El Correo del Sol. Gustavo Duch. 15 de abril de 2013
Los dueños de Monsanto andan rabiosos por sus malos resultados:
- En Brasil, los gusanos del taladro ya son inmunes a la toxina que Monsanto incorporó a los maíces. Y como no les mata, les engorda.
- El veneno que inventaron para matar a todo aquello que viva menos a sus plantas transgénicas, ya no es eficaz y más de la mitad de las fincas de EEUU cultivadas con esas plantas están plagadas de malezas. Mejor dicho, sanas hierbas que aprendieron a reírse de la multinacional.
- Y a su pesar, la ciencia independiente muestra cánceres en ratas alimentadas con el maíz transmutado.
Ante las movilizaciones planetarias que exigen detener su
Ciencia-Maldición, Monsanto ha conseguido en EEUU una cláusula legal que
les permite ignorar las órdenes judiciales de suspensión de siembra de
cultivos transgénicos, sea por irregularidades en su aprobación, por
falta de evaluación de impactos ambientales o de salud o por cualquier
otra razón. Con el tubo de ensayo en una mano y la chequera en la otra, se sienten dioses por encima del bien y del mal.
¿Cómo puede creerse Monsanto que con leyes contra las leyes podrá
detener a los pueblos y a la propia Naturaleza? A lo mejor es cosa de
las mutaciones y les falta un gen: son in-genuos.
[Fuente: gustavoduch.wordpress.com]

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