La cultura es lo que somos, una lucha permanente entre valores y, por lo tanto, permite el descubrimiento de lo humano, en todo lo que tiene de podrido y de vibrante, de sucio y de bello.
Escrito por Francisco Louça (*)
HBO ha
eliminado de su catálogo la película “Lo que el viento se llevó", que
Victor Fleming realizó en 1939 y que fue recibida con entusiasmo (ocho
Oscar). Mejor si la vuelve a poner a disposición del público. No es
posible ni deseable que semejante obra desaparezca del espacio público, por la
sencilla razón de que nuestra cultura y nuestra historia están hechas de esto
mismo, de monumentos grandiosos y de momentos siniestros, de brillantez y de
vergüenza. Solo reconoceremos nuestro mundo si percibimos todas sus voces.
Los sótanos de la historia
En el
contexto norteamericano marcado por el asesinato de George Floyd y el mayor
movimiento de protesta antirracista desde 1968, HBO ha reaccionado a la presión
contra la exhibición de objetos culturales que podrían interpretarse como
promotores de la violencia racial. En este caso, una película que
glorifica a la Confederación del Sur y que naturaliza la sociedad
esclavista. Ha actuado por miedo y retirado la película. John Ridley,
el autor del guion de "Doce años de esclavitud" (2013, tres Oscar),
ha planteado la cuestión, pero no sugiere censuras: "Déjenme ser claro: no
creo en la censura. No creo que ‘Lo que el viento se llevó' deba relegarse
a un sótano en Burbank. Solo pido que, después de permitir que pase un
período de tiempo respetuoso, la película se recupere en la plataforma HBO
junto con otras películas que brinden una imagen más amplia y completa de lo
que realmente fueron la esclavitud y la Confederación".
No sé
si esa solución u otra responden a la pregunta esencial. El punto es que
esta película es un himno al racismo y debe ser vista. Pero estoy de
acuerdo con Ridley en que la censura no es aceptable. Es mejor saber que
esconderse. La película de 1915 de Griffith "El nacimiento de una
nación" debe estar disponible por la misma razón: es una pieza de la
historia del cine y de una época en que la élite estadounidense glorificó al Ku
Klux Klan (incluso hoy en día algunos de sus jefes parecen apoyar a
Trump). Lo mismo puede decirse de tantos otras.
Las fronteras de la censura
Habrá
quienes celebren la decisión de HBO. Solo por su corta visión, la censura
convertirá a estas personas en sus próximos objetivos y es mejor que lo
sepan. Pero hay razones mayores para negarse rotundamente a ver la cultura
como una narrativa ilustrada que se dirige hacia un cielo sin mácula. La
cultura es lo que somos, una lucha permanente entre valores y, por lo tanto,
permite el descubrimiento de lo humano, en todo lo que tiene de podrido y de
vibrante, de sucio y de bello. Si alguien puede reclamar el derecho a
limitar el espacio público según su propio código, recordemos los antecedentes,
desde las hogueras de la Inquisición hasta la destrucción de libros y del
"arte degenerado" en la Alemania de Hitler, o también el Índice
soviético. ¿Cuál es entonces la frontera de la censura? En algunos
casos, la razón para rechazar un discurso estético puede parecer más obvia,
pero siempre es un error. Leni Riefenstahl, en "El triunfo de la
voluntad", ¿estetizó la propaganda nazi? Sí. Nabokov, en
"Lolita", ¿romantizó el abuso de menores? Sí. Pero pregúntese
ahora si Bertolucci, en "El último tango en París", o incluso Almodóvar,
en "Habla con ella", ¿no trivializaron de alguna manera la
violación? Pues sí. En cualquier caso, deberíamos poder leer esos
libros y ver esas películas.
Todas
son obras controvertidas, que exaltan o, al menos, toleran actos que ahora se
consideran delito. Sin embargo, son productos culturales sorprendentes y
nuestras vidas no estarán protegidas de la exposición al racismo, la pedofilia
y la violación de la autodeterminación sexual, si es por la censura. Por
el contrario, debemos conocer la cultura tal como es y ha sido, y situarla en
su época. Solo así encontraremos en nosotros mismos la radicalidad del ser
humano y su voz humanista.
(*) Economista y
activista del Bloco de Esquerda de Portugal, es miembro del Consejo de Estado.
[Fuente:
Expresso - traducción: G. Buster - reproducido en www.sinpermiso.info]

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