quinta-feira, 29 de março de 2012

Alemania atrae a la generación perdida de Portugal


Los países del sur de Europa afectados por la crisis han dado la espalda a una industria pujante. Sin embargo, sus trabajadores están siendo muy demandados en Alemania, con una escasez crónica de mano de obra cualificada. Los empleadores alemanes acaban de lanzar una campaña de contratación de enfermeras e ingenieros en Portugal, un país donde más de un tercio de los jóvenes se encuentra desempleado.



Helena Mourao es una afortunada por no haber perdido su trabajo hasta el pasado enero. Tras terminar la universidad, consiguió trabajar como enfermera dos años lo que, salvo en su país, la convierte en una empleada codiciada.

Nada menos que cuatro empleadores alemanes se mostraron deseosos de contratar enfermeras portuguesas. Ella eligió un grupo hospitalario llamado Klinikverbund Südwesten Sindelfingen, al sur de Alemania, y este le entregó un contrato de trabajo, en alemán y en portugués, para que lo firmara durante la entrevista. “Allí hay varios hospitales que me ofrecen más oportunidades”, explica Mourao, de 25 años.

Mourao ya ha firmado el contrato y se desplazará a Alemania en mayo. Su novio, ingeniero civil, permanece a su lado y sonríe valiente. También está buscando trabajo, preferiblemente en Alemania.

Mourao y otras más de 100 enfermeras se han desplazado a Oporto para asistir a la primera feria de empleo celebrada de forma conjunta entre agencias de empleo de Portugal y Alemania. Los jóvenes trabajadores portugueses son en la actualidad la exportación más preciada de este país víctima de la crisis.

Los empleadores alemanes se muestran entusiasmados. “Son personas con un gran gran nivel y una buena educación”, declara el gerente de enfermería Joachim Erhardt. Puesto que los recién llegados no hablan alemán, el grupo hospitalario de Sindelfingen les paga, además del viaje y el alojamiento durante 6 meses, un curso de alemán intensivo en Estútgart.

El actual auge económico que vive Alemania ha vaciado el mercado laboral de muchas regiones de la mayor economía europea. Las compañías internacionales y las pequeñas y medianas empresas se muestran desesperadas por contratar ingenieros, mientras que los servicios de enfermería de los hospitales también carecen de personal suficiente. Según Erhardt, el sector sanitario de este país que envejece necesitará 800.000 trabajadores cualificados más para 2020.

El Servicio Internacional de Colocación de la Agencia Federal de Empleo alemana se ha visto obligado a adaptarse a las nuevas circunstancias. Hace tan solo un año, la agencia se encontraba inmersa en la búsqueda de empleo a los alemanes que querían trabajar en el extranjero. Ahora, tres de esos equipos se están disolviendo debido a la falta de demanda, y el personal se está centrando en las ferias de empleo de Oporto, Nápoles y Barcelona, donde pueden conseguir mano de obra cualificada para empresas alemanas.

Búsqueda desesperada de solicitantes de empleo

Las condiciones del mercado laboral no sólo han mejorado en estados como Baden-Wurtemberg o Baviera, que tradicionalmente han tenido unas bajas tasas de desempleo. Por ejemplo, en la menos próspera región de Westfalia también escasean los solicitantes cualificados. “La respuesta a nuestra última oferta de empleo ha sido casi nula”, explica Myra Mani, que dirige un ambulatorio en la ciudad de Lüdenscheid, al oeste de Alemania. "Como mucho, la agencia local de empleo nos envía a unas cuantas personas, y en la primera entrevista dejan claro que realmente no quieren trabajar", responde.

La búsqueda de personal cualificado se ha convertido en la tarea central de los propietarios de negocios como Mani. Su propio padre emigró a Westfalia desde India hace 37 años, y ahora el negocio familiar trae la mano de obra cualificada desde Portugal. Los europeos necesitan cualificaciones y conocimientos de idiomas pero no tienen problemas a la hora de conseguir permisos de trabajo.

Mani, que tiene un grado en administración de empresas, viajó a Portugal por primera vez el año pasado pero no encontró a gente particularmente interesada en aceptar su oferta de trasladarse a Alemania. “Alemania y Merkel no estaban particularmente bien considerados”, afirma.

Pero cuanto más empeora la crisis en Portugal, más populares se hacen Alemania y la canciller. Portugal vivió por encima de sus posibilidades durante años y acabó necesitando un rescate de 78.000 millones de euros por parte del Fondo Monetario Internacional y la UE. Uno de cada tres portugueses menores de 25 años se encuentra desempleado. Mientras el sindicato de trabajadores del sector público alemán exige un aumento salarial del 6,5%, las enfermeras de los hospitales públicos de Portugal han visto recortadas sus bonificaciones anuales sin ningún tipo de compensación.

“Aquí la falta de perspectivas es extrema”, declara Gesine Silzer, directora de recursos humanos de Klinikverbund Südwest, del grupo hospitalario de Sindelfinden, durante una visita a Portugal. Muchas tiendas del centro de Oporto están cubiertas de cartones, en los muros de los edificios en ruinas hay carteles que anuncian la próxima huelga general y muchos edificios están en venta.

Silzer cuenta el caso de un enfermero cualificado que se ganaba la vida con trabajos esporádicos como vendedor de zapatos. Ella les consiguió contratos a él y a otros 29 pero con cierto sentimiento de culpa ¿Podrá recuperarse el país si se marchan sus jóvenes mejor preparados?

Tradición de emigración

Los políticos en Lisboa toman una actitud pragmática, animando abiertamente a los jóvenes del país a probar suerte en el extranjero. Portugal posee una fuerte tradición de emigrantes. Según una estadística del Banco Mundial, en 2010 el 20% de los portugueses vivía en el extranjero. Desde el siglo XV, cuando Vasco de Gama circunnavegó el globo, los portugueses encuentran placer en descubrir nuevos lugares, dejando atrás la tierra de la melancólica música del fado y empezando de nuevo en cualquier sitio. “Pioneros de la globalización” es el título de un libro sobre los portugueses.

Antiguas colonias como Brasil, Mozambique y Angola todavía se encuentran entre los principales destinos de los emigrantes portugueses, pero últimamente el pequeño pueblo de Schwabisch Hall, al sur de Alemania, se ha convertido en el foco de los sueños portugueses por una vida mejor.

“Hay una ciudad en el sur de Alemania que tiene disponibles 3.000 nuevos empleos y en la que el salario medio es de 2.700 euros”, escribía una periodista portuguesa que se desplazó a Schwabisch Hall, junto con otros periodistas griegos, españoles e italianos, invitados por su alcalde. "Los ingenieros pueden ganar entre 6.000 y 8.000 euros al mes y los colegios son gratis", informaba.

A muchos en Portugal, esto les debe parecer la descripción del paraíso. Poco después de publicarse el artículo en Diário Económico, la agencia de empleo de Schwabisch Hall, el alcalde y los empleadores locales fueron inundados con 14.000 solicitudes de Portugal. Algunos solicitantes ni siquiera esperaron a ser llamados para una entrevista, sencillamente emprendieron el viaje de 2.000 kilómetros por Europa para aprovechar la supuesta oportunidad única.

“Fue una irresponsabilidad despertar tales aspiraciones”, declara Clemens Miola, y añade que todo fue más un truco de marketing por parte de la ciudad que una oferta concreta. Miola es uno de los directores de Evangelische Heimstiftung, el mayor proveedor de asistencia social para mayores en Baden-Wurtemberg con 73 residencias de ancianos. Esta organización también está buscando trabajadores cualificados en Portugal. En la feria de empleo de Oporto, Miola ha tenido que enfrentarse con enfermeras que querían salarios al menos tan altos como la media de Schwabisch Hall.

En la actualidad Evangelische Heimstiftung está formando a 570 personas en Alemania, y aun así no cubre sus necesidades de personal. “Necesitamos ajustarnos a los cambios demográficos”, dice Miola. Deposita su confianza en personas de Portugal y España, cuyos sistemas de valores cristianos deberían ayudarles a integrarse rápidamente en esta organización protestante. Tras un curso de alemán de seis meses pagado por Heimstiftung, recibirán los mismos salarios que sus colegas alemanes. Después, según lo estipulado en el contrato, trabajarán para la organización durante 30 meses, o “con un poco de suerte, más”, añade Miola.

Los expertos dudan sobre la vuelta a casa de los emigrantes

César Ferreira, director de la agencia de empleo de Región Norte, tiene 2.000 enfermeras y varios miles de ingenieros para ofrecer. “Es como una ola”, explica, encogiéndose de hombros, el rubio intelectual portugués que gasta unas gafas sin montura. Cree que algún día esos mismos trabajadores volverán a Portugal trayendo una amplia experiencia internacional.

Muchos expertos tienen dudas al respecto. Esta vez no son agricultores con escasa formación que se establecen en Europa occidental, como sucedió en la década de los 60. Ahora, compañías como Continental, Bosch o Volkswagen se dirigen específicamente a ingenieros portugueses con la esperanza de llevárselos a Alemania.

Los centros de contratación también ponen su objetivo en otros países europeos afectados por la crisis económica. El desempleo entre licenciados universitarios también es extremadamente alto en España. Según una encuesta reciente de la Comisión Europea, siete de cada diez jóvenes españoles desea mudarse al extranjero. “Una pérdida de talento sin precedentes”, lamenta la ministra española de Trabajo Fátima Báñez.

Empresas como BMW o el proveedor de piezas de automóvil Ferchau también participan en ferias de empleo en España. La organización de desarrollo empresarial de Baden-Wurtemberg, con la colaboración de la Agencia Federal de Empleo, dio contrato en Estútgart a 100 ingenieros españoles. Treinta y seis empresas alemanas, todas desesperadas por encontrar empleados con buena formación, participaron en la campaña.

La demanda de cursos de alemán ha aumentado considerablemente en todo el sur de Europa. La falta de conocimientos de alemán sigue siendo el mayor obstáculo para la contratación. A las enfermeras y a aquellos que practiquen cuidados a mayores se les exige al menos un nivel B2 (intermedio alto) en alemán, según el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas, si quieren trabajar en su propio sector y no simplemente como asistentes.

Dos hospitales de Frankfurt están pagando a 8 jóvenes enfermeras portuguesas un curso de idiomas de 6 meses en el Instituto Goethe de Oporto. Hace dos semanas, las 8 tomaron la espontánea decisión de volar a Frankfurt, corriendo con los gastos,  para conocer a sus futuros colegas y echar un vistazo a sus habitaciones en la residencia de enfermeras. “Estamos enamoradas de Frankfurt”, dice Barbara Sousa, 23. Los hospitales esperan que el entusiasmo les dure lo máximo posible.

La competencia por estos nuevos puestos es fuerte. Elsa Lagoaceiro, una joven con una leonina melena morena, también recibió un contrato de un empleador alemán en la feria de empleo de Oporto, pero advierte dubitativa: “necesito hablar primero con mi familia”.

Alemania es sin duda “un país estable y fascinante”, dice Lagoaceiro, pero ella estudió en una universidad española y se encuentra haciendo un curso de francés, así que tiene varias opciones. Además, tiene varias amigas que trabajan en una clínica privada en Francia.

En realidad, el único país que no le ofrece ninguna oportunidad laboral a esta joven es Portugal.

Traducción del artículo publicado el 28 de marzo de 2012 en Spiegel.

[Fuente: traduccionlenguadeeuropa.blogspot.com]


1 comentário:

  1. Isac, muito interessante o artigo sobre a falta de mão-de-obra na Alemanha. Este é um problema crônico por lá. Após a 2ª Guerra Mundial, a Alemanha abriu as portas para trabalhadores estrangeiros, os assim chamados "Gastarbeiter", que deveriam ficar na Alemanha durante um certo tempo e depois retornar aos seus países de origem. A grande maioria acabou ficando por lá, tanto que hoje há cidades como Stuttgart e Berlim que apresentam uma grande concentração de estrangeiros, sobretudo de turcos. Abraços, Christiane

    ResponderEliminar