- Perú homenajea a su Premio Nobel con la presentación de un busto en su honor en la Biblioteca Nacional
- Cebrián elogia el efecto del ´boom´ latinoamericano en los escritores españoles
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| El busto con la efigie de Mario Vargas Llosa. |
Mario Vargas Llosa sonrió al ver su busto en la entrada de la Biblioteca Nacional de
Perú y luego se dirigió al público reunido al aire libre en el otoño
benevolente de Lima. No quitó la mirada de la escultura color gris
arcilloso. “Ver representada la propia imagen tiene algo de inquietante,
parece como la profecía de una petrificación, espero que no inminente.
Estas cosas suelen ocurrir cuando las personas están muertas”, afirmó el
premio Nobel de Literatura 2010, antes de hacer un elogio de las
bibliotecas donde tanto tiempo ha pasado.
El homenaje fue organizado por las editoriales Santillana y Alfaguara
y la Biblioteca Nacional de Perú (BNP), como punto final de una serie
de homenajes que iniciaron en noviembre pasado, en conmemoración de los
50 años de la primera edición de la novela La ciudad y los perros. En el acto participaron el presidente ejecutivo del grupo PRISA, Juan Luis Cebrián; el ministro de Cultura de Perú, Luis Peirano, y el director de la BNP, Ramón Mujica.
“Creo que las bibliotecas son las instituciones que han estado más
cerca de mi vida y mi trabajo de escritor”, refirió Vargas Llosa. “Desde
la vieja biblioteca de la casona del Parque Universitario de San Marcos
[Lima], con telarañas y mucho polvo. De todas las ciudades donde he
vivido, que son muchas, recuerdo el tiempo que pasé en esos recintos.
Seguramente he vivido [allí] las aventuras más audaces, más temerarias y
más emotivas”.
El escritor recordó luego la biblioteca nacional de Madrid “a fines
de los años cincuenta, un enorme caserón helado —en invierno había que
ir con abrigo y guantes— donde leí muchas novelas de caballería”. Relató
que en la antigua biblioteca de París, “cerca de la plaza de la Bolsa,
había que ir muy temprano porque era pequeña. Los libros que uno leía se
entreveraban con los que leían los vecinos. Obligado por el poco
espacio me vi obligado a rozar codos y rodillas a una dama que descubrí
que era nada menos que Simone de Beauvoir”, confesó.
El Nobel, quien llegó acompañado de su esposa Patricia, su hijo
Álvaro, su primo el cineasta Luis Llosa, entre otros familiares,
calificó luego la antigua biblioteca de Londres —en el corazón del Museo
Británico— como la más bella que ha visto.
La escultura fue realizada por Alonso Núñez, artista y prestigioso
caricaturista político. “Está hecha de cuarzo cerámico y una resina que
se usa para cascos de barco”, explicó a este diario.
“El hecho de empezar a vivir en esta biblioteca me llena de alegría. A
pesar de parecer siempre tan serias y silenciosas, son unos verdaderos
vórtices donde uno sueña, imagina y vive —gracias a los libros— las más
extraordinarias experiencias, que las que puede vivir lejos de ellos en
la estricta realidad”, agregó Vargas Llosa.
Durante su intervención en el acto, Juan Luis Cebrián comentó su
antiguo vínculo con el escritor peruano-español, que surgió en 1964
cuando ocupó el puesto de redactor en una agencia de noticias en París
que Vargas Llosa dejó al abandonar el periodismo, porque acababa de ganar
un premio literario en España por la novela La ciudad y los perros.
“O sea que te puedes sentar en su silla”, le dijo el redactor jefe en
ese momento. “Desde entonces he tenido la ensoñación que se me haya
pegado algo de él”, acotó Cebrián. El presidente de EL PAÍS destacó
también la importancia del nacimiento del boom de la literatura latinoamericana en el contexto de transformaciones como Mayo del 68.
“El boom fue para los españoles un boom hispánico,
todos, quizá con la excepción de [Julio] Cortázar, los hemos considerados
que son escritores españoles, además de colombianos, peruanos,
argentinos, chilenos. Esta incorporación de Latinoamérica hecha a través
de la literatura tuvo una importancia formidable porque España vivía en
un gueto, por culpa del franquismo. Es muy poco conocido por las nuevas
generaciones que la censura nos había sumido en una depredación cultural
absoluta”, expresó el ejecutivo de PRISA.
El escritor nacido en Arequipa, Perú, y fundador del desaparecido
movimiento liberal Libertad, con el que candidateó a la presidencia en
1990, cumple 77 años este jueves 28. Por ello, dijo también que tomaba
este homenaje como un regalo de cumpleaños adelantado.
Entre los invitados al acto estuvieron el pintor peruano Fernando de
Szyszlo, el novelista Alonso Cueto, el poeta Marco Martos, el dramaturgo
Edgar Saba, y el ministro de Defensa peruano, Pedro Cateriano, amigo y
ex socio político de MVLL en el movimiento Libertad.
[Fuente: www.elpais.com]

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