domingo, 25 de junho de 2017

La muerte de Jacinto, de Giambattista Tiepolo, el gran icono gay del Museo Thyssen-Bornemisza

Con motivo del 25 aniversario de su apertura y coincidiendo con la celebración en Madrid del World Pride 2017, el Museo Thyssen-Bornemisza presenta en sus salas el resultado de la restauración y estudio técnico de uno de los cuadros más importantes y fascinantes de su colección, y probablemente su mayor icono gay: La muerte de Jacinto (c.1752-1753), de Giambattista Tiepolo.
Tras su paso por el taller, el cuadro vuelve ahora a la sala 17 en la que se expone habitualmente, con un montaje especial a cargo de los departamentos de Restauración y Pintura Antigua. La muestra incluye imágenes radiográficas, ultravioleta y de infrarrojos que ilustran los aspectos más interesantes del trabajo realizado, explican la metodología utilizada y ponen de manifiesto la excelente calidad de la obra. El conjunto se completa con dos dibujos preparatorios prestados por la Staatsgalerie de Stuttgart y un vídeo que recoge todo el proceso de restauración, los descubrimientos más destacados e interesantes detalles del cuadro.
Este gran lienzo está fechado en el periodo en que el pintor trabajó en Würzburg, y fue Sack, en 1910, el primer historiador que le atribuyó esta tela. En Würzburg, Tiepolo llevó a cabo, junto con sus dos hijos, Giandomenico y Lorenzo, uno de los grandes ciclos decorativos de su carrera: los frescos para la residencia del príncipe obispo Karl Philipp von Greiffenklau, que es generalmente considerado como uno de sus mejores conjuntos. 
El tema del cuadro está extraído de Las Metamorfosis de Ovidio (libro X), donde se narra el fatal desenlace de los amores entre el dios Apolo y el mortal Jacinto. Según el relato clásico, Jacinto murió víctima de su propia torpeza al lanzar, con ímpetu, su disco durante una partida, hiriéndose mortalmente en la cabeza. Otra versión de los acontecimientos cuenta que fue el disco lanzado por Apolo el que mató al muchacho al rebotar en el suelo o contra una roca. En otros relatos es el viento Céfiro, quien celoso al no ser correspondido por Jacinto, desvió el disco de Apolo hacia el joven. El dios, ante su incapacidad para devolver la vida a Jacinto, decidió inmortalizarlo transformándolo en una flor que Tiepolo coloca en una hermosa mata, junto a la raqueta, a nuestra derecha.
En el lienzo de Tiepolo hay algunas licencias en cuanto al objeto que mató a Jacinto. Así vemos en primer término dos pelotas de tenis junto con una raqueta, al lado del héroe. Una tercera bola, que, a juzgar por la posición de los dedos de la mano izquierda, sostenía Jacinto antes del nefasto incidente, se ha deslizado sobre el suelo enlosado terminando su carrera a la izquierda del lienzo. Para más detalles, parte de una red, medio caída, se entrevé detrás del compacto grupo de espectadores. Esta libertad en la interpretación del juego se debe a una traducción del libro de Ovidio realizada en 1561 por Giovanni Andrea dell’Anguillara. En esta obra, el clásico disco que mató a Jacinto fue sustituido por una pelota de tenis. Este juego, en su modalidad conocida como Pallacorda, fue popular entre la nobleza del siglo XVI y estuvo de moda en la época en que Tiepolo pintó el cuadro. La Fundación Querini Stampalia de Venecia tiene en su colección un lienzo de Gabriel Bella donde dos parejas de jugadores, en un recinto cerrado, practican este deporte. La composición, en todos sus ingredientes, destila una fina ironía que hace en muchas ocasiones de Tiepolo un maestro genial. A la transformación que sufre el tema hay que añadir la interpretación que hace el pintor del episodio con un Jacinto semidesnudo en el suelo, dirigiendo su rostro hacia el consternado Apolo y luciendo en su mejilla la herida y el enrojecimiento del pelotazo recibido. A las posturas algo teatrales de los dos protagonistas, se suman los mudos testigos del suceso, que se alinean a la izquierda, y la sonrisa maliciosa de la estatua del dios Pan, que parece que ha girado su cabeza para no perderse el desenlace de la historia.
Más información sobre el cuadro… ver
Datos de interés:
Ubaldo Sedano, jefe de Restauración del Museo Thyssen-Bornemisza y Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza.

[Fuente: www.revistadearte.com]

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