quinta-feira, 14 de junho de 2012

Darío Villanueva, secretario de la RAE: "El Diccionario no inventa, sino que certifica"


Las mal denominadas nuevas tecnologías están cambiando el mundo. Y no solo han logrado modificar nuestros hábitos de vida, sino que han logrado transformarla desde un punto de vista conceptual. Ya no entendemos el 'ser' sino como un ser social, con presencia digital y que busca su firma en buscadores para corroborar la reputación de su perfil virtual. Somos el yo físico y el yo de nuestras cuentas en Twitter, Facebook, Tuenti o Linkedin.

En definitiva, nuestro modo de comunicarnos ha cambiado y con él los usos lingüísticos asociados a nuestra actividad virtual.La eterna cuestión de la lengua como antecedente del pensamiento humano cobra hoy más importancia que nunca. Un idioma es tan rígido o puede resultar tan adaptable como sus hablantes sean capaces de asumir y los organismos de control lingüística de justificar o rechazar.

Aunque son varios los organismos de control y observación de los lenguajes especializados, el lenguaje tecnológico, que es un tipo de lenguaje científico, por su naturaleza y características especiales requiere una atención especial. Son muchos los neologismos acuñados en poco margen de tiempo de adaptación y otros tantos barbarismos, sobre todo anglosajones, que se anticipan a nuestro idioma y gracias o por culpa, precisamente, de la globalización que procuran los medios virtuales, exportan su terminología sin filtro previo debido a la inmediatez que exigen sus hablantes.

La RAE nos guía, pero somos los castellano parlantes quienes tenemos la palabra final. Ellos toman nota.


Por Verónica Mellado

[Foto: Elvira Megías - fuente: www.elnortedecastilla.es]

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