Autopsia rescata el legado de Solrac al incorporar una obra suya en la portada, uniendo memoria familiar, arte peruano y poesía contemporánea.
Fallecido en París en 1983, Solrac desarrolló una obra marcada por el simbolismo, el universo onírico, la imaginación y las raíces culturales peruanas. Su propuesta lo vinculó a una generación de artistas fundamentales como Tilsa Tsuchiya, Gerardo Chávez, Ramiro Llona y Lika Mutal.
En Autopsia, publicado por Editorial Summa, la imagen de Solrac establece un puente entre dos generaciones: la del artista y la del poeta, unidos por la memoria, la identidad y la exploración del mundo interior. Además, el vínculo tiene una dimensión íntima, pues Solrac fue tío del autor, quien recibió el nombre de Sol en homenaje a él.
La obra de Solrac fue exhibida en países como Perú, Francia, Grecia, Ecuador y Colombia, y su última muestra en vida se realizó en la Maison de l’Amérique Latine, en París. Más de cuatro décadas después de su muerte, su imaginario vuelve a dialogar con el presente a través de la portada de Autopsia.
El libro aborda las llamadas «muertes en vida»: procesos emocionales y existenciales que transforman profundamente a una persona. Dividido en cuatro secciones —Demonio, Genealogía, Autopsia y Fran—, explora temas como la memoria familiar, la identidad, la ciudad y el amor.
Así, la
presencia de una obra de Solrac en la portada permite acercar
a nuevos lectores a uno de los artistas peruanos más singulares de la segunda
mitad del siglo XX, cuyo legado conserva una poderosa vigencia.
[Fuente: www.pressenza.com]

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