segunda-feira, 23 de fevereiro de 2026

Tras presunto insulto racista, turista argentina enfrenta posible condena a prisión en Brasil

El caso conmocionó las redes sociales por la seriedad con la que la ley brasileña trata el racismo. 

Arte digital de Global Voices creado con CanvaPro con capturas de pantalla de CNN Brasil/YouTube y Agostina Paez/Instagram

Escrito por Global Voices Brazil

Traducido por Gabriela García Calderón Orbe

El 6 de febrero, una abogada argentina de 29 años fue arrestada en Río de Janeiro. Días antes, el 14 de enero, Agostina Paez fue grabada cuando salía de un bar con otras dos mujeres y gritó “mono” a los trabajadores mientras hacía gestos y sonidos que imitaban al animal mencionado. Paez, que estaba en la ciudad como turista, quedó en libertad con un dispositivo en el tobillo, pero el proceso por sus acciones continúa y no puede salir de Brasil mientras espera juicio.

Como se dice en la denuncia que presentó uno de los trabajadores de la estación policial, las acciones que indican un insulto racial se dieron tras un desacuerdo por la cuenta. Ese trabajador es quien grabó el video, informa Agência Brasil.

El 5 de febrero, Paez publicó un video en su cuenta de Instagram, tras tomar conocimiento de la emisión de la orden de arresto, y dijo que se están vulnerando sus derechos y que estaba desesperada y «muerta de miedo». A la televisión argentina El Trece, dijo que nunca tuvo la intención de discriminar ni de ser racista. “Soy argentina. Ha sido una reacción emocional, pero nunca me imaginé la gravedad de todo, ni todo lo que ha venido después”, declaró. Dijo al medio que estaba recibiendo amenazas.

La historia sorprendió en línea sobre el rigor con que la ley brasileña trata el racismo como un delito. Está escrito en la Constitución Federal de 1988 del país.

">Argentina llora en Tiktok porque fue racista en Brasil y ahora no puede salir (del país).
ja, ja, ja
El racismo es ilegal en Brasil. Cinco años de cárcel.
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Brasileños. ¿esto es real? No hay notas de la comunidad.

Desde 1989, según la ley brasileña, el racismo es un delito que no prescribe y que no es materia de fianza. De ser declarada culpable, una persona puede ser sentenciada a entre dos a cinco años de prisión. Desde 2023, la legislación también aumentó la pena por un insulto racial —cuando la ofensa se dirige a una persona específica y no a un colectiva— y se equiparó con el racismo. Paez fue procesada por lo segundo.

La primera ley del país que declaró la discriminación racial como delito se dictó en la década de 1950, antes de los avances que llegaron después de la dictadura militar (1964–1985). La ley recibió el nombre de Afonso Arinos, congresista que presentó la propuesta en el Parlamento, cuando su chofer negro sufrió discriminación en una panadería en Río de Janeiro. El proyecto ganó impulso ante la opinión pública después de que la bailarina y activista negra Katherine Dunham denunció públicamente a un hotel porque se negó a darle una habitación. Sin embargo, las penas eran más leves que en la actual legislación.

El mito de la democracia racial

Durante décadas, los brasileños sostuvieron el mito de su país como una democracia racial, para a su historia de mestizaje, violencia y la actual discriminación tras siglos de colonización y esclavitud.

El país recibió la mayor cantidad de personas esclavizadas en América y tiene la mayor población de ascendencia africana fuera del continente africano. Según el censo de 2022, el de más reciente publicación, de los más de 213 millones de población que tiene Brasil, el 45.3% se identifican como de etnia mixta (pardo), el 10.2% como negros y el 0.8% como indígenas.

Incluso con las leyes contra el racismo y las políticas de acción afirmativa vigentes, el racismo estructural sigue arraigado en la sociedad brasileña, y esto fue reconocido con un voto unánime de la Corte Suprema Federal de diciembre de 2025. “Decimos que el racismo brasileño es estructural porque toda nuestra sociedad se asienta en bases racistas. Acá es un fenómeno tan normalizado que constituye el normal funcionamiento de nuestra sociedad”, explica un artículo de Brasil de Direitos.

Los movimientos sociales y el creciente impacto de noticias han hecho que se haya avanzado en aprender y debatir el asunto entre brasileños en las últimas décadas, como dijo Aline Miklos, activista y directora de defensoría en el Instituto Vladimir Herzog, al medio argentino Página 12.

Tanto Brasil como Argentina fueron países construidos sobre la explotación sistemática de la mano de obra indígena y africana, lo que dio lugar a procesos de genocidio y etnocidio contra estas poblaciones. En Brasil, un factor histórico que contribuye a que los delitos de carácter racial sean tratados con mayor seriedad, es que los grupos racializados se encuentran cada vez más organizados y, proporcionalmente, representan un número mayor de personas que en Argentina. Esta organización les permite ejercer presión sobre el Estado.

Pagina12 también compara el caso que enfrenta Paez en Brasil con lo que hubiera ocurrido en su país natal. La periodista Dolores Curia escribe que es probable que en Argentina “no le hubiera causado ningún problema”. Agregó que “la diferencia con la legislación argentina es que, acá, el racismo no está reconocido como figura legal ni como fenómeno estructural».

«Tarjeta roja al racismo»: brasileñas sostienen cartel contra el racismo, tras ataques contra el futbolista Vinicius Jr. en 2023. Foto de Rafa Neddermeyer/Agência Brasil

Tarjeta roja

La diferencia es cómo cada país de Sudamérica reconoce y trata el racismo ha sido más evidente en los últimos años, sobre todo en el ámbito del fútbol. Recientemente, ha habido casos que involucran a clubes de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol). Por ejemplo, en marzo de 2025, hinchas del club paraguayo Cerro Porteño hicieron gestos de mono y escupieron a Luighi, futbolista del club brasileño Palmeiras. En 2024, el equipo femenino de Grêmio, otro club brasileño, salió de la cancha en protesta después de que integrante del equipo argentino River Plate hizo gestos racistas a un pelotero en la Copa de Fútbol Femenino. Después, cuatro futbolistas de River fueron arrestadas por insultos raciales.

El caso más reciente, que también incluye “mono” como insulto racial en el contexto deportivo. Fue en un partido de fútbol de la Champions League entre Real Madrid y Benfica el 17 de febrero en Lisboa. El brasileño Vinicius Junior, una de las estrellas del Real Madrid, anotó el gol de la victoria del partido. Recurrió al árbitro para activar el protocolo contra el racismo después de que oyó que el jugador argentino Gianluca Prestianni decir esa palabra. El jugador del Benfica, que se cubrió la boca con su camiseta mientras le decía algo a Vinicius Junior para evitar que le leyeran los labios, dijo que lo malinterpretaron y negó haber usado insultos raciales. El club portugués respaldó la versión de su jugador.

Por otros ataques racistas que recibió en su carrera en España, Vini Jr. se ha convertido en una de las principales voces que combate el racismo en el fútbol. Desde que llegó a Madrid, en 2016, ha denunciado 20 casos de presunto maltrato racista en su contra. Sus críticos suelen señalarlo como alguien que se hace la víctima, y culpa de eso a su estilo provocativo.

Hace algunos años, otro video se volvió viral entre los sudamericanos. Un chico con la camiseta de la selección nacional argentina mira a un mono que camina en los cables eléctricos en su jardín, mientras una mujer lo graba. El muchacho dice: “¡Vinicius Jt.! ¡Vinicius! Te vas a electrocutar”, e imita a un mono. También gruñe y se corrige: “Ah, no, así hacen los cerdos, como Mbappé”, en referencia al futbolista francés Kylian Mbappé, que también ha sufrido maltrato racista a lo largo de su carrera. 

Según CNN Brasil, luego del arresto de Agostina Paez, los diarios argentinos han publicado guías que advierten a los viajeros sobre las leyes de racismo de Brasil, y aconsejan sobre qué gestos y palabras evitar mientras visitan el país.

[Fuente: www.globalvoices.org]


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