sexta-feira, 13 de abril de 2018

El hippy gallego que revolucionó el diseño en San Francisco

Aunque no seas hippy ni hayas pasado el medio siglo de edad, es posible que la estética del movimiento te suene. El color, los fractales, las curvas y las amebas resultaron una liberación formal en el diseño y el epicentro de toda esta explosión estaba en la costa californiana, en San Francisco.




Escrito por DAVID GARCÍA

Lo curioso del tema es que el, quizás, mayor responsable de que la estética gráfica del hippismo trascendiese al futuro no es californiano, ni siquiera estadounidense. Nació en el pueblo gallego de Oleiros, en 1936, y se llama Víctor Moscoso. Aún sigue vivo. 

El diseñador gallego que conquistó el mundo en los hippies años 60

Cualquier mañana, te levantas de la cama, te haces el desayuno y te sientas a tomarte el café mientras echas aceite en tu tostada de tomate. Ahí, coges el móvil, abres Facebook, te roba los datos y, mientras, tan pancho como siempre, te comunicas con tus amigos. 

Hay un evento el viernes y así te lo anuncian los carteles que iluminan tu pantalla, las imágenes de ese evento de Facebook. Terminas de desayunar, sales a la calle y las paredes de la ciudad que aún se despereza muestran lo que está por venir las semanas subsiguientes.

Así transcurre el día, normal, como otro, en el que decenas de impactos visuales configuran tus gustos y tus ganas de botar en un pogo de punk, de ver una obra de Aristófanes o de engullir la última exposición del gran museo de tu ciudad.

Para que la cultura gráfica llegase hasta aquí, hubo pioneros en todo el mundo que depuraron la técnica y el lenguaje visual hasta convertir los carteles en arte. Es habitual que muchos de los afiches anunciadores de conciertos, que comenzaron como mera publicidad, sean ahora obras expuestas en las paredes de miles de hogares. Uno de los responsables es Víctor Moscoso. Si el nombre no te dice nada, su propuesta seguro que sí.

Uno de los movimientos con más personalidad del siglo XX fue el Movimiento Hippy, que tuvo su epicentro en San Francisco, durante los años 60. Lo que ocurrió allí configuró una sociedad que adoptó valores mucho menos rígidos que los de las generaciones anteriores. La libertad, la música, el pensamiento y el orden social reventaron los corsés y declararon el inicio de una nueva era.

Todo aquello quedó ilustrado con carteles coloridos, líquidos y plásticos, llenos de imaginación y vacíos de los rigores geométricos del pasado. Aquellas propuestas formaban parte de un todo cultural en el que los aires de libertad tuvieron tanto que ver como la explosión del LSD y la psicodeliaPues allí estaba Moscoso, que no inventó nada, pero que sí llegó con el suficiente afán profesional y con la preparación académica necesaria como para elevar aquellas propuestas a sus niveles más excelentes. Además, fue quizás el productor de gráfica lisérgica más prolífico de su momento.

Lo gracioso de todo esto es que Moscoso no era de San Francisco ni de cerca de California. Víctor Moscoso era gallego, de Oleiros, y nacido en 1936. Llegó en 1959 a la ciudad estadounidense después de estudiar Bellas Artes en Nueva York y Yale, y se quedó prendado de la efervescencia creativa de todo lo que rodeaba a la comunidad de Haight-Ashbury. 



¿No te suena todo esto?
 
"Avalon Ballroom," Quicksilver Messenger Service, Mount Rushmore, Big Brother & the Holding Company, Horns of Plenty, en Avalon Ballroom
for Typefactory
Peacock Ball, 1967
The Miller Blues Band poster, offset litho, 1967
© Neon Rose
Zap Comix #4, portada y contra, offset litografía, 1970
 
El gallego fundió en una coctelera el modernismo, el surrealismo y un poquito de ácido y llegó a componer más de 60 carteles en el año 1967. Era habitual que muchas de las salas de conciertos de la ciudad californiana le encargasen los carteles anunciadores de sus actividades y, justo en aquel sitio y en aquel lugar, el volumen era casi hemorrágico.

El nombre de Moscoso figuró siempre junto al de otros grandes artistas psicodélicos como Wes Wilson y Bonnie McLean. Cuando el hippismo se fue extinguiendo, la evolución apuntó al mundo del cómic, que ya había empezado a cultivar simultáneamente que el de los carteles. Víctor Moscoso sigue vivo y residiendo en Estados Unidos y su obra forma parte ahora de museos como el MoMA.

En su país de nacimiento, España, muy poca gente sabe que uno de los iconos de la gráfica musical de los años sesenta salió de un pequeño municipio coruñés.


[Fuente: www.yorokobu.es]



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