sexta-feira, 3 de novembro de 2017

¿Qué hace usted cuando le entregan el corcho?

¿Lo toma? ¿Lo deja? ¿Lo mira indiferente, se lo pone en el bolsillo y sigue hablando con un amigo? ¿O canchero, lo huele y le guiña un ojo al sommelier, mientras asiente bajando la pera, aunque sin saber de qué se trata?


Escrito por Pedro Zacarias

Pues sí, el corcho es un problema para muchos. Pero debe saber que lo que le dice el corcho, lo puede salvar de una mala compra, de un timo o de un vino malo. 
El corcho es el elemento que más sabe del vino que estuvo tapando. Antes que nada fíjese que la marca en él coincida con la etiqueta. Si la etiqueta del vino dice  "Santa Eugenia" y en el corcho está impreso "The Wine Bleu", algo anda mal. Desconfíe: le pueden estar vendiendo gato por liebre. 
Si en cambio, el corcho está mojado casi totalmente y se abre levemente, el vino se descompuso porque el corcho estuvo seco, vale decir con la botella vertical y sin tocar el líquido, y comenzó a abrirse y consecuentemente entró mucho oxígeno descomponiendo el vino. Si el corcho está pintado levemente en el extremo que está en contacto con el vino, le trajeron un vino bueno. 
También usted puede saber por el color de la mancha de vino, si su vino es joven o ya va para la tercera edad: un color de vino brillante denuncia la juventud del vino. Un color opaco habla de un vino de guarda. Bueno, el corcho puede decirle muchas otras cosas del vino, no lo tire, no lo guarde ni lo esconda. Por algo se lo pusieron delante suyo en la mesa. Afróntelo.
Hay mas, pero eso lo dejamos para otra oportunidad, ¿quiere? Chaucito.

[Fuente: www.diariodelvino.com]

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