| La trampa de la muerte Deathtrap | |||||
| Director (es) : Sidney Lumet | |||||
| Año : 1982 | |||||
| País (es) : USA | |||||
| Género : Misterio | |||||
| Compañía productora : Warner Bros | |||||
| Productor (es) : Burtt Harris | |||||
| Productor (es) ejecutivo (s) : Jay Presson Allen | |||||
| Productor (es) asociado (s) : Alfred De Liagre Jr. | |||||
| Compañía distribuidora : Warner Española | |||||
| Guionista (s) : Jay Presson Allen | |||||
| Guión basado en : la obra teatral de Ira Levin | |||||
| Fotografía : Andrzej Bartkowiak en Technicolor | |||||
| Director (es) artistico (s) : Edward Pisoni | |||||
| Decorados : George DeTitta Sr. | |||||
| Vestuario : Tony Walton | |||||
| Maquillaje : Joseph Cranzano, Tony Lloyd | |||||
| Música : Johnny Mandel | |||||
| Montaje : John Fitzstephens | |||||
| Montaje de sonido : Jess Soraci, Rick Shaine, Al Nahmias | |||||
| Sonido : James Sabat | |||||
| Efectos especiales : Bran Ferren | |||||
| Ayudante (s) de dirección : Burtt Harris, Mark McGann | |||||
| Duración : 116 mn | |||||
| Sir Michael Caine Christopher Reeve Dyan Cannon Tony Di Benedetto Irene Worth Henry Jones Joe Silver Al Le Breton Jenny Lumet Stewart Klein Jeffrey Lyons Joel Sigel | |||||
| Ante el temor de perder su estatus como escritor, el veterano Sidney Bruhl, un personaje de exquisitos modales y de porte aristocrático, no tarda en urdir un plan para reavivar su alicaída carrera a raíz del estrepitoso fracaso crítico-comercial que ha cosechado su última obra. A tal efecto, Sidney invita a su casa de campo, situada a las afueras de Nueva York, a Clifford Anderson, un aspirante a convertirse en un cotizado escritor. Tras presentarle a su esposa Myra, Sidney y Anderson proceden a intercambiar opiniones sobre su pasión compartida, la escritura. Una vez creado el clima de confianza preciso, Bruhl revisa el manuscrito de la obra en la que está trabajando Anderson con la intención de robárselo. Pero para ello, Bruhl deberá desprenderse de su colega... | |||||
Por Tomás Fernández Valentí
Puede interpretarse el hecho de que Sidney Lumet rodara La trampa de la muerte (1982) entre las mucho más graves y densas El príncipe de la ciudad (1981) y Veredicto final (1982) como el resultado de cierta necesidad del realizador de abordar algo más, digamos, “ligero” en medio de lo que son dos de sus grandes películas de los ochenta. En el momento en que lo realizó, La trampa de la muerte venía a erigirse, por un lado, en un curioso, inesperado aunque parcialmente fallido retorno al estilo de cine-teatro que su director desarrolló con maestría entre finales de los cincuenta y, sobre todo, durante la década de los sesenta, como demuestran Doce hombres sin piedad (1957), Panorama desde el puente (1961), Larga jornada hacia la noche (1962) y The Sea Gull (1968); mientras que, por otra parte, La trampa de la muerte es una especie de simbólica despedida y cierre de esa etapa de cine-teatro, una demostración palpable y fehaciente de que Lumet había dejado atrás, muy atrás, esa época.
En primera instancia, La trampa de la muerte tenía suficientes y adecuados elementos para jugar (como, de hecho, juega) con el artificio del teatro aplicado al cine, empezando por su misma trama, planteada asimismo como un juego de teatro-dentro-del-teatro que su traslación a la pantalla respeta escrupulosamente. A
Comparada a menudo con La huella (1972), de Joseph L. Mankiewicz, a lo cual ayuda la presencia en el reparto de de Michael Caine y las similitudes argumentales que se producen entre aquella y la segunda mitad del film de Lumet (el juego del gato y el ratón que se establece entre Sidney y Clifford, cuando ambos deciden al unísono intentar el asesinato del otro), La trampa de la muerte tiene el inconveniente de que su primera mitad, brillante y creativa, no está adecuadamente rematada en esa segunda parte, más mecánica y apática, a pesar de la ironía puesta en juego y del buen hacer de sus intérpretes. En la primera parte de la película, la utilización del artificio inherente al teatro (e, indirectamente, también al cine) juega sus mejores bazas; por ejemplo, en la primera escena, que se abre con un primer plano de un personaje anónimo sacando la cabeza por detrás de una
Puede que el descenso del interés de la segunda mitad de la película se deba a una debilidad presente en la obra original del irregular Ira Levin, un autor que al menos como novelista era capaz de lo mejor —Los niños del Brasil, base del excelente film homónimo de Franklin J. Schaffner— y de lo peor —La astilla, pésima
| |||||
Características DVD: Contenidos:Menús interactivos / Acceso directo a escenas. Formato: Pal 1.85:1 4:3. Idiomas: Castellano e Inglés. Subtítulos: Castellano. Duración: 116 mn. Distribuidora: Warner Home Video. Fecha de publicación: 27 de julio de 2010. | |||||
[Fuente: www.cinearchivo.net]
Sem comentários:
Enviar um comentário