domingo, 9 de abril de 2017

Escritores argentinos abordan la obra de Samuel Beckett

Los autores Jorge Consiglio, Fernanda García Lao, Christian Kupchik, Alberto Montero y Lucas Margarit hablaron con Télam sobre el trabajo con el lenguaje, el estilo y la trascendencia del autor irlandés.
Escrito por Juan Rapacioli

A partir de la aparición de una nueva edición de "El innombrable" -novela que cierra la trilogía comenzada por Samuel Beckett (1906-1989) con "Molloy" y "Malone muere"-, una serie de autores analizaron la obra del escritor, dramaturgo y crítico irlandés, considerado uno de los autores más importantes del siglo XX.

"¿Dónde ahora? ¿Cuándo ahora? ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Decir yo. Sin creerlo. Llamar a eso preguntas, hipótesis. Seguir avanzando, llamar a eso seguir, llamar a eso avanzar", es el impactante comienzo de la novela publicada originalmente en francés en 1953 y ahora distribuida por Ediciones Godot con traducción de Matías Battistón e ilustraciones de Juan Pablo Martínez.

Jorge Consiglio, Fernanda García Lao, Christian Kupchik, Alberto Montero y Lucas Margarit hablaron con Télam sobre el trabajo con el lenguaje, el estilo y la trascendencia del autor irlandés que recibió, junto a Jorge Luis Borges, el Premio Formentor del Congreso Internacional de Editores y, en 1969, el Premio Nobel del Literatura.

"Lo primero que leí de Beckett fueron los cuentos -señala Consiglio-. Recuerdo el golpe estético que me produjeron. Creo que tuvo que ver con la enorme libertad con que están escritos y con la potencia connotativa que engrosa cada oración. Los narradores señalan un mundo enrarecido pero enunciado desde la austeridad; de esta forma, alcanzan la más absoluta polisemia".

Según el autor de "Villa del Parque", "en los relatos de Beckett los enunciados se multiplican hasta el infinito, se refractan, practican un juego de espejos que pone en jaque el tiempo, el espacio y la noción de personaje. Eso me habilitó un horizonte de lectura que terminó por abrirme la puerta a la escritura. Beckett es nutritivo. Son ese tipo de escritores cuya ficción te estimula a escribir".

"El innombrable", para Consiglio, "es una puesta en acto de la incertidumbre. El narrador se mira constantemente a sí mismo y no consigue definirse. El drama central del texto -el nodo trágico, podría decirse- tiene que ver con esa imposibilidad de aprehenderse -de lograr entidad concreta- que tiene la voz que enuncia".

"Mi acercamiento no fue como lectora, sino como espectadora -señala Fernanda García Lao-. Creo que vi primero 'Final de partida', pero también pudo ser 'Días felices', aunque contiguo a ese recuerdo casi podría asegurar que 'Esperando a Godot' fue la primera cosa que vi".

"Lo que sé es que presenciar ese mundo alterado donde los seres se reducen a unas pocas acciones y donde el discurso es lo único que avanza, o cae, o todo lo contrario, fue algo así como una revelación. Ver a Beckett en la oscuridad fue mi modo de entrar", apunta la autora de "Fuera de la jaula".

"Como cierre de su trilogía, como abismo del experimento, Beckett llega a un extremo que es casi una trampa. Cómo seguir cuando se ha derribado el tiempo, el espacio, el yo. Algunos autores construyen su Yoknapatawpha, él opera en sentido inverso. No se puede leer el siglo XX sin la experiencia Beckett. Todos somos hijos de esas esquirlas. Incluso los que todavía no lo saben", termina la autora de "Muerta de hambre".

Según Christian Kupchik, "en el 'El innombrable' estamos frente a un protagonista que, basado en un existencialismo cómico, estático y absurdo, nos ensambla en un enorme universo totalitario ideado sobre un soliloquio consigo mismo que, a la vez, busca su reflejo en los demás. O, al menos, en los que él entiende son 'los demás'", apunta el escritor, periodista y traductor.

Para él, "la obra de Samuel Beckett nos permite ilustrar estas relaciones entre el hacer y el decir, entre la forma de la escritura y su significado, entre lo poético y el orden del discurso. Si algo enseña su recepción, es una insistencia generalizada en el intento de reducir aquellos textos a discurso, a significado".

Alberto Montero, autor de "Los incapaces" -novela ligada a la prosa de Beckett-, sostiene que su descubrimiento como lector significó "sin duda el mayor de los placeres, y como lector que pretende a su vez escribir, la mayor de las envidias".

"Imposible indicar cómo Samuel Beckett, aún con sus vanidades y mentiras, desde esa suerte de realismo lacónico de naturaleza filosofante, despojado de toda satisfacción consolativa a la vez que cargado de una amargura nostálgica en verdad desesperante, el camino hacia la autonomía de lo más básico y esencial de la propia locura contra cualquier espejismo de distracción sensata", define el escritor.

Y reflexiona: "siendo como fue un acérrimo defensor de la anfibología significante y las incertidumbres categóricas, y siendo su obra -su obra narrativa, sus textos para la representación teatral carecen para mí de todo interés-, la magistral puesta en escena de lo inestable y provisional, de lo equívoco, lo decididamente problemático como interpretación de lo imperfecto".

"Con 'Lo innombrable' -continúa- particularmente, y la decrepitud, el aislamiento, la degradación y la mutilación, llegó al nivel más alto de exagerado intimismo nada individualista, de esperable y perentorio intimismo para que el espanto de lo cotidiano, de lo familiar, en especial después de Auschwitz, cobre su lenguaje de la forma más descarnadamente posible".

Lucas Margarit, especialista en la obra de Beckett, dice que algo que siempre encontró interesante en su escritura es "el modo de escribir con menos, donde la capacidad del lenguaje es puesta en duda, donde la relación entre palabra y referencia está dislocada, eso en Beckett es un agregado y continuar pese a ello una obligación".

"Otro aspecto que me gustaría destacar es el humor, en sus comienzos siguiendo ciertos recursos de James Joyce y más adelante, continuando la tradición irlandesa de un humor oscuro. Asimismo, como lector, otro aspecto fascinante es poder apreciar cómo leía Beckett, de qué modo usa sus autores: Dante, Shakespeare, Burton, los poetas provenzales, la filosofía, la historia o su conocimiento de pintura", agrega.

"La pregunta por el mundo exterior marca los límites de su producción. 'El innombrable' juega un papel decisivo ya que es la expresión más tremenda de esa continua búsqueda que lleva el lenguaje hacia la expresión de la realidad interior del sujeto", señala el autor de "Samuel Beckett. Las Huellas en el Vacío".

"A partir de esta trilogía, la obra de Beckett va a comenzar a experimentar una ruptura significativa con la herencia de Joyce, por un lado, pero sobre todo con un modo de narrar o de concebir una obra de teatro o un poema, desde la desarticulación de las marcas distintivas de cada género, aludiendo siempre a la pregunta por la palabra y a exhibir de manera obscena la degradación en que sus personajes se encuentran", concluye Margarit.


[Fuente: www.telam.com.ar]

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