quinta-feira, 27 de julho de 2017

Kedi (Gatos de Estambul)

La vida que te sonríe


Escrito por Enrique Colmena 

Para mi querida amiga Carmen Jiménez, que sería feliz en este paraíso gatuno.

Aunque suele haber bastantes películas en las que los perros tienen un papel preponderante, no es tan frecuente que ocurra lo mismo con los gatos, más allá de algunos casos como Los aristogatos, el famoso clásico disneyano. Por eso el caso de Kedi (Gatos de Estambul) es especialmente interesante, porque fija su foco en la especie felina, pero además en los mininos que, libremente, habitan las calles de Estambul, la gran urbe histórica turca, en una simbiosis con el ser humano que se demuestra enseguida como reconfortante.

Porque, según se nos cuenta en el filme, la presencia de los gatos callejeros en Estambul procede de la época gloriosa de Turquía, bajo la denominación de Imperio Otomano, cuando el país era una de las potencias más importantes de la región. En ese tiempo gatos y seres humanos convivían con naturalidad en las calles de la ciudad, y milagrosamente, cuando el país ha venido a menos y, sobre todo, cuando hemos confundido, en general, modernidad con acabar con todo lo ancestral y valioso, se ha mantenido ese nexo de unión entre la especie gatuna y la humana, de tal forma que ver gatos en su plenitud por las calles de Estambul es algo habitual, una parte más del paisaje.

Pero no se limitan los gatos, como saben los que los conocen, a formar parte del paisaje, sino que en Estambul, como en cualquier otro sitio, marcan su impronta. No son los gatos animales fácilmente domesticables, como sí lo son los perros, en general, y aquí se puede decir sin empacho que en Estambul conviven con el ser humano en igualdad, sin que exista una relación dominador/dominado. Son gatos callejeros, aunque después tengan amigos humanos que les suelen proveer de comida y cuidados, pero también los hay que se buscan la vida como siempre han hecho estos animales de natural elegantes, inteligentes, con un personalidad tan marcada, tan suyos.

Ceyda Torun es una directora turca, actualmente radicada en Estados Unidos. Allí trabaja como ayudante de dirección; con su colega Charlie Wuppermann, que se encarga de la dirección de fotografía junto a Alp Korfali, han montado la productora Termite Films, cuyo primer filme es este delicioso Kedi que nos muestra un total de siete gatos callejeros de Estambul y las circunstancias de su vida, a través de las imágenes que pacientemente la directora ha conseguido de ellos, tan independientes, y de las palabras de las personas que tienen relación con los gatos y se preocupan por su bienestar. Por ellos sabremos también lo que la presencia benéfica de estos plácidos, estoicos animales, de bellísimos ojos, ha supuesto en sus vidas, en algunos casos salvándosela, literalmente: de la locura, de la bancarrota, de la ignominia.

Amorosamente realizada, primorosamente montada, no cansa nunca, a pesar de la (teórica) monotonía de las imágenes gatunas. Sirve también el filme para radiografiar una sociedad, la turca de Estambul, abierta y generosa, y no solo con los gatos; en un momento dado, una de las personas que hablan para el documental dice, con toda la razón del mundo, que quien no es capaz de amar a los animales no es capaz de hacerlo con las personas: verdad verdadera, como decía aquel filósofo de escasas luces, pero finalmente tan lúcido, que protagonizaba Forrest Gump.

Delicioso siempre, corto en metraje pero sobrado en cuanto a lo que se esperaba de ella, el documental de Torun da pistas sobre la sensibilidad de esta cineasta, de la que aguardamos mucho. Aquí nos cuenta tan hermosamente la vida sencilla, elemental, de estos animales que están con la especie humana casi desde que nos bajamos de los árboles, y que seguramente seguirán aquí, para siempre, cuando nosotros nos extingamos, no tardando mucho. 

Uno de los anónimos, callados héroes que cuidan y alimentan a los mininos callejeros dice en un momento de la película que un gato que maúlla es la vida que te sonríe. Pues eso…


[Fuente: www.criticalia.com]




Nenhum comentário:

Postar um comentário