sexta-feira, 16 de agosto de 2019

«Zumba que zumba», por Larbanois & Carrero

Voy a zumbar este gallo en medio de la gallera
oye, mi bien, en medio de la gallera
pa' ver si existe otro gallo que quiera medirse y pueda
verdad, mi hermano, que quiera medirse y pueda.

Cuando me pongo a cantar no pido permiso a nadie
cuando me pongo a cantar no pido permiso a nadie
que eso de pedir permiso y es cuando el hombre es cobarde
verdad, Carrero, y es cuando el hombre es cobarde.

Soy palo que no me cimbro, que no me cimbro 
barco que no me volteo
cuando a mí me da la gana toco el cielo que no veo
verdad, Eduardo, toco el cielo que no veo.

Recuerdo cuando en oriente brilló el astro diamantino
recuerdo cuando en oriente brilló el astro diamantino
con su rayo cristalino alumbrando el reluciente
verdad, Carrero, alumbrando el reluciente.




¿Para qué soñar despierto? 
soñar despierto con horizontes de luz
si una tumba y una cruz, oye, mi hermano, 
es la herencia de todo muerto.

Mas allá de no se dónde, 
de no se dónde mataron a no se quién
y si no corro tan duro me matan a mí también
verdad, Eduardo, me matan a mi también.

El que bebe agua en tapara y se casa en tierra ajena
verdad, mi vida, y se casa en tierra ajena
no sabe si el agua es clara o si la mujer es buena
verdad, Carrero, o si la mujer es buena.

Todos creen que el cantar,
ay, el cantar es nomás abrir la boca,
y el cantar tiene sentido y saber cuando le toca,
óigalo bien y saber cuando le toca.

A mí me gusta cantar donde canta'ores cantan,
y que sepan declarar el eco de su garganta
y que sepan declarar el eco de su garganta
verdad, Eduardo, el eco de su garganta.

Cantando el zumba que zumba, 
zumba que zumba fue que yo me enamoré,
yo voy a seguir cantando
verdad, mi vida, pa' enamorarme otra vez.



Letra: anónimo venezolano

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