quinta-feira, 10 de setembro de 2026

Brasil en alerta roja

La ofensiva de la extrema derecha y la crisis abierta en el Supremo Tribunal Federal amenazan con alterar la relación de fuerzas de cara a las elecciones brasileñas. Para derrotar al bolsonarismo, la campaña de Lula deberá recuperar la iniciativa y asumir nuevas demandas populares.

En los últimos días, la ventaja relativa de Lula se evaporó y el riesgo de una derrota se convirtió en un peligro real e inmediato. Pero si el triunfalismo ingenuo es una postura equivocada, también lo es el derrotismo. La contienda por Brasil sigue abierta.

Escrito por Valerio Arcary 

Las elecciones presidenciales de Brasil se aproximan en medio de una tormenta perfecta: mientras las encuestas marcan una alarmante paridad entre Lula y la ultraderecha, un estallido institucional en el Supremo Tribunal Federal vuelve a poner en jaque al sistema político. Entre maniobras judiciales para garantizar la impunidad del bolsonarismo, el hostigamiento del poder mediático y las vacilaciones del oficialismo, la crisis abierta amenaza con alterar definitivamente la relación de fuerzas. El peligro de una restauración neofascista en el país más grande de la región se vuelve cada vez más real. 

La escalada de la crisis política ha cobrado un giro explosivo. La decisión de André Mendonça, ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), de remover a Andrei Rodrigues de la dirección de la Policía Federal constituye una maniobra subversiva al servicio de una operación golpista. Se trata de una arbitrariedad institucional que incurre en un claro abuso de autoridad: un juez de la máxima corte no tiene atribuciones para nombrar o destituir al jefe de la Policía Federal, potestad que le corresponde al Poder Ejecutivo a través del Ministerio de Justicia. 

La destitución de Rodrigues —justificada bajo el pretexto de su supuesta afinidad con el también ministro del STF, Alexandre de Moraes— busca interferir en el proceso electoral para favorecer a Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente, consolidado como el principal candidato de la extrema derecha. No es un hecho aislado: Flávio Bolsonaro lleva tiempo agitando a las bases ultraderechistas bajo la consigna «Fuera Moraes, Fuera Lula». 

Ante esto, la solicitud de la Abogacía General de la Unión (AGU) para que el propio STF anule la remoción de Rodrigues es ineludible y debe ser aceptada. Se especula con que Edson Fachin, presidente del tribunal, podría retirar a Mendonça de la relatoría sobre las investigaciones del Banco Master y del Instituto Nacional del Seguro Social (INSS), lo que sería positivo. Sin embargo, resulta poco probable que Fachin encuentre dentro del propio STF un remedio jurídico capaz de frenar la embestida. La crisis empeorará antes de encontrar una salida. 

La ofensiva de la extrema derecha 

La extrema derecha brasileña se ha anotado un triunfo táctico en toda la línea a través de tres frentes. En primer lugar, la campaña contra Alexandre de Moraes cobró impulso cuando Mendonça filtró mensajes entre el juez y Daniel Vorcaro, expropietario del Banco Master y figura central de un entramado de corrupción. Esta filtración ilegal e inédita buscó quitar la mancha de la sospecha sobre Flávio Bolsonaro y golpear directamente a Lula.

En segundo lugar, la maniobra sirvió para revitalizar la movilización del 7 de septiembre en la Avenida Paulista de São Paulo. Con casi treinta mil manifestantes, el núcleo duro del bolsonarismo mostró un músculo político renovado. Si bien fueron menos que las cuarenta mil de 2025 que marcharon —a la defensiva— por la amnistía de los condenados por el intento de golpe de Estado del 8 de enero, aun así fue una demostración poderosa. Más allá de la cifra en un momento y otro, el dato que sobresale es la postura: hoy esos mismos sectores movilizados pasan a la ofensiva y exigen el impeachment de Moraes. 

En tercer lugar, su impacto en la opinión pública es innegable: las últimas encuestas ubican un aumento de la desaprobación del gobierno de Lula que parece avanzar por encima del 50%, y proyectan un virtual empate técnico en una eventual segunda vuelta. 

En paralelo, la burguesía liberal —expresada en el dominio de los grandes medios de comunicación, los principales periódicos de São Paulo y Río de Janeiro y el peso nacional de la cadena Rede Globo— se sumó al embate de Mendonça contra Moraes, consciente de que favorece a Flávio Bolsonaro. Pese a esto, sería apresurado todavía interpretar este alineamiento táctico como un respaldo cerrado al proyecto neofascista. 

Este sector responde a un programa propio: exige un freno recesivo con duros recortes del gasto público para asegurar el superávit primario y reduzca la deuda pública, aun a costa de los hondos costos sociales que tendrían esas medidas. Paradójicamente, sabe también que sin algún grado de crecimiento Brasil sería ingobernable. Pero no comparte la apuesta bolsonarista por la subordinación a los Estados Unidos de Donald Trump. Tampoco el proyecto político de la extrema derecha de conquistar la presidencia y una mayoría absoluta en el Senado, destituir a Moraes y nombrar una mayoría de ministros del STF, abriendo el camino hacia un endurecimiento del régimen bajo la forma de un «poder total». 

A diferencia de 2022 (cuando apoyó a la candidata centrista Simone Tebet en primera vuelta y a Lula, a regañadientes, en la segunda), la burguesía liberal no parece estar dispuesta a definir su apoyo desde ahora. Su plan parece pasar más bien por hostigar a Lula para mejorar sus condiciones de negociación ante lo que vendrá. 

En esa línea, lo más probable es que su giro favorable a Mendonça responda a otros objetivos: desgastar el poder adquirido por Alexandre de Moraes a partir de su papel en el juicio por el intento de golpe de Estado y enterrar la investigación sobre las redes de desinformación de la extrema derecha. En el camino, desgastar a Lula y mantener incierto el desenlace de una eventual segunda vuelta, chantajear al gobierno e intentar imponerle, antes de las elecciones, un ajuste fiscal severo con compromisos públicos claros de recortar el gasto público al menos en dos puntos porcentuales del PIB. 

Una elección abierta 

La idea de que la reelección de Lula en primera vuelta estaba asegurada —un cálculo instalado en la dirección de la campaña— ya era errónea antes del vertiginoso ascenso del escritor y psiquiatra Augusto Cury, quien escaló al tercer lugar en los sondeos representando al partido Avante. En los últimos diez días, la ventaja relativa de Lula se evaporó, y el riesgo de una derrota se convirtió en un peligro real e inmediato. Sin embargo, si el triunfalismo ingenuo es una postura equivocada, también lo es el derrotismo. La contienda sigue abierta. 

En lo que va del ciclo, la coyuntura atravesó varios giros: tras un inicio de año en el que Flávio Bolsonaro logró consolidarse como la referencia opositora —desplazando a figuras como Tarcísio de Freitas—, la filtración de sus audios con Vorcaro en mayo cambió el panorama. Gilberto Kassab, dirigente del Partido Social Democrático (PSD) y uno de los principales articuladores políticos del centro y la derecha brasileños, se animó a impulsar la candidatura presidencial de Ronaldo Caiado, entonces gobernador de Goiás. También se presentó Renan Santos, dirigente surgido del Movimento Brasil Livre (MBL) y candidato presidencial del nuevo partido de derecha Missão. Ambos intentaron explotar un espacio a la derecha en competencia con el bolsonarismo y fracasaron, lo que le devolvió la iniciativa a Lula y desarticuló los intentos de instalar alternativas centroderechistas. 

Si el escenario cambió radicalmente antes, puede volver a hacerlo. Pero, en buena medida, esto depende de que la izquierda reaccione. 

Una crisis del régimen 

No estamos ante una marejada política coyuntural como las otras tantas que se sucedieron desde que Lula asumió la presidencia en 2023. Se trata esta de una crisis de una verdadera crisis del régimen. La ultraderecha está desafiando la arquitectura institucional misma, combinando sus posiciones en el Congreso y el STF con la agitación callejera y mediática. 

En el fondo opera un factor estructural: la renuencia de las élites sociales a clausurar definitivamente el ciclo golpista, oscilando entre la amnistía a los insurgentes y el freno a cualquier reforma popular. A esto se le añaden los conflictos entre el Ejecutivo y el Congreso, o entre el gobierno de Lula y el Centrão, que ya habían abierto la puerta a una suerte de «semipresidencialismo» improvisado. Esa fue la forma que asumió la «defensa del orden» incluso contra reformas democráticas moderadas y limitadas. La alianza entre el Ejecutivo y el STF favoreció la defensa de la democracia, pero la presión reaccionaria es ahora tan grande que amenaza con modificar cualitativamente la relación de fuerzas dentro del propio STF. 

Por si no fuera suficiente, la interferencia de los Estados Unidos de Donald Trump en el proceso electoral se hace cada vez más evidente, como también lo fue en Perú y en Colombia. 

Para derrotar a la extrema derecha 

La elección puede tener un desenlace terrible. Ajustar la línea para vencer en las elecciones es, por lo tanto, imperioso. Queda claro que una táctica basada en la defensa del legado del gobierno no es suficiente. 

Levantar nuevas banderas de expansión de derechos, asumir compromisos con los intereses populares y hacer promesas no es «demagogia»: debe ser una estrategia de movilización. Defender el fin inmediato de la jornada laboral «6×1» (seis días de trabajo por uno de descanso) y el límite de 40 horas semanales, el transporte público gratuito en las grandes ciudades, la regulación del impuesto sobre las grandes fortunas, la reforma agraria contra el latifundio, la prohibición de las apuestas en línea, el fortalecimiento de un Sistema Nacional de Cuidados y tantas otras causas justas será vital. 

Al mismo tiempo, será necesario mantener la firmeza frente a la exigencia de una amnistía para los responsables del intento de golpe de Estado, como señal de que no pasarán. Aquellos que, en el campo de la izquierda radical, apostaron durante los últimos años a que el centro de la táctica debía ser la «superación por izquierda» del gobierno de Lula, a partir de sus límites y vacilaciones reales pero subestimando el peligro de la extrema derecha, están ahora también ante el desafío de luchar para impedir una victoria de Flávio Bolsonaro. No se puede permitir que ocurra en Brasil lo que sucedió en Alemania con las elecciones de Sajonia-Anhalt. 

 

 

[Foto: Aaron Schwartz / Bloomberg - fuente: www.jacobinlat.com]

quarta-feira, 9 de setembro de 2026

«Ens ha commocionat»: la victòria d’AfD dispara l’alarma entre la classe política alemanya

El resultat de les eleccions de Saxònia-Anhalt, la primera victòria electoral de la ultradreta al país d'ençà de l'era nazi, marca un abans i un després en la política alemanya

El candidat de l'AfD a les eleccions de Saxònia-Anhalt, Ulrich Siegmund, durant l'acte de tancament de campanya.

Escrit per Maegan Vazquez i Mary Ilyushina 

Protegits rere les tanques metàl·liques, cobertes de cartells electorals, que s’alcen davant la seu d’Alternative für Deutschland (AfD), una multitud de simpatitzants beu cervesa i menja salsitxes tot esperant els resultats de la nit electoral més important de la història del partit ultradretà. 

Els càntics irats dels manifestants que protesten a l’altra banda de les tanques aviat queden ofegats pel començament del recompte a l’estat de Saxònia-Anhalt, a l’est d’Alemanya, on la formació instantàniament es posa en primera posició i acaba rebent, al final de la nit, més d’un 40% dels vots. 

“Hem aconseguit exactament allò que volíem. Hem fet història”, declara Ulrich Siegmund, un ex-comercial de trenta-cinc anys convertit en influenciador i candidat del partit a les eleccions, a la seu del partit a Magdeburg, la capital de Saxònia-Anhalt. El resultat, afegeix, “sacsarà tot Alemanya”. 

L’impacte, de fet, no ha trigat a notar-se més enllà del país i tot. A Berlín, Brussel·les i les capitals d’Europa, l’ascens meteòric d’AfD –un partit que els serveis d’intel·ligència alemanys han classificat formalment com a “extremista”– ha desencadenat poc menys que un terrabastall entre l’establishment polític del continent, que ha vist com un partit extremista i marginal fins fa pocs anys s’ha imposat a les eleccions d’un estat de més de dos milions d’habitants. 

AfD no va aconseguir la majoria absoluta a les eleccions d’abans-d’ahir de Saxònia-Anhalt, cosa que hauria dut un partit d’ultradreta alemany al govern per primera volta d’ençà de la Segona Guerra Mundial. Però el canvi de tendència política que exemplifica la victòria d’AfD no és pas exclusiu de l’antiga Alemanya de l’est. També es palpa a França, on Marine Le Pen, tot un pilar de la ultradreta europea, encapçala els sondatges de les eleccions presidencials de l’any vinent. 

Abans-d’ahir a la nit, a mesura que avançava l’escrutini, el president dels Estats Units, Donald Trump, deixava clar que seguia els resultats amb atenció, tot publicant una imatge a les xarxes que mostrava AfD líder tota sola, al davant de partits com ara la Unió Demòcrata Cristiana (CDU) del canceller Friedrich Merz, que va quedar en una distant segona posició i es va haver de conformar amb tan sols un 17,1% dels vots. 

El resultat fou rebut com una pedregada entre els membres del govern alemany. 

“Ens ha commocionat”, va dir Merz ahir a la premsa en referència als resultats. “M’ha commocionat a mi, personalment, i he d’admetre que és la derrota electoral més difícil que la CDU ha sofert en molt i molt de temps.” 

Merz, això sí, va provar de calmar l’ànim i va assegurar que les institucions polítiques del país eren robustes, tot i que va admetre que la CDU “no pot fer veure que no ha passat res” i va fer una crida a introduir “reformes radicals” a escala federal. 

Gran part del mèrit de l’èxit electoral d’AfD s’atribueix a Siegmund. 

“Tenim un candidat molt jove i molt entusiasta, i la gent ho valora força: és com tenir un jove Kennedy o un Charlie Kirk”, assegura Christian Buchholz, ex-diputat del partit a Berlín. “Ens hi ajuda molt i confiem que ens ajudarà a captar molts vots.” 

Fins i tot sense majoria absoluta, AfD –una formació àmpliament acusada de xenofòbia, antisemitisme i islamofòbia– podria acabar governant si la resta de formacions no es posen d’acord a l’hora de formar un govern d’unitat que l’exclogui. 

El fet que una formació d’ultradreta tingui una possibilitat real d’arribar al poder representa un moment d’inflexió en la política alemanya. D’ençà de les darreres eleccions regionals a Saxònia-Anhalt, l’any 2021, AfD ha aconseguit de duplicar el suport electoral a l’estat, un ascens que molts analistes han atribuït a la fortalesa del partit en xarxes socials com ara TikTok, cosa que permet als candidats d’apel·lar directament a les sensibilitats dels votants. 

Els greuges històrics i els envits econòmics de l’antiga Alemanya de l’est també han estat un factor clau a l’hora d’explicar el creixement del partit entre un electorat descontent amb la política tradicional i la CDU de Merz, que havia encapçalat el govern regional d’ençà del 2002. 

Eric Langenbacher, director del Programa de Societat, Cultura i Política de l’Institut Americà-Alemany, un think tank de Washington, resta importància a la victòria electoral d’AfD, tot i que admet que es pot interpretar com un baròmetre del creixement electoral del partit a escala estatal. 

“No hem de sobreinterpretar els resultats, però és clar que AfD necessitava que aquestes eleccions li anessin bé, sobretot en clau nacional”, diu. 

La copresidenta d’AfD, Alice Weidel, va celebrar ahir un resultat “de somni” per al partit i va instar la resta de partits a repensar el “tallafocs” electoral a la ultradreta, que va descriure com una “mesura fracassada”. A la resta de partits, va assegurar en una conferència de premsa ahir a la tarda, els pertocava de respectar la voluntat dels votants i ajudar AfD a formar govern a l’estat. 

Tant Weidel com el copresident del partit, Tino Chrupalla, i Siegmund van aprofitar l’ocasió per a carregar contra Merz. “Cap canceller abans d’ell no havia estat tan impopular”, va dir ahir Weidel, que va afegir que els alemanys havien “perdut la confiança” en l’establishment polític. 

Com a candidat, Siegmund ha treballat per canviar la imatge pública d’AfD. 

Durant anys, el partit s’ha escudat en eslògans irats, com ara el famós “Ja n’hi ha prou”. Siegmund, tanmateix, ha cercat de projectar una imatge més accessible del partit –i més llaminera per a les xarxes socials– mitjançant un eslògan més optimista: “Alles ist möglich” (‘Tot és possible’). 

Siegmund va néixer el 1990, poques setmanes després de la reunificació alemanya, i va passar la infància a Tangermünde, una petita i pintoresca localitat de Saxònia-Anhalt, amb els problemes econòmics de la regió com a teló de fons. 

Molts alemanys de l’est continuen descontents per les desigualtats econòmiques amb l’oest del país i per una sensació més arrelada de ser ciutadans de segona classe. 

Siegmund, unes quantes dècades més jove que no pas el candidat prototípic de la CDU, ha aconseguit d’erigir-se en la cara millennial del partit. La seva carrera política, tanmateix, va començar a la dècada del 2010 com a afiliat de la CDU, aleshores encapçalada per Angela Merkel, d’on va acabar passant al partit actual. 

Després d’anys en segon pla, Siegmund va saltar a la fama durant el coronavirus, tot aconseguint milers de seguidors lleials a còpia de denunciar restriccions sanitàries com ara el confinament, que va qualificar en el seu moment de “bogeria”, o bé l’obligació de dur màscara. Anys després, Siegmund va posar aquests dots al servei de la campanya d’AfD, tot convertint els actes de campanya en una mena de bany de masses amb els seguidors. 

La pregunta, ara, és què passarà amb el govern de Saxònia-Anhalt. 

Siegmund ha descartat governar en minoria. AfD, tanmateix, s’ha mostrat disposada a negociar un govern de coalició amb més formacions; algunes veus també han insinuat que alguns partits podrien acceptar un govern en minoria de la ultradreta. 

Els governs regionals a Alemanya tenen àmplies competències en matèria de seguretat interior, educació i cultura: AfD, de fet, ja ha anunciat que volia fer una reforma integral de la política d’educació i immigració de Saxònia-Anhalt si arriba al govern. 

El programa electoral del partit defensa legalitzar l’educació a casa, i Siegmund també ha promès que una de les seves grans prioritats serà emprendre “una ofensiva de deportacions” d’immigrants irregulars. El candidat, que sovint ha mostrat hostilitat als mitjans de comunicació tradicionals, també ha defensat d’eliminar la cadena pública de televisió de l’estat. 

Una possible aliança entre AfD i més formacions a Saxònia-Anhalt representaria l’enterrament definitiu de l’anomenat “tallafocs” amb què l’establishment polític alemany ha aïllat els partits d’ultradreta d’ençà de la Segona Guerra Mundial. Això, de retruc, podria tenir repercussions importants a escala estatal, on es preveu que hi hagi eleccions federals a tot estirar l’any 2029. La data, tanmateix, es podria avançar si la coalició de govern de Merz es trenca abans d’hora. Sigui quina sigui la data de les eleccions, els dirigents d’AfD coincideixen a situar-les com un moment clau en la història del partit, que tindrà una oportunitat d’or per a erigir-se en el nou pes pesant de la política alemanya.

 

 

[Foto: Clemens Bilan/Efe - font: www.vilaweb.cat]

O galego deixa de impartirse en Londres após 35 anos: a CIG-Ensino acusa a Consellaría e o Ministerio de "eludir" as súas responsabilidades

O Instituto Español Vicente Cañada Blanch inicia o curso 2026-2027 sen clases de Lingua e Literatura Galegas malia o compromiso da Consellaría de Educación a garantir unha solución transitoria que asegurase a continuidade do proxecto en vindeiros cursos.

Fachada exterior do Instituto Español Vicente Cañada Blanch en Portobello Road, Londres, Reino Unido. 

A CIG-Ensino responsabiliza a Xunta da Galiza e o Goberno do Estado de que por primeira vez en máis de tres décadas o Instituto Español Vicente Cañada Blanch de Londres comece o curso sen ofrecer ao seu alumnado a materia de Lingua e Literatura Galegas como optativa. 

Desde os anos 90 o galego facía parte da oferta académica do Cañada Blanch, un centro depende do Ministerio de Educación, quen mantiña un convenio de colaboración coa Xunta da Galiza, lembra o sindicato, que acusa ambas as dúas administracións de non cumprir coas súas responsabilidades.

Segundo informa nun comunicado dirixido aos medios, o subsecretario de Educación, Santiago Roura, confirmou á central nacionalista que o Ministerio decidiu "por problemas con intervención" non renovar este convenio. O Goberno galego comprometeuse entón a asumir só durante o curso 2026-2027 o salario dunha persoa docente e o complemento de estranxeiría que até entón sufragaba o Ministerio se finalmente, despois, este garantía de novo a continuidade do programa nos vindeiros cursos. 

Neste sentido, a Xunta anunciou o paso mes de agosto que acadara este compromiso co Ministerio e que se manterían as clases de maneira transitoria durante o presente curso ao tempo que se adiaba para o vindeiro a convocatoria dunha praza docente para ser cuberta de forma definitiva. "Todo isto nun contexto no que 40% do alumnado matriculado na ESO, arredor de 40 estudantes tiñan formalizada a matrícula nesta materia", precisa a CIG-Ensino.

Porén, censura agora, "aínda que a Consellaría de Educación convocara en xuño de 2025 a praza para o curso 2025-2026, cun nomeamento que podía renovarse anualmente até un máximo de cinco anos, a realidade é que non se fixo efectiva a súa continuidade máis alá do primeiro ano" e, dado que no actual tampouco se vai ofertar, a CIG-Ensino aventura que "desaparecerán as clases de galego pola falta de compromiso de ambos gobernos".

"Desleixo" da Xunta

O sindicato aféalle especialmente á Xunta que noutros conflitos que mantén co Goberno do Estado, como o das persoas auxiliares de conversa estranxeiras, si busque unha solución e anuncie un programa galego propio. "Semella que a nosa lingua non merece o mesmo trato, tendo en conta que se trata dunha única praza docente".

A CIG-Ensino lamenta que "se perda un dos principais espazos de ensino e de divulgación da nosa lingua entre a comunidade galega do Reino Unido", que lle viña outorgando un "indiscutíbel prestixio". "É innegábel a perda de competencia e uso do noso idioma entre a poboación escolar e este é, polo tanto, outro dos efectos colaterais da falta de vontade política da Administración galega en prol do galego".

A central nacionalista sinala o desinterese por parte do Ministerio, do que di agardar "pouco", e castiga indiferenza da Xunta, da que "polo que se ve, non podemos agardar máis". "Isto demostra que a súa política lingüística é mera propaganda e cando se trata de feitos o galego é segundo prato", afirma.

Con todo, a CIG-Ensino esixe que se resolva a situación nomeando transitoriamente unha persoa docente sufragada, ben sexa pola Administración española ou pola galega, e convocando a praza para futuros cursos coa maior axilidade posíbel.

 

 [Foto: Jason Enright - fonte: www.nosdiario.gal ]

terça-feira, 8 de setembro de 2026

“Miroirs No. 3”: o gesto e o resto

Miroirs No. 3 (2025), de Christian Petzold

Escrito por Daniela Rôla 

“A simplicidade é a complexidade resolvida.”

Constantin Brâncusi

Era uma vez… uma jovem chamada Laura, que viajava de carro com o namorado por estradas tranquilas. No caminho, algo muito triste aconteceu, e Laura ficou sozinha e perdida, sem saber para onde ir.

Uma senhora chamada Betty encontrou Laura e levou-a para sua casa, que ficava num lugar calmo, com árvores, silêncio e rotinas simples. Betty cuidou dela com atenção, deu-lhe comida, descanso e um lugar seguro para ficar.

Laura conheceu também o marido e o filho de Betty. Aos poucos, todos aceitaram Laura, e ela passou a ajudá-los nas pequenas tarefas do dia a dia. Juntos, comiam, trabalhavam e partilhavam o tempo, quase como se fossem uma família.

Mas aquela casa escondia uma tristeza antiga, e Laura percebeu que, ao estar ali, fazia os outros lembrar alguém que já tinha partido. E compreendeu que não podia ocupar esse lugar.

Então, quando chegou a hora, Laura partiu também. Voltou à sua cidade, sentou-se ao piano e tocou. A música não apagou a tristeza, mas mostrou que ela podia continuar.

Miroirs No. 3 (2025) poderia ser um conto infantil, no tom leve que acima se sugere. Christian Petzold conta esta história sem ornamentos, sem excessos, quase em voz baixa. O que acontece é mínimo – alguém perde, alguém acolhe, alguém parte – mas é precisamente nessa simplicidade que o filme toca algo de essencial. Ao retirar o dramatismo, a necessidade de explicar tudo e a psicologia barata, Petzold deixa a descoberto gestos elementares: cuidar, permanecer, deixar ir. O filme parece pequeno, nos seus 86 minutos e na sua escala, quase frágil, mas é exactamente aí que reside a sua força: como os contos, fala de algo que todos conhecemos antes das palavras.

A história de Laura (Paula Beer) corre como um conto para crianças, despojado de pormenores supérfluos. Mas, como no tema de Ravel que lhe empresta o nome, Miroirs No. 3 não é simples por ser pobre, mas por ser rigoroso: cada gesto, cada silêncio e cada rotina quotidiana funcionam como ondas que vão e vêm, reflectindo perdas, ausências e pequenas presenças.

O filme integra o elemento do ar, sugerindo liberdade, respiração e espaço entre as personagens, como se cada gesto e cada olhar fossem movimentos atmosféricos que atravessam o cenário e ligam passado, presente e memória. Essa simplicidade é sofisticada: ela permite que a narrativa, aparentemente leve como o vento, toque algo universal sobre a experiência humana, funcionando como um espelho onde o espectador se reconhece.

A ideia de reflexo está ainda na forma como cada personagem funciona como espelho do outro: Laura vê em Betty (Barbara Auer) a dor da perda; Betty vê em Laura a presença da filha; o marido e o filho veem nelas uma forma de relacionarem-se com a perda. Mas também no seu interior o filme encerra outros espelhos, de situações, de figuras, de objectos, de gestos. Se Jacques Demy concebia a exuberância de cor e de música como enigma para encerrar o essencial não dito, Petzold consegue fazer algo de semelhante sob um manto de ascetismo bressoniano.

O espelho manifesta-se também em relação a outros filmes do realizador alemão, em particular aos que integram a parte inicial da sua sequência dos elementos:  Undine (2020), – água – e Roter Himmel (Céu em Chamas, 2023) – fogo. Neles é possível encontrar objectos que dialogam entre si (a máquina de lavar a roupa de Rotter Himmel e a máquina de lavar a louça de Miroirs No. 3), bem como sons mínimos, distintos, que assumem protagonismo (os mosquitos num filme, os pássaros no outro).

São gestos que se reiteram, tanto no interior de cada filme como de filme para filme – o andar de bicicleta, o olhar através da janela, o gesto de virar a cabeça para trás, o carro que acelera, as peças de roupa, ou ainda, no contexto de Miroirs No. 3, as frases recorrentes (“esqueci-me da carteira”; “eles devem querer estar sozinhos”) ou o olhar frontal dirigido à cortina da janela do apartamento.

A natureza toma forma no ar, que é, por definição, ausência de forma. Parece confuso? Na verdade, é de uma extrema simplicidade: um artifício que opera de modo singelo – mais uma vez, o contrário do artifício – para contar uma história.

São os pequenos ruídos do quotidiano que provocam ou traduzem uma hipersensibilidade: o tilintar dos pratos e talheres, os passos que fazem ranger o soalho, o som distante das obras no terreno da oficina. Em contraponto, surgem os grandes ruídos que se impõem e perturbam: o acidente de automóvel, a explosão da máquina de lavar a louça.  

A progressão narrativa opera, assim, com recurso a pequenos nadas, a sinais quase imperceptíveis. Assistimos à recomposição de um casal que se havia afastado e que agora caminha de mãos dadas, furtando-se a outros olhares; vemos Betty tornar-se mais bela, mais cuidada, mais sofisticada na sua forma de vestir.  

Acompanhamos Laura e Betty no processo de recuperação de um trauma, cada uma habitada pelos seus próprios fantasmas, ligadas por uma entreajuda inconsciente. O trauma de Laura não decorre apenas da perda do namorado; note-se que existe já nela uma perturbação anterior ao acidente. As duas mulheres relacionam-se sem saberem – e sem que saibamos nós, espectadores – de que matéria é feito o seu passado, quem são fora daquele encontro. Apresentam-se como uma “folha limpa”, sem qualquer carga prévia, uma perante a outra. São, simplesmente, duas mulheres que se relacionam. 

Estamos no território dos vivos, dos fantasmas, dos sonhos? Desde logo, o nome Laura evoca a personagem homónima de Gene Tierney, que regressava ao mundo dos vivos quando Dana Andrews despertava de um sonho. A Laura de Paula Beer sobrevive miraculosamente a um grave acidente de viação, com o automóvel abandonado na natureza como se fosse uma instalação artística, um corpo estranho que remete para o prodigioso Les choses de la vie (As Coisas da Vida, 1970), de Claude Sautet, com as longas divagações mentais do moribundo Michel Piccoli. Mas Miroirs No. 3 é também um parente próximo de Yella (2007), o que nos coloca, enquanto espectadores, num estado de desconfiança desde o momento do acidente, numa incerteza da realidade.

O encontro entre Laura e Betty (já depois daquele primeiro reconhecimento, uma fugaz troca de olhares quando Laura seguia no automóvel) ocorre num mundo estranho, despojado, num minimalismo quase opressivo, marcado pelas ausências de som, de objectos, de pessoas – de passado! – que exacerba tudo aquilo que está presente. A simples tarefa de pintar uma cerca adquire a dimensão de uma tarefa de uma vida.

Há algo que é difícil de agarrar, está lá e não está, sem que saibamos explicar o que torna este ambiente, desprovido de grandes ornamentos, tão irreal (e neste ponto se reforça o paralelismo com Yella). O ornamento é crime, diria Adolf Loos. Laura e Betty são duas mulheres suspensas entre a vida e a morte, num lugar da vida que roça a loucura. Esse isolamento em relação ao mundo (uma espécie de esclarecimento superior) torna possível a comunicação entre ambas, abrindo um espaço de compreensão e empatia.

Durante um longo período, o filme pertence quase integralmente a estas duas mulheres. Os homens (“os meus homens”, como afirma Betty) apenas entram em cena mais tarde, convocados pela iguaria preparada por Laura, as célebres Königsberger Klopse.

Em Petzold, o ofício de representar passa pelo corpo, por uma fisicalidade vincada que aqui se afirma de forma exemplar. A maneira como cada personagem caminha torna-se expressiva: Laura, titubeante no início, vai ganhando firmeza; Max (Enno Trebs) move-se como um adolescente em ponto grande; Betty, por vezes, parece pairar, deslocar-se como se fosse impelida apenas pelo sopro do vento.

Neste micromundo, perdido na vastidão da paisagem campestre, a câmara encontra espaço apenas para os quatro rostos que compõem esta família inquinada – Betty, Max, Richard (Matthias Brandt) e Laura, que vem ocupar o lugar da filha. Quando os quatro se encontram no alpendre da casa, os vizinhos espreitam; a sua arrogância é palpável, mas deles pouco mais vemos do que um pequeno rosto que se perde na tela. São rostos imaginados, ainda assim não menos agressivos, tanto no modo abusivo como observam uma casa que não lhes pertence, como na forma como julgam aquela família. 

A pergunta a que ambas as mulheres, Laura e Betty, procuram dar resposta é, afinal, a mesma: como recuperar de um trauma? Uma interrogação que tanto vale para um indivíduo como para uma nação – regressando, assim, aos múltiplos jogos de espelhos do filme. No final, a recuperação do trauma assume a forma de um gesto de extrema simplicidade: o olhar de Laura, que volta a deter-se na janela do seu apartamento, tal como no início do filme. A cortina de uma outra janela, a da casa que ela abandonou, conservava o grão próprio de uma cópia de película riscada após muitos visionamentos, carregada de passado. Mas é nesta casa que renasce uma vitalidade nova, uma confiança num futuro possível.

★★★★☆

 

 

[Fonte: www.apaladewalsh.com]

« Coopération complète » : comment l’Université de Tel Aviv sert l’État sécuritaire d’Israël

Du recrutement du Shin Bet aux programmes d’entraînement militaire, les services israéliens s’infiltrent de plus en plus dans la vie universitaire. 

Après que Hila Ben David eut cessé de chanter « Imagine », de John Lennon, le 16 juillet, lors de la cérémonie de remise des diplômes doctoraux de l’Université de Tel Aviv (TAU), la parole a été donnée au docteur Danny Gold, général de brigade (en réserve), chef de la direction Recherche et Développement du ministère de la Défense. Gold, ancien étudiant de TAU où il a obtenu tous ses diplômes, était revenu à son alma mater pour s’adresser aux nouveaux diplômés.

Au cours d’une conférence intitulée Transformer la vision en sécurité, Gold a présenté sous le meilleur jour des systèmes d’armement israéliens ainsi que des vidéos sur des lanceurs de missiles, des interceptions de défense aérienne, et des frappes israéliennes contre des camions au cœur de Téhéran. Des diapos mettant en valeur Ies entreprises israéliennes de défense Elbit Systems et Rafael, ainsi que des firmes privées de plus petite taille comme SMART (“Létalité et précision pour les combattants ») et UNIQAI (“L’IA pour l’organisation des missions”) apparaissaient sur l’écran.

Environ sept minutes après le début de la présentation, la cérémonie a été interrompue par des cris confus, des applaudissements épars et des huées. Plusieurs diplômés et leurs proches ont quitté la salle, dont le docteur Jad Ka’dan, qui venait de recevoir son doctorat en études culturelles et comptait parmi les 17 étudiants palestiniens auxquels l’université avait décerné des doctorats cette année-là.

“Quand [l’université] fait venir le docteur Gold et que, subitement, vous voyez des vidéos de lancements de missiles, des sirènes de raids aériens, et le bombardement de Téhéran, vous comprenez qu’ils vous traitent avec mépris — ils essaient de vous humilier », a-t-il dit à +972 Magazine et à Local Call.

Ka’dan, qui a obtenu une bourse d’études postdoctorales en Californie, a trouvé la célébration de l’industrie de défense israélienne particulièrement troublante. “[Dans le monde entier] les gens parlent de BDS, et vous nous montrez ce genre de vidéos ? J’ai honte de devoir dire que c’est ça qu’ils présentent ici”, a-t-il dit.

Les protestations ne sont pas venues uniquement d’étudiants palestiniens. Selon Ka’dan, quand la mère d’un de ses amis s’est approchée de la scène et s’est mise à crier “Quelle honte !”, environ un quart du public s’est joint à elle. “La moitié des personnes dans cette salle souffrent de troubles de stress post-traumatique à cause de la guerre [avec l’Iran]”, a lancé Ka’dan, “et vous leur montrez des vidéos d’explosions ?”

“Vraiment, ça colle”, a-t-il ajouté. “On commence par ‘Imagine’ —il n’y a aucun pays, aucune cause pour laquelle tuer ou mourir — et là-dessus, arrive un officier de l’armée.”

Quelques instants après que Gold a terminé son exposé, la professeure Noga Kronfeld-Schor, rectrice de l’université, visiblement mal à l’aise, est montée en scène et s’est excusée si la conférence “avait blessé certaines personnes [au sein du public].”

Des membres du corps enseignant affiliés à Academia For Equality ont fait rapidement circuler une lettre soulignant que le problème ne se réduisait pas à un discours de remise des diplômes manquant de sensibilité. L’allocution s’était adressée, écrivaient-ils, à des “étudiants juifs et palestiniens dont les corps et les esprits [portaient] les cicatrices de la guerre apparemment sans fin qui dure depuis trois ans” et qui étaient venus “pour célébrer leurs résultats académiques, pas pour assister à un spectacle de propagande”. Cet évènement, estimaient-ils, constituait “une nouvelle étape de la militarisation croissante de notre université au long de ces dernières années”.

Quelques jours plus tard, l’administration a transmis des excuses plus détaillées aux membres anciens du corps professoral, reconnaissant que l’invitation de Gold avait été “une erreur” car la présentation avait bouleversé des membres du public, notamment des enfants, des familles endeuillées et des soldats traumatisés par la guerre. Mais elle rejetait catégoriquement la conclusion plus vaste d’Academia For Equality, selon laquelle l’université connaîtrait un processus de militarisation.

Dans leur réponse, le président de l’université Ariel Porat et la rectrice Noga Kronfeld-Schor considéraient cette allégation comme “un mensonge et une falsification — une véritable campagne de calomnie” qui renforçait l’argumentaire de “ceux qui cherchent à boycotter le monde académique israélien [en] le présentant comme un agent de l’armée”.

Pourtant, une enquête menée par +972 et Local Call remet en question les dénégations de l’administration. Des interviews et des documents révèlent une université qui a, ces dernières années, accordé sur le campus une place de plus en plus grande à l’appareil militaire et sécuritaire d’Israël — des partenariats avec l’armée aux efforts pour recruter des étudiants au Shin Bet, le service de renseignement intérieur d’Israël.

Chasser des têtes sur le campus

Environ un mois avant l’apparition controversée de Gold à la cérémonie de remise de diplômes, le Centre de développement des carrières de TAU a invité des étudiants des départements d’Histoire du Moyen-Orient et d’Afrique et d’Études arabes et islamiques à une rencontre « axée sur les carrières » avec un représentant du Shin Bet.

L’e-mail de juin, envoyé par le conseiller en carrières des Humanités Sivan Tivoni et obtenu par +972 and Local Call, indiquait que le service de sécurité s’était adressé à l’université pour organiser un évènement destiné spécifiquement aux étudiants de ces deux départements.

“Dans le cadre de cet évènement”, indiquait l’invitation, “un ancien responsable du Shin Bet sera notre invité pour mener une séance inspirante et une discussion ouverte sur les opérations secrètes, les défis du renseignement et de la sécurité, et l’importance de la connaissance de la langue arabe et de la familiarité avec les mondes arabes et islamiques en vue d’une activité professionnelle pleine de sens.” Les étudiants entendraient aussi « des récits et des observations sur ces domaines (compte tenu des restrictions liées à la classification [de sécurité]), et ils participeraient à des discussions directes avec les invités.”

Selon Muhammad Masarwa, étudiant en master d’Études arabes et islamiques et militant politique, l’invitation reflétait une tendance à examiner l’étude de l’arabe essentiellement sous l’angle de la sécurité. “C’est très triste de donner comme perspective à l’étude de l’islam et à la familiarité avec le monde arabe la nécessité de ‘connaître l’ennemi’, a-t-il dit. L’invitation, a-t-il ajouté, contient un message : “Vous pouvez devenir un élément d’un système qui peut nuire à d’autres au moyen de votre connaissance de leur culture et de leur langue.”

Masarwa a dit n’avoir jamais reçu l’e-mail, pas plus qu’aucun des étudiants palestiniens qu’il connaissait dans les deux départements. Il n’a eu connaissance de l’évènement que lorsqu’un ami palestinien lui a fait suivre l’invitation, que des étudiants juifs avaient partagé avec cet ami. (TAU n’a pas répondu à la question de +972 et de Local Call demandant si l’invitation avait été envoyée exclusivement à des étudiants juifs.)

Au sein du département, a dit Masarwa, l’invitation n’a pas suscité beaucoup de discussions. Mais à son avis, la démarche n’était pas accidentelle. “Parmi les étudiants juifs — pas la totalité — il existe une aspiration indéniable à trouver du travail au Shin Bet, à rejoindre les services de sécurité », a-t-il dit. “[S’ils se lancent dans les études arabes], ce n’est pas par amour pour la langue et la culture.”

Les responsables du département qui se sont entretenus avec +972 and Local Call ont pris leurs distances avec cette initiative.

“Je dois admettre que je n’étais pas au courant”, a dit le docteur Avner Wishnitzer, président du département d’Histoire du Moyen-Orient et de l’Afrique. “Si je comprends bien, l’évènement a été organisé par le Centre de développement des carrières de l’université. Je ne savais pas que le secrétariat du département avait expédié l’invitation. Ce n’est pas passé par moi. Point essentiel : nous n’avons aucun lien avec le Shin Bet, et nous n’organisons pas ce genre d’évènement.”

L’université a fourni une explication similaire. Les évènements de développement des carrières ont pour but de faire découvrir aux étudiants des opportunités d’emploi dans les secteurs publics, privés et sociaux, a dit le porte-parole Tomer Walner.

Les employeurs “dont les activités sont conformes à la loi sont invités à présenter aux étudiants des domaines de travail et des postes correspondant à leur formation”, a-t-il ajouté, soulignant que de tels évènements sont organisés par le centre et “ne constituent en aucun cas un élément du cursus académique.”

En fin de compte, l’évènement, prévu pour le 15 juin, n’a pas eu lieu parce que le nombre d’étudiants inscrits était trop faible, selon une source universitaire. Cependant, ces techniques de “chasse de têtes” – recrutement proactif de personnes ayant des compétences spécialisées — par les agences de sécurité d’Israël sur les campus des universités n’ont rien de nouveau.

En 2025, un rapport de l’organisation antimilitariste New Profile a documenté des années d’évènements de recrutement impliquant le Shin Bet et le Mossad dans des universités Israéliennes, notamment, en 2017, une « session sur les carrières avec le Shin Bet » accueillie par la faculté de Sciences sociales de TAU ainsi qu’un évènement au Technion intitulé “La technologie au service du Service général de sécurité [Shin Bet]”.

Plus récemment, en mai, le Centre de développement des carrières de TAU a invité les étudiants en sciences sociales et humanités à un évènement intitulé “Les carrières dans les organismes de sécurité » incluant des représentants du Mossad, du Shin Bet, du ministère de la Défense et du service pénitentiaire israélien. “Saviez-vous”, demandait l’invitation, “que les connaissances et les compétences que vous avez acquises en sciences sociales et humanités peuvent vous donner un véritable avantage en vue d’une carrière au cœur de l’appareil de sécurité d’Israël ?”

Ce qui distinguait l’invitation de juin, selon la docteure Outi Bat-El, linguiste de TAU et membre d’Academia for Equality, n’était pas que le Shin Bet vienne recruter sur le campus, mais qu’il recherche des étudiants dans des domaines particuliers. “L’invitation est inhabituelle parce qu’elle vise spécifiquement ces deux départements”, a souligné Bat-El. “Ce n’est pas une foire aux emplois où tout le monde peut venir et repartir comme il ou elle le souhaite. C’est ciblé.”

La promesse faite aux étudiants d’entendre “des récits et des observations » au sujet des opérations du Shin Bet, a-t-elle souligné, “ressemble à Disneyland. Il s’agit de recruter pour quelque chose de terrible. C’est une coopération complète entre l’université et le Shin Bet.”

L’histoire d’une symbiose

La relation entre les études arabes et du Moyen-Orient dans le monde universitaire israélien et les services sécuritaires du pays existe depuis les premiers jours de l’État et peut-être même antérieurement. À TAU, elle est devenue organique au milieu des années 1960, lorsque l’université a accepté d’intégrer un organisme de recherche du ministère de la Défense, l’Institut Shiloah — devenu par la suite le Centre Moshé Dayan— à son département d’Histoire du Moyen-Orient et de l’Afrique.

Cette décision a soulevé quelques controverses. Dans un article récent de Haaretz, l’ancien président de TAU Itamar Rabinovich, qui dirigeait le Centre Dayan avant d’être à la tête du département d’Histoire du Moyen-Orient et de l’Afrique, se rappelait que l’Université hébraïque de Jérusalem avait rejeté une proposition du ministère de la Défense visant à ce qu’elle absorbe cet institut.

TAU a procédé différemment. À l’époque, l’institution encore au berceau essayait de recruter Shimon Shamir, un jeune universitaire qui serait plus tard à la tête du département et exercerait les fonctions d’ambassadeur d’Israël en Égypte et en Jordanie. Shamir a fixé comme condition à son entrée à l’université l’acceptation de l’Institut Shiloah.

La “symbiose” ainsi réalisée entre l’institut et le nouveau département, a écrit Rabinovich, “donnait à l’université de Tel Aviv un statut unique parmi les universités israéliennes."

Le docteur Yonatan Mendel, chef du département d’études du Moyen-Orient à l’université Ben-Gourion — dont les recherches concernent la sécuritisation* des études arabes depuis le Yishouv juif en Palestine, antérieur à l’État, et par la suite — estimait lui aussi que cette relation était inaccoutumée. “Une connexion aussi directe et ouverte, reliant l’étude de l’arabe dans la sphère universitaire avec le Shin Bet et la sécurité nationale, est vraiment rare”, a-t-il dit à +972 et à Local Call.

Pourtant, a-t-il ajouté, “l’entrée des agences de renseignement et des préoccupations sécuritaires dans la sphère universitaire n’est assurément pas un phénomène nouveau. Ce sont des processus antérieurs à la fondation d’Israël qui se sont intensifiés dans les années 1960 et 1970.”

Dans les décennies qui ont suivi, a ajouté Mendel, de telles relations se déroulaient essentiellement sous le voile du secret. Depuis le 7 octobre, cependant, elles ont repris de la vigueur et sont devenues de plus en plus voyantes. “C’est peut-être parce que le soutien aux besoins en matière de sécurité est subitement inscrit à l’ordre du jour”, a-t-il suggéré.

Selon Mendel, son propre département de l’université Ben-Gourion n’a jamais reçu une sollicitation directe comparable. La culture institutionnelle peut expliquer partiellement la différence. Dans son article de Haaretz, Rabinovich décrivait le département d’études du Moyen-Orient à l’université Ben-Gourion comme “rebelle, s’opposant à l’esprit de l’institution.”

Dans son livre de 2024 “Towers of Ivory and Steel: How Israeli Universities Deny Freedom to Palestinians” (Des tours d’ivoire et d’acier : comment les universités israéliennes refusent la liberté aux Palestiniens), la chercheuse israélienne Maya Wind soutient que les universités israéliennes ont contribué depuis longtemps à produire un savoir qui perpétue la domination d’Israël sur les Palestiniens tout en se présentant elles-mêmes comme des services libéraux et démocratiques.

Dans un contexte de croissance des partenariats entre universités états-uniennes et israéliennes, Wind a dit à +972 en août 2025 que ces dernières « sont en fait profondément impliquées dans le colonialisme de peuplement israélien, et maintenant dans le génocide” — en particulier parce que des disciplines académiques entières “subordonnent leur production de connaissances aux besoins de l’État israélien.”

Pour Mendel, cette proximité historique entre la discipline d’Études du Moyen-Orient et les services de sécurité permet d’expliquer pourquoi ce domaine “tombe parfois dans le piège de l’Orientalisme” et pourquoi de nombreux citoyens palestiniens d’Israël ont eu du mal à le considérer comme leur appartenant réellement.

Il a cependant signalé une tendance qui contrebalance celle-ci : ces dernières années, des enseignants et des chercheurs dans différents lieux du monde universitaire israélien ont fait évoluer leurs disciplines dans des directions plus civiles et plus critiques. “C’est cette tendance que nous devons renforcer — une recherche indépendante et critique, aussi éloignée que possible d’une démarche centrée sur la sécurité.”

La militarisation en évidence

Cependant, au moment même où certains universitaires examinaient d’un œil critique les relations entre l’université et les services de sécurité, les liens institutionnels de TAU avec l’armée se sont renforcés ces dernières années de façon importante.

Dès octobre 2023, avant l’attaque du 7 octobre, l’université a lancé le programme « Erez » qui consiste à ce qu’environ 200 candidats à des postes d’officiers de combat obtiennent des licences en humanités et sciences sociales avant d’entamer une formation d’officier. Selon certaines informations, TAU devrait recevoir environ 15 millions de shekels (presque 5 millions de dollars) pour ce programme.

Bien que l’université ait promis initialement que les participants à ce programme ne porteraient pas d’armes sur le campus, des soldats armés en uniforme ont commencé à assister régulièrement à des cours après le déclenchement de la guerre. Leurs effectifs ont diminué depuis, mais selon des membres du corps enseignant ils restent une présence familière.

“Vous êtes sur le campus, et 50 soldats en uniforme, portant des armes, se déplacent d’un bâtiment à l’autre”, a dit Bat-El. “Je ne me sens pas à l’aise. Imaginez ce que ressentent des étudiants palestiniens.”

Les liens de l’université avec les services de sécurité s’étendent également au secteur technologique. Depuis 2018, TAU Ventures — un fonds de capital-risque financé par l’université — a géré « The Xcelerator » en commun avec le Shin Bet. Ce programme accorde à des start-up sélectionnées une subvention de 50000 $ versée par l’agence de sécurité ainsi que des espaces de bureau et un soutien aux entreprises, et met en avant, selon ses propres termes, une “opportunité exclusive de validation et de démonstrations de faisabilité auprès du Shabak [le Shin Bet]."

 

Pour sa dernière promotion, le programme a indiqué qu’il recherchait des technologies dans des domaines tels que l’IA et les données, la cybersécurité, les menaces liées aux drones ou aux UAV, les plateformes sans pilote, les capteurs et le renseignement sur internet, qui pourraient “avoir un impact sur le champ de bataille” et renforcer les “capacités de sécurité à long terme” d’Israël.

Dès le début de la prochaine année universitaire, TAU accueillera le prestigieux programme “Havatzalot”, qui forme des recrues de haut niveau de l’Intelligence Corps pendant la dernière étape de leurs études universitaires. Le programme s’est déroulé à l’Université hébraïque depuis 2019 malgré l’opposition d’étudiants et d’enseignants, qui affirmaient qu’il  correspondait à “l’expropriation de la sphère académique et à son transfert sous contrôle militaire”. Après que TAU eut remporté l’appel d’offre en vue de l’accueil du programme, l’Université hébraïque a présenté une requête judiciaire pour contester cette décision.

Un incident récent pourrait indiquer que les liens de TAU avec le système de la défense vont plus loin que les campagnes de recrutement et les programmes de formation. En mai 2025, l’administration de l’université ayant soupçonné un étudiant palestinien d’avoir tagué des slogans dénonçant la guerre d’Israël contre Gaza sur les stands du Shin Bet et d’Elbit à une foire aux carrières sur le campus, elle a fourni au Shin Bet ses données personnelles. Peu après, l’étudiant a reçu un appel d’un homme qui s’est présenté comme un agent du Shin Bet et lui a ordonné de se rendre dans un poste de police en vue d’une “conversation”.

Certes, ce processus a été interrompu rapidement après une intervention du spécialiste de la déontologie de l’université, mais l’incident a montré avec quelle facilité la coopération de l’université avec les services de sécurité pouvait déboucher sur la surveillance et l’intimidation des étudiants.

C’est dans ce contexte que l’administration a qualifié de “pure invention” l’affirmation selon laquelle TAU devenait une extension des services de sécurité d’Israël.

“Pendant de nombreuses années, le monde universitaire israélien a affronté diverses forces qui cherchent à le détruire et menacent sa liberté, en Israël et à l’étranger”, écrivaient les représentants de l’administration dans l’e-mail envoyé au corps enseignant après le discours de Gold lors de la cérémonie de remise des diplômes. “Il est désolant de voir des détracteurs sortir de nos rangs et utiliser une simple erreur – aussi regrettable soit-elle – pour formuler des jugements sans aucun fondement.”

+972 et Local Call ont demandé à TAU s’il maintenait des liens étroits avec le Shin Bet, comme l’indique l’e-mail envoyé par son Centre de développement des carrières, et s’il était conscient des accusations internationales selon lesquelles le monde universitaire israélien ferait partie de l’appareil sécuritaire israélien. L’université n’a pas souhaité répondre.

* N.d.T. Le concept de sécuritisation décrit la façon dont certains phénomènes considérés comme des enjeux de sécurité sont assimilés à des menaces justifiant l’élaboration de politiques sécuritaire.


Publié par Aharon PorathMeron Rapoport | +972 Magazine | traduction : SM pour l'AURDIP

[Source : www.aurdip.org]