Muchas locuciones inglesas con ese término se
pueden traducir al español con mayor riqueza léxica
Activistas de Femen en Hamburgo, este pasado 8
de marzo.
El idioma español
dispone de una cantidad de recursos propios que ya quisieran para sí muchas
empresas endeudadas. Y sin embargo sigue pidiendo préstamos.
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En la lengua española, los recursos propios
son todas las piezas y raíces de las que disponen nuestro léxico y nuestra
gramática. Los préstamos absurdos son los términos y expresiones de otras
lenguas que traemos a nuestra conversación y a nuestros textos sin necesidad
alguna. Y el alto interés que pagamos lo constituye el hecho de que estos vocablos
depredadores acaben aniquilando opciones autóctonas más precisas y a menudo más
bellas (si bien esto último pertenece a la subjetividad de cada cual), que se
quedarán desplazadas y aburridas en su rincón.
Uno de esos términos invasivos es el inglés top, que nos rodea por doquier. “Ha entrado en el top 10” (o aún peor, en el top ten), “ficharemos a un jugador top”, “es una top-model”, “lo compré en el top manta” o
“tomó el sol en top-less”.
El término top sirve en inglés para muchas funciones. Por lo común,
designa la parte de arriba de algo. Pero muchas locuciones inglesas que lo
incluyen se pueden traducir al español con mayor riqueza léxica. Así, at the top of de hill viene a ser “en la cumbre de la colina”; at the top of the tree equivale a “en la copa del árbol”; y at the top of the list significa “a la cabeza de la lista” o simplemente “en
cabeza”.
Del mismo modo, “los top ten” son “los diez mejores”; y top-model se puede traducir como “supermodelo” (opción que
avanza con firmeza frente al término inglés que llegó con tantas pretensiones).
También cabe sustituir “lo compré en el top manta” por
“se lo compré a un mantero”. Un jugador
top es “un jugador cumbre” (tercera
acepción académica). Y en cuanto a top-less…
Top-less (adaptado a veces como “toples”) significa
literalmente “sin lo de arriba”, expresión muy fácil de entender en el contexto
playero.
Anoté en 1998 la alternativa “en tetas”,
que oí a una bañista (“voy a tomar el sol en tetas”, frente a “voy a tomar el
sol en top-less”), y sospeché que detrás de ese hallazgo se ocultaba
el genio del idioma, un personaje lento pero certero que a veces posee a los
hablantes para reconducir ciertas tendencias extraviadas (en este caso, tal
vigilancia no tiene nada que ver con la moral y las buenas costumbres).
Hubo quien ridiculizó esa alternativa, pero
ahora la locución “en tetas” figura en el banco de datos de la Academia (“puede
ser cazada en tetas en la playa”, dice uno de los registros) y ofrece 3.290.000
resultados en Google, de los cuales 70.000 corresponden a “el sol en tetas”
(hace dos años eran 40.000). Incluso en la serie Cuéntame (capítulo 243, marzo de 2013) un niño nos cuenta que Lola, la prima inglesa de
los Alcántara, “se ha puesto en tetas”.
Y también leemos noticias como “Las Femen boicotean en tetas a Berlusconi” y declaraciones como “Quiero tomar el sol en tetas en la playa y
que nadie venga a decir nada”.
Puede entenderse que alguien juzgue
malsonantes esas expresiones. En tal caso dispone de alternativas como “en
monoquini”, “con el pecho al aire”, “sin sujetador” o “con el pecho desnudo”,
incluso el irónico “a pecho descubierto”.
Pero todos estos recursos propios del
español referidos aquí para sustituir a top ten, top-model, top manta o top-less no les bastan a algunos periodistas y hablantes que
nos endeudan a todos mientras nuestros propios ahorros empiezan a devaluarse.
[Foto:
PATRIK STOLLARZ AFP/ GETTY IMAGES - fuente: www.elpais.com]
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