El aragonés constituye un patrimonio lingüístico y cultural en peligro,
como así lo califica la UNESCO a través de su Atlas de las lenguas del
mundo en peligro, siendo una de las lenguas de Europa occidental con una
situación más delicada (la más delicada en el estado español).
El Consejo de Europa exige su protección a través de la Carta Europea de
Lenguas Minoritarias o Regionales aprobada en 1992 y ratificada por el
Parlamento Español en 2001, y de los informes periódicos que ha venido
emitiendo desde entonces.
Sin embargo, durante todo este tiempo las instituciones públicas
implicadas (Estado Español, Comunidad Autónoma de Aragón, Diputaciones
Provinciales de Huesca y Zaragoza, ayuntamientos, etc.) no han llevado a
cabo un apoyo ni planificación lingüística adecuados para garantizar la
transmisión generacional y salvaguarda de este patrimonio. Así, la
presencia del aragonés en los centros de enseñanza es anecdótica, su uso
en la administración es prácticamente nulo, su presencia en los medios
de comunicación inexistente, y en general, su apoyo desde las
instituciones públicas, en las ocasiones en las que se da, es meramente
testimonial. Actualmente, la protección y las iniciativas de salvaguarda
y socialización del aragonés parten de la iniciativa privada y
voluntaria, útil pero no suficiente, y la discriminación que sufrimos
los hablantes de aragonés es constante.
En el discurso de Navidad de don Juan Carlos de Borbón, rey de España, el monarca ha expuesto que ”nos unen (…) las culturas que compartimos, la convivencia de nuestras lenguas, la aceptación del diferente”, así como ”la extraordinaria riqueza de un país diverso, de culturas y sensibilidades distintas”. En
el caso del aragonés, los hablantes de esta lengua respondemos que no
se da tal convivencia ni tal aceptación, sino más bien una
discriminación que está suponiendo la muerte lenta de nuestra lengua,
discriminación que viola puntos de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos (artículos 2, 29.c, 30), de la Declaración Universal de
los Derechos Lingüísticos y de la Constitución Española (artículo 3.3).
Prosigue el discurso exponiendo que ”La Corona promueve y alienta
ese modelo de nación. Cree en un país libre, justo y unido dentro de su
diversidad. Cree en esa España abierta en la que cabemos todos. Y cree
que esa España es la que entre todos debemos seguir construyendo“.
Ante tal mensaje, desde la Asociación Cultural O Trango exigimos que la Corona proceda al uso del aragonés
como medida para la socialización y protección de esta lengua y como
ejemplo de la voluntad antes expuesta por don Juan Carlos, jefe de
estado de todos los ciudadanos españoles, incluyendo los hablantes de
aragonés, y que asimismo interceda ante los poderes públicos correspondientes (estatales, autonómicos, provinciales, locales) para promover su dignificación y salvaguarda.
No actuar de tal manera supondría la hipocresía y el cinismo de don Juan Carlos y de la Casa Real en su discurso.
[Fuente: www.ellibrepensador.com]

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