sábado, 8 de julho de 2017

Literatura erótica: algunos fragmentos y poemas que harán palpitar tu corazón y temblar tus piernas



Escrito por Walter Gonzalves

La literatura necesita de la soledad, del silencio y de la complicidad; por sobre todo la necesita la literatura erótica que cuenta con el prodigioso poder de exaltar los sentidos haciendo aflorar los sentimientos y la excitación. ¿Dónde se encuentra su esencia, donde aquello que nos atrapa y a lo cual como lectores nos entregamos? Aventuro que la fuerza de la misma no esta en mencionar escenas sexuales, sino en la creación de la magnífica tensión entre el sujeto y su objeto de deseo, que debe ser capaz de producir el escritor para que suene una melodía cautivadora que nos lleve a esa escena culmine, a ese glorioso paraíso para luego caer.
Frases cargadas de placer, descripciones, posiciones, aromas y metáforas que hacen de esta tensión erótica algo único y del sexo algo más que una mera unión transitoria de dos cuerpos
«Sin erotismo no hay gran literatura», sostiene Mario Vargas Llosa, pero ¿hay literatura puramente erótica?. El escritor peruano sostiene que lo que hay es erotismo en grandes obras literarias. Una literatura especializada en erotismo y que no integre lo erótico dentro de un contexto vital es una literatura muy pobre. Un texto literario es más rico en la medida en que integra más niveles de experiencia. Si dentro de ese contexto el erotismo juega un papel primordial, se puede hablar verdaderamente de literatura erótica. Sin embargo hay que recordar que muchos autores, entre ellos Jorge Luis Borges, no han dado al erotismo un papel central y han hecho gran literatura. Sin embargo esta última digresión pertenece al terreno hedónico de cada lector: de gustibus non est disputandum (de gustos no se discute) y -como diría Rodolfo Fogwill- a lo que puede, y no lo que quiere, hacer cada escritor– sino todos serian Cervantes o Proust, declara con una breve sonrisa el escritor argentino.
Algo que suele suceder es la confusión entre literatura erótica y pornografía ¿Cuál es la frontera? Vargas Llosa reflexiona que la frontera solo se puede definir en términos estéticos. Toda literatura que se refiere al placer sexual y que alcanza un determinado coeficiente estético puede ser llamada literatura erótica. Si se queda por debajo de ese mínimo que da categoría de obra artística a un texto, es pornografía. El erotismo es un enriquecimiento del acto sexual y de todo lo que lo rodea gracias a la cultura, gracias a la forma estética. Lo erótico consiste en dotar al acto sexual de un decorado, de una teatralidad para, sin escamotear el placer y el sexo, añadirle una dimensión artística.
Hoy el eje es el erotismo, así que, estimado lector, lo invito a que se recluya en el silencio, siga la premisa de Oscar Wilde «la mejor manera de librarme de la tentación es caer en ella», colóquese al abrigo de una tenue luz y deleite su paladar literario con algunos escritos y poemas que despertaran  sus pasiones e instintos. En palabras de Octavio Paz «en todo encuentro erótico hay un personaje invisible y siempre activo: la imaginación»

“Guarda silencio cuando no tengas nada que decir, cuando la pasión genuina te mueva, di lo que tengas que decir, y dilo caliente”.

-D.H. Lawrence 

“Al mismo tiempo la otra mano separó suavemente sus piernas y comenzó a subir el viejo camino que tantas veces había recorrido en la oscuridad”.

-Edith Wharton 

“Mi opinión en lo que se refiere al placer es que hay que emplear todos los sentidos”.

-Marqués de Sade 

“Si hubiera dicho que su abrazo iba más allá del abrazo, tanto que al final se confundían sus contornos, tanto que nuestra carne desaparecía, tanto que perdíamos nuestra respiración devorados ella y yo por la misma boca sangrienta e insaciable”.

-Mircea Eliade

“… experimentar una vez más este instante trémulo, tenerle, conocerle y dejarle irse, como un pájaro cautivo que sentimos palpitar bajo nuestros dedos antes de liberarle en el aire claro. “¡Ahora, si! ¡Oh Dios mío!”, le oí exclamar al segundo de su vuelo”.

-John McGahem 

“Y cuando sintió una mano que se deslizaba por entre las bragas bordadas de encaje, justo para desnudar sus riñones con precisión –pero tiernamente, con reverencia-, la idea que se le vino a la cabeza es que estaba muy contenta de estar en Inglaterra y de aprender las costumbres británicas”.

-Helen Zhavi 

“Dejé caer mi pelo sedoso sobre mis hombros y abrí mis muslos hacía mi amante… los cielos de invierno son fríos y bajos, con fuertes vientos y granizo helado. Pero cuando hacemos el amor debajo de nuestra colcha, hacemos tres meses de verano”.

-Tzu Yeh 

“Vamos a darnos indiscriminadamente a todo lo que sugieren nuestras pasiones y siempre seremos felices. La conciencia no es la voz de la naturaleza, sino solo la voz de los prejuicios…”
-Marqués de Sade 
“El orgasmo es el gran comedor de palabras. Solo permite el gemido, el aullido, la expresión infrahumana, pero no la palabra”.
-Valerie Tasso

POEMAS
“Revelaciones”

Alejandra Pizarnik

En la noche a tu lado
las palabras son claves, son llaves.
El deseo es rey.
Que tu cuerpo sea siempre
un amado espacio de revelaciones.

“Moderna”

Alfonsina Storni

Yo danzaré en la alfombra de verdura,

ten pronto el vino en el cristal sonoro,
nos beberemos el licor de oro
celebrando la noche y su frescura.

Yo danzaré como tierra pura,

como la tierra yo seré un tesoro,
y en darme pura no hallaré desdoro,
que darse es una forma de la Altura.

Yo danzaré para que todo olvides

y habré de darte la embriaguez que pides
hasta que Venus pase por los cielos.

Más algo acaso te será escondido,

que pagana de un siglo empobrecido
no dejaré caer todos los velos.

“Oración”

Juan Gelman

Habítame, penétrame.

Sea tu sangre una con mi sangre.
Tu boca entre mi boca.
Tu corazón agrande el mío hasta estallar…
Desgárrame.
Caigas entera en mis entrañas.
Anden tus manos en mis manos.
Tus pies caminen en mis pies, tus pies.
Árdeme, árdeme.
Cólmeme tu dulzura.
Báñeme tu saliva el paladar.
Estés en mí como está la madera en el palito.
Que ya no puedo así, con esta sed
quemándome.

Con esta sed quemándome.
La soledad, sus cuervos, sus perros, sus pedazos.
“Marabunta”

Alberto Ruy-Sánchez

Cuando te miro

me crece
un ejército de hormigas.

Avanza rumoroso por mis manos.

Me estira la piel.
Se anuncia, no me deja.

Desde mis piernas respiran

un aire diminuto, entrecortado.

Desde el fondo

de mi vientre
presienten la obscuridad
más húmeda
del tuyo.
Como un sol negro
las hipnotizas.

Te huelo y

mis hormigas
se trastornan,
se tambalean.

Te toco

¿o sueño que te toco?
y corren enloquecidas.

Desde el fondo

de mi sangre
apresuradas,
sueñan
que hunden sus dientes
en tu carne,
y en la mordida sienten
tu parpadeo.

Crece en el aire

la anchura palpitante
de labios largos
entre tus piernas,
enrojecidos.

Tu más bella flor

carnívora
saborea sin cesar
el paso tenaz
demorado y repetido
de todas mis hormigas.

Adentro

te descubro
hecha de hormigas negras
desquiciadas,
tan necias como las mías.

En el espejo doble

de hambre y sed
y sed y hambre
que ilusamente llamamos
nuestros cuerpos,
tus hormigas y las mías,
se topan boca a boca.
Se reconocen o se imitan,
se devoran o se extravían
confundidas
entre tantas hormigas
tan mordidas.


Te necesito, maldito, lo único que quiero es tenerte en medio de mí
Por Michelle Félix
Te necesito, maldito. Lo único que quiero es tenerte junto a mí, o mejor dicho: en medio de mí.

No, no te extraño con aires románticos y melancólicos, te deseo y me urge tener tus dedos entre mis piernas. Me mojo entre los recuerdos de las noches, madrugadas, mañanas y tardes en las que nos quitamos el frío y sofocamos el lugar con el calor del amor corporal.
Ahora te necesito aquí, curándome la ansiedad y besándome los rincones que la luz no conoce. Quiero que nos aprendamos el Kamasutra, que perdamos tiempo practicando sus poses para terminar con el misionero, en el que puedo observar tu sonrisa perversa ahogado en placer.
Estoy desesperada por ver tus pupilas dilatándose al tocar mis pechos y a tu miembro creciendo con cada movimiento. Quiero ver tus dientes mordiendo tus labios y a tus ojos borrachos, luchando por mantenerse abiertos para mirar mi cuerpo, mientras te excitas con cada sollozo.  No aguanto las ganas de tener tu lengua sometiéndose a mis deseos y llevándome hasta el cielo. Quiero tenerte en cualquier lugar, un elevador, una cama, el salón de clases, en medio del parque, donde sea que pueda saciar mis ganas y dejar de ser una dama.
Vamos a complacernos, a dejarnos guiar por nuestros deseos más salvajes y terminar juntos, tocando el paraíso sin remordimiento alguno después de haber pecado.
Te reto a imaginarme una vez más volviéndome tuya, a recordar la sensación de nuestros cuerpos convertidos en uno y no querer tenerme ahí, en medio de ti.
Si te has quedado con ganas de más te recomiendo los siguientes libros:
  • Las puertas del paraíso: antología del relato erótico, por Alberto Manguel
Este es el primero y esencial que marcaría para transitar luego la literatura erótica con mayor profundidad. La presente antología, seleccionada por Alberto Manguel, reúne relatos de autores tan prestigiosos como Harold Brodkey, Robert Coover, Yasunari Kawabata, Ian McEwan, Adolf Muschg o Anaïs Nin -entre otros-, que ofrecen a nuestra sensibilidad distintas llaves para franquear las que Blake llamara LAS PUERTAS DEL PARAÍSO.
  • Historia del ojo
Es uno de los grandes clásicos de la literatura erótica. Georges Bataille relata cómo la joven Simone, protagonista de la novela, transgrede todas las normas del comportamiento sexual. Se convierte en la encarnación, por una parte, del deseo inconsciente y, por otra, del pecado, de lo prohibido y del placer y de la muerte. La primera edición, clandestina, se publicó en el año 1928 bajo el seudónimo de Lord Auch. Después de varias ediciones limitadas recién en 1967, se publicaría con el nombre de Bataille y su tirada sería masiva.
  • Lolita
Con prosa apasionada y poética, Vladimir Navokov narra la historia de la relación amorosa entre un hombre maduro y una niña. A pesar del potencial escabroso del tema, con enorme talento Nabokov logra un relato -publicado en 1928- exquisitamente erótico. Humbert Humbert, de 40 años, relata con detalle su atracción y su romance con Lolita, de 12. Humbert vierte en la púber todas sus ilusiones y fantasías sexuales, y se casa con la madre solo para estar cerca de la joven. Cuando la madre muere comienza una relación aún más perversa.
  • El rapto de la bella durmiente
En los 80 Anne Rice escribió bajo seudónimo una trilogía erótica sobre la Bella Durmiente, ahora reeditada, muy lejos del cuento de hadas y en clave francamente erótica. Aquí el príncipe esclaviza sexualmente a una Bella que ya despierta desnuda de su hechizo.
  • Lace
“¿Cuál de vosotras tres zorras es mi madre?”, dice la novela de Shirley Conran, un superventas que rompió moldes en los años 80. Publicitada como “el libro que toda madre escondería a su hija”, la historia narra cómo una actriz del porno, abandonada al nacer, reúne a tres amigas para averiguar cuál de ellas es su progenitora.
  • Historia de O
Otro clásico del género. Polémica por desenmarañar los secretos del BDSM (Bondage, Disciplina y Dominación, Sumisión y Sadismo, Masoquismo), la novela de la francesa de Anne Desclos (1907-1998) -firmó el libro como Pauline Reáge y fue conocida como Dominique Aury-, fue una  revolución en la Francia moralista de los 50. Prohibida durante años, cuenta la historia de una fotógrafa de modas que se embarca en el mundo de la perversión sexual por amor.
  • Claudine en la escuela
Sidonie Gabrielle Colette (1873-1954) se vengó de su marido adúltero bailando en el Music Hall parisino, apostó a las aventuras con otras mujeres y defendió los placeres carnales femeninos. La famosa escritora creó una de las mejores series de la erótica literaria: Claudine. Azotainas entre colegialas, profesoras que flirtean con alumnas y amantes desesperados. Un clásico.
  • Delta de Venus
La literatura erótica no sería lo que es sin Anaïs Nin (1903-1977), amante de Henry Miller e hija del pianista y compositor español Joaquín Nin. Compañera de batallas de los surrealistas, sus relatos ahondan en tabús como el lesbianismo o el adulterio.
  • Por siempre Ámbar
La estadounidense Kathleen Winsor (1919-2003) fue ridiculizada por la crítica y amada por el público. Su novela desgrana el libertinaje sexual de la corte del rey Carlos II de Inglaterra durante el siglo XVII. Narra y registra 70 referencias a encuentros sexuales, 39 embarazos ilegítimos y siete abortos. Fue prohibida durante años.
  • El amante de lady Chatterley
Considerada una de las obras maestras del erotismo, la novela de D.H. Lawrence fue publicada por primera vez en 1928 en Florencia (Italia), con el consiguiente escándalo. Fue tachada de escandalosa y pecaminosa y, obviamente, se prohibió. Recién en 1959 volvió a publicarse. Llena de referencias de carácter sexual, narra la historia de Connie, una joven casada con un aristócrata parapléjico, que mantiene relaciones con el guardabosque de la propiedad de su marido. Aunque sus encuentros sexuales son descritos con toda suerte de detalles, lo realmente “escandaloso” es que indaga en el psiquismo femenino al descubrir que el sexo, y el placer, es una magnífica herramienta en el camino del autodescubrimiento, de la identidad y de la independencia.
Claro que esto es solo una breve recomendación, no podría dejar de mencionar rápidamente a « Pajaritos» de Anaïs Nin, «Callate niña» de Rodolfo Naró, «Elogio de la madrastra» de Vargas Llosa, «Los noventa días de Genevieve” de Lucinda Carrington, La trilogía del affaire de Blackstone, etc.
Una curiosidad…
“Solo para adultos” y “Insatiable: Porn: A Love Story” escritos por la actriz porno Asa Akira, una joven norteamericana de ascendencia oriental que desde siempre se ha sentido atraída por el sexo sin tabúes A lo largo de dieciocho relatos interconectados, Asa nos cuenta diferentes aspectos de la vida de una actriz del cine para adultos ¿qué se esconde tras esos rodajes? ¿Qué sucede cuando el director da la orden de rodar? ¿Cómo se compagina esa vida íntimamente pública con una relación de pareja? ¿Con una familia? ¿Con los deseos de ser madre?
En mi modesta opinión estos libros son solo una curiosidad, una mera cuestión pintoresca para pasar el momento.
¿Cuál libro ha sido tu favorito? ¿Hay alguno que recomendarías que no está mencionado? Para finalizar esta nota una frase del escritor Julio Cortázar, hasta la próxima nota…



[Fuente: www.culturamas.es]

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