sábado, 17 de agosto de 2019

«Sanatorium pod klepsydrą» [Sanatorio bajo la clepsidra]



Escrito por Diego Moldes

Título del estreno español: película no estrenada comercialmente en España.
Título originalSanatorium pod Klepsydrą / título internacional en inglés: The Hour-Glass Sanatorium
Producción: Urszula Orgzykowska para la compañía Zespol Filmowi “Silesia” (ŁódźPolonia, 1973).
Guion: Wojciech Jerzy Has , según la novela homónima (1937) de Bruno Schulz.
Dirección: Wojciech Jerzy Has.
Fotografía: Witold Sobocinski (Color).
Música:  Jerzy Maksymiuk.
Montaje:  Janina Niedzwiecka.
Dirección artística: Jerzy Skarzynski, Andrezj Plocki. 
Intérpretes: Jan Nowicki (Józef), Józef Kondrat (Jakub, padre de Józef), Irena Orska (madre de Józef), Gustaw Holoubek (Dr. Gotard), Bożena Adamek (Bianca), Mieczysław Voit (conductor de tren), Ludwik Benoit (Szloma), Jerzy Przybylski (Sr. de V), Henryk Boukołowski (bombero), Seweryn Dalecki (Teodor), Jerzy Przybylski (Sr. de V), Julian Jabczyński (dignatario), Wiktor Sadecki  (otro dignatario), Janina Sokołowska (enfermera), Wojciech Standełło (judío), Tadeusz Schmidt (oficial), Szymon Szurmiej (judío), Paweł Unrug (ornitólogo), Filip Zylber (Rudolf), Jerzy Trela (un bromista)
Duración: 119 min.


En el vagón de un tren, repleto de campesinos judíos polacos, retornados probablemente de Rusia, viaja el joven Józef (Jan Nowicki). Se apea con su maleta y recorre un paisaje nevado que le conducirá hacia el Sanatorio, en donde visita a su anciano padre Jakub (Józef Kondrat), al que hace años que no ve por causa de su deportación. Pero el Sanatorio, situado en una remota provincia de Galitzia, no es solo un espacio físico, sino también mental: Józef se adentra en un mundo de ensueño y eterno retorno, en donde iniciará un viaje metafísico que lo llevará a un viaje atrás en el tiempo, y fuera del tiempo, a su propia infancia e incluso a tiempos pretéritos a su nacimiento, al siglo XIX, a la selva tropical americana en tiempos de los conquistadores, a conocer a varias mujeres de desbordante sexualidad, a una sala-camerino poblado por autómatas que cobran vida, a bomberos u ornitólogos, a una enfermera libidinosa, a las calles de su provincia, pobladas de sensuales maniquíes animados, a su pueblo en donde visita a los rabinos, hasta retornar a la figura del padre moribundo.
Una de las mejores películas de la década de 1970 es, al mismo tiempo, una de las más desconocidas en España: la cinta polaca Sanatorium pod klepsydrą [Sanatorio bajo la clepsidra, 1973], del gran Wojciech Jerzy Has (1925-2000), es además, junto con Austeria [1983], de Jerzy Kawalerowicz, uno de los films que mejor han reflejado la tradición simbólica, mitológica y filosófico-religiosa del pueblo hebreo, en concreto de las comunidades judías askenazíes de Europa Central y Oriental y más en concreto del hasidismo. Los askenazíes polacos, judíos como Schulz o conversos como Has, se nutrían de la historia de la diáspora hebrea y de las poblaciones germánicas o eslavas en las que se asentaron, desarrollando, durante los siglos XVIII, XIX y primera mitad del XX, un concepto de extraterritorialidad sumamente singular fruto del judaísmo rabínico y su estudio interpretativo de la Torá y el Talmud, del que surge un poliglotismo (se educaban en ruso, polaco y alemán, en casa hablaban yíddish, las clases altas además recibían educación privada de francés e inglés), que les permitirá un desarrollo cultural casi siempre muy superior al de sus colegas de occidente. 
En este contexto surge la figura y el genio de Bruno Schulz (1892-1942), dibujante y escritor, autor de dos obras maestras: Las tiendas de color canela (Sklepy Cynamonowe, 1934) y Sanatorio bajo la clepsidra (Sanatorium pod klepsydrą, 1937), libros dotados de una personalísima creatividad. El miedo y la fantasía, el pesimismo ante la modernidad, la figura del padre, los maniquíes, el sexo, el mito del eterno retorno en un espacio físico cargado y claustrofóbico, cerrado, se apodera del alma de sus personajes creando un individualismo onírico e irreal. 
Tras un lustro queriendo llevarla a la gran pantalla, en 1972 W. J. Has dirige la imprescindible Sanatorium pod klepsydrą, en la que parte de un guion propio que adapta con fortuna el genial libro simbólico-expresionista homónimo. Fue estrenada en 1973, año en el que logra el Premio del Jurado en el Festival de Cannes, al que hay que sumar en 1974 el Gran Premio en el Festival de Trieste.
Junto con la excepcional Pętla [El nudo, 1958], su primer largometraje, y, sobre todo, la célebre El manuscrito encontrado en Zaragoza (Rękopis znaleziony w Saragossie, 1964), Sanatorium pod klepsydrą es la película más importante de su autor. Has, director de trece cortometrajes y documentales (entre 1947-1958) y otros tantos largometrajes en treinta años (1958-1988), halló en el maravilloso libro de Schulz las ideas necesarias para construir una de las narrativas cinematográficas más originales de la Historia del Cine. Y una adaptación sumamente singular, algo que no debe extrañar, pues Has fue el más importante adaptador de obras literarias al cine en Polonia, con autores europeos de lo más dispares: Marek Hlasko, Stanislas Dygat, Jan Potocki, Kijowsky, Bolesław Prus, Anton Chéjov, James Hog, Frédérick Tristan… La base literaria no implica que Has fuese un artesano o mero adaptador, todo lo contrario, era un autor cinematográfico con un esquema de trabajo inviolable durante treinta años, algo que él explicó con total naturalidad: “En mi cine, la narración es puramente visual. Como inicio, tomo siempre una obra literaria, pero esta se convierte en una simple herramienta, una materia susceptible de extenderse o estrecharse; también se transforma en un laberinto, con ramales y niveles que se multiplican y diversifican. Mientras que la base de la pintura es la manipulación del espacio, la literatura y el cine manipulan el tiempo. Todo juego con el concepto de tiempo hace trabajar la imaginación del espectador. Considero el tema del viaje como tema fundamental de mi cine.” Sanatorium pod klepsydrą y El manuscrito encontrado en Zaragoza son sus dos films que mejor reflejan estas premisas, estas constantes. En su última gran película Las tribulaciones de Balthasar Kober (Les tribulations de Balthasar Kober, 1988), la única filmada fuera de Polonia, Has retoma y amplia ideas estéticas y narrativas de Sanatorium pod klepsydrą.
Porque, podemos decirlo ya, a la originalidad de la técnica narrativa, Has suma un ideario temático y estético también muy particular y específico. En Sanatorium pod klepsydrą, se observan con tenacidad los elementos fílmicos estilísticos ya presentes en su obra maestra El manuscrito encontrado en Zaragoza: el uso del plano largo en ocasiones incluso plano-secuencia, preponderante sobre el montaje, el reiterado uso del travelling lateral, respecto al encuadre, el escorzo y la alternancia de picados y contrapicados, que siguen siendo las figuras de estilo de Has, acaso el cineasta polaco más fiel a la forma desde sus inicios hasta el fin de su fructífera carrera. Otro ejemplo: el profundo trabajo plástico y escenográfico, su rechazo al exceso de diálogos, a la construcción de acciones basadas en la palabra y por el contrario, el gusto por las historias entrelazadas con un tenue hilo conductor (Józef), por la creación de atmósferas simbólicas (véase el uso expresionista del color y de la extrañísima música), la imaginación descollante, el maridaje entre lo surreal e irracional…Antiguo estudiante de Bellas Artes, Has integra las influencias de Schulz en su propio imaginario, el demonismo, el mito del padre perdido, la provincia centroeuropea  como utopía frustrada, el uso del doble narrador (situado en el XIX y el XX), etc.
  1. En cuanto a los demás temas centrales del film, como no podría ser de otro modo, son los extraídos del citado libro (y de los dibujos), de ese universo schulziano, que se llamó de lo fantástico-cotidiano, que lo entronca con Kafka (de quien Schulz fue su primer traductor):
  2. El saber del judaísmo rabínico: es espectacular la escena de la minián (quórum de un mínimo de diez rabinos que rezan de forma conjunta a Yahvé) y sus cánticos alucinados in crescendo, concepto ampliado y mejorado, -ya mediado el metraje-, en la escena nocturna con velas, en plena calle.
  3. Los maniquíes, que entroncan con el mito judeo-medieval del golem (tanto Schulz como Has conocían bien tanto la novela de Gustav Meyrinck, de 1915, como los films homónimos de Paul Weneger de 1917 y 1920) y con la fecunda tradición de los autómatas del XVIII y XIX, que Has toma del relato “Tratado de los maniquíes” incluido en su primer libro, Las tiendas de color canela.
  4. El deseo erótico manifestado de manera próxima a la actitud pornográfica: las mujeres desnudas ofreciéndose a un personaje masculino con gesticulación grotesca (Józef portando un ridículo casco dorado de soldado y / o bombero, el padre en el burdel), que desemboca en lo obsceno con una sutileza única. Propuesta vanguardista a la vez que rupturista, el film se erige como una rareza absoluta; universo cerrado difícilmente igualable pensado para espectadores exigentes y cultos, y que por desgracia no ha tenido continuidad en el cine contemporáneo.
Diego Moldes
Véase: MOLDES, Diego (2009), El manuscrito encontrado en Zaragoza. La novela de Jan Potocki adaptada al cine por Wojciech Jerzy Has, Calamar Ediciones, Madrid, pp. 38-44. SCHULZ, Bruno (1998). Obras Completas. Traductor: Juan Carlos y Elswieta Vidal. Bolsillo núm.  9. Siruela, Madrid, 332 pp. (2008) Madurar hacia la infancia. Relatos, inéditos y dibujos. Prólogo Francesco M. Cataluccio, trd. Elzbieta Bortkiewicz y María Condor, Libros del Tiempo núm. 270, Siruela, Madrid. 532 p.

VIDEOGRAFÍA DE W. J. HAS EN ESPAÑA:
  • El manuscrito encontrado en Zaragoza, DVD, Versus Entertainment-Notro Films, Barcelona, mayo 2007.
  • Las tribulaciones de Balthasar Kober, en DVD, Versus Entertainment-Notro Films, Barcelona, enero 2008.


[Fuente: www.diegomoldes.com]

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