“Usar kipá aquí en Belmonte significa una expresión de mucho respeto con el Eterno”, indicó, en diálogo con la agencia AJN, Pedro Diogo, presidente de la comunidad judía local, al ser consultado sobre el significado de portar la misma tras la historia judía en Portugal y el hecho de tener que practicar el judaísmo a escondidas.
Escrito por Fernando Olschansky, especial para AJN
A raíz de una iniciativa del Gobierno de Portugal, se celebró en ese país la Semana de la Herencia Judía, en el marco del fortalecimiento de ese país como destino turístico judío y también como lugar para que personas de esa fe, y que puedan demostrar sus raíces portuguesas judías y una conexión, puedan obtener la ciudadanía y vivir en ese país.
Justamente gracias a esta iniciativa gubernamental la comunidad judía del país está en crecimiento. Pocos años atrás en la ciudad de Oporto, por ejemplo, había 30 personas. Hoy son 300 y están llegando judíos de todas partes del mundo- especialmente de Francia, Inglaterra e Israel-, gracias a la nueva ley que permite obtener la ciudadanía a quien pueda demostrar que tiene antepasados judíos de Portugal y al creciente antisemitismo que se vive en Europa.
La comunidad judía de Belmonte fue oficialmente reconocida en 1989. En 1996 se inauguró la sinagoga Beit Eliahu, en la Rua Fonte da Rosa, y acogió a un rabino. Actualmente el templo es visitado por judíos de todo el mundo, que además pasan el Shabat y festividades en la paz que ofrece Belmonte.
En 2001 se construyó un cementerio judío. En 2005 se abrió el Museo Judío sobre la historia sefardí en Portugal. Allí se documenta de manera especial la resistencia judía marrana de Belmonte.
La comunidad judía de Belmonte fue oficialmente reconocida en 1989. En 1996 se inauguró la sinagoga Beit Eliahu, en la Rua Fonte da Rosa.
La agencia AJN fue especialmente invitada a la Semana de la Herencia Judía y pudo pasear, conocer y descubrir a Villa Belmonte. Un pequeño pueblo en donde las calles cuentan por sí solas la historia. Coronado por el castillo medieval, la ciudad de Belmonte sobresale por la belleza de sus paisajes, monumentos, la riqueza histórica y los recursos, su fabulosa ubicación estratégica que la hizo dominante desde tiempos inmemoriales.
“Usar kipá aquí en Belmonte significa una expresión de mucho respeto con el Eterno”, indicó, en diálogo con la agencia AJN, Pedro Diogo, presidente de la comunidad judía local, al ser consultado sobre el significado de portar la misma tras la historia judía en Portugal y el hecho de tener que practicar el judaísmo a escondidas.
“Celebrábamos las fiestas judías en la casa para evitar llamar la atención”, recuerda su infancia. En 1984, después de la revolución y retorno de la democracia, es que dejó de sentir miedo y pudo exponerse en público.
Consultado sobre cómo ven las medidas del Gobierno de Portugal de impulsar la vida judía en el país y otorgar pasaporte a quienes puedan demostrar raíces judías allí, el dirigente comunitario se mostró “contento y feliz”, y expresó que es vivido como un “perdón” por parte del país.
En Belmonte hay minian (cantidad necesaria de hombres para realizar rezos), que muchas veces se complementan con personas de otras ciudades del país, y también del mundo, que acuden para celebrar Shabbat o festividades.
La historia judía de Belmonte
Belmonte fue el principal centro de la comunidad de judíos marranos del país. Mantenían el culto religioso judío en secreto, de modo que su fe y costumbres continuaron desde la promulgación del Edicto de Expulsión de los judíos en 1496 hasta nuestros días. ´
Una piedra que se encontró en Belmonte atestigua de la presencia de una sinagoga ya en 1297.
La judería abarcaba la actual Rua Fonte Rosa y la Rua Direita, fuera de las murallas, donde se encuentran actualmente las cruces grabadas en las puertas de las viviendas. (Foto del autor de esta nota).
Hoy la comunidad de Belmonte es una familia, y no solo de manera espiritual. Es una auténtica familia biológica en la que el árbol genealógico está lleno de uno pocos apellidos. Todos los miembros son tíos o primos, hijos o hermanos, cuñados o suegras, yernos o nueras. De esta manera, aquellos que fueron obligados, hace unos 500 años, a convertirse al catolicismo, mantuvieron intactos su judeidad a lo largo de los siglos.
Pedro Diogo y su hijo Joao, frente a la casa en la que vivía con sus padres y abuelos.
Otros sitios que se destacan en Belmonte son el Castillo de Belmonte, Iglesia de Santiago/Panteón dos Cabrais, Museo Judío de Belmonte, Museo del Aceite y Capilla del Espíritu Santo, entre otros.
[Fuente: www.agenciaajn.com]




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