quarta-feira, 14 de outubro de 2026

Estados Unidos le garantiza impunidad a Israel

Organizaciones de derechos humanos con sede en Cisjordania llevan mucho tiempo documentando los crímenes de Israel, y es precisamente por eso que ahora son objeto de sanciones de Estados Unidos. El gobierno estadounidense intenta hacer imposible su trabajo para proteger a Israel del escrutinio.

Las sanciones de Estados Unidos contra organizaciones palestinas de derechos humanos y figuras como la relatora especial de la ONU Francesca Albanese están diseñadas para hacer imposible su trabajo. 

Escrito por L. Canciello

Traducción: Pedro Perucca

«Es la primera vez, como abogado, que estoy a punto de defenderme a mí mismo, y no a las personas para las que trabajo». Hablando en momentos en que el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en Ginebra, discutía sobre Palestina el pasado mes de marzo, Raji Sourani se quejó de los ataques a las tareas más básicas de quienes defienden los derechos humanos.

Sourani, director del Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR, por sus siglas en inglés), hizo estos comentarios justo después de que la relatora especial de la ONU Francesca Albanese presentara su informe sobre la tortura sistemática contra los palestinos. Para Albanese, la tortura es «el símbolo de este genocidio»: devasta los cuerpos y la dignidad de las personas, mientras todo lo que hace posible la vida de los palestinos es destruido a su alrededor.

En una reunión realizada al margen de la sesión, Sourani, junto con Issam Younis, director ejecutivo del Centro Al Mezan para los Derechos Humanos [ONG con sede en el campamento de refugiados palestinos Jabalia, en Gaza], así como representantes de Al-Haq [ONG palestina independiente de derechos humanos con sede en Ramala, Cisjordania], describieron lo que significa seguir documentando estos crímenes mientras sus organizaciones están bajo sanciones estadounidenses. Sourani explicó que, aunque «el genocidio continúa mientras hablamos», él y sus colegas se ven obligados a plantear la cuestión de las cuentas congeladas y los salarios que ya no pueden pagar. «En lugar de hablar de genocidio y limpieza étnica, estamos aquí defendiéndonos, con nuestras pequeñas y tontas preocupaciones: ¿cómo puede nuestra organización sobrevivir y seguir defendiendo los derechos humanos?».

El PCHR, Al Mezan y Al-Haq trabajan con un propósito legal específico: recopilar testimonios, asistir a las víctimas y presentar pruebas ante la ONU y la CPI (Corte Penal Internacional). Así es como la violencia sufrida puede convertirse en testimonio verificado y, en última instancia, servir como prueba ante un juez. Pero en esto también reside la desconexión fundamental que recorre la reunión de la ONU. Mientras quienes cometen los crímenes todavía no enfrentan ninguna consecuencia, quienes los documentan deben sopesar las consecuencias de cada pago, cada viaje o cada colaboración en la que se involucran.

Un archivo bajo amenaza

En las oficinas de Al-Haq en Ramala, este trabajo toma la forma de un archivo construido a lo largo de una ocupación israelí que ya lleva décadas. Cuando intentamos llegar hasta allí desde Belén, en julio de 2025, quedamos atrapados en una larga fila en el puesto de control. Una hora antes de nuestra cita, todavía no sabíamos si llegaríamos. Cada viaje queda sujeto a la discreción de los soldados israelíes. «Llegaremos a Ramala, inshalá», dice nuestro guía.

Dentro de las oficinas, los investigadores han estado recopilando testimonios de toda la Cisjordania ocupada. Al-Haq mantiene datos sobre asesinatos y demoliciones, analiza fotografías y videos, y reconstruye ataques con el fin de refutar los relatos oficiales israelíes. También ha creado una unidad de arquitectura forense, que utiliza análisis espacial y herramientas arquitectónicas para investigar violaciones de derechos humanos.

«Una de las cosas que me motivan a despertarme cada mañana es que Israel parece tenerle miedo a nuestras investigaciones», dice Mariam (a quien se le ha dado un seudónimo), investigadora de Al-Haq. Ese miedo, explica, se traduce en presión sobre los financiadores y amenazas contra los bancos. «Intentan asustar a todos y cada uno de los donantes».

Cuando un archivo puede refutar la versión militar de los hechos y contribuir a procesos legales internacionales, se convierte en una amenaza política. Esta es la capacidad de recopilación de pruebas que las sanciones ahora tienen como blanco.

En realidad, el ataque contra Al-Haq no comenzó con las sanciones estadounidenses. En 2021, Israel ya había designado a esta organización y a otras cinco organizaciones palestinas como terroristas. Luego, en septiembre de 2025, Washington incluyó a Al-Haq, Al Mezan y PCHR en el programa de sanciones establecido mediante la Orden Ejecutiva 14203 contra la CPI. Los activos bajo jurisdicción estadounidense fueron congelados, mientras que se prohibió a personas y empresas de Estados Unidos proporcionarles fondos, bienes o servicios.

Programa de sanciones

Dado que la mayoría de las transacciones internacionales se realizan en dólares estadounidenses y a través de plataformas con sede en Estados Unidos, muchos bancos, donantes y socios de otros países cortaron sus vínculos, pese a no estar legalmente obligados a hacerlo. El informe Criminalising Accountability [Criminalizar la rendición de cuentas] se refiere a esto como un mecanismo de sobrecumplimiento. En menos de un mes, estas organizaciones perdieron entre el 20 y el 60 por ciento de sus ingresos y YouTube eliminó más de setecientos videos, incluidos testimonios de víctimas de tortura e imágenes de demoliciones.

Para Al-Haq, esto ha implicado que haya personal sin cobrar y colaboradores estadounidenses obligados a renunciar. Para Al Mezan, las sanciones se suman a la devastación en Gaza, y afectan tanto al personal desplazado como al destino de los investigadores, que deben documentar los hechos mientras intentan además proteger a sus familias, a lo que se suma que sus propias oficinas han sido alcanzadas. «No tenemos fondos, hemos tenido que recortar salarios, y esto tiene un impacto directo en nuestra capacidad para documentar los crímenes en Gaza», dice Younis.

Albanese también ha sido sancionada personalmente por su trabajo como relatora especial de la ONU. Sus activos han sido congelados y sus transacciones bloqueadas, y enfrenta restricciones para ingresar a los Estados Unidos. Cuando toma la palabra en Ginebra, su primer comentario se dirige a la institución que se suponía que debía protegerla. Al respecto planteó: «¿Por qué, la ONU esperó tanto tiempo antes de discutir las sanciones contra uno de sus propios relatores especiales, contra fiscales y jueces de la CPI, y contra organizaciones palestinas que cooperan con el sistema de justicia?»

Albanese dice que tiene «menos autonomía que [su] hija de trece años… solo por escribir informes para las Naciones Unidas» y que el sistema financiero la trata como a «una narcotraficante o una terrorista». ¿Qué tienen en común ella, las organizaciones palestinas y los funcionarios de la CPI? Están ahí «para buscar la rendición de cuentas, para hacer avanzar la justicia para las víctimas y los sobrevivientes».

«Los fiscales no pueden visitar el territorio palestino ocupado», explica Sourani. Dependen de organizaciones capaces de llegar hasta los testigos y de preservar la evidencia. «Cuando se ataca a la Oficina del Fiscal, a las organizaciones palestinas, a los jueces y a la relatora especial, el círculo se cierra. La intención es clara».

Alentados por la impunidad

La misma selectividad impregna a las instituciones internacionales. En el Consejo de Seguridad de la ONU, el poder de veto de los miembros permanentes hace que, con frecuencia, no haya consecuencias por las violaciones. En el Consejo de Derechos Humanos, las mismas dinámicas de poder determinan qué crisis derivarán en medidas concretas y cuáles, en cambio, quedarán reducidas a informes y resoluciones.

La CPI sigue abierta, pero está aislada de las personas que recopilan pruebas e investigan. «Estamos siendo testigos del desmantelamiento de la rendición de cuentas desde las bases», advierte Albanese.

Para Younis, volver al Palacio de las Naciones de la ONU tiene un significado personal. En 1993 llegó aquí como estudiante para contarles a los Estados miembros que los palestinos estaban siendo torturados. Más de tres décadas después, la tortura continúa, y su organización está siendo sancionada por su trabajo con la CPI: «Los gobiernos ya no niegan cometer crímenes», dice. Y añade: «Antes solían negarlo. Ahora están orgullosos de cometer crímenes de guerra y genocidio».

Las imágenes de los crímenes de Israel, las declaraciones oficiales y los numerosos testimonios de testigos presenciales no han logrado garantizar protección alguna. De hecho, esta impunidad se evidencia en la confianza con la que se exhiben los crímenes: quienes los cometen saben perfectamente bien que las imágenes circularán y que los demás Estados permanecerán de brazos cruzados.

En la reunión de Ginebra, un abogado palestino relató cómo los detenidos eran obligados a vivir durante meses dentro de un círculo dibujado en el piso, con las manos y los pies encadenados, y solo se les permitía salir de él para tomar duchas de un minuto. «He trabajado con prisioneros durante años. Nunca había visto algo así». Describió violaciones, violencia sexual y amputaciones realizadas sin anestesia.

«La tortura le hace al individuo lo que el genocidio le hace a un grupo», dice Albanese. Documentar estos actos no les devuelve a las víctimas lo que les fue arrebatado, pero preserva la posibilidad de que haya reconocimiento y de que se haga justicia.

La falta de acción internacional frente a los crímenes de Israel en Cisjordania tiene consecuencias adicionales en forma de demoliciones de viviendas, apropiación de tierras y aún más ataques por parte de los colonos.

Tomemos lo ocurrido el 28 de julio del año pasado en Umm al-Khair, cuando una topadora proveniente de un asentamiento israelí cercano entró en el pueblo y dañó propiedades palestinas. El maestro Awdah Hathaleen, activista y padre de tres hijos, filmó la escena. En los videos, el colono israelí Yinon Levi levanta su arma y dispara en su dirección. Awdah recibe un disparo mortal en el pecho.

Levi vive en el asentamiento cercano de Carmel. En 2024, ya había sido sancionado por Estados Unidos, la Unión Europea, el Reino Unido y Canadá por su papel en la violencia contra los palestinos. Sin embargo, la administración Trump revocó las sanciones estadounidenses. Tras el asesinato, Levi fue arrestado y luego liberado rápidamente; el cuerpo de Awdah, en cambio, fue retenido durante diez días, mientras se le imponían condiciones a la familia respecto del funeral. «¿Cómo se puede liberar al asesino y retener a la víctima?», pregunta un representante del Centro Jerusalén de Asistencia Legal y Derechos Humanos.

Para Haneen Hathaleen, sobrina de Awdah, lo que ha cambiado desde el 7 de octubre de 2023 es, sobre todo, la libertad con la que actúan los colonos israelíes. En años anteriores, dice, la violencia estaba al menos parcialmente contenida por el temor a una reacción internacional. Ahora eso parece haber desaparecido. «Después de todo lo que pasó en Gaza, nadie le ha pedido cuentas a Israel por nada», dice. «Así que, hagan lo que hagan aquí, ¿quién se atrevería a oponérseles?».

Las mujeres de Umm al-Khair dicen que, desde el 7 de octubre, los colonos vienen casi todas las noches. Entran en el pueblo, vandalizan propiedades e impiden que las familias duerman. «No es como antes», dicen. Dentro de la comunidad crece el temor de que el aumento de los ataques acelere el desplazamiento y la anexión de sus tierras. La impunidad de lo que ocurre en Gaza no está separada de Cisjordania, sino que refuerza la convicción de los colonos de que pueden actuar sin resistencia ni consecuencias.

Vías para la rendición de cuentas

En una entrevista en el Café Suisse del Palacio de las Naciones, en Ginebra, el embajador palestino Ibrahim Khraishi me habla de las limitaciones de las sanciones que apuntan únicamente a colonos individuales. Esas medidas, sostiene, no abordan el sistema político y militar dentro del cual la violencia de los colonos se vuelve posible y queda protegida. Pueden restringirse viajes o congelarse ciertos activos, pero no se detienen los ataques ni la expansión de los asentamientos sobre el terreno.

Las sanciones contra quienes documentan la violencia se están ampliando; las sanciones contra quienes la perpetran pueden ser revocadas o quedar sin efectos concretos. En Umm al-Khair, la impunidad significa que Awdah es asesinado, que su cuerpo es retenido y que los ataques contra su comunidad continúan.

En el Palacio de las Naciones, tras el informe sobre la tortura, algunas declaraciones desplazan el debate de la evidencia hacia la propia Albanese: Hamás, acusaciones de antisemitismo y el apego al código de conducta. Quienes documentan los crímenes deben, una vez más, defender su legitimidad.

«La diplomacia en tiempos de genocidio no es neutral», responde Albanese. Younis, por su parte, insiste en que los Estados miembros de la ONU necesitan actuar: «Dejen de mostrar solidaridad sin actuar. Es tiempo de actuar por la rendición de cuentas».

Las herramientas existen. Los Estados parte de la CPI pueden defender el trabajo de la Corte; los Países Bajos pueden salvaguardar sus operaciones; la UE puede contrarrestar los efectos de las sanciones; y la ONU puede defender a la relatora especial a la que le ha encomendado el mandato. Sin embargo, ninguno de estos actores ha ideado una respuesta capaz de proteger a estas personas e instituciones.

El gobierno estadounidense, mediante su control del dólar, trabaja para frustrar la rendición de cuentas. Pero la impunidad también es fomentada por Estados que reconocen los crímenes y luego se niegan a usar las herramientas de las que disponen para detenerlos. Muchos gobiernos de Estados miembros de la UE afirman rutinariamente defender el derecho internacional, y sin embargo mantienen relaciones militares, económicas y diplomáticas con Israel sin proteger a la CPI ni a las organizaciones palestinas.

Efecto contagio

Lo que ocurre en Palestina no quedará confinado a Palestina: la impunidad no solo blinda los crímenes ya cometidos, sino que también hace más probables los futuros. Cada vez que un Estado ve que otro desestima a los tribunales, viola las normas internacionales y persigue sus propios objetivos sin pagar ningún precio, el Estado de derecho pierde fuerza también en otros lugares. El mensaje que reciben los demás gobiernos es que las reglas pueden dejarse de lado siempre que se cuente con protección política, militar o económica. Así es como los crímenes excepcionales terminan por sentar un precedente.

Esta erosión ya resulta evidente en el creciente cuestionamiento a las instituciones internacionales. Chad ha iniciado el proceso de retiro del Estatuto de Roma, una decisión celebrada por Washington, que ha instado a otros Estados a seguir su ejemplo.

Según Sourani, sería un error pensar que todo esto concierne únicamente a Gaza o a los palestinos. Las sanciones están reemplazando al Estado de derecho por la «ley de la selva». «Lo que se pierda en Palestina se perderá en todas partes», advierte Albanese.

Mientras tanto, el genocidio continúa. Las organizaciones que se supone deben recopilar y preservar la evidencia de este son obstaculizadas, privadas de financiamiento y aisladas de las instituciones internacionales. E incluso mientras la destrucción continúa en Gaza, los ataques de los colonos y la presión sobre las comunidades palestinas también aumentan en Cisjordania. Sin embargo, mientras quienes cometen estos crímenes actúan con impunidad, quienes los documentan se ven obligados a defender su derecho a existir.

 

[Foto: Massimo Di Vita / Archivio Massimo Di Vita / Mondadori Portfolio via Getty Images - fuente: www.jacobinlat.com]

 

A Mesa denuncia que o plan da lingua da Xunta afonda no retroceso para o idioma: «Un paso máis para eliminar a oficialidade do galego».

A Mesa pola Normalización Lingüística considera que o Plan de Acción para a Lingua Galega aprobado pola Xunta non garante o dereito ao uso do idioma e dá continuidade, ao seu xuízo, ás políticas lingüísticas aplicadas polo PP desde 2009. O seu presidente, Marcos Maceira, cuestionou que o documento manteña as limitacións ao galego no ensino e convocou unha concentración para esta cuarta feira fronte ao Parlamento.

Marcos Maceira, presidente da Mesa pola Normalización Lingüística nunha imaxe de arquivo. 

O presidente da Mesa pola Normalización Lingüística, Marcos Maceira, criticou esta terza feira o Plan de Acción para a Lingua Galega debatido no Parlamento e asegurou que o documento supón, ao xuízo da entidade, “un paso máis” na política do PP de “eliminar paulatinamente a oficialidade do galego”. Maceira cuestionou que o plan sitúe o foco na promoción do idioma sen incorporar, segundo denunciou, garantías para o seu uso efectivo. “Non hai solución á emerxencia lingüística sen garantías de uso e oferta”, afirmou. 

O presidente da Mesa vencellou o documento coas políticas lingüísticas impulsadas pola Xunta desde 2009 e citou entre elas as reformas da lei de emprego público, a exclusión do galego na lei de intelixencia artificial, o abandono do idioma como lingua exclusiva da TVG e o rexeitamento á súa oficialidade na Unión Europea.  

Tamén criticou a proposta de modificación do Decreto 79/2010, ao considerar que permitirá que os centros educativos decidan en que ámbitos se limita o uso do galego. Segundo Maceira, a oficialidade dunha lingua implica contar con “todas as garantías legais” para o seu uso e dispoñibilidade.

A Mesa considera ademais que o plan non incorpora novas garantías xurídicas para o galego e cuestiona que a Xunta manteña normas que, segundo a entidade, “exclúen ou limitan” o idioma. Neste sentido, Maceira afirmou que o documento fixa como obxectivo manter a prohibición do galego en entre un 30% e un 70% das materias.

Coincidindo coa votación das resolucións relativas ao plan, A Mesa convocou para este mércores 7 de outubro, ás 11.00 horas, unha concentración diante do Parlamento galego para protestar contra o que considera un “intento de eliminar os acordos en relación á lingua” por parte do Goberno galego.


[Fonte: www.nosdiario.gal]


Un rapporto segreto della CIA avverte che Israele è sull’orlo di una guerra civile e di un collasso politico

 

Manifestazione a Tel Aviv contro Netanyahu

Redazione di MEMO

Middle East Monitor 

Fonti statunitensi affermano che un’analisi segreta da parte dei servizi segreti esterni USA, la Central Intelligence Agency (CIA), avverte che Israele rischia di scivolare verso una guerra civile o un collasso politico in un contesto di crescenti divisioni politiche, economiche e sociali dopo anni di guerre contro Gaza, Libano ed Iran. 

Secondo due fonti che hanno parlato al sito di notizie Drop Site con sede negli USA, il rapporto è stato preparato ad agosto con il titolo “Fratture dall’interno” da esperti della Cellula Rossa della CIA, una unità che conduce valutazioni orientate al futuro e analisi fuori dai tradizionali schemi. 

La valutazione sembra concentrarsi solo su cittadini ebrei in Israele e non prende in considerazione i cittadini arabi, che rappresentano circa il 20% della popolazione della Nazione. La CIA non ha risposto ad una richiesta di commenti. 

Gli esperti della CIA hanno evidenziato una combinazione imprevedibile di pressioni che convergono in vista delle elezioni israeliane del 27 ottobre, incluse una crisi economica e una accresciuta spesa militare; il ritorno di veterani pesantemente armati da combattimenti prolungati, molti dei quali stanno soffrendo per gravi traumi psicologici; una crescente rabbia contro le esenzioni dal servizio militare per i maschi ultra-ortodossi; l’incremento della violenza dei coloni nella Cisgiordania occupata e la lotta del primo ministro Benjamin Netanyahu per mantenere il potere, che secondo il rapporto starebbe alimentando una crisi costituzionale. 

La Cellule Rosse della CIA hanno il compito di produrre analisi e idee che sfidano le assunzioni più comuni ed evidenziare il conformismo o i punti deboli all’interno dell’agenzia di intelligence.

(traduzione dall’inglese di Gianluca Ramunno)

 

[Foto: Gideon Markowicz – Anadolu Agency - riprodotto su www.zeitun.info]

Ciutats per pensar Europa: ‘Berlin-Est’

El Museu d'Història de Barcelona convida a la conferència "Ciutats per pensar Europa: Berlin-Est". 


Resulta força evident que ciutats com ara Londres, Berlín o París han estat —o són— capitals gairebé indiscutibles d’Europa, en algun moment, i per raons molt clares. Però la idea d’Europa no s’escriu només des dels grans centres de poder econòmic o polític, sinó que es troba en totes i cadascuna de les seves geografies culturals. Quan aquestes geografies es perceben des de la perspectiva de la literatura, emergeix un altre mapa d’Europa en què hi ha ciutats on la literatura hi ha fet una contribució insubstituïble.   

Aquest seminari vol documentar i reflexionar sobre el paper de ciutats que, des de situacions de complexitat de vegades semblants, però sovint molt més marcades que les que trobem a Barcelona, aporten un llegat de preguntes sobre Europa que convé tenir present per pensar també la nostra ciutat.   

Aquesta nova edició de Ciutats per pensar Europa, coordinada per Antoni Martí Monterde, reflexionarà sobre la relació entre literatura, ciutat i idea d’Europa a partir de cinc casos concrets: Odessa, Berlín-Est, València, Bolonya i Viena, complementades amb una reflexió sobre la geografia simbòlica de les ciutats.

Dimecres 14 d’octubre, de 18.30 a 20 h: Berlin-Est, a càrrec de Frederic Estrada (Universitat de Barcelona).

 

[Font: www.nuvol.com]

terça-feira, 13 de outubro de 2026

«Estem vivint un model social de canvi lingüístic immensament més ràpid que abans»

Entrevista al sociolingüista Toni Mollà, autor de ‘Les llengües de demà’. Entre el negoci i els algoritmes 

Toni Mollà

 

Escrit per Raül G. Aranzueque

El sociolingüista Toni Mollà acaba de publicar Les llengües de demà. Entre el negoci i els algoritmes (Bromera), un llibre que analitza el futur de les llengües i, en particular, la catalana, en el món globalitzat de l’era digital actual.

El català hi serà, entre les llengües de demà?

Això ho decidirà la comunitat lingüística catalana. Si som capaços de crear les condicions socioculturals, econòmiques i polítiques del que podríem anomenar la societat contemporània, això que diuen les societats postindustrials, postmodernes i tots els post del món, doncs el català serà una llengua de demà. Jo crec que té les possibilitats i les condicions i els punts forts de la majoria de les comunitats lingüístiques. Lògicament també en té molts de dèbils i dependrà del que farem. No és una cosa que ve donada per la natura. És un fet social. 

Entre les fortaleses que té el català hi ha, precisament, el món digital, gràcies, sobretot, a la comunitat que ha picat molta pedra durant molts anys.

I tant. En el món tradicional continua sent una llengua forta, una llengua de relació. Però és cert que les noves generacions, nadiues de l’era digital, i potser d’una manera no sé si intuitiva, autoorganitzada o com, han començat a intervenir en el diàleg, d’una manera virtual gràcies a les xarxes i internet i han aconseguit que el català siga la llengua 31a o 32a en el rànquing de presència digital. Això és una fortalesa molt gran. És una fortalesa desterritorialitzada. No necessàriament la gent que interactua en el món virtual és una gent que viu i treballa als Països Catalans.

Aquesta és una de les coses que destaqueu al llibre.

És una cosa que m’han ensenyat la filla i les seues amigues. La meua filla viu a Londres des de fa deu anys, però viu virtualment en català. I les seues amigues i amics d’infància viuen a Vancouver, a París, a Frankfurt… i no per això han abandonat la llengua ni han deixat d’interactuar, en la mesura que la tecnologia ho permet, en la seua llengua patrimonial.

Aquest fenomen dieu que obliga una mica a repensar les polítiques lingüístiques.

Les polítiques lingüístiques estan fetes amb sistemes d’idees, maneres de pensar que són pròpies d’unes altres circumstàncies. Jo no dic que s’hagen de superar perquè eren dolentes. Dic que s’han de superar perquè s’ha superat aquell temps. Els autors de la sociologia del coneixement ja deien que el pensament és situacional, no naix en el buit social i, per tant, si els nostres majors pensaven d’una determinada manera és perquè vivien en una societat concreta. Si Prat de la Riba, els noucentistes i els modernistes pensaven d’una altra manera és perquè en la seua societat, les seues idees s’arrelaven a una situació determinada. El que no pot ser és que la societat canvie, que canvien les seues estructures socials, culturals, etc. i que nosaltres continuem pensant en sistemes d’idees caducats, que és el que passa moltes vegades. Continuar avui amb idees romàntiques, no solament de la llengua, sinó del nacionalisme, del territori, no porta a res, portaria, en millor o en el pitjor dels casos, a la nostàlgia i a la impotència. Per tant, és imprescindible també en el terreny de les polítiques lingüístiques que adeqüem el nostre sistema d’idees a estes condicions d’existència que imposa la societat contemporània. 

Els catalanoparlants pràcticament han estat expulsats de zones de Barcelona, València i Palma

Ara comença a vincular-se l’estructura econòmica, el fenomen del turisme… amb la reculada de la llengua.

Ja era hora. Jo he conegut la transformació de la ciutat vella de Barcelona i de València. Eren zones d’una gran densitat catalanoparlant i ara eixos espais, que eren d’una gran densitat lingüística, estan ocupats pel turisme i els catalanoparlants pràcticament han estat expulsats d’aquelles zones i crec que a Palma passa exactament igual. És importantíssim que vinculem els nous moviments migratoris, legals, il·legals, turístics, no turístics, etcètera. Jo aporte una dada que és que els Països Catalans reben 50 milions de visites turístiques l’any. Si això no té impacte sociolingüístic, ja em diràs quin factor en tindrà.

A les Illes Balears, precisament, aquest debat està molt viu i es parla molt del concepte de sostenibilitat lingüística.

Sí, és clar, és que és imprescindible introduir-lo perquè, si no, sembla que tots els factors socials siguen importants, excepte el cultural i el lingüístic. Però no solament el turisme, sinó els nous moviments migratoris, que si tenen algun impacte en primer lloc és en les estructures culturals. I, per tant, haurem de dissenyar unes polítiques lingüístiques també sobre els fenòmens turístics o els fenòmens migratoris. Part de la meua família han sigut emigrants a París, als anys 50, 60. No es varen plantejar mai no aprendre francès, lògicament. El van aprendre al treball perquè la llengua francesa era una llengua imprescindible per a la introducció dins del món sociolaboral francès i, damunt, els permetia, a ells, i posteriorment, a les seues filles, una certa promoció dins de la societat francesa. Jo crec que si això passava als anys 50, 60 a França, de la mateixa manera que passava a Berlín, a Ginebra, a Londres, ha de passar en qualsevol país que vulga que la cohesió social s’establixca a partir de la seua pròpia llengua. Però això, curiosament, ni tan sols ho fan els jugadors del Barça. Els jugadors del Barça venen i s’integren en castellà. És a dir, la llengua d’integració a un dels emblemes de la catalanitat, que és el Barça, és el castellà.

I això que ara és dels Barça més catalanoparlants que hi ha.

Per descomptat. Perquè són gent que s’han format ací. Hi ha gent que ha vingut de fora, com Fermín, que és d’un poble d’Andalusia, o els altres. Però la majoria diuen que estan aprenent castellà. Com si vols aprendre swahili. Em pareix molt bé, però és evident que no n’hi ha prou a dir que el Barça és més que un club. Això s’ha de demostrar i s’ha de demostrar a través de que la integració en el país, en el club, siga en català. Jo he dit moltes vegades que la persona dels Països Catalans que més impacte lingüístic té és l’entrenador del Barça perquè és el que fa més rodes de premsa a la setmana. Per tant, el moment de màxim impacte sociolingüístic va ser el Guardiola i, després, el de Xavi. Estic parlant de sociolingüística, no estic parlant de futbol. I el circuit èxit que va produir Guardiola, que damunt parlava català a tot arreu, va ser un moment en què el català deixava de ser només una llengua patrimonial i passava a ser una llengua global. Va ser un moment dolç de la política lingüística. I vull remarcar-ho perquè la política lingüística no és només allò que fan les institucions. La política lingüística la fan també les institucions socials, cíviques, ciutadanes, i per tant, crec que és tan important el que faça un club de futbol o un sindicat o una associació del que siga, com el que faça la Conselleria de Política Lingüística. Les institucions no ho poden fer tot.

En el llibre dieu que hi hauria d’haver un mercat lingüístic dels Països Catalans i poseu l’exemple de quan TV3, À Punt i IB3 van emetre, de forma conjunta, la pel·lícula ‘La mort de Guillem’. Allò va quedar com un bolet i ja no hi ha hagut més casos.

Això ve de lluny, no és nou d’ara. En l’època de l’inici de les televisions autonòmiques va haver-hi una reciprocitat amb Canal 9 i allò va funcionar d’una manera normal. I també hi hagué una època en què, després de la transició política, existia el que jo he dit alguna vegada el corredor cultural mediterrani: intel·lectuals, escriptors, cantants, actuaven exactament igual a Girona que a Alacant.

 

[Font: www.diaridelallengua.cat]

« Sermons sous les décombres », pourquoi il faut lire le livre de Delphine Horvilleur

Comment nommer le fracas lorsque les certitudes s’effondrent ? Avec Sermons sous les décombres (Olivier Nora Editions), Delphine Horvilleur signe une œuvre poignante, située à la frontière du journal intime, de l’exégèse biblique et du pamphlet humaniste. 

Écrit par Elizabeth Sutton

Pendant deux années de déchirement collectif, de la veille des attaques du 7 octobre 2023 jusqu’au retour des derniers otages d’un territoire gazaoui en ruines en 2025, la rabbine a fait de l’écriture son sanctuaire.
Face à la polarisation aveugle et au mutisme qui frappe nos sociétés, elle interroge le destin du langage au milieu de la barbarie : que reste-t-il à dire quand plus personne n’écoute ?

Sermons sous les décombres – Une exégèse du présent

La force de cet essai réside dans la méthode chère à son autrice. Elle fait dialoguer les mythes anciens avec nos déchirements contemporains.

Delphine Horvilleur ne cherche ni à absoudre ni à dogmatiser ni à moraliser. Elle réinterprète les textes de la tradition juive pour y déceler des clés de lecture inédites. Ses interprétations apportent une lumière singulière sur des sujets brûlants.

Dans Sermons sous les décombres, elle analyse la responsabilité politique et l’usage de la force. Réfléchir à la légitimité de la défense sans perdre son âme ni céder à la vengeance est son crédo.

L’auteure analyse la réapparition des spectres du passé dans le débat public contemporain face à l’antisémitisme.

Elle accueille la douleur des victimes sans dresser de hiérarchie dans la souffrance.

La rabbine fait débat, notamment pour ses propos prononcés à chaud durant le conflit. Ses convictions ne cherchent pas à rassurer artificiellement. Ils cherchent à fissurer l’enfermement idéologique par le doute et l’empathie.

Le pari de la réparation

Au-delà du témoignage politique ou religieux, l’ouvrage pose une question fondamentale : peut-on réapprendre à se parler pour tenter de se réparer ?

En refusant les slogans simplistes et les vérités univoques, Delphine Horvilleur offre un manuel de survie. Sermons sous les décombres s’impose comme un texte essentiel, trois ans après le massacre du 7 octobre, pour quiconque refuse la résignation et cherche, dans la nuit de l’Histoire, la trace d’une humanité partagée.

 

[Source : www.idboox.com]

NAZA. No cerebro dun xenocidio

 

Imaxe do documental 'Naza'

·        Escrito por Laureano Araujo 

A construción de Israel non foi a empresa luminosa que moitos quixeron imaxinar. E é que Israel xamais percibiu os palestinos como unha poboación estruturada e lexitimamente estabelecida, e despregou contra eles un impresionante arsenal represivo que inclúe detencións e expulsións masivas, malos tratos, torturas e asasinatos, limitacións das liberdades políticas, anexións, demolicións de vivendas e destrucións de vilas, a imposición dunha nova toponimia etc. 

En Cisxordania, convertida nun territorio trufado de asentamentos de colonos (preto de 150 e interconectados por estrada) e de centos de postos de control do exército, parece que Israel, no marco da súa política de limpeza étnica, conseguiu facer inviábel a construción dun Estado palestino. O territorio de Gaza, pola súa banda, ten 360 km2, é dicir, unha extensión non moi superior á do Concello de Lugo. Alí, as condicións de vida xa eran terroríficas moito antes do 7 de outubro de 2023, cando Hamas e outros grupos palestinos fixeron unha carnaxe en territorio israelí con 1.219 asasinados (dos cales máis de 800 civís) e 251 secuestrados. Cunha densidade de poboación que multiplica por máis de 40 a de Galiza, naquel territorio bloqueado e ocupado de facto por Israel non había nin un só indicador de desenvolvemento aceptábel. Era, xa daquela, un lugar literalmente inhabitábel. 

A mera exposición desta situación adoita ser desautorizada por Israel como antisemita; reacción que non pode ser entendida cabalmente sen termos en conta a idea de que a shoah foi un acontecemento que provocou entre os xudeus –seis millóns dos cales, non o esquezamos, foron aniquilados– un sufrimento específico e máis intenso que o das demais vítimas dos nazis. Este excepcionalismo etnonacionalista é indisociábel do pretendido carácter ontoloxicamente especial do pobo xudeu –o pobo elixido–, que sería titular de dereitos igualmente especiais. Enténdese así que o sionismo, nado como un movemento de salvación fronte ao antisemitismo, acabase amosando axiña a súa anacrónica faciana supremacista e colonial que xustifica a violencia extrema. Na burbulla en que semellan vivir hoxe os israelís imperan o medo e o silencio cómplice, os palestinos están invisibilizados, a ocupación, o apartheid e mais a limpeza étnica están plenamente normalizados e apenas hai espazo nin para o sentimento de culpa nin para a compaixón. 

Para faceren o documental NAZA (acrónimo do termo hebreo nezek agavi, que significa dano colateral, con que o exército israelí se refire ao número de mortos civís que vai producir un ataque), os directores Yuval Abraham e Rachel Szor, que xa traballaran no moi premiado No Other Land (2024), entrevistaron 24 militares israelís que, tras o 7 de outubro, participaron –a meirande parte deles en tarefas de intelixencia– no castigo colectivo contra a poboación gazana cuxas vítimas ascenden a 75.000 mortos –a meirande parte deles civís, incluídos polo menos 20.000 nenos–, máis de 175.000 feridos e 1,9 millóns de desprazados. A maioría destes militares son, paradoxalmente, membros da clase media progresista contraria ao primeiro ministro Benjamin Netanyahu. 

O anguriante documental, coproducido por The Guardian, engádese así ao material probatorio que fai xa totalmente imposíbel negar os gravísimos delitos cometidos por israelís que, dun xeito perfectamente consciente e intencionado, violando masivamente os valores morais básicos e amosando a faciana hipertecnolóxica da maldade, mantiveron en marcha a maquinaria de exterminio do seu país dirixida contra miles de obxectivos deshumanizados, reducidos a simples NAZA. Israel controla por completo a infraestrutura de telecomunicacións de Gaza, pode manter a poboación perfectamente vixiada e, mediante o uso da intelixencia artificial, montar unha eficiente estrutura de cálculo, planificación e implementación para o asasinato a grande escala de civís –todos eles perdas aceptábeis, posto que son vidas sen valor–, é dicir, un sistema xenocida que funciona coa fría e covarde rutina burocrática e coa asepsia técnica que se desenvolve ante as pantallas dos computadores; ou coa adicción que, ante esas mesmas pantallas, provoca a diversión dos videoxogos. O mal, isto xa o sabiamos, pode ser así de banal.

A xulgar pola reacción das elites políticas israelís –gobernamentais e da oposición–, o documental deu no albo. Considerado unha ameaza contra a seguridade nacional, reflectiría o autoodio de Abraham e Szor, que residen agora fóra do seu país para preservaren a súa integridade física. Netanyahu propuxo a perda forzosa da nacionalidade israelí de ambos e ordenou unha investigación por delitos graves contra a seguridade de Israel, entre outros. Manifestantes de extrema dereita xuntáronse ante a casa dos pais de Szor para esixiren a pena de morte para os xornalistas. Os mesmos medios dominantes que espallaron a idea de que en Gaza non hai persoas inocentes retratan a Abraham e Szor como traidores e inimigos do Estado. E os xefes militares, á fronte do que seguen a cualificar de «exército máis moral do mundo» –como repite o documental propagandístico NAZA. A historia real, que Israel está a difundir na internet para desacreditar o traballo de Abraham e Szor–, denunciaron as supostas falsidades de NAZA. 

Yuval Abraham e Rachel Szor procuran afastarse da tradición israelí de «yorim ve bochim» («disparar e chorar»), é dicir, de retratar soldados que se arrepinten de levaren a cabo accións moral e legalmente aberrantes; soldados que só fan exame público de conciencia cando o mal xa está feito, procurando redimirse pero sen asumiren unha responsabilidade persoal ou instar a persecución xudicial de quen impartiu as ordes. En NAZA só hai tres ocasións en que se intúe a manifestación dun certo remorso. Abraham e Szor non se interesan tanto polos valores morais e as ideas políticas dos perpetradores, que parecen verse a si mesmos, no mellor dos casos, como meros elos dunha cadea; fíxanse moito máis nos seus actos. Quedan fóra do documental os testemuños das vítimas, que Israel mantén fóra do alcance do xornalismo de investigación e cuxas experiencias intentan reflectir docudramas como o imprescindíbel Sawt Hind Rajab, de Kaouther Ben Hania (2025). 

Todas as entrevistas de NAZA foron filmadas en terrazas e de noite. Poucas cousas hai máis escuras e permanecen máis ocultas que a dexeneración moral. 

 

[Fonte: www.praza.gal]

«Eichmann a Jerusalem», vigent i polèmic, es publica en català seixanta anys després

VilaWeb conversa sobre l’obra de Hannah Arendt amb la professora Fina Birulés, la traductora Helena Lamuela i l’editora Maria Nadal

Escrit per Ot Bou Costa

A principi dels anys seixanta, la pensadora Hannah Arendt va sotragar l’opinió pública mundial amb les cròniques del judici a Adolf Eichmann, un dels responsables directes del genocidi contra el poble jueu comès per l’Alemanya nazi. Les cròniques, publicades a la revista New Yorker i escrites amb una gran distància analítica, irònica i dura, van originar una polèmica fortíssima, que avui encara s’arrossega. L’any 1963 ja es van aplegar en un llibre de títol cèlebre, Eichmann a Jerusalem. Un informe sobre la banalitat del mal, que inexplicablement encara no s’havia publicat tot sencer en català. Ara ho ha fet l’editorial Arcàdia, amb una traducció d’Helena Lamuela. I no pas en un moment qualsevol.

La lectura és vigent i pertinent no sols perquè ajuda a entendre les turbulències internes que viu avui l’estat d’Israel, amb unes eleccions a la cantonada, sinó també perquè les cròniques d’Arendt no s’han llegit prou ni s’han llegit bé. El llibre es publica amb una introducció de Fina Birulés, professora de filosofia contemporània a la Universitat de Barcelona, ara retirada, i una de les principals expertes de casa nostra en l’autora. Birulés hi lamenta que, en gran manera, la conversa que s’ha tingut entorn del llibre s’edifica sobre tòpics o crítiques que es refereixen més a la polèmica que va causar que no pas a la literalitat del text. 

El primer element mal entès, segons el seu parer, és que se suposa que el llibre és una teoria sobre la banalitat del mal malgrat que, en realitat, l’expressió només hi surt dues vegades: al títol i en uns apunts afegits a posteriori. Arent, diu Birulés, fa tot just un informe en què “mostra que Eichmann es presenta a si mateix com un perfecte pare de família que fa una feina que li serveix per a pujar l’escalafó i tenir cura de la família”. Arendt es limita a descriure, i en la descripció no cerca consol per la tragèdia, sinó purament la constatació que “hi ha hagut grans crims comesos per persones que aparentment no tenien intencions malignes”.

El segon problema és la mala interpretació que es va fer del to irònic de les crítiques. Segons Birulés, Arendt el fa servir per a allunyar-se del sentimentalisme, perquè considera que, per a comprendre les coses terribles, hom no s’hi pot aproximar només amb un sentiment per les víctimes. Les ferides del món s’han d’afrontar de manera rigorosa, diu. “Arendt va ser molt criticada pel recurs de la ironia: li va costar car i va perdre molts amics. I la ironia és una manera de distanciar-se dels fets per pensar-hi sense quedar negat per les llàgrimes”, diu Birulés.

“Arendt es demana com s’ha de jutjar algú que no té mens rea, que no té cap intenció de fer el mal, sinó d’obeir una llei particular. I la manera de fer-ho és jutjar-lo i condemnar-lo per crims que encara no eren prevists en l’ordenament legal”, explica. “Ella diu que Eichmann és un subjecte incapaç de pensament, de reflexió, i, per tant, situa el problema en l’aspecte del coneixement. I fa un desplaçament interessant. No es fixa en l’emoció i en l’empatia. I això li permet, després, en el judici, de dir que Eichmann ha de ser condemnat no sols per haver comès un genocidi contra el poble jueu, sinó també per crims contra la humanitat”, explica Birulés.

I el tercer és que Arendt va posar el dit a la nafra fent aflorar “una cosa que sabia tothom, però que no havia dit ningú fora d’Israel: que els consells jueus, col·lectius amb el suport dels nazis, van col·laborar en certa manera en l’eliminació dels jueus”, explica Birulés. “Arendt diu que si no haguessin existit, no és pas que no s’haurien eliminat els jueus, però probablement molts menys, perquè el responsable de cada consell jueu solia tenir una certa autoritat i ordenava el nombre de persones que anaven als trens. Ara: no sempre va passar això. A Itàlia i en més llocs, els consells jueus es van negar a col·laborar-hi. Però en molts llocs, sí. I ella, dona jueva que escriu per al públic nord-americà, ho posa en evidència. Això va ser molt escandalós.”

La traductora Helena Lamuela diu que hi va tenir molta feina, i molt difícil, no sols per les frases llargues, enrevessades i plenes d’incisos, sinó també per a sintonitzar aquest to distant d’Arendt. Explica que la hi va ajudar trobar una entrevista en què Arendt situava Bertolt Brecht com el seu referent principal a l’hora de trobar el to. Deia Arendt en aquella conversa: “Quan vaig escriure Eichmann a Jerusalem encara no ho sabia, però un dels meus grans objectius era de destruir la llegenda de la grandesa del mal, de la força demoníaca; volia arrabassar a la gent l’admiració que tenen pels grans malvats com Ricard III. I vaig trobar en Brecht aquesta reflexió: ‘Els grans criminals han de ser exposats, i exposats especialment a la riallada. No són grans criminals polítics, sinó homes que han comès un gran crim polític, que és ben diferent. El fracàs de les seves empreses no indica que Hitler fos un idiota i l’abast de les seves empreses no el converteix en un gran home.’” 

Lamuela també explica que durant la traducció pensava sovint: “És clar que va ser polèmica, no m’estranya: justament posa el dit a la nafra que fa més mal. Critica les estratègies propagandístiques de l’estat d’Israel tot just fundat. Ataca la burocràcia, i atacar la burocràcia és molt perillós, perquè si l’ataques, t’ataca. I a vegades, més que no pas irònica, és fins i tot sarcàstica. Llegint el llibre és molt evident per què va molestar tant.” 

De tots aquests elements, la crítica d’Arendt a la propaganda israeliana és especialment valuosa avui encara. Lamuela diu que té un component gairebé profètic. La distància d’Arendt amb els fets, el vernís de la ironia per a poder criticar allò que s’edifica sobre les emocions, aquest refús de l’autocomplaença, són recursos que semblen avui un antídot per a frenar la fanatització de bona part del sionisme. Un antídot que, tres anys després del crim del 7 d’octubre i després de tres anys de genocidi a Gaza, sembla fallit.  

Birulés no creu que el llibre permeti d’interpretar mecànicament la realitat actual, però diu que dóna moltes pistes sobre com Israel ha tractat tot un seguit de qüestions que encara avui són fonamentals en la política del país: “Arendt havia estat sionista perquè era l’única manera que entenia que tenien els jueus per a defensar-se de la persecució. Però tan bon punt va acabar la guerra, al final de la dècada dels quaranta, ja va qüestionar en uns articles certs aspectes de la creació de l’estat d’Israel, cosa que li va valer moltes crítiques. I l’Eichmann a Jerusalem va ser la gota que va fer vessar el vas.”

“Paga la pena preguntar-se per què l’estat d’Israel va decidir de fer el judici a Jerusalem. Per què ningú no va reclamar un tribunal internacional. Per què Adenauer no va demanar l’extradició d’Eichmann. D’alguna manera, el judici va servir a Israel per a donar un estatus comú als habitants de l’estat, la majoria dels quals no havien sofert la persecució. Dient-ho malament: van decidir que la identitat no la feien a partir d’una llengua, sinó a partir d’una memòria, que era europea i no pas israeliana”, explica Birulés. El judici d’Eichmann servia com un espectacle més que no pas com un judici, en paraules del mateix primer ministre David Ben-Gurion, i el text d’Arendt no sols el tractava com un judici, sinó que també denunciava les incongruències de l’espectacle. El judici va servir a l’estat per a consolidar-se sobre un tràngol. “Abans del judici, Arendt va escriure un article en què ja ho avisava. ‘Aquí s’hi jugarà tot. Aquí Israel es funda com si no hi hagués hagut ningú’”, diu Birulés.

Arendt és una autora especialment admirada per Arcàdia, que darrerament ha publicat un llibre de Birulés que servirà als lectors per a aprofundir en totes aquestes idees, Hannah Arendt: el món en joc, i les cartes que Arendt va intercanviar amb el seu amic Günther Anders, aplegades al volum Dona’m notícies teves. L’editora executiva, Maria Nadal, explica que la publicació d’Eichmann a Jerusalem és el segon lliurament d’una nova col·lecció de clàssics del pensament contemporani, molts dels quals, malauradament, no s’han publicat en català. El primer va ser Minima moralia de Theodor W. Adorno.

 

[Font: www.vilaweb.cat]

segunda-feira, 12 de outubro de 2026

As eleições no Brasil: pensar o impensável

 Escrito por Boaventura de Sousa Santos 

Esta crónica está destinada a não ser convincente porque estamos condenados (até pela língua que usamos) a analisar o novo a partir do velho. O novo só será analisado nos seus próprios termos… quando for velho. Por isso, se esta crónica é, em geral, pouco convincente, é particularmente pouco convincente para os protagonistas do novo, sobretudo se os protagonistas do novo forem conservadores, de extrema-direita. 

Os jovens e as redes sociais 

Concentro-me no Estado de São Paulo que representa 31.5% do PIB do Brasil. Os cinco deputados federais mais votados têm entre 28 e 37 anos, todos são influencers ou ficaram conhecidos através das redes sociais. Têm entre 5.4 milhões e 2.1 milhões de seguidores no instagram. A maioria é de direita ou de extrema-direita. Dois dos cinco deputados federais mais votados são do partido PSOL, um partido de esquerda à esquerda do Partido dos Trabalhadores. Erica Hilton é uma mulher trans e travesti que tem 5.2 milhões de seguidores no instagram e tem-se distinguido no activismo anti-racista e anti-homofóbico; Sâmia Bomfim é uma activista feminista com 1.9 milhões de seguidores. Além da juventude, o que distingue estes eleitos é o terem feito a sua carreira nas redes sociais defendendo predominantemente causas identitárias. Vejamos, o caso dos deputados mais votados. 

O mais votado deputado federal foi Lucas Pavanato de 28 anos. Teve 3.038.438 votos e tem 5.4 milhões de seguidores no instagram. É o deputado federal mais votado da história de São Paulo. Pertence ao Partido Liberal, o partido do candidato Bolsonaro. Pavanato começou a vida política em 2016, aos 17 anos, quando participou das manifestações a favor do impeachment da ex-presidente Dilma Rousseff. Criado em uma família evangélica pentecostal, com os seus primeiros discursos feitos na Assembleia de Deus, Pavanato ingressou na política formal por meio do Movimento Brasil Livre (MBL). Em entrevista ao GLOBO na véspera do pleito, Pavanato afirmou que usará o seu capital político recém-adquirido para priorizar temas de segurança pública e educação. O principal objectivo do seu mandato já está definido: trabalhar pela redução da maioridade penal. Mais jovens para a prisão, pois claro, a maneira norte-americana de resolver o problema do desemprego dos negros. (https://oglobo.globo.com/politica/eleicoes-2026/noticia/2026/10/04/das-redes-ao-recorde-nas-urnas-quem-e-o-bolsonarista-lucas-pavanato-o-deputado-mais-votado-de-sao-paulo.ghtml). 

A mais votada deputada estadual é a influencer Eduarda Campopiano de 23 anos. Ganhou projeção nas redes sociais com pautas conservadoras e alinhadas ao bolsonarismo, superou com folga nomes tradicionais da política paulista: quase 2 milhões de votos. Filiada ao PL, a deputada eleita construiu a sua campanha estadual fortemente apoiada na comunicação digital. Durante a disputa de 2026, os seus conteúdos foram direccionados principalmente ao eleitorado conservador, com defesa da família tradicional, da vida desde a concepção e da presença de princípios cristãos na política. Também se posicionou contra temas progressistas, contra o feminismo contemporâneo e contra o que classifica de “cultura woke”. 

Meses antes da eleição, uma polémica envolvendo declarações de Eduarda Campopiano sobre a colonização do Brasil ganhou projecção nacional. Durante a participação em um podcast, a então vereadora afirmou que agradecia a Deus pela chegada dos colonizadores ao país e associou povos indígenas a práticas como o canibalismo e sacrifícios humanos. No debate, promovido pelo RedCast, Campopiano declarou: “Glória a Deus que colonizaram, glória a Deus que catequizaram as Índias”. Em seguida, afirmou que a colonização teria interrompido práticas que atribuiu aos povos indígenas, dizendo: “Glória a Deus que a extrema-direita chegou e falou para os índios: ‘Galera, fazer sacrifício e comer o braço do irmãozinho não é legal, enterrar criança viva.” (https://g1.globo.com/sp/sao-paulo/eleicoes/2026/noticia/2026/10/04/quem-e-eduarda-campopiano-a-deputada-estadual-mais-votada-de-sao-paulo.ghtml). 

Os dois casos dos deputados mais votados são paradigmáticos de uma certa corrente política emergente: jovens altamente politizados, conservadores ou partidários de políticas de extrema-direita que se tornaram conhecidos por meio das redes sociais. Não conhecem muita gente, mas muita gente conhece-os. Não participam em movimentos sociais porque eles ou elas são o movimento social. Têm um grande sentido de oportunidade para captar as ansiedades e frustrações que povoam as mentes de receptores disponíveis e para ampliá-las explorando as suas dimensões mais extremadas. Têm uma enorme perspicácia para saber donde sopra o vento do poder emergente. São promotores de rupturas contra tudo o que se apresente como continuidade ou evolução gradual. Misturam grandes questões com o cuidado personalizado até ao máximo grau de (falsa) proximidade. O seu campo é a subliminaridade donde o político emerge como não político: a solução óbvia, porque natural e sem alternativa; indiscutível, porque além do bem e do mal. 

São uma fantasmagoria perversa da democracia porque prescindem de opções. Estas só existem quando já feitas, isto, quando deixaram de ser escolhas. Tudo está pensado e ratificado pelo número dos likes. E como tudo o que existe se consumou no passado, o futuro está no passado, não como tarefa inacabada, mas como chave do original que devemos copiar. Sempre houve Deus, Pátria, Família, Propriedade e Liberdade (se formos nós a exercê-la). A “nossa” verdade é a verdade. Não há matizes semânticos nem complexidades ociosas. É tudo instantaneamente evidente. É importante tomar partido desde que o partido já esteja tomado. Decidimos orgulhosamente ser decididos por outros que pensaram tudo ao ponto de nada restar para pensar. 

Com esta matéria-prima, ser democrata é ser seguidor. Ser seguidor é considerar infiel quem não segue. Quem não segue não pertence e quem não pertence é inimigo. Para inimigo há uma ementa diversa: ódio, esquecimento, ridicularização, comiseração, inferioridade. Mas tudo isto é administrado com muita vaselina de piadas, testemunhos, música leve e, se possível, muita cor e muita velocidade. Pensar é parar e parar é extraviar-se do rebanho. O rebanho é o caminho que não se faz a caminhar pela simples razão de que já está feito. 

Qualquer relação disto com as teorias da democracia é pura coincidência. Se isto for democracia, a democracia não pode ser só isto. Onde está o que falta? Ou será que para as grandes maiorias isto é tudo e nada falta? A um democrata treinado na democracia que existia até agora faltam nomes de políticos sérios capazes de enriquecer o sistema democrático que não foram eleitos. Entre muitos outros: Marina Silva, Simone Tebet, Benedita Silva, Manuela D’Ávila, Paulo Pimenta, Gleisi Hoffman, Erika Kokay, Leila do Vôlei. A um democrata treinado na democracia que existia repugna que tenha sido eleita gente habituada a tratar a democracia como lixo: Michele Bolsonaro, Bia Kicis, Gustavo Gayer, Deltan Dallagnol, Sérgio Moro, Sanderson, Marcel Van Hatten, Carlos Bolsonaro, Carol de Toni. 

A democracia liberal morreu. Está a ser provisoriamente substituída pela autocracia eleitoral 

Os teóricos clássicos da democracia liberal imaginaram que sociedade era feita de indivíduos senhores de si que, aliás, nada deviam à sociedade e da qual esperavam apenas que se organizasse politicamente (Estados) para garantir a ordem e a segurança da sua propriedade privada. Como escreveu Adam Smith num momento de particular lucidez: “O Estado tem por função principal permitir aos ricos dormir descansados nas suas camas”. 

O indivíduo liberal é senhor de si porque é racional e livre. A democracia é o resultado dessa racionalidade e dessa liberdade. A liberdade é universal, mas na prática só pode ser exercida por quem for proprietário, isto é, por quem tenha condições de decidir livremente. As mulheres não podem votar porque são dependentes dos homens; os trabalhadores não podem votar porque são dependentes dos patrões. Nos séculos seguintes, boa parte da luta social teve por objectivo tornar possível que mais gente pudesse votar. Finalmente, foi consagrado o sufrágio universal: todos os cidadãos de maior idade (que foi diminuindo) podem votar. Quer isto dizer que os países que se dizem democráticos são hoje plenamente democráticos? Não. Porquê? 

Sobre os que não votam 

Uma percentagem grande dos que poderiam votar, não votam. No Brasil, num universo de 157,7 milhões de eleitores, 33,4 milhões decidiram não votar. Desiludidos? Cínicos? Com tarefas mais importantes ou urgentes do que ir votar? Evitar a frustração de votar em quem depois de eleito se esquece sistematicamente das promessas feitas? Porque os políticos são todos maus ou corruptos e “entre eles venha o diabo e escolha”? Ou será que alguns até são melhores que outros, mas mesmo os melhores pouco ou nada podem fazer porque tudo é decidido por quem tem poder para mandar sem ser eleito? Será racional votar se se sabe que não há alternativa, que os políticos gritam diferenças para ocultar semelhanças? Se a gritaria se substituiu ao debate? E se houver debate, será racional votar se a importância do debate é inversamente proporcional à sua importância na vida das pessoas, sobretudo no seu orçamento familiar? É racional a democracia de um país (Portugal) onde o debate sobre o uso público da burka ocupa o tempo de deputados bem pagos quando tal uso é quase tão residual quanto nevar em Lisboa? Podemos chegar à situação de que quem não vota contribui mais para sustentabilidade da democracia do que quem vota? 

Sobre os que votam 

O voto só é livre e racional quando não é manipulado nem pelo medo nem pela desinformação. Há hoje patrões invisíveis que ditam os votos aos votantes que se julgam livres? Não são patrões da força de trabalho, são patrões da força da opinião. Se a força de trabalho se compra e vende, estará o mesmo a acontecer com a força da opinião? Os eleitores que decidem hoje as eleições não serão precisamente os dependentes que a teoria liberal declarava incapazes de votar? Podem os escravos que se julgam livres votar contra a escravatura? Podem os pobres que se julgam ricos em bênçãos de Deus votar contra os ricos? Pode uma democracia — decidida por indivíduos que foram expropriados da autonomia, que foram incapacitados de avaliar racionalmente os seus interesses e aspirações, que foram amputados do confronto das ideias — ser outra coisa que uma democracia expropriada, incapacitada, amputada? 

A democracia nunca foi central para o liberalismo 

Quando se debruçam sobre as condições de vida das grandes maiorias e tentam explicar o comportamento político delas, os analistas sérios concluem invariavelmente que o decisivo é a economia, a melhoria ou a degradação das condições de vida (inflação, endividamento, taxas de juros, etc.). Falou-se muito no Brasil que um dos problemas da candidatura de Lula da Silva era não ter melhorado, como prometera, as condições de vida das maiorias. Afinal, não foi ele quem disse no mandato anterior que se fosse eleito, “o povo voltaria a comer picanha”? A verdade é que os comportamentos eleitorais não estão a ratificar os raciocínios económicos. 

A sondagem de opinião da SEMAFOR realizada de 12 a 15 de setembro, descrevia assim as preocupações dos brasileiros e brasileiras: violência, 28%; corrupção, 22%; economia, 19%; saúde, 15%; desemprego, 5%; educação, 5%.  A soma da economia e do desemprego fica abaixo da violência e da corrupção. Entende-se a importância concreta da violência na vida das pessoas. Se roubarem o telemóvel a alguém, essa pessoa vai certamente pensar que o grande problema é a violência e, se essa pessoa viver numa favela, essa percepção é exponencialmente maior. 

Ao contrário, a corrupção é uma preocupação abstracta, no sentido de que não se sente directamente no corpo ou na convivência quotidiana. Porque será então tão importante nas preocupações das populações? Tratar-se-á de uma preocupação real que é ampliada para esconder outras preocupações? Não estará a economia a ser escondida para deixar o verdadeiro poder (o poder dos que mandam nos que têm o poder de governar) com maior liberdade para continuar a expropriar as classes médias e populares dos seus magros rendimentos? 

Quando o liberalismo se metamorfoseou em neoliberalismo, a sua vocação original alterou-se qualitativamente. A contradição entre democracia (soberania popular) e capitalismo (acumulação infinita) agravou-se. O neoliberalismo é uma gigantesca engrenagem de transferência de rendimentos dos trabalhadores e das classes médias para uma minoria de ricos e super-ricos. Se há gente empobrecida é porque há gente enriquecida. Se permitir identificar e desmascarar este mecanismo, a democracia torna-se um perigo para a sobrevivência “normal” do capitalismo. É por isso que se amplia a insegurança e o medo da violência para ocultar a insegurança de uma economia antissocial. É por isso que o roubo ilegal da corrupção é denunciado de modo a ocultar o roubo legal, incessante e sistemático das políticas normais dos governos normais da ordem mundial neoliberal. 

A democracia está a ser desfigurada para poder continuar a ser funcional por mais algum tempo para o caos capitalista neoliberal. Trata-se de evitar os maiores custos políticos de uma ditadura civil ou militar que, por agora, é impopular. 

João Moreira Salles, cineasta e jornalista brasileiro, filho rebelde da alta burguesia, escreveu na revista Piauí que fundou, um artigo importante para entender o que pensa a alta burguesia e o modo como a preservação da democracia não entra na equação dos seus interesses. Descreve de modo magistral uma reunião do candidato Flávio Bolsonaro com altos representantes da burguesia industrial e financeira do Brasil: 

“Os apoiadores de Flávio Bolsonaro na elite econômica brasileira não formam um bloco homogêneo. Neles se misturam, às vezes num único personagem, a defesa de interesses particulares do velho patrimonialismo nacional, a preocupação legítima com a situação macroeconômica, o desejo ingênuo de “contribuir para o diálogo”, a vertigem quase erótica da influência política e a vaidade intelectual de quem se acha capaz de definir os melhores rumos da nação. Noves fora essas diferenças, existe um vocabulário comum em suas reivindicações: privatizações, redução da carga tributária, flexibilização regulatória, corte de gastos, diminuição da máquina pública… 

Coube ao anfitrião do evento, o banqueiro André Esteves, introduzir uma nota incômoda… Esteves lembrou aos presentes que “os maiores subsídios concedidos pelo governo ocorrem, na prática, em benefício do próprio mercado financeiro. ‘Há um trilhão de subsídio para nós aqui nessa sala, o subsídio ao rentista’, disse, referindo-se aos investimentos isentos de tributação”… O tema não mobilizou a plateia tanto quanto a perspetiva de cortar benefícios destinados aos pobres… 

[depois de referir a promiscuidade do candidato da extrema-direita com o mundo da criminalidade acrescenta:] Não deixa de ser revelador que boa parte dos comensais de que falo aqui não considere que os fatos acima – seja a estreita amizade, seja a reiterada defesa, seja a admiração confessa por pessoas ligadas ao que há de mais perigoso e criminal – constituam razão suficiente para se afastar do candidato. Suspeito – porque já ouvi essa conversa inúmeras vezes – que muitos deles já tenham pensado em transformar em residência permanente suas casas em Miami. Afinal, no Brasil, ‘a violência está demais’…. Historiadores do autoritarismo explicam que uma das características desse regime é contar com cidadãos que já não sabem distinguir ficção de fato, verdade de mentira. A gente de quem falo aqui sabe. São pessoas bem informadas, que sabem de Brilhante Ustra [um execrável torturador no período da ditadura (1964-1985) a quem Jair Bolsonaro, quando Presidente, prestou homenagem], sabem de Queiroz, sabem de Cláudio Castro, sabem de Ciro Nogueira, sabem do oito de janeiro, sabem das minutas impressas no palácio presidencial, sabem da conspiração tarifária contra o país, sabem da ascendência que o pai tem sobre o filho. Sei que sabem, porque conheço o mundo social em que vivem. É o mundo em que nasci. Sei das informações que circulam por ele, e são boas informações. 

…É curioso: essas são pessoas que não aceitam o risco de uma crise econômica, mas admitem sem estrilar o de uma crise democrática. As consequências da primeira podem ser gravíssimas, mas são, em princípio, reversíveis; as da segunda podem deixar marcas institucionais duradoura.” 

A confirmação desta análise está no comportamento da Bolsa de Valores do Brasil no dia seguinte ao primeiro turno das eleições: 

O Ibovespa, principal índice da Bolsa brasileira (B3), abriu esta segunda-feira (5/10) em forte alta. Em dois momentos, o indicador passou de 209 mil pontos. O pico desta manhã foi batido às 10h40, com 209.605 pontos, e uma variação positiva de 9,1%. Às 12h30, o painel marcava 208.193 pontos e alta de 8,37%. É a primeira vez na história que o índice ultrapassa os 200 mil pontos. (https://www.metropoles.com/brasil/bolsa-sobe-8-e-passa-dos-207-mil-pontos-embalada-pelo-1o-turno?) 

A democracia de mercado é o mercado da democracia. Leva quem der mais. 

O Supremo Tribunal Federal (STF): o grande alvo 

O STF foi em tempos recentes o garante da democracia no Brasil. Foi o STF que resgatou o sistema judicial brasileiro depois da mais grotesca lawfare da história do Brasil (Operação Lava-jato). Foi o STF quem definiu como golpe o que aconteceu em 8 de Janeiro de 2023 e atuou em conformidade. Foi o STF que, sobretudo a partir de 2011, aprovou medidas que mudaram a sociedade brasileira de modo a torná-la mais igualitária, menos discriminadora, mais respeitosa da diversidade social e cultural. Eis algumas medidas-marco:

 *União homoafetiva (2011): o tribunal reconheceu por unanimidade a equiparação das uniões estáveis homoafetivas às heteroafetivas. A decisão estendeu direitos previdenciários, sucessórios e de comunhão de bens a casais do mesmo sexo.

* Cotas raciais em universidades (2012): o Supremo validou o sistema de reserva de vagas com critérios étnico-raciais e sociais em instituições de ensino superior, consolidando as ações afirmativas como ferramentas legítimas de reparação histórica e igualdade material.

⃰Aborto de fetos anencéfalos (2012): no julgamento da ADPF 54, o STF declarou que a interrupção da gravidez de feto sem cérebro (anencefalia) não configura crime de aborto, assegurando o direito de escolha da gestante sob assistência médica.

⃰Estado de Coisas Inconstitucional dos Presídios (2015): ao julgar a ADPF 347, a Corte reconheceu a violação massiva de direitos fundamentais no sistema prisional brasileiro. Isso permitiu a imposição de medidas como as audiências de custódia obrigatórias em até 24 horas após a prisão em flagrante.

⃰Fim do Financiamento Empresarial de Campanhas (2015): o STF barrou doações de pessoas jurídicas (empresas) a partidos políticos e campanhas eleitorais, sob o entendimento de que o poder econômico desequilibrava o pleito democrático.

⃰Alteração de registro civil para transgéneros (2018): o STF garantiu a pessoas trans o direito de alterar o nome e o gênero no registro civil diretamente em cartório, sem a necessidade de cirurgia de redesignação sexual, laudos médicos ou autorização judicial.

⃰Criminalização da homofobia e da transfobia (2019): diante da omissão legislativa, o Supremo determinou que os atos de homofobia e transfobia fossem enquadrados nos crimes previstos na Lei de Racismo (Lei 7.716/1989) até que o Congresso edite lei específica.

⃰Rejeição do Marco Temporal (2023): no julgamento do RE 1.017.365, o tribunal derrubou a tese do “marco temporal”, definindo que o direito dos povos indígenas às suas terras tradicionais não depende de estarem ocupando a área na data da promulgação da Constituição (5 de outubro de 1988).

⃰Derrubada da tese de “Legítima Defesa da Honra” (2023): o tribunal proibiu de forma definitiva o uso desse argumento em júris de feminicídio. A Corte considerou a tese inconstitucional por violar a dignidade da pessoa humana e alimentar a violência de gênero.

⃰Porte de maconha para uso pessoal (2024): a Corte decidiu descriminalizar o porte de maconha para consumo próprio. O tribunal fixou um critério objetivo (40 gramas ou seis plantas fêmeas) para diferenciar o usuário do traficante, visando diminuir o encarceramento em massa decorrente de critérios subjetivos da abordagem policial. 

Se Flávio Bolsonaro for eleito presidente, poderá alterar tão profundamente a composição do STF que as conquistas democráticas que este tribunal protagonizou no passado podem ser derrubadas uma a uma. Basta pensar que no Senado há 54 senadores que já se declararam favoráveis ao impeachment de ministros do STF. São a necessária maioria de dois terços para decidir o impeachment. Basta pensar que ao longo do seu mandato o novo presidente pode vir a nomear quatro novos ministros, por exemplo, em resultado de aposentadorias e pode, além disso vir a impulsionar o impeachment de alguns dos cinco ministros do STF implicados no caso do Banco Master: Alexandre de Moraes, Dias Toffoli, Luis Fux, André Mendonça, Kássio Nunes. Ou seja, das decisões de um novo presidente autoritário, servido por um Senado-rebanho pode emergir um novo STF servilmente funcional aos desígnios da escumalha política no poder. 

As perguntas sem resposta:

Depois destas eleições o Congresso brasileiro está ainda mais dominado por políticos conservadores de direita e de extrema-direita, muitos deles fascistas confessos cuja política de segurança assenta no lema “bandido bom é o bandido morto”. O PL, o partido do golpista Bolsonaro e Co., tem agora 29 lugares no Senado, num total de 81, ou seja, mais de um terço.  O poder de desmantelar o Congresso tal como o conhecemos é evidente, tal como o poder para reduzir a cinzas a chama democrática que o STF acendeu. 

É possível governar democraticamente num país com um Congresso com esta composição? Merece a pena tentá-lo sem uma profunda reforma do sistema político? É possível lutar pela restauração da democracia com as armas desta democracia desfigurada? Uma coisa é certa: os fascistas e os golpistas não vão exercer democraticamente o poder que conquistaram democraticamente. O Brasil passou o patamar do fascismo gota a gota. Mais parece a avalanche de um OVNI. Ou um monstro. Talvez uma democradura, talvez uma ditamole? 

Os brasileiros e brasileiras correm um imenso risco: o de acordar no dia 26 de outubro e darem-se conta, entre o choque e a revolta, de que afinal já não vivem em democracia, apesar de, na aparência, tudo ter acontecido democraticamente. Para evitarem o choque dessa surpresa têm de ocupar as ruas nas próximas três semanas e transformá-las numa festa de democracia 24 horas por dia. Que não descansem os democratas, os rappers, os cantautores que sabem afastar este cálice, os grupos de carnaval, as associações de bairro. É preciso que cheguem ao fim exaustos para que a democracia renasça no outro dia.

 

[Fonte: www.aviagemdosargonautas.net]