sexta-feira, 23 de junho de 2017

El arte de injuriar: cuando la pluma y la palabra son mas filosas que la espada.




Escrito por Walter Gonzalves

Los escritores no son ajenos a las mas profundas pasiones humanas. Más allá de la naturaleza del odio y de la violencia de los insultos, hay algunas perlas de la imaginación que provocan cierto morboso deleite: son el resultado del genio puesto al servicio de un mal menor, y son también, muchas veces, consecuencias imprevistas de un arrebato de furia.
Una de las peleas más famosas de la historia reciente de la literatura la protagonizaron Vargas Llosa y García Márquez. En realidad la pelea solo duró un instante, ya que Vargas Llosa noqueó a Márquez con un solo golpe. Mucho se ha especulado sobre cuales fueron los motivos de la pelea.  La causa que ha encontrado mayor eco es que se trataba de una «cuestión amorosa», pero también se han barajado otras hipótesis. Al día de hoy no se sabe la causa del conflicto, ya que ninguno de los implicados quiso hablar sobre el hecho. Estos dos grandes autores, amigos íntimos hasta entonces, no volvieron a dirigirse la palabra.
Otra polémica, mucho más  distante en el tiempo, es la conocida enemistad entre los poetas Góngora y Quevedo. En el siglo XVI y XVII, el cordobés y el madrileño intercambiaban sonetos en los que se decían de todo el uno al otro.
Más allá de estas dos anécdotas, el agresor -reflexiona Borges- sabe que el agredido será él, y que «cualquier palabra que pronuncie podrá ser invocada en su contra» (…) Este temor lo obligará a especiales desvelos, de los que suele prescindir en otras ocasiones más cómodas. Se querrá invulnerable, y en determinadas páginas lo será.
Hoy me he propuesto recopilar aquellas frases, citas o menciones en las que sean los escritores los que hablen de sus propios colegas. Decía Nietzsche que “la riqueza de la vida se traduce por la riqueza de los gestos. Hay que aprender a considerar todo como un gesto: la longitud y la cesura de las frases, la puntuación, las respiraciones. También la elección de las palabras y la sucesión de los argumentos”. Provocaciones y sus replicas: insultos, críticas o sugestivas ironías de los maestros de la palabra.

Sobre Ernest Hemingway 
– “Jamás ha utilizado una sola palabra que pudiese mandar al lector en busca de un diccionario”. William Faulkner.
Ernest Hemingway responde: “Pobre Faulkner. ¿Realmente piensa que las grandes emociones vienen de las grandes palabras?”
– “Leí a Hemingway por primera vez a mediados de los cuarenta, algo sobre toros, pelotas y campanas, y me repugnó”. Vladimir Nabokov.
– “Compré un ejemplar de The New Yorker, el número en el que viene el perfil de Hemingway. Me pareció muy entretenido; por Dios, es idiota del todo”. Truman Capote.

Sobre James Joyce 
– “Uno de los libros que causaron un gran daño fue el de James Joyce, “Ulises”, que es puro estilo. No hay nada allí”. Paulo Coelho.
– “Ulises es el trabajo de un despistado preparatoriano rascándose los barros”. Virginia Woolf.

Sobre Pablo Neruda
– “La literatura chilena gira en torno a un sol muerto que se llama Pablo Neruda y que es la principal coartada para que exista esa entelequia que llaman literatura chilena”. Roberto Bolaño.
– “Como poeta sería maricón o si acaso loca, como Whitman y Blake. Neruda y Paz, en cambio, son maricas”. Roberto Bolaño.
– “Escribe una poesía fácil, bobalicona, al alcance de cualquier plumífero. Es la poesía especial para todas las tontas de América”. Vicente Huidobro.
-A mí Neruda me gusta bastante, tal como lo digo en ese cuentito. Un gran poeta americano. Muy equivocado, por otra parte, claro, como casi todos los poetas. No era el sucesor de Whitman, en muchos de sus poemas, en la estructura de esos poemas, solo podemos ver ahora a un plagiario de Whitman. Pero la literatura es así, es una selva un poco pesadillesca en donde la gran mayoría, la inmensa mayoría de escritores son plagiarios. Hay algunos jóvenes con voz propia, pero no saben escribir, lo que es un desastre. Entonces esos jóvenes van a los talleres literarios o a la universidad para aprender a escribir y cuando ya saben escribir no tienen voz propia. En fin, qué le vamos a hacer. Neruda, en algún momento de su vida, pensó que él era el paradigma del poeta, y se equivocó. Pero la verdad es que todos los poetas, en algún momento de sus vidas, se creen la muerte.
Roberto Bolaño en “Siempre quise ser un escritor político”, entrevista de Demián Orosz, La voz del interior, 26 de diciembre de 2001).

Sobre Vladimir Nabokov
– “Qué hijo puta. Ese tipo es un completo galimatías. Representa todo lo que está mal en la mitad de los novelistas estadounidenses y ha jodido a muchos bobos de aquí…”. Kingsley Amis.
– “No he leído Lolita y no pienso hacerlo, ya que la longitud del género novelesco no coincide ni con la oscuridad de mis ojos ni con la brevedad de la vida humana”. Jorge Luis Borges.

Sobre Miguel de Cervantes
“De poetas, no digo: buen siglo es este. Muchos están en cierne para el año que viene, pero ninguno hay tan malo como Cervantes, ni tan necio que alabe a Don Quijote”. Lope de Vega.

Sobre Alejo Carpentier
“Nunca he conocido a un comunista tan deslumbrado por el lujo”. Francisco Umbral.

Sobre James Jones
“Me enviaron esa mierda de De aquí a la eternidad. Y con lo mierda que es, me extraña que el hombre que la escribió tenga esa extraordinaria pinta de estreñido”. Truman Capote.

Sobre Paulo Coelho
“La primera respuesta que me di, apenas empezando la lectura de algunos de sus libros, fue que quizá Coelho disfrazaba de misterio y asombro las puras tonterías. Oigan esta, por ejemplo: “Era un día caluroso y el vino, por uno de estos misterios insondables, conseguía refrescar un poco su cuerpo”. De verdad, qué misterio insondable que un líquido quite la sed. Después me di cuenta de que sus técnicas narrativas no se agotan en la simple estupidez; son algo más hábiles y algo menos burdas”. Héctor Abad Faciolince.

Sobre Joyce Carol Oates
“Las tres palabras más desalentadoras en el idioma inglés son: ‘Joyce Carol Oates”. Gore Vidal.

Sobre Goethe
“Goethe es el genio más grande que ha existido en un siglo, y el imbécil más grande que ha existido en tres” Thomas Carlyle.

Sobre Julio Cortázar
– “Hay algunos cuentos que están bien. El de los cuentos es el mejor Cortázar. O sea, un mal Borges, o mediano”. César Aira.
– “Cortázar fue para todos los argentinos una iniciación, pero si uno vuelve a leer sus textos en la madurez se le ponen los pelos de punta, porque se da cuenta de que no era un escritor muy bueno. Yo lo admiraba, pero ahora me parece malo”. César Aira.

Sobre Salvador de Madariaga
“Era tonto en cinco idiomas”. Ortega y Gasset.

Sobre Eduard Gibbon
“Su estilo es despreciable, pero eso no es lo peor de él”. Richard Coleridge.

Sobre Isabel Allende 
“Me parece una mala escritora simple y llanamente. Ni siquiera creo que sea escritora, es una escribidora”. Roberto Bolaño.

Sobre Roberto Bolaño
“Bolaño hablaba mal de todo el mundo. Era una persona extraordinariamente conflictiva que nunca dijo nada bueno de nadie… Es un buen escritor que desgraciadamente murió, pero eso no lo hace mejor persona”. Isabel Allende.

Sobre Carlos Fuentes
“Carlos Fuentes se expresaba en un inglés perfecto y parecía ser un hombre que no tuviera ningún tipo de dudas, ni siquiera metafísicas; era para mí lo más remoto a lo que podía compararse con un verdadero escritor”. Reinaldo Arenas.

Sobre George Sand
“Una gran vaca rellena de tinta”. Gustave Flaubert.

Sobre George Orwell
“No podía sonarse la nariz sin tener que moralizar sobre la industria del pañuelo”. Cyril Connolly.

Sobre Marcel Proust 
“Estoy leyendo a Proust por primera vez. Muy poca cosa. Creo que era un retrasado mental”. Evelyn Waugh.

Sobre Mark Twain
“Un gacetillero que no habrían calificado ni de quinta en Europa. Les tomó el pelo a unos cuantas momias literarias salpicando sus textos aquí y allá con algunas dosis de color local, las suficientes para intrigar a frívolos y flojos”. Virginia Woolf. 

Sobre Robert Browning
“Creo que Robert Browning no fue bueno en la cama.” W. H. Auden.

Sobre Lillian Hellman 
“Todas las palabras que escribe son mentiras. Incluyendo ‘y’, ‘él’, ‘la’ y ‘lo’”. Mary MacCarthy.

Sobre John Updike
“Odio a Updike. Me aburre todo lo que tenga que ver con él”. Truman Capote. 

Sobre Boris Pasternak
“Dr. Zhivago es una cosa lamentable, chapucera, trivial y melodramática, llena de situaciones manidas, abogados voluptuosos, mujeres poco creíbles y coincidencias trilladas”. Vladimir Nabokov. 

Sobre Henry James
– “La viejecita más encantadora que he conocido nunca”. William Faulkner.
– “Tenía una mente tan perfecta que ninguna idea podía profanarla”. T.S.Eliot.
– “El señor Henry James escribe narrativa como si fuese una obligación desagradable”. Oscar Wilde.

Sobre Chesterton
“Chesterton es como la vil capa de escoria de un estanque”. Ezra Pound.

Sobre Laura Esquivel

“Entonces aparecen escritores en los que no hay nada. O son malos copistas del realismo mágico, como la mexicana Laura Esquivel” . Roberto Bolaño.

Sobre Jack Kerouac
“Lo que hace no es escribir. Es mecanografiar”. Truman Capote.

Sobre Salinger
– “Odié El guardián entre el centeno. Me tomó días y días poderlo acabar, con mucha dificultad, una página tras otra sonrojándome de la vergüenza en su nombre frente a cada ridícula frase que se me cruzaba enfrente. ¿Cómo pueden dejar pasar esto? Que alguien me explique”. Elizabeth Bishop.
– “Salinger es el favorito de todo el mundo. Parezco ser el único que le considera poco más que la mayor mente que se quedó en la escuela preparatoria”. Norman Mailer.

Sobre Camilo José Cela
– “Una de las personas más vacuas e insoportables de la literatura internacional”. Italo Calvino.
– “Hace treinta años que no lo leo. Es un pelmazo”. Rafael Sánchez Felosio.
– “Distingo entre narradores e intelectuales, y otros que ni son narradores ni intelectuales, que solo escriben pura cháchara y retórica, como Cela, que es un plúmbeo”. Juan Marsé.

Sobre Dostoievski 
“Dostoievski no es un gran escritor, sino un escritor bastante mediocre; con destellos de excelente humor, separados desgraciadamente, por desiertos de vulgaridad literaria”. Vladimir Nabokov.

Sobre Samuel Beckett
“Todo es tan gris e incómodo que al final parece que sufre constantes malestares de vejiga, como le pasa a la gente mayor cuando duerme”. Vladimir Nabokov.

Sobre William Shakespeare
– “Recuerdo que los actores, en un intento de honrarle, mencionan a menudo que Shakespeare nunca tachó una línea de su prosa. Mi respuesta siempre ha sido: ojalá hubiese tachado mil”. Ben Johnson.
– “Después de todo, lo único que hizo fue hilar montón de viejos refranes populares”. H.L. Mencken.
– Shakespeare es ilegible y está sobrevalorado. Pero la gente no quiere escuchar esto. Uno no puede atacar templos. Ha sido fijado a lo largo de los siglos. Uno puede decir que tal es un pésimo actor, pero no puede decir que Shakespeare es mierda. Cuando algo dura mucho tiempo, los snobs empiezan a aferrarse a él, como ventosas. Cuando los snobs sienten que algo es seguro, se aferran. Pero si les decís la verdad, se ponen salvajes. No pueden soportarlo. Es atacar su propio proceso de pensamiento. Me desagradan.
(Charles Bukowski, entrevistado por Seann Penn en 1987 para la revista Interview, Página 12, 27 de junio de 2004). Charles Bukowski.

Sobre Kafka
“Kafka era un mal escritor, y él lo sabia”. Eduardo Mendoza.

Sobre Francisco Umbral
“Umbral escribe como mea”. Miguel Delibes.

Sobre Alexander Pope
“Hay dos maneras de sentir aversión hacia la poesía; la primera es tener aversión hacia ella, la segunda es leer a Pope”. Oscar Wilde.

Sobre Sócrates
“Cuanto más lo leo, menos me extraña que lo envenenaran.” Thomas Banington.

Sobre Jorge Luis Borges
– “Turiferario a sueldo, vendido y envilecido”. Ezequiel Martínez Estrada.
– “Sus libritos, engendrados sin sangre y sin fuerza en sus entrañas mal alimentadas, van apareciendo año tras año, pero muertos”. Enrique Anderson Imbert.
– Borges y yo somos polos opuestos. Él se halla enraizado en la literatura, yo en la vida. A decir verdad, yo soy antiliterario. Lo que decía Borges no me parecía de la mejor calidad; era demasiado limitado, demasiado literario, paradojas, frases ingeniosas, sutilezas, en una palabra, el género que más detesto.
(…) El Borges hablado, ese Borges de conversaciones, de conferencias, de entrevistas, y también de los ensayos y las críticas, siempre me ha parecido pobre, y más bien superficial. En la Argentina me citaban a menudo como excelentes las frases ingeniosas de Borges. Pues bien, siempre sufría una decepción. Aquello solo era literatura, y ni siquiera de la mejor.
(…) ¿Quién demonios es, en comparación con las montañas de revelaciones sartrianas, un Borges argentino, sopita aguada para literatos?
(Witold Gombrowicz en “Witold Gombrowicz y Jorge Luis Borges”, de Juan Carlos Gómez, en Elortiba.org)

Sobre Arturo Pérez-Reverte
“No está Marsé, ni Juan Goytisolo, ni Eduardo Mendoza… no recuerdo si está Álvaro Pombo (probablemente si está se deba a una equivocación), pero está Pérez Reverte. Bueno, también está Paulo Coelho en la Academia brasileña”. Roberto Bolaño (sobre que Pérez Reverte forme parte de la RAE).

Sobre Vargas Llosa
El engaño de los medios que privilegian la opinión sobre el pensamiento ha encumbrado a figuras como Vargas Llosa. Articulista peso mosca, quien ahora lamenta la decadencia de la cultura occidental es la encarnación del más flagrante cinismo. En tanto plumífero de las peores causas, su prosa escolar colabora secretamente en el fenómeno que denuncia desde el púlpito.
(Nicolás Cabral, “Vargas Llosa, el brillante”, La tempestad, 23 de septiembre de 2010)

Sobre Unamuno
Viernes, 19 de junio. Come en casa de Borges. Leemos poemas de Unamuno, sobre quien dará una conferencia (Unamuno, poeta).
BORGES: “¿Y si les digo que después de leer los poemas de Unamuno he resuelto hablar sobre cualquier otro?”.
BIOY: “Qué torpeza, que fealdad idiomática. Para lograr una rima llega a cualquier sacrificio. En uno de sus mejores poemas dice eterno nido porque necesitaba la rima. A veces no se sabe cuál es el ripio. Si en una línea escribe silla, en otra pone cilla. Nunca fluye con naturalidad”.
BORGES: “¿Quién será tan torpe? En otros idiomas no conozco poetas tan torpes”.
BIOY: “Quizá, en sus versos, Güiraldes. Uno se pregunta: ¿Por qué se ponen a escribir, si les cuesta tanto? Hace mal leer esto: uno se siente en un mundo en que el defecto y la chapucería son la norma, lo único posible. Uno teme el contagio, lo descubre en uno, la facilidad y la belleza parecen inalcanzables, sobrevienen el abatimiento y uno correría a suicidarse. Hoy leí Weir of Hermiston”.
BORGES: “Bueno, Stevenson, qué diferencia”.
BIOY: “También los Machado, Darío, López Velarde, Lugones, Banchs… ¡Qué diferencia!”.
BORGES: “Ahora que me comprometí, mejor seguir adelante. Hablaré de la poesía intelectual. La idea de que se la podía oponer al modernismo me atrajo. De todas maneras, aunque lo elogie, la tibieza aparecerá”.
(Adolfo Bioy Casares, Borges, Destino, Barcelona, 2006, págs. 1034-1035).

Sobre Ernesto Sábato
A Sabato no lo hemos tomado nunca muy en serio. Y sorprende un poco que alguien se lo pueda tomar en serio. Es un señor que tiene aristas muy risibles: esa vanidad, el malditismo… malditismo que no condice con su personalidad. Es un señor perfectamente racional que juega al maldito. Así, se ve obligado a escribir constantemente en sus textos la palabra angustia, la palabra dolor… y claro, eso no funciona.
(César Aira, en “El mejor Cortázar es un mal Borges”, entrevista de Carlos Alfieri para el diario Clarín, 9 de octubre de 2004).

Sobre Góngora
Estuve leyendo las Soledades y el Polifemo: son activamente feos. Leí todo Polifemo: es horrible. Góngora, en Polifemo, se especializa en la fealdad vistosa. Le gustan palabras como corcho, escamas, chupar, vomitar, nácar y perlas. Le gusta un sistema de balanzas con platillos que se estabilizan, bajan o suben: si dice que algo es noble, otro es humilde, esto blanco, esto negro, todo articulado por palabras como aunque, no tanto, sin embargo, no menos. Esto es un error: como la literatura es una máquina, debe ser clandestina, un poco misteriosa. El de Góngora es un mundo de mecanismos verbales. No imagina lo que dice y es esencialmente grosero: escribir que el agua del Nilo vomita riquezas es una grosería y una estupidez. ¿Cómo no advierte que ese verbo no le conviene? Quería usar palabras latinas, y eso le bastaba. La idea que tenía del ingenio era bastante rara. Cualquier oposición, negro-blanco, muerte-vida, lo atraía y le parecía ingeniosa. Dámaso Alonso ha prosificado Las soledades, es decir ha quebrado los hiperbata y ha restituido la sintaxis, sin advertir que dejaba en descubierto la pobreza mental de Góngora.
(Jorge Luis Borges, el 27 de febrero de 1982, recogido por Adolfo Bioy Casares en Borges, Destino, Barcelona, 2006, págs. 1567 y 1568)

Sobre Arlt
Era muy ingenuo. Se dejaba engañar por cualquier plan para ganar mucha plata, por descabellado que fuera, a condición de que hubiera en él algo deshonesto. Por ejemplo, se interesó mucho en el proyecto de instalar una feria para rematar caballos, en Avellaneda. El verdadero negocio consistiría en que clandestinamente cortarían las colas de los caballos, venderían la cerda y ganarían millones. Un negocio adicional: con las costras de las mataduras del lomo fabricarían un insecticida infalible.
Era comunista: se entusiasmó con la idea de organizar una gran cadena nacional de prostíbulos, que costearían la revolución social. Era un malevo desagradable, extraordinariamente inculto. Hablábamos una noche con Ricardo Güiraldes y con Evar Méndez de un posible título para una revista. Arlt, con su voz tosca y extranjera, preguntó: “¿Por qué no le ponen El Cocodrilo? Ja, ja”. Era un imbécil.
En Crítica, estuvo dos días y lo echaron porque no servía para nada. No sabía hacer absolutamente nada. Me explicaron que solo en El Mundo supieron aprovecharlo. Le encargaban cualquier cosa y después daban las páginas a otro para que las reescribiera. Dicen que reuniendo sus aguafuertes porteñas, que son trescientas y pico, podría hacerse un libro extraordinario. Imagínate lo que será eso. Las escribía todos los días, sobre lo primero que se le presentaba. Menos mal que algún otro las reescribió.
Me aseguran que después se cultivó y leyó a Faulkner, y que eso lo demostró en un artículo de dos páginas, algo magnífico, en que estaba todo: “Sobre la crisis de la novela”. Qué título. Ya te podés imaginar la idiotez que sería eso. Lo que pasa, según Arlt, es que la gente no comprende lo que es la novela, por eso hay crisis de novelas. En la novela cada personaje debe tener un destino claro, como el destino del tigre es matar. ¿Te das cuenta? Tiene que valerse de un animal para significar la sencillez del destino. Más que personajes describiría muñecos”.
(Jorge Luis Borges, recogido por Adolfo Bioy Casares en Borges, Destino, Barcelona, 2006, pág. 249).

Sobre John Updike
Odio a Updike. Me aburre todo lo que tenga que ver con él. Es como una porción de mercurio: póngase una gota en la mano y trate de aferrarla. Se deslizará a un lado y a otro y no podrá cogerla, no sabrá qué hacer mientras corre por sus dedos. En cualquier caso, es muy amanerado. Hay una cosa que se llama estilo, y luego está el estilista. Yo me considero un estilista. Updike no lo es, porque tiene un estilo afectado que ni siquiera le pertenece. Sencillamente, siempre lo retuerce todo en cierto modo. Se nota lo artificial que resulta el vocabulario, se vuelve uno tan consciente de ello, se ve con tanta claridad en su manera de construir el relato que se pierde absolutamente el contacto con la narración por el efecto que produce el retorcimiento de la frase, la falta de naturalidad en la rima y el ritmo de ese “estilo” afectado que, en mi opinión, despoja a su obra de toda fuerza narrativa. Y así ha sido desde que por primera vez leyera su libro The Poorhouse Fair. En el momento en que lo leí, comprendí lo que pasaba, lo que andaba mal en su manera de escribir, y nunca me he apartado lo más mínimo de esa opinión. No ha hecho más que fortalecerse y hacerse más sólida cada vez.
(Truman Capote, entrevistado por Lawrence Grobel y recogido en Conversaciones íntimas con Truman Capote, Anagrama, Barcelona, pág. 138 y 139, traducción de Benito Gómez Ibáñez).

Sobre Alan Pauls
Alan Pauls hace en El pasado un parricidio malo, porque a lo largo de todo eso, hace la misma operación de Borges: que los mocasines, que la modernidad, que la droga, que esto, que lo otro, que el yate, que la regata Río de Janeiro-Ciudad del Cabo. Todo eso. Y en ningún momento dice que yo escribo mejor que él. Y eso es lo primero que tendría que decir. Yo digo, por ejemplo, él sabe mucho más francés que yo. Punto. El tiene una mejor formación académica que la mía, que es nula. Eso lo reconozco. Pero yo sigo diciendo que yo escribo mucho mejor que él. Que si vamos a un taller literario, con alguien, el alumno estrella voy a ser siempre yo, porque me van a dar un ejercicio y yo una página se la hago en tres minutos, cuando él empieza a pensar con qué estrategia abordar —abordar subrayado— el texto. ¿Entendés?
(Fogwill en "Fogwill en pose de combate", entrevista de Martin Kohan para la revista Ñ de Clarín, 25 de marzo de 2006).

Sobre Isabel Allende, Skármeta y Teitelboim
Puestos a escoger entre la sartén y el fuego, escojo a Isabel Allende. Su glamour de sudamericana en California, sus imitaciones de García Márquez, su indudable valentía, su ejercicio de la literatura que va de lo kitsch a lo patético y que de alguna manera la asemeja, en versión criolla y políticamente correcta, a la autora de El valle de las muñecas resulta, aunque parezca difícil, muy superior a la literatura de funcionarios natos de Skármeta y Teitelboim. Es decir: la literatura de Allende es mala, pero está viva; es anémica, como muchos latinoamericanos, pero está viva. No va a vivir mucho tiempo, como muchos enfermos, pero por ahora está viva. Y siempre cabe la posibilidad de un milagro de un milagro. No sé, el fantasma de Juana Inés de la Cruz se le puede aparecer un día y le puede dar una lista de lecturas. El fantasma de Teresa de Ávila. En el peor de los casos el fantasma de Pardo Bazán. No se puede decir lo mismo de la literatura de Skármeta y Teitelboim. A esos no los salva ni Dios.
(Roberto Bolaño, recogido por Javier Huerta Calvo en "Bolaño, entre el enigma y la leyenda”, Revista LEER, Nº 210, Marzo 2010, pág. 18).

Sobre Walt Whitman 
“Como un perro peludo desencadenado restregándose en la playa y aullándole a la luna”. Robert Louis Stevenson

Sobre Dante Alighieri
“Una hiena que escribió poesía en las tumbas”. Friedrich Nietzsche 

Sobre J.K. Rowling
“¿Por qué leer Harry Potter y la piedra filosofal? Probablemente, si no puedes ser persuadido para leer algo mejor, Rowling lo hará”. Harold Bloom

Sobre Orwell
“No podía sonarse la nariz sin tener que moralizar sobre la industria del pañuelo”. Cyril Connolly

Sobre Fiodor Dostoievsky
“La falta de gusto de Dostoevsky, sus monótonos tratos con las personas que sufren complejos prefreudianos, ese modo que tiene de revolcarse en las desventuras de la trágica dignidad humana, todo eso es difícil de admirar”. Vladimir Nabokov

Sobre Ezra Pound
“Un intérprete del pueblo. Excelente si fueras un pueblerino, pero si no eres, no”. Gertrude Stein

Sobre el Ulises de Joyce
“Ulises es el trabajo de un despistado preparatoriano rascándose los barros”. Virginia Woolf

Sobre George Bernard Shaw
“Un niño idiota gritando en un hospital”. H.G Wells

Sobre D.H. Lawrence
“Inmundicia, solamente obscenidades”. Joseph Conrad

Sobre John Keats
“Aquí está la poesía de orina de cama de Johnny Keats, y tres novelas escritas por Dios sabe quien. No más Keats, lo suplico: desuéllenlo vivo”. Lord Byron

Sobre Joseph Conrad
“No puedo soportar el estilo de Conrad de clichés del romanticismo que recuerda una tienda de souvenirs, barcos embotellados y collares de concha”. Vladimir Nabokov

Sobre Henry James
“Si tuviera que elegir entre leer a Henry James y que apretaran mi cabeza entre dos piedras, elegiría lo segundo”. Lawrence Durrell

Sobre Jane Austen
“Las novelas de la señorita Austen… me parecen de tono vulgar, estériles en invención artística, encarceladas en convenciones inmundas de la sociedad inglesa, sin ingenio, lucidez o conocimiento del mundo. Nunca fue la vida tan aplastada y estrecha”. Ralph Waldo Emerson

Sobre Voltaire
“Crecí aburrido en Francia y la razón principal de eso es que todo mundo se parecía a Voltaire… el rey de los bobos, el príncipe de lo superficial, el antiartista”. Charles Baudelaire

Sobre Truman Capote
“Es una completa ama de casa de Kansas, con todos los prejuicios”. Gore Vidal

Sobre Edgar Allan Poe
“El entusiasmo Poe es la marca de una etapa decididamente primitiva de reflexión”. Henry James

Sobre Jack Kerouac
“Eso no es escribir, eso es teclear”. Truman Capote

Sobre Herman Melville
“Nadie puede ser más payaso, torpe y con mal gusto que Herman Melville. Aun en su libro Moby Dick…Uno se cansa de la grand serieux. Hay algo falso en ella. Y ese es Melville. Oh, cariño, cuando el solemne asno rebuzna, ¡rebuzna!, ¡rebuzna!”. D.H. Lawrence

Sobre Robert Browning
“No pienso que Robert Browning haya sido muy bueno en la cama. A su esposa probablemente no le importaba mucho. Él roncaba y tenía fantasías con niñas de 12 años”. W.H. Auden

Sobre Jane Austen
“No tengo ningún derecho a criticar libros, y no lo hago excepto cuando los odio. A menudo quiero criticar a Jane Austen, sus libros me sacan de quicio tanto que no puedo ocultar mi frenesí al lector; y por lo tanto debo parar cada vez que comienzo. Cada vez que leo Orgullo y Prejuicio quiero enterrarla y golpearla en el cráneo con su brillante libro”. Mark Twain

Sobre Mark Twain
“Un escritorzuelo que no debió ser considerado el cuarto en Europa, quien engañó a algunos de los más antiguos  con esqueletos literarios con suficiente color para intrigar al superficial y al perezoso”. William Faulkner

Sobre James Joyce
“Dios mío, ¡qué torpe y pútrida olla es James Joyce! Nada más que un viejo marica con frases de la Biblia y el resto en el jugo de la deliberación con una mentalidad periodística asquerosa”. D.H. Lawrence

Sobre Sándor Márai
Su concepción de la forma novelesca era anticuada, su concepción del potencial de la novela era limitada, y sus logros en ese medio fueron, en consecuencia, escasos. J.M. Coetzee

Sobre Bukowski (y sobre su séquito de fans)
Para entrar en materia, haré una pregunta sencilla: ¿cuál es el sueño de todo adolescente, aparte de conseguirse un automóvil? Levantarse tarde, no hacer la cama, beber con los amigotes, desvelarse con todo descaro, apostar y jugar, ir al billar o al hipódromo a arriesgar un dinero de preferencia mal habido. Todo lo que no tenga que ver con esto es “pequeñoburgués”, “fresa”, “exquisito” y la sarta de adjetivos dizque infamantes que quiera proponer el curioso lector. Ahí está la clave del éxito enorme de Bukowski: sus libros son la expresión de un sueño adolescente cumplido en todo su esplendor. David Huerta




[Fuente: www.culturamas.es]

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