terça-feira, 27 de fevereiro de 2018

Crítica: ≪La enfermedad del domingo≫, película de Ramón Salazar

BERLÍN 2018: Ramón Salazar insufla belleza, dolor, tristeza y tensión a su cuarto largometraje, el más maduro y sofisticado de su trayectoria 

Susi Sánchez y Bárbara Lennie en La enfermedad del domingo

El silencio pertinaz de la otra persona o el esquivar la verdad, cuando se buscan respuestas, pesa como una losa y produce el daño de una lacra. Este sería uno de los intensos asuntos que aborda el malagueño Ramón Salazar (1973) en su cuarto largometraje, La enfermedad del domingo [+], que se presenta mundialmente en la sección Panorama del 68º Festival de Berlín, tres días antes de su estreno en salas de cine españolas. Salazar vuelve al certamen germano 16 años después de competir en su sección oficial con su ópera prima, Piedras, una película coral que dista diametralmente, en su lenguaje y en su apuesta cinematográfica, de la que nos ocupa: el cineasta demuestra ahora una madurez elegante, medida y sensible que huye como de la peste de los subrayados, los exhibicionismos estilísticos y de aquella necesidad de volcar mil inquietudes en un primer film. 

Susi Sánchez, que ya intervenía en Piedras con un pequeño papel y que sería una de las protagonistas de 10.000 noches en ninguna parte [+], el anterior trabajo como director de Salazar, aparece en las primeras secuencias de La enfermedad del domingo como aquella Tilda Swinton de Yo soy el amor [+] de Luca Guadagnino, pero con algunos años más, paseando majestuosa, como una pantera dominante, por un palacio barcelonés. Es Anabel, una fría dama de la alta sociedad: a mantenerse en su estatus dedica su empeño, cerebro y voluntad absoluta. Pero en la cena de esta noche alguien, que no obedece sus calculadas órdenes, que se sale del mapa por ella cuidadosamente diseñado, abrirá una herida que creía había cerrado y, también, controlado. 

Bárbara Lennie encarna a Chiara, una chica errática e inestable emocionalmente desde que un hecho traumático, acaecido en su infancia, la convirtió en lo que es: alguien incompleto, herido, triste e insatisfecho para siempre. El encuentro de estos dos animales acorazados dosifica en La enfermedad del domingo un manantial subterráneo de emociones contenidas (que apelan a la culpa, la redención y el abandono) que el admirable e inteligente pulso narrativo de Salazar lleva por terrenos fronterizos con el thriller psicológico y el drama familiar, sin caer nunca en lo fácil, previsible o lacrimógeno. 

Si Paul Thomas Anderson fue el modelo del cineasta español en su debut, ahora parece que tanto Ingmar Bergman (sus Persona y Sonata de otoño sobre todo) como el mencionado Guadagnino están en el ADN de esta enfermedad del domingo que el propio director, como el personaje de Chiara, asegura padecer: una melancolía infinita le invade ese día de la semana, al atardecer. La misma que se respira en esta película minimalista e íntima donde la naturaleza invernal que circunda a los personajes (eficazmente retratada por Ricardo de Gracia, director de fotografía de otros films de Salazar, como 20 centímetros [+]) potencia ese estado de ánimo. 

La enfermedad del domingo con guion y dirección de Ramón Salazar, montaje de la veterana Teresa Font (Las furias [+]) y música original de Nico Casal (María y los demás [+]), está producida por Zeta Cinema y On Cinema 2017, con la colaboración de RTVETV3ICAA, ICEC e ICO. Se estrena en las pantallas españolas distribuida por Caramel Films.


[Fuente: www.cineuropa.org]

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