El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, rompe 62 años de tradición al ausentarse del Desfile del Día de Israel, por considerar que su lema de este año, sobrepolitiza el acto. En principio, se sabe que delega la representación institucional en otros cargos, manteniendo su coherencia entre sus convicciones y responsabilidades civiles.
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| No asistir no es boicotear. Gobernar la diversidad desde la coherencia: eso es lo que Mamdani aporta en la Quinta Avenida en 2026. |
Escrito por Ángel Sanz Montes
De modo que la Quinta Avenida de Nueva York acogerá este domingo 31 de mayo una edición histórica del Desfile del Día de Israel («Israel Day on Fifth«). Sin embargo, el foco mediático no está en la seguridad ni en los asistentes, sino en una sonada ausencia institucional. El alcalde Zohran Mamdani ha confirmado que no participará, rompiendo una tradición de 62 años. Ahí surge la confusión. Algunos han politizado su decisión, pero Mamdani no se equivoca, el lema es sionista y eso es una ideología, que, en Nueva York, ni siquiera representa a todos los judíos (según Medios y Redes). Ese es el distingo que le lleva a no asistir.
El evento de este año, bajo el lema: —«Orgullosos estadounidenses, orgullosos sionistas», pretende convertir una fecha habitual del calendario festivo neoyorquino en la mayor concentración mundial de apoyo a Israel, fuera de sus fronteras. Eso va más allá de una mera celebración de la riqueza de la comunidad judía Algo similar a lo que hacen los irlandeses con su desfile por san Patricio. Mientras «aquel día grande» sigue siendo ante todo una fiesta de identidad; este lema elegido para «Israel Day on Fifth 2026» convierte la celebración en una manifestación de apoyo explícito a Israel. Esa es la diferencia, el orgullo de lo irlandés no exige tomar partido por las políticas de Dublín. El lema sionista, por definición, sí.
La decisión de Mamdani —primer alcalde musulmán, socialdemócrata y crítico (dentro de ciertos límites) de la política exterior estadounidense en Israel— ha abierto una brecha política. Aquí hay que aclarar, además, que el sionismo como ideología secular surgió en los siglos XVIII y XIX en círculos evangélicos británicos aristocráticos, lo cual no tiene por qué confundirse con la existencia de Israel, ni con la celebración de su día. Dicho esto: feliz «Israel Day on Fifth», pero sin proclamas políticas o ideológicas.
Argumentos del alcalde: seguridad sí, ideología no
Mamdani emitió un comunicado a través de la Jewish Telegraphic Agency desmarcando su postura ideológica de sus responsabilidades civiles. Según recoge The Business Standard, el alcalde aseguró que su administración facilitará todos los permisos y desplegará seguridad para que el desfile transcurra de forma pacífica. —«Mi ausencia no debe confundirse con una negativa a proporcionar seguridad» —declaró. —«Creo en la igualdad de derechos para todos, y ese principio me guía». —Añadió que seguirá asistiendo a actos que celebren la cultura judía neoyorquina.
Boicot cruzado y alta tensión
La explicación no calmó a las principales organizaciones judías, que defienden el desfile como un acto cívico, no político. La Federación UJA y el Consejo de Relaciones de la Comunidad Judía (JCRC) boicotearon la celebración anual de la Herencia Judía en Gracie Mansion, negándose a participar con un líder que, a su juicio, «niega el pilar central de nuestra herencia: Israel como patria del pueblo judío». Durante el evento, Mamdani mantuvo su firmeza en cuanto a combatir lo delitos de odio. Reconoció el repunte del antisemitismo al comentar que la comunidad judía es el 12% de la población pero sufre más del 50% de los delitos de odio, y reafirmó al respecto, que su lucha contra la discriminación es innegociable. Sea de la condición que sea.
Críticas políticas y protestas
El exdirector de la Oficina para Combatir el Antisemitismo de la anterior alcaldía, Moshe Davis, relevado tras la llegada de Mamdani, acusó al actual alcalde de asestar un golpe a las alianzas tecnológicas y sanitarias de la metrópoli. Pero de si perfilar se trata, Moshe Davis incurre en esa declaración y otras, en el síndrome del Armagedón permanente. Muy propio de cierta forma de hacer política, donde cualquier gesto que no se alinee absolutamente con su dogma «es el principio del fin». El personaje es conocido por su «Sledgehammer approach» (mazazo coordinado, inapologético e inmediato).
El conflicto adquirió una dimensión geopolítica, que no tenía, al intervenir el cónsul general de Israel en Nueva York, Ofir Akunis (Likud), instando a una participación masiva para neutralizar el supuesto mensaje de la alcaldía de NY. La presión del consulado y de grupos de presión busca blindar la narrativa israelí, en un momento crítico de escrutinio internacional (véase Portal del Consulado de Israel en Nueva York). El martes, el colectivo End Jew Hatred protestó ante Gracie Mansion contra decisiones de Mamdani, como su veto en abril a un proyecto de ley de zonas de amortiguación en centros educativos. Queda claro, pues, quiénes sobredimensionan políticamente un día festivo y quiénes trazan distinciones a la hora de proteger a las comunidades. Porque, si se exigen zonas de amortiguación para las jeshivás y escuelas judías. ¿No deberían aplicarse también a las escuelas musulmanas, católicas o evangélicas? ¿Acaso los niños de otras confesiones no son también hijos de Dios? El problema no es que Mamdani actúe mal; el problema es que se le pide a él lo que otros no se exigen a sí mismos.
Gobernar la diversidad desde la brecha
Mamdani delegará la representación institucional en figuras de segundo nivel; él no respaldará un lema que equipara la fe judía con el sionismo militante. Distingue entre sus responsabilidades de gestión (seguridad, orden público, derechos civiles) y la validación de una agenda de política exterior que hoy está siendo investigada por tribunales internacionales. En una Nueva York marcada por la geopolítica, el gesto del primer alcalde musulmán sienta un precedente. Puede asistir o no.
Que una comunidad celebre su identidad y conmemore la Resolución 181 —que creó el Estado de Israel—, no puede convertirse en un aval automático e ideologizado entorno a todo lo que ese Estado hace militar y políticamente en Oriente Próximo. Ni mucho menos imponer al alcalde de Nueva York la obligación de asistir. Puede estar con paperas en casa. Justo ahora (mayo 2026) hay un brote real de paperas en Nueva York y Nueva Jersey, así que no es tan descabellada… Por la Quinta Avenida de NY se marchará el próximo domingo para celebrar «Israel Day on Fifth», pero el mapa político de Nueva York ha cambiado. Porque, salvando las distancias, hasta el papa sabe que hay cosas que no se pueden bendecir; y un alcalde puede tenerlo igual de claro, con menos peso institucional y sin los aspavientos que algunos pretendían provocar con su ausencia.
[Imagen de ChatGPT Image - fuente: www.pressenza.com]

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