La Fundación Telefónica presenta el volumen con las conclusiones del proyecto de investigación Valor económico del español, en el que se muestran sus potenciales y sus debilidades
El
sábado pasado España tuvo que contar con el dinero ajeno (de los fondos
comunitarios) para recapitalizar el agujero de sus bancos y cajas de
ahorro. A esta operación algunos la denominan rescate. Otros no. Dicen
que es un préstamo. En cualquier caso es de lamentar que hayamos llegado
a una situación así, después de haber nadado en la abundancia tantos
años. La moral del país queda tocada igualmente. La verdad es que
tenemos pocos motivos para sacar pecho en los últimos tiempos. Nuestros
deportistas y poco más. También nuestra cultura y en particular nuestra
lengua, el español, hablada por casi 500 millones de habitantes de este
planeta (como primera y segunda lengua lo hablan 450 millones y se superan los 500 millones añadiendo los que lo han aprendido como lengua extranjera).
Ese dato tiene unas repercusiones económicas muy positivas. Son las que
ha intentado cuantificar el amplio estudio promovido por la Fundación
Telefónica bajo el título de Valor económico del español: una empresa multinacional.
El resultado de este proyecto, iniciado en 2006 y dirigido por los
economistas José Luis García Delgado, José Antonio Alonso y Juan Carlos
Jiménez, han sido diez monografías (publicadas por Ariel). Esta mañana,
en la remozada sede de la fundación en la Gran Vía madrileña, se ha
presentado la que cierra la serie, que recoge una serie de conclusiones
fundamentales tras el largo periplo investigador.
José Luis García Delgado ha advertido que el español ha
desplazado al francés y al alemán como segunda lengua en la enseñanza en
la mayor parte del continente europeo, y es la segunda lengua de
comunicación en el expansivo universo digital. Nada menos.
Además, en términos de Producto Interior Bruto (PIB) nuestra lengua
genera el 16% de valor económico de esta variable y del empleo en
España. Y el denominado 'factor ñ' de las industrias culturales supone
un 2'9% del PIB de la economía nacional.
"Lo único que no está en crisis es la lengua", ha advertido Víctor
García de la Concha, director del Instituto Cervantes. Para fundamentar
esa afirmación, ha recordado que tan sólo hace tres días inauguró junto a
los Príncipes de Asturias un nuevo centro en Cracovia y que las
autoridades polacas no dejaron de insistirle en que debía abrir otros
nuevos en más regiones de Polonia. García de la Concha ha revelado asimismo que tiene peticiones de Singapur, China, Japón y la India.
En el libro se recomienda a la institución que ahora comanda que "debe
ser el eje e instrumento fundamental" en la difusión del español y que
para la consecución de este fin es conveniente que "su dirección y su
capacidad operativa" sean garantizadas "por ley".
La Real Academia Española es otra de las puntas de lanza en la promoción
del español más allá de nuestras fronteras, sobre todo el orbe
hispanoamericano. Desde hace años, de hecho, viene trabajando codo con
codo con el resto de las academias americanas en la elaboración de los
códigos normativos que rigen el uso de nuestra lengua. Esa vocación
panhispánica ha conseguido reprimir una tendencia propia de idiomas
hablados en lugares distantes. José Manuel Blecua, director de la RAE,
ha reivindicado también la pujanza del español, que ha concretado con
algún dato curioso, como por ejemplo que en su clase de la
Universidad de Barcelona hay más chinos que españoles y que el
diccionario digital de la RAE recibe 1.600.0000 visitas al día.
Pero no es todo oro lo que reluce. Jaime Lamo Espinosa, presidente del
Real Instituto Elcano, ha señalado algunas de las amenazas que se
ciernen en el horizonte. El primero es el escaso potencial de
crecimiento demográfico de los países en los que se habla la lengua
cervantina. Salvo en México, que pasará de 100 millones de habitantes a
135 o 150 en los próximos años, los demás previsiblemente se mantendrán
en unas cifras estancadas o con incrementos de poca relevancia.
Además, ha alertado de que la fuerza del español en Estados Unidos puede
debilitarse paulatinamente. De hecho, ya hay estudios que alertan que
dos terceras partes de los inmigrantes de segunda o tercera generación
acaban olvidando el español y manejándose exclusivamente en inglés. "Estados Unidos no hay que olvidar que es un gran cementerio de las lenguas", ha afirmado. Y
es cierto, las oleadas de pueblos que han acabado asentándose en su
territorio históricamente han acabado por renunciar lenguas vernáculas
con el paso de los años. Con el español podría pasar lo mismo. Ahora es
la gran oportunidad de apuntalarlo allí, pero como no nos espabilemos
esa oportunidad volará.
Por Alberto OJEDA
[Fuente: www.elcultural.es]

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