segunda-feira, 26 de fevereiro de 2018

≪Pobre gallo bataraz≫, por Carlos Gardel

Pobre gallo bataraz, 
se te está abriendo el pellejo. 
Ya ni pa' dar un consejo, 
como dicen, te encontrás, 
porque estás enclenque y viejo, 
¡pobre gallo bataraz! 
 Pero en tus tiempos, ¡cuidao! 
con hacer bulla en la siesta, 
se te paraba la cresta 
y había en la arena un finao. 
Y siga nomás la fiesta 
porque en tus tiempos, ¡cuidao! 
 Era de larga tu espuela 
como cola de peludo. 
Y a'más de ser entrañudo 
eras guapo sin agüería, 
porque hasta el más corajudo sintió terror por tu espuela. 

Si en los días de domingo había depositada, 
ya estabas de madrugada sobre el lomo de mi pingo. 
Había que ver tu parada pocas plumas el domingo.  
Y si escaseaba la plata o andaba medio tristón, 
entre brinco y reculón, 
me picabas la alpargata, como diciendo: 
≪Patrón, ya sabe si anda sin plata.≫
 Pobre gallo bataraz, 
nunca te echaré al olvido. 
Pimentón y maíz molido, 
no te han de faltar jamás. 
Porque soy agradecido, 
¡pobre gallo bataraz!

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