terça-feira, 14 de abril de 2026

Documentos desclasificados revelan los contactos de la milicia judía clandestina anterior a la creación del Estado con la Alemania nazi

La apuesta nazi de Stern: unos archivos recién desclasificados revelan la estrategia del líder del Lehi, Avraham «Yair» Stern, para conseguir el apoyo de Alemania contra Gran Bretaña, así como el seguimiento de los servicios de inteligencia que se llevó a cabo a raíz de ello.

Arriba, de izquierda a derecha: Natan Yellin-Mor, Naftali Lubenchik. Abajo: Avraham «Yair» Stern, líder del Lehi, y los expedientes recientemente desclasificados. Créditos: Archivos del Estado, Izkor online, David Eldan / Biblioteca Nacional. Edición fotográfica: Masha Zur Gluzman

Escrito por Ofer Aderet

En mayo de 1941, Eliyahu Golomb, fundador y comandante de facto de la Haganá, el ejército preindependiente de los judíos en la entonces Palestina bajo mandato británico, intervino en un pequeño foro: «Tengo información… sobre sospechas relativas a un grupo de judíos que mantienen vínculos con el enemigo», afirmó. En aquel momento, durante la Segunda Guerra Mundial, el enemigo al que se refería eran los alemanes. «Según la información, hay un hombre que se puso en contacto con los alemanes. Este hombre es conocido; su nombre es S», añadió.

«S» era Avraham «Yair» Stern, líder del Lehi, la milicia clandestina preestatal también conocida como la Banda Stern. Se había separado del Irgun porque creía que la lucha contra los británicos debía continuar incluso durante la guerra.

«La policía ya está hablando de una ‘quinta columna» judía’», añadió Golomb, refiriéndose a la policía británica.

Las declaraciones de Golomb quedaron registradas en tiempo real en un documento de inteligencia de la Haganá archivado bajo el título «Contactos con el Eje». El expediente se conservó en los archivos de las FDI y posteriormente se transfirió a los Archivos del Estado. Hace unos tres años, Haaretz solicitó que se desclasificara. Recientemente se ha escaneado y subido a la red.

El análisis del expediente permite conocer el material recopilado por la Haganá, y posteriormente por el Shin Bet y las FDI, sobre los intentos del Lehi de establecer vínculos con las potencias del Eje, Italia y Alemania.

La idea de reclutar a la Alemania nazi para ayudar a liberar Palestina del dominio británico fue concebida por Stern, quien abogaba por una resistencia violenta e intransigente frente a los británicos. Su postura contradecía la de la mayor parte de la comunidad judía, que había suspendido su lucha contra Gran Bretaña para centrarse en la lucha contra Alemania.

Combatientes de la Haganá, el ejército judío anterior a la independencia en la entonces Palestina bajo mandato británico, durante una patrulla. «La policía ya está hablando de una ‘quinta columna» judía’», afirmó Eliyahu Golomb, fundador y comandante de facto de la Haganá, refiriéndose a la policía británica. Crédito: Zoltan Kluger / GPO

Un documento describe la ideología de Stern de la siguiente manera: «Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial… Stern sostenía que no hay mejor momento para una guerra de independencia que durante la guerra. Las fuerzas británicas están atadas… y sería posible vencerlas. La cuestión de la orientación le parecía sencilla.

«Los judíos son una de las partes en la guerra y, por lo tanto, no pueden ser neutrales. Gran Bretaña traicionó al pueblo judío y nunca permitirá el establecimiento de un Estado judío. Por otro lado, Alemania no tiene ningún interés especial en Palestina y, dado que los nazis quieren limpiar Europa de judíos, nada es más sencillo que trasladarlos a su propio Estado».

El documento afirma además que Stern creía que «es posible llegar a un acuerdo práctico con los alemanes… se deberían iniciar negociaciones, y los judíos de Europa deberían ser reclutados en un ejército especial que se abriría paso hasta Palestina y la conquistaría a los británicos. Los alemanes, argumentaba, estarían de acuerdo porque eso les libraría de los judíos al tiempo que expulsaría a los británicos de Oriente Medio».

Otro documento señala que Stern creía que en la Alemania nazi existían dos corrientes de pensamiento respecto a la comunidad judía en Palestina. Una abogaba por el acercamiento a los árabes y apoyaba el liderazgo del muftí de Jerusalén, Hajj Amin al-Husseini, porque consideraba que la comunidad judía de allí era «más peligrosa que cualquier otra comunidad judía, ya que estaba dotada de cualidades agresivas y un deseo de libertad».

Tel Aviv durante el toque de queda impuesto por el Mandato Británico a raíz de las actividades de Lehi y Etzel, en 1947. A la izquierda: Avraham «Yair» Stern. Fotos: Zoltan Kluger / GPO, GPO

La otra corriente de pensamiento, según Stern, defendía el fortalecimiento del asentamiento judío mediante la llegada de judíos de Europa, en la creencia de que estos se mostrarían agradecidos y ayudarían a Alemania.

El expediente que recoge los contactos de Lehi con las potencias del Eje también incluye un documento escrito en 1949. Su autor anónimo afirmaba que había aclarado con Stern, en tiempo real, los «fundamentos ideológicos» de su postura. Según el autor, Stern dijo:

«Nos las arreglaremos de alguna manera con los alemanes después de que conquisten el territorio, igual que los soviéticos se las arreglaron con ellos cuando fue necesario».

Otros documentos afirman que Stern aspiraba «a hacerse con el control de todo Eretz Israel por la fuerza con la ayuda de una potencia extranjera», y que «está claro que consideró seriamente convertirse en un ‘Quisling judío’, con la ayuda de una potencia extranjera». La referencia es al primer ministro noruego que colaboró con los nazis y cuyo nombre se convirtió en sinónimo de traición.

Naftali Lubenchik (derecha). Benito Mussolini, en la primera fila, segundo por la izquierda, junto a Adolf Hitler, durante su visita a Italia en 1938. Fotos: Izkor online, Farabola / leemage vía AFP


Estos planes no eran meramente teóricos. Las investigaciones históricas documentan varios intentos por parte de enviados del Lehi de ponerse en contacto con funcionarios alemanes. Uno de ellos dio lugar a un documento en el que se proponía una «colaboración activa» con Alemania en la guerra, basada en «los intereses comunes entre la política alemana y las aspiraciones nacionales judías». También sugería que un Estado judío formaría una alianza con el Reich alemán.

Estos contactos no tuvieron éxito, pero la Haganá los siguió de cerca.

El expediente también recoge comentarios adicionales de Golomb en 1941 en dos foros cerrados: «No hay duda de que hubo un intento de contactar con los alemanes, y es posible que prometieran algo, tal vez una fuerza policial judía interna». Añadió que el Gobierno británico había obtenido material que podría utilizarse políticamente contra la comunidad judía. «Varios judíos fueron arrestados, sospechosos de tener conexiones o de intentar conectar con italianos o alemanes, muy probablemente con los alemanes».

Golomb también se refirió a un folleto interno del Lehi que explicaba la ideología: «Gran Bretaña es una traidora. ¿Quién decidió que el bando contrario debe estar necesariamente en contra de los judíos? En cualquier caso, los judíos deben llevar a cabo una política independiente y conectar con quien sea que valga la pena».

En la misma reunión también estuvo presente Zalman Shazar, quien más tarde se convertiría en ministro de Educación y presidente del Estado.

«Hablé con alguien que leyó ese folleto y me transmitió su contenido», informó. «Los nazis están efectivamente en contra de los judíos, pero su odio se dirige contra los judíos de la diáspora. No hay oposición en el programa nazi a un Judenstaat (un Estado judío)».

El expediente también menciona a Naftali Lubenchik, un miembro del Lehi que fue enviado a reunirse con representantes alemanes. Un documento redactado en 1951 afirma que él creía que «el Eje no busca la destrucción física del pueblo judío, sino más bien su expulsión de Europa y su concentración en un solo lugar…».

Afirma además que él pretendía «demostrar a los responsables políticos del Eje que valdría la pena designar a Eretz Yisrael como ese lugar de concentración, ganándose así la amistad del pueblo hebreo, que se alistaría con este fin en la guerra contra Inglaterra».

Lubenchik murió en 1946 en Eritrea, donde había sido exiliado por los británicos. Se le conmemora en el sitio conmemorativo Yizkor como uno de los caídos de Israel. El sitio señala que sus contactos con los alemanes tenían por objeto «salvar a los judíos de Europa y concentrarlos territorialmente en la Tierra de Israel».

El expediente también incluye declaraciones de dos líderes del Lehi que apoyaban los intentos de establecer vínculos con los nazis.

Natan Friedman, más tarde conocido como Natan Yellin-Mor y futuro miembro del Knesset, escribió en 1943: «Alemania aún no ha sido derrotada y todavía puede convertirse en nuestra aliada».

Israel Eldad, quien, según el sitio web conmemorativo del Lehi, era «miembro del comité central del Lehi y su principal ideólogo e intelectual público», fue citado en 1949 diciendo: «Yair actuó correctamente, y estaba justificado al hacerlo al buscar un aliado contra Gran Bretaña, al igual que la Unión Soviética actuó en su propio interés cuando se alió con la Alemania nazi para no ser abandonada por Gran Bretaña».

Los contactos de Lehi con los nazis finalmente no llegaron a nada. El propio Stern fue asesinado por los británicos en 1942 y, al final, como afirma uno de los documentos del expediente, «no salió nada de ello».


[Fuente: Haaretz - reproducido en www.losotrosjudios.com]

El jazz supersónico de Sun Ra

 


Escrito por Juan Cervera

Subtitulado “Miscelánea de ensayos terrícolas, contactos con Saturno, biografía marciana, discografía esencial comentada y una entrevista a Sun Ra”, este “El jazz supersónico de Sun Ra” es pequeño en formato y extensión (y precio) pero suculento en su contenido, recopilando piezas previamente publicadas sobre la vida y milagros del genio de Sun Ra (1914-1993), el músico que cayó a la Tierra para salvar a la humanidad con sus torrenciales destilados musicales.

El grueso del volumen lo conforman cuatro inmersiones biográficas en la vida del artista de Alabama. La primera, firmada por John Sinclair (“Sun Ra visita el planeta Tierra”, recuperada de “Sun Ra. Entrevistas y ensayos”; Libertos, 2011). “Última astronave a Saturno”, de Jaime Gonzalo, se publicó en ‘Ruta 66’ en abril de 1994 y rememora una actuación de Sun Ra en Nueva York en 1992, compartiendo cartel con Sonic Youth (la pieza ha sido revisada por Gonzalo para su inclusión en el libro). Los textos de Rag Cuter (“Fácil dejar la tierra: los mundos heliocéntricos de Sun Ra y su Arkestra infinita”; no se pierdan su monumental “Historial social del jazz primitivo”, 2023) y Vale Noir (“La tribulaciones de Sonny Blount: el jazzman que vino del espacio exterior”) vieron la luz en el número 6 (2011) del fanzine ‘Vacaciones en Polonia’.

Sinclair, ideólogo de MC5 y uno de los nombres bisagra de la contracultura norteamericana, entrevistó a Sun Ra en agosto de 1966 por el ‘Detroit Sun’, conversación aquí incluida y también procedente del citado “Entrevistas y ensayos”, como el resto del material que completa el volumen: Wayne Kramer recordando el día que tocó con la Arkestra, Ben Edmonds (editor de ‘Creem’) explicando su descubrimiento de la música de Ra, discografías comentadas a vuela pluma (Sinclair, again) y el (breve) paso de Sun Ra por el cine por Sinclair y David Kerekes (recuerden esa marcianada de culto de 1972 llamada “Space Is The Place”).

Una miscelánea muy útil como introducción al gigantesco corpus sonoro de un músico que impulsó el concepto de jazz hasta los límites de las galaxias más lejanas y que se cierra con la traducción de Saturnina Plutón (el humor que no falte) de cuatro poemas del protagonista.

 

[Fuente: www.rockdelux.com]

El govern espanyol diu que no hi ha cap estat que veti el català a la UE

Albares garanteix que la llengua “serà oficial” tot i que no sap quan

Consell de la Unió Europea
Escrit per Miquel Vera Ligero / ACN

El ministre espanyol d’Afers Exteriors, José Manuel Albares, ha afirmat aquest divendres que no hi ha cap estat de la Unió Europea que vulgui vetar l’ús del català a les institucions comunitàries. “No puc dir el dia que serà oficial, però sí que garanteixo que ho serà. Perquè tots els estats que s’hi han de sumar, els altres 26, ja m’han dit que no ho vetaran, sinó que necessiten simplement més temps”, ha assegurat en una compareixença a la comissió d’Exteriors del Senat. Així mateix, ha demanat al PP que deixi de “sabotejar” a Europa aquesta iniciativa, que busca potenciar també el gallec i el basc. “No hi ha cap deshonor a donar suport a les llengües oficials. Fem-ne un èxit compartit”, ha reblat.

El govern espanyol ha afirmat recentment que “no renunciaran” a l’oficialitat del català, el basc i el gallec malgrat la manca d’avenços durant els últims mesos. De fet, des de l’executiu apunten que es “continua avançant” en l’expedient i que aquest es tornarà a debatre “quan es pugui constatar que hi ha consens” al si del Consell d’Afers Generals. A hores d’ara, la principal reticència és d’Alemanya, amb qui l’Estat manté contactes sobre el tema.

Afer encallat

L’oficialitat del català, el basc i el gallec a la UE no ha tornat a la taula dels ministres europeus des del juliol de 2025, coincidint amb l’inici de la presidència danesa al Consell de la UE. Durant la resta del mandat danès –que expirava el desembre de 2026– la petició espanyola no va entrar en l’agenda de cap dels Consells d’Afers Generals, el fòrum dins de les institucions europees on es tracta el reconeixement de les llengües. En la mateixa línia, el català a la UE tampoc s’ha abordat en cap de les reunions ministerials sota la presidència xipriota, la qual va començar l’1 de gener de 2026.

Per Albares, cal que el PP s’involucri en aquest assumpte per facilitar un gir del govern alemany, encapçalat per un partit democristià, la CDU-CSU, aliat dels populars espanyols. “Als seus eurodiputats [del PP] a Brussel·les els han donat l’ordre de ni tan sols reunir-se amb mi. És l’únic grup polític que no s’ha reunit mai amb mi, tot i que jo els ho he sol·licitat fins i tot per carta”, ha lamentat el ministre en la seva intervenció davant el Senat. “El senyor Feijóo, que aparentment parla gallec… Digueu-li que s’hi sumi”, ha conclòs.


[Foto: ACN - font: www.diaridelallengua.cat]

segunda-feira, 13 de abril de 2026

Les sionistes chrétiens attisent la guerre contre l’Iran

Le mouvement sioniste chrétien américain pousse depuis longtemps pour un changement de régime en Iran. Grâce à leurs relations avec les proches de Donald Trump et la diffusion de leurs idées au sein de l’armée, ils jouent un rôle déterminant en faveur de la guerre. C’est ce que raconte le média indépendant étasunien The Lever. Extraits. 

Écrit par Freddy Brewster

« Le lendemain des bombardements des États-Unis et d’Israël sur l’Iran, le pasteur John Hagee de l’église Cornerstone à San Antonio, au Texas, commençait son sermon, diffusé mondialement, par une mention spéciale pour “la brillante exécution de l’opération Fureur épique”. “C’est rafraîchissant de savoir que Dieu a le contrôle total et qu’il a des plans qui ne seront pas annihilés”, déclarait-il à ses paroissiens. […] 

Fondateur de l’organisation Christians United for Israel, qui compte dix millions de membres, Hagee est une voix influente du mouvement sioniste chrétien. Un sous-ensemble de l’évangélisme qui appelle “au retour du peuple juif en Terre sainte” pour provoquer la seconde venue de Jésus.

Les lobbyistes de l’apocalypse

[…] Le mouvement sioniste chrétien préconise la construction d’un temple juif sur le mont du Temple à Jérusalem, un site qui abrite entre autres la mosquée Al-Aqsa, le troisième site le plus sacré de l’islam. […] Sa construction marquerait le début de l’apocalypse et forcerait les Juifs, de retour en Terre sainte, à un choix : se convertir au christianisme ou être “damnés en enfer”. […]

Selon Mimi Kirk, directrice de l’institut de recherche sur le sionisme chrétien, cette idéologie s’est liée au monde politique à la fin des années 1970, pour orienter les électeurs évangéliques vers le Parti républicain et a contribué à faire élire le président Ronald Reagan en 1980. […]

C’est en 2006, qu’Hagee fondait Christians United for Israel, présentant sa démarche comme une mission de “plaidoyer biblique” pour “aller à Washington et affronter les sénateurs en représentant Israël”. Depuis 2016, l’organisation a dépensé près de 2,5 millions de dollars pour faire pression auprès du Congrès sur des questions telles que les sanctions contre l’Iran, le Hezbollah, le mouvement BDS [Boycott désinvestissement et sanction, NDLR] et les dépenses militaires […]. Ils auraient également investi entre 50 et 65 millions de dollars dans la construction illégale de colonies israéliennes en Cisjordanie. […]

Dans une récente interview avec le podcasteur conservateur Tucker Carlson, Mike Huckabee, ancien ambassadeur de Trump en Israël, paraphrase la Bible et déclare qu’il serait d’accord si Israël prenait le contrôle de terres s’étendant de l’Euphrate jusqu’au Nil – une région qui englobe une grande partie du Moyen-Orient. Cette terre, selon le chapitre 15 de la Genèse, a été promise aux descendants d’Abraham, considérés comme le peuple juif. […]

Et il n’y a pas que les politiciens qui défendent la doctrine sioniste chrétienne. […] Un commandant militaire aurait demandé de dire aux troupes que l’attaque contre l’Iran faisait “partie intégrante du plan divin de Dieu”, citant des passages du livre de l’Apocalypse faisant référence à l’Armageddon et au “retour imminent de Jésus-Christ”, selon un communiqué du 3 mars de l’organisation à but non lucratif Military Religious Freedom Foundation. […] »

 [Source : www.cqfd-journal.org] 


Cotxes, festes d’aniversari, factures de la llum: els argentins s’aboquen al deute per tirar endavant

L'augment dels tipus d'interès ha atrapat molts argentins en una espiral de deute agreujada per les mesures del govern Milei 

Un manifestant pro-Milei mostra un bitllet de 100 dòlars amb la cara del president argentí a Buenos Aires, l'any 2023.

Bloomberg · Manuela Tobias

Cristian Dezilio pensava que es podria permetre sense problemes el préstec que demanà per a comprar un vehicle de segona mà al seu fill: la quota mensual, al cap i a la fi, no superava l’equivalent en pesos a 355 dòlars (uns 300 euros).


Facilitar l’accés al crèdit de milions d’argentins havia estat una de les primeres grans mesures del govern Milei. La taxa anual d’inflació anual, que havia arribat a enfilar-se fins a un 300%, caigué dràsticament durant els primers mesos de govern del president actual, i semblava que l’economia del país tornava a créixer després d’una llarga recessió.

Però, aleshores, la situació econòmica de l’Argentina canvià de cop i volta. Dezilio, que fins aquell moment havia pogut repagar el deute sense problemes, començà a endarrerir-se en els pagaments.

“El preu del pollastre pujà, el preu de la bombona de butà pujà i el meu sou començà a quedar curt”, explica Dezilio, pare de quatre fills. “Quan vaig demanar el préstec, el desembre del 2024, les coses no eren tan cares. En aquell moment, podia repagar-lo amb facilitat. Ara és una lluita contra vent i marea”.

Les facilitats per a accedir al crèdit són tota una novetat per a un país on els préstecs tradicionalment han estat molt difícils d’aconseguir, tot i que la disponibilitat del crèdit a l’Argentina se situa molt per darrere de la resta de Llatinoamèrica. Però ara l’augment dels tipus d’interès, l’alentiment del creixement econòmic i l’augment de la desocupació ha fet que molts argentins –Dezilio inclòs– tinguin problemes per a saldar els seus deutes.

La taxa de morositat dels préstecs personals no bancaris augmentà fins a un 24% al gener, segons dades del banc central argentí analitzades per la consultora argentina EcoGo. Un 10,6% de les llars argentines acumula 90 dies de retard, pel cap baix, en el repagament de les quotes. És la xifra més alta d’ençà que el banc central del país començà a desar-ne registres, l’any 2010.

 

Segons càlculs de Sebastián Menescaldi, director d’EcoGo, el volum del deute dels argentins se situa ara un 50% per sobre dels ingressos mensuals.

La precarietat financera de molts argentins contrasta dràsticament amb la millora de la situació econòmica del país, que encapçala dos anys consecutius de creixement i que ha aconseguit de reduir notablement la inflació i tornar al superàvit fiscal. També explica –si més no, en part– per què l’índex d’aprovació de Milei caigué al 36% el mes passat, el nivell més baix d’ençà que fou elegit president.

La reducció de les barreres d’accés al crèdit, tant per a consumidors com per a empreses, sovint s’ha considerat una de les grans fites del govern Milei en matèria econòmica. L’accés al crèdit continua essent relativament baix en comparació amb uns altres països de la regió, però d’ençà de l’arribada de Milei a la presidència s’ha duplicat fins a assolir un 13,6% del producte interior brut, segons dades del banc central argentí.

Tanmateix, l’augment dels tipus d’interès l’any passat agafà desprevinguts molts consumidors argentins.

Durant anys, l’alta taxa d’inflació de l’Argentina ha afavorit l’ús de les plataformes de pagament a terminis sense interessos: si els preus creixen de manera continuada, el valor del deute es devalua i, per tant, les compres esdevenen més barates si el termini de repagament s’allarga uns quants mesos. Però aquest coixí econòmic ha anat desapareixent a mesura que la inflació s’ha anat alentint.

Mentrestant, els treballadors del sector privat continuen cobrant menys –si es té en compte l’impacte de la inflació– que no pas abans de l’elecció de Milei; els salaris del sector públic es troben uns vint punts per sota dels nivells pre-Milei.


Fins i tot, abans que es disparessin els tipus d’interès, els costos fixos dels argentins –com ara les factures dels serveis públics– s’havien multiplicat per més de cinc d’ençà de l’arribada de Milei al govern. Les retallades en les subvencions i la desregulació dels lloguers, el transport i els serveis públics han elevat aquestes despeses fins a prop d’un 22% dels ingressos familiars, segons la consultora Empiria, set punts per sobre dels nivells pre-Milei. I, per si no n’hi hagués prou, els argentins dediquen ara un quart dels seus ingressos a repagar deutes.


“Les famílies gasten gran part del seu salari tan bon punt comença el mes”, diu Federico González Rouco, economista de Empiria.

Dezilio, que treballa en una ferreteria de Buenos Aires, ha notat l’impacte. A final de l’any passat, ell i la seva dona van tancar el quiosc que regentaven per treure’s un sobresou, una decisió que atribueix a la caiguda del consum entre els treballadors argentins. La seva dona, explica, es dedica ara a organitzar festes d’aniversaris infantils.

“La gent solia comprar com si cada dia fos la nit de Nadal”, diu. “Ara, en canvi, tan sols compren allò que els és estrictament necessari. ”

La caiguda del consum entre la classe treballadora argentina és un reflex de l’augment de la desigualtat social durant el govern Milei. L’agricultura, la mineria i els serveis financers, que donen feina a prop d’un 8% de la població activa argentina, creixeren d’un 17% durant el trimestre del 2025. Però la indústria, el turisme, el comerç i la construcció, que concentren prop de la meitat de la mà d’obra i concentren aproximadament la meitat dels llocs de feina del país, es contragueren d’un 3%, segons un estudi de Barclays.


Segons xifres del govern, les empreses argentines han retallat 200.000 llocs de feina –prop d’un 3% del total– d’ençà de l’arribada de Milei al càrrec. La inflació ha crescut de manera ininterrompuda d’ençà de la primavera de l’any passat, i la guerra a l’Iran amenaça d’atiar encara més les pressions inflacionistes.

A Ezeiza, un suburbi de Buenos Aires, Ana Valerio, dependenta de professió, demanà un préstec l’any 2024 per a ajudar a pagar la festa dels quinze anys de la seva filla. El seu marit, en Darío, ja havia perdut la feina quan demanà el préstec; enguany, l’home ha tornat a quedar-se sense feina perquè l’han acomiadat de la fàbrica on treballava.

Ara, explica, el deute de la festa ha estat remès a una agència de cobraments. “Ací va ser on la cosa va començar a sortir de mare”, diu Valerio, mare de dos fills, que guanya uns mil dòlars el mes (uns 850 euros) com a dependenta en uns grans magatzems d’Ezeiza. “La festa va ser meravellosa. Cada volta que miro les fotos penso, quina patxoca. Però ara mira”, DIU. 

[Foto: Juan Ignacio Roncoroni/Efe - font: www.vilaweb.cat]

Hezbollah, quel avenir ?

Joseph Daher analyse la nouvelle guerre d’agression coloniale israélienne contre le Liban en l’inscrivant dans le contexte post-7 octobre 2023, marquée par la guerre génocidaire menée par l’État colonial d'Israël et les ambitions impérialistes de Washington. Avec son allié israélien, ces deux puissances cherchent à imposer leurs dominations hégémoniques sur la région. En même temps, l’auteur examine les dynamiques et contraintes au sein du Hezbollah dans cette guerre, ainsi que les contradictions politiques de l’État libanais.

Par Joseph Daher

La guerre impérialiste menée par les États-Unis et Israël contre l’Iran a déjà déstabilisé la région et ses répercussions se font fortement sentir au Liban soumis à une nouvelle guerre israélienne.  Ni en Iran ni au Liban ou ailleurs, les États-Unis et leur allié israélien ne cherchent la démocratie ou le bien-être des populations locales, mais à imposer par une violence barbare un nouvel ordre régional dominé par Washington et Tel Aviv. Cette nouvelle guerre israélienne contre le Liban s’inscrit dans une histoire longue d’agressions contre ce dernier, mais aussi dans un contexte politique d’une volonté de domination hégémonique régionale de Washington et Tel Aviv. 

L’État d’Israël est à l’origine de l’agression

Malgré le cessez-le-feu en vigueur depuis novembre 2024, l’armée d’occupation israélienne a mené des attaques quasiment quotidiennes contre le Liban, faisant plusieurs centaines de mort·es, des dizaines d’enlèvements et des milliers de blessé·es. Cela sans oublier plus de 15 000 violations du cessez-le-feu de la part des forces d’occupations israéliennes, à la fois terrestres, aériennes et maritimes. Par ailleurs, Tel-Aviv a continué d’occuper au moins cinq zones au Liban après ses attaques de 2024 et bloque toute reconstruction depuis lors, notamment celle de plusieurs villages frontaliers rasés. Plusieurs dizaines de milliers de personnes déplacées ont ainsi été empêchées de rentrer chez elles. La guerre contre le Liban n’a donc jamais cessé à bien des égards, même si elle a été subie et ressentie différemment selon les régions.

Dans le contexte de cette guerre continue contre le Liban et en réponse à l’assassinat du guide suprême iranien, l’ayatollah Ali Khamenei, par Israël et les États-Unis, la branche armée du Hezbollah a revendiqué le lundi 2 mars le lancement des missiles et des drones sur un site de défense antimissile israélien, au sud de Haïfa. Suite à ces événements, l’armée d’occupation israélienne a étendu sa guerre et son occupation du Liban.

Suite aux attaques du Hezbollah le 2 mars au matin, l’armée d’occupation israélienne a de nouveau bombardé massivement la banlieue sud de Beyrouth (Dahiyeh), ainsi que des villes et des villages du sud et de la vallée de la Bekaa.

L’État colonial d’Israël a ensuite lancé une nouvelle offensive terrestre au Sud-Liban afin d’étendre sa « zone tampon de sécurité à la frontière », tout en cherchant à vider ces territoires de sa population. Les habitant·es de Tyr, ville du sud du Liban, ont reçu l’ordre d’évacuer immédiatement leurs maisons ; les ponts reliant la rive sud du fleuve Litani au reste du pays ont été systématiquement détruits ; les invasions militaires terrestres continuent dans le sud… Tel Aviv semble déterminé d’occuper cette région du Liban et de la transformer en no man’s land, en « zone tampon ».

Des affrontements militaires directs opposent les combattants du Hezbollah aux forces armées d’occupations israéliennes dans le sud, tandis que le Hezbollah a lancé des missiles balistiques à longue portée tirés depuis le nord du fleuve Litani. Parallèlement, l’armée d’occupation israélienne a émis des ordres d’évacuation à grande échelle, provoquant de facto des déplacements forcés massifs de populations dans la banlieue sud de Beyrouth, la région de la Bekaa et toute la zone située au sud du fleuve Litani, représentant environ 14% du territoire libanais. Les ambitions mortifères d’Israël au Liban semblent d’ailleurs croître de jour en jour, de même que son occupation du pays.

Plus d’un million de personnes ont été déplacées en une semaine (du 2 à 26 mars 2026), dont seulement 125 000 ont été hébergées dans des centres d’accueil selon la ministre libanaise des Affaires sociales Hanine el-Sayyed, et plus de 1 140 ont été tuées, y compris plus de 121 enfants et près de 40 secouristes, et environ 3 315 blessées.

L’opération militaire du Hezbollah a sans aucun doute fourni à Israël un prétexte pour l’attaque actuelle, qui était déjà dans les plans israéliens, lui offrant une nouvelle occasion de réaliser un objectif continu : affaiblir le Hezbollah de manière significative à tous les niveaux (politiques, économiques et militaires) afin d’exiger son désarmement complet, en ciblant les membres (civiles et militaires) et ses institutions, y compris civile comme l’institution financière de Qard al-Hassan, ou bien des membres de la Force al-Qods, l’unité d’élite des Gardiens de la révolution islamique (GRI), résidant au Liban et supervisant l’activité du Hezbollah, avec des missions multiples, y compris financières, militaires, sécuritaires et de renseignement ; et en visant massivement les territoires avec des populations chiites importantes pour creuser un fossé entre le parti et sa base populaire et, plus largement, entre la population libanaise et le Hezbollah.   

En même temps, le gouvernement israélien cherche à faire pression sur l’État libanais pour continuer le processus de désarmement du Hezbollah et obtenir de nouvelles concessions de Beyrouth, notamment en approfondissant le processus de normalisation des relations entre les deux pays. Dans ce cadre, le gouvernement libanais a pris une série de mesures comme la décision qualifiant d’« illégales » les activités militaires du Hezbollah, appelant l’armée libanaise à mettre en œuvre le plan relatif au monopole des armes dans les plus brefs délais et par « tous les moyens possibles »[1], mais aussi en déclarant l’interdiction de toute activité militaire éventuelle des Gardiens de la révolution iraniens et l’imposition de visas aux Iranien·nes pour entrer dans le pays. Le ministre libanais de l’Information a également demandé aux médias libanais officiels de cesser d’utiliser le terme « résistance » lorsqu’ils font référence au Hezbollah, etc. Ces mesures s’inscrivent dans l’orientation politique du président et du gouvernement libanais depuis le début de l’année 2025 qui consiste, sous pression des puissances occidentales et régionales, à augmenter la pression contre le Hezbollah dans le processus de désarmement[2] et contre les circuits et réseaux financiers informels liés au parti.

Face à la guerre israélienne, le président libanais Joseph Aoun et le Premier ministre Nawaf Salam ont appelé à des négociations directes avec Israël, mais cela a été refusé pour le moment par Tel Aviv, qui cherche en premier lieu à atteindre ses objectifs en poursuivant sa guerre contre le Liban et le Hezbollah. Dans ce cadre, c’est la tragiquement fameuse « doctrine Dahyieh », élaborée dans le contexte de la guerre menée par Israël contre le Liban en 2006, qui est la stratégie israélienne employée : détruire à grande échelle les infrastructures civiles pour faire pression sur un gouvernement hostile ou un groupe armé afin de le dissuader d’attaques contre Israël. La « doctrine Dahiyeh » a été mise en œuvre à plusieurs reprises à Gaza et est aujourd’hui à nouveau appliquée là où elle a été initialement conçue.  

Finalement, l’armée d’occupation israélienne en profite également pour attaquer d’autres acteurs politiques perçus comme hostile au Liban, comme en témoignent l’assassinat de membres du Jihad islamique palestinien et du Hamas, ainsi que le ciblage de membres de Jamaa Islamiyah et le bombardement de ses bureaux à Saïda. De même, les forces armées d’occupation israéliennes ont ciblé des membres de l’armée libanaise, assassinant des soldats, notamment lors de la première des deux opérations commandos menées dans la ville de Nabi Chit, dans l’est du pays, dans la Bekaa.

Plus globalement, la guerre de l’armée d’occupation israélienne contre le Liban reflète les ambitions américaines et israéliennes dans le contexte du post 7 octobre 2023 de la guerre génocidaire contre les Palestinien·nes, les précédentes guerres contre le Liban et l’Iran et l’extension de l’occupation en Syrie afin d’imposer par la force militaire meurtrière un ordre politique régional soumis aux intérêts impérialistes de Washington et son allié Tel Aviv.

Afin de réaliser les objectifs mentionnés plus haut, la guerre israélienne contre le Liban risque de se prolonger sur une longue durée, particulièrement avec le feu vert et le soutien essentiel états-unien, et même après un potentiel futur cessez le feu avec l’Iran si cela devait advenir. Néanmoins, les menaces contre le Hezbollah ne sont pas seulement extérieures, car le mouvement est confronté à des pressions supplémentaires du gouvernement libanais pour désarmer le parti, et à la montée des tensions internes dans le pays.

L’unité organisationnelle du Hezbollah est-elle fracturée ?  

Derrière la façade d’unité que le Hezbollah affiche face aux attaques israéliennes et aux décisions du gouvernement libanais, il est probable que des divergences d’opinions et d’orientations existent en son sein. Ces dissensions couvaient déjà depuis la guerre de 2024 et se sont accentuées depuis. 

Les assassinats de l’ancien secrétaire général Hassan Nasrallah et de nombreuses figures politiques et militaires du parti ont gravement affecté la direction et la structure organisationnelle du Hezbollah. 

De même, le nouveau secrétaire général, Naïm Qassem, ne semble pas jouir de la même influence politique ni de la même popularité que son prédécesseur.

Le rôle de Wafic Safa, figure historique du Hezbollah, a par exemple considérablement diminué au sein de l’organisation du parti. Il a démissionné de l’importante unité de coordination et de liaison, chargée de multiples responsabilités politiques et militaires, et sera probablement nommé au Conseil politique du Hezbollah à un poste plus symbolique. On lui reprochait d’adopter et d’encourager une attitude très hostile envers le gouvernement libanais et ses demandes de désarmement du Hezbollah, contrairement à l’approche plus pragmatique du secrétaire général Naïm Qassem et d’autres personnalités de la branche civile, comme Mohammad Raad, chef du groupe parlementaire du Hezbollah, et Mahmoud Qomati, vice-président du bureau politique du Hezbollah. Ces figures rejettent également tout processus de désarmement, mais les différences se situent probablement au niveau de l’approche à aborder pour affronter ces pressions.   

Si le secrétaire général Naïm Qassem et d’autres responsables du parti ont publiquement soutenu l’engagement du Hezbollah dans la guerre actuelle et affirmé qu’il n’y avait pas d’alternatives à la résistance armée, certains éléments montrent cependant des questionnements potentiels.

L’ancien ministre du Hezbollah, Mustafa Bayram, a, par exemple, initialement publié un tweet ​​accusant Tel-Aviv d’avoir orchestré l’attaque à la roquette le lundi 2 mars – pourtant tirée par le Hezbollah – afin de justifier ses attaques planifiées contre le Liban. Il a ensuite supprimé son tweet après la déclaration de la branche militaire du Hezbollah revendiquant cette attaque. Il est également prétendu que des responsables du Hezbollah, Mohammad Fneish et Mohammad Raad, avaient garanti au chef d’Amal[3] et président du Parlement, Nabih Berri, que le parti ne s’engagerait pas dans le conflit régional actuel.

La guerre israélienne et les décisions politiques du gouvernement libanais à l’encontre du Hezbollah ont cependant significativement rendu plus homogène et radicalisé le discours et comportement des dirigeants et membres du parti. En plus de considérer cette guerre comme quasi existentielle face à un ennemi qui n’a jamais cessé sa guerre contre les Libanais·es et le parti, certains dirigeants du Hezbollah ont durci significativement leurs rhétorique face au gouvernement libanais.[4] 

Le Hezbollah est dépendant du régime iranien

En même temps, la dépendance du Hezbollah vis-à-vis des CGRI, notamment pour ce qui concerne sa branche militaire, s’est renforcée depuis la guerre israélienne contre le Liban en octobre 2024, et les menaces géopolitiques grandissantes, surtout après la chute du régime syrien d’Assad en décembre 2024.

D’ailleurs, la collaboration accrue entre les CGRI et le Hezbollah s’est reflétée à la mi-mars dans l’Opération « La Paille mâchée » menée par la branche armée du mouvement libanais en coordination avec l’Iran avec environ 200 roquettes et 20 drones lancés contre le territoire israélien.

Outre le fait d’avoir historiquement fourni au parti libanais un armement crucial et un soutien politique[5], le Hezbollah a également été largement dépendant des financements iraniens pour payer les salaires de ses composantes militaires et civiles, ainsi que pour assurer les services sociaux à sa population. C’est ainsi que le Hezbollah est devenu le deuxième employeur du Liban, après l’État.

Le Hezbollah a félicité l’Iran pour l’élection de son nouveau guide suprême, Mojtaba Khamenei, nommé par l’Assemblée des experts à la suite de l’assassinat de son père le 28 février, et a affirmé que le parti resterait fidèle à son leadership, « tout comme nous l’avons été au guide martyr, l’imam Khamenei, et à l’imam fondateur, Khomeini ». Le futur du Hezbollah et ses capacités financières et militaires sont donc grandement liés à la destinée de la République islamique d’Iran.

En plus d’une réaction contre les attaques continues de l’armée d’occupation d’Israël contre le Liban, les opérations militaires du Hezbollah déclenchées le 2 mars contre Israël s’inscrivent donc également dans la lutte contre la menace, de plus en plus importante, pesant sur le régime iranien avec la guerre israélo-américaine contre Téhéran. L’ouverture d’un nouveau front au Liban sert ainsi à résister aux agressions coloniales israéliennes violant la souveraineté du Liban et s’insère, en même temps, dans la stratégie des CGRI visant à régionaliser le conflit et à le prolonger, afin d’en accroître le coût pour les États-Unis et Israël, tant sur le plan militaire qu’économique. C’est pourquoi l’Iran a, par exemple, fermé le détroit d’Ormuz, passage stratégique pour près de 20 % du trafic pétrolier maritime mondial, contraignant de nombreuses compagnies à emprunter des routes alternatives, plus coûteuses et plus longues. Le baril de Brent de pétrole a d’ailleurs dépassé les 100$.

L’Iran poursuit d’ailleurs ses bombardements contre Israël et ses frappes contre des infrastructures pétrolières et des installations américaines se trouvant dans les monarchies du Golfe. Parallèlement, certains membres de la branche militaire du Hezbollah ont pu penser qu’une telle initiative militaire contre Israël et le déclenchement de la guerre pourraient suspendre les efforts du gouvernement pour faire progresser le désarmement du parti, tout en misant sur la stratégie iranienne d’une guerre prolongée et régionale avec une sortie du conflit potentiellement en faveur de ses réseaux d’influence dans la région, y compris Hezbollah.

Des marges de manœuvre réduites

Dans ce contexte, le Hezbollah a fait initialement face à des critiques d’une partie de sa base populaire suite à son attaque contre Israël, exaspérée par cette nouvelle guerre et les destructions et déplacements de population qu’elle engendre. Beaucoup doutaient fortement de sa capacité à avoir un réel impact sur la dynamique de la guerre contre l’Iran et à limiter la violence et les destructions de l’armée d’occupation israélienne au Liban.

En effet, le parti a subi un affaiblissement militaire et politique certain après la guerre israélienne contre le Liban, en 2024, et ses défis se sont accentués avec la chute du régime syrien de Bachar el-Assad en décembre 2024. Autrefois, celui-ci permettait de faire transiter de l’argent et des armes. La Syrie était même devenue une source d’accumulation de capitaux avec le trafic de contrebande, de captagon[6] et autres sources de revenu. Or, le nouveau gouvernement syrien, dans un souci d’allégeance aux États-Unis, effectue beaucoup plus de contrôles, et a d’ailleurs renforcé sa présence militaire aux frontières depuis le début l’offensive militaire israélienne. Ce contexte politique a favorisé l’élection au Liban d’un président et l’établissement d’un gouvernement plus favorable aux intérêts occidentaux, davantage hostile au Hezbollah et à son armement. 

Cependant au niveau militaire, le Hezbollah s’est restructuré dans cette période avec de nouveaux cadres et une concentration sur la production d’armes localement. Il dispose plus généralement de quantité de roquettes et de drones, y compris missiles balistiques à longues portées. Le mouvement dispose donc toujours d’infrastructures militaires et de stocks d’armes, et d’une force d’environ 30 000 à 40 000 combattants, en comptant les permanents et les mobilisés. 

Cette restructuration militaire n’a pas permis, néanmoins, de rompre l’isolement de plus en plus important du Hezbollah, aussi bien politiquement que territorialement. Le parti est pressé en effet de toutes parts, que ce soit par la menace constante israélienne, les pressions états-uniennes sur le gouvernement et l’armée, les sanctions financières, le changement de pouvoir en Syrie, et même à l’intérieur du pays où de larges segments de la société appellent à son désarmement total. 

Dans ce cadre, si les appels à l’interdiction du parti lancés par ses ennemis traditionnels, comme les Forces libanaises, ne surprennent guère, le soutien apporté par leur proche allié, Amal, à la décision gouvernementale d’interdire les opérations militaires et sécuritaires du Hezbollah constitue un revers majeur. Cela témoigne des tensions croissantes et accumulées entre le Hezbollah et l’autre parti politique chiite.

Cependant, l’appel du Premier ministre Nawaf Salam à un désarmement immédiat du Hezbollah par l’armée libanaise fait face à des défis importants, notamment car il risquerait de compromettre l’unité de cette dernière, composée à plus d’un tiers de chiites, et de créer des tensions et violences confessionnelles dans le pays. Le commandant en chef de l’armée libanaise, Rodolphe Haykal, aurait d’ailleurs fait des déclarations s’opposant à l’emploi de la force contre le Hezbollah, craignant un bain de sang et la division de l’armée. À la suite de ces déclarations, les États-Unis ont suspendu leur coordination avec l’armée libanaise, dans une volonté d’accentuer la pression pour obtenir la destitution du commandant de la troupe, Rodolphe Haykal, rejetée jusqu’à maintenant par le président libanais Aoun.

De plus, une mise en application réelle de la décision de désarmement du Hezbollah nécessiterait l’aval d’Amal afin de garantir une couverture politique chiite. Or, Berri n’est toujours pas prêt à donner son accord, d’autant plus qu’il pourrait affaiblir la communauté chiite dans son ensemble, et compte tenu de l’incertitude qui plane sur l’avenir du régime iranien, et donc sur celui du Hezbollah. C’est dans le même ordre d’idée que Berri refuse, pour l’instant, de désigner une personnalité chiite au sein d’une potentielle délégation libanaise qui irait négocier avec les officiels israéliens en cas de pourparlers directe voulue par le gouvernement libanais. Le chef du parlement Berry, de même que le Hezbollah, estime en outre que toute formule en vue de négociation avec l’État d’Israël alors que la guerre se poursuit mènerait à des concessions trop importantes du côté libanais.     

Plus largement, la colère et la frustration envers le Hezbollah, au sein d’une grande partie de la population libanaise, se sont accentuées encore davantage, et avec elles les tensions confessionnelles au sein du pays, toujours exploitées en particulier par l’État d’Israël pour approfondir la discorde interne dans le pays.  Le parti est en effet perçu comme une force majeure responsable du contexte national et régional instable actuel. L’isolement du parti et la baisse de popularité en dehors de la communauté chiite libanaise se sont renforcés ces deux dernières décennies en raison de ses politiques nationale (y compris les évènements du 8 mai 2008[7] et son opposition à l’intifada libanaise en 2019 et la répression de manifestant·es) et régionale (particulièrement l’intervention en Syrie en soutien au régime despotique des Assad après le déclenchement de la révolution syrienne).[8]

Des critiques de l’opération militaire du Hezbollah ont également été émises par le Parti communiste libanais (PCL) qui, tout en dénonçant l’État colonial d’Israël, a déclaré :

« La riposte du Hezbollah fut une erreur de jugement, tant sur le fond que sur la forme. L’ennemi sioniste, qui n’a besoin d’aucun prétexte pour poursuivre son agression, a exploité cette opération pour intensifier sa guerre barbare contre le Liban »[9].

Dans différentes interviews, le secrétaire général du PCL, Hanna Gharib, a également été très critique envers le Hezbollah pour avoir donné ce prétexte à Israël pour lancer cette nouvelle guerre. Il a déclaré notamment, tout en défendant le droit à la résistance et en étant critique de l’État libanais, que la résistance ne devrait pas être confessionnelle et monopolisée par une seule confession comme c’est le cas actuellement, mais devrait être nationale, rassembler toutes les confessions comme dans le passé avec le Front de la résistance nationale libanaise (dont l’acronyme en arabe est Jammoul), chercher à libérer les classes populaires et travailleuses et lutter pour un changement démocratique et économique, des éléments ignorés par le Hezbollah.[10] C’est une critique qui s’est également développée au sein d’une partie de la gauche libanaise, même avant la dernière offensive israélienne[11].

Alors que le Hezbollah fait face à une menace existentielle réelle, le gouvernement libanais ne parvient pas à rassurer la population, qui est menacée et souffre de déplacements forcés et de nouvelles violences en raison des attaques israéliennes incessantes. Sa volonté de désarmer le Hezbollah – un désir partagé par Israël et les puissances régionales et occidentales et une large partie de la population libanaise – repose sur une logique erronée : la souveraineté de l’État ne pourrait être rétablie qu’en consolidant son monopole sur la violence.

De plus, le financement étranger, y compris par les États-Unis, le Qatar et la France, de l’armée libanaise dépend largement de son rôle dans le désarmement du Hezbollah, bien plus que de sa capacité à constituer une force armée protégeant le pays des menaces extérieures. La décision du gouvernement de retirer les troupes armées libanaises du sud et de leur ordonner de se concentrer sur le désarmement du Hezbollah illustre parfaitement cette dynamique.

Le désarmement du Hezbollah est également lié à un processus de normalisation avec Israël, dont le gouvernement espère qu’il entraînera un afflux d’aide financière pour la reconstruction. Cela subordonne implicitement la souveraineté du Liban à l’acceptation de conditions extérieures, sous la forte pression de Washington. Dès lors, tout « accord » avec Israël s’apparente moins à une affirmation de souveraineté qu’à une capitulation.

Toute tentative de poursuivre le désarmement du Hezbollah – notamment dans le contexte de la guerre menée par Israël dans la région – sans transformation politique ou économique du pays risque d’exacerber les tensions confessionnelles et d’affaiblir l’État. De fait, le gouvernement actuel ne cherche pas à changer radicalement l’économie du pays, qui repose sur le clientélisme confessionnel, une dynamique de rente néolibérale (par les processus de privatisation, par l’allocation des contrats d’états, et à travers les secteurs des services, en particulier financier (en particulier les banques), du commerce et de l’immobilier, etc…)  et la mainmise des élites sur le pouvoir. Un système politique confessionnel et néolibéral que le Hezbollah n’a pas combattu : bien au contraire il y a participé durant plus de deux décennies au plus haut niveau et en est devenu une partie intégrante défendant les intérêts des fractions différentes de la bourgeoisie libanaise[12].

Cette vision de la souveraineté, poursuivie presque exclusivement par l’expansion des forces de sécurité de l’État, occulte deux réalités essentielles. Premièrement, les Forces armées libanaises ne disposent des capacités matérielles et financières nécessaires ni pour défendre de manière indépendante les frontières du Liban ni pour combler le vide laissé par le Hezbollah. Dans un contexte de crise économique continue, marquée par une inflation galopante et d’effondrement de la monnaie nationale, la quasi-totalité du budget de la défense pour 2025 est absorbée par les salaires et les opérations de base. Le revenu réel d’un soldat se situe entre environ 250 et 400$ selon le grade et les allocations, ce qui est en dessous du niveau jugé adéquat pour subvenir à ses besoins essentiels, compte tenu de la hausse des prix et du coût de la vie, poussant un très grand nombre d’entre eux à chercher des deuxièmes emplois, notamment dans les agences de livraisons. Deuxièmement, l’État libanais manque de légitimité pour maintenir une stratégie de défense centralisée. Des années de clientélisme confessionnel, de fiscalité régressive et d’exclusion économique ont sapé sa crédibilité auprès de ses propres citoyen·nes.

Les capacités militaires autonomes du Hezbollah, ses interventions dans des pays régionaux dans le passé comme en Syrie et ses liens politiques avec l’Iran sont manifestement incompatibles avec une politique de défense nationale souveraine, mais le gouvernement ne peut ignorer la base populaire du parti dans ses prises de décision. Après tout, le soutien dont bénéficie ce parti s’est largement nourri des échecs de l’État, de l’insécurité, de la marginalisation socio-économique et des attaques et guerres extérieures répétées, en particulier celles menées par Israël, et cela depuis des décennies. Bien que l’armement du Hezbollah soit de moins en moins perçu comme une garantie de sécurité et de protection pour les populations chiites face à Israël, il demeure un atout au sein du système politique national et vis-à-vis de la Syrie voisine, dirigée par une nouvelle élite considérée comme hostile au Hezbollah et, plus généralement, aux chiites. Les armes de celui-ci n’ont jamais en effet servi simplement à la résistance contre Israël, mais ont été de plus en plus soumises à d’autres considérations internes et externes, liées au projet d’influence iranienne dans la région auquel le parti est lié[13].

De plus, le gouvernement libanais ne répond pas véritablement aux besoins des populations ciblées et déplacées et n’a mis en œuvre aucun plan de reconstruction pour les zones détruites.

En d’autres termes, l’État doit être perçu comme légitime, réactif et inclusif, capable non seulement de dissuader les menaces, mais aussi de répondre aux besoins des classes populaires. Le manque de légitimité populaire du système politique confessionnel et néolibéral libanais et de ses institutions, notamment en ce qui concerne la garantie d’un véritable espace démocratique représentant les aspirations des classes populaires libanaises et la fourniture de services sociaux et économiques à de larges pans de la population.

Par ailleurs, la frustration initiale de certains segments de la base populaire du Hezbollah exige toujours une alternative politique démocratique et inclusive au sein du pays, capable de les rallier. Or, cette alternative fait encore défaut aujourd’hui… Dans ce cadre, et avec les menaces et défis internes et externes et l’incapacité de l’État libanais de répondre et subvenir à leurs besoins, il n’est pas certain qu’on observe une dynamique de lâchage de la base populaire du parti, mais au contraire potentiellement le développement d’un sentiment de la nécessité d’unité et de faire front derrière le Hezbollah.  

S’il est impératif de s’opposer à la guerre de l’armée d’occupation israélienne, y compris par la résistance armée qui reste un droit fondamental face aux occupations et attaques de l’État colonial d’Israël, la capacité politique de réaction est actuellement faible au Liban. Une résistance ne peut être durable et tenter de construire une trajectoire vers le succès si elle se limite à une seule confession ou un seul groupe, et si elle est dépourvue d’un projet politique soutenant la démocratie, la justice sociale et l’égalité au Liban et dans la région plus largement.

De même, une résistance populaire démocratique et sociale ne peut lier son sort à un régime autoritaire iranien qui opprime ses classes populaires et a développé une politique impériale au niveau régional comme en Syrie (dans laquelle les GRI, le Hezbollah et les milices pro-Téhéran sont intervenues en soutien à dictature des Assad), en Irak, au Liban et au Yémen. De nouveau, cette critique n’empêche pas de dénoncer également les guerres impérialistes américano-israéliennes contre l’Iran, le Liban ou le génocide contre le Palestinien·nes.

Quant à la rhétorique du gouvernement libanais en faveur d’un « pays souverain » fondé sur une imposition de la force par l’armée libanaise, appuyée sur des pressions extérieures de nations dont les intérêts contredisent les besoins des classes populaires au Liban et dans la région, et l’absence de plan pour la fin du système politique confessionnel et néolibéral, et de développement des capacités de l’État, que ce soit en matière de services sociaux et économique ou de défense de sa population, cette situation ne contribuera certainement pas à promouvoir les intérêts des classes populaires du pays.

Séparer ces deux dynamiques ne peut mener qu’à davantage de souffrances des classes populaires au Liban et au niveau régional plus généralement. En d’autres termes, il s’agit de lier les enjeux démocratiques et sociaux, s’opposant à toutes les forces impérialistes et sous-impérialistes, tout en promouvant la transformation politique et sociale « par en bas », à travers la construction de mouvements dans lesquels les classes populaires sont les véritables acteurs de leur émancipation. Un projet de résistance donc avec une véritable assise populaire au sein des classes travailleuses de toutes les confessions et ethnies au niveau local comme régional, défendant leurs intérêts de classes communs.

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Cet article a été initialement publié dans la revue Inprecor et actualisé pour Contretemps.

Illustration : « Champ d’olive », 1980. Tableau du peintre palestinien Sliman Mansour

Notes

[1] Trois membres du Hezbollah ont d’ailleurs été arrêtés par l’armée libanaises, mais ont par la suite été relâchés, chacun sous caution financière pour la somme relativement dérisoire de 1 900 000 LL (environ 21 $) pour port et transport illégaux d’armes. Cependant le 17 mars, un juge d’instruction militaire, a émis un mandat d’arrêt contre un des membres du Hezbollah contre lesquels le commissaire du gouvernement, avait engagé des poursuites pour possession et transport d’armes.

[2] Le plan de désarmement de l’armée libanaise compte plusieurs étapes qui passent tout d’abord par le site du Litani, et ensuite le reste du Liban, y compris Beyrouth et la banlieue Sud.

[3] Amal (en arabe « espoir »), acronyme de « détachements de la résistance libanaise », est un parti politique chiite, et une ancienne milice durant la guerre civile libanaise, fondé en 1974. Le parti est dirigé par Nabih Berri depuis 1980.

[4] Le vice-président du Conseil politique du Hezbollah, Mahmoud Comati, aurait notamment déclaré : « nous sommes capables de bouleverser le pays et de renverser le gouvernement, notre patience a des limites…le gouvernement de Vichy arrêtait et exécutait les résistants, puis il a été renversé et ses traîtres exécutés. Si Dieu le veut, nous n’en arriverons pas là … Une confrontation directe avec le pouvoir politique en place semble inévitable après la guerre, quel qu’en soit le résultat. Le gouvernement libanais n’est plus apte à gouverner le pays et ses positions ne font que servir l’ennemi israélien. Une confrontation est donc imminente et les traîtres paieront pour leur trahison » (L’Orient-le-Jour, « Le Hezbollah capable « de bouleverser le pays et de renverser le gouvernement », assure Comati », 16 mars 2026, https://www.lorientlejour.com/article/1499506/le-hezbollah-capable-de-bouleverser-le-pays-et-de-renverser-le-gouvernement-assure-comati.html. Plus tard, c’était au tour de Wafic Safa, maintenant membre du conseil politique du parti, de déclarer : « Nous contraindrons le gouvernement à revenir sur sa décision d’interdire les activités militaires du parti après la guerre, quelle que soit la méthode… Nous ne renverserons pas le gouvernement dans la rue pour le moment, mais après la guerre, le gouvernement aura un agenda différent et nous pourrions avoir recours à la rue. » https://www.middleeastmonitor.com/20260323-hezbollah-we-will-force-lebanese-government-to-reverse-ban-on-our-military-activities/

[5] Pour rappel, dans la structure organisationnelle du parti, le Conseil du jihad (militaire) comprend un conseiller iranien, tout comme le Conseil de la choura (décisionnel).

[6] Drogue de la famille des amphétamines, qui est aujourd’hui la substance la plus consommée chez les jeunes du Moyen-Orient.

[7] En mai 2008, le Hezbollah a envahi militairement certains quartiers de Beyrouth-Ouest et s’est engagé dans des confrontations armées dans d’autres régions, le Chouf notamment. Ces actions armées se sont déroulées après l’annonce du gouvernement libanais de vouloir démanteler son réseau de communication. Les violences ont pris fin une semaine plus tard, avec pour bilan plus de 80 morts et 250 blessés.

[8] Voir pour plus de détails, lire « Le Hezbollah, entre défis et résistances », Inprecor, 5 octobre 2025. https://inprecor.fr/le-hezbollah-entre-defis-et-resistances.

[9] « Déclaration du bureau politique du parti communiste libanais », 3 mars 2026, Facebook. https://www.facebook.com/CPLebanon/posts/pfbid0AzSCWSyL9SkWCH6VySBktRwDbS2Loe8x5yvMgJnh2azCLrXNaN2DHdTgFMtgC1EDl.

[10] Voir interview https://www.facebook.com/reel/1237798481311991 et voir aussi cet interview très critique de Hanna Gharib du Hezbollah https://www.facebook.com/reel/1842938469703513.

[11] Voir les critiques de membres du PCL contre le Hezbollah (« Lebanon’s Communists and the Disarming of Hezbollah, Hanna Strid, 27 février 2026, Jacobin, https://jacobin.com/2026/02/lebanon-hezbollah-communists-israel-iran). En septembre 2025, le président de l’Organisation populaire nassériste et député de Saida, Oussama Saad, avait ouvertement critiqué, lors d’une cérémonie commémorant le 43e anniversaire de la création Front de la résistance nationale libanaise (dont l’acronyme en arabe est Jammoul« la confessionnalisation de la résistance » par le Hezbollah. Il a poursuivi en disant le Front de résistance nationale a été empêché de remplir son rôle dans la poursuite de la lutte pour la libération avant d’affirmer qu’une résistance autrefois « nationale et unificatrice est devenue factionnelle ». Il a ajouté : « Cette grave erreur a transformé la résistance en une cause confessionnelle et a empêché les Libanais de reconnaître leur responsabilité nationale, comme si la libération du pays ne concernait pas l’État, ses composantes et son peuple ». Voir « Oussama Saad takes another step toward breaking with Hezbollah », Yara Abi Akl, 18 septembre 2025, L’Orient todayhttps://today.lorientlejour.com/article/1477816/oussama-saad-takes-another-step-toward-breaking-with-hezbollah.html.

[12] Voir Joseph Daher « Liban : structure de classe, néolibéralisme et Hezbollah », 1er novembre 2019, Contretemps.eu https://www.contretemps.eu/hezbollah-fondamentalisme-neo-liberalisme/ .

[13] Voir Joseph Daher, Le Hezbollah : un fondamentalisme religieux à l’épreuve du néolibéralisme (Éditions Syllepse, 2019, 288 pages) ; Voir https://shs.cairn.info/revue-confluences-mediterranee-2025-1-page-127?tab=resume; ou https://carep-paris.org/recherche/hezbollah-entre-defis-et-resistance/.


[Source : www.contretemps.eu]