La iraní, presidenta de la Asociación Iraní Pro Derechos Humanos en España, analiza la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán y pone el foco en lo que vendrá después.
Fariba Ehsan, activista iraní
Escrito por Queralt Castillo Cerezuela
Fariba Ehsan es iraní y hace más de 30 años
que reside en España. Activista por los derechos humanos, la democracia y la
libertad, actualmente es la presidenta de la Asociación Iraní Pro Derechos Humanos en España, con sede en Madrid. Fue
muy activa durante las protestas por la muerte de la joven Mahsa
Amini, asesinada durante un interrogatorio y
bajo custodia policial en septiembre de 2022 y que se llevaron a cabo bajo el
eslógan Mujer, vida y libertad.
Ahora tiene claro que la guerra contra Irán iniciada por Israel y Estados Unidos no traerá ni
la paz ni la democracia al país, sino todo lo contrario.
¿Cuáles
son las diferencias entre las protestas Mujer, vida y libertad de
2022-2023 con las acaecidas en enero de este año?
El movimiento Mujer, vida y libertad fue
protagonizado por las mujeres, con el apoyo de los hombres. Ahí, las fuerzas
opositoras se unieron con un objetivo común: derrotar al régimen de manera
pacífica. Se reclamaba el derecho de las mujeres, de las minorías étnicas,
etcétera. Esas protestas se alargaron en el tiempo y estaban yendo bien. Se
habían dado pequeños pasos, como por ejemplo con el velo. Se dejó de molestar a
las mujeres que iban por la calle sin velo. Pero entonces llegaron los ataques
de Israel, en julio de 2025; mientras el régimen negociaba con Estados Unidos.
Los ataques hicieron que el nivel de movilización bajase y que la manera de
manifestarse cambiase. Empezaron las huelgas; cada semana había una huelga
diferente. Y así llegamos al 28 de diciembre de 2025, cuando el sector bazarí,
que siempre había sido un sector simpatizante del Gobierno, empieza a quejarse
por la bajada del valor de la moneda iraní, en comparación al dólar. Esta
situación había provocado que el precio de la vida subiese muchísimo para la
población; y ahí es cuando este sector empezó a salir a la calle. Al cabo de
unos días, ya se le había sumado otra gente; y de lo económico, se pasó a una
protesta para que cayese el régimen.
Por otra parte, no hay que olvidar a Israel
y a la gente de la ultraderecha iraní que tiene a Netanyahu detrás. El 3 de
enero el Mossad sacó un comunicado diciendo que su gente estaba con la
población que protestaba en las calles. Por otra parte, Estados Unidos dijo a
la población que continuara aguantando, que “llegaría la ayuda”. Y es con esos
dos matices con los que se da una esperanza a la población; a la gente que está
harta de más de 40 años de opresión, de ejecuciones. Estas palabras dieron
cierta esperanza. Hubo gente que nunca antes se había manifestado y que, en
esta ocasión, salió. Y esto precisamente dio más motivos al Gobierno iraní para
reprimir a la gente y abrir fuego. Incluso iba [la policía] detrás de los
heridos en los hospitales y los mataba en las camas. Llegaron a perseguir a los
sanitarios por atender a los heridos. El 9 de enero cortaron internet. La
población estuvo tres semanas sin conexión y el régimen continuó matando. No
está documentado. Hay muchas personas desaparecidas y mucha gente que no ha
recibido los cadáveres de sus seres queridos. Puede haber entre 3.000 y 20.000
asesinados por el régimen.
Hace más de 40 años que el régimen se prepara, y está todo planeado. Cuando cae una pieza hay otra
[Estados Unidos] dijo que iba a apoyar la
protesta pero en lugar de buscar una manera de proporcionar internet a la
población decidió apoyar a Israel en su ataque contra Irán. Pensaba [Trump] que con el asesinato de Jameneí era suficiente, pero no. Hace más de 40
años que el régimen se prepara, y está todo planeado. Cuando cae una pieza hay
otra [de repuesto]. Ahora el poder está en manos de los Guardianes de la
República [Guardianes de la Revolución Islámica, los Pasdaran]. Estos han
traído refuerzos de Irak, de Siria o de Líbano. Están a pie de calle, armados
con fusiles y reprimiendo a la población.
¿Crees que
con el ataque de Irán por parte de Israel y Estados Unidos ha podido aumentar
el apoyo al régimen?
El régimen tiene un apoyo de un 15% de la
población, más o menos. Pero eso no quiere decir que el resto esté a favor de
la guerra. En nuestra asociación estamos en contra, porque la guerra no trae
democracia: trae más muertos y más destrucción. No es una vía correcta para la
liberación del pueblo. Estar en contra de la guerra no significa estar a favor
del régimen. Para la oposición de Irán, todavía se ha hecho más dura la lucha,
porque ahora tiene que batallar en dos direcciones. De hecho, en tres: contra
Estados Unidos e Israel, contra el régimen y contra la ultraderecha de Irán.
Precisamente estos últimos, en Madrid, están a favor de Vox; van a las
embajadas de Israel y Estados Unidos a dejar flores y carteles en los que les
dan las gracias por el ataque. Hay gente que se mueve por lo emocional, no por
lo lógico o lo racional.
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Fariba Ehsan, fotografiada en Madrid
La oposición al régimen está totalmente silenciada en Irán. ¿Hay algún
tipo de liderazgo dentro o fuera del país? ¿Hay algún movimiento político
organizado que, en caso de caída del régimen, pudiera conducir al país hacia la
democracia sin intervención extranjera?
La oposición está encarcelada. Pero no estamos buscando a una persona
para liderar ningún movimiento. Todo es muy clandestino. A finales de marzo
hubo en Londres un congreso para la liberación de Irán. Fueron los grupos
opositores [en el extranjero], incluso los monárquicos; pero no la
ultraderecha, solo los que apuestan por una monarquía constitucional. Salió un
grupo compuesto por gente de todo tipo de opiniones. Por ejemplo, hay un grupo
de republicanos que ha organizado una campaña con tres peticiones. En primer
lugar, se pide parar las ejecuciones de los presos en Irán, liberar a los
presos políticos y establecer el internet de nuevo. Esto es lo que se hace
fuera de Irán: contactar con autoridades de cada país para que les llegue a
ellos [al régimen] y negociar. Sí hay movimiento y voces que aparecen fuera de
Irán.
En el ámbito económico, que es lo que da inicio a las protestas de
diciembre, ¿cómo está el país?
Hay falta de medicamentos, en las farmacias y en los hospitales. Y lo poco que hay se lo llevan los agentes del régimen sin pagar. A veces, se llevan bolsas de sangre para los guardias heridos. La inseguridad no es solo alimentaria. Luego está la situación de las cárceles: no hay alimentos en las tiendas de dentro, no hay medicamentos, etcétera. La situación es terrible. Las huelgas y las manifestaciones pueden traer la democracia al país, no la guerra o las bombas.
Llevas en España más de 30 años. ¿Cómo ves la postura del Gobierno
español respecto al conflicto?
Creo que la postura de Pedro Sánchez ha sido valiente y humanitaria,
porque ha estado al lado del pueblo y ha condenado la agresión desde el
principio. También condena la opresión del régimen iraní. Creo que hace bien,
porque la guerra no ayuda a la población. Desde nuestra organización incluso le
hemos enviado una carta de agradecimiento. Y al principio, todo el mundo estaba
en su contra, pero ha ido sumando apoyos, como los de Italia o Francia.
Las protestas de 2022 y 2023 no hicieron caer al régimen, tampoco las de
enero de este año, tampoco los ataques de Estados Unidos e Israel; ni los de
julio ni los de ahora.
Ahora con la guerra, las ventanas de oportunidad se han cerrado. Una vez
finalice la guerra, ya veremos. En estos momentos la represión es muy fuerte.
Las noticias que recibimos nos hablan de calles llenas de policía y controles.
A pesar de ello, la gente intenta hacer vida normal. El papel de la comunidad
internacional es importante. Tiene que apoyar al pueblo y exigir al Gobierno
iraní que se cumplan las peticiones que te comentaba antes. Así se podrá
continuar con las protestas. Las huelgas y las manifestaciones pueden traer la
democracia al país, no la guerra o las bombas.
Hay otro miedo y que tiene que ver con la oposición
de ultraderecha. Ellos insisten en que, a pesar de que caiga el régimen, se
tiene que continuar con los bombardeos. Lo dicen cuando ya hay una parte de la
infraestructura del país destruida. Después de esta guerra, aumentará el
desempleo; y no habrá dinero para pagarle a la gente. Queda un camino muy
largo, pero no hay otra forma.
Los grupos minorizados están a favor de un
gobierno no centralizado que reconozca sus derechos
¿Habría alguna posibilidad de guerra civil, en caso de desaparición del
régimen? Se trata de un país con diferentes grupos minorizados: el pueblo
kurdo, el baluche, la minoría árabe. Es un país complejo étnicamente.
Este era uno de los miedos al principio. En el congreso de Londres
también había representantes de estas minorías. Están a favor de la unión de
Irán; y de un gobierno no centralizado que reconozca sus derechos, ya que nunca
han sido reconocidos. Están pensando en unirse, y más adelante, pedir sus
derechos. La ultraderecha no está a favor de esto. Si Estados Unidos lleva a
cabo una incursión terrestre, ahí sí que sería posible una guerra civil.
¿La figura del sha Pahlevi está totalmente desactivada?
Lleva casi 50 años fuera y no ha sido una persona ni activista ni
luchadora. Ha llevado a cabo una vida normal y no conoce a la población de
Irán. Cuando se produjo el movimiento Mujer, vida y libertad, su
mujer en alguna ocasión dijo: “Muerte a los mulás y a los de izquierda”. No es
una gente democrática. Por otro lado, los jóvenes ven las imágenes del otro
sha, de su padre, y creen que Irán era libre, porque era un país moderno, con
libertades parecidas a las de Europa. Sin embargo, no había libertad de
expresión, y había muchas leyes discriminatorias; también hacia las mujeres.
Muchas de las leyes islámicas que hay ahora son de aquella época; pero nadie
quiere hablar de esto. También había pobreza. Estados Unidos, por ejemplo, no
ha reconocido la autoridad de Pahlevi. Además, sus partidarios no hablan ni de
las ejecuciones ni de los presos políticos, solo hacen referencia al “rey”.
¿Cuál es la postura de esa generación que solo ha conocido el Gobierno
de los ayatolás?
Antes de la situación actual, los iraníes tenían acceso a internet y estaban al día. Quitando algunos que romantizan al sha, la mayoría quiere un Irán libre y democrático. Las librerías continúan abiertas y la gente continúa comprando y leyendo libros, intentando continuar con su vida.
[Fotos: Álvaro Minguito - fuente: www.elsaltodiario.com]


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