segunda-feira, 20 de abril de 2026

«El futuro no será necesariamente favorable para Israel»

Abogado y activista de derechos humanos, Raja Shehadeh (Ramala, Cisjordania, Palestina, 1951), fue cofundador en 1979 de Al-Haq, una de las primeras organizaciones de derechos humanos del mundo árabe. Su obra literaria combina memoria personal, análisis jurídico y crónica política para narrar la vida bajo ocupación y las transformaciones del territorio palestino desde la creación del Estado de Israel. En su reciente libro ‘¿Qué teme Israel de Palestina?’ (Alianza Editorial), revisa la historia del conflicto desde 1948 hasta hoy, hasta un presente que comenzó su última etapa en octubre de 2023, cuando Israel emprendió una operación bélica definida por Naciones Unidas como genocidio y limpieza étnica, y en la que ha matado a más de 70.000 personas y destruido buena parte de las infraestructuras de Gaza. En esta entrevista, por vídeollamada desde su ciudad natal, reflexiona sobre la deriva política israelí y sostiene, a pesar de todo lo vivido, que la paz sigue siendo posible.

Raja Shehadeh, abogado y activista de derechos humanos palestino

Escrito por Lucas Ferreira Hernández

Israel ha destruido las instituciones educativas y sanitarias de Gaza, además de sus infraestructuras de vivienda y transporte. Otro tanto está sucediendo en Cisjordania. ¿Qué futuro tienen los jóvenes palestinos de hoy?

La destrucción del sistema educativo y de las palancas de desarrollo de los palestinos es también contraproducente para Israel. Pero no debemos olvidar que hay muchos palestinos que viven fuera de Palestina, más incluso que dentro. Personas con capacidad, influencia y conocimiento que, en buena medida, son la imagen de Palestina en el mundo y que ayudarán a su reconstrucción cuando el momento lo permita, cuando Israel les deje entrar en Palestina.

En su reciente libro comenta que el odio a Palestina ha terminado por convertirse en una de las señas de identidad del Estado de Israel. ¿Cree que es posible desmontar este imaginario? ¿Se puede establecer un símil con lo que los alemanes o italianos hicieron tras el fin del nazismo y el fascismo?

La comparación no es apropiada, porque cuando los italianos y los alemanes miraron a su pasado, sus países no habían sido destruidos. Ya existían antes del nazismo y del fascismo. En el caso de Israel y Palestina, el caso es diferente, porque Israel siempre ha mantenido que Palestina no existe, un reconocimiento que no está dispuesto a conceder y asumir. Sin embargo, llegará el día en que los israelíes se den cuenta de que no pueden continuar permanentemente en guerra. 

¿Cómo cree que los palestinos, los habitantes de Gaza y Cisjordania, superarán todo lo perdido y sufrido? 

Es muy difícil responder a esta pregunta porque la guerra sigue vigente. En el caso de Israel, la población se ha unido y apoya mayoritariamente la guerra. Pero esta situación, ese sentimiento, puede cambiar en función de cómo evolucionen los acontecimientos y la respuesta mundial. En cuanto a los palestinos, su vivencia está siendo agotadora, a la continua violencia se unen las dificultades económicas. Por el momento, su objetivo es sobrevivir. 

Aunque el apoyo a la guerra es mayoritario entre los israelíes, también hay ciudadanos contrarios a la acción de su gobierno. ¿Quiénes son? ¿Dónde están?

Hay mucha censura sobre la guerra; cualquiera que se manifieste en su contra es señalado como traidor. La reacción es silenciosa, es difícil saber cuántos son y dónde están. Por mis amigos en el país, sé que algo se está moviendo, que han surgido iniciativas como Sabra, una publicación digital en hebreo que busca humanizar la imagen de los palestinos en Israel. Es una novedad respecto al pasado, quizás lleguen más en el futuro.  

Instituciones como Naciones Unidas o países como España dedican palabras y declaraciones de apoyo a Palestina. ¿Por qué no han sido suficientes para conseguir cambiar su situación? ¿Qué nos dice esto sobre el escenario global en términos de multilateralismo y derecho internacional?

Si miras a los gobiernos de muchos países, su relación con el derecho internacional y Palestina resulta distorsionada. Ningún gobierno, excepto España, ha presionado a Israel con sanciones o acciones que realmente tuvieran un impacto en Israel y los israelíes. Por otro lado, ahora hay un mayor conocimiento de lo que sucede y ha sucedido en Palestina desde 1948, ahora se publican cosas que antes no se decían.

El uso del antisemitismo ha ido tan lejos que ahora se puede volver en contra de Israel. En Estados Unidos ha llegado a un nivel ridículo, en India han prohibido una película (La voz de Hind) porque consideraban que dañaba la imagen de Israel. Aun así, la película ha sido vista. Hay una separación entre gobiernos y ciudadanos. La actuación de muchos gobiernos ha sido negativa, mientras que la gente se ha levantado y apoyado a Palestina, y esto es importante para el futuro. En el caso de Sudáfrica, la población mundial hizo más que muchos gobiernos en contra del apartheid, y se consiguió el cambio. Lo mismo podría suceder en Palestina. 

A pesar de las más de siete décadas desde la Nakba de 1948, desde que se creara el Estado de Israel y muchos palestinos se vieron obligados a abandonar sus hogares, Palestina sigue existiendo y reclamando su derecho a existir. ¿De dónde nace y cómo se mantiene esa fuerza y resiliencia?

El pueblo palestino ha permanecido en su tierra tanto como le ha sido posible en condiciones muy duras y difíciles. Ha optado por no desistir, no ha cedido a la presión para renunciar a sus derechos. Tanto los palestinos dentro de Palestina como los que viven fuera. Hay muchos palestinos que no han podido visitar su país en estos más de 70 años, y aunque no la conocen, la defienden y trabajan para conseguir su autodeterminación. Los palestinos no han desistido y es por eso por lo que no van a ser derrotados. 

La actualidad informativa está ahora centrada en la guerra que Israel y Estados Unidos mantienen contra Irán, preguntándose cómo afectará a la geopolítica y a la economía mundial. ¿Cómo viven este otro conflicto en Palestina?

La situación en Palestina es muy difícil, porque Israel ha estrangulado nuestra economía. Hay más de 100.000 trabajadores que han perdido los empleos que antes tenían en Israel. Los impuestos de los palestinos que Israel recaudaba y entregaba a la Autoridad Palestina están ahora retenidos. La producción agrícola ha sido restringida, la comunicación entre pueblos y ciudades también es mucho más difícil. Cada pueblo y ciudad es casi como una prisión. Hay más de 800 puestos de control y la violencia de los colonos ha aumentado. La guerra y la destrucción siguen en Gaza. Los palestinos no pueden ver más allá, porque están en la peor situación posible, están centrados en sobrevivir. 

Su trayectoria y producción literaria ayudan a conocer qué ha sucedido y sigue sucediendo en Palestina. A pesar del reconocimiento, parece no ser suficiente. ¿Qué más ha de hacerse?

Cuando era joven pensaba que publicar un libro supondría un hito, que cambiaría la mentalidad de la gente. Cuando publiqué The Third Way en 1982 creía que haría ver a la sociedad israelí lo que estaba pasando en los territorios ocupados. Durante muchos años seguí pensando que cada nuevo libro supondría un avance. Ahora miro atrás y veo que sí, que los libros pueden impulsar el cambio, pero ese cambio tarda en llegar. Aun así, creo que los libros son importantes por su efecto a largo plazo.

Ayer recibí un mensaje de un amigo desde Edimburgo, me contaba que mientras caminaba vio a un hombre con una bandera palestina y le preguntó por qué apoyaba a Palestina. Este le respondió que hace 25 años había leído un libro que cambió su mentalidad sobre Palestina. El efecto de los libros es lento, pero importante, ayudan a que los lectores entiendan a los palestinos, a que se pongan en su lugar. Es un impacto mayor que el de los medios de comunicación, especialmente los audiovisuales, cuyo alcance es muy momentáneo. Confío mucho en los libros y en su papel y potencial a largo plazo. 

Retrocedamos al 7 de octubre de 2023. ¿Cómo se sintió cuando supo del ataque de Hamás y del horror que causó? ¿Cómo le afectó la reacción de Israel?

Al oír la primera noticia sobre el ataque, valoré el hecho de que Hamás había roto el bloqueo de Israel. Era importante que Israel tomara conciencia de que las barreras y los muros no evitan ataques. Después, conocí la masacre, la muerte de más de mil personas y pensé que era un crimen. Son dos aspectos diferentes, romper la barrera y el crimen. Romper la barrera puede considerarse legítimo en el contexto de una ocupación, pero lo que sucedió después fue un crimen. Esto me lleva también a pensar en Israel después de lo que han hecho y hacen en Gaza. Lo mismo que están haciendo ahora en el sur del Líbano. Siempre he creído que es importante tener una vida en común con los israelíes. Pensé que, cuando vieran lo que han hecho, cambiarían. Pero no es así, dicen que quieren repetir lo mismo. Muestran desesperación en lugar de ganas de cambio. Es una situación muy angustiosa.

Usted tiene 75 años, ¿mantiene la esperanza? ¿Cómo mira al futuro?

He pasado por ocho guerras, y cada vez ha sido difícil, pero nunca tanto como ahora. La destrucción abarca a toda la región, Israel, Líbano, Irán, Cisjordania, Gaza… Es muy duro ver tanta destrucción. Pero creo que las guerras también pueden provocar cambios. El mundo ha visto que, sin resolver el problema palestino, sin reconocer la autodeterminación palestina, habrá más guerras. 

Israel intenta eliminar cualquier oposición a sus políticas y expandirse. Pero todo esto se basa en una ilusión, porque ya lo han intentado antes y han fallado. Israel también tiene problemas internos, hay contradicciones en su sociedad, incluyendo el crecimiento de sectores religiosos que no participan en el Ejército ni en la economía, lo que puede generarle graves problemas en el futuro. Su sociedad vive importantes tensiones internas, pero su gobierno no les presta atención, siguen pensando en la guerra como forma de supervivencia y expansión. Pero el futuro no será necesariamente favorable para Israel.


[Foto: Mariana Cook - fuente: www.elasombrario.publico.es]

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