Bildu evitó
“condenar” el ataque contra la vivienda de la dirigente socialista Idoia Mendía
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| La portavoz de la coalición EH BIldu, Maddalen Iriarte. |
Escrito por ÁLEX GRIJELMO
El filósofo John Austin explicó que algunos
vocablos hacen. Es decir, que con ellos la acción y la palabra
van juntas como el fuego y su brillo. Así, la presidenta del Congreso suspende
el pleno al anunciar “se suspende la sesión”. Y cuando un testigo ha
pronunciado “sí, juro”, cometerá perjurio si miente.
Las palabras hacen hasta en los
cuentos: hay que decir “abracadabra” para que se abra la cueva.
La dirigente socialista vasca Idoia Mendia sufrió el 19 de mayo un ataque a su domicilio familiar, contra
el que se lanzaron pintura roja y unas octavillas que la llamaban “asesina”. La
sinrazón de ese acto se relacionaba con la huelga de hambre del preso etarra
Patxi Ruiz, que había asesinado hace 22 años a un dirigente de UPN y que se
opuso a la disolución de ETA.
A continuación, el interés periodístico se centró
en si el partido Bildu, históricamente próximo a los terroristas, condenaría
esa acción.
Maddalen Iriarte, su portavoz en el Parlamento
vasco, declaró a Radio Euskadi que no compartía lo sucedido, “de ninguna
manera”. Pero evitó el verbo “condenar”. Y en la declaración conjunta de los
partidos vascos, su grupo propuso que figurase “rechazo” y no “condena”. Y argumentó
Iriarte: “Algunos pretenden enredarse con una palabra”.
Pero claro, uno puede rechazar un helado y no por
eso considerarlo inmoral. Además, el verbo “rechazar” no hace necesariamente:
podemos comunicar que rechazamos unos bombones y sin embargo comerlos. Mientras
que si pronunciamos “condeno ese atentado”, no podemos decir que lo condenamos
y al mismo tiempo no condenarlo, de igual modo que al expresar “te felicito”
estamos felicitando y no podríamos no felicitar a la vez que decimos “te
felicito”. Incluso si no se hablase con sinceridad, se estaría felicitando.
Sucedió algo parecido el 21 de mayo cuando la
periodista Àngels Barceló preguntó en la Cadena SER a la portavoz de Bildu en
el Congreso, Mertxe Aizpurua, si condenaba la agresión al domicilio de Idoia
Mendía. Tras un largo circunloquio, Aizpurua respondió: “Mi solidaridad con
Idoia Mendia, porque este tipo de situaciones no conducen a abrir vías de
seguir con las dinámicas de cooperación (…). Hay que dar pasos en la
convivencia y este tipo de acciones no van en esa dirección”.
La periodista insistió en si condenaba o no, a lo
que Aizpurua contestó: “El tema de agarrarse a unos términos concretos, que ‘o
los dices así o si no, no me sirven’, tampoco ayuda. ¿De qué sirve que yo diga
que lo condeno?, ¿va a cambiar eso las cosas?”.
Sin embargo, no queda más remedio que “agarrarse a
unos términos concretos”. Hay que agarrarse a las palabras y decir “yo te
bautizo” para bautizar; o “te pido disculpas” para disculparse; o “gracias”
para agradecer. Y esas palabras sí cambian algo, porque los hechos activados
(el bautismo, la gratitud, la disculpas) no existían antes de ser pronunciadas.
Por tanto, la palabra “condeno” sí que serviría,
porque refleja el eficacísimo valor que contiene: descalificar la violencia, limpiar
la política, establecer un antes y un después de ser pronunciada. “Condenar” es
un verbo que hace. No hay que olvidar que se trata del mismo
verbo que sirvió para mandar a la cárcel a Patxi Ruiz.
[Foto:
LUIS TEJIDO/EFE
- fuente: www.elpais.com]

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