Lección de francés
A dos terceras partes de los españoles no se les explica por qué España es lingüísticamente como es
El pasado lunes, un periódico madrileño publicó un reportaje sobre ciencias y letras. En la foto que hacía referencia a las ciencias, se veían dos alumnas con un microscopio. En la de las letras, una chica hacía un ejercicio de catalán en la pizarra; escribía los plurales de "la mare", "la bicicleta", "l'escola"... El pie de foto rezaba: "Prácticas de laboratorio en una clase de ciencias y lección de francés, en dos institutos españoles".
Un diario siempre es un producto imperfecto, fruto de las prisas y de la actualidad de última hora. Los periodistas intentan actualizar las informaciones hasta el último momento, aunque la rotativa esté a punto de arrancar, lo que conlleva desajustes. No cito este error como crítica al rotativo madrileño, dado que ningún diario está exento de equivocarse. La sabiduría popular es contundente: en todas partes cuecen habas.
Lo que hay en el pie de foto no es un error, es casi un manifiesto de la España monolingüe. Quien escribió "lección de francés" demostró dos cosas: que no sabía francés y que no sabía catalán. El primer desconocimiento se justifica por la generalización del inglés como primera lengua extranjera y por la pérdida de poder del francés -la lengua de la diplomacia, la llamaban- en todos los ámbitos. El segundo desconocimiento es la constatación de un error más grave que el de confundir dos lenguas. Es el gran error que ha cometido una concepción de entender España que se ha impuesto desde el centralismo: ignorar, despreciar las otras lenguas que se hablan en el Estado. A dos terceras partes de los españoles no se les ha explicado con objetividad por qué España es lingüísticamente como es y la riqueza que ello supone.
De hecho, el último capítulo del traductor de Google en la web de la Generalitat tiene mucha más enjundia de lo que parece. Si tomamos la secuencia "president Mas" y la traducimos literalmente al inglés, el apellido Mas nos tendría que haber dado farmhouse. Todo indica, sin embargo, que el traductor se fue al castellano y mantuvo Mas igual, y acto seguido, ignorando la necesidad de la tilde, pasó al inglés a partir de Más: More. El hecho de que Google hace pasar el catalán por el castellano antes de llegar al inglés lo constata que a la vicepresidenta no la rebautizara como Joan, sino como Juana en castellano (y aquí se detuvo). Si queremos traducir del castellano al portugués una palabra como autocar, nos da treinador (entrenador). ¿Por qué? Pues porque en este caso pasa por el inglés coach, que tanto significa autocar como entrenador.
Así también yo sé idiomas.
Por MAGÍ CAMPS
[Fuente: www.lavanguardia.com]
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