Puede que, a priori, no parezca una tarea sencilla, pero lo es. Quitar el sonido al teléfono, apagar el televisor, dejar el ordenador en su funda y dedicarnos un tiempo a nosotros mismos es posible, solo debemos querer hacerlo. Hagamos pues un ejercicio de egoísmo y a la vez autocuración y mimemos nuestro cuerpo y mente con una sana costumbre: leer. Pero no en el metro, de pie, haciendo equilibrios para mantener el libro en vertical mientras nos clavan un codo en las costillas y una mochila en los riñones; no en el móvil, mientras caminamos por la calle esquivando transeúntes; no en la cama, tratando de sujetar la tablet sin que el sueño nos venza. Leamos como es debido: descorchemos una botella de Rioja, sirvámonos una copa de Rioja Bordón, por ejemplo y sentémonos junto a la ventana para perder la noción del tiempo entre las páginas de un buen libro. Y es que el vino, inspirador y reflexivo, es un buen compañero de viaje para la desconexión, para disfrutar del silencio o de la risa, para soñar con el próximo viaje, con el primer amor, con esa aventura que tenemos por vivir, con todo lo que un buen libro es capaz de hacernos sentir.
Historias de Nueva York, de Enric González. ¿Tienes algún viaje pendiente? Tardarás poco en preparar tus maletas tras leer las aventuras del periodista Enric González en la ciudad que nunca duerme. Con él nos trasladamos a las calles de Manhattan para descubrir algo muy diferente a lo que nos ofrecen las guías de viajes, aquí conocemos Nueva York por dentro, con las historias que la hacen única. No es un libro para turistas sino para viajeros, para curiosos, para mentes inquietas. Dale un sorbo a tu copa y empieza a planear tu próximo viaje, la próxima gran historia la protagonizarás tú.
La delicadeza, de David Foenkinos. Si has tenido la mala suerte de ver la película, bórrala de tu memoria para leer el libro porque, como casi siempre, es infinitamente mejor. Es una de esas novelas sencillas, sin pretensiones, que de forma inapreciable va dejando en cada página un poso de dulzura, de esperanza, de color. Foenkinos nos acerca a una historia de amor que nos hace recordar la importancia de las cosas sencillas, de los pequeños momentos que importan en la vida y que a menudo nos pasan desapercibidos.
Cooltureta, de Moderna de Pueblo. ¿Quién dijo que los cómics son solo para niños o para amantes de la cultura japonesa? Moderna de Pueblo te demuestra que no, que también a partir de los 30 se pueden leer cómics y pasarlo en grande, sobre todo si es para reírte del postureo que te rodea cada día. En Cooltureta desmonta uno a uno los perfiles de los "culturetas" de hoy en día y lo hace arrancándonos la mejor de las sonrisas. ¡Un brindis por todos los "guays" de los que vamos a reírnos en estas viñetas!
Miles Davis, la biografía definitiva, de Ian Carr. No todos los días puede uno meterse en la piel de uno de los mejores trompetistas de la historia, un icono de la cultura del siglo XX. Por eso leer sobre su apasionante vida, con una copa de vino en la mano y cualquiera de sus discos sonando en la habitación (¿quizás Kind of Blue?) es una auténtica delicia. No te dejes llevar por el tamaño de su lomo (¡son más de 600 páginas!), sumérgete de lleno en la apasionante vida de este genio del jazz y disfruta con los detalles y curiosidades que Carr nos desvela.
Nacidos para correr, de Christopher McDougall. ¿Todavía no has encontrado la motivación para "activarte" de una vez por todas? Es muy probable que lo encuentres en la curiosa historia que nos cuenta McFougall sobre los corredores mexicanos del pueblo de Tarahumara que corren descalzos distancias tan largas que destronarían al mismísimo Forrest Gump. Su vida es en sí una hazaña que nos hace admirar y envidiar a la vez su estilo de vida. Ponle running y una copa de vino al día a tu cuerpo, una combinación antioxidante para vivir más y mejor.
[Fuente: www.vinetur.com]
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