Contra todos los
pronósticos, Luis Inacio Da Silva se impuso en la segunda vuelta con un 51,79%,
contra el candidato de la derecha Flavio Bolsonaro que sumó un 48,21%. La diferencia de cuatro
millones y medio de votos, muchos de los cuales se sumaron en las últimos días,
permitieron al Frente electoral liderado por el PT conseguir un triunfo
histórico que habilita un cuarto mandato de Lula. El apoyo y la movilización de
los jóvenes fue decisiva en los tramos finales de la campaña.
El candidato opositor, Bolsonaro no ha reconocido la derrota, alegando que la extensión del horario de votación de dos horas fue ilegal, pero ya el Tribunal Electoral se ha expedido reconociendo la victoria oficialista. Por ahora, las únicas irregularidades evidentes fueron cometidas por el bolsonarismo, que trató de paralizar el transporte en zonas de fuerte apoyo al lulismo. En la capital de Bahía, fue denunciado el secretario de Movilidad de Salvador, capital del estado, por reducir el transporte al 50%. Esta tramoya electoral se repitió en otros estados. La estratagema de impedir que las personas concurran a votar fue la misma que utilizó la derecha en ocasión de las elecciones de la Asamblea Constituyente en Venezuela en el año 2017.
El triunfo de Lula significa una derrota inesperada de la derecha y tiene un gran valor simbólico, porque Brasil es el país más poblado y la primera potencia económica de Nuestramérica. Este resultado electoral, que sumó diez millones de votantes que apoyaron a Lula, ha detenido la seguidilla de triunfos de la ultraderecha en Colombia, Perú, Bolivia, Chile y Ecuador. Significa un tropiezo para que se cumpla el sueño dorado de las élites estadounidenses de controlar absolutamente lo que consideran “su patio trasero”.
En las últimas semanas, en cientos de manifestaciones reunidas en todo el territorio nacional pudieron visualizarse una muy importante cantidad de jóvenes que rescataban la tradición histórica de movilizarse en momentos decisivos del país.
El frente organizado por el PT no es una agrupación de izquierda, como suele ser calificada por la derecha, sino más bien tienen un perfil nacionalista. Promovido por un partido con origen obrero como es el PT, y con el voto de pequeñas agrupaciones con un perfil de izquierda más definido, suma a sectores de la burguesía industrial de San Pablo, cuyo máximo representante es el vicepresidente Gerardo Alckim, que fue el candidato de la derecha derrotado por Lula en 2006. También cuenta con apoyos dentro de las Fuerzas Armadas y el Poder Judicial. La burguesía industrial brasileña siempre ha tenido un proyecto propio con respecto a su país y Nuestramérica, que choca con los intereses avasalladores del trumpismo que quiere reducir al país a un exportador de materias primas.
Lo mismo sucede en las Fuerzas Armadas. Allí se ha desarrollado históricamente un pensamiento que percibe a Brasil como la gran potencia de la región. Algo así como un subimperialismo, con fuerte influencia militar, ideológica y económica en sus países linderos (Paraguay, Argentina, Uruguay, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela y Guyana). Los planes estadounidenses de reducir al país a un vasallo, interviniendo incluso en decisiones judiciales o de política nacional, causan malestar en los altos mandos militares brasileños, que además, consideran impropio que un capitán, como fue Jair Bolsonaro, de órdenes a oficiales superiores.
El último gobierno de Lula, fue el menos reformista de sus mandatos. Es indudable que ha seguido sacando a muchas familias brasileñas de la pobreza extrema, pero el crecimiento de Brasil de los últimos años no se ha repartido beneficiando a los trabajadores formales. La concentración de la riqueza y las grandes desigualdades que han caracterizado históricamente a Brasil se han mantenido sin grandes cambios.
Más por desesperación que por convicción, el PT afrontó esta última vuelta apelando a la movilización popular, y encontró un eco muy importante en la juventud que no quiso hipotecar su futuro y salió a votar masivamente. Las nuevas tecnologías de comunicación que habían sido decisivas en el triunfo de la derecha en primera vuelta y que manejan mayoritariamente los jóvenes, esta vez también fueron utilizadas por el PT. El canal de whatsapp “Ejercito de Lula”, llegó a reunir a 11 millones de seguidores.
El triunfo de Lula significa un fuerte dolor de cabeza para Milei, que se pasó las últimas semanas insultando al Presidente del país que es el principal socio comercial de Argentina.
Milei llamó a Lula: “ladrón”, “mentiroso”, “zurdo empobrecedor”, “basura socialista”, “dictador comunista” y provocó que la cancillería brasileña llamara “a consultas” a su embajador. Apostó en forma irresponsable a un triunfo seguro de Bolsonaro, y se metió en la campaña electoral del país vecino, cuyas autoridades reelectas le pasarán la factura, no solo al presidente sino también a empresarios locales que habitualmente hacen negocios con Brasil.
El “efecto Milei”, parece cada vez más perjudicial para sus socios electorales del continente. No faltaron en Brasil quienes disgustados con el gobierno de Lula no fueron a votar, o votaron en contra del oficialismo en la primera vuelta. Pero cuando lo escucharon a Milei cambiaron el voto. El presidente argentino propone un imaginario que espanta. Aun por cuestiones de orgullo nacional, personajes como el presidente argentino son piantavotos.
Al igual que Bolsonaro, Milei no ha reconocido hasta el momento el triunfo de Lula. Queda en soledad frente a los otros presidentes de Nuestramérica (la mayoría de derecha) que sí, han reconocido los resultados. Al hiperkinético tuitero se le paralizaron los dedos.
El gobierno
de Estados Unidos, que intervino activamente en estas elecciones, apoyando a
Bolsonaro, acuso de supuestas irregularidades al acto electoral en Brasil.
Sostuvo que se aplicó el Manual de Joe Biden (expresidente demócrata) para
ganar las elecciones. Trump fue otro de los grandes derrotados por los
resultados de Brasil y acumula puntos en contra, para la elección legislativa
de medio término, que se realizara el próximo mes en Estados Unidos.
[Imagen de Portada: BBC - fuente: www.huelladelsur.ar]

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