sexta-feira, 1 de junho de 2012

La lengua incorpora los mil y un sentidos de la patria, en un ciclo de escritores contemporáneos

"La lengua cuenta una patria llena de opciones", sostuvo la escritora Gabriela Cabezón Cámara en el marco del ciclo de escritores y escritoras contemporáneos organizado por el Centro Cultural Caras y Caretas, donde fue invitada para desarrollar el tema "¿La patria es la lengua?", pregunta que busca generar un debate sobre literatura, nación e idiosincrasia.
A partir de un fragmento de "El Matadero", considerado el primer cuento realista del Río de la Plata, escrito por Esteban Echeverría entre 1838 y 1840, pero publicado en 1871, la escritora señaló el miércoles por la noche que con ese texto el autor logró, quizás por primera vez en nuestro territorio, "registrar el habla popular, construyendo una escena que preanuncia el naturalismo".
Gabriela Cabezón Cámara nació en Buenos Aires y estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires. Su primera novela, "La Virgen Cabeza" (2009), fue finalista del Memorial Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón, y su nouvelle "Le viste la cara a Dios" fue publicada por la editorial española Sigueleyendo en octubre de 2011.
Además, publicó relatos en diversas antologías y revistas, y acaba de reunir una antología titulada "Verso y reverso", con escritores argentinos emergentes para la editorial Nohayvergüenzaeditorial.
"Si la lengua puede ser considerada una patria, es confirmada la existencia de no sólo un universo común a una cantidad determinada de personas, sino de la fisura de ese universo", indicó la escritora, discípula de Alberto Laiseca.
En "El Matadero" se presentan las tensiones de clase, "no son sólo unitarios contra federales, son ricos contra pobres, letrados contra marginales, en una época en que a nadie se le hubiera ocurrido la convergencia de dos clases; por ejemplo, obreros y estudiantes, muchos años después, en el imaginario de las revoluciones".
"En el texto de Echeverría el lenguaje está manchado de sangre, barro y mierda. Me da la impresión de que toda patria es una mezcla de sectores de un territorio en un imaginario común, con una lucha interna", graficó Cabezón Cámara, también periodista.
Y destacó: "La lengua cuenta una patria llena de opciones. Hay muchos matices a considerar, por ejemplo, el castellano, que ahora se llama español, que volvió a estar vigente cuando todos los demás idiomas volvieron a ser legales después de la muerte de Franco". 
"Para nosotros primero fue una violación, luego una imposición y finalmente se tornó una herencia y una patria -explicó la escritora-. Si la lengua es una patria, podemos tomar a la literatura como su sede principal o, al menos, como su registro mas extenso".
La literatura como apropiación de lo otro: "toda la cultura del mundo transformada en algo nuestro y representada, mejor que nadie, por Borges", apuntó.
"Me gusta esa estética, si tenemos que juntar las palabras patria y lengua, podemos juntar muchas otras cosas: la cumbia y Homero, o Cervantes y el reggaetón -mencionó- , porque creo que la cultura del mundo le pertenece a todos pero también hay que hacerla nuestra, apropiársela". 
"La lengua más viva, dinámica y creativa es la que usa la gente llamada marginal, que seguramente es la mayor parte del mundo", indicó la autora.
Y terminó su reflexión explicando que "la pregunta de este ciclo me disparó una suerte de manifiesto: quiero una literatura que pueda juntar lo que está separado, que logre poner todo al mismo nivel".
Este ciclo, donde se plantean interrogantes acerca de las relaciones entre idiosincrasia, identidad nacional y creación literaria, tendrá lugar todos los miércoles hasta el 21 de noviembre próximo en Centro Cultural Caras y Caretas (Venezuela 330), y contará con la presencia de Guillermo Saccomanno, Mauricio Kartun y Pablo Ramos, entre otros escritores. 
Por Juan Rapacioli
[Fuente: www.telam.com.ar]

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