El alcalde Zohran Mamdani acusó a Benjamin Netanyahu de genocidio, dijo que no es bienvenido en la ciudad de Nueva York y pidió su arresto. Hace dos años, eso habría sido inimaginable. De ahora en más, debería ser una prueba de fuego.
Escrito por Ben BurgisTraducción: Pedro
Perucca
En un video
publicado hace algunos días, el alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran
Mamdani, se sienta detrás de su escritorio y mira directamente a la cámara.
Comienza con una declaración contundente: «Benjamin Netanyahu es un criminal de
guerra, el arquitecto de un genocidio horroroso contra el pueblo palestino».
A medida que
avanza, detalla con sobriedad los horrores que el primer ministro Netanyahu ha
infligido a la población civil de Gaza desde 2023. Los más de 73.000 muertos
confirmados. Las decenas de miles de niños mutilados, cuyos miembros a menudo
debieron ser amputados sin anestesia debido a la destrucción sistemática por
parte de Israel de la infraestructura médica de Gaza. La hambruna. Los
asesinatos de periodistas y trabajadores humanitarios. El «ataque deliberado
contra hospitales neonatales y centros de atención de maternidad», con el
objetivo de «negarles a los recién nacidos incluso la posibilidad de vivir».
No sorprende que
la Corte Penal Internacional (CPI) haya emitido una orden de arresto contra el
primer ministro. Cuando Mamdani era candidato a alcalde, sostuvo que la próxima
vez que Netanyahu viniera a Nueva York, el Departamento de Policía de Nueva
York (NYPD) debería esposarlo. Muchos argumentaron que esto excedería la
autoridad de Nueva York o de cualquier otro municipio, especialmente dado que,
aunque una gran mayoría de los países del mundo reconoce la autoridad de la
CPI, Estados Unidos no lo hace. En el nuevo video, admite esto a regañadientes,
al decir:
Mi administración
ha revisado todas las vías disponibles bajo la legislación aplicable para
determinar si la ciudad de Nueva York podría ejecutar la orden de arresto de la
Corte Penal Internacional en caso de que Benjamin Netanyahu viniera aquí. Está
claro que no contamos con la autoridad legal independiente para hacer cumplir
esta orden. El gobierno federal, sin embargo, sí la tiene, y le pido que se
sume a la CPI y ejecute esta orden. Y quiero ser igualmente claro: Benjamin
Netanyahu no es bienvenido en la ciudad de Nueva York.
El video fue un
terremoto político. Ha recibido decenas de millones de visualizaciones en las
distintas plataformas de redes sociales. Los defensores de Israel se mostraron,
previsiblemente, furiosos.
Los argumentos
extraños y perezosos de los defensores de Netanyahu
El Centro Simon
Wiesenthal emitió un comunicado en el que afirmó que «el alcalde Mamdani no
expresó simplemente una opinión política personal», sino que «utilizó la
autoridad, el simbolismo y la credibilidad del cargo de alcalde para emitir lo
que equivalió a un discurso público oficial en el que declaró que el líder
democráticamente electo del único Estado judío del mundo es un “criminal de
guerra” que “no es bienvenido en la ciudad de Nueva York”». Esto, señalaron,
fue un «uso profundamente indebido del cargo que todos los neoyorquinos le
confiaron [a Mamdani]».
Por qué el hecho
de que Israel sea el «único» Estado judío se supone relevante es un misterio.
(¿Acaso las condenas al presidente sudafricano P. W. Botha en la década de 1980
eran objetables porque Sudáfrica era el único país dominado por el grupo étnico
afrikáner?) Y la afirmación de que las elecciones israelíes son «democráticas»
resulta risible. Desde 1967, Israel no solo ha controlado Cisjordania, sino que
ha construido allí numerosas ciudades pobladas por sus propios ciudadanos, y
trata a esos colonos como si «vivieran en Israel» y no «en el extranjero» a
todos los efectos legales. Pero a los millones de residentes palestinos que
viven allí nunca se les ha otorgado la ciudadanía israelí, ya que hacerlo
implicaría que hubiera «demasiados» ciudadanos de la etnia equivocada. Eso,
sencillamente, no es una democracia.
Sin embargo, y
más importante aún, no hace falta oponerse ideológicamente al sionismo, ni
tener una opinión particular sobre la geopolítica de Israel/Palestina, para
coincidir con el llamado de Zohran a que el gobierno federal se sume a la CPI y
haga cumplir la orden contra Netanyahu. Simplemente hay que creer que el
derecho internacional debe aplicarse por igual a todas las naciones del planeta.
Las afirmaciones
generalizadas de que los neoyorquinos judíos (una gran cantidad de los cuales
votó por Mamdani y estuvo de acuerdo con cada palabra del video) se ven de
algún modo «en peligro» por su llamado a arrestar a un líder genocida sencillamente
no resisten el menor análisis. El problema con Netanyahu no es que sea judío,
del mismo modo en que la razón por la que la CPI emitió una orden de arresto
contra Vladimir Putin no es que Putin sea miembro de la Iglesia Ortodoxa Rusa.
Más bien, la convicción del alcalde Mamdani, de la CPI y de las múltiples
investigaciones de las Naciones Unidas que han determinado que Netanyahu
cometió genocidio en Gaza es que las leyes se aplican por igual a todos, y que
ningún cargo político en ningún Estado debería proteger a los criminales de
guerra de la posibilidad de ser llevados ante la Justicia.
Han pasado casi
tres años desde el comienzo de la campaña de Netanyahu para eliminar
sistemáticamente cualquier posibilidad de que se reanude una vida palestina
normal en Gaza. En ese tiempo, se estima que el 90 por ciento de la población
civil fue desplazada de sus hogares por el ejército israelí. Pocos meses
después de que comenzara la operación, la presentación legal de Sudáfrica ante
la CPI incluyó doce páginas de citas de funcionarios israelíes que expresaban
intención genocida. Sobre el terreno, constituye uno de los genocidios mejor
documentados de la historia de la humanidad. Cualquier persona en el mundo con
acceso a las redes sociales pudo ver un flujo continuo de fotos y videos de
hombres, mujeres, niños y bebés asesinados y mutilados; de destrucción masiva
descargada sobre objetivos civiles; y de crímenes de guerra cometidos cara a
cara por soldados israelíes. Algunos de esos soldados, aparentemente del todo indiferentes
a la reacción del mundo, se filmaron a sí mismos posando con la ropa interior
de mujeres palestinas que habían sido asesinadas o habían huido para salvar sus
vidas, o jugando con los juguetes de niños muertos o mutilados. Y durante todo
este tiempo, como señaló el alcalde en su alocución, «nosotros, como
estadounidenses», seguimos «pagando por las bombas que hacen la matanza».
Después de tres
años de firme apoyo estadounidense al genocidio, la reacción de la abrumadora
mayoría de las personas que dejaron comentarios en el video de Mamdani pareció
ser un alivio conmocionado ante el hecho de que un funcionario electo de tanta
relevancia estuviera dispuesto a plantear el caso con tanta claridad y
contundencia. Si bien los críticos del alcalde puedan burlarse diciendo que los
abogados de la ciudad no avalarían que él mismo le ordenara al Departamento de
Policía llevar a cabo el arresto («¡miren, prometió de más!»), es más probable
que la reacción de la gente común ante la revelación de que alguien que mutiló
a decenas de miles de niños puede pavonearse por Nueva York sin temor a ser
arrestado sea de conmoción y repulsión.
Como subrayó
Mamdani, el gobierno federal sí tiene la facultad de llevar a Netanyahu ante la
Justicia si el primer ministro pisa suelo estadounidense. Donald Trump, por
supuesto, no tiene ningún interés en ejercer esa facultad. Pero a todo
demócrata que se postule a la presidencia en 2028 se le debería preguntar si
tiene previsto atender el llamado del alcalde para hacer cumplir el derecho
internacional.
La cuestión de
fondo
Buena parte de
los comentarios de los analistas mediáticos se centró en loas consecuencias
políticas del video. ¿Sumará puntos el alcalde ante los votantes por plantear
el caso con tanta contundencia, o los perderá por no poder ordenar él mismo el
arresto, como esperaba inicialmente? ¿Cómo cambiará esto la relación del
municipio con la Casa Blanca? ¿Distrae todo esto de otros aspectos de la agenda
de Mamdani?
Sin embargo, para
quien le importen los derechos humanos y el derecho internacional, todo esto es
apenas secundario. Durante décadas, cada nuevo alcalde de Nueva York visitaba
Israel para demostrar su gran amor por ese país. (Hasta donde puedo ver,
prácticamente ninguna de las personas que hoy se quejan de que Mamdani opine
sobre Israel/Palestina en lugar de limitarse a los asuntos locales se quejó
jamás de esta práctica.) Incluso el bastante progresista Bill de Blasio hizo la
peregrinación. Al predecesor inmediato de Mamdani, el alcalde Eric Adams, le
gustaba hablar del «vínculo irrompible» entre su ciudad y el Estado étnico de
Medio Oriente. Hace dos años, la idea de que un alcalde de Nueva York se
sentara detrás de su escritorio y afirmara sin rodeos que el líder de Israel es
un criminal de guerra que debería estar tras las rejas habría sido del todo
impensable.
Es evidente que el mundo ha cambiado. Ya era hora.
[Foto: Oficina del Alcalde de Nueva York /
YouTube - fuente: www. jacobinlat.com]

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