”) que escuchan los personajes en sendas escenas claves, una serena puesta en imágenes en la que no faltan los homenajes a Ozu –esa toma de los trenes cruzando las vías y esos espacios vacíos en el departamento abandonado en el episodio parisino–, cierta imagen recurrente de unos libérrimos skaters que aparece a lo largo de la cinta y hasta el caprichoso origen del filme, nacido a partir de una afortunada autoindulgencia creativa de parte de Jarmusch, quien empezó a escribir esta película con el único pretexto de que deseaba ver a Tom Waits interpretando el papel de papá de Adam Driver.

En efecto, en el primer episodio, Padre, Driver es Jeff, un exitoso ejecutivo que viaja en un auto “híbrido y rentado”, al lado de su hermana Emily (Mayim Bialik), para visitar a su anciano padre (Waits), quien vive, viudo y solitario, en una cabaña en medio de la nada, en algún lugar de Nueva Jersey. Es evidente que los dos hermanos tienen tiempo que no se ven y que, de hecho, no ven a su papá juntos desde el funeral de su mamá. También es claro que Jeff es más cercano al papá que Emily, aunque esta cercanía es relativa: ninguno de los tres acierta a conversar sobre algo más que la hermosa vista que tiene la cabaña y el mantenimiento de ese decrépito lugar. El silencio más incómodo se llena cuando los tres brindan –pero ¿con agua, con té?– por “la familia”, como si estuvieran en el trabajo, en el brindis de fin de año.

Algo similar sucede en el segundo episodio, Madre, cuando la exitosa mamá escritora Charlotte Rampling recibe en su elegante casa de Dublín a sus dos hijas, Timothea (Cate Blanchett) y Lilith (Vicky Krieps), para tomar el té. A pesar de que las tres viven en la misma ciudad, solo se ven una vez al año y muy pronto entendemos por qué: hay algo tirante entre las dos hermanas y la fría mamá distante, quien prepara una mesa impecable para tomar té y comer pastelitos –ese top shot casi de Busby Berkeley– pero que es incapaz de abrirse emocionalmente con sus dos hijas, aunque sí lo haga, al inicio del episodio, en una conversación telefónica que tiene ¿con su psicóloga?

En el tercer episodio, Hermana hermano, no hay padre ni madre a la vista, pues los dos murieron en un misterioso accidente, cuando el papá piloteaba un pequeño avión en el Atlántico. Los hijos, los gemelos Billy y Skye (Luka Sabbat e Indya Moore), se reúnen en París para visitar por última vez el departamento familiar, revisar lo que dejaron sus padres y reencontrarse no solo como hermanos sino como hijos de esa misteriosa pareja que guardaba identificaciones falsas de todas partes, que dejó sin pagar los últimos tres meses de la renta de su piso y que quién sabe qué demontres estaban haciendo, volando sobre las Azores.

Este último episodio parece, a primera vista, un pegoste, un capítulo casi gratuito que tuvo que agregar Jarmush para poder llegar a una duración decente, digna de un largometraje. No es así: cuando uno lo piensa bien, el encuentro de los dos hermanos y su reencuentro con los recuerdos de su infancia compartida y de sus inasibles y misteriosos padres, tiene todo el sentido del mundo. Es curioso cómo Billy y Skye es la pareja de hermanos más cercanos de las tres que vemos en la película. Uno puede pensar que esto se debe a que son gemelos –y sí, ella dice “sentir” cada vez que él está consumiendo sus microdosis de hongos–, pero creo que también se debe a algo más: a que sus dos padres han muerto y, por lo mismo, ya solo se tienen entre sí para poder compartir ese pasado que solo es de ellos y de nadie más.

¿Esto tendría que pasar con los otros hermanos de los dos primeros episodios? ¿Deben morir el vividor papá Tom Waits y la fría mamá Charlotte Rampling para que sus hijos se reencuentren de verdad, les perdonen todo y recuerden con cariño lo que vivieron con ellos, incluyendo sus misterios, sus secretos y sus extravagancias? Puede ser. Por lo pronto, si tiene usted a sus padres aún vivos, visítelos más de una vez al año y trate de platicar de algo más que el clima. Y, aunque sea con agua, té o café, brinde por todo lo alto, pero de verdad, por la familia. Y, de pasada, por Jim Jarmusch y por su León de Oro veneciano.-

 

[Fuente: www.letraslibres.com]


Mor Mario Adorf, estrella del cinema alemany

 

Mario Adorf

Escrit per Arnau Boix    

L’actor ale­many Mario Adorf, con­si­de­rat un dels grans vete­rans del cinema euro­peu, ha mort als 95 anys, a París, segons ha con­fir­mat el seu repre­sen­tant, Mic­hael Stark. 

Va néixer a Zúric (Suïssa) el 1930, però va ser criat a Alemanya. Des del 1954 i fins al 2023, no va parar d’interpretar papers principals i secundaris en més de 200 produccions, sobretot fent de dolent. 

Es pot considerar que el seu salt a la fama el va fer com a assassí en sèrie en el thriller De nit, quan va venir el diable (1957), nominada a l’Oscar a la millor pel·lícula de parla no anglesa, però el seu principal èxit va ser com a protagonista d’El timbal de llauna (1979), guanyadora d’una Palma d’Or de Canes i d’un Oscar a la millor pel·lícula de parla no anglesa

Va néixer a Zúric (Suïssa) el 1930, però va ser criat a Ale­ma­nya. Des del 1954 i fins al 2023, no va parar d’inter­pre­tar papers prin­ci­pals i secun­da­ris en més de 200 pro­duc­ci­ons, sobre­tot fent de dolent. 

Es pot con­si­de­rar que el seu salt a la fama el va fer com a assassí en sèrie en el thri­ller De nit, quan va venir el dia­ble (1957), nomi­nada a l’Oscar a la millor pel·lícula de parla no anglesa, però el seu prin­ci­pal èxit va ser com a pro­ta­go­nista d’El tim­bal de llauna (1979), gua­nya­dora d’una Palma d’Or de Canes i d’un Oscar a la millor pel·lícula de parla no anglesa. 

En més d’una ocasió ha explicat que Francis Ford Coppola l’havia seleccionat per a un paper a El padrí, però que el va rebutjar, igual que va rebutjar participar en els films Un, dos tres (1961) i Grup salvatge (1969). De tots aquests, expressava que ara se’n penedia. 

També va destacar com a doblador i fent sèries televisives del seu país. Al llarg de la seva carrera va ser distingit amb múltiples guardons alemanys i europeus

En més d’una ocasió ha expli­cat que Fran­cis Ford Cop­pola l’havia selec­ci­o­nat per a un paper a El padrí, però que el va rebut­jar, igual que va rebut­jar par­ti­ci­par en els films Un, dos tres (1961) i Grup sal­vatge (1969). De tots aquests, expres­sava que ara se’n pene­dia.

També va des­ta­car com a dobla­dor i fent sèries tele­vi­si­ves del seu país. Al llarg de la seva car­rera va ser dis­tin­git amb múlti­ples guar­dons ale­manys i euro­peus.


[Font: www.elpuntavui.cat]

Els relats de Samanta Schweblin guanyen a Barcelona el I Premi Aena, dotat amb un milió d'euros

L'autora argentina és la primera a rebre el guardó, lliurat a la capital catalana 


L'escriptora argentina Samanta Schweblin ha guanyat per majoria el I Premi Aena de Narrativa Hispanoamericana, dotat amb un milió d'euros, amb el llibre de relats El buen mal (Seix Barral), ha anunciat la presidenta del jurat, Rosa Montero, en un acte celebrat la nit d'aquest dimecres al Museu Marítim de Barcelona. Els finalistes al premi, que rebran 30.000 euros, han estat Héctor Abad Faciolince amb Ahora y en la hora (Alfaguara), Nona Fernández per Marciano (Random House), Marcos Giralt Torrente amb Los ilusionistas (Anagrama) i Enrique Vila-Matas amb Canon de cámara oscura (Seix Barral).

A la cerimònia de l'entrega del I Premi Aena de narrativa han assistit el president de la Generalitat, Salvador Illa; l'alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; el ministre d'Indústria, Jordi Hereu; la consellera de Cultura, Sònia Hernández, i el president i conseller delegat d'Aena, Maurici Lucena. A l'inici de l'acte, Lucena ha defensat la  ecisió d'Aena amb aquesta "musculosa iniciativa de mecenatge" com una part de la responsabilitat social corporativa de les empreses, sobretot de les grans, amb la qual vol retornar a la societat una porció del molt que li deu.

"Compromís amb la cultura"

Ha defensat el compromís històric d'Aena amb la cultura, ha anunciat que l'empresa adquirirà una "quantitat significativa" de llibres, tant de l'obra guanyadora com de les finalistes, i ha destacat que altres guardons com el Nobel, el Booker o el Strega han nascut de companyies que no tenien a veure amb la cultura. Lucena ha manifestat "el desig" que cada any es pugui celebrar a Barcelona el lliurament d'aquest guardó, com un tribut a la lectura, la publicació de bons llibres i als escriptors, informa l'agència Europa Press.

El Premi

La primera edició del Premi Aena de Narrativa Hispanoamericana sorgeix per impulsar la creació literària, fomentar la lectura i enfortir el vincle entre la literatura i la societat. El guardó reconeix obres de narrativa publicades en llengua espanyola i en llengües cooficials que destaquin per la qualitat literària, originalitat i aportació cultural, i està dotat amb 1.000.000 d'euros per a l'obra guanyadora i 30.000 euros per a cada finalista.

Paral·lelament al Premi, s'impulsaran accions de foment de la lectura i del diàleg literari a Espanya i Hispanoamèrica per visibilitzar la diversitat literària, promoure la circulació d'autors i autores i fomentar un diàleg enriquidor entre tots dos continents. El premi s'ha lliurat en un acte al Museu Marítim de Barcelona i hi han assistit diverses personalitats.

 

[Font: www.elnacional.cat]

Francia: mientras surge una nueva generación de políticos de color, las reacciones en su contra son de lo más elocuentes

 

Escrito por Rokhaya Diallo 

Saint-Denis se encuentra a poco más de 9 kilómetros del centro de París, pero pertenece al departamento más pobre de toda la Francia metropolitana, una región marcada por el desempleo, los bajos ingresos y las desventajas sociales. Con todo, el ayuntamiento de Saint-Denis fue escenario de unas celebraciones memorables y alegres la noche del 15 de marzo. Una multitud enloquecida llevó a hombros al nuevo alcalde, mientras coreaba su nombre una y otra vez. Bally Bagayoko, que encabezó una lista de izquierdas que unía al partido de izquierda radical La France Insoumise (LFI) y al Partido Comunista, logró una hazaña notable al vencer de forma contundente en la segunda ciudad más grande de la región de París (Île-de-France) en la primera de las dos vueltas. Fue el único candidato a una alcaldía francesa de una población de más de 150.000 habitantes que no necesitó una segunda vuelta.

Por primera vez, Saint-Denis, donde conviven 130 nacionalidades, tiene un alcalde que refleja su comunidad: un hijo de la ciudad e hijo de inmigrantes de Mali.

Bagayoko no es el único. Otros municipios de las afueras de París —donde una gran parte de la población desciende de migrantes postcoloniales— han elegido también con entusiasmo, por primera vez, a alcaldes de color. En Seine-Saint-Denis, zona emblemática de las banlieues, 13 de los 39 alcaldes elegidos pertenecen a minorías étnicas y representan a diversas formaciones políticas.

En un momento en el que, a escala nacional, la extrema derecha controla más pueblos y ciudades que nunca, habría que aclamar la aparición de una nueva generación de políticos de color como signo de una democracia sana. Por el contrario, parece haber resonado como un terremoto político en una Francia que aún parece incapaz de hacerle un hueco a sus ciudadanos de color.

Así pues, las celebraciones en Saint-Denis han durado poco. No pasó mucho tiempo sin que el carácter inusual de estas elecciones desencadenara una reacción en los medios de comunicación que rayaba en el pánico. Desde el momento en que se declaró su victoria, Bagayoko se enfrentó a una reacción violenta. Se le acusó en las redes sociales de haber dicho en una entrevista la noche de las elecciones que convertiría Saint-Denis en una «ciudad de negros» («ville des Noirs»), cuando en realidad había dicho claramente que Saint-Denis era «la ville des rois» (“ciudad de reyes”), una conocida referencia a la basílica de Saint-Denis como lugar de enterramiento histórico de la mayoría de los monarcas franceses.

Pero esa falaz afirmación, impulsada inicialmente por la extrema derecha, se extendió rápidamente por los principales medios de comunicación. Su aparente credibilidad se basaba únicamente en una cosa: el color de la piel del nuevo alcalde, lo que alimentó la suposición de que Bagayoko sería incapaz o no estaría dispuesto a gobernar su ciudad para todos.

Bagayoko no es un recién llegado a la política —ni mucho menos—; su trayectoria cumple todos los requisitos convencionales de la política democrática. Representante electo desde 2001, este hombre de 52 años ha sido teniente de alcalde y vicepresidente del consejo departamental, y ha ocupado un alto cargo ejecutivo en una empresa pública, la compañía de transporte de la región de París, la RATP. Su trayectoria no tiene nada de atípica.  

Pero un periodista blanco le confrontó directamente con la insinuación de que su campaña había recibido el respaldo de traficantes de drogas, y le preguntó «en manos de quién» estaba.  

El tono de los ataques dio entonces un giro particularmente vil cuando, en el canal de noticias de derecha CNews, un invitado lo comparó con un «jefe tribal primitivo» y con un mono. La policía está investigando el asunto, y CNews ha negado el racismo.  

Pero, a pesar de la extrema gravedad de los insultos dirigidos a un representante de la República, la respuesta institucional ha sido insuficiente. El primer ministro, Sébastien Lecornu, y el ministro del Interior, Laurent Nuñez, condenaron los ataques, pero solo después de verse cuestionados en los medios de comunicación y en la Asamblea Nacional.  

El presidente, Emmanuel Macron, que suele pronunciarse con rapidez, se limitó a hacer decir a su séquito que «siempre ha condenado todos los ataques racistas, independientemente de su procedencia», sin especificar qué opinaba sobre estos ataques concretos.   

El sábado pasado me sumé a una gran multitud en Saint-Denis, en respuesta al llamamiento del nuevo alcalde para manifestarnos contra el racismo. Nos reunimos simbólicamente entre la basílica y el ayuntamiento. Aunque me sentí motivada al encontrarme entre decenas de miles de personas de todas las generaciones, me horrorizó que no asistiera ni un solo miembro del Gobierno. La ministra encargada de la lucha contra la discriminación, Aurore Bergé, ofreció una inverosímil justificación de su ausencia. «No era el papel del Estado» estar allí, afirmó, a pesar de que el entonces primer ministro, los presidentes del Senado y de la Asamblea Nacional y varios ministros del Gobierno encabezaron una marcha contra el antisemitismo en noviembre de 2023. 

En los suburbios de París, más allá de Seine-Saint-Denis, muchos representantes locales recién elegidos deben su victoria menos a las estructuras partidistas que a sus propias raíces territoriales y sociales, a menudo a través de redes locales en el ámbito del deporte, el trabajo con jóvenes y la organización comunitaria.

Sin embargo, todos ellos han sufrido ataques racistas. En lugar de acoger con satisfacción un auge democrático sin precedentes, marcado por una participación récord y escenas de júbilo popular —con algunos ayuntamientos incapaces de contener a las multitudes—, los medios de comunicación y los actores políticos siguen tratando a estos ciudadanos como votantes ilegítimos. Un entrevistador, por ejemplo, presionó a Bagayoko para que explicara por qué algunos complejos de viviendas sociales y bloques de pisos de Saint-Denis habían «votado en exceso», como si una alta participación en estas zonas fuera un problema. Mientras tanto, a los propios cargos electos se les tachaba de intrusos, como si se hubiesen colado por la puerta trasera, a pesar de gozar de un mandato popular indiscutible. Cuatro diputados negros de la Asamblea Nacional, todos ellos miembros de LFI, recibieron una carta en la que se insinuaba que su lugar no estaba en el Parlamento, sino en un zoológico.

La nueva generación de líderes de color no ha surgido de la nada. A lo largo de muchos años, han construido proyectos que reflejan sus propias trayectorias y las de las comunidades a las que representan.

Además, están trabajando por mejorar distritos que se encuentran entre los más pobres y con la población más joven del país. La participación sigue siendo alarmantemente baja y las necesidades de sus habitantes son enormes.

Estas zonas se enfrentan a otros retos urgentes relacionados con la infrarrepresentación. De los 39 alcaldes elegidos en Seine-Saint-Denis, solo cuatro eran mujeres y solo dos no eran blancos. Pero las elecciones locales han reavivado una profunda ansiedad civilizatoria en un país que sigue teniendo dificultades para verse a sí mismo como algo diferente de lo blanco.

El examen desproporcionado al que se ha visto sometido Bagayoko revela un profundo pánico racial: el miedo a una Francia encarnada por rostros negros o morenos y, más fundamentalmente, a la erosión de una supremacía blanca arraigada en la historia colonial del país. La cuestión no es tanto la presencia de personas de color, como su acceso a puestos de poder. Los descendientes de los pueblos colonizados ya no están confinados a posiciones sociales subordinadas: ahora aspiran a liderar su país, Francia. 


Rokhaya Diallo  es escritora, periodista colaboradora de diversos medios franceses y angloamericanos, presentadora de televisión, actriz y directora de cine, activista antirracista y columnista de The Guardian Europe. Cofundadora de la asociación Los Indivisibles, que presidió de 2006 a 2010, sus últimos libros son “La France tu l´aimes ou tu la fermes?” (2019) y “Ne reste pas à ta place” (2019).

 

[Fuente: The Guardian - reproducido en www.sinpermiso.info]

 

Ces élus issus de l’immigration confrontés au racisme

Une nouvelle génération de maires appartenant aux minorités visibles s’est imposée lors des élections municipales de mars 2026. Leur présence s’inscrit dans un mouvement très lent, lié au travail de longue haleine des militants des quartiers populaires. Les charges racistes contre ces élus, et en particulier contre Bally Bagayoko, maire de Saint-Denis, en Seine-Saint-Denis, sont particulièrement violentes. Certains élus témoignent : relents colonialistes, climat islamophobe, soupçons de sorcellerie…

Aly Diouara (à droite), nouveau maire de La Courneuve (Seine-Saint-Denis), reçoit son écharpe de maire, le 28 mars 2026.

Écrit par Marie-Hélène Bacqué

Sociologue, urbaniste, Université Paris Nanterre

et Claudette Lafaye

Maitresse de conférence en socio

Un ensemble de réactions racistes émanant de médias d’extrême droite, repris par plusieurs chaînes nationales (Cnews, RMC, France 5) et par des responsables politiques ont accueilli, lors du dernier scrutin municipal, l’élection de maires racisé·es et les manifestations de joie qui se sont exprimées dans leurs villes. Les réactions officielles se sont fait attendre. Sofienne Karroumi à Aubervilliers, Aly Diouara à La Courneuve, Demba Traoré au Blanc-Mesnil, Mélissa Youssouf à Villepinte (Seine-Saint-Denis), Imène Souid-Ben Cheikh à Orly (Val-de-Marne), Bassi Konaté à Sarcelles (Val-d’Oise), Adama Gaye à Mantes-la-Jolie (Yvelines), Kadir Mebarek à Melun (Seine-et-Marne), mais aussi au-delà de l’Île-de-France : Omar Yaqoob à Creil (Oise), Abdel-Kader Guerza à Dreux (Eure-et-Loir), Idir Boumertit à Vénissieux (Rhône)… Ils, plus souvent qu’elles, sont aujourd’hui premiers magistrats de leurs villes respectives. Ils et elles ont en commun d’appartenir à des minorités ethnoraciales et de représenter des territoires populaires.

Que disent ces réactions de la représentation en politique, de son évolution et de ses inerties ?

Un lent mouvement de reconnaissance

« La politique est un univers d’hommes privilégiés, âgés, diplômés et issus des catégories supérieures de la société », constatait le politiste Rémi Lefebvre – il faudrait préciser d’hommes blancs. L’élection de ces nouveaux et nouvelles maires vient bousculer, partiellement, cet ordre établi et les représentations qui l’accompagnent.

Leur arrivée en responsabilité n’est pas, pour autant, soudaine. Elle renvoie à un lent mouvement et une difficile reconnaissance du travail de militant·es des quartiers populaires. Dans une enquête portant sur la Seine Saint-Denis, département populaire, historiquement marqué par le communisme municipal et par l’histoire de l’immigration, nous montrions au niveau local une progression significative de la part des élus racisé·es entre les élections de 2001 (9 %) et celles de 2020 (36 %).

Il aura, néanmoins, fallu attendre 2014 pour qu’une commune de Seine-Saint-Denis, Stains, élise son premier maire racisé, Azzedine Taïbi. Le plafond de verre pour l’accès à la fonction de premier magistrat venait de se craqueler. Le mouvement s’est poursuivi avec l’élection de sept maires racisés en 2000 puis de 13, dont deux femmes, lors du dernier scrutin – les sept sortants ayant tous été réélus. Cette dynamique d’ouverture est donc bien confirmée en Seine Saint-Denis comme, plus largement, dans les banlieues populaires. Elle reflète, encore bien timidement, la diversité ethnoraciale de leurs populations.

Cette ouverture ne se traduit cependant pas par une meilleure représentation des femmes qui restent largement sous-représentées : 4 femmes maires sur les 39 villes du département, dont deux racisées. Les classes populaires demeurent par ailleurs largement exclues de la représentation politique.

Contrairement aux préjugés qui assimilent personne racisée et personne sans diplôme, appartenant aux classes populaires, ces maires racisé·es sont à l’image de l’ensemble des maires des villes de plus de 30 000 habitants que la profession initiale rattache majoritairement aux catégories supérieures et intermédiaires. Ils et elles sont néanmoins le plus souvent issus de familles populaires, ont grandi et habitent dans les territoires qui les ont socialisés politiquement.

Une diversité de parcours

À rebours des représentations médiatiques qui font de ces nouvelles et nouveaux maires, vu·es du seul critère racial, un ensemble homogène, c’est aussi la diversité de leurs trajectoires qui est confirmée. Leur élection est souvent associée à La France insoumise (LFI) et présentée comme une irruption soudaine dans la vie politique alors que leurs parcours renvoient à un ancrage et à un engagement de long terme dans leurs quartiers et leurs villes.

Leurs affiliations politiques sont plurielles, et ils et elles entretiennent des relations complexes avec les partis politiques souvent prêts à les instrumentaliser mais plus réticents à les reconnaître. Plusieurs ont conduit des « listes citoyennes » ou « diverses » réunissant l’appui de plusieurs partis.

Dans la seule ville de La Courneuve par exemple, s’affrontaient trois candidat·es racisé·es, tous trois issu·es de la Cité des 4 000 : Aly Dioura, Nadia Chahboune, Oumarou Doucouré. Le premier a construit son implantation dans le tissu associatif local : amicale de locataires, aide aux devoirs dans une association de quartier. Très critique vis-à-vis des partis politiques, il a investi la politique représentative en marquant d’emblée son indépendance, participant à la création du mouvement citoyen La Seine Saint-Denis au cœur. Il s’est présenté sous cette bannière aux élections départementales de 2021 et législatives de 2022. Deux ans plus tard, en 2024, il est investi par LFI et élu député. C’est aussi une liste LFI qu’il conduit pour les municipales de 2026 qui lui permet de devenir maire.

Nadia Chahboune, de son côté, conduit la liste soutenue par le maire communiste qui ne se représente pas. Elle est aussi issue du milieu associatif ; elle a créé et présidé deux associations sportives en direction des femmes avant d’être sollicitée par le maire communiste pour les élections de 2020. Elle occupe alors un poste de maire adjointe pendant un mandat. Contrairement à Aly Diouara, elle souhaite garder son indépendance vis-à-vis des partis politiques. Quant à Oumarou Doucouré, il est membre du Parti socialiste, conseiller technique au cabinet du président du Conseil départemental et présente une trajectoire partisane plus classique qui le conduit au poste de premier adjoint au cours du mandat 2020-2026 puis à mener une liste investie par le PS aux dernières municipales. Ces trois parcours illustrent des relations différentes avec le champ partisan, faites d’oppositions, de collaborations et de tentatives d’émancipation.

Les sept maires racisé·es élu·es en 2020 et réélu·es en 2026 témoignaient également d’une relation complexe aux partis politiques. Parmi les cinq qui s’affirment de gauche, on relève un compagnon de route, Abdel Saadi, et un membre du Parti communiste français (PCF) ayant rendu sa carte en 2022, Azzedine Taïbi (Stains), un membre du PS ayant fait ses classes au PCF, Karim Bouamrane (Saint-Ouen), et deux maires ayant conduit des listes citoyennes. L’un, Mohamed Gnabaly (L’Île-Saint-Denis), a depuis rejoint Les Écologistes (ex-EELV) tandis que l’autre, Dieunor Excellent (Villetaneuse), avait préalablement flirté avec le Parti radical de gauche (PRG) et le PS et continue de collaborer avec les élu·es de ces partis au sein de l’intercommunalité. Les deux maires de droite racisés élus en 2020 avaient été investis par Les Républicains (LR) où ils avaient fait leurs classes. Pour autant, l’un, Rolin Cranoly (Gagny), a quitté ce parti en 2024 ne se reconnaissant pas dans l’alliance avec le Rassemblement national (RN) préconisée par son président d’alors, tandis que l’autre, Zartoshte Bakhtiary (Neuilly-sur-Marne), a conduit au dernier scrutin municipal une liste d’union du centre.

Des prédécesseurs déjà confrontés au racisme

La charge raciste contre Bally Bakayoko, maire de Saint-Denis, a été particulièrement violente ; elle est couplée avec un mépris de classe et une stigmatisation des banlieues populaires. Azzedine Taïbi faisait déjà état du climat islamophobe qui avait marqué sa campagne en 2014. Dieunor Excellent racontait que des bruits courraient sur son usage de la sorcellerie lors de son élection en 2020. Tous deux ont reçu plusieurs fois menaces et insultes qui les ont conduits à porter plainte. Meriem Derkaoui, qui a succédé au maire communiste d’Aubervilliers en cours de mandat en 2016, a été confrontée au doute instillé par les médias, quand le Parisien, par exemple, titre « Madame la Maire franco-algérienne… réintégrée », à propos d’une procédure qui s’est déroulée vingt ans auparavant.

Le scénario se reproduit et se durcit au fur et à mesure que des personnes racisées arrivent en responsabilité. À cela s’ajoutent toutes les expressions d’un racisme ordinaire que rencontrent nombre d’élu·es à l’instar de cette maire adjointe :

« Ah, c’est subtil, c’est très subtil. Au début, on doute en [se] disant que ce n’est pas possible. Au début, on écorche votre nom, puis on vous demande de le répéter ; quand vous dites une phrase, on vous demande de la répéter deux ou trois fois ; c’est de venir vous voir et vous demander si vous faites le ramadan. »

Ou de cette autre élue :

« J’arrive dans des services où des [personnes] ont fait des bacs plus dix, ou plus sept, la petite Noire qui arrive, qui est leur cheffe, parfois peut-être c’était compliqué pour certains d’accepter. »

L’élection de ces nouvelles et nouveaux maires représente un pas important vers une représentation politique dans laquelle les habitant·es des quartiers populaires puissent se reconnaître.

Mais le déferlement de réactions racistes aux relents colonialistes témoigne aussi à rebours de la prégnance des discriminations raciales, de classe et de genre, des rapports de domination qui structurent la représentation politique et, au-delà, la société française. Ces nouveaux et nouvelles maires ont contribué à ouvrir la porte de la représentation, à ouvrir de nouveaux imaginaires et possibles politiques. Les laissera-t-on remplir la charge qui leur a été confiée par les électeurs et électrices ?

La pression médiatique et politique à laquelle ils et elles sont confronté·es, les procès en légitimité et en communautarisme, les inévitables rapports de force à venir quand ils voudront appliquer leurs programmes représentent un véritable défi démocratique auquel certain·es de leurs prédécesseurs élu·es en 2020 ont déjà dû faire face. Cette dynamique d’ouverture et de reconnaissance, pour se consolider, restera à confirmer et à amplifier au cours des prochaines échéances électorales, locales, mais aussi nationales.


[Photo : Julien de Rosa Photo / AFP - source : www.theconversation.com]

John Irving: «Netanyahu s’ha aprofitat de l’estupidesa de Trump»

L’escriptor torna a l’orfenat de 'Les normes de la casa de la sidra' per rescatar 'Reina Esther', la seva última novel·la i la seua protagonista, una jueva que «pateix l’antisemitisme des dels tres anys», segons Irving. L’autor d’El món segons Garp creu que s’ha de fer fora Trump de la presidència dels EUA: «Estem en mans d’un dictador i hi hauria d’haver un impeachment». 

John Irving 

Escrit per Àlex Milian

John Irving presenta en català Reina Esther, en aquest cas una «novel·la històrica» que vol despertar l’empatia del lector cap a la protagonista, Esther, una futura fundadora de l’Estat d’Israel que «pateix l’antisemitisme des dels tres anys». Una altra obra d’Irving on la lliçó és que «si vols ser intolerant, millor ser intolerant contra la intolerància», segons va explicar l’escriptor en una roda de premsa telemàtica als mitjans de l’Estat.

La novel·la explica com una família tolerant —i gens religiosa— acudeix a l’orfenat de Saint Cloud (l’escenari de Les normes de la casa de la sidra, (1985) que Lasse Hallström va dur al cinema el 1999) per acollir una noia adolescent que pugui fer d’au-pair de la seva filla més petita, i allà creuen els seus camins amb els d’Esther.

John Irving explica sovint que, quan s’enfronta a una nova novel·la, sap més sobre el final de la història que sobre el començament. En aquest cas, Irving volia situar Esther a Israel el 1981 amb uns 75 anys. Per què? Perquè ell va ser a Israel aquell any. «En el moment que acaba la novel·la, el 1981, vaig ser a Israel i tenia tota la simpatia per aquells primers sionistes que havien tingut la necessitat de fundar l’Estat d’Israel». Però Irving viatjava amb editors jueus i coneixia escriptors jueus que ja criticaven l’expansionisme d’aquell estat embrionari: «Jo anava en companyia de jueus no practicants d’esquerres que eren crítics amb la presència de jueus a Gaza i Cisjordània i ja eren crítics a com podia contradir aquella presència amb la possibilitat dels dos estats».

Per això creu que la història d’Esther (que, evidentment, també guarda paral·lelismes amb la història bíblica de la Reina Esther) conté presagis del que passarà, del que està passant. «Quan vaig tornar a Israel l’estiu de 2024 —diu Irving— i vaig treballar amb els primers lectors del primer esborrany del llibre, el contacte amb els lectors jueus i els editors amb vincles allà em van fer veure que el conflicte era molt més persistent del que jo havia imaginat abans».

La resposta d’Irving ha estat incloure en aquella història que acaba el 1981 una mena de predicció sobre el futur d’Israel i Palestina: «Si fas un presagi del que la història mostra, millor».

El 2024, Irving va veure com els seus «amics israelians estaven ocupats amb les protestes contra Netanyahu». Actualment, opina que «La guerra de l’Orient Mitjà és la guerra de Netanyahu i aquell destraler feixista de Donald Trump li ha permès. Netanyahu s’ha aprofitat de l’estupidesa de Trump i de la seva tendència autoritària».

John Irving ha negat que marxés dels Estats Units coincidint amb la primera victòria de Donald Trump («vaig marxar un any abans i per amor») però continua vivint a Toronto (està casat amb una canadenca), té la nacionalitat canadenca i no pensa tornar als Estats Units. «No tinc intenció de tornar-hi, però tinc tres fills als EUA i els meus nets i germans. No he deixat de preocupar-me per ells ni d’estimar-los». Per tant, la política de Donald Trump el preocupa i molt: «Hi ha covards en el partit Republicà que van ser elegits per protegir la Constitució i ara són al Congrés i al Senat comportant-se amb un autoritarisme propi del feixisme. Espero que els legisladors parin de permetre-li tots els excessos perquè és un feixista. Em pertorba dir que potser hi ha gent als EUA que no està formada per reconèixer el feixisme. I em costa d’entendre que el feixisme estigui tornant també a Europa. Orban i Trump són amics i no em sorprèn. És desafortunat que Führer Trump hagi abusat de les seves prerrogatives».

Irving espera «que els legisladors facin el seu treball: estem en mans d’un dictador i hauria d’haver-hi un impeachment».

John Irving té la intenció de continuar escrivint, però adverteix que potser les pròximes novel·les seran més breus i senzilles. «Sempre he escollit la novel·la més difícil que se m’acudia com la següent que escriuria. Per tant, a mesura que em faig més gran, les novel·les haurien de ser cada cop més breus i exigiran de mi que aprengui menys coses». Ho diu més com una ocurrència que com un presagi.  De moment, la seva anterior novel·la, L’últim telecadira, va ser la més llarga (956 pàgines en la versió catalana) i Reina Esther en té 500.



[Foto: Katherine Holland - font: www.eltemps.cat]


Fotógrafo celebra a la juventud desenfadada de la Ciudad de México

Imagen incluida en el libro Birds of Mexico City. Foto Pieter Henket/cortesía de la editorial Damiani Books


Escrito por Merry MacMasters

Este es un proyecto acerca de la libertad, pero no de modo abstracto, sino como algo que se percibe en la manera en que la persona se para, mira a otro, la forma en que decide existir, expresa el fotógrafo neerlandés Pieter Henket (Geldrop, 1979) acerca de la etapa más reciente de Birds (Aves), que comenzó en Nueva York y ahora cobra vida en el libro Birds of Mexico City (Aves en la Ciudad de México), editado por Damiani Books. 

“Vivimos en una época de mucha incertidumbre, en especial para la gente joven. Para mí, es importante celebrarlos: su fuerza, su creatividad y la manera en que se expresan. Este capítulo sucede en la Ciudad de México, pero la idea de Birds no se limita a un solo lugar. Es algo que existe donde sea. Espero que las personas logren ver eso y, tal vez, reconozcan una parte de esa libertad en ellas mismas. También deseo que les haga reír”, señala Henket a La Jornada en entrevista.  

Célebre, entre otras cosas, por la realización de la portada de The Fame, álbum con el que debutó Lady Gaga, hacia 2018 Henket empezó a escuchar que “la gente joven ya no era interesante”. Sin embargo, percibía lo opuesto: “entré en contacto con jóvenes vibrantes y arrojados en su forma de expresarse. Se conducían con una libertad que me impactó. También me hizo reflexionar sobre mi propia juventud, cuando este tipo de apertura no se percibía a mi alrededor. Ver a la nueva generación incursionar en el mundo sin pedir disculpas se sentía muy poderoso. Cuando vivía en Nueva York empecé a llamarles aves porque fue la impresión que me dieron: libres en su existencia. Los invité a mi estudio y los retraté, proyecto que se convirtió en el libro Birds of New York”.  

Durante la pandemia, Henket sintió la necesidad de crear algo “inspirador”. Cayó en la cuenta de que su idea no se limitaba a un solo sitio. La Ciudad de México ya era un lugar que sentía “cercano”. Aquí trabajó con el estilista Chino Castilla, quien construyó, junto con su equipo, un “fuerte mundo visual por medio del disfraz y el simbolismo. Todos los retratados son mexicanos, de modo que historia, cultura y lenguaje visual son algo que transportan de manera natural en el trabajo. Mi papel consiste en reunir estos elementos en una sola imagen. Las fotografías son construidas, pero lo que proyectan viene de ese intercambio”.

Maestros de la luz

La obra de Henket se conoce por un estilo inspirado en la pintura del siglo XVII. “Soy de los Países Bajos, una nación con una larga historia de pintores maestros de la luz. Crecí en medio de un bosque con dos padres creativos. Nuestra casa estaba llena de velas; además, me desarrollé en el sur, donde impera el catolicismo, así que siempre había iglesias impresionantes con estatuas, pinturas, ese tipo de imaginería. Mi padre me llevaba a los museos en cada ciudad que visitábamos. Hablaba de los pintores, cómo empleaban la luz, cómo construían una imagen. Todo permaneció en mí de una forma profunda. Lo siento en mi sangre. Estoy obsesionado con la luz. Amo cómo las antiguas pinturas hacen que las personas se sientan casi monumentales.   

“Me resulta emocionante utilizar ese lenguaje ahora para fotografiar a una nueva generación y darles ese mismo sentido de presencia y peso. Al mismo tiempo, no estoy atenido a esto. Es una influencia, algo que vive dentro de mí; sin embargo, siempre estoy en evolución”.  

En la Ciudad de México, Henket buscó el mismo espíritu de libertad que en Nueva York, pero en un entorno muy diferente. “Encontré interesante esta ciudad con tradiciones y códigos sociales tan fuertes y, al mismo tiempo, una generación que se expresa de una manera muy abierta. No busqué un tipo específico de persona. Cuando alguien entraba a un espacio y daba la impresión de proyectar algo, es cuando su presencia se volvía interesante para mí.  

“La influencia de la religión católica no fue algo que haya planeado de manera directa. Estaba justo allí. Vive en la ciudad y vive en cómo veo y crecí. Gracias a Chino y su equipo sale de forma natural en los disfraces y el mundo visual que construimos. Más que con la religión, tiene que ver con un sentir. Cuando alguien permanece inmóvil y todo a su alrededor se vuelve quieto, hay un enfoque que casi se siente sagrado, pero de manera muy humana”.   

–¿El proyecto Birds tiene un aspecto underground?  

–Sí, pero no de una manera forzada. Muchas de las personas con las que trabajamos forman parte de los círculos creativos que no siempre son visibles para un público mayor. Artistas, intérpretes, personas que dan forma a sus comunidades. Pasa mucho debajo de la superficie. Pero no me propuse documentar la escena underground. Estaba más interesado en los individuos y cómo se expresan. Personas que crean sus propios espacios, sus propias identidades, a veces más allá de lo que se considera mainstream. Está allí, pero procede de forma natural de las personas, no de un concepto que haya impuesto.  

Henket expresó su deseo de que la serie Birds of Mexico City se exponga en algún museo.


[Fuente: www.jornada.com.mx]