quarta-feira, 5 de abril de 2017

La bota de vino de Colborne conquista a los 'hipsters' estadounidenses



La empresa Colborne, con sede en Toronto (Canadá), ha lanzado al mercado la Colborne Bota, que actualiza el clásico y pequeño odre español con una estética ligeramente más moderna para abrir cuota de mercado al otro lado del Atlántico. Cuesta unos 55 euros y pretende conquistar a un público joven.



El estuche dispone de una capacidad de un litro y un peso en vacío de 150 gramos. Precio: 40 euros.

Escrito por Javier Caballero

Transportable. Disfrutable. Compartible. Con las cualidades del líquido sin tacha y la temperatura ideal. Por mucha tecnología que sobrevenga, siguen intactas las virtudes de nuestra histórica bota de vino, que ahora ha sido descubierta por los hipsters norteamericanos como sinónimo de tragos en picnics al aire libre sobre manteles de cuadros y cestas de mimbre esperando que caiga el atardecer y con el convertible a la sombra de un roble. O pasando de mano en manos en festivales de música indie. O sobre la arena de las playas de California después de surfear.
Colborne Bag es transportable y compartible; ideal para los festivales de música o bien para la playa.
















La empresa Colborne, con sede en Toronto (Canadá) ha lanzado al mercado la Colborne Bota, que actualiza nuestro clásico y pequeño odre a través de una estética ligeramente más moderna -y echando mano del poderoso recuerdo de Hemingway bebiendo de esta guisa en sus andanzas por nuestro país- para abrir cuota de mercado al otro lado del Atlántico. "Lleva tu vino con estilo", reza uno de los claims de la compañía para animar a su potencial clientela. "Para los wine lovers que quieren disfrutar afuera, sin acarrear una botella de cristal o una lata", y hacerlo de un modo cool. Cata y discreción brinda la bota para los ciudadanos de Norteamérica. Por eso resulta perfecta para no vulnerar ninguna ley estatal por (evidente) consumo de alcohol en la vía pública. La bota se vende a través de la página web por 59 dólares canadienses (40 euros). Su capacidad, un litro exacto; su peso en vacío, 150 gramos. Se puede añadir un embudo de dos milímetros para evitar goteos en los trasvases. Ya han empezado a recibir pedidos de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y se ha generado un particular interés desde Australia y Nueva Zelanda.
La firma pone a disposición del cliente la bota en varios modelos y colores.
















Esta startup que nació en un vivero de moda en la universidad de Ryerson (Toronto) quiere hacer converger funcionalidad y estética, aunque no reniega de los auténticos orígenes de producto tan cañí y que reinó en plazas de toros y en meriendas campestres. Porque la Colborne Bota está elaborado en piel de cabra y látex, con sus brocales (pitorro) de baquelita, y han pasado por las sabias manos de una familia española con más de un siglo de experiencia en este sector tan tradicional. Se trata de Jesús Blasco, Botas de vino, con sede en Sigüenza (Guadalajara), fundada en 1899. La idea de la bota bag le sobrevino a Kelvin Ewald, fundador de esta compañía que también produce complementos para llevar la comida o la bebida a la oficina sin perder ápice de estilo, cuando disfrutaba de unas solitarias vacaciones por Valencia. Entró en una tienda y llegó el eureka. "Viajaba de mochilero y me percaté de este antiguo y hermoso objeto, tan simple como un tenedor o una cuchara", señala Eweld, quien se lo llevó a casa como souvenir funcional. "Cuando sacamos esta bolsa de cuero en un festival, y compartimos el litro de vino, vi algunas cabezas girar. Eso me dio a entender que así el vino siempre debería estar destinado a ser acarreado", agrega.
Para su génesis, esta bota se ha materializado través de un proyecto de crowdfunding en Kickstarter, en el que 134 anónimos patrocinadores han arrimado un total de 10.765 dólares canadienses (7.412 euros aprox.). Antes de su primer uso se recomienda llenarla con una bebida blanca (vodka resulta ideal) y que así pase toda la noche. A la mañana siguiente se vacía el contenido y ya está lista, como señala Ewald, "para la siguiente aventura".

[Fuente: www.expansion.com]

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