Obra multipremiada: mejor ópera prima en el Festival de Berlín 2025; en el Festival de Cine Europeo de Sevilla tres premios: mejor película, mejor actriz principal y mejor guion.
Escrito por Maria Rosa López Llebot
Charlotte Devillers y Arnaud
Dufeys firman el guion y codirigen Yo te creo (2025)
producción belga, rodada en francés, que llega el viernes 27 de marzo a la
cartelera española. Ella tras una trayectoria como enfermera y educadora
social, él con una carrera más clásica en cine y
televisión.
78 minutos de intenso metraje para explicar la historia de una familia rota, también para encontrar una manera de recomponer esa familia a través de la palabra, de la verdad y del reconocimiento público de esa verdad: Alice Piron (Myriem Akeddiou), junto a sus hijos Étienne (Ulysse Goffin) y Lila (Adèle Pinkaers), acude a un juzgado de familia de Bruselas para impedir que el padre de estos (Laurent Capelluto) recupere la custodia del pequeño Étienne. Las secuelas físicas que sufre el niño dan escalofríos y los abusos que lo provocaron también. Con todo, el padre, el presunto causante de todo, parece sorprendido por las acusaciones, que niega categóricamente. Una cosa deja clara el film: el recorrido judicial de los abusos a menores resulta doloroso, tanto o más que los hechos desencadenantes.
El peso interpretativo recae sobre Myriem
Akeddiou, madre que de tanto cargar sobre las espaldas está al límite
El grueso del film es una vista en un juzgado de
familia, con una pequeña introducción y tres escenas finales a modo de
catarsis. En tanto que el grueso del metraje es la vista judicial, unos y otros
toman la palabra, se explican, se contradicen, sufren, fingen, reaccionan a la
mentira… Todo con un juego interesante de primeros planos y fueras de plano. En
un tribunal de justicia, todo está en duda, todo debe confrontarse. Quién
miente como un bellaco también tiene derecho a ser escuchado. Pero defender lo
obvio resulta agotador y escuchar mentiras es desesperante.
El peso interpretativo recae sobre Myriem
Akeddiou, madre que de tanto cargar sobre las espaldas está al límite. Hemos
tenido la oportunidad de verla en papeles secundarios con los hermanos
Dardenne: Le Jeune Ahmed (2019) y Deux jours, une nuit (2014),
aunque en Yo te creo interpreta un papel más que principal:
intenso, de primerísimos planos, lágrimas en goterones, flequillo en rebeldía y
poros de la piel abiertos de par en par. La actuación de Myriem Akeddiou
empieza en el Himalaya y sigue en el K2 durante buena parte del metraje.
Una particularidad del film es que los tres
abogados que intervienen en la vista son abogados de profesión: Marion
de Nanteuil, la abogada del padre, es la letrada Roland; Alisa Laub,
la abogada de la madre, es la letrada Alaoui, y Mounir Bennaoum, abogado de los
niños, es el letrado Comuzzo. No se interpretan a sí mismos, pero
sí que utilizaron sus propios instrumentos de presentación procesal. La juez,
sin embargo, es interpretada por la actriz Natali Broods.
Un acierto del film es el edificio que acoge el
juzgado de familia, una edificación moderna con espacios diáfanos. La sala
donde se celebra la vista es un despacho reducido con paredes blancas y grandes
ventanales que proporcionan una luz que satura la imagen. Nada de paredes
forradas con maderas ennegrecidas y olor a rancio. De alguna manera, el juzgado
es como un templo de la verdad.
El título original francés es On vous
croit. En el circuito anglosajón ha pasado a We believe you, un
título más cercano al original. Con la traducción al español perdemos el
sentido original: quien cree o deja de creer es la sociedad representada por
una figura concreta, un personaje del film que pronuncia justamente esa frase.
Pero ¿quién necesita ser creído? Sin duda más de uno de los personajes.
Obra multipremiada: mejor ópera prima en el
Festival de Berlín 2025; en el Festival de Cine Europeo de Sevilla tres
premios: mejor película,
mejor actriz principal y mejor guion; también gran ganadora en los premios de
la academia belga (los René) conocho galardones, allí también reconocimiento
para la interpretación de Laurent Capelluto, quien sin duda tiene una papeleta
complicada en el papel de villano.
Los directores explican que quisieron imprimir
una tensión casi de thriller, desde el principio. Sin duda, al principio del
film el espectador se mueve en la interpretación de indicios, posteriormente,
una vez metidos en la vista del juzgado de familia, el espectador pasa del
esclarecimiento de la verdad a la necesidad del refrendo social de esa
evidencia. En cualquier caso, no está de más tener a mano pañuelos de papel.
[Fuente: www.nuevatribuna.es]


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