Por Josep Oliver
Irán es uno de esos países de Medio Oriente del que apenas sabemos nada, excepto de las ocasionales boutades de su presidente Mahmud Ahmadineyad. Marjane Satrapi nos ofreció en ‘Persépolis‘, además de su propia experiencia, un pequeño fresco de la historia reciente de Irán, sobre todo centrada en la revolución islámica que llegó tras el derrocamiento del sha. Tras esta obra, parece que el mundo de la novela gráfica ha captado cierto interés por explicar historias de aquella región, como ya os contamos en ‘Una metamorfosis iraní‘, entre otras. Ahora llega la última obra de Nicolas Wild, ‘Así calló Zaratustra‘, editada por Dibbuks, y que también podría incluirse en esta categoría.
Irán es uno de esos países de Medio Oriente del que apenas sabemos nada, excepto de las ocasionales boutades de su presidente Mahmud Ahmadineyad. Marjane Satrapi nos ofreció en ‘Persépolis‘, además de su propia experiencia, un pequeño fresco de la historia reciente de Irán, sobre todo centrada en la revolución islámica que llegó tras el derrocamiento del sha. Tras esta obra, parece que el mundo de la novela gráfica ha captado cierto interés por explicar historias de aquella región, como ya os contamos en ‘Una metamorfosis iraní‘, entre otras. Ahora llega la última obra de Nicolas Wild, ‘Así calló Zaratustra‘, editada por Dibbuks, y que también podría incluirse en esta categoría.
Nicolas Wild ya había hablado de su paso por esa zona geográfica en algunas de sus anteriores obras, las dos entregas de ‘Kabul Disco‘, donde narra sus vivencias en Afganistán. En ‘Así calló Zaratustra’ se plantea una historia más compleja y, tomando como base la historia real de Kasra Vadarafi, nos habla de Cyrus Yazdani, que un representante clave de la cultura zoroástrica en Irán que es asesinado misteriosamente. Nicolas, como protagonista del propio cómic, viaja al corazón de lo que una vez fue Persia para a asistir a la inauguración del Centro Cultural Zoroástrico, la última volutad de Yazd.
El autor nos advierte que esta obra es “una obra de ficción basada en hechos reales“. Wild ha preferido cambiar nombres y situaciones para poder jugar mejor con unos hechos que el lector deberá juzgar qué realidad tienen. La estructura de la novela gráfica se presenta in media res, desde el juicio que se celebra para juzgar al asesino de Cyrus, para volver luego a la visita que hace el protagonista a Irán junto a las hijas del líder zoroástrico.
Nicolas hace una nueva aportación al retrato de Irán que teníamos de otros cómics como el de Satrapi o Neyestani, al incorporar otro factor que estos autores no tuvieron en cuenta: el zoroastrismo. Fue precisamente en Persia donde apareció esta religión, uno de los cultos monoteístas más antiguos, del que el cristianismo habría de recoger algunos elementos, y cuya influencia se ha dejado notar hasta el siglo XX en pensadores como Nietszche. El zoroastrismo es hoy una religión minoritaria (se calcula que hay unos 20.000 zoroástricos en Medio Oriente) y perseguida por el gobierno iraní. La novela gráfica da voz a esta minoría que ha sido aplastada por una revolución que no permite voces discordantes. Sin embargo, Cyrus representa aquí todo lo contrario: un Irán culto, abierto, dialogante y progresista, a caballo entre la modernidad y la tradición.
En los pequeños detalles de ‘Así calló Zaratustra‘ vemos que en muchas ocasiones, nos vemos obligados a forzar las simplificaciones que tenemos de otros lugares y otras culturas para entenderlos mejor, pero que la realidad es infinitamente más complicada. Lo prueban así detalles como las distintas variantes del persa que hablan los personajes, o el hecho de que los iraníes emigrados, aun viviendo en otros países, convivan en diferentes grupos, que representan otras tantas etnias, enemistadas desde hace siglos.
Nicolas Wild toca unos temas y escribe una historia muy seria: habla de la desaparición de una religión (Cyrus lo tiene claro desde el principio: el zoroastrismo está condenado a desaparecer), pero también de la intolerancia, las libertades individuales y el amor al lugar que te vio nacer. En medio de todo ello, es capaz de encontrar momentos humorísticos que descarguen un poco la tensión que se va acumulando. En la parte gráfica, creo que nos encontramos ante la mejor obra de Wild hasta el momento. Su estilo se ha ido puliendo desde sus inicios algo toscos en ‘Kabul Disco‘ (editado en nuestro país por Ponent Mon).
‘Así calló Zaratustra‘, con ese título tan
referencial y simbólico, es otra aproximación a la poliédrica situación
de un país tan rico como su historia, y que pone en la palestra un tema
poco tratado en general. Aunque no sea una obra maestra, resulta interesante y reivindicativa.'Así calló Zaratustra’
Nicolas Wild
Dibbuks, 2013.
224 págs. b/n – Rústica con solapas.
17 × 24 cm.
ISBN: 978-84-15850-04-5
Más información | Ficha en Dibbuks
En Papel en Blanco | ‘Una metamorfosis iraní’ o la kafkiana desventura de un periodista censurado
[Fuente: www.papelenblanco.com]


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