terça-feira, 13 de março de 2018

≪El dolor≫, por Fito Páez





Lento, el dolor atraviesa la rosa de mi noche 
Despiadado, incesante, asesino, parecido a nada 
Con tu rostro que hoy es el suyo 
De pensar en algo, pensaría en nuestra primera luna 
Pero me salta tu mano en su bragueta 
Y eso es una cuchilla lenta, despiadada, incesante, asesina 

Movería casi todo de lugar para volver un momento a vivir 
Aquel primer segundo de maravillosa gloria 
Pero hoy solo tengo la indiferencia del dueño con el perro 
Inmóvil, lenta, despiadada, incesante, asesina 
Y antes que cante el gallo, 
Me prometo no volver a enamorarme de ti 
Y de nada que aterrorice tanto 

Lento, el dolor hace su trabajo sucio, el que nadie quiere 
En la silla del soldado sin piernas 
En el estómago del pibe con el chumbo en la mano 
Durante el día y la noche 
En el corazón de los lúcidos, en la boca de los subtes 
En el rancho, y es una bestia tan grande 
Que uno prefiere adaptarse pronto a ella 
Y hacer de cuenta que no está, pero está 

Y a la mañana se llama dolor, el magnífico 
Y tiene reuma en la columna y várices en las piernas 
Y ahora, tiene un rostro, que es el tuyo también 
Se mueve con la libertad de un chicle, 
Se pega, se estira, cambia de forma, 
Y vive aquí, en el centro de nuestro corazón 

Ah... el dolor, 
¿Quién le puso la cirrosis a mi hermano? 
Su jefe, su mujer, su fantasma, la desesperación, 
El tren que nunca llega, la cárcel, el manicomio, 
Las pastillas, el tabaco 

Ah... 
¿Quién le puso el cáncer a mi madre? 
El hombre que amó y no la quiso, 
Rosario, la naturaleza, un error médico, 
Su madre, su profesor de piano, la mediocridad, 

En fin, no hay remedio hoy conocido, 
Ni significado de su origen en el mercado, 
Solo sé que lento, el dolor atraviesa la noche de mi rosa.




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